Movimiento de los Focolares
En la escuela: guerra y paz

En la escuela: guerra y paz

20141011-01«Trabajo en un colegio en una zona en riesgo social. A finales del año hice una experiencia que reforzó en mí la convicción de que cada uno de nosotros puede ser constructor de unidad en su propio ambiente. Se dio una situación muy fea en la que un profesor se enfrentó con la rectora y otros colegas. Durante una reunión de profesores, en la que yo estaba encargada de redactar el acta, se generó un momento muy difícil. Llegó la policía, la ambulancia, etc. El clima se puso candente. Luego partieron cartas de acusaciones, amenazas de querellas, denuncias… Fue un momento muy negativo. Veía que los colegas tomaban partido con el uno o con el otro, a veces echaban aún más cizaña y luego seguían cada uno por su cuenta. Me sentía mal, el acta que tenía que redactar era compleja; traté de describir sólo los hechos. Me esforzaba por escuchar a todos, sin prejuicios. Sentía que tenía que hacer algo para reconstruir las relaciones. Las varias partes confiaban en mí por cómo había trabajado durante el año, por mi relación con los estudiantes, las familias, los colegas. Estaba en esto, esperando una ocasión, cuando la rectora me llamó y me pidió que hiciera algo para volver a apaciguar los ánimos. A este punto me puse delante de Jesús Eucaristía y le pedí que me permitiera ser un canal suyo, porque sabía que no era capaz de arreglar esa situación únicamente con mis fuerzas. Entonces, con mucho temor, llamé al colega involucrado que estaba corriendo el riesgo de que lo despidieran. Un idealista con un fuerte sentido de justicia y, a mi modo de ver, muy honesto; no creyente pero en búsqueda, con el cual durante el año había construido una relación profunda cimentada en principios comunes. Él en seguida se abrió, apenas captó mi interés hacia su situación. Hablamos de su vida, de sus motivaciones y se declaró dispuesto a dar marcha atrás, a pedir perdón por algunas de sus actitudes, no seguramente por los principios que defendía”. Luego fui donde la directora; también ahí se trató de escuchar y compartir. Al final se encontraron y esclarecieron algunos puntos conflictivos, disolviendo muchos malentendidos generados por otros. Después de varios encuentros, la situación se superó. Para todos fue un alivio, un poder recomenzar y mirar hacia adelante. Mi colega me dijo: “Te agradezco sobre todo porque me liberé del rencor y perdoné, de forma laica, es decir logré ir más allá”. En cambio yo sabía que tenía que agradecer a Dios por su amor y su misericordia».  (G. B. – Italia)

