Movimiento de los Focolares

Chiara Lubich: misericordia sin límites

Mar 21, 2022

En el Padre nuestro, Jesús nos invita a pedir a Dios que perdone nuestras ofensas, así como nosotros las perdonamos a los que nos ofenden. Es la Palabra de Vida que tratamos de poner en práctica durante este mes de marzo de 2022. Nuestro amor a los hermanos debe estar lleno de misericordia, hasta llegar al perdón.

En el Padre nuestro, Jesús nos invita a pedir a Dios que perdone nuestras ofensas, así como nosotros las perdonamos a los que nos ofenden. Es la Palabra de Vida que tratamos de poner en práctica durante este mes de marzo de 2022. Nuestro amor a los hermanos debe estar lleno de misericordia, hasta llegar al perdón. Jesús afirma que debemos tomar siempre la iniciativa para que la buena armonía sea constante, para que se mantenga la comunión fraterna. Y así lleva el mandamiento del amor al prójimo hasta su raíz más profunda. Pues Él no dice: “Si te acuerdas de haber ofendido tú a un hermano”, sino “si te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti”. Para Él, el mero hecho de quedarnos indiferentes ante la discordia con el prójimo, aunque no seamos nosotros los responsables de esta sino los demás, es ya un motivo para no ser gratos a Dios, para ser rechazados por Él. Así pues, Jesús quiere ponernos en guardia no solo contra las más graves explosiones del odio, sino también contra toda expresión o actitud que de un modo u otro denote falta de atención o de amor a los hermanos. (…) Tendremos que procurar no ser superficiales en las relaciones, sino rebuscar en los rincones más recónditos de nuestro corazón. También trataremos de eliminar la simple indiferencia, o cualquier falta de benevolencia, toda actitud de superioridad, de desinterés hacia cualquier persona. Normalmente intentaremos reparar un desaire o un arranque de impaciencia pidiendo disculpas o con un gesto de amistad. Y si a veces esto no parece posible, lo importante será el cambio radical de nuestra actitud interior. Una actitud de rechazo instintivo del prójimo debe ser sustituida por una actitud de acogida total, plena, de aceptación completa del otro, de misericordia sin límites, de perdón, de compartición, de atención a sus necesidades. Si actuamos así, podremos ofrecer a Dios cualquier regalo que queramos y Él lo aceptará y lo tendrá en cuenta. Nuestra relación con Dios será más profunda y llegaremos a esa unión con Él que es nuestra felicidad presente y futura.

Chiara Lubich

(Chiara Lubich, en Palabras de Vida/1, Ciudad Nueva, 2020, pp. 296-297)

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