Movimiento de los Focolares
Margaret Karram habla sobre el foro «Within Your Gates»

Margaret Karram habla sobre el foro «Within Your Gates»

«Esta iniciativa me llena el corazón de emoción». Después de haber vivido 24 años en Jerusalén, Margaret Karram regresa a la Ciudad Santa para participar en la inauguración del foro «Within Your Gates», promovido por el patriarca Pizzaballa y la Universidad de Notre Dame.
El foro pretende ser un espacio abierto a académicos, intelectuales, líderes de movimientos y personas de distintas religiones, convocados a reunirse y trabajar juntos. El objetivo es ambicioso, pero también necesario: recuperar la misión universal de Jerusalén como ciudad de reconciliación y paz para toda la humanidad.

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Para ver la grabación completa de la inauguración del foro «Within Your Gates», promovido por el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, y organizado en colaboración con el centro académico de la Universidad de Notre Dame en Jerusalén, haz clic aquí.

Margaret Karram en la Junta Directiva de «Within Your Gates»

Margaret Karram en la Junta Directiva de «Within Your Gates»

Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, es uno de los miembros del Consejo de Promotores de «Within Your Gates [Abre tus puertas]: El foro para la vocación universal de Jerusalén», el nuevo Foro interdisciplinario impulsado por el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, y desarrollado en colaboración con el centro académico de la Universidad de Notre Dame en Jerusalén.

El Foro se presentará oficialmente en Jerusalén el 7 de septiembre de 2026 y nace con el propósito de reunir académicos, líderes religiosos, representantes de la sociedad civil y profesionales pertenecientes a diversas tradiciones, comunidades y disciplinas. A través de actividades de investigación aplicada, encuentros e iniciativas públicas, pretende profundizar en la vocación universal de Jerusalén y en su significado, no solo para quienes viven en Tierra Santa, sino para toda la familia humana.

En una época marcada por conflictos, polarizaciones y una profunda crisis de confianza recíproca, «Within Your Gates» quiere crear un espacio donde abordar con realismo las heridas y las complejidades de Jerusalén, promoviendo al mismo tiempo una reflexión capaz de abrir nuevas perspectivas para el futuro. El trabajo del Foro se centrará en el bien común de los habitantes de la Ciudad Santa y abordará temas como el lenguaje del conflicto y de la reconciliación, el significado teológico y humano de Jerusalén y las posibilidades de acción en contextos marcados por fuertes limitaciones.

“En este momento tan doloroso para Tierra Santa y para tantos otros lugares del mundo —afirma Margaret Karram— necesitamos espacios donde personas de diferentes orígenes y convicciones puedan encontrarse, escucharse y buscar juntas nuevos caminos. Me siento profundamente honrada de formar parte de este Foro, así como lo siente todo el Movimiento de los Focolares. Deseamos apoyar su objetivo a través de nuestra experiencia y nuestro compromiso cotidiano, para que Jerusalén y Tierra Santa puedan convertirse cada vez más en lugares de perdón, reconciliación y paz. Es un camino difícil, pero creemos que cada gesto auténtico de diálogo y fraternidad pueda contribuir a hacerlo posible”.

Presidido por el cardenal Pierbattista Pizzaballa, el Consejo de Promotores cuenta además con el filósofo y escritor Sari Nusseibeh, antiguo presidente de la Universidad de al-Quds, y Sarah Stroumsa, profesora emérita de Estudios Árabes y ex-rectora de la Universidad Hebrea de Jerusalén. La dirección del Foro está a cargo de Daniel Schwake, de la Universidad de Notre Dame.

La presencia de Margaret Karram en el Consejo directivo se injerta en el compromiso del Movimiento de los Focolares con la fraternidad, el diálogo y la construcción de relaciones de paz, incluso en contextos marcados por divisiones y conflictos.

Más información: www.withinyourgates.org.

Stefania Tanesini
Foto: © Interlax by Pixabay

Evangelio vivido: mirar a los hermanos

Evangelio vivido: mirar a los hermanos

Ayer viví uno de esos momentos inolvidables con una de mis colaboradoras. Es una joven con un hijo discapacitado y un exmarido maltratador con quien actualmente está en litigio.