En la escuela: guerra y paz

Holanda: occidente y libertad

20141010-01«En Holanda no hay guerras, no hay pobreza como en los otros países del mundo, no tenemos desastres naturales ni persecución de cristianos o de otros pueblos. Vivimos en un país libre en donde podemos hacer y decir lo que queremos. Y quizás precisamente esa libertad era mi enemiga más grande en ese momento». Así empieza el relato de Laura, una joven holandesa que ha participado activamente en la realización de la 35ª Jornada nacional de los jóvenes católicos de Holanda. Un festival con música en vivo, stands, intercambio de experiencias: este año, por primera vez, el festival fue de dos días, y los participantes fueron hospedados en la ciudadela de los Focolares en Marienkroon (Nieuwkuijk), en medio de un paisaje sugestivo entre los bosques. Fueron 700 los jóvenes que llegaron allí el fin de semana del 28 y 29 de junio. «Fue un festival realmente bello, lleno de alegría y sol, muy informal –prosigue Laura-. Los conjuntos tocaban, había quien comía algodón de azúcar o participaba en algún taller, siempre había algo que hacer o experimentar». Durante la preparación, el canal de TV nacional Talpa, se puso en contacto con los organizadores. Les propuso participar en un reality show en donde un cantante o un actor visita a distintos grupos de Holanda que comparten una pasión o un estilo de vida; transcurren un tiempo con ellos, hacen entrevistas y una cena de agradecimiento. Cuando escucharon hablar del festival de los jóvenes católicos, preguntaron si podían pasar un fin de semana con ellos. «En este período de grandes críticas a la Iglesia católica en Holanda, nos parecía que ésta podía ser una gran oportunidad para presentar a todo el país una iglesia joven, viva, llena de fuerza y de valentía. Pero al mismo tiempo sentíamos un poco de temor, pues no sabíamos de qué forma se iban a presentar las entrevista en la transmisión final». Eligieron a tres jóvenes que serían entrevistados durante el festival, entre los cuales estaba Laura: «Durante las conversaciones anteriores a la entrevista final, entendí que querían crear una imagen del joven católico según un estereotipo preciso: aburrido y con una visión limitada del mundo. Preguntas sobre las relaciones prematrimoniales, sobre cómo vivir y predicar el Evangelio, sobre los prejuicios que existen en la Iglesia hoy y las elecciones que estaba haciendo en mi vida en ese momento. Tuve que pensar algunos días antes de aceptar la invitación. Muchos pensamientos daban vuelta en mi cabeza: ‘No sabía quién iba a ver este programa. Quizás mis amigos de la universidad, mis vecinos, mis profesores, personas que no me aceptan debido a mi fe’. Estaba segura de que con esta entrevista se transmitiría a todo el país una cierta imagen mía, la de una chica que dedica su vida a la Iglesia y a la construcción de un mundo unido. Y esto no me dejaba tranquila. Tuve que dar un paso grandísimo para superar el temor de revelar mi alma, mis ideales, ante un público de un millón y medio de personas. Al final dije que sí. La entrevista salió muy bien. Siempre habrá personas que viendo la entrevista harán cometarios negativos o ya no querrán estar en contacto conmigo. Pero el Amor intenso e infinito que siento dentro por haber permanecido fiel a Dios y a su proyecto sobre mí como joven católica me da una grandísima alegría. No podía dar un testimonio más grande de mi fe y de mi pasión por el mundo unido».  

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Argentina: mil jóvenes por una “locura”

FJ02Transcurren los últimos momentos de la Asamblea General de los Focolares. El domingo 28 de septiembre María Voce saluda a los miembros esparcidos en todo el mundo a través de una conexión streaming. “Permítanme que hoy haga un saludo particular -dice-. Me refiero a los gen y a las gen de la Mariápolis Lía, en Argentina, que hoy tendrán la Fiesta de los Jóvenes… que sientan que estamos todos con ellos para que puedan expresar su alegría e involucrar a todos los jóvenes que participarán en el lema que eligieron: ‘Vivamos esta locura’”. FJ07Hacía meses que estaban preparándose para ese día, pero con el saludo de la presidente de los Focolares, el compromiso de cada uno se vio potenciado con su apoyo, podríamos decir, de dimensión mundial. “Recibimos a más de 1000 jóvenes de todas las regiones de Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil, para compartir una fiesta diferente”, cuentan ellos mismos. El sábado comenzaron a llegar los primeros 400 de las ciudades más lejanas, quienes pudieron conocer más de cerca el estilo de vida de la ciudadela a través de diferentes actividades como visitas guiadas por los trabajos, talleres donde se involucraron donando sus talentos, y a la noche un momento de diversión: música, baile, coreografías. “La respuesta de los jóvenes que adhirieron a nuestra propuesta de vivir una noche sin alcohol, fue para todos una gran alegría», comentan con entusiasmo.   FJ17El Domingo la Mariápolis se vistió de carnaval: grupos, máscaras, colores por todas partes y un sol radiante, crearon el clima ideal para el comienzo de la tan esperada fiesta. De repente irrumpió una murga en la sala e invadió el escenario. De allí fueron saliendo los distintos personajes, canciones, danzas y teatro. Algunos dieron sus testimonios sobre ir contra la corriente, ser auténticos en las propias elecciones, sobre cómo vivir el momento presente y hacer una decidida opción por Jesús como Ideal de sus vidas. “Vemos muchos problemas en nuestro mundo y algunos esperan que sean otros quienes busquen soluciones, nosotros somos 90 jóvenes de 20 países que decidimos no esperar más; elegimos ser los protagonistas de este cambio y descubrimos la receta: la unidad -dicen los presentadores, en nombre de los jóvenes de la ciudadela-. Estos ‘locos’ vivimos aquí en la Mariápolis Lía y empezamos un camino hacia la fraternidad, dedicando un año de nuestras vidas para vivir en concreto el amor del evangelio, ese amor que se pone al servicio y da la vida por los demás hasta el final”. FJ08Es precisamente esa locura del amor que se puede donar, cuando uno se anima a conocerse tal cual es sacándose las máscaras, que nos hacen “uno más en una multitud desordenada”. Siguieron momentos de oración, juegos y talleres, para concluir al final de la tarde quemando las máscaras que cada uno había recibido al llegar. Un gesto simbólico. Una invitación para llevar a los lugares donde cada uno vive, estudia, trabaja, la “locura” experimentada ese día.   FJ06BFJ04 FJ05

