Christine Schneider-Heinz y Michael Heinz, de Eggenburg, cerca de Viena, Austria, leyeron un breve mensaje en sus celulares de la comunidad de los Focolares en Kiev: hay una necesidad urgente de ropa de invierno para la gente de Ucrania. Ambos llevan mucho tiempo comprometidos con la ayuda a refugiados de diversos países, habiendo organizado albergues en su ciudad y colaborado con la asistencia inicial. Inmediatamente, comenzaron a pensar en quienes involucrar.
Viernes 6 de febrero, antes del café de la mañana
Llegan los primeros mensajes y solicitudes, la primera a una amiga que trabaja en la fábrica de zapatos cercana y que ha conseguido organizar donaciones de zapatos varias veces. A las 10:00 h, llega la confirmación de 100 pares de zapatos de invierno, con transporte incluido a Eggenburg.
Viernes 6 de febrero – 11:30 h
Se publica un mensaje en WhatsApp y se envía una invitación a todos los amigos de la zona: entregar ropa de abrigo y calzado para la gente de Ucrania por la tarde, entre las 18:00 y las 20:00 h, en la parroquia católica.
Viernes 6 de febrero – 18:00 h
Christine Schneider-Heinz y Michael Heinz ya han revisado sus armarios y se dirigen a la parroquia con las primeras bolsas, con etiquetas en inglés y ucraniano para que puedan empaquetar y etiquetar todo lo que llegue.
Lo que les espera es increíble: presencian una muestra abrumadora de solidaridad y disponibilidad. La alcaldesa compartió la petición en la aplicación municipal, la parroquia a través de la suya, y muchos compartieron compartido el mensaje en sus propios estados y en diversos grupos.
La gente llega con chaquetas, junto con cajas, bolsas y paquetes llenos de cosas. Algunos traen la mercancía, otros la reciben, la clasifican, la empaquetan y la etiquetan. Jóvenes de Járkov y Afganistán, y mujeres de Kiev y Eggenburg trabajan codo con codo.
Algunas familias regresan directamente de sus vacaciones en la nieve y traen espontáneamente su equipo de esquí y ropa térmica. Un hombre se quita su preciada chaqueta de plumas, la deja allí y se va a casa en mangas de camisa. Muchos no se conocen, pero se quedan para ayudar, y todos están contentos de contribuir. A las 22:30, dos minibuses ya están llenos.
Sábado 7 de febrero, temprano por la mañana
Los dos primeros minibuses parten hacia Viena, donde se descarga el material en el punto de entrega. Mientras tanto, la clasificación, el etiquetado y el embalaje continúan en la parroquia de Eggenburg. El tercer minibús sale hacia Viena a las 14:00.
Las donaciones llegan de todas partes, y participa una gran variedad de personas: el alcalde actual y dos exalcaldes, el asistente pastoral y un profesor de alemán, un pizzero afgano y otros comerciantes, padres con hijos y jubilados.
Se percibe una gran cordialidad entre todos: la gente se abraza, pero también hay quienes dejan sus bolsas en la puerta con timidez y se marchan rápidamente.
Alguien escribió: “Dios mío, algo así nos da esperanza de que la humanidad aún puede cambiar el rumbo. Se percibe el deseo de ayudar después de todas las noticias de la Kiev bombardeada y helada. Entonces alguien empieza a ayudar, y de repente ocurre un pequeño milagro”.
Sábado, 7 de febrero, 15:00 h
Más de una tonelada ha sido clasificada, empaquetada, etiquetada, cargada y entregada al punto de recogida para Ucrania. Han pasado veintisiete horas desde la petición. La entrada de la parroquia está vacía y ordenada. ¿Fue un sueño? No. Pero quizás Eggenburg experimentó un pequeño milagro.