Es muy comprometida con su trabajo, por lo que pensé en darle una bonificación económica porque había completado muy bien una tarea que le encomendé. Aunque, dada su situación, a veces falta por el juicio con su exmarido o por problemas con su hijo, siempre está dispuesta a trabajar. Cuando le di la bonificación, rompió a llorar. Ese fin de semana le habían robado dinero de un cajero automático, y necesitaba este dinero para compensar la pérdida; además, era una cantidad mayor que la que había sufrido. Fue una oportunidad para hablarle de la Providencia, y entonces recordé lo que había oído en una reunión de Economía de Comunión: que “debemos anticiparnos a las necesidades de los demás”. También le di un adelanto de su sueldo, que ella, por modestia, no se atrevió a pedir. Solo somos administradores.

CK (Argentina) (de «Noticias de familia»)

Soy un sacerdote anciano que colabora en una parroquia de Milán, Italia.

También atiendo a personas necesitadas, solas, a quienes ayudo con las donaciones que recibo. Últimamente, la situación se ha complicado. Ya había reservado un albergue de verano para unos días de vacaciones y había apartado 140 € para imprevistos. Decidí, tras un momento de oración, darle la mitad a la persona necesitada y quedarme con el resto.

Esta mañana, después de misa, un anciano se me acercó y me dio un sobre con 150 €. Una vez más, no estuve solo en gestos solidarios.

PL (escribe desde Milán, Italia)

Hace algún tiempo, empecé a fijarme en esas personas que pocos notan y a las que nadie siquiera saluda. Un día, mientras corría para alcanzar el autobús, perdí mi billetera y volví a buscarla. Encontré a un barrendero que la había encontrado y estaba tratando de localizarme. Samuel se negó a aceptar ninguna compensación, y desde entonces nos hemos visto muchas veces para tomar un café.

Fátima es marroquí, musulmana y trabaja como limpiadora en un restaurante del barrio. Con el tiempo, me ha contado muchas cosas sobre su familia y su tierra natal. Hemos hablado de creencias, fe y respeto, y me demuestra su cariño cada vez que me ve, porque nadie se detiene a hablar con “la limpiadora”.

Chaouki es un chef tunecino que ha trabajado en Italia y Alemania. Habla varios idiomas y es una persona muy culta. Se hizo cargo de un restaurante llamado “Ciudadano del Mundo”: un verdadero programa de respeto y tolerancia. Le dije que compartía sus ideas y que me entusiasmaba sumar esfuerzos hacia un mundo mejor. Un día fui a desayunar con unas amigas, y su sorpresa fue similar a la mía al ver a personas de diferentes orígenes que piensan como él. Es maravilloso sentirse rodeado de gente de bien que no hace ruido.

LL (Majadahonda, Madrid) (de la Revista «Lar«)

a cargo de Carlos Mana
Foto: © Ivan S by Pixabay

Kala, una institución

Kala, una institución

La noticia llegó de improviso e inesperada, la mañana del 10 de agosto. Kala Acharya acababa de apagarse dentro del campus de la Somaiya University en donde vivía y en donde, por deseo de su fundador, Shri Karamshi Jethabhai, dedicó a la institución cuarenta años de su vida. Como la definió Samir Somaiya, sobrino del fundador y actual Presidente de esa prestigiosa institución académica, Kala era ella misma una institución con su presencia y su personalidad. De acuerdo con el Doctor Shantilal Somaiya, que mientras tanto había asumido de su padre la dirección del fideicomiso que administraba la institución académica, había fundado el Somaiya Sanskriti Peetham, un instituto para la formación de docentes formales e informales a los valores morales y religiosos. Al mismo tiempo, se había involucrado junto al Doctor Somaiya en el diálogo interreligioso, colaborando, ya a mediados de la década de 1990, en el Seminario Católico San Pío X de Mumbai y con varios profesores e instituciones extranjeras, entre las cuales algunas italianas.

