«Ayer asesinaron de 13 balazos a un hombre». Es lo que cuenta la primera persona que les abre su puerta a algunos chicos que, en el fin de semana entre el 20 y el 22 de febrero, llegaron a su casa sólo con una sonrisa. La escena se ubica en las periferias de Juiz de Fora, en el Estado de Minas Gerais, en Brasil, en un barrio marginado. Después de algunas horas transcurridas juntos, la misma persona les dijo a los jóvenes: «Si ayer experimentamos el terror, hoy sentimos el amor».
Son jóvenes del Movimiento de los Focolares, de la Renovación Carismática, de Shalom, jóvenes de grupos parroquiales; en total un centenar. Durante algo más de un año, visitaron 10 ciudades, se encontraron aproximadamente con 5000 familias con las que compartieron alegrías y dolores, anunciándoles con valor que Dios los ama inmensamente. La gente expresó su alegría por su presencia; de hecho los sacerdotes son escasos y no logran visitar a todos los que lo necesitarían.
«Todo empezó durante la Jornada Mundial de la Juventud 2013 y el encuentro de millones de jóvenes con el Papa en la playa de Copacabana – cuentan los Gen de Minas Gerais –. Durante la Misa conclusiva, una chica de nuestro grupo sintió resonar fuerte en el corazón el mensaje central de la JMJ: “Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos”».
Regresando a Juiz de Fora, su ciudad, Leticia – así se llama – comunica a los demás gen lo que sintió y juntos deciden que sería oportuno hablar con su arzobispo, Mons. Gil Antônio Moreira.
Leticia lo va a visitar animada por sus amigos. El arzobispo, por su lado, había rezado para que la JMJ no se quedara sólo en un gran evento, sino que tuviera continuidad esa intensa experiencia espiritual vivida de forma colectiva por muchos jóvenes de todo el mundo.
Nace así el proyecto “Jóvenes Misioneros Continentales”, nombre propuesto por el mismo arzobispo, con el objetivo de lanzar a los jóvenes al encuentro de los demás, para vivir una Iglesia que pone en práctica el “salir, juntos y preparados”. Tres palabras que se traducen en los tres puntos principales del proyecto: misión, oración y formación.
«Es hermoso salir juntos, jóvenes de parroquias y Movimientos distintos, pero como hermanos – explica Vinicius – respetando las diversidades de cada uno, en la forma de rezar y de hablar en la intimidad con Dios. Es importante también el diálogo que se genera con algunas familias de otras religiones».
«Llegando a las casas de las personas (son muchos los que nos abren la puerta y nos invitan a entrar) – agrega Ana Paula – descubrimos tesoros bellísimos, como cuando encontramos a una mujer cristiana evangélica quien había perdido a su esposo pocos días antes. Después de haber estado juntos, nos dijo: “No puedo permanecer en la tristeza, porque él está con el Padre, en el Paraíso”».
«Vamos a las periferias de las ciudades sin saber qué encontraremos – concluye Cristiano – pero confiando en Dios; sentimos que Él nos repite aun hoy “Ámense recíprocamente como Yo los he amado”. En especial tratamos de amar a aquellos que más necesitan, incluso cuando estamos cansados o nos equivocamos. ¡Siempre se puede volver a empezar!».
La primera manifestación en orden cronológico tendrá lugar en Italia, Roma, el 12 de marzo, en el Aula del Palacio de los Grupos Parlamentarios de Montecitorio. Durante la mañana 300 jóvenes de los Focolares, de varias partes del mundo, cristianos, pertenecientes a otras religiones y de convicciones no religiosas, presentarán testimonios individuales y colectivos sobre la situación socio-política de sus países, y sobre la fraternidad vivida como respuesta a los conflictos en curso. Entablarán un diálogo con la presidente de la Cámara de Diputados, Laura Boldrini, Pasquale Ferrara, secretario general del Instituto Universitario Europeo y Luigino Bruni, profesor de Economía política de la LUMSA de Roma. En la tarde otras 300 personas comprometidas en la vida política y en la administración pública tomarán parte en un congreso de reflexión, testimonio y diálogo a la luz de las principales líneas de pensamiento de Chiara Lubich.
