Movimiento de los Focolares
Palmira Frizzera: Dios como ideal

Palmira Frizzera: Dios como ideal

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Palmira con Chiara Lubich

«Llevar el amor de Dios a todas partes, según el mandamiento de Jesús de amarse uno al otro». Éste era el ideal de Chiara Lubich, que sigue atrayendo a centenares de personas en todo el mundo. Hoy, en el séptimo aniversario del fallecimiento de la fundadora del Movimiento de los Focolares, que fue recordado en todo el mundo y pocos días después de la apertura de su proceso de Beatificación y Canonización. Entrevistamos a Palmira Frizzera, quien la conoció en 1945, e impresionada por el ideal de la “fraternidad Universal”, decidió seguirla. He aquí su testimonio:

«El concepto de la fraternidad universal es precisamente lo que encontré cuando entré al primer focolar, hace casi 70 años: nosotros éramos como hermanas con Chiara pero con un “Maestro”, una guía, que era Jesús en medio nuestro. Jesús que vive donde dos o más están unidos en Su nombre»

¿Con qué objetivo fueron adelante juntas durante tantos años?

«Fuimos adelante sin pensar en nada… Habíamos elegido a Dios como ideal de nuestra vida. Lo queríamos amar, conscientes de que podíamos también morirnos de un momento al otro por causa de los bombardeos. Por lo tanto, tratamos de vivir el Mandamiento de Jesús, el amor recíproco, hasta llegar a la unidad entre nosotros. Lo que yo sentí en mi encuentro con Chiara – y es general en todas sus primeras compañeras- es que había una luz y una novedad…, -en aquella época no la llamábamos “carisma”- que ¡nos generó a una vida totalmente nueva!».

Entonces, ¿fue el amor evangélico entre ustedes, encarnado y comunicado a los demás, lo que generó más adelante todo el Movimiento?

«Chiara ¡nunca pensó en fundar algo! Ahora se dice que Chiara es la fundadora del Movimiento de los Focolares que llegó a todo el mundo. Sin embargo, yo nunca la sentí como una persona que fundaba algo, sino como una persona que daba vida a algo nuevo. Chiara nos decía: “Pero nosotros no queremos fundar nada. Nosotros queremos fundar a Dios en las almas con el amor, llevar el amor a todos lados”. Llevar el mensaje que Jesús nos dejó: “Les doy un mandamiento nuevo, que se amen los unos a los otros como yo los he amado”. Esto es lo que llevó a la fraternidad universal».

A partir de enero de este año, Chiara fue declarada Sierva de Dios y comenzó un proceso de Beatificación y Canonización. ¿Qué efecto le produce?

«Siento que Chiara no pertenece sólo a la Iglesia católica: Chiara es también de las otras Iglesias, de las otras religiones, debido a los diálogos abiertos desde los primerísimos tiempos, también con personas que no profesaban ningún credo religioso. Bajo este aspecto, no me gusta restringirla sólo a la Iglesia católica, pero comprendo que esta Beatificación es un gran don para la Iglesia y para todos nosotros»

Las nuevas generaciones que Ud encuentra y que forma, ¿por qué se sienten atraídas por Chiara y por su espiritualidad, después de tanto tiempo y sin haberla conocido?

«Chiara se fue, pero su luz quedó, su carisma permanece. Y es detrás de esto que corren los jóvenes, no detrás de las personas».

Este séptimo aniversario tiene el sello de la política y de cómo la espiritualidad de Chiara se puede vivir en política. En este ámbito, ¿qué nos puede enseñar?

«Nos puede enseñar el arte de amar, de comprender, de escuchar…. Y éste es un punto de unidad con todos: si no se hace así, como alternativa existe sólo la violencia y la guerra».