En septiembre del año 2000, a los pocos meses del primer viaje de Chiara Lubich a la India, Monseñor Félix Machado, subsecretario del entonces Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso (hoy Dicasterio para el Diálogo Interreligioso), les pidió a Marina Pracchia y a Roberto Catalano, responsables de los Focolares en la India, que se pusieran en contacto con la profesora Kala Acharya a quien consideraba como una hermana y que esperaba pudiera participar en algún momento del viaje de Chiara Lubich. El primer encuentro en Vidhyavihar, en el gran campus de la Somaiya University, fue muy cálido desde el primer momento. Kala aceptó inmediatamente la invitación a participar en la ceremonia del otorgamiento del Premio Gandhi, Defensor de la Paz, que Chiara Lubich recibió del Shanti Ashram en Coimbatore, en los primeros días de enero de 2001. Justamente en Coimbatore, poco antes de partir para Mumbai, Chiara Lubich tuvo un encuentro personal con la académica india: se entendieron al instante. La fundadora de los Focolares escribió en su diario, al día siguiente: «Ayer, día de Reyes, he tenido un encuentro muy especial, tal vez con una criatura que posee un designio de Dios, Kala Acharya. […] Siendo muy culta, ha profundizado el diálogo hindú-cristiano, conoce muy bien el Pontificio Consejo para el diálogo interreligioso y fue recibida dos veces personalmente por Juan Pablo II. Entrando en la sala donde nos encontramos, enseguida dijo que se sentía bendecida…: “El amor de Dios viene a mí. Trabajaré siguiendo la línea que tú me des. ¡Te lo prometo!”. […] ella quiere que me encuentre con un grupo de personas altamente cualificadas de varias religiones en Bombay: “tu palabra debe llegar directamente a todas las religiones –me dijo– es importantísimo el significado que tú le das al amor”. Habrá profesores, estudiantes, ‘queremos que todos ellos se vuelvan los vehículos de tu palabra’ «.

En las fotos: De izquierda a derecha: Chiara Lubich y Kala Acharya. En la segunda foto, entre Chiara y Kala, la profesora Shubada Joshi, y a la derecha, el Dr. Shantilal Somaiya. En la tercera foto: el Dr. S. Somaiya, Kala Acharya, Chiara Lubich y el cardenal de Bombay, Iván Dias.

De hecho, algunos días más tarde, en Mumbai debajo de una shamiana (una gran cortina decorada) en la explanada que está en el centro del gran campus universitario, había 600 personas que esperaban la palabra de Chiara Lubich. Ella contó su experiencia cristiana y su anhelo y compromiso en el diálogo. Poco antes, el Doctor Shantilal Somaiya le había asegurado a Chiara que quería transformarse en un soldado a sus órdenes, para llevar el espíritu de la unidad y del diálogo a todas partes. Fue el comienzo de una temporada única en la experiencia de los Focolares; y ello no solo porque todo se organizó siempre con los nuevos amigos hindúes y conjuntamente con el Dicasterio vaticano para el diálogo interreligioso y con la Diócesis de Mumbai. El Movimiento, por primera vez en su historia, se abrió a un diálogo interreligioso también a nivel académico. Y todo eso fue por mérito propio de la Profesora Kala Acharya quien le sugirió a Chiara proseguir la amistad juntas, a través de simposios para reflexionar sobre temas comunes. Justamente durante el primero de estos simposios Chiara Lubich sintió el impulso interior de compartir su experiencia espiritual más íntima. La respuesta entre los hindúes fue notable y Chiara continuó esta experiencia de comunión durante su segundo viaje a la India en 2003. En esa ocasión transcurrió toda una mañana junto a unos veinte de esos académicos para compartir realidades espirituales muy profundas en un clima de comunión difícil de describir.

Chiara y Kala se consideraron siempre ‘hermanas’ espirituales y Kala continuó, como pudo, pero con gran fidelidad, llevando adelante en su ámbito el diálogo interreligioso que había nacido de su relación con Chiara. Había comprendido –junto con otros hindúes como Minoti Aram y Suresh Uppadhyaya– la naturaleza profética del carisma que ella expresaba en estos términos: «En el hinduismo nosotros tenemos tres caminos para llegar a Dios: el Bhakti Yoga nos hace rezar, el Karma Yoga nos hace actuar, el Jnana Yoga nos hace pensar y meditar para llegar a conocerse a uno mismo y a Dios. Chiara Lubich nos propone un cuarto camino, el Prem Yoga, el camino del amor al hermano y entre nosotros «.

