20 Jul 2014 | Sin categorizar
Las páginas evangélicas de referencia son las del capítulo 17 del Evangelio de Juan. Son páginas densísimas, apuntaladas por expresiones que tienen muchos significados, cuya lectura lleva a Chiara Lubich a comprender que ésta es su misión. Una misión que comparte enseguida con sus primeras compañeras “de aventura”. Transcribimos un párrafo del comentario que el Padre Foresi realizó en 1979. «Para que todos sean una sola cosa. Como Tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado» «Para que todos sean una sola cosa». Es una frase vinculada al versículo precedente, donde Jesús reza también por aquéllos que por la palabra de los apóstoles creerán en Él. Es por lo tanto la Palabra lo que lleva a la unidad. Unidad de pensamiento en torno a la potencia unificadora de la Palabra que es Cristo. En el curso de los siglos, esta Palabra pasará por las culturas más diversas, podrá abrirse a muchas interpretaciones, pero permanecerá siempre una y transformará en uno a todos aquéllos que la reciban. Otra característica de esta unidad es que mientras que, por ejemplo, para permanecer unidos en las escuelas filosóficas era suficiente con no apartarse de las intuiciones fundamentales del maestro, en el caso de la unidad cristiana es algo vital. Es unidad de la mente y del corazón. Es familia.. «Todos». Indica la más absoluta y amplia universalidad sin excepciones […]. En el versículo, la palabra “todos” está vinculada a «una cosa sola». Son dos las características de la Iglesia: la catolicidad y la unidad. Pablo recalca esta vocación cristiana a la unidad cuando escribe a los Efesios: «Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza a la cual fueron llamados, la de su vocación. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Un solo Dios Padre de todos, que está por encima de todos, actúa a través de todos, y está presente en todos» (Ef 4, 4-6) Pasquale Foresi, Luce che si incarna. Comentario a los 12 puntos de la espiritualidad de la unidad. Editorial Città Nuova, 2014 p. 131
14 Jul 2014 | Sin categorizar
«Llegando a la conclusión de estos seis años y aproximándonos a la Asamblea, mientras consigno el mandato recibido completamente al Espíritu Santo, en espera de descubrir todo lo que El nos querrá indicar, quiero compartir con ustedes los tres sentimientos que imperan en este momento en mi alma: gratitud, alegría, nuevo impulso. Gratitud hacia Dios, naturalmente, antes que nada, pero también a cada uno y a cada una de ustedes por todo el abundante esfuerzo de estos seis años para que no se pierda nada de lo que Chiara [Lubich] nos ha dejado. Gratitud por tanta vida, tantos dolores, tantos ofrecimientos. Gratitud en especial por los muchos que durante estos años ya han alcanzado a Chiara y siguen siendo como faros relucientes que nos iluminan el camino. Alegría al comprobar la vitalidad y la fecundidad del carisma que nos hace sentir viva y presente a Chiara dondequiera que estén sus hijos y que hoy se manifiesta en particular en las pequeñas o grandes comunidades que se han multiplicado por el mundo y que están dando testimonio, también por medio de las Mariápolis –de las cuales me llegan cada día ecos maravillosos– de la sana experiencia de una vida de familia auténtica fruto del amor recíproco, capaz de hacer sentirse en casa a muchos nuevos y a muchos… que regresan. Todo esto me impulsa a comprometerme nuevamente para responder con radicalidad a la llamada de Dios y a servirlo en su Obra, cómo y donde El quiera, dejando a un lado cualquier otra cosa, para que El pueda verdaderamente ser todo para mí. Al ofrecerles esta comunión, quisiera que se multiplicaran tales sentimientos de gratitud, de alegría y de empeño para reanudar todos juntos y sin excluir a nadie, esta extraordinaria aventura, venciendo todo temor, cualquier titubeo, cualquier vacilación, porque todo es posible para Dios y Dios nos ama. Con este empeño, que es también un deseo y una oración, sostenida por la Palabra de Vida de este mes, los saludo con todo el corazón» Maria Voce (Emmaus)
14 Jul 2014 | Sin categorizar
Montet, Suiza, 15 de agosto de 2001. Chiara Lubich rodeada por 50 jóvenes, entre los 20 y los 30 años, que estaban allí, junto a los profesores del Centro de Estudios de la Escuela Abbá, para dar inicio a las primicias del Instituto Universitario Sophia. El deseo de Chiara era transmitirles, directamente de su corazón, la especial experiencia de la que fuera protagonista junto con el diputado italiano Igino Giordani, quien fue atraído por la naciente espiritualidad, que es la base del Movimiento de los Focolares. Se trata del “Pacto de unidad”, sobre la base de la Eucaristía. Era el 16 de julio de 1949, Chiara tenía apenas 29 años. El “Pacto” del 16 de julio de 1949 es objeto de estudio del texto “El Pacto del ’49 en la experiencia de Chiara Lubich”. Video (en italiano) http://vimeo.com/100116616