En Francia, en Estrasburgo, se realizará un seminario de tres días, del 13 al 15 de marzo, para reflexionar sobre el tema de la fraternidad como categoría política, con énfasis en los asuntos vinculados a la ciudad: participarán Jean-Louis Sánchez, delegado general del ODAS (Observatorio Nacional de la Acción Social), Jo Spiegel, alcalde de Kingersheim y Antonio Baggio, politólogo y docente del Instituto Universitario Sophia (Loppiano).
En Madrid, España, se realizarán dos eventos, el 13 y 14 de marzo. El primero se realizará en el mismo lugar donde habló Chiara Lubich el 3 de diciembre de 2002: en la sede del Parlamento Europeo y de la Comisión Europea, en el marco del Seminario sobre El papel de la Unión Europea en la promoción de la paz y la justicia mundial. Al día siguiente, en la sede del Centro Mariápolis se profundizarán algunas temáticas, entre las cuales La elección de los “últimos”, como criterio prioritario para la actividad política.
En Seúl, Corea del Sur, el 14 de marzo se realizará un encuentro en la sede del Parlamento, entre diputados y personas comprometidas en la administración pública para hacer un balance del camino realizado hacia una política de fraternidad, emprendido hace 10 años.
El mismo día en Curitiba, Brasil, diputados, alcaldes y simples ciudadanos darán vida al foro de reflexión sobre El pensamiento y la acción política de Chiara Lubich. Intervendrán, entre otros, el Alcalde de la ciudad, Gustavo Fruet, el diputado federal Luiz Carlos Hauly; el Secretario de Justicia y Derechos Humanos del Estado de Acre, Nilson Mourão y el Alcalde de Sorocaba (San Pablo), Antônio Carlos Pannunzio.
Se realizarán congresos también en Canadá, Colombia, Honduras, Alemania, Portugal, la República Checa, Irlanda, Tanzania, Hungría, Estados Unidos y otros más.
En la pluralidad de manifestaciones, que en todo el mundo componen el evento, ha sido propuesto un diálogo que pretende poner en evidencia el valor esencial de la unidad, que no es homologación sino el fruto del intercambio. «Yo tengo un sueño –afirmaba Chiara Lubich-. Piensen cómo sería el mundo si, además de los individuos, también entre los pueblos, las etnias, los Estados se pusiera en práctica la regla de oro: y por ejemplo se amara la patria del otro como la propia». Sus palabras encuentran un eco en la vida personal y en la acción política de cuantos, en todo el mundo, han hecho propio este sueño.
«El próximo aniversario nos dará la posibilidad de poner en evidencia muchas experiencias positivas en curso en todo el mundo –afirma la presidente de los Focolares María Voce- donde políticos, administradores y ciudadanos trabajen juntos al servicio del bien común».
Y desea que «tanto los jóvenes –quienes a menudo miran la política con temor o desinterés- como los adultos, descubran en la política una vocación alta, que ensancha el corazón a todas las personas, a las más desatendidas, las más solas, quienes están en dificultad o son marginadas, no sólo del propio país, sino de la humanidad». «Que la participación en estos eventos –concluye en su mensaje- marque para todos un compromiso nuevo y más consciente, que nos anime a trabajar, personalmente y junto a tantas otras personas de buena voluntad, por la construcción de un mundo mejor, un mundo nuevo».
En el sitio oficial del evento www.politicsforunity.com será posible seguir en directo algunos de los congresos. Está disponible un mapa en línea de las manifestaciones y una síntesis de textos de Chiara Lubich seleccionados por el Comité Científico. El hashtag del evento es #politics4unity.