Fuente: Radio Vaticana

 

En conmemoración de Chiara en las orillas del Bósforo

En conmemoración de Chiara en las orillas del Bósforo

IstanbulEstambul. El Patriarca Bartolomé es el anfitrión en la iglesia ortodoxa de Aya Strati Taksiarhi. La cita involucra a más de cien representantes del mundo ortodoxo y católico, en ocasión del 7° aniversario de la fundadora de los Focolares, Chiara Lubich. Entre otros están presentes los metropolitas Ireneos, Apostolos y Elpidophoros; dos archimandritas, el Padre Vangeli, quien tradujo del griego al turco, y el Gran Archimandrita Vissarion. No faltan el arzobispo de los armenios católicos, Levon Zekiyan y el obispo católico, Louis Pelatre. La lingüista María Caterina Atzori, del Centro de estudios de los Focolari, presenta los textos de Chiara traducidos al griego. El moderador es el periodista Nikos Papachristou de Atenas.

«A lo largo de los siglos, la divina epifanía del Señor se ha manifestado de muchas maneras, para que la humanidad comprendiera las cosas de Dios». Así empezó el Patriarca su discurso, después de haber introducido el encuentro con una oración por Chiara, entonando el himno al Espíritu Santo. «Él no se ha cansado de hacer surgir entre nosotros santos varones y santas mujeres, quienes con su ejemplo, con su amor basado en la filantropía divina y con la palabra inspirada por el Espíritu Santo, siguen impulsando una “metanoia”, una conversión del corazón para toda la humanidad doliente».

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Vídeo: «Atenágoras, Pablo VI y Chiara Lubich»

En su discurso delineó la figura espiritual de Chiara, en calidad de testigo directo de los encuentros entre ella y el Patriarca Atenágoras: «Cómo no reconocer la Sabiduría de Dios en la obra bendita que nuestra hermana Chiara ofreció a nuestras Iglesias, a nuestras Sociedades y a todos los hombres de buena voluntad. Nuestro amado Predecesor (…) la llamaba cariñosamente Tecla, la discípula de Pablo, aquélla que es igual a los apóstoles».

Luego recordó las etapas más importantes del camino de espiritualidad que ella abrió en la iglesia y no sólo: «Chiara respondió al llamado de Dios con docilidad, haciéndose en todo semejante a su Maestro, pero sobre todo dejándose forjar como vasija que ofrece caminos de salvación, con el fin de llevar a todos hacia Cristo. Gastó su vida en la búsqueda de vías de encuentro y diálogo con todos, caracterizada por el profundo respeto hacia toda cultura en la que sabía conducir el camino del encuentro, del conocimiento recíproco y de la colaboración recíproca».

20150327Istanbul«Chiara Lubich empezó su trayectoria de vida, dedicada al Señor, en medio de los sufrimientos de la guerra. En esos sufrimientos revivió a Cristo crucificado y abandonado y comprendió que no hay Resurrección sin pasar a través de la caída. Y el sufrimiento de Cristo se convirtió en su personal sufrimiento, pero nunca en desesperación».

«Su vida se caracterizó por una pasión por la Sagrada Escritura, que en ella se volvió Palabra fundante, viva, exultante. Vivió radicalmente el mandamiento del Señor. “(…) así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros” (Jn.13,34) hasta contagiar innumerables personas, distintas entre ellas, pero unidas en un ideal concreto de comunión.

Chiara fue siempre hija fiel de su Iglesia. Y en esta participación convencida, sintió el drama de la división, de la imposibilidad de participar al mismo Cáliz.

Percibiendo el grito de dolor por la división, se donó totalmente carisma de la unidad, haciéndose instrumento en las manos de Dios para encontrarse tanto con los jefes de las iglesias como con los simples fieles. Pero no se detuvo ahí: impulsó, exhortó, invitó, propuso encontrar caminos nuevos de comunión».

«Chiara nutría un amor muy especial por la Santa y Divina Eucaristía del Señor. En ella se podía percibir el don de amor de Aquél que se ofreció una vez y para siempre, para atraer al hombre hacia Él. Podríamos afirmar que en ella se forma una consciencia eucarística de la unidad». «Podemos además identificar otro aspecto en la obra de Chiara: la unidad desde la Trinidad, que a través de la Eucaristía, pasa a la familia. (…) Es el lugar en el que puede resplandecer el amor recíproco que une naturalmente a sus miembros. (…). Es en este contexto que la unidad de la familia humana se entrevé en todos sus aspectos, en la sociedad, en la política, en la economía, en el respeto de la obra de Dios por cada uno de nosotros individualmente y en toda su maravillosa creación. El mensaje y la obra de Chiara por tanto, resultan ser cada vez más actuales, sobre todo en el contexto mundial en el que estamos viviendo».

