29 Abr 2011 | Sin categorizar
Del 1 al 3 de abril de 2011, se ha desarrollado en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo el congreso promovido por el centro de los Focolares para el diálogo con personas de convicciones no religiosas. Ha sido la primera cita ‘a lo grande’, realizada desde y para ellos, después de la muerte de Chiara.
Los participantes (240) la mayoría jóvenes, provenían además de todas las regiones italianas, también de Rusia, Bulgaria, Croacia, Bosnia, Eslovenia, Albania, Alemania, Austria, Bélgica, Francia y España, con representantes de Angola, Argentina, Uruguay y Brasil.
Piero Tati, toscano de Prato y “amigo” desde los inicios, introduciendo ha dicho: “Chiara mujer una radical experiencia de tipo cristiano, evangélico, católico. Esto nos da curiosidad, nos interpela porque lo importante es la luz que ella ha encendido. Entonces el sentido de nuestra reunión es el de pedir que aquella luz no se oscurezca, no sea olvidada con el pasar del tiempo, si no que sea propuesta nuevamente. Chiara no está más, pero nosotros, creemos también hoy en aquella utopía de esperanza y fraternidad”.
Después de este nuevo inicio, el convenio se desarrolló entre profundizaciones culturales y testimonios sobre las distintas sugerencias propuestas por el título: “Humanismo diálogo fraternidad – Herencia de Chiara Lubich”: desde la división al compartir, el sentido del diálogo, la fraternidad universal. Todo expuesto mediante breves reflexiones, tanto en plenaria como en pequeños grupos lingüísticos.
Incluso estando de viaje en los Estados Unidos, María Voce, presidente del Movimiento, se ha hecho presente mediante la grabación de una conversación suya con algunos amigos de convicciones no religiosas el 6 de noviembre de 2010. Esta contribución, posteriormente ha estimulado el diálogo y la reflexión. Uno de los participantes: “Ha tenido un efecto fuerte en este contexto recordar el sueño loco de Chiara: “Llevarte el mundo entre mis brazos”. Allí se sentía el significado verdadero de lo que quiere decir llevar el mundo, y que esto será posible, si a través de la universalidad del carisma de la unidad, contribuimos a hacer que creyentes y no creyentes pongan en práctica el arte de amar”.
A estas declaraciones, ha hecho eco nuevamente Piero Taiti, que ha concluido así: “Las tres primeras palabras del título son los valores que nos habían fascinado y que con Chiara hemos compartido, es decir, apertura a cualquier civilización, a cualquier cultura, con tal de que se hiciera con el espíritu de respeto y del amor a los otros (…). Nuestra idea de fraternidad se construye sobre la convicción por un lado, evangélica y yo podría decir también estoica, de que todos pertenecemos a la misma familia humana”.
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29 Abr 2011 | Sin categorizar
28 Abr 2011 | Sin categorizar
28 Abr 2011 | Sin categorizar
Una semana para contribuir a crear relaciones de pacífica convivencia, una mentalidad de reciprocidad entre pueblos y culturas diversas, en el respeto de la dignidad de cada hombre y de la identidad de cada comunidad y pueblo. Para colaborar con la construcción de un mundo unido e involucrar con este fin al mayor número posible de jóvenes. Este es el objetivo con el que en 1995 nació la Semana Mundo Unido, evento que se repite todos los años en cada latitud.
Una transmisión en directo por Internet durante el Congreso Internacional de los Jóvenes por un Mundo Unido abrirá la SMU de este año, el 29 de abril, a las 9.00 p.m. hora italiana (http://live.focolare.org/smu/). Seguirán días llenos de iniciativas sociales, deportivas, culturales, que serán ampliamente documentadas en el sito www.mondounito.net.
Después tendrá lugar la cita en el Circo Máximo el 30 de abril para la vigilia de oración que precede el rito de beatificación de Juan Pablo II y el 1º de mayo en la Plaza San Pedro para la ceremonia de la beatificación. Con los Jóvenes por un Mundo Unido estará presente también una delegación del Movimiento budista japonés Rissho Kosei Kai, y el grupo de los participantes en el Congreso internacional en estos días.