El 7º aniversario de la muerte de Chiara, sucedida en 14 de marzo de 2008, será recordado con diversidad de expresiones. Desde la bienal de arte Chiara Lubich en Maracaibo, Venezuela, a la lectura del carisma de la unidad a través de algunas obras de arte europea en Cremona, Italia, a la 3ª edición del Chiara Lubich Memorial Lecture en Durban, República Sudafricana. Serán muchas las celebraciones eucarísticas de agradecimiento y sufragio por Chiara Lubich, cuya causa de beatificación fue abierta el 27 de enero pasado.
En este día, ninguno dejará de evocar en su corazón las innumerables figuras de mujeres que han caracterizado el curso de su vida, a partir de aquella que le hizo nacer, para pasar enseguida a la esposa, novia, hermanas, abuelas, tías, niñeras, maestras, religiosas, catequistas, compañeras de escuela, profesoras, enfermeras, cajeras, domésticas y ahora incluso astronautas. Hoy queremos celebrar a la mujer reflexionando juntos con algunos pensamientos de Maria Voce, Presidente de los Focolares, recogidos en dos entrevistas que ella ofreció a la red brasileña TV Nazaréy a la revista Cidade Nova, en abril de 2014, con motivo de su viaje a Brasil.
«El papel de la mujer en la Iglesia empezó con María en la primera comunidad de Jerusalén, donde tenía un rol muy particular entre los Apóstoles. Recorriendo la historia de la Iglesia hemos visto después una prevalencia del sexo masculino, sobre todo en las funciones de gobierno, también por la exclusividad del ministerio sacerdotal en los hombres. Esto ha hecho que los sacerdotes se identificaran particularmente con la jerarquía de la Iglesia y que la mujer representase, en cierto modo, una presencia menos importante en la misma.
Desde entonces ha habido una evolución, no solamente en la Iglesia, sino en la humanidad, en la sociedad, por la cual las mujeres poco a poco han conquistado roles importantes. Quizás en algunos contextos y culturas ya le eran reconocidos, pero en la cultura occidental la mujer ha tenido que abrirse camino sola».
«Dios creando al hombre a su imagen lo creó hombre y mujer, lo cual significa que no ha creado a una sola criatura, única, sino a dos criaturas distintas. Las ha creado para que fuesen complementarias la una de la otra y testimoniasen, aun en la diversidad de las funciones, en la diversidad de los roles, la filiación divina, por lo tanto con la misma dignidad. Me parece que esto esté emergiendo poco a poco en la política, en la sociedad. Nunca como en este periodo asistimos al surgir de figuras importantes que asumen la presidencia de Estados y de Países importantes.
La presencia de la mujer en la Iglesia debe crecer sobre todo en el testimoniar su carisma específico, que es el de demostrar que el amor es más importante que el gobierno; que no se puede gobernar sin el amor».
«Una mayor incidencia de la presencia femenina podría tener efectos positivos no solamente en la Iglesia sino también en la sociedad. En una empresa, por ejemplo, en un Estado, en un gobierno, cuando hay una presencia femenina se ve, precisamente porque ella pone en relación y construye en la complementariedad entre el don que es el hombre y el don que es la mujer. El Papa Francisco es un ejemplo de quien sabe apreciar la contribución femenina. La dulzura, la ternura a las que siempre se refiere, son características más femeninas que masculinas».
«La capacidad de soportar, de acoger, de donar, son típicas de la madre, que da al mundo un hijo y después, cuando es el momento lo deja ir. Y esta capacidad tanto de apego como de desapego influye positivamente también en el gobernar.
Alguien me ha preguntado: «Cómo conciliar el amor y el gobierno». He respondido que no se puede gobernar sin amor. No se puede. Cuando se ejerce el poder sin amor, no es gobierno, es opresión».