Resulta por lo tanto especialmente grato «el don que el Movimiento de los Focolares ofrece hoy, presentando en idioma griego la obra de Chiara Lubich. Lo acogemos como un don entre hermanos, que seguramente permitirá también al público griego, al fiel greco-ortodoxo, apreciar este maravilloso mensaje de unidad y amor».

Finalmente se dirigió a Chiara pidiéndole que intercediera «para que pueda surgir pronto el alba de un nuevo día para esta humanidad herida y dividida y que los sentimientos por los que ella gastó toda su vida, produzcan abundantes frutos, allá donde hoy no vemos sino tinieblas y martirio de sangre».

 

Congo, una guerra olvidada

Congo, una guerra olvidada

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Bukavu. República Democrática de Congo

La República Democrática de Congo, un gran país con inmensos recursos naturales. 72 millones de habitantes, algunos centenares de etnias distintas. Las difíciles relaciones con Occidente, la guerra por la explotación de los minerales, el drama de una población olvidada.

Entrevistamos al biólogo congolés Pierre Kabeza, sindicalista, padre de familia, que desde hace tres años tuvo que dejar su ciudad, Bukavu, en la región de los Grandes Lagos, y ahora estudia en el Instituto Universitario Sophia.

Usted tuvo que expatriarse, dejando esposa e hijas. ¿Por cuáles motivos? «A veces hay cosas que se pueden comprender y ver con claridad sólo con los ojos que han llorado, decía Mons. Munzihirwa, obispo de Bukavu, asesinado por su lucha a favor de la justicia. Después de su muerte todos estábamos desanimados, pero llegó Mons. Kataliko quien eligió seguir su mismo camino: hablar por los que no tienen voz. Kataliko secó las lágrimas de un pueblo que ya nadie escuchaba. El 24 de diciembre de 1999 escribió un mensaje en el que denunciaba la guerra injusta, la ocupación de Congo por parte de los países limítrofes, la explotación y el saqueo de los recursos mineros. Por esto se le impidió desarrollar su labor pastoral por 7 meses y 20 días. Las campanas no volvieron a repicar. Todos los días hacíamos sit-in de protesta, hasta que regresó a la diócesis. Musulmanes y cristianos de Bukavu, fuimos juntos a la Catedral, donde Mons. Kataliko celebró una misa de perdón por aquéllos que lo habían hecho sufrir. Murió en Italia, unas pocas semanas después.

Para llevar adelante la obra de nuestros obispos – defensa de la verdad, lucha por la justicia y por la libertad – nació el grupo “Dauphin Munzihirwa Kataliko” (DMK). Las iniciativas recordar la memonia de nuestros obispos molestaban a sus enemigos. Con el grupo DMK, del que yo era responsable, nos comprometimos en el campo de la educación, empezando con la escolarización de los niños. De hecho los docentes no reciben una retribución por parte del Estado, sino que son apoyados por los padres. Trabajamos para que el gobierno congolés asumiera sus responsabilidades. Promovimos manifestaciones, sit-in, huelgas… fuimos a prisión. Se nos consideraba personas que alteraban el orden público. Me reuní con todos los responsables del país, incluso con el presidente de la República al que le recordé el artículo 43 de nuestra Constitución que reconoce la gratuidad y la obligación de garantizar que los niños asistan a la escuela primaria. Me escuchó, pero lamentablemente hasta ahora nada ha cambiado. Por mi empeño fui amenazado, detenido y torturado. Mi casa fue atacada en dos ocasiones. Destruyeron todo. Así, tuve que irme para salvar mi vida».

Un guerra olvidada. 6 millones de muertos, 2 millones de mujeres y niños que huyen de sus aldeas y ciudades. ¿Nos puede contar algo más?

