Movimiento de los Focolares
Juntos por Europa en el Parlamento de Bruselas

Juntos por Europa en el Parlamento de Bruselas

El Barrio Europeo de Bruselas es un dédalo o laberinto de oficinas, sedes y agencias que actúan en la Unión Europea, cuyas siglas a veces parecen verdaderos trabalenguas. Por sus calles se ven pasar funcionarios y dirigentes con un aspecto serio y profesional. Recorriéndolas se oye hablar en idiomas diferentes y uno se encuentra con costumbres o hábitos muy especiales. Sin embargo, en el medio de esa variedad a nadie le queda una impresión de confusión, pues todo está regido por una gran compostura. Ese somnoliento orden se vio interrumpido durante los días que van del 11 al 13 de mayo, cuando un grupo de alrededor de 100 entusiastas jóvenes se desplazó por entre las instituciones de la Unión Europea, poniendo en ello todo su empeño y pasión. No era un alumnado en excursión escolar, ¡todo lo contrario! Eran los jóvenes de Juntos por Europa, preparados e inspirados, que viven en Europa no como una meta que alcanzar, sino como un seguro punto de partida para enfrentar al mundo entero.

Con ellos había algunos eurodiputados y otras personalidades públicas: Andrea Wechsler, Antonella Sberna, Leoluca Orlando, Eduard Heger, Jeff Fountain, Giuseppe Lupo, Miriam Lexmann, Gerhard Pross, Nicole Grochowin. Son nombres altisonantes: ¿quisiéramos acaso saber sus países de proveniencia? Quizás no es necesario: eran europeos. Agregar que se trataba de italianos, eslovacos, alemanes, holandeses, austríacos… no es de gran ayuda para comprender las razones que llevaron a todos ellos a encontrarse con los jóvenes.

Esas razones tienen su origen en la actual situación de crisis, en la que pareciera no haber espacio para la unidad entre los pueblos y las naciones. Nadie consigue ya ni siquiera garantizar la paz. En un contexto con tales características, Juntos por Europa ha querido mostrar que la unidad no es una opción, sino que marca la trama de la evolución histórica de los pueblos europeos. Pues bien, si hoy tal trama parece sepultada bajo los escombros de los conflictos en curso, Juntos por Europa se propone llevar a cabo la tarea de volverla a poner en luz, ofreciendo su propia experiencia de colaboración entre los cristianos como un camino para reconstruir la arquitectura europea sobre los cimientos de la unidad. Todos juntos: miembros de distintas Iglesias, ciudadanos de diferentes países y, sobre todo, personas de diferentes generaciones. Jóvenes, adultos y ancianos habitan este desgarrador presente y solo juntándose pueden resolver sus contradicciones. Por lo tanto, el reto también es intergeneracional. Por ello los jóvenes de Juntos por Europa han querido brindar a los europarlamentarios y a las personalidades presentes un “Pacto intergeneracional”, en el que se fija el recíproco compromiso de actuar por una Europa que sea un taller de paz y solidaridad.

¿De dónde venían esos 100 jóvenes participantes? Además de los europeos (aquí tampoco importa el hecho de que eran finlandeses, suecos, holandeses, alemanes, belgas, escoceses, eslovacos, austríacos, húngaros, rumanos, italianos…) había estadounidenses, colombianos, sudafricanos, chinos, canadienses, brasileños y mexicanos. Porque Europa no vive para sí misma, ya que su vocación es desplegarse en el plano global, poniendo a disposición su bagaje de valores forjados en el cristianismo, vividos en el diálogo ecuménico y amplificados por los lúcidos proyectos de los jóvenes de Together for Europe.

Alberto Lopresti
Foto: © Juntos por Europa

Batallas de nieve contra la guerra

Batallas de nieve contra la guerra

De las ruinas de la guerra a la maravilla de la nieve: este es el viaje emprendido por un grupo de niños de Gaza, acogidos en el Véneto, Italia, gracias a la asociación Padova Abbraccia i Bambini y al Departamento de Protección Civil. Para muchos de ellos, marcados por profundas heridas en el cuerpo y en el alma, el día que pasaron en Val Saisera, en el noreste de Italia, representó un raro momento de serenidad.

La jornada, organizada por la Associazione Famiglie Nuove del Friuli Venezia Giulia, contó con la presencia de aproximadamente cuarenta personas, en su mayoría mujeres y niños. Un evento sencillo pero significativo: juegos en la nieve, risas, trineos y un ambiente de camaradería que permitió, al menos durante unas horas, que los recuerdos de la guerra se desvanecieran en el olvido. Aquel domingo de enero, la tan esperada nieve llegó como una señal de bienvenida, casi como si respondiera al deseo expresado por los niños de verla por primera vez.