«Un grave accidente y terminé en el hospital. Era la primera vez que sentía un dolor así». Quien habla es Sor Felicitas que viene de Filipinas. Estaba enferma como todos los demás. Sin embargo precisamente en el hospital « experimenté el amor de Dios a través de las personas que vinieron a visitarme. Alguien me trajo la Eucaristía, que en ese momento era “todo” para mí. El capellán me manifestó su acogida y disponibilidad. Rodeada del amor de todos, respondí con mi amor. Se estableció una cadena de reciprocidad». La experiencia de Sor Felicitas subraya el impacto de la espiritualidad de comunión como posible respuesta a las exigencias de la vida de comunidad y de apostolado en medio del mundo: «Hay una extraordinaria coincidencia entre lo que la Iglesia y el mundo esperan de la vida consagrada», afirma Sor Antonia Moioli, responsable de las consagradas del Movimiento de los Focolares. «La semilla que Chiara ha plantado dentro de nosotros germina; a veces florece y se convierte en una voz profética que indica el camino de la humanidad desorientada y se convierte en un “castillo exterior” que irradia amor». «Crecer en la espiritualidad de la unidad y vivirla – es lo que pide el Card. João Braz de Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, a las religiosas y a los religiosos adherentes de los Focolares- porque cuando los carismas se encuentran toman vida y la Obra de María [Movimiento de los Focolares] hace brillar los carismas, los ilumina. No se necesitan palabras –prosigue- basta ser testigos del Evangelio vivido; éste es el camino del cambio. La vocación específica de los consagrados y de las consagradas es abrir caminos proféticos dando testimonio de los valores del Reino. Esto espera la Iglesia y la humanidad de hoy, por eso es necesario volver al propio carisma para vivificarlo». Giuseppe Zanghì (Peppuccio), estudioso y filósofo vio en Chiara Lubich a una portadora de luz, que sentó las bases para una nueva cultura, surgida de Jesús Abandonado: es Él el Dios del hombre contemporáneo. «Su reflexión–explica Sor Antonia- nos impulsa a ser faros en la noche, pequeñas señales que anuncian el mañana. ¿Será posible realizar la vocación profética propia de la vida consagrada? En el pasado, los monasterios y comunidades fueron centros prestigiosos de cultura y espiritualidad. ¿Es posible mirar también hoy como un desafío esta realidad antigua y nueva ?». «Aquí encontramos “un cofre” de dones –afirma María Voce, presidente de los Focolares-. Después, juntos, podemos donar estos tesoros a toda la Iglesia y al mundo entero, que tiene necesidad de ver cómo los cristianos se aman para creer en Cristo. Esta riqueza que Dios nos da, haciéndonos su familia, es para la humanidad. Éste es el sentido de ir hacia fuera que el Papa Francisco sigue subrayándonos». El Congreso de las consagradas se abre a un futuro por construir, no solas, sino junto a muchos, para ser testigos de un amor que desafía las diferencias.
El obispo no reúne al pueblo alrededor de su persona o de sus ideas sino alrededor de Cristo, es lo que dijo el Papa Francisco esta mañana al encontrarse con los Obispos amigos de los Focolares. El carisma de la unidad proprio del Movimiento de los Focolares –dijo el Papa- “está fuertemente anclado a la Eucaristía, que le confiere un carácter cristiano y eclesial”.
“Sin la Eucaristía la unidad perdería su punto de atracción divina y se reduciría a un sentimiento y a una dinámica humana, psicológica, sociológica. En cambio la Eucaristía garantiza que en centro está Cristo, y que es su Espíritu, el Espíritu Santo quien mueve nuestros pasos y nuestras iniciativas de encuentro y de comunión”.
El servicio fundamental de los obispos –agregó el Papa Francisco- es el de reunir “las comunidades alrededor de la Eucaristía, en la doble mesa de la Palabra y del Pan de vida”.
“El Obispo es el principio de unidad en la Iglesia, pero esto no sucede sin la Eucaristía: el obispo no reúne el pueblo alrededor de su persona, o de sus ideas, sino alrededor de Cristo presente en su Palabra y en el Sacramento de su Cuerpo y Sangre”.
