25 de marzo de 2026. Nos encontramos en la Sala de la Conciliación del Palacio Lateranense en donde, tras décadas de enfrentamientos, la Iglesia católica y el Estado italiano firmaron en 1929 los Tratados Lateranenses. En este mismo ambiente histórico concluyó, en el año 2013, la fase diocesana de la Causa de beatificación de una de las figuras espirituales más relevantes de nuestro tiempo: el Cardenal vietnamita François-Xavier Nguyễn Văn Thuận.
Estuvieron presentes 220 personas, Cardenales, Obispos, familiares, sacerdotes, religiosas y laicos vietnamitas y de otros países. Otros miles estaban conectados a través del streaming en siete idiomas por los canales YouTube de Vatican Media. El motivo de este encuentro era el 50° aniversario de cuando Nguyễn Văn Thuận, en ese entonces un joven obispo, en los primeros meses de prisión iniciada el 15 de agosto de 1975, logró hacer llegar a sus fieles 1001 breves meditaciones escritas a mano en hojas de viejos almanaques. Organizaron el evento la Causa de Beatificación del Cardenal vietnamita junto con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, actor de la Causa, en colaboración con el Dicasterio para el Clero, la diócesis de Roma y las ediciones Città Nuova (Ciudad Nueva italiana).
El Papa León remarcó este acontecimiento con un Mensaje firmado por el Cardenal Parolin, su Secretario de Estado, en el deseo de que «el significativo evento favorezca un redescubrimiento del ferviente testimonio de tan intrépido discípulo del Evangelio y generoso Pastor». Su ejemplo – afirma en el texto– «está cargado de actualidad ya que recuerda que la esperanza cristiana nace del encuentro con Cristo y adquiere su forma en una vida donada a Dios y al prójimo».
El anfitrión fue el Cardenal Baldassare Reina, Vicario general del Papa para la diócesis de Roma, quien recordó la actualidad de la figura de Nguyễn Văn Thuận en continuación con el Jubileo de la esperanza, en un tiempo en el que el Evangelio se transmite sobre todo con el testimonio.
Cardinale Baldassare ReinaDr. Waldery HilgemanSig.ra Élisabeth Nguyễn Thị Thu Hồng
Pero, ¿quién era este Cardenal vietnamita? Respondió con breves trazos biográficos el doctor Waldery Hilgeman, postulador de la Causa de beatificación. François-Xavier desciende de una familia que en el siglo XIX tuvo algunos mártires entre sus antepasados. Él, desde joven, se sintió atraído por el ejemplo de los santos y luego por espiritualidades de su tiempo, entre las cuales Cursillos y los Focolares. Entró al seminario, se ordenó como sacerdote y obtuvo un doctorado en derecho canónico. En 1967 fue consagrado obispo de Nha Trang. Cuando en 1975 Paulo VI lo nombró Arzobispo coadjutor de Saigón, inició para él una larga prueba: tras un arresto, transcurrió trece años en prisión, y nueve de ellos en aislamiento. «Allí aprendí –cuenta– a elegir a Dios y no las obras de Dios». Comprendió que Dios lo quería en medio de los demás prisioneros, casi todos no católicos; fue una presencia de Dios y de su amor, «en el hambre, en el frío, en el trabajo extenuante, en la humillación y en la injusticia». Fue liberado en 1988, desde 1991 vivió en Roma, en donde Juan Pablo II lo nombró primero Vicepresidente, luego Presidente del que era entonces el Consejo para la Justicia y la Paz y en el año 2001 lo creó cardenal.
Elisabeth Nguyễn, hermana del Cardenal, cuenta la historia, llena de aventuras, de los 1001 pensamientos. Sustraídos de donde estaba el obispo en su arresto domiciliario, «comenzaron un viaje de evangelización de una familia a otra, de una celda de prisión a la otra, antes de atravesar con los boat people los océanos». Años más tarde nació el libro The Road of Hope (El camino de la esperanza).