Muchos de estos niños llegaron a Italia en 2025 gracias a un corredor humanitario activado para brindar atención médica urgente. Entre ellos hay jóvenes amputados, heridos por explosiones o que padecen afecciones imposibles de tratar en una zona de conflicto. Sus familias comparten historias dolorosas: duelos, separaciones forzadas y ausencias dolorosas. Sin embargo, junto al dolor, emerge una extraordinaria capacidad de resiliencia. Un ejemplo conmovedor es la escena de una niña de nueve años, sin piernas, riendo y divirtiéndose en un trineo, e incluso encontrando la fuerza para bailar con las otras niñas.

El punto de contacto para los distintos grupos implicados fue el imán Kamel Layachi, imán de las comunidades musulmanas del Véneto, quien impulsó la colaboración entre las comunidades musulmanas y católicas. Parroquias, asociaciones y voluntarios unieron fuerzas para ofrecer no solo ayuda, sino también oportunidades de integración. Los niños ya asisten a la escuela y sus madres están tomando cursos de italiano, previendo una posible estancia prolongada y, potencialmente, oportunidades laborales.

Al mismo tiempo, persisten necesidades urgentes de atención médica, especialmente en lo que respecta a prótesis no cubiertas por el sistema nacional de salud. Por ello, se han puesto en marcha campañas de recaudación de fondos con el objetivo de devolver la independencia y la dignidad a quienes han perdido una extremidad.

La jornada en la nieve concluyó en Tarvisio, Italia. Recibidos por un grupo de Familias Nuevas de la región, voluntarios de la asociación Friulclown, el párroco de Valbruna, el padre Giuseppe Marano, y con té y galletas ofrecidos por las tropas alpinas, el grupo fue al cálido salón parroquial para almorzar (ofrecido por la comunidad musulmana de la ciudad de Udine). La jornada finalizó con una comida compartida y un momento de oración. Un gesto sencillo pero potente, que unió diferentes culturas y religiones bajo el enseña de la fraternidad. Las palabras de las familias palestinas transmitieron el significado de la experiencia mejor que ninguna otra: gratitud, emoción, alivio. “Han permitido que la felicidad vuelva a tocar nuestros corazones”, escribió una madre.

Los voluntarios italianos también recibieron mucho: en los ojos de esos niños vieron dolor y alegría, fragilidad y fortaleza, y la certeza de que, incluso con pequeños gestos, es posible reconstruir fragmentos de humanidad. En un mundo marcado por el conflicto, aquel día en la nieve representó un pequeño, pero auténtico, espacio de paz.

De un relato de Familias Nuevas Friuli (Italia)
Fotos: FN Friuli

Semana Mundo Unido 2026: #Elige el Diálogo

Semana Mundo Unido 2026: #Elige el Diálogo

«Hay que tener el valor de acercarse unos a otros, tener el valor de encontrarse.

Esto no es simplemente un lema para la Semana Mundo Unido, sino una elección que todos hacemos cada día. Y si lo hacemos así, esto se convierte en un camino hacia la paz».

Margaret Karram y Roberto Almada, presidenta y copresidente del Movimiento de los Focolares, a través de una breve conversación, nos invitan a mirar al diálogo con tenacidad y a elegirlo concretamente en la vida cotidiana.

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Semana Mundo Unido 2026: dar voz al diálogo

Semana Mundo Unido 2026: dar voz al diálogo

Acciones, iniciativas, actividades y eventos mundiales para crear una red capaz de vivir y dar testimonio de que la fraternidad universal es realmente posible. Este es el impulso que anima la Semana Mundo Unido (SMU). Apoyada por el United World Project junto al Movimiento de los Focolares y a Youth for a United World (Y4UW), esta iniciativa global, que se celebra anualmente del 1 al 7 de mayo, abarca continentes y océanos, convirtiéndose en una oportunidad concreta para transformar valores como la unidad y la paz en experiencias compartidas.

Personas de diversas culturas, edades y orígenes, cada una en su propia ciudad y comunidad, acogen esta invitación con el objetivo de crear espacios para encuentros auténticos, intercambio de energías, ideas y testimonios capaces de generar un cambio real.