Cuarenta y cinco participantes de nueve países europeos se han encontrado del 30 de enero al 1 de febrero en la ciudadela ecuménica de los Focolares de Ottmaring, cerca de Munich, para reflexionar acerca de la necesidad de renovar una pasión por Europa y un diálogo capaz de unir. En el paisaje nevado de la ciudadela fundada por Chiara Lubich en 1968, conviven focolarinos y miembros de la Fraternidad de vida comunitaria que tiene sus orígenes en el mundo evangélico.
Jesús Morán, copresidente de los Focolares, dio comienzo al evento recordando que el motivo del Congreso Europeo es para pensar a la luz del carisma de la unidad, del que también ha nacido el Focolare Cultura Ottmaring –un grupo de focolarinos de varios países europeos que se dedican al diálogo entre las culturas–. «Sin embargo, no estamos reunidos –subrayó Morán– para elaborar un programa operativo, pues las acciones concretas ya existen, como la experiencia de Juntos por Europa, la formación de los jóvenes y de los políticos en Bruselas, o el diálogo con los políticos de izquierda, llamado Dialop. No necesitamos tampoco hacer una declaración de intenciones. Estamos aquí sobre todo para cultivar la pasión por Europa, convencidos de que el carisma de la unidad es un regalo para Europa, así como Europa lo es para el carisma». El corazón del método propuesto es la escucha recíproca: «Dar hospitalidad al Espíritu y los unos a los otros», dejar que el diálogo nazca de la relación.
Muchas reflexiones se refirieron a la fractura entre Europa occidental y oriental. Una frase, referida por Peter Forst y pronunciada por una joven del Este, resume la tensión que hoy atraviesa el continente: «Ya no nos queremos». De allí nace el interrogante: ¿Europa occidental escucha realmente la voz del Este? ¿Lee sus autores? ¿Comprende sus heridas?
Anja Lupfer insistió en el método de la escucha creativa. No hay que buscar respuestas inmediatas, sino dejar a un lado prejuicios para encontrarnos con el otro, «No buscamos el diálogo como objetivo –remarcó– buscamos al otro». Es una invitación a una comprensión no competitiva, capaz de descender «a los abismos del otro», superando la ilusión de un espacio cultural neutro. Incluso dentro de los Focolares surgen diferencias que exigen relatos compartidos y una confrontación más sincera.
Klemens Leutgöb recordó el entusiasmo de los años de la década de 1990, tras la caída del Muro de Berlín y advirtió que la fractura ha vuelto a aparecer. Para superarla hay que afrontar incluso los temas que dividen –desde la teoría de género al problema nuclear– sin evitarlos. La diversidad se vuelve recurso solamente cuando se la atraviesa juntos. Forst agregó un episodio: durante un viaje al Este europeo en 2023, muchos hablaban del pasado, acusando al Occidente de que habían erosionado valores como la familia y la fe. «El presente puede dividir –comentó– pero nuestro pacto de unidad tiene que ser más fuerte». «La evaluación de los eventos –concluyó– puede ser distinta, pero en la experiencia de Chiara Lubich, conocida como Paraíso ’49”, ella habla de una verdad que acoge las contradicciones en la unidad. Dice Chiara: “Cuando estamos unidos y él (Jesús) está presente, entonces ya no somos dos sino uno. De hecho, lo que yo digo no soy yo quien lo dice, sino yo, Jesús y tú en mí. Y cuando tú hablas no eres tú, sino tú, Jesús y yo en ti”».
Francisco Canzani recordó una pregunta recurrente: «Si tú me quieres, ¿por qué no conoces mi pena?». A menudo falta tiempo o coraje para escuchar en serio. El diálogo nace de la vida concreta, no de programas. Concluyó con un cuento judío: dos hermanos durante la noche le llevaban al otro trigo de manera escondida, tomándolo de sus respectivos almacenes. No entendían por qué el nivel de sus graneros estaba siempre igual. En ese lugar, una noche, se encontraron, entendieron y se abrazaron. Allí se construiría el Templo de Salomón. Es la imagen perfecta de la fraternidad.