Experiencias fuertes e impactantes, amplificadas, en la mitad del encuentro, por una pieza de piano ejecutada virtuosamente por el sacerdote Carlo Seno: “La Campanella” de Franz Liszt.
A lo largo de apenas una hora y media, moderada por el periodista Alessandro De Carolis de Vatican Media, surgieron ulteriores aspectos de Nguyễn Văn Thuận. El Cardenal Lazzaro You Heung-sik, Prefecto del Dicasterio para el Clero, habló de él como «evangelizador en toda circunstancia» haciendo referencia a la narración de un monje budista: «Era invierno, hacía dos grados bajo cero y nosotros, en el campo de reeducación, no teníamos suficientes mantas. Entonces el obispo salía todos los días varias veces para recoger ramas y trozos de madera para calentar de noche el campamento… Era lo que nosotros budistas llamamos un “Bo tac”: un hombre muy santo».
El Cardenal Luis Antonio Tagle, Prefecto del Dicasterio para la evangelización, recordó en cambio que en 1995 había nacido una amistad personal con Nguyễn Văn Thuận: «Me impactó el hecho de que mientras contaba experiencias dolorosas e incluso humillantes su voz permanecía calma y su rostro sereno. No había expresiones de amargura ni de odio en él. No podía quitar mi mirada de su rostro radiante y sonriente».
Junto con su estatura espiritual, surgió la marcada sensibilidad por las cuestiones mundiales de la justicia y la paz. De ello habla el Cardenal Michael Czerny, jesuita, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que para la ocasión publicó la traducción italiana de una nueva biografía de Nguyễn Văn Thuận, escrita por su hermana Elisabeth junto al sacerdote belga Stefaan Lecleir.
Cardinale Michael Czerny, S.J.Cardinale Luis Antonio TagleCardinale Lazzaro You Heung-sik
«Su aporte principal a nivel mundial –precisó el Cardenal Czerny– es el rol desempañado en la génesis del Compendio de la Doctrina social de la Iglesia (2004)» y refirió esa vibrante pregunta planteada por el Arzobispo vietnamita: «Frente a la actual situación política y económica, hay personas que se preguntan: ¿lograremos atravesar con esperanza el umbral del nuevo milenio?». En respuesta, citaba una nota periodística que previó “tres fases catastróficas” para las sociedades empobrecidas: explotación – exclusión – eliminación. «Cuando pienso en todo ello –comentaba Nguyễn Văn Thuận– mi corazón se ve lacerado y quisiera gritar: “imposible”».
En la conclusión del encuentro, el actor y periodista Rosario Tronnolone leyó algunos trozos del Camino de la esperanza que resonaron como un sello de oro: «Tú quieres realizar una revolución: renovar el mundo. Podrás cumplir con esa preciosa misión que Dios te ha encomendado solamente con “la potencia del Espíritu Santo”. Cada día, allí en donde vives, prepara un nuevo Pentecostés. Involúcrate en una campaña que tiene por objetivo hacer que todos sean felices. Sacrifícate continuamente, con Jesús, para ofrecer la paz a las almas, desarrollo y prosperidad a los pueblos. Esa será tu espiritualidad, discreta y concreta al mismo tiempo».
Un regreso a Loppiano después de muchos años, con emociones y sueños renovados y la idea de emprender nuevos proyectos. Así lo describe Roberto Brundisini en el lanzamiento de la página web de los conciudadanos de Loppiano.
“Un día volví a visitar Loppiano, donde viví hace años. Me di cuenta de que estoy a gusto, como en casa. Me sorprende haber estado fuera tanto tiempo, y pienso en los muchos que, como yo, han perdido el contacto con esta realidad. Entiendo y comunico que este es el hogar no solo de quienes viven aquí, sino también de quienes lo aman. Y sé que son muchos.
Se corre la voz, se reactivan circuitos muertos y, como de un largo letargo, rostros antiguos y nuevos despiertan. ¡Loppiano está aquí, está allí, sigue aquí! Sueños latentes reviven con la determinación de la humildad. Porque los sueños que permanecen en el cajón se enmohecen.