13 Jul 2014 | Sin categorizar
El autor repasa los puntos esenciales de la concepción cristiana de Dios subrayando el hecho de que la misma comporta también una nueva comprensión que el hombre podría tener de sí. Una comprensión que se traduce en novedad vital, no sólo personal sino social. Jesús –recuerda el Padre Foresi– es explícito en este punto: el amor que Él nos pide se refiere tanto a Dios como a cada prójimo. La espiritualidad de la unidad, subraya y “re-propone” con fuerza un aspecto esencial de este amor: el de la reciprocidad, para decir que si el amor es tal como Dios lo pensó, debe ser recíproco. […] «Cuando Jesús, ya cercano a su muerte, quiso resumir todas las enseñanzas que había dado durante su vida, dijo las palabras más sencillas que un pensador podía formular: “Ámense los unos a los otros” (Jn. 15,12). Son palabras que todos comprenden, tanto la persona menos culta como el más grande científico o literato; son palabras que se pueden traducir en todos los idiomas, que pueden penetrar todas las culturas, desde Oriente hasta Occidente. Y es así, porque el amor es el misterio del origen de la vida entre los hombres. De hecho, es del amor entre dos personas –marido y mujer- que los hijos reciben la vida y que nace esa célula fundamental de la sociedad que es la familia. Además, el amor recíproco entre padres e hijos permite el desarrollo humano, físico y psicológico. Y también permite la convivencia armoniosa en el mundo civil. Por dicha razón, esas palabras pueden ser acogidas y aferradas enseguida por todos. Pero muchas veces, meditándolas, no se entra en (no se llega a) toda su profundidad. Esas palabras encierran el secreto profundo del misterio del ser. De hecho, si todos los hombres, […] de cualquier condición, pueden enseguida entender esas palabras, si las mismas tienen un valor real en la vida de las familias y los pueblos, es porque encierran una realidad profunda, que concierne al ser mismo de Dios. De hecho, es en el amor recíproco que se revela, para nosotros cristianos, la realidad íntima y esencial de Dios, su ser Trinidad, su ser amor recíproco entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, cada uno de los cuales es el Único Dios. Es por lo tanto en el mandamiento del amor recíproco que la humanidad está llamada a vivir según el modelo de la vida de la Trinidad. Esto es en síntesis, el significado de la palabra “ágape”». Pasquale Foresi, Luce che si incarna. Comentario a los 12 puntos de la espiritualidad de la unidad, Editorial Città Nuova, 2014 pp. 46-47 [fragmento del discurso al Simposio budista-cristiano, abril 2004, Castelgandolfo, Roma]
10 Jul 2014 | Sin categorizar
Educación va de la mano con la paz. El próximo Fórum Mundial organizado por la Fondazione Schengen por la Paz tendrá lugar en la primavera del 2015, en el Cairo, gracias al proyecto Living Peace, que tiene su “sede de operaciones” precisamente en El Cairo. El anuncio fue dado durante el último Fórum, en junio, durante la entrega de una medalla por el “Premio de la Paz de Luxemburgo 2014” a Carlos Palma, el promotor de Living Peace.
Se trata de uno de los proyectos de “buenas prácticas” presentados a lo largo del curso «Learning Fraternity» (Aprender la Fraternidad), un encuentro internacional promovido en septiembre de 2013 por varios entes educativos de los Focolares, entre los cuales, la AMU, que está acreditada por el Ministerio de Educación italiano. Expertos en el sector, profesores, jóvenes y familias dialogaron sobre el tema de la globalización y de la necesidad de pensar en una educación con perspectiva planetaria y solidaria.
Prosiguen durante el año las actividades de la Nueva Red del Proyecto Pace, nacida en Italia en 1990, y que en abril del 2013 firmó el protocolo de cooperación nacional con AMU. Alrededor de 5000 estudiantes de bachillerato participan en forma continua –mientras que muchos otros se han asociado a iniciativas individuales- fomentando actividades como cursos de formación para padres, adultos y estudiantes, concursos artísticos, actividades deportivas que subrayan valores como la lealtad y el respeto hacia el adversario, cooperación entre escuelas italianas y extranjeras, visitas a comunidades de recuperación o de personas con discapacidad. Todo está orientado al objetivo de crear una red que no sólo sensibilice a los jóvenes, a los profesores y sus familias sobre temas como la interculturalidad y la integración, sino que también promueva el intercambio y la valorización de sus talentos.
