La Carta europea para las políticas de la Interdependencia. Para construir un mundo de paz y sin más fronteras
�Una utopía realizada? «El moderno Auditorium-Parque de la Música tiene una nota de utopía realizada. La interdependencia de los pueblos, que se ha hecho absolutamente urgente debido a la globalización de los mercados y del… terrorismo. Interdependencia que ha sido cantada y tocada en muchísimas variaciones en la Sala Sinopoli del Auditorium, en un diálogo de varias voces y de varios credos y opciones políticas pero al unísono sobre la necesidad de un “sistema de interdependencia virtuosa” al que concurran todos: desde la ONU hasta las religiones”. Es lo que afirma Orazio Petrosillo en el diario Il Messaggero del 13 de septiembre. Y agrega: «Quien ha venido a Roma para la II Jornada de la Interdependencia lo ha hecho porque cree que los pueblos, las personas y los Estados pueden realmente ser más unidos”.
Benjamin Barber: La interdependencia virtuosa como respuesta a los actuales retos globales El Prof. Benjamin Barber, politólogo estadounidense, fundador de las Jornadas de la Interdependencia, en una entrevista explica que “Interdependencia significa que nosotros podemos crear un mundo que sea seguro para todos, o bien un mundo que no es seguro para nadie”. Y dando la bienvenida a los participantes, afirmó: “Dado que los retos ante los que nos encontramos hoy son retos globales, también las respuestas que se dan deben ser tales. Por ello nació la exigencia de una Jornada de la Interdependencia y de una Declaración de Interdependencia”. “Nuestras respuestas deben ser fruto de un sistema de interdependencia virtuosa, un nuevo sistema transnacional de derecho internacional, cooperación multilateral y gobernabilidad social global”. Un documento para una nueva convivencia mundial La Carta europea para las políticas de la Interdependencia fija las prioridades para una nueva convivencia mundial. Afirma, ante todo, que es indispensable erradicar el terrorismo y esto se puede hacer a través de la construcción de saldas redes sociales y lingüísticas, en modo de favorecer el diálogo intercultural y religioso, la cooperación internacional para abatir las diferencias económicas entre el norte y el sur del mundo. Solicita también la libre circulación de las personas, el acceso al agua potable y el derecho a la salud para todos. Se solicita que sea reforzado el derecho de asilo y que a los extranjeros se les permita votar. Prodi: superare las divisiones entre los pueblos En su mensaje, el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, afirma que “los tiempos nos exigen que miremos lejos, que superemos las divisiones que han marcado nuestro pasado”. “Ahora sabemos cuál es el camino a seguir: la unidad en la diversidad, el diálogo entre las culturas, el poner en común los recursos”. Kofi Annan: urge una nueva conciencia de que somos ciudadanos del mundo Para resolver las desigualdades y los horrores que afligen al mundo –escribe el Secretario General de la ONU, en un mensaje para la ocasión- “son necesarios hombres y mujeres que desarrollen la conciencia de ser ciudadanos del mundo”. “Por sí sola ninguna Nación tiene la capacidad de protegerse a sí misma de los peligros que amenazan desde el exterior”.
Veltroni define la Interdependencia como una alternativa al desequilibrio entre el norte y el sur El Alcalde de Roma, Walter Veltroni, también subrayó que la interdependencia es la alternativa a esa globalización que excava una desigualdad cada vez mayor entre el norte y el sur del mundo: “El último informe sobre el desarrollo humano dice que para 26 países, sobre todo países africanos, la riqueza ha disminuido en lugar de crecer”. Por lo tanto es necesario reforzar los organismos -entiéndase ONU- que gobiernan el Planeta. Chiara Lubich: Interdependencia y fraternidad para poner en movimiento procesos positivos Para Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, la interdependencia tiene un significado muy preciso: comporta, de hecho, la elección del diálogo en lugar de la hegemonía, el camino del compartir en lugar de la concentración de los recursos y de los conocimientos en una sola área del mundo. Vivificada por la fraternidad, la interdependencia, de simple “hecho” o “instrumento”, podrá llegar a ser el motor de procesos positivos… no de un solo pueblo, sino de toda la humanidad. Andrea Riccardi: todos llamados a trabajar por la paz “Un pequeño número de hombres puede desestabilizar el mundo con las armas -dijo Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio- y esta es la historia del terrorismo. Pero también es verdad que todos pueden trabajar por la paz”. “Tenemos necesidad de una nueva cultura, de nuevas iniciativas”.
