Movimiento de los Focolares
Tiempo de la creación 2026: la transformación de una comunidad

Tiempo de la creación 2026: la transformación de una comunidad

Kalera es una pequeña aldea del Alto Katanga, en la República Democrática del Congo, lugar de nacimiento del abad Jean Baptiste Ilunga Binsela, sacerdote y animador del Movimiento Laudato Si’.

Se encuentra en una región extraordinariamente rica de minerales como cobalto y coltán, recursos que alimentan tecnologías y economías en todo el mundo. Sin embargo, Jean Baptiste creció en una realidad muy distinta. Su aldea no tenía electricidad, había pocos servicios sanitarios, tenía un acceso limitado al agua y a los servicios higiénico-sanitarios y ninguna escuela local ni carreteras en condiciones. Las inundaciones a lo largo de los años afectaron la comunidad en forma repetida.

Jean Baptiste dejó Kalera para continuar sus estudios y llegar a ser sacerdote. Luego volvió a su pueblo en donde, en el año 2023, algo empezó a cambiar.

A través de la formación de los Animadores del Movimiento, Jean Baptiste ha profundizado uno de los mensajes centrales de la encíclica Laudato Si’:

Todo está interconectado: fe y creación, pobreza y energía, dignidad humana y economía. Los minerales que se encuentran bajo la tierra y la vida de las personas que viven por encima de ellos.

Esta conversión ecológica llevó a Jean Baptiste a plantearse una pregunta difícil: ¿cómo era posible que una comunidad rodeada de recursos que ayudan a alimentar el mundo, quedara privada de esa misma energía?

Su respuesta nos recuerda que la conversión no puede ser solo una experiencia espiritual personal.

El Agua Viva está hecha para fluir: fluye cuando la contemplación se vuelve compasión, cuando la fe nos ayuda a ver los vínculos entre la Tierra y las personas que de ella dependen, y cuando esa conciencia nos lleva a actuar.

En Kalera, ese fluir se ha manifestado bajo forma de energía renovable. Jean Baptiste ha comenzado a trabajar para que se transformara en una aldea sin combustibles fósiles. La instalación de la energía solar ha abierto a nuevas posibilidades de manera gradual. Los niños ahora pueden estudiar después del atardecer. Las familias pueden cargar sus teléfonos y estar siempre conectadas. El centro sanitario local puede refrigerar los medicamentos. La Capilla de Santa Ana Rita tiene energía eléctrica, reforzando la vida pastoral de la comunidad.

A la gente de Kalera estos cambios le parecieron casi milagrosos. Jean Baptiste dice que incluso han comparado su aldea con Cafarnaúm, recordada en el Evangelio como un lugar de sanación y transformación.

La energía solar ha llevado la luz al pueblo. Pero algo más profundo empezó a fluir: la esperanza.

De hecho, cuando la conversión interior se extiende hacia afuera puede alimentar las relaciones, puede restablecer la dignidad y reforzar las comunidades, haciendo surgir nuevos caminos en sitios olvidados.

La historia de Jean Baptiste se puede ilustrar diciendo que es un como un arroyo en un río mucho más grande. Pues en todo el mundo son muchas las comunidades que están encontrando su forma de sumergirse en el Agua Viva. De esta manera se alimenta un río que trae consigo curación, unidad y esperanza y la transmite a toda nuestra casa común, en este Tiempo de la creación 2026.

El Movimiento de los Focolares es socio del Movimiento Laudato Si’. El Tiempo de la Creación empezó en el año 1989 por iniciativa del Patriarca Ecuménico ortodoxo Demetrio I de Constantinopla, quien instituyó la Jornada de Oración por la Creación el 1 de septiembre. En 2007, la Tercera Asamblea Ecuménica Europea ha extendido esta celebración transformándola en un período de un mes que concluye el 4 de octubre, día de San Francisco de Asís. Por último, en 2015, el Papa Francisco agregó oficialmente esta conmemoración al calendario de la Iglesia Católica Romana, consolidando así su carácter ecuménico global. En 2026 varias Iglesias han integrado a su propio calendario litúrgico la nueva festividad de la «Fiesta de la Creación en Cristo» y el Papa León XIV ha aprobado la “Misa para custodiar la Creación” que se celebra el 1 de septiembre, inicio del Tiempo de la Creación.