La edición de este año propone un tema poderoso y oportuno: #ChooseToDialogue. En un mundo marcado por conflictos y crecientes divisiones, se vuelve aún más urgente y significativo redescubrir el valor del encuentro, la escucha y la comprensión recíproca. Elegir valientemente el “diálogo” hoy significa oponerse a la lógica del conflicto y abrir caminos hacia la paz; superar las distancias y transformar las diferencias en oportunidades para la unidad. ¿La propuesta para esta Semana Mundo Unido? Un camino diario que nos invita a vivir esta elección en diversos ámbitos:

• 1 de mayo: Interculturalidad y diálogo

• 2 de mayo: Arte y compromiso social

• 3 de mayo: Salud, deporte y ecología

• 4 de mayo: Economía y trabajo + Educación e investigación

• 5 de mayo: Comunicación y medios de comunicación

• 6 de mayo: Ciudadanía activa y política

• 7 de mayo: Paz y derechos humanos

Existen diversas herramientas y propuestas disponibles para lograrlo, desde el Time-out, una invitación a un momento de silencio y oración compartida que une a todos para pedir el don de la paz, hasta la Inspiration Box, un documento repleto de ideas y sugerencias para poner en práctica a lo largo de la semana.

Entre los eventos imperdibles:

  • Peace Got Talent – Living Peace, el programa de Living Peace International, que se podrá ver a partir de las 14:00 (GMT+1, hora de Roma) del sábado 2 de mayo en YouTube (@unitedworldproject y @livingpeaceinternational), para inspirarse con el talento de tantos y de los mensajes de unidad y paz que comparten los jóvenes de todo el mundo.
  • Run4Unity: la carrera de relevos global por la paz. Al mediodía, en cada huso horario, jóvenes “pasan el testigo” al siguiente país, creando una ola global de unidad que dará la vuelta al planeta. Muchos países ya están organizando sus propias etapas para formar parte de esta carrera mundial, entre ellos Brasil, Venezuela, Paraguay, Argentina, Uganda, Burundi, Nueva Caledonia, Italia y Croacia.
  • Primero de mayo, Loppiano (Italia). Del 1 al 3 de mayo, la Ciudadela Internacional de los Focolares, cerca de Florencia, acoge una nueva edición del Primero de Mayo, el Festival de la Fraternidad para jóvenes. ROOTS (raíces), descubriendo lo que nos une, es el título del evento: tres días de encuentros, historias, reflexiones, talleres, exposiciones, actividades educativas y deportivas dedicadas al tema de las raíces y la diversidad cultural. Una invitación a profundizar, a redescubrir los propios orígenes culturales y espirituales como punto de partida para el encuentro con los demás.
  • – También en Portugal, en la Ciudadela Arco-iris de los Focolares de Abrigada (Alenquer), el 1 de mayo será una ocasión para celebrar y comprometerse con la construcción de un mundo mejor. Promovido por Youth for a United World, el evento, con momentos de intercambio y talleres, reunirá a personas de todo el país e invitados de diferentes continentes que creen que la fraternidad no es solo un sueño, sino una realidad que se construye día a día, con gestos concretos de solidaridad, diálogo y esperanza. El título del evento: «Conéctate. ¿Tienes el coraje de construir puentes?».

Maria Grazia Berretta

Líbano: la resistencia de la solidaridad

Líbano: la resistencia de la solidaridad

En la vorágine de las noticias rápidas sobre la guerra en el Líbano, las historias individuales se pierden y los rostros humanos se desdibujan detrás de los números de los desplazados y las noticias sobre los bombardeos. Pero a pesar de ello la realidad, así como lo manifiestan los testimonios en el lugar, es mucho más profunda y dolorosa de lo que muestran los titulares. En este “tiempo de guerra”, cientos de miles de libaneses viven una condición de desplazamientos repetidos, como si fuera un destino que se renueva con cada oleada de violencia. Pero en el medio de esta oscuridad surgen también rostros humanos que tratan de devolverle a la vida su significado.

Desde el comienzo de la escalada y con la expansión de los raids aéreos y de las órdenes de evacuación, el desplazamiento ya no es un evento excepcional, sino que se ha vuelto un estilo de vida. No son áreas puntuales evacuadas, sino regiones enteras desplazadas, desde el sur hasta el Valle de la Becá, e incluso en el corazón de la capital Beirut. En ese escenario el número de los evacuados ha superado el millón, en una de las mayores oleadas de desplazamiento interno en la historia reciente del país. Son muchas las víctimas civiles.