La Semana Mundo Unido se concluirá el 8 de mayo con otra transmisión mundial en directo, esta vez desde Sassello, la patria de Chiara Luce Badano, la joven que el pasado 25 de septiembre fue beatificada, y que había hecho del mundo unido su caballo de batalla, hasta el final. Follow the light es el título de la jornada de fiesta con jóvenes de todo el mundo, ápice de la SMU 2011. (http://www.gmutorino.it/)
28 Abr 2011 | Sin categorizar

Rafael Tronquini
Tus recuerdos de Juan Pablo II en los últimos años de sufrimiento. ¿Qué testimonio te ha dado el Papa en ese período?
Recuerdo sobre todo el último año. Muchas noticias en los medios de comunicación. Muchas imágenes del Para que no lograba hablar bien. Pero, era fortísimo su amor por mí y por todos los jóvenes del mundo. Juan Pablo II es el primer Papa que conocí. En el 2005 tenía 21 años y el Papa era como un abuelo para mí, por su sabiduría. Y… ¡un gran compañero de viaje! Decía muchas cosas bellas. En los grupos de jóvenes de la parroquia se hablaba mucho de él como un ejemplo de una persona que, en situaciones dolorosas, seguía amando.
Quise adherir a su invitación durante la JMJ de Canadá en el 2002, en Toronto, e igualmente participé en la JMJ de Colonia, en el 2007. Para mí fue experimentar la unidad de la Iglesia. Siento que tengo que agradecer a Juan Pablo II por la propuesta dirigida a todos nosotros jóvenes de vivir juntos ese inolvidable encuentro y delante de su tumba agradecí a Dios por el don de su vida. Después de la JMJ entendí muchas cosas, pero sobre todo me decidí a seguir a Jesús en las alegrías y en los dolores de cada día.
El Papa trataba de encontrar a Dios/Jesús en el sufrimiento: ¿puedes decirnos algo de esta idea?
Me recuerda el camino de Cristo, muerto en la cruz y, después, resucitado. Cada día, si amamos como Jesús, podemos hacer la experiencia de la resurrección. Cuando llegué a casa, a Brasil, después de la JMJ de Alemania, supe que mi abuela estaba muy enferma. ¿Qué hacer? ¿Qué decir? En ese momento me recordé de Juan Pablo II, de cómo había vivido su experiencia de sufrimiento. Mi abuela murió después de pocos días. Para mí se trataba de una situación nueva: perder ese mismo año a Juan Pablo II y a la abuela, dos personas que, si bien en forma muy diferente, amaba mucho. Pienso que, en la realidad de la enfermedad, no se deben buscar respuestas sin amar. Es necesario amar y encontrar a Dios en los enfermos, ofrecer todo a Jesús muerto en la cruz por amor.
El día de la muerte del Papa, mi hermana me llamó al trabajo llorando. No entendía lo que decía, pero intuía que era una mala noticia. Después clarísimo: Juan Pablo II se apagó. También yo me puse a llorar, pero agradecí a Dios por el impulso que el Papa le había dado a mi vida.
¿También ustedes tienen el ideal de “Jesús Abandonado”? ¿Qué significa esto para ustedes?
Sí, vivo la espiritualidad de la unidad del Movimiento de los Focolares y Jesús abandonado es nuestro único tesoro. Para mí significa elegir a Jesús en el dolor de su abandono, en su nada, en su grito: “¿Por qué me has abandonado?”. Elegir ese momento en el que, haciéndose nada, amó con toda su alma a la humanidad. Entonces, después cuando estudio, o, cuando estoy cansado después de una jornada de trabajo, recuerdo que debo preferir el cansancio porque es un rostro de Jesús abandonado. También a la hora de vencer las tentaciones para ser un cristiano íntegro, o, en los errores que cometo, “son” Jesús Abandonado. De este modo siempre le ofrezco a Él, en las oraciones de la noche, todos mis dolores, porque Él asumió en sí todo, nuestros límites y fracasos los Y Él es la unidad.