«Sí. También María Voce, presidente de los Focolares, dijo que parece ser que los muertos en “tierras lejanas de Occidente” valen menos en términos de humanidad y tienen “menos peso político sobre la conciencia de la comunidad internacional”. Es el caso de Congo. Nuestros muertos no le interesan a la comunidad internacional, porque nosotros estamos en las periferias del mundo. Sin embargo, hoy, la guerra es el común enemigo de todos. Mandela nos enseñó que “nacimos para ser hermanos”.

Aquí en Europa se habla poco de la guerra en Congo, y no se dice toda la verdad. No se trata sólo de guerras étnicas. Es verdad que en África tenemos muchos problemas, pero me pregunto: ¿por qué el fuego se enciende sólo en los países ricos, donde hay minerales y petróleo? Siempre hay fuego donde se extraen coltán, oro, diamantes. ¿Y dónde van a parar estos minerales ensangrentados? Se les usa para fabricar smartphone, air bag, navegadores etc. Se calcula que por cada kilo de coltán extraído en Congo mueren dos niños. Otros se ven obligados a convertirse en “niños y niñas soldados”. Sería importante que nuestros niños sepan que para que puedan utilizar un video-juego hay otro niño que pierde la vida en las periferias del mundo».

¿Qué significado tiene para Usted hacer esta experiencia intelectual y humana en el Instituto Universitario Sophia? ¿Cuáles son sus expectativas personales y en vista del bien de su país?

«Sophia ha sido uno de los dones que recibí en Italia. Pienso que hubiera sido mejor hacer la experiencia de Sophia antes de comprometerme como sindicalista, porque aquí entendí la importancia de la fraternidad. Creo que el fracaso de nuestra sociedad congolesa radica en el hecho de que hemos olvidado el principio de la fraternidad, una fuerza que une a todos, que no excluye a nadie. Hoy entendí que el otro es parte de mí, que sus problemas son los míos. El compromiso político nos debería ayudar a comprender que somos responsables los unos de los otros. En Sophia entendí también el sentido de la diversidad entre nosotros. Somos iguales pero distintos y si los seres humanos aprovecharan esta riqueza, sería un bien. Sophia me ha enseñado además a entender el camino del diálogo. El verdadero diálogo es el que le da espacio al otro, en quien existe siempre una parte de verdad».

Video

 

 

A pequeños pasos

A pequeños pasos

MariaVoce_Intervista_bCuando el Papa Francisco se encontró con ellos, en el pasado mes de septiembre, recordó a Chiara Lubich como «extraordinaria testigo» de la unidad que «ha llevado el perfume de Jesús a muchas realidades humanas y a muchos lugares del mundo». Y hoy, a siete años de la muerte de la fundadora, el Movimiento de los Focolares reconfirma su vocación de ser escuela de comunión y crisol de unidad para toda la Iglesia, como reafirma la Presidente  Maria Voce en esta entrevista a nuestro periódico.

¿Cree que el carisma de la unidad de Chiara esté destinado a su realización?

¿Usted piensa que si no lo creyese habría entregado la vida al Movimiento? Creemos que se realizará porque coincide con la oración que Jesús dirigió al Padre: “que todos sean uno”. Y no podemos pensar que una oración del Hijo de Dios no deba realizarse. Cierto, no sabemos cómo, no sabemos cuándo, pero damos la vida para que se realice. Queremos que se realice y damos aquellos pequeños pasos que podemos dar hoy para apresurar el momento de su total realización.

¿Qué significa «ser familia» según el testamento que Chiara ha dejado?

En ocasión de mi primera elección dije que mi deseo era que el Focolar privilegiase las relaciones humanas. Creo que en el fondo es lo que hemos tratado de hacer, aunque siempre seamos tentados hacia el individualismo. Construir relaciones con las personas dentro del Movimiento significa verdaderamente interesarse por los demás y tener ese amor capaz de comprender, de perdonar, de acoger, de ayudar cuando es necesario: todo lo que se hace dentro de una familia. Una vida de familia por lo tanto, íntegra, porque construida con relaciones verdaderas, auténticas. […]

¿Qué función desempeñan hoy los Movimientos en la Iglesia?