Entonces, ¿qué debemos hacer? Nos preguntamos. ¿Por dónde empezamos?
Ah, mira, nos decimos, quizá podríamos crear una comunidad energética. ¡Claro! — responde uno —. Quizá podríamos establecer una agricultura alternativa. ¡Genial! Contribuir a la reurbanización urbana y ambiental de la ciudadela según los criterios de Laudato Si’.
¡Qué sueño! Nos dijimos: ¿Por qué no organizamos un centro de acogida donde podamos pasar unos días de relax y reeducarnos sobre la naturaleza y las relaciones humanas? Fantástico, continúa alguien. Me gustaría encontrar un centro, un lugar de encuentro para el intercambio cultural entre jóvenes y quizás incluso artistas. ¡Muy interesante! ¿Y si creáramos una radio web con alcance universal, dada la variedad de habilidades, experiencias y conocimientos que muchos de nosotros, dispersos por el mundo, hemos adquirido a lo largo de los años? ¡Otro sueño! (…)”.
Durante nuestra visita al Centro Internacional, entrevistamos al presidente de la Asociación, Alessandro Agostini, y a uno de sus miembros de la junta directiva, Nicola di Settimo.
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Nicola
Me llamo Nicola y soy miembro de la Asociación de conciudadanos. Significa ciudadanos constructores de Loppiano, porque vivimos allí de jóvenes un par de años y luego la vida nos llevó por todo el mundo. Casi todos hemos tenido experiencia profesional desde entonces.
Alessandro
Me llamo Alessandro, soy de Umbría y soy el presidente de esta nueva asociación llamada Co-cittadini di Loppiano. Se fundó hace unos tres años. Actualmente, nuestros miembros están en 11 países, y somos unos cincuenta hombres y mujeres de diversos orígenes y profesiones.
Nicola
Para nosotros, es un regreso, por un lado, a la juventud, pero también a la elección fundamental de nuestras vidas que nunca hemos abandonado: seguir el ideal de Chiara Lubich de “que todos sean uno”, del amor recíproco. Ahora queremos contribuir con acciones concretas por Loppiano.
Alessandro
Es cada vez más necesario unirnos como comunidad, como un todo. En tiempos tan difíciles como los que atraviesa el mundo, necesitamos que las personas se unan para luchar por una humanidad justa y correcta. Por eso, estamos aquí para aportar nuestro granito de arena. Muchos, como nosotros, han vivido Loppiano, y la ciudadela nos une porque la construimos durante los dos años que todos hemos pasado aquí. Esta es una oportunidad para reencontrarnos, y por eso, incluso a quienes ya no formen parte de la Obra, o que aún aprecian mucho esta ciudadela y la construcción de un mundo unido, nos complace darles la bienvenida e incluirlos en nuestra asociación.
Nicola
Sí, en cualquier caso, la idea es crear una comunidad abierta a todos, es decir, a quienes aman Loppiano y quieren que siga adelante. Así que nos gustaría canalizar estas fuerzas para, repito, contribuir a la construcción, para seguir ayudando a Loppiano a crecer.
“Si quieres permanecer firme en la fe, escoge el camino de la esperanza, destinado a tu alma de discípulo de Cristo”. Este es uno de los 1001 pensamientos dirigidos por el entonces Arzobispo François-Xavier Nguyễn Văn Thuận a sus fieles, durante los largos años de su detención en la cárcel a causa de su fe: una colección de reflexiones, recomendaciones e incentivos, recogidos posteriormente en el volumen “El camino de la esperanza”, considerado como el “testamento espiritual” del cardenal vietnamita, declarado Venerable por el Papa Francisco.
Con ocasión del 50° Aniversario de la redacción del libro, la Causa de Beatificación del Cardenal Văn Thuận y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral –que es Actor de la Causa– conjuntamente con el Dicasterio para el Clero, con la Editorial Città Nuova (Ciudad Nueva) y con la Diócesis de Roma, desean honrar la memoria del Cardenal vietnamita celebrando una conferencia cuyo título es: “François-Xavier Nguyễn Văn Thuận. Testigo de esperanza ”..