“De este modo el Obispo, formado según Cristo –afirmó el Papa- se convierte en Evangelio vivo, se convierte en Pan partido para la vida de muchos con su predicación y su testimonio. Quien se nutre con la fe de Cristo Pan vivo siente el impulso de su amor a dar la vida por los hermanos, a salir, a ir al encuentro de quien es marginado y despreciado”.
Después, el Papa agradeció en forma especial a los obispos proveniente “de tierras ensangrentadas como Siria e Irak, como también de Ucrania”.
“En el sufrimiento que están viviendo con su gente, ustedes experimentan la fuerza que viene de Jesús Eucaristía, la fuerza para seguir adelante unidos en la fe y en la esperanza. En la celebración cotidiana de la Misa nosotros estamos unidos a ustedes, rezamos por ustedes ofreciendo el Sacrificio de Cristo; y a partir de allí toman fuerza y significado las múltiples iniciativas de solidaridad a favor de sus Iglesias”.
Al final el Papa Francisco animó a los obispos amigos de los Focolares a llevar adelante el compromiso “en favor del camino ecuménico y del diálogo interreligioso” y agradeció por la contribución dada “para una mayor comunión entre los varios Movimientos Eclesiales”.
El nuevo cardenal Francis Xavier Kriengsak Kovithavanij, arzobispo de Bangkok, moderador del congreso se había dirigido al papa Francisco en nombre del grupo diciendo entre otras cosas: «En la situación del mundo actual sentimos que tanto nosotros como nuestras iglesias debemos ser capaces de escuchar y de dialogar. Creemos que no por casualidad Dios nos ha puesto en contacto con una humanidad herida por múltiples males. Traemos en nuestros corazones hoy ante Ud. los signos de tantas lágrimas, gritos de desesperación, signos de búsqueda».
Y añade: «Frente a los enormes desafíos de hoy nos sentimos pequeños y, a veces, impotentes. Pero confiamos en un amor más grande que nos ha llamado y nos ha amado tanto que nos ha dado la medida divina del amor, estar dispuestos a dar la vida y, si es necesario, morir por los demás. Este paso lo está viviendo nuestro hermano, obispo amigo de Libia, monseñor Innocenzio Martinelli que no está con nosotros porque quiere quedarse allí a pesar de correr un real peligro de muerte. Este paso lo han hecho también los dos Obispos amigos de Siria, Mor Gregorios Yohanna Ibrahim, Siro-ortodoxo, y el Metropolita Boulos Yazigi, Greco-ortodoxo del Patriarcado de Antioquía, secuestrados hace dos años y casi olvidados por la opinión pública».
El papa Francisco quiso dar un saludo especial a Maria Voce, presidente de los Focolares, presente en el Aula Pablo VI junto a los obispos. Ella que acababa de llegar de una reunión en Alemania con 150 representantes de movimientos evangélicos, le trajo al papa el saludo y la esperanza en el común compromiso hacia la unidad. El Papa agradeció: «Bien. Muy importante el trabajo ecuménico que llevan adelante».
El Papa Francisco tenía ante él un trozo de mundo de 35 países, de Asia (Tailandia, Birmania, India) a los países de Medio Oriente (Líbano, Siria, Irak, Argelia), de África (Camerún, Etiopía, Uganda, Madagascar, Tanzania, Sudáfrica), a las Américas (Estados Unidos, Haití, Panamá, Ecuador, Brasil, Uruguay) a Europa (Alemania, España, Francia, Italia, Luxemburgo, Holanda, Austria, Suiza, República Checa, República Moldava, Rumania, Eslovenia, Eslovaquia, Ucrania).