Un ejemplo concreto de este espíritu es el focolar “Proyecto Europa” de Bruselas, narrado por Luca Fiorani, Letizia Bakacsi y Maria Rosa Logozzo: una ex pizzería trasformada en casa de diálogo entre parlamentarios, refugiados, funcionarios y jóvenes, en el silencio de las redes sociales y en la simplicidad del encuentro. Una iniciativa que ha sido posible también por el diálogo estructurado previsto por el Tratado sobre el funcionamiento de la Unión Europea.
El grupo del diálogo multipolar ha dado testimonios fuertes de las heridas del Este. Palko Tóth recordó a los jóvenes soldados rusos sepultados en Budapest: «Ellos también son hijos nuestros». Muchos del Este viven una desilusión respecto del Oeste. Para sanar esas heridas nacerán nuevos talleres de diálogo, como el encuentro internacional en Transilvania sobre las identidades relacionales.
Franz Kronreif y Luisa Sello ilustraron acerca de Dialop, un recorrido de diálogo entre la izquierda europea y el mundo católico, inspirado incluso en el “Paraíso ’49”. El proyecto, alentado por Benedicto XVI y por el papa Francisco, trabajó sobre grandes temas éticos con la lógica del “consenso diferenciado y disenso cualificado”.
Muchos testimonios enriquecieron el encuentro. Una pareja rusa dividida por relatos opuestos acerca de la guerra en Ucrania; una pareja de la región Tirol del Sud en Italia, acostumbrada a convivir con idiomas y culturas diferentes; un sacerdote eslovaco preocupado por la pérdida del sentido religioso en Europa occidental.
En las conclusiones, Morán les recordó a todos el misterio de Jesús Abandonado como clave de la identidad europea. Mencionó también el crucifijo de San Damián –“el Dios que viene de Europa”–. Europa ha universalizado el Evangelio pero lleva consigo también sombras históricas como la colonización, las guerras y el nihilismo. Pero justamente allí nace el carisma de la unidad. «No se trata de superioridad –dijo– sino que es cuestión de custodiar lo que Europa aún puede donar al mundo; sobre todo pueda dar a Jesús Abandonado».
Por eso es necesaria una “mística relacional cotidiana”, hecha de diálogo, redes vivas e iniciativas culturales y políticas. Todo lo que existe –Juntos por Europa, el diálogo multipolar, el Focolar Cultura, “Proyecto Europa” de Bruselas, Dialop– forma parte de una única trama que hay que custodiar y hacer que crezca. «Hay que ir adelante, mantener viva la red, cada uno en su propio compromiso».
Los saludo en nombre del Movimiento de los Focolares en el mundo, que se une a la oración de esta Peregrinación digital. Junto con todos ustedes, queremos elevar nuestra voz a Dios para pedir el fin de la trata de personas y afirmar la dignidad de cada ser humano:
Señor, Dios nuestro,
Tú amas a tus criaturas. Has dado los bienes de la tierra para que todos puedan vivir en paz como hijos tuyos.
Hoy se eleva a ti el grito de quienes son violados, explotados de manera degradante, de quienes son víctima de la trata de personas.
Ayúdanos, Señor, a estar junto a estas hermanas y hermanos, multiplica las fuerzas del bien para alimentar su esperanza en la posibilidad de una nueva vida.
Sensibiliza los corazones de los indiferentes. Haz que, desde cada ciudadano, hasta quienes tienen en sus manos el destino de los pueblos, crezca la conciencia de luchar contra esta grave llaga social.
Señor, te pedimos que sepamos difundir por todas partes el llamamiento global que hoy se propone, para que se haga tu voluntad en la tierra como en el Cielo.
Unidos, sigamos rezando y trabajando por la justicia. Gracias a cada uno y a cada una por formar parte de esta cadena de esperanza y amor que atraviesa el mundo.