Pero detrás de ese número se esconden historias humanas que resumen la tragedia. Zeina Chahine llevó a cabo algunas entrevistas para contar el dolor de la gente, y al mismo tiempo la grandeza de la acción humanitaria que se vuelve encuentro, consuelo y fuerza colectiva contra la injusticia.

Marwan, uno de los desplazados del sur, resume la experiencia con una frase dolorosa: “Nos estamos marchitando lentamente”. No es solo una metáfora, sino la descripción de una vida que se va consumiendo gradualmente, en donde el ser humano pierde su casa, su trabajo y su estabilidad, pero sin perder del todo la esperanza… que, sin embargo, se desgasta. Marwan agrega que incluso la idea de regresar ha cambiado: ya no sueña con su propia casa, sino simplemente con el retorno, de cualquier manera que sea posible.

Por su parte, Nawal cuenta el momento de la huida forzosa: una llamada telefónica en el medio de la noche, pocos minutos para recoger lo que cada uno puede llevarse consigo, luego la huida bajo los bombardeos. “¿Qué tenemos que llevarnos?” es una pregunta que manifiesta la impotencia frente a la rapidez del derrumbe. Una pequeña maleta en cambio de una vida entera que se deja detrás. Ella también, como muchos otros, no ha vivido una evacuación una sola vez, sino varias y repetidas veces, hasta cuando el regreso a la “tabula rasa” se ha vuelto parte de la experiencia misma.

Los niños y los jóvenes también pagan el precio. Suleiman, de dieciséis años, se encuentra fuera del colegio, en un refugio temporáneo, y resume la guerra diciendo: “Es mi cruz en esta vida”. Son palabras que muestran que la guerra no roba solo el presente, sino también la inocencia de la edad.

Pero junto a este dolor vive también otra imagen, no menos presente: la de la solidaridad humana. De escuelas transformadas en centros de acogida y sitios hacinados en las ciudades, surgen voluntarios e iniciativas individuales que tratan de colmar el vacío de la ausencia. Personas que duermen en el suelo, con una grave falta de los bienes más esenciales, e intentos graduales de proveer de colchones y mantas. La necesidad no tiene que ver solo con la comida y el agua, sino también con todo lo que preserva la dignidad humana, como productos para la higiene personal… porque también en una situación de desplazamiento el ser humano necesita sentir su dignidad.

Abir, madre y voluntaria, ve la ayuda como un deber humano ante todo. Dice que lo que más le impacta es “el miedo en la mirada de la gente”, esa ansiedad constante por un futuro incierto. Pero al mismo tiempo observa también el fuerte impulso a la solidaridad: “La gente corre a ayudar, sin pedir nada a cambio”. En un contexto en el que las instituciones a veces se ven limitadas, las iniciativas individuales se vuelven la primera línea de defensa de la humanidad.

Este encuentro entre el dolor y la solidaridad revela una fuerte contradicción: la guerra divide a las personas, pero al mismo tiempo crea espacios inesperados de solidaridad. Es como si la sociedad, en los momentos de colapso, se redescubriera a sí misma a través de sus individuos.

Pues bien, a pesar de las diferencias en las opiniones y en la pertenencia a una posición, el punto común sigue siendo el sentimiento de desarraigo y el rechazo de la guerra y de sus tragedias. Con el pasar del tiempo, incluso la forma de la esperanza cambia: de “si Dios quiere volveremos a encontrar nuestra casa” a simplemente “si Dios quiere volveremos”. Una esperanza que se reduce, pero no se apaga.

Queda suspendida en los labios de todos una pregunta: “Mañana, ¿adónde iremos?”. No es una pregunta acerca de un destino preciso, sino simplemente acerca del destino mismo.

Sin embargo, no obstante todo el dolor, estos testimonios manifiestan una doble verdad: la guerra hiere profundamente al ser humano, sí, pero no logra cancelar su humanidad. Entre una carpa y un refugio, entre pérdida y nostalgia, nace otra forma de resistencia, que es la resistencia de la solidaridad.

Entonces, mientras algunos se marchitan lentamente, otros los riegan con esa cantidad de solidaridad de la que son capaces, permitiendo que la vida continúe. Porque la fe en la fraternidad humana es una realidad que hemos interiorizado viviéndola y practicándola, transmitida por nuestros padres y nuestros abuelos, hasta volverse sangre en nuestras venas y parte de nuestra civilización.