(A cargo de Corinna Muehlstedt, para la Radio Bavarese – 18 de marzo de 2011)
27 Abr 2011 | Sin categorizar
Es inminente la beatificación del Papa Juan Pablo II y, juntamente con toda la Iglesia, nos sentimos invadidos de una inmensa alegría y de una profunda gratitud. Alegría y gratitud por el don que la Iglesia nos da al reconocer la santidad de este gran papa, reflejada en su vida gastada y consumida, hasta los últimos momentos, por Dios y por los hombres. Nos sigue admirando la extraordinaria riqueza de su magisterio, así como el reconocimiento que suscita en todas las latitudes su testimonio de amor, tanto en personas cristianas como en fieles de otras religiones y en personas que no tienen ninguna confesión religiosa. Justamente él, con motivo del vigésimo quinto aniversario de su pontificado, nos confesó cual era la fuente de donde manaba todo: el secreto íntimo de la relación que – como sucesor de Pedro – lo ligaba a Jesús: “Hace 25 años experimenté de un modo especial la Misericordia divina. Cristo me dijo también a mí, como dijo a S. Pedro hace un tiempo: “Me amas más que éstos”. Cada día se repite en mi corazón el mismo diálogo entre Jesús y Pedro. En el espíritu, teniendo fija la benévola mirada de Cristo resucitado. Él, bien consciente de mi fragilidad humana, me anima a responder con confianza como Pedro: “¡Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo!” (1) Hoy, este acontecimiento de la Iglesia nos hace penetrar en la dimensión de aquel “más”, vivido por Juan Pablo II día tras día, con heroísmo. Juntamente con todos los demás Movimientos hemos experimentado el especial amor de Juan Pablo II al reconocer el rol que esos tienen en la Iglesia, como expresión de su dimensión mariana. Ya en 1987, hablando a la curia romana, había puesto en relieve la importancia de esta dimensión: “La Iglesia vive de este auténtico “perfil mariano”, de esta “dimensión mariana” (…) María, la Inmaculada, lo precede todo y lógicamente, al mismo Pedro y a los apóstoles (…). El ligamen entre los dos perfiles de la Iglesia, el mariano y el petrino, es muy estrecho, profundo y complementario, no obstante el primero sea anterior tanto como designio de Dios como según el tiempo; a la vez que más alto y preeminente, más rico de indicaciones personales y comunitarias (…) ”. (2) Abriendo las puertas de par en par a esta novedad suscitada por el Espíritu Santo, en el histórico encuentro de los movimientos eclesiales y nuevas comunidades, la víspera de Pentecostés de 1998 en la Plaza de San Pedro, Juan Pablo II reconoció que los dos perfiles “son co-esenciales a la constitución de la Iglesia y contribuyen (…) a su vida, a su renovación y a la santificación del pueblo de Dios”. (3)
Más allá de los importantes acontecimientos públicos, Chiara Lubich estaba ligada a este gran Papa con una relación personal y profunda: las audiencias privadas, frecuentemente concedidas durante una comida, su presencia en muchas manifestaciones públicas del movimiento, las cartas personales y las llamadas telefónicas con motivo de celebraciones especiales, como “piedras angulares en la historia de nuestro movimiento” empujaban a Chiara a expresarse de este modo en el 2005, en el momento de su muerte: “Su santidad. También yo puedo dar testimonio personalmente”. (4) “Se hacía tan ‘nada’ que a veces, al salir de sus audiencias, nos hacía sentir una intensa unión directa únicamente con Dios. Por tanto el papa te llevaba a Dios, como verdadero mediador, que se anula cuando ha alcanzado su finalidad”. (5) “Nos quedamos maravillados y con el alma agradecida frente a tanto amor y, al mismo tiempo, se es grato a Dios por haber podido estarle al lado y ayudarle, como hijos y “hermana”, según me ha querido llamar en una