Margaret Karram
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Desde el 26 de enero hasta el 1 de febrero de 2026 Roma ha hospedado a 100 jóvenes líderes políticos de 36 países para la conclusión del I año del programa bienal de formación a la política “Una humanidad, Un planeta: liderazgo sinodal”, el desafío de un estilo diferente de governance a partir del paradigma de la fraternidad.
Tras este recorrido de trabajo online en 16 comunidades de aprendizaje, se han encontrado para un hackathon político –literalmente una maratón creativa y de colaboración– dedicada a lo que hoy hiere mayormente el tejido social global: corrupción, desigualdades, violencia difundida, transición digital sin ética, emergencia ecológica, participación cívica en decadencia. El programa, promovido por el Movimiento Político por la unidad y por la ONG New Humanity con la Pontificia Comisión para América Latina, apunta a restituir a los jóvenes un rol activo en los procesos decisionales, desde lo local hasta lo global.
Mira el vídeo con las entrevistas a jóvenes de diferentes países. Activa los subtítulos y luego elige el idioma que prefieras.
La Economía de Comunión (EdC) cumple 35 años en 2026 y ya ha comenzado a invitar a toda su red global a una celebración diferente, que tendrá lugar del 25 al 30 de mayo en América Latina. Bajo el lema «Un camino de regeneración: 35 años de Economía de Comunión», el evento reunirá a participantes de diversos países para una experiencia única de encuentro, celebración y compromiso.
A diferencia de los formatos tradicionales, el evento se dividirá en dos fases complementarias, con el propósito de proporcionar una experiencia práctica de la cultura de la comunión, marca distintiva de la EdC desde su fundación en 1991.
Primera fase: encuentro con experiencias locales (25 al 27 de mayo)
Alrededor de 20 iniciativas locales de América Latina recibirán a pequeños grupos de participantes en la primera fase del evento.
Los grupos tendrán la oportunidad de sumergirse en comunidades ricas en identidad y conocimientos tradicionales que sufren las consecuencias del sistema económico actual. Estas acciones buscan poner en práctica la cultura de la Economía de Comunión con el fin de transformar el contexto socioeconómico en el que se encuentran las comunidades, basándose en el desarrollo humano y el espíritu emprendedor.
«Nuestra propuesta es que cada persona se inserte en la vida cotidiana de estas iniciativas locales y que, al mirar el mundo desde este encuentro, experimente el potencial de regeneración y transformación que nace a través de la comunión y la reciprocidad», afirma Isaías Hernando, coordinador de la comisión internacional de Economía de Comunión.
Los participantes deberán llegar a las comunidades elegidas el 24 de mayo.
Segunda fase: celebración y compromiso en Buenos Aires (29 y 30 de mayo)
Tras esta inmersión, todos los participantes se reunirán en Buenos Aires para la etapa final, que durará un día y medio.
El programa, que se dará a conocer próximamente, tendrá carácter de laboratorio, en el que se espera una participación activa de los presentes y un intenso intercambio. «El objetivo de este día y medio será, naturalmente, no solo celebrar los primeros 35 años de la EdC, sino también comprometernos a implementar juntos los próximos pasos para responder mejor a los desafíos del sistema económico actual y acercarnos cada vez más al cumplimiento de la vocación de la Economía de Comunión», completa Hernando.
Cómo participar
La Economía de Comunión global ha lanzado una página web con toda la información sobre el evento, en la que ya es posible inscribirse: https://www.edc-online.org/it/argentina-2026
Pueden participar personas que ya forman parte de la red global de la EdC, miembros de proyectos, profesores, estudiantes, investigadores, empresarios, emprendedores sociales, miembros de organizaciones, movimientos y redes con fines similares, además de cualquier persona interesada en la propuesta.
«Los exhorto a cooperar cada vez más en el estudio de formas participativas que involucren a todos los ciudadanos… Sobre estas bases será posible edificar esa fraternidad universal que ya entre ustedes jóvenes se anuncia como signo de un tiempo nuevo».