El evento tendrá lugar el próximo 25 de marzo en Roma, en la Sala de los Tratados Lateranenses, en el Palacio Apostólico Lateranense, de 16.00 a 17.30 horas (UTC +1).
Estará presente la Señora Élisabeth Nguyễn Thị Thu Hồng, hermana del Cardenal Văn Thuận.
A través del testimonio de quienes lo conocieron, y con música y textos extraídos de sus escritos, la conferencia quiere hacer hincapié en la actualidad de la figura del Cardenal Văn Thuận: un pastor fiel que supo transformar la experiencia de la prisión en un espacio de oración, perdón y entrega, mostrando que la luz del Evangelio puede vencer toda oscuridad. De sus palabras nos llega un mensaje de esperanza, que es un patrimonio espiritual universal.
Abrirá los trabajos Su Eminencia el Cardenal Baldassare Reina, Vicario General de Su Santidad para la Diócesis de Roma. Intervendrán Su Eminencia el Cardenal Michael Czerny, S.J., Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral; el Dr. Waldery Hilgeman, Postulador de la Causa de Beatificación del Cardenal Văn Thuận; Su Eminencia el Cardenal Lazzaro You Heung-sik, Prefecto del Dicasterio para el Clero; Su Eminencia el Cardenal Luis Antonio Tagle, Pro-Prefecto del Dicasterio para la Evangelización.
Tendrá su espacio en la ejecución del piano el Sacerdote Carlo Seno, presbítero de la Diócesis de Milán, responsable del Centro de Espiritualidad “Vinea mea”.
Moderará el encuentro el periodista Alessandro De Carolis, de Radio Vaticana – Vatican News.
En el contexto de la Conferencia se presentará la edición en italiano de la nueva biografía del Cardenal Văn Thuận, escrita por la hermana Élisabeth, publicada por la Editorial Città Nuova, con prólogo del Cardenal Michael Czerny.
El evento está abierto a la prensa, previa solicitud de acreditación ante la sala de Prensa de la Santa Sede, y se podrá seguir por streaming en italiano, con traducción simultánea en inglés, francés, español, portugués, alemán y vietnamita.
A cargo de la Causa de Beatificación del Cardenal Văn Thuận
La vida, las obras y la espiritualidad del Cardenal Văn Thuận también se ilustran en el portal a él dedicado y presentado en varios idiomas, accesible a través de la página: https://www.cardinalvanthuan.va/it.html
Después de tres años de su llegada a nuestra ciudad, los estudios clínicos le habían detectado a Elio un tumor con metástasis múltiples. Era inútil operar. En mí surgió espontáneamente una pregunta: ¿por qué le ha tocado esto justamente a él, que es una persona en la plenitud de la madurez humana y espiritual? Todavía podía dar mucho a nuestra comunidad, en donde ya su presencia sabia y sosegada había resuelto una situación muy desagradable. El mío era un grito doloroso, casi de rebeldía. Luego, razonando con algunos de mis amigos, pasamos en reseña algunos ejemplos de la Biblia… Abrahan, Job, entre otros. No obtuvimos una respuesta en forma inmediata. Algunos acontecimientos no se pueden explicar sin la fe. En esos días cayó en mis manos un escrito iluminador de San León Magno: “La Iglesia es el campo del Señor que se reviste con una mies cada vez más rica, porque los granos que caen uno por uno renacen multiplicados”. ¡Allí encontré una respuesta! Solamente en esa óptica podía aceptar que Elio, un amigo queridísimo, hubiese partido al cielo. Caía como un grano de trigo grande y maduro. Tenía que creer que de allí nacería una espiga en plenitud.