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María Voce: red de familias capaces de compartir los pesos

MariaVoce_2014La situación de la familia en el mundo: numerosos problemas abiertos ¿cuáles son las notas de esperanza? El primer motivo de esperanza es el Sínodo mismo. Lo ha querido el papa Francisco, signo que la familia es también una prioridad para él. En las personas ha aumentado la confianza en la Iglesia como institución, reconociéndola como un sostén en la cual la familia puede aferrarse. Otro signo de esperanza es el enorme potencial de muchas familias que viven la fidelidad conyugal, la apertura a la vida, que se hacen cargo de los problemas de otras familias marcadas por la separación. Por así decir, son familias «recurso», capaces de compartir los pesos y de acompañar a los otros para que no se sientan excluidos de la Iglesia o, peor aún, del amor de Dios. Se subraya la necesidad de atender las dificultades de las familias con una mirada de misericordia renovada. ¿Será esta la actitud prevaleciente en el Sínodo? Me parece ilusorio esperar soluciones extraordinarias y universales. Más bien esperamos que emerja ese potencial de la familia del que hablaba antes y no sólo la criticidad. No se puede reducir el problema a la cuestión sacramental. Los sacramentos son signos eficaces de la gracia. Puede haber otros. Recientemente, me escribió una mujer profundamente cristiana, casada civilmente con un divorciado que, en la incómoda situación debido a su condición, nunca se sintió fuera de la Iglesia. En el momento de la distribución de la Eucaristía también ella se pone en la fila y la bendición que recibe del sacerdote fortalece en ella la presencia de Jesús. «Estoy haciendo un camino», dice. Un camino de fe, más allá de los sacramentos, que puede llevarla a la santidad. Uno de los puntos sobre los que más insisten las Iglesias locales es la dificultad para entender el mensaje de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia. ¿Revisión de contenido o reajuste de lenguaje? Sobre el contenido de los documentos del Magisterio puede haber objeciones por parte de aquellos que desean conformar a su medida el plan de Dios sobre el hombre y la mujer. En cambio, sobre el lenguaje sería algo para sugerir, especialmente para los documentos que implican cuestiones morales. Hay necesidad de una mayor claridad, simplicidad y síntesis. La familia media vive jornadas con ritmos sin tregua, tensionada por mil tareas y estrés y no tiene tiempo para leer. Los documentos del Magisterio deberían ser ágiles, capaces de entender las dificultades de quien, aun poniendo todo el esfuerzo, se siente vulnerable. En relación a las parejas jóvenes, la Iglesia se enfrenta a un problema de re evangelización que es, al mismo tiempo, un problema educativo. ¿Cuáles son los espacios de maniobra? En la reciente audiencia concedida a los Focolares el papa Francisco recordó, entre otras cosas, la obligación de «hacer escuela» y difundir los dones recibidos. Esta sugerencia es muy querida por nosotros. Los Focolares, de hecho, promueven – y estamos empeñados en que sea cada vez más adecuada – una formación permanente de los niños a los trabajadores, de los novios a los ancianos, y de jóvenes a personas separadas, etc. Pero hay que decir que en el ámbito de la familia y de las familias jóvenes, juegan mucho los medios de comunicación, en positivo pero más en sentido negativo. Hay espectáculos que insinúan estilos de vida transgresivos y proponen modelos de hombre y de mujer sin valores de referencia. Sin embargo, estoy convencida que el espacio para incursionar existe. Individualismo y también crisis económica. ¿Cuáles son las iniciativas de los Focolares para contrarrestar esta mentalidad? Es importante la red de familias capaces de acercarse a las que están en dificultad, con un acompañamiento discreto apoyado en la reconciliación. Para las parejas que atraviesan dificultades conyugales, hemos creado instancias residenciales en las ciudadelas del Movimiento (para Italia en Loppiano). Usando técnicas relacionales hechas por expertos, pero sobre todo en contacto con la espiritualidad de la unidad, logran reencontrarse con ellas mismas con la esperanza de un futuro juntos. Estrechan relaciones y comienzan itinerarios con separados, o con quien ha sido dejado, para abrazar su soledad y fortalecer su compromiso de fidelidad al sacramento. Se llevan a cabo iniciativas para las parejas con una nueva unión, compartiendo la experiencia educativa de los hijos y con el deseo de que experimenten que la Iglesia y, primero el amor de Dios, los acoge. Últimamente, hemos intensificado el compromiso en términos de prevención, tanto en trabajar más para las familias jóvenes, como en el volver a dar a los jóvenes el encanto del «para siempre». Fuente: Avvenire online