En el congreso (del 3 al 6 de marzo 2015 en Castel Gandolfo) participarán la presidente de los Focolares, Maria Voce, y el copresidente Jesús Morán. También escucharán experiencias y proyectos de una pastoral más atenta a las relaciones entre los obispos y los fieles, al compromiso por la unidad de los diversos movimientos de la Iglesia católica y de las otras Iglesias, al diálogo con los otros cristianos y con las diversas religiones.
Un consejero comunal, dirigente del partido mayoritario en la ciudad argentina de Mar del Plata (Argentina), ve entrar en su oficina a un par de jóvenes que se presentan como militantes de la oposición. El consejero los recibe con curiosidad. Los dos jóvenes le explican, con sencillez, que desean asegurarle el respeto por sus posiciones, pero que quieren ejercer el rol político de la oposición de forma constructiva. El consejero, asombrado por la insólita declaración, les pregunta donde aprendieron a vivir la política de esa forma. Los dos jóvenes le explican que son alumnos de una de las escuelas de formación del Movimiento Político por la Unidad (MPPU). Poco tiempo después, también el consejero comunal comienza a asistir a la escuela local de política del MPPU.
Es difícil que Chiara Lubich haya conocido este minúsculo episodio, perdido en el mar de miles de otros hechos que podrían evocar los muchos miembros del MPPU procedentes de numerosos países. No obstante, se lo puede sin duda considerar como un efecto típico del encuentro con el pensamiento y el espíritu del carisma de la unidad que Chiara trajo al mundo y que tiene como paradigma el ideal de la fraternidad universal. ¿Cómo? Preparando a los ciudadanos y por lo tanto a una sociedad civil a que sea sensible a la vida de la comunidad política que integran. En síntesis, una ciudadanía activa.
Una zambullida en la historia. En la “Mariápolis” que tuvo lugar en el verano de 1959 en el Valle di Primiero, durante dos meses conviven por algunos días o más, un total de casi 12.000 personas, procedentes de 27 países de los cinco continentes. En esos días Chiara afirma: “Este es el tiempo … en el cual cada pueblo debe ir más allá de su frontera y mirar lejos, ha llegado el momento en el cual la patria de los demás debe ser amada como la propia”. Eran palabras audaces en tiempos en que los efectos del tremendo conflicto mundial estaban todavía a la vista, eran palabras inspiradoras de nuevas relaciones entre pueblos y jóvenes. Amar la patria del otro como la propia es todavía hoy una idea fuerte, una línea de acción, comenzando por los más débiles y los más pobres.
Filadelfia (USA), 2003. En el mensaje que Chiara escribe para la “Jornada de la interdependencia”, desarrollada en esa ciudad, dice: «Desde diversos puntos de la tierra, hoy, se levanta el grito de abandono de millares de refugiados, de millones de seres con hambre, de millones de seres explotados, de millones de desocupados que están excluídos y como “separados” del cuerpo político. Es este sentimiento de exclusión lo que los hace aún más pobres, peor aún, este sentimiento aumenta su desesperación, además de las penurias y las dificultades económicas que ellos padecen. La política no habrá alcanzado su objetivo, no habrá mantenido fidelidad a su vocación hasta que no haya reconstituido esa unidad y sanado estas heridas abiertas en el cuerpo político de la humanidad». Pero para alcanzar este meta será necesario que exista la fraternidad, porque «libertad e igualdad, ante los desafíos del presente y del futuro de la humanidad no son por sí mismas suficientes (…). Igualdad y libertad serán siempre incompletas y precarias, hasta que la fraternidad no forme parte integrante de los programas y de los procesos políticos en cada región del mundo»
No son meras palabras de Chiara, sino que es el fruto de la experiencia de un Movimiento que en su desarrollo ha extendido su horizonte sobre el mundo, haciendo propias “las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de hoy”
Será pues la sociedad civil, sobre la base de los ciudadanos animados por el espíritu de fraternidad, como la auspició Chiara Lubich, la que dará los límites y el contenido a la libertad y a la igualdad, los tres pilares de nuestra civilización