(G. – Bélgica)
Pequeños grandes milagros
Nací en Brasil, pero más adelante fui a vivir y me quedé nueve años en otro país de Latinoamérica, con una inflación altísima y una pobreza extendida; todo ello es un incentivo a la criminalidad. Un día, una amiga vino a verme llorando, porque acababa de ser asaltada y le habían robado el único sueldo con el que sostenía a su familia, ya que el marido estaba desocupado y tenían cuatro hijos. ¿Yo qué podía hacer? Traté por lo menos de consolarla, aconsejándola de que lo perdonara y rezara para que ladrón se arrepintiera. Pero ella reaccionó diciéndome que jamás haría eso. “Entonces –le respondí– yo rezaré por él”. Después de algunos días, esa misma amiga volvió a visitarme, pero esta vez con otra expresión en el rostro, con otro ánimo. Estaba feliz, me dijo que el ladrón tendría que haberse convertido realmente porque en un negocio en donde ella era muy conocida había dejado la cartera que había sustraído. Y lo más sorprendente era que el sueldo estaba todavía dentro, no faltaba nada.
(T.G.S.C. – Brasil)
En la silla de ruedas
Desde hace mucho tiempo, a raíz de una artritis reumática, vivo en una silla de ruedas. Entre ingresos al hospital y operaciones, habré pasado allí tres años de mi vida. Muy a menudo, por los dolores tan agudos, quedo completamente inmóvil, incapaz incluso de peinarme o de agarrar un vaso. Muchas cosas, que para mí eran muy importantes, las tuve que dejar de hacer. Sin embargo, tengo un espíritu bromista y muchas veces a la enfermedad reacciono con alguna nota humorística. Poco a poco, entender la “sabiduría de la cruz” me ayudó a acoger el dolor como la forma más sublime del amor y a ofrecer mi gota en particular por las personas que más sufren, por la Iglesia, por la unidad de la Iglesia, por la unidad que Jesús pidió. Ahora ya no le pregunto a Dios “¿Por qué?”, sino que solamente le digo: “Ayúdame, Señor”. Trato de no hacer pesar mis problemas físicos sobre los demás y me parece que consigo hacerlo, porque de hecho me encuentran siempre contenta. Todo coopera al bien si estamos abiertos al amor de Dios. De hecho, en nuestra familia cada uno ha sentido el deber de dar un salto hacia adelante. Los mismos hijos han madurado rápidamente, volviéndose más responsables.
(Branka – Croacia)
A cargo de Maria Grazia Berretta
(extraído de Il Vangelo del Giorno, Città Nuova, año XII– número 1, marzo-abril de 2026)
Soy un voluntario del Movimiento de los Focolares, y el verano pasado, durante una excursión a la montaña con Anna y Toni, amigos de nuestro grupo Nuevas Familias, salió que había trabajado como auxiliar de vuelo para la aerolínea nacional italiana durante muchos años. Enseguida me preguntaron si conocía a un vecino suyo que había trabajado en la misma empresa. Al oír su nombre, lo recordé al instante, aunque habían pasado 30 años. Me contaron que su situación era muy triste. Abandonado por su familia, aquejado de graves enfermedades, vivía solo en una casa grande y deteriorada que necesitaba reparaciones urgentes. Después de nuestra reunión, me di cuenta de que necesitaba echar una mano.
Así que, junto con Toni y Anna, mi esposa Rita y otros, creamos un plan de acción. Empezamos arreglando una puerta ventana con cristales rotos, gracias a la ayuda de un amigo carpintero. Después, instalamos una puerta nueva que daba al sótano y arreglamos la puerta del baño, que el perro había mordido. Después, arreglamos una puerta corredera que dejaba entrar la lluvia y la terraza, que tenía goteras. Contratamos a una persona de limpieza, arreglamos el sistema eléctrico con la ayuda de uno de un voluntario electricista, quien también arregló la calefacción con la ayuda de Toni. Mi esposa le dio un toque delicado decorando el patio con violetas de los Alpes en macetas. En resumen, Cesare, ese es su nombre, ahora vive en condiciones más humanas y se siente feliz porque está rodeado de personas que lo quieren. Estuvo hospitalizado durante las fiestas navideñas y lo visitamos con frecuencia.