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Desde Polonia: “Mi primer año en Sophia”

Małgorzata Szwarc (a sinistra) con due colleghe Entrevistamos a Małgorzata, para los amigos, Gosia, en la ciudadela de Loppiano, donde se desarrolla “la cultura de las relaciones”,  tal como lo recordó papa Francisco en su reciente video mensaje en ocasión de los primeros 50 años de su fundación. El Papa afirmó: “Hay una necesidad urgente de jóvenes, de hombres y mujeres que al mismo tiempo, además de estar oportunamente preparados en las distintas disciplinas, estén impregnados de la sabiduría que brota del amor de Dios”. ¿Cuáles son los primeros recuerdos de tu llegada al IUS, hace un año? “Cuando llegué a Sophia sólo sabía decir ‘Me llamo Gosia y vengo de Polonia. Aprender el italiano no ha sido ninguna broma… A la noche, cuando las demás se iban a la cama, yo me quedaba estudiando. Recuerdo que a menudo escuchaba palabras que en polaco tienen otro significado y esto lograba confundirme. ¿Qué le pondrías de relieve a un estudiante recién llegado? “El aspecto de la experiencia en Sophia que más me ha alegrado (¡y que no me esperaba!) es la intensidad de la vida en las residencias: es la clase más enriquecedora y concreta que haya jamás recibido sobre escucha y diálogo. El primer paso es saber olvidarse de sí mismos para acoger al otro, para lograr vivir lo que estudiamos en las aulas. En las clases estamos concentrados en su contenido, mientras que en las residencias esta elección es necesaria para lograr que convivan costumbres, culturas y pensamientos muy distintos”. ¿Algún ejemplo? Se hacen muchas cosas, se cocina, se arregla la casa, hay tiempo para muchas lindas conversaciones y obviamente se estudia. Luego hay también momentos de relax, como fiestas o películas. La vida juntos conlleva la necesidad de confrontarse sobre todos los aspectos y se dan también situaciones difíciles, incomprensiones. Sin embargo es a través de estos momentos que hemos crecido juntas, que hemos aprendido a acogernos tal y como somos.” ¿Qué ha significado para ti vivir fuera de tu país? “El hecho que Sophia esté ubicada en Italia, en Loppiano, me ha ayudado a buscar mi identidad fuera de Polonia. La relación con los demás me ha llevado a preguntarme si mis costumbres y mis características son lo que yo he elegido ser o simplemente el conjunto de las tradiciones y de las convicciones que me ha transmitido el lugar en el que crecí. Por ejemplo la fe, que es un aspecto muy importante en un país tan católico como Polonia. No he encontrado todavía todas las respuestas, tal vez sea necesaria toda la vida, pero ¡aún tengo un año entero para vivir en Sophia!” ¿Cuáles son los cursos que más han suscitado tu interés y por qué? “Sobre todo los del área teológica y de la ética y sociológica (como “Antropología y ética de la persona” y “Ética de la vida profesional”). En un determinado momento, a lo largo de cada uno de estos trayectos, había algo que me impactaba profundamente, que podía intentar hacer entrar también en mi vida cotidiana. Al inicio no entendía bien el significado del título que ofrece el IUS: “Fundamentos y perspectivas de una cultura de la unidad”, pero luego de un año sé que esas palabras no están ahí al azar. Han sido importantes también los cursos de Economía. Por primera vez comprendí que los bienes no deben ser únicamente multiplicados, adquiridos o vendidos, sino que pueden ser compartidos, según la lógica de una economía de comunión.” ¿Consideras que este programa de formación ofrece una preparación adecuada a las exigencias de la sociedad? “Es difícil contestar porque las preguntas cambian continuamente mientras se buscan las respuestas. Pero Sophia te abre la mente. Y con una mente abierta espero poder entender mejor lo que caracteriza mi sociedad, lo que se encuentra en el corazón de las relaciones entre las personas, para poder incidir en ellas. Pienso que un fruto sustancial que me llevaré conmigo es la búsqueda de la comunión.” Fuente: entrevista a Małgorzata Szwarc, Polonia – “Mi primer año al IUS”