Video de presentación del Tiempo de la Creación 2026

Recopilado por Carlos Mana (con la colaboración de Susana Salguero)
Foto de portada: por cortesía del Movimiento Laudato Si’. En el artículo: © Diego Vivanco y Toza, de Pexels.com

Un premio para Run4Unity

Un premio para Run4Unity

Cada año, el primer domingo de mayo, a las 12:00 del mediodía, Run4Unity, la maratón mundial de los Chicos por un mundo unido, da comienzo en todos los países del mundo. Así, mientras decenas de chicos corren con las pirámides egipcias de fondo, en India se entregan los premios de la carrera de relevos recién concluida, y en Asunción, Paraguay, se preparan varias carreras de atletismo que comenzarán poco después en un gran parque de la ciudad. Estas carreras y torneos, en un espíritu de paz y solidaridad, comienzan en Oceanía y concluyen en América. Durante 24 horas, miles de chicos participan, listos para “comenzar” cuando su zona horaria marque el mediodía. En ese momento, reciben el relevo de los países de la zona horaria anterior y, una hora después, lo pasan a los países de la siguiente zona horaria.

Una idea brillante y sencilla que nació en el equipo del Centro Internacional de los Chicos por un mundo unido en 2005 junto con algunos gen 3, después de que Chiara Lubich, recién llegada de un viaje a la India, les contara la maravillosa experiencia que tuvo cuando fue invitada a participar en una gran manifestación de jóvenes del Movimiento Hindú Swandhyaya, muy vinculados con el deporte: “Quizás el deporte podría ser un camino para los chicos”, había dicho Chiara.

El formato Run4unity se extendió rápidamente, adaptándose localmente a las distintas naciones y a las características específicas de cada cultura: el deporte se combina con acciones de diálogo interreligioso, desarrollo para los más necesitados, defensa y cuidado de la naturaleza, y compromiso con la paz y la fraternidad entre los pueblos.

En 2025, la DG EAC (Dirección General de Educación, Juventud, Deporte y Cultura), un organismo de la Comisión Europea, y la EACEA (Agencia Ejecutiva Europea de Educación y Cultura), que gestiona la financiación para la educación, la cultura, lo audiovisual, el deporte, la ciudadanía y el voluntariado, lanzaron los premios deportivos europeos #BeActive EU Sport Awards.

New Humanity del Movimiento de los Focolares presentó su proyecto internacional plurianual Run4Unity, que fue seleccionado como finalista en la categoría de Paz. “Hace unas semanas, supimos que habíamos sido seleccionados entre 279 actividades deportivas presentadas y, por lo tanto, estábamos entre los 15 finalistas, tres por cada categoría”, comentaron. “La comunicación incluía una invitación para que dos representantes de cada proyecto viajaran a Bruselas el 23 de junio de 2026 para la ceremonia de entrega de premios. Agostino Spolti (ex codirector de Chicos por un mundo unido) y Elisabetta De Bernardi (una joven que ha participado como joven y adolescente en varias ediciones de Run4Unity centradas específicamente en la paz) nos representaron, ¡y ganamos!”. Un reconocimiento de alto nivel a esta propuesta en 2026 que, 21 años después de la primera Run4Unity, ha visto celebrarse carreras de relevos en todo el mundo, en más de 100 países, con miles de niños, acompañados por jóvenes y adultos en una fructífera relación intergeneracional.

El deporte es una forma de experimentar la inclusión, el cuidado de los demás, el respeto y el crecimiento conjunto, y —como se indicaba en el anuncio de la competición— es, sin duda, una manera de forjar y difundir una cultura de paz. “Ganamos”, afirma Agostino Spolti, “porque Run4Unity encarna precisamente estos elementos: el deporte, el relevo entre distintos países, el sentimiento de pertenecer a una misma familia humana, la reflexión y la oración por la paz con el Time Out, y todo ello con un gran valor educativo”.

Carlos Mana

Fotos © Agostino Spolti

Desde Caracas (Venezuela): la solidaridad se hace tangible

Desde Caracas (Venezuela): la solidaridad se hace tangible

El miércoles 24 de junio de 2026, a las 6:04 de la tarde, Venezuela cambió su rostro en menos de un minuto. Dos terremotos, de magnitud 7.1 y 7.5, separados por apenas 39 segundos, sacudieron el centro-norte del país. El epicentro fue localizado cerca de Morón, en el estado de Carabobo, pero el impacto ha sido devastador, sobre todo en La Guaira, en Caracas y en las zonas limítrofes, en donde numerosos entre casas y edificios se derrumbaron. El balance de las víctimas, de los dispersos y de los heridos sigue subiendo mientras prosiguen las tareas de rescate. Equipos especializados provenientes de varios países están llegando para unirse a la búsqueda de los sobrevivientes, junto a las ayudas humanitarias y bienes de primera necesidad, en una respuesta internacional que crece hora tras hora.