El itinerario, iniciado a través de «Learning fraternity» prosigue. En este campo, la AMU está organizando, para el próximo año escolar en Italia, itinerarios de ciudadanía activa subdivididos en cuatro temáticas (Globalización y Fraternidad, Intercultura, Economía y Cultura del dar, Ambiente y Consumo responsable). Globalización y fraternidad será también la temática central del Campus de Ciudadanía planetaria que tendrá lugar como parte de una Jornada que se realizará de abril a mayo del 2015, en la ciudadela internacional de Loppiano (Florencia). Estará destinado a estudiantes de 1° y 2° año y a sus profesores. Después de este momento, se proseguirá con proyectos ya encaminados, en Italia y en el extranjero, y otros nuevos que siguen la línea de los anteriores. Entre ellos, la colaboración con el proyecto «Una escuela en los Andes» para sostener el centro educativo de Bolívar en Perú, o el proyecto «Schoolmates», en donde los chicos participan formando una red mundial entre los salones de clase, para intercambiar la riqueza recíproca, compartiendo cultura, idioma, tradiciones e iniciativas ya en curso.
Los proyectos y las iniciativas son numerosos. Los invitamos a seguirnos durante el verano, para poderlos conocer detalladamente y consultarlos en el área “Educación para el desarrollo” en el sitio de AMU.
6 Jul 2014 | Sin categorizar
«Dios me ama inmensamente», «Dios nos ama inmensamente». Decirlo, predicarlo en los años ’60 del siglo pasado, tenía el sabor de una novedad, que podía parecer un poco subversiva. En cierto modo se sabía, pero no estaba tan presente en la vida personal y comunitaria de los “buenos” cristianos. El autor propone este descubrimiento, que caracteriza los inicios de la espiritualidad de la unidad y de la experiencia de Chiara Lubich y de sus primeras compañeras, como el mismo fundamento de la vida cristiana, en sus expresiones más típicas de oración y del seguimiento de Jesús en la vocación a la cual las llamó. Es una verdad que nutre y penetra también las relaciones sociales, el trabajo. Nos hace capaces de llevar a Dios al mundo, a todos los que encontramos. «Recuerdo la profunda impresión que suscitó también en mí ese anuncio: percibí su importancia fundamental, la novedad absoluta para mí. Sin embargo, a distancia de años, surge la pregunta: ¿en qué medida soy realmente consciente? ¿Hasta qué punto he comprendido su alcance? A menudo, nuestra comprensión de Dios y de su forma de actuar nos vincula a las perspectivas que nos hemos estipulado; tiene la medida de nuestra limitada sensibilidad, la expresamos a través de nuestras categorías de pensamiento parciales. Puede suceder entonces que, sintiéndonos tan imperfectos y por lo tanto, tan poco dignos del amor de Dios, transferimos en cierto modo, esta percepción a Dios y terminamos creyendo que Él no puede amarnos, o, como máximo, puede amarnos sólo en parte. En realidad no es así. Dios nos ama siempre, infinitamente, Su amor está cerca nuestro y nos sostiene en cada instante de nuestro camino. Si queremos ilustrar mediante imágenes las características del amor de Dios, la primera que se manifiesta es una imagen familiar en la Sagrada Escritura que está presente en muchos autores espirituales: Dios nos ama como el esposo ama a su esposa. Él se asemeja a alguien perdidamente enamorado, ama más allá del valor mismo de la persona amada; ama al punto de ver que en ella todo es bello, todo es positivo, todo es comprensible. Incluso ante las deficiencias, si bien las ve, las supera y sublima por el amor. Pero hay otra imagen que, de forma igualmente eficaz, expresa el amor de Dios hacia nosotros. Es la imagen del amor de una madre la cual, cualquiera sea la situación en la que el hijo se encuentra, incluso la más dolorosa y reprochable, siempre está dispuesta a esperarlo, a acogerlo, a olvidarlo todo. Porque así es el amor materno: inextinguible, esencial. […] Cuando se llega a experimentar, aunque sea por un sólo instante, la realidad de un amor así, todo se transforma. La vida que tenemos, el mundo que nos rodea, cualquier circunstancia alegre o triste, todo adquiere la marca del don personal de Dios hacia mí que quiere que sea santo como Él, que es santo (cf. 1Pt 1, 16). Éste es el fundamento de toda la vida cristiana: este amor de Dios por cada uno, de Dios a quien debemos donarnos respondiéndole de manera total». Pasquale Foresi, Luce che si incarna. Commento ai 12 punti della spiritualità dell’unità, Città Nuova editrice, 2014 pp. 29-30