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Siete consejos para vivir una vida plena a los 93 años

20141006-011.- Dar – El espacio que se ocupa cuando uno envejece es más chico, y estoy constantemente eliminando las cosas que una vez consideraba que eran indispensables. Hace poco, me desprendí de algo que después precisé. Pero pensé que la persona que lo recibió iba a darle buen uso, y que Dios se ocuparía de mí. Pocos días después recibí de otra persona exactamente lo mismo  que había dado. Así decidí que dar es un estilo de vida que no envejece nunca, y el céntuplo es siempre nuevo. 2.- Nuevas amistades – Todos se preocupan por los niños cuando empiezan la escuela y se deben encontrar con nuevos compañeros, pero nadie piensa que una nonagenaria que entra en una casa para ancianos debe recomenzar desde cero. Tuve que aprender a escuchar a personas que pueden pensar de modo muy distinto y comprender cuánto cada uno quiere ser amado. 3.- Oración – Cuando se envejece es más fácil tener tiempo para rezar. Trato de estar al día sobre todo lo que ocurre y tengo una lista de intenciones por las cuales rezar. Se podría pensar que a los 93 años he logrado amortiguar  los defectos de mi carácter, pero me encuentro cometiendo los mismos errores que traté de corregir durante toda mi vida. Aprendí a recomenzar y ponerme a vivir bien el momento siguiente. 4.- Salud-  Soy consciente de que mi viaje se acerca a su fin, por lo cual es maravilloso estar todavía en condiciones de ir a hacer gimnasia, de comer bien, de lograr ponerme las gotas oftálmicas y tomar todos los medicamentos como me han recetado. Tengo una relación cercana con aquéllos que están en el más allá, en el Paraíso. Les confío distintas intenciones a cada uno y les pido  que me ayuden y me den fuerza cuando las cosas se ponen un poco más difíciles. Se precisa un verdadero acto de fe para creer en el valor de tu vida cuando muchos alrededor tuyo ven las cosas de forma distinta. 5.- Armonía – No tengo necesidad de mucha ropa o muebles, pero trato de mantener ordenado lo que tengo. Con mi vista ya escasa, no estoy segura si los colores combinan, y podría pensar: “¿Qué importa?”. Pero luego pienso que también a los 93 años, debo tratar de ser una expresión de la belleza de Dios en la manera que me visto y en la armonía y orden de mi apartamento. 6.- Learning – Siempre quise aprender nuevas cosas, entonces trato de estudiar los documentos del Santo Padre y mirar el DVD sobre el catecismo o sobre otros temas. Sé que no trabajaré nunca más como enfermera, pero forma parte de mi vocación el estar al día sobre los desarrollos de mi profesión: tal vez algo que leo puede ser útil para otras personas. Amo la sabiduría y le rezo a menudo al Espíritu Santo para que me ayude a no decir palabras inútiles. 7.- Conexiones – En el pasado trataba de mantenerme en contacto con otras personas enviando cartas o usando el teléfono. En cambio, ahora, los tiempos han cambiado, y si a los 50 años saqué el carné de conducir, ahora tuve que aprender a usar el email para poder tener noticias y permanecer en contacto con todos. Estoy aprendiendo poco a poco, porque hasta ahora sé mover el mouse ¡sólo en una sola dirección! ¿Mi conclusión? Sí, es un poco difícil tener la edad de 93 años, pero esto no significa que no se puede tener una vida plena y satisfactoria. Agatha O’ Donnell.