Es una alegría saber que esos gestos le han devuelto la fe en la humanidad.
Christine Schneider-Heinz y Michael Heinz, de Eggenburg, cerca de Viena, Austria, leyeron un breve mensaje en sus celulares de la comunidad de los Focolares en Kiev: hay una necesidad urgente de ropa de invierno para la gente de Ucrania. Ambos llevan mucho tiempo comprometidos con la ayuda a refugiados de diversos países, habiendo organizado albergues en su ciudad y colaborado con la asistencia inicial. Inmediatamente, comenzaron a pensar en quienes involucrar.
Viernes 6 de febrero, antes del café de la mañana
Llegan los primeros mensajes y solicitudes, la primera a una amiga que trabaja en la fábrica de zapatos cercana y que ha conseguido organizar donaciones de zapatos varias veces. A las 10:00 h, llega la confirmación de 100 pares de zapatos de invierno, con transporte incluido a Eggenburg.
Viernes 6 de febrero – 11:30 h
Se publica un mensaje en WhatsApp y se envía una invitación a todos los amigos de la zona: entregar ropa de abrigo y calzado para la gente de Ucrania por la tarde, entre las 18:00 y las 20:00 h, en la parroquia católica.
Viernes 6 de febrero – 18:00 h
Christine Schneider-Heinz y Michael Heinz ya han revisado sus armarios y se dirigen a la parroquia con las primeras bolsas, con etiquetas en inglés y ucraniano para que puedan empaquetar y etiquetar todo lo que llegue.
Lo que les espera es increíble: presencian una muestra abrumadora de solidaridad y disponibilidad. La alcaldesa compartió la petición en la aplicación municipal, la parroquia a través de la suya, y muchos compartieron compartido el mensaje en sus propios estados y en diversos grupos.
La gente llega con chaquetas, junto con cajas, bolsas y paquetes llenos de cosas. Algunos traen la mercancía, otros la reciben, la clasifican, la empaquetan y la etiquetan. Jóvenes de Járkov y Afganistán, y mujeres de Kiev y Eggenburg trabajan codo con codo.
Algunas familias regresan directamente de sus vacaciones en la nieve y traen espontáneamente su equipo de esquí y ropa térmica. Un hombre se quita su preciada chaqueta de plumas, la deja allí y se va a casa en mangas de camisa. Muchos no se conocen, pero se quedan para ayudar, y todos están contentos de contribuir. A las 22:30, dos minibuses ya están llenos.
Sábado 7 de febrero, temprano por la mañana
Los dos primeros minibuses parten hacia Viena, donde se descarga el material en el punto de entrega. Mientras tanto, la clasificación, el etiquetado y el embalaje continúan en la parroquia de Eggenburg. El tercer minibús sale hacia Viena a las 14:00.
Las donaciones llegan de todas partes, y participa una gran variedad de personas: el alcalde actual y dos exalcaldes, el asistente pastoral y un profesor de alemán, un pizzero afgano y otros comerciantes, padres con hijos y jubilados.
Se percibe una gran cordialidad entre todos: la gente se abraza, pero también hay quienes dejan sus bolsas en la puerta con timidez y se marchan rápidamente.
Alguien escribió: “Dios mío, algo así nos da esperanza de que la humanidad aún puede cambiar el rumbo. Se percibe el deseo de ayudar después de todas las noticias de la Kiev bombardeada y helada. Entonces alguien empieza a ayudar, y de repente ocurre un pequeño milagro”.
Sábado, 7 de febrero, 15:00 h
Más de una tonelada ha sido clasificada, empaquetada, etiquetada, cargada y entregada al punto de recogida para Ucrania. Han pasado veintisiete horas desde la petición. La entrada de la parroquia está vacía y ordenada. ¿Fue un sueño? No. Pero quizás Eggenburg experimentó un pequeño milagro.