de sus últimas cartas”. (6) “La historia del Movimiento de los Focolares – escribía Chiara en aquella ocasión – es, en estos últimos 27 años, una nueva prueba del “más” de amor que residía en el corazón de Juan Pablo II. Este su “más” de amor ha reclamado el nuestro, por lo cual el papa ha entrado en lo más profundo del corazón de cada uno de los miembros del movimiento. Por eso no se puede decir sólo con palabras simplemente humanas quien ha sido él para nosotros” (7) . ¿Como no recordar la visita del Santo Padre, el 19 de agosto 1984, al centro del Movimiento en Rocca di Papa? En aquella ocasión y a través de la experiencia espiritual de Chiara, él reconoció explícitamente la presencia de un carisma, y afirmó: “En la historia de la Iglesia existían muchos radicalismos del amor, (…) Existe un radicalismo del amor vuestro, de Chiara, de los focolarinos. (…)El amor abre el camino. ¡Os deseo que este camino, gracias a vosotros, esté cada vez más abierto para la Iglesia!” (8). Y ¿cómo no recordar algunas de sus expresiones referentes a nosotros? Durante su intervención en el Familyfest de Roma, el 3 de mayo 1981, añadió espontáneamente: “Vuestra espiritualidad es abierta, positiva, optimista, serena, conquistadora … Habéis conquistado incluso al papa … He dicho que a vosotros os deseo que seáis la Iglesia. Ahora quiero decir que deseo a la Iglesia ser vosotros” (9). Y en 1983, el 20 de marzo, durante la Jornada de Humanidad Nueva: “Muchas veces, cuando estoy triste, recuerdo… “focolarinos”. ¡Y vuelvo a encontrar un consuelo, un gran consuelo!” (10) . Durante sus numerosos viajes, en cada rincón del mundo donde se hizo peregrino, aprendió a reconocer nuestro “pueblo focolarino”, como él lo llamaba, sacando de ello- como una vez dijo a Chiara – consuelo y apoyo. En el transcurso de su largo pontificado hemos advertido varias veces un amor especial por su parte, la profundidad de su mirada paterna y casi como una predilección. Recordamos con gratitud el cálido afecto manifestado a Chiara y a muchos de nosotros en varias circunstancias y a la vez su misión determinante al reconocer el carisma especial dado por Dios a la Iglesia y a la humanidad a través de ella. Un aspecto de la especial sintonía espiritual entre Chiara y Juan Pablo II se puede entrever en el sentir y vivir la Iglesia como comunión, expresión del amor de Dios para todos los hombres. De aquí la propuesta, expresada en la carta apostólica Novo Millennio ineunte para la Iglesia del tercer milenio: vivir la espiritualidad de comunión para volver a tener a Jesús resucitado en el corazón del mundo (11). Y así, en este momento en el que festejamos con inmensa alegría la beatificación de Juan Pablo II, a una sola voz con él y con Chiara nos sentimos una vez más fuertemente interpelados a vivir con plenitud la espiritualidad que Dios nos ha dado.
María Voce
(1) Juan Pablo II – Homilía para el XXV aniversario del pontificado – 16.10. 2003 (2) A los cardenales y prelados de la curia romana – 22.12.1987 (3) Juan Pablo II – A los movimientos eclesiales y nuevas comunidades – 30.5.1998 (4) Chiara Lubich: Un di piú d’amore – Cittá Nuova 2005/ pag 10 y siguientes. (5) Mariapoli 4-5/2005 (6) Chiara Lubich: : Un di piú d’amore – citada (7) Chiara Lubich: : Un di piú d’amore – citada (8) Discurso de Juan Pablo II a los miembros del movimiento de los Focolares – 19.8.1984 (9) Discurso de Juan Pablo II a los matrimonios participantes en el convenio “Sobre la familia y el amor” – 3. 5.1981 (expresión no citada en el discurso publicado) (10) Discurso de Juan Pablo II a los participantes en el convenio internacional del “Movimiento Humanidad Nueva” – 20.3.1983 (expresión no citada en el discurso publicado) (11) Cfr Novo Millennio ineunte n. 43