Una doble función: por una parte, los Movimientos son portadores de carismas, dones del Espíritu Santo para la Iglesia y para la humanidad. Tienen por lo tanto una influencia sobre toda la Iglesia, porque se ponen a disposición de todos para la construcción del cuerpo eclesial. […] En el ámbito de cada uno de los Movimientos, además, existe este impulso a una vida evangélica más radical.

Está el deseo de un mayor compromiso, de una apertura al mundo que nos rodea. Son características que los Movimientos tratan de vivir, pero que deberían vivir todos los cristianos. […] En las asociaciones, en los Movimientos podemos ayudarnos: podemos descubrir el valor de estar el uno junto al otro, para darnos una mano, animarnos, sostenernos y también volver a levantarnos cuando caemos. […]

En la última Asamblea el Papa Francisco les ha confiado tres verbos: contemplar, salir, hacer escuela. ¿Cómo están actuándolos?

El Papa Francisco citó una frase de Chiara Lubich: éste es el gran atractivo de nuestro tiempo, penetrar en la más alta contemplación y permanecer mezclado con todos, hombre entre los hombres. Chiara nos enseñó siempre que tenemos que llegar a ser Jesús. Por eso, ‘contemplar’ significa ser Jesús, convertirnos en Jesús, viviendo el Evangelio integralmente, logrando descubrir lo que Jesús está obrando en la historia, lo que quiere decirnos a través de cada hombre que encontramos. […]

En relación a ‘salir’, es una de nuestras prioridades. Lo hemos sentido particularmente nuestro cuando el Papa Francisco lo subrayó y sentimos la alegría de estar en sintonía con lo que el Papa nos pide hoy. El ‘hacer escuela’ nos parece que sea sobre todo estar atentos a examinar continuamente nuestro carisma: no para transformarlo, sino para ver cómo responde hoy a los signos de los tiempos, acogiendo los lenguajes, los estilos, las preguntas nuevas que la humanidad impone. Hagamos nuestro todo esto para expresar el carisma de siempre adecuándolo al hoy.

 

Como presidente ¿qué prioridades indica para el futuro del Movimiento?

No soy yo quien elige las prioridades. Debo acoger las que vienen expresadas por el Movimiento en todo el mundo. La exigencia emergida en la última Asamblea es la de estar muy abiertos y en salida hacia las periferias, que no son solamente las geográficas, sino cualquier lugar donde falte el amor y donde las divisiones impidan que se realice el espíritu de unidad del carisma que Chiara nos ha dejado. […] Esto trae como consecuencia una atención particular a los lugares en los cuales se manifiestan mayormente estas divisiones. Pensamos en esos Países donde hay una enorme diferencia entre las clases sociales, o bien donde las diferencias religiosas se convierten en motivo de luchas, de guerra, de terrorismo. Mirando estos Países, en particular, queremos invertir recursos, talentos, y hacer todo lo posible para ayudarlos. Sin olvidar no obstante a Europa, que ha perdido el alma religiosa porque ha cortado sus raíces. Llevamos adelante también el diálogo con la cultura post moderna, con esta noche que parece que envuelve la vida de los hombres de hoy.

De Nicola Gori, en Osservatore Romano 18 de marzo de 2015

Lee la entrevista integral en italiano

 

A pequeños pasos

María Orsola: «Viva la vida”