Las réplicas no dan tregua; ya son más de 100. Algunas apenas se advierten, otras nos obligan a escapar de las casas continuamente. Vivimos en un estado de alerta constante. Dormimos poco. El cansancio pesa, pero también el miedo. A todo ello se suman las dificultades de una ciudad que trata de seguir funcionando. Las líneas telefónicas y la señal de internet funcionan en forma intermitente, la electricidad sufre continuas fluctuaciones y, en muchos edificios, la provisión de gas ha sido suspendida por precaución. Incluso las decisiones más simples requieren un gran esfuerzo: organizarse, concretar acciones, coordinar equipos o simplemente comunicarse con las personas queridas para saber si están bien. Todo se vuelve complicado cuando la tierra sigue recordándonos que aún no ha terminado de temblar.

Venezuela afronta este terremoto partiendo de una condición de vulnerabilidad. Muchos edificios se han construido sin criterios antisísmicos, que hoy son la norma en otras regiones, y algunos arrastran consigo años de desgaste y mantenimiento insuficiente. Esta emergencia se suma a una realidad socio-económica ya comprometida. Todo ello vuelve aún más complejo el proceso de respuesta.

Sin embargo, en medio de esta realidad tan frágil, estamos descubriendo también una fuerza inmensa que nace de la comunión.

Como Movimiento de los Focolares hemos abierto nuestras casas –los focolares, que afortunadamente no han sufrido daños estructurales– para acoger a los que han tenido que abandonar su vivienda. Algunas familias ya no pueden volver a sus casas, porque los edificios corren el riesgo de derrumbarse. Otras lo han perdido todo. Hemos ofrecido alojamiento, alimentos, ropa y todo lo que pueda aliviar las necesidades más urgentes e inmediatas.

Lamentablemente, el dolor ha tocado también a nuestra familia muy de cerca. Una voluntaria del Movimiento ha perdido a algunos familiares por el derrumbe de los edificios en donde vivían. Solo una sobrina se ha salvado y ya se ha recuperado tras su paso por el hospital. Como ellos, muchas familias esperan noticias entre los escombros; otras lloran a sus seres queridos y muchas siguen aferrándose a la esperanza de encontrar con vida a los que están dispersos.

La solidaridad forma parte de nuestra identidad y en estos días se hace tangible. Desde las primeras horas después del sismo se han multiplicado los viajes entre Caracas y La Guaira: se trata de autos privados, voluntarios, parroquias, organizaciones y vecinos que llevan agua, comida, medicamentos, ropa y artículos de primera necesidad. Enteras comunidades de otras regiones del país que nada más han advertido el terremoto se han organizado espontáneamente para equipar centros de recolección, distribución de las donaciones y preparar las ayudas que siguen llegando a las zonas más afectadas; a través de la Iglesia. Toda pequeña iniciativa, toda llamada telefónica, cada uno de los paquetes es preparado con cuidado, cada persona que ofrece su propio tiempo, teje una red de fraternidad que sostiene a quien más lo necesita.

Nos conmueve profundamente también la cantidad de personas, dentro y fuera de Venezuela, que desean ayudar. No hemos logrado aún responder a todos los mensajes que nos han llegado. Familiares, amigos, miembros del Movimiento y personas que quieren simplemente saber cómo estamos o preguntar cómo pueden colaborar. Estamos activando todas las sinergias posibles para que esta enorme generosidad encuentre canales concretos y llegue allí donde hay una necesidad mayor.

A todos ellos les queremos expresar un agradecimiento sincero. Gracias por las oraciones, por los mensajes de cercanía y por los gestos concretos de solidaridad que ya están actuando. En momentos como este experimentamos de una manera muy viva lo que Chiara Lubich nos ha dejado como horizonte: “Sean una familia”.

Tal vez el desafío más grande es vivir el momento presente. No anticipar el miedo al próximo temblor ni quedarse paralizados por la enormidad del dolor. Permanecer en el presente es, hoy más que nunca, el camino para descubrir lo que el Amor nos pide en cada momento.

Vivir el carisma de la unidad nos lleva, en este contexto, a dar una respuesta concreta: ser puentes en donde hay aislamiento, ofrecer fraternidad en donde el miedo divide y sembrar esperanza allí donde la incertidumbre parece imponerse.

Hay mucho camino por recorrer aún. La emergencia no ha terminado y la reconstrucción requerirá tiempo. Pero en el medio de tantas pérdidas somos también testigos de una humanidad que no se resigna, que se organiza, que comparte lo poco o lo mucho que tiene y que vuelve a recordarnos que cuando la tierra tiembla, el amor puede seguir siendo el terreno más sólido sobre el que reconstruir la esperanza.