[:it]Messaggio di Romano Prodi, Presidente della Commissione europea[:en]Message from Romano Prodi
[:it]I Poli imprenditoriali: laboratorio di una nuova economia
Suscitar una corriente inversa al terrorismo, con un nuevo orden económico
Una pobreza para erradicar y una pobreza para elegir
Existe una “pobreza que se sufre” que se debe erradicar. Es la miseria injusta e inhumana. Pero “existe otra pobreza, libremente elegida, que constituye la primera condición para vencer la miseria”. Es ésta la visión de pobreza y riqueza madurada a partir de la experiencia de la Economía de Comunión en acto desde hace ya 13 años en los 5 continentes, profundizada por el Prof. Luigino Bruni, docente de Economía Política y uno de los responsables del Movimiento para una Economía de Comunión. “Todo lo que soy y lo que tengo me lo han regalado y por lo tanto debe ser donado a su vez” –agregó el Prof Bruni. De allí parte la elección del compartir los “bienes que de este modo se transforman en puentes”.
La EdC es una experiencia de gran actualidad
Lo afirmó Chiara Lubich, porque puede “suscitar una corriente inversa al terrorismo”, contribuyendo, “con tantas otras fuerzas positivas” a esa fraternidad que hace posible la comunión de los bienes, la derrota de las desigualdades sociales. De hecho –prosiguió- “una de las causas más profundas del terrorismo está en el terrible desequilibrio existente entre Países ricos y Países pobres” que “genera hostilidad y venganza”.
La primera idea de la Economía de Comunión: sanar el contraste entre ricos y pobres
En su intervención en el Centro Mariápolis de Castelgandolfo, ante más de 700 economistas, investigadores, empresarios, trabajadores, estudiantes, accionistas de 30 Países, de India a los Estados Unidos, a Europa del Este y del Oeste, la fundadora de los Focolares, recordó la primera idea de la Economía de Comunión, nacida en 1991, con ocasión de un viaje a Brasil, precisamente sobrevolando la ciudad de San Pablo, “impresionada por el contraste entre la selva de rascacielos y la miseria de las favelas que la rodean”. A partir de allí nace el reto lanzado a las empresas: producir utilidades en beneficio de los más necesitados. Destinarlos, en parte para la formación de hombres nuevos, aptos para esta nueva economía, y en parte para el incremento de la misma empresa.
El balance de 13 años de EdC
Poco antes se había presentado, mediante varias voces, el balance de estos 13 años: las empresas y las actividades productivas administradas según este proyecto son 800 en todos los continentes, 470 en Europa, 270 en la Américas.
Un Movimiento económico
Chiara Lubich alentó el desarrollo de un verdadero movimiento económico que pueda expresarse también en términos culturales y científicos. En estos años los seminarios académicos, las publicaciones, las tesis de graduación (166 en el mundo) “ya existe –dijo- un inicio prometedor”.
Como subrayó el prof. Bruni, “sin una cultura nueva no se hace una economía nueva”: “en la EdC –dijo- entrevemos la posibilidad concreta de un nuevo humanismo; divisamos el camino para un nuevo orden económico más justo y solidario”.
Una nueva visión del trabajo
En esta visión también el trabajo asume otra dimensión. Reflejándose en el Evangelio, Chiara Lubich ha delineado casi un decálogo: “hacer de cada hora una obra de arte de precisión, de armonía”. “Aprovechar los propios talentos y perfeccionarse”. Trabajar “no sólo por la ganancia”, sino para “transformar en amor cada cosa que sale de nuestras manos”: “los destinatarios son los hermanos”. Jesús mismo considera hecho a sí lo que les hacemos a ellos. “El peso del trabajo, las dificultades de relación, las contradicciones son la típica penitencia que no le puede faltar al cristiano”. En el primer lugar entre el patrono y los trabajadores, debe estar “ese amor recíproco que atrae la presencia de Jesús en la colectividad”, y se convierte en luz para “encontrar juntos nuevas formas de organización del trabajo, de participación, de administración”. Las “empresas se convertirán así en la morada de Dios entre los hombres, verdaderas antecámaras del Paraíso”. El prolongado aplauso expresaba la adhesión a esta altísima propuesta.
Las experiencias de varios Países, que siguieron en la tarde, presentaron ese rostro nuevo de la empresa.