MariaOrsola_aLa carrera hacia el cielo de una chica del ’68, de quien está en curso la causa de beatificación, quien encontró el secreto de la felicidad Diecisés años. En carrera. Sin aliento. Destino Paraíso. María Orsola Bussone es una chica piemontesa del ’68 que ama la música beat, se interesa por las primeras manifestaciones estudiantiles, toca guitarra y va a clases de canto. Una adolescente como las otras, se diría, enamorada de la naturaleza, del deporte y de la música. Sueña con un amor platónico, anota sus pensamientos en un diario personal, tiene muchos amigos y escribe cartas a los más cercanos. Es hija de un pequeño mundo antiguo que parece estar al borde de ser arrasado por la modernidad. Pero su vida, aparentemente sin susultos, esconde en cambio un alma extraordinaria. Una fe genuina y cristalina. Junto con otras amigas, animada por una espiritualidad que le da fuerza adicional, se injerta en una parroquia que hace fructificar las indicaciones del Vaticano II. “Mariolina” corre y en poco tiempo quema rápidamente todas las etapas. Por invitación del párroco el Padre Vincenzo Chiarle, en 1968 participa en uno de los primeros congresos gen, la generación nueva del Movimiento de los Focolares. Allí  Chiara Lubich  presenta a esos jóvenes del ’68 otro modelo revolucionario: el de un hombre justo que se inmoló por la libertad de los demás. También Él tenía un programa: “Que todos sean uno”. María Orsola queda fascinada, y esta elección ilumina toda su vida. Con 16 años su carrera hacia el cielo se detiene por un banal accidente. Pero detrás de sí deja una estela de luz. Un día había revelado que daría su vida con tal de hacer descubrir a los jóvenes la belleza de Dios. “Y Dios le tomó la palabra”, dijo Juan Pablo II en Turín, en 1983, señalándola como “ejemplo luminoso de aceptación de la propia vida como don recibido y no como poseción egoísta”. “Viva la vida”, era su lema. MariaOrsola_cappellaEn el 2007 fue publicada su biografía, escrita por Gianni Bianco y editada por la Editorial San Pablo: “Viva la vida”, La carrera hacia el Cielo de una chica del ‘68”. «Me pareció una adolescente tremendamente actual –escribe el autor-, que tiene mucho que decir a los chicos de hoy y que en ciertos aspectos anticipó los grandes ideales de la generación de hoy, como el compromiso a favor de la ecología y el servicio civil voluntario. Además me gustó poder seguir de cerca la historia de esta muchacha sencilla, que desde la perspectiva de Turín, donde nació la revolución del ’68 italiana, observaba un mundo en rápido y tormentoso cambio. Sobre todo me motiva la posibilidad de poderla contar, con un lenguaje fresco y directo  –eso espero-, a sus coeténeos de hoy, los adolescentes, acusados demasiado a menudo de haber perdido todos los valores, y que ahora la miran como modelo» Leer más: Prensa

Chiara Lubich: ¿cómo seguir a Jesús?

Chiara Lubich: ¿cómo seguir a Jesús?

ChiaraLubich_GA«Queridísimos gen:

Quizás queráis saber una palabra que sea aquella; una palabra que exprese todo, que reasuma la verdad, que os ofrezca una receta de ella para una vida verdadera.

Es lo que yo también estoy meditando en estos días.

Bien, gen, me he convencido de que no hay camino más seguro para eso, para llegar a la vida perfecta, que el del dolor abrazado por amor.

Y así lo han pensado todos los Santos, de todos los siglos.

El hecho es que cada uno ha querido seguir a Jesús y Él ha hablado claramente: «El que quiera venir detrás de mí que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga» (Mc. 8, 34).

«…Tome su cruz».

Cada uno para seguir a Jesús, el Perfecto, no tiene que hacer otra cosa que acoger en su corazón la propia cruz, los propios dolores.

Todos los tenemos. Pues bien: levantémonos por la mañana con el corazón cambiado. Lo sabemos: el dolor tratamos de alejarlo, de no hacerle caso, de olvidarlo. Así ha hecho el hombre. Pero el cristiano no hace así. Él, siendo seguidor de Cristo, sabe que el dolor es precioso, que hay que aceptarlo como hizo Jesús con su cruz, y lo abraza con todo el empuje de su corazón.

¿Cuál será el resultado? ¿Cuál será el fruto?

Alcanzaremos así todas las virtudes: la paciencia, la pureza, la mansedumbre, la pobreza, la templanza y así sucesivamente.

Y, con todas las virtudes, la perfección, la vida verdadera.

¿Estáis de acuerdo?

Todo hombre que quiere alcanzar una meta, debe someterse a fatigas, a sacrificios, a esfuerzos.

Nuestra meta es Jesús.

Para seguirlo es necesario amar el dolor.

Chao gen, con mi mayor deseo que sepáis ser dignos de Él.»

Chiara Lubich

(De “gen”, octubre – noviembre 1979: editorial)

www.centrochiaralubich.org