La comunidad de los Focolares de Caracas
Fotos: © fotospublicas.com

Emergencia por el terremoto en Venezuela

Emergencia por el terremoto en Venezuela

La Coordinación de Emergencias del Movimiento de los Focolares ha puesto en marcha una recaudación extraordinaria de fondos en apoyo de la población de Venezuela, a través de Acción por un Mundo Unido (AMU) y Acción por Familias Nuevas (AFN). Las aportaciones recibidas serán gestionadas conjuntamente por AMU y AFN para hacer llegar a las poblaciones afectadas por el terremoto del 24 de junio de 2026 ayuda de primera necesidad para la alimentación, la atención médica, la vivienda y el acogimiento en diversas ciudades del país, también en colaboración con las Iglesias locales.

Cada contribución permitirá llevar alivio inmediato e imaginar, juntos, caminos de esperanza y reconstrucción.

Se puede donar online:

Azione per un Mondo Unito ETS (AMU) IBAN: IT 58 S 05018 03200 000011204344 presso Banca Popolare Etica Codice SWIFT/BIC: ETICIT22XXX

Azione per Famiglie Nuove ETS | Banca Etica – filiale 1 di Roma – Agenzia n. 0 | Codice IBAN: IT 92 J 05018 03200 000016978561 | BIC/SWIFT: ETICIT22XXX

Motivo: Emergencia Venezuela

En muchos países de la UE y en otros países del mundo existen ventajas fiscales para este tipo de donaciones, según las distintas normativas locales. Los contribuyentes italianos podrán obtener deducciones y desgravaciones fiscales, según la normativa para los Entes del Tercer Sector (ETS).

Foto: © fotospublicas.com

El prójimo detrás de la pantalla

El prójimo detrás de la pantalla

Hace un tiempo, la tecnología nos permitió reencontrarnos con mis ex compañeros de secundaria después de muchísimos años sin vernos: armamos un grupo de WhatsApp. Entre anécdotas y fotos viejas, logramos identificar a un compañero del que nadie tenía noticias y lo sumamos al grupo.

Él nos contó que estaba en situación de calle. Una serie de problemas de salud, la lucha con un tumor, la pérdida de su empleo y una separación familiar lo habían dejado sin nada. Al principio, algunos compañeros colaboraron con dinero, pero ante un segundo pedido de ayuda, la respuesta fue el silencio o la negativa.

Aunque en la escuela no fuimos amigos cercanos, sentí que no podía ser un espectador más. Me dije a mí mismo que, si él había aparecido en mi vida a través de ese grupo, yo tenía que hacer algo. No podía simplemente ignorarlo.

Decidí encontrarme con él. Quería ver con mis propios ojos cómo estaba y escucharlo. Había pasado unos días en una pensión, pero pronto volvió a la calle. Yo no tenía la capacidad de resolver su problema habitacional ni de ofrecerle un hogar, pero sentí la necesidad de preguntarle a Dios qué quería de mí en esa situación.

Nos juntamos y charlamos largo rato. Me conmovió ver su deterioro físico, así que le ofrecí ayudarlo con una medicina natural que yo podía conseguir para que, al menos, recuperara algo de tranquilidad y bienestar. Pero más allá de lo físico, recordé que él, alguna vez, había sentido una vocación religiosa fuerte, e incluso estuvo cerca de entrar al seminario. Le pregunté por su fe.

Mi ha confessato di essersi allontanato da tutto; erano anni che non metteva piede in chiesa né si avvicinava ai sacramenti. Con totale sincerità, gli ho consigliato che, dato che la sua malattia stava progredendo e si sentiva in pericolo, cercasse rifugio in Dio.

Le sugerí que fuera a misa, que hablara con un sacerdote y, si lo sentía, se confesara. Al día siguiente me llamó emocionado. Había ido a la iglesia, se había confesado y comulgado. Me agradeció profundamente porque se dio cuenta de que, habiendo perdido todo lo material, su relación con Dios era lo único que realmente le quedaba.

Hoy seguimos en contacto. Él logró conseguir una pensión y está un poco mejor. Yo lo sigo ayudando con esta medicación natural complementaria a su tratamiento y, cada tanto, nos juntamos a tomar un café o le acerco algo que necesita, como un par de zapatillas. Pero con el tiempo entendí que lo más importante no fue el remedio ni el calzado: fue el hecho de que alguien se detuviera a hablarle.

A veces, el «prójimo» aparece en un grupo de WhatsApp y corremos el riesgo de dejarlo atrapado en la virtualidad, donde nadie se hace cargo de nada. Mi amigo me enseñó que estar atento a la necesidad del otro, aunque no tengamos la solución definitiva en nuestras manos, ya es mucho. Si todos pudiéramos hacer apenas un poquito, ¿cómo cambiaría la situación de la gente? No dejemos que el otro sea solo un mensaje en una pantalla; hagamos que nuestra ayuda sea concreta, humana y, sobre todo, presente.

Pablo Furlán (Argentina)
Foto ilustrativa: © Pexels-tkirkgoz