Elaborado por Rima Saikali
Al Madina Al Jadida

Está activa la emergencia Oriente Próximo. Todo aporte permite llevar alivio a las muchas familias afectadas por el flagelo de la guerra. Muchas han perdido la casa, otras buscan refugio en estructuras que abren sus puertas a pesar de los recursos cada vez más limitados.

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Fotos: ©Pexels-Mohamad-Mekawi

Conciudadanos de Loppiano: Juntos para construir futuro

Conciudadanos de Loppiano: Juntos para construir futuro

Un regreso a Loppiano después de muchos años, con emociones y sueños renovados y la idea de emprender nuevos proyectos. Así lo describe Roberto Brundisini en el lanzamiento de la página web de los conciudadanos de Loppiano.

“Un día volví a visitar Loppiano, donde viví hace años. Me di cuenta de que estoy a gusto, como en casa. Me sorprende haber estado fuera tanto tiempo, y pienso en los muchos que, como yo, han perdido el contacto con esta realidad. Entiendo y comunico que este es el hogar no solo de quienes viven aquí, sino también de quienes lo aman. Y sé que son muchos.

Se corre la voz, se reactivan circuitos muertos y, como de un largo letargo, rostros antiguos y nuevos despiertan. ¡Loppiano está aquí, está allí, sigue aquí! Sueños latentes reviven con la determinación de la humildad. Porque los sueños que permanecen en el cajón se enmohecen.

Entonces, ¿qué debemos hacer? Nos preguntamos. ¿Por dónde empezamos?

Ah, mira, nos decimos, quizá podríamos crear una comunidad energética. ¡Claro! — responde uno —. Quizá podríamos establecer una agricultura alternativa. ¡Genial! Contribuir a la reurbanización urbana y ambiental de la ciudadela según los criterios de Laudato Si’.

¡Qué sueño! Nos dijimos: ¿Por qué no organizamos un centro de acogida donde podamos pasar unos días de relax y reeducarnos sobre la naturaleza y las relaciones humanas? Fantástico, continúa alguien. Me gustaría encontrar un centro, un lugar de encuentro para el intercambio cultural entre jóvenes y quizás incluso artistas. ¡Muy interesante! ¿Y si creáramos una radio web con alcance universal, dada la variedad de habilidades, experiencias y conocimientos que muchos de nosotros, dispersos por el mundo, hemos adquirido a lo largo de los años? ¡Otro sueño! (…)”.

Durante nuestra visita al Centro Internacional, entrevistamos al presidente de la Asociación, Alessandro Agostini, y a uno de sus miembros de la junta directiva, Nicola di Settimo.

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Nicola

Me llamo Nicola y soy miembro de la Asociación de conciudadanos. Significa ciudadanos constructores de Loppiano, porque vivimos allí de jóvenes un par de años y luego la vida nos llevó por todo el mundo. Casi todos hemos tenido experiencia profesional desde entonces.

Alessandro

Me llamo Alessandro, soy de Umbría y soy el presidente de esta nueva asociación llamada Co-cittadini di Loppiano. Se fundó hace unos tres años. Actualmente, nuestros miembros están en 11 países, y somos unos cincuenta hombres y mujeres de diversos orígenes y profesiones.

Nicola

Para nosotros, es un regreso, por un lado, a la juventud, pero también a la elección fundamental de nuestras vidas que nunca hemos abandonado: seguir el ideal de Chiara Lubich de “que todos sean uno”, del amor recíproco. Ahora queremos contribuir con acciones concretas por Loppiano.

Alessandro

Es cada vez más necesario unirnos como comunidad, como un todo. En tiempos tan difíciles como los que atraviesa el mundo, necesitamos que las personas se unan para luchar por una humanidad justa y correcta. Por eso, estamos aquí para aportar nuestro granito de arena. Muchos, como nosotros, han vivido Loppiano, y la ciudadela nos une porque la construimos durante los dos años que todos hemos pasado aquí. Esta es una oportunidad para reencontrarnos, y por eso, incluso a quienes ya no formen parte de la Obra, o que aún aprecian mucho esta ciudadela y la construcción de un mundo unido, nos complace darles la bienvenida e incluirlos en nuestra asociación.

Nicola

Sí, en cualquier caso, la idea es crear una comunidad abierta a todos, es decir, a quienes aman Loppiano y quieren que siga adelante. Así que nos gustaría canalizar estas fuerzas para, repito, contribuir a la construcción, para seguir ayudando a Loppiano a crecer.

Entrevista de Anna Lisa Innocenti y Carlos Mana

Edición: Joaquín Masera.

Sitio web: https://www.cocittadinidiloppiano.org