Con estas palabras, el Papa León no alentó simplemente a cien jóvenes líderes políticos reunidos en Roma; “reconoció” su misión. Vio en ellos lo que muy a menudo a la política tradicional le cuesta ver: que el futuro nacerá de procesos inclusivos, no de contraposiciones. Nacerá de comunidades vivas, no de estructuras rígidas; de una fraternidad que no es un sentimiento ingenuo, sino una categoría política concreta.
El 31 de enero pasado eran cien, en la audiencia, de 36 países; en Roma para la semana conclusiva del primer año de la escuela política plurianual “One Humanity, One Planet” (una humanidad, un planeta). Siete días que han confirmado en ellos que la fraternidad no es un ideal. Es un método ya, un estilo, una práctica cotidiana. Provenían de un recorrido de trabajo online en 16 comunidades de aprendizaje, se encontraron para un hackathon político – literalmente un maratón creativo y colaborativo– dedicado a lo que hoy hiere más el tejido social global: corrupción, desigualdades, violencia difundida, transición digital sin ética, emergencia ecológica, participación cívica en decadencia. El programa, promovido por el Movimiento Político por la Unidad y por la ONG New Humanity con la Pontificia Comisión para América Latina, que apuntaba a devolver a los jóvenes un rol activo en los procesos decisionales, desde lo local hasta lo global.
El Santo Padre ofreció una visión tan exigente como liberadora. Les pidió a los jóvenes que miraran al mundo a través de la lente de la escucha y de la colaboración entre culturas y credos diferentes; que buscaran la paz no como concepto abstracto, sino como opción cotidiana en los lugares en donde viven, estudian y trabajan. Les dijo que construyeran políticas capaces de involucrar a todos los ciudadanos, hombres y mujeres, en las instituciones. Recordó que la paz es un don, una alianza y una promesa al mismo tiempo, y que ninguna sociedad se podrá llamar justa si sigue excluyendo a los débiles, ignorando a los pobres, si sigue siendo indiferente a los refugiados y a las víctimas de la violencia.
Jesús Morán – Pasquale FerraraEmilce CudaJavier Baquero – Margaret Karram
La presidenta de los Focolares, Margaret Karram, cuando se vio con ellos, les habló de una cultura política nueva, fundada en la fraternidad, siguiendo la línea de lo que Chiara Lubich había dicho, la fundadora de los Focolares. Los alentó a “vivir” un liderazgo que ponga en el centro el nosotros, que genera confianza, que busca convergencia en la diversidad. No es un método para pocos, sino un enfoque exportable a todas partes, a los partidos, a los movimientos sociales, a la sociedad civil.
Los testimonios de los participantes lo confirman con fuerza. Cristian, de Argentina, cuenta: “Es la experiencia de fraternidad universal más importantes de mi vida… cada uno de nosotros, con su idioma, con sus danzas y su carisma, ha creado la sinfonía de una armonía global”. Para Joanna, polaca residente en Italia, la experiencia ha sido “un estímulo al compromiso concreto”, alimentado por talleres, buenas prácticas y encuentros con parlamentarios italianos y coreanos. Zé Gustavo, de Brasil, habla de una “experiencia intensa y provocadora”, capaz de volver a encender una esperanza adulta, lúcida, nacida no de la ingenuidad, sino de las cicatrices de la política vivida. Y Uziel, de México, lo resume todo en una frase simple y verdadera: “Esta es la verdadera globalidad”.
Ahora la escuela entra en su segunda fase, involucrando a 600 jóvenes de los cinco continentes para continuar compartiendo visiones, instrumentos y acciones de impacto real.
Roma, durante una semana, ha sido un laboratorio vivo de lo que la política podría volver a ser: un lugar generador. Una palestra de fraternidad. Un espacio en el que las diferencias dejan de ser muros y se vuelven la materia prima del futuro. Un testimonio, concreto y visible, que otra política no solo es posible, sino que ya ha empezado.