Roberto Catalano
Foto: © Anna Paula Meyer – Horacio Conde – Archivio CSC Audiovisivi

Nostra Aetate: el diálogo interreligioso como estilo de vida.

Nostra Aetate: el diálogo interreligioso como estilo de vida.

El 28 de octubre de 2025, en el Aula Pablo VI en el Vaticano se realizó un evento conmemorativo titulado “Caminar juntos en la esperanza”, con motivo del sexagésimo aniversario de la Declaración Conciliar ‘Nostra Aetate’ sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas.

Un momento para celebrar, entre testimonios de fe, diálogo y manifestaciones culturales, seis décadas de amistad y colaboración entre los seguidores de las diferentes religiones del mundo y recoger juntos los frutos de este camino. Compartimos algunas reflexiones recopiladas inmediatamente después del evento.

Luz Ardiente: El monje budista que hizo del amor su camino

Luz Ardiente: El monje budista que hizo del amor su camino

En la madrugada de hoy, 10 de noviembre, ha fallecido el monje budista tailandés Phra Maha Thongrattana Thavorn, y la noticia llegaba rápidamente a las comunidades de los Focolares de todo el mundo. Su fallecimiento centra la atención en un proceso del diálogo entre las Religiones, comprometido en trabajar por un mundo unido, por la comprensión mutua y la paz.

Su historia se entrelaza con la del Movimiento de los Focolares en 1995, cuando, acompañando a su discípulo Somjit a Italia, visitó por primera vez Loppiano, la ciudadela internacional del Movimiento. Allí conoció a Chiara Lubich. Desde ese momento, la sintonía espiritual que sintió el monje con la fundadora de los Focolares fue tal que comenzó a llamarla «mamá Chiara». Por su parte, Chiara reconoció en él un alma de extraordinaria profundidad, capaz de iluminar con autenticidad y respeto el camino del diálogo interreligioso: de ahí el nombre de «Luz Ardiente» con el que muchos lo conocen. A partir de entonces, el monje tailandés se convirtió en un fiel amigo del Movimiento, participando en numerosos eventos tanto en Asia como en Europa. Su presencia era discreta pero intensa, y su mensaje siempre claro: las religiones no deben competir, sino colaborar por el bien de la humanidad.

«Luce Ardente» con Chiara Lubich a Bangkok , Thailandia (1997)

Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, ha escrito a las comunidades de todo el mundo:

«Vivió plenamente el nombre que Chiara le había dado, siendo en todas partes un instrumento de luz, consuelo y esperanza. Hasta el final, amó y vivió para construir la fraternidad. Durante su vida supo hablar de la unidad de una manera singular, con sabiduría y pasión a través de libros, revistas, programas de radio y encuentros con monjes y laicos budistas, algo que también le acarreó dificultades. Un día un monje le preguntó, perplejo: “Maestro, ¿usted sigue a una mujer cristiana?”. Él respondió: “No sigo a una mujer, sino su Ideal de fraternidad universal. Ella no es solo para los cristianos, también es nuestra”.

En su último mensaje me escribió: “Margaret, sufro, pero resisto, resisto, resisto, porque mi sufrimiento no es nada comparado con el de Jesús en la Cruz. Resisto porque soy hijo de mamá Chiara. Recuerda: ya no nos veremos, pero un día volveremos a vernos. Pronto iré a estar con ella”.

Personalmente, guardo en mi corazón cada palabra que me escribió y cada consejo que me dio. Me enseñó lo que significa “resistir por amor”, y su unidad conmigo fue un regalo precioso que jamás olvidaré».

Luz Ardiente pidió ser sepultado en Loppiano, donde conoció a Chiara y la espiritualidad de la unidad. En una entrevista concedida en 2021, reiteró con vehemencia su visión: “Quisiera que cada persona buscara, en su propia religión, el significado profundo de su doctrina. Solo así podremos convivir en paz y armonía”. Es una llamada a la profundidad, la sinceridad y la compartición. Una invitación que hoy resuena como un testamento espiritual.

Stefania Tanesini
Foto © Archivio CSC Audiovisi

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