Movimiento de los Focolares

Espiritualidad de la unidad:Amor al hermano

Oct 9, 2011

Proseguimos con la publicación semanal de los puntos de la espiritualidad de la unidad. Después del descubrimiento de Dios como amor y de hacer Su Voluntad viviendo la Palabra, la lógica consecuencia es el amor al hermano.

La aventura de las jóvenes de Trento unidas a Chiara no podía dejar indiferente ni a la población de la ciudad, en aquel momento pocas decenas de miles de habitantes, ni tampoco a la Iglesia trentina. El comportamiento de las jóvenes de la “casita” de Plaza Cappuccini, sede del primer “focolar”, asombraba a grandes y a pequeños. En aquel apartamento modesto los pobres se sentían en su casa.  Incluso el problema social de la ciudad, desangrada por la guerra, era un problema que las jóvenes sentían suyo. Creían nada menos que lograrían resolverlo, sencillamente, creyendo que las palabras del Evangelio eran verdaderas. Amando al hermano, uno a uno. Chiara escribió: “Entre todas las Palabras, nuestro carisma enseguida nos subrayó las que se refieren específicamente al amor evangélico hacia el prójimo y no solamente hacia los pobres, como cuando leímos en el Evangelio que Jesús dijo: “Cada vez que  lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos (y se entiende con todos), lo hicieron conmigo” (Mt 25,40). De consecuencia,  nuestro viejo modo de concebir el prójimo y de amarlo cambió totalmente.  Si Cristo  de alguna manera estaba en todos, no se podían hacer discriminaciones, no se podían hacer preferencias.  Cayeron los conceptos humanos que clasifican a los hombres: compatriota o extranjero, anciano o joven,  guapo o feo, antipático o simpático, rico o pobre, Cristo estaba detrás de cada uno, Cristo estaba en cada uno. Y cada hermano era realmente “otro Cristo” – si la gracia enriquecía su alma – u “otro Cristo”, un Cristo in fieri – si todavía estaba lejos de Él. “Viviendo así, nos dimos cuenta de que el prójimo era para nosotros el camino para llegar a Dios. Aún más, el hermano se nos presentaba como un arco bajo el cual era necesario pasar para encontrar a Dios. Y lo hemos experimentado desde los primeros días. ¡Qué unión con Dios por la noche, en la oración, o en el recogimiento, después de haberlo amado todo el día en los hermanos! ¿Quién nos daba ese consuelo, ese recogimiento interior tan nuevo, tan celestial, si no Cristo que vivía el  “Den y se les dará” (Lc 6,38) de su Evangelio? Lo habíamos amado todo el día en los hermanos y ahora Él nos amaba a nosotros. ¡Qué útil  ha sido este don interior para nosotros! Eran las primeras experiencias de la vida espiritual, de la realidad de un reino que no es de esta tierra. Así, en el maravilloso camino que el Espíritu nos mostraba, el amor al hermano fue un nuevo punto fundamental de nuestra espiritualidad”.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Suscríbete a la Newsletter

Pensamiento del día

Artículos relacionados

Paraíso ’49: la dimensión mística de Chiara Lubich

Paraíso ’49: la dimensión mística de Chiara Lubich

Ayer, 22 de mayo de 2026, tuvo lugar en la Sala Pablo VI de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma la presentación del volumen «Paradiso ‘49», de Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares. Las palabras del padre Fabio Ciardi nos introducen en la experiencia y en la lectura de estos escritos místicos.

Con las raíces entre dos orillas: en diálogo entre fe e identidad

Con las raíces entre dos orillas: en diálogo entre fe e identidad

Con ocasión de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos en algunos países del hemisferio Sur, que se celebra alrededor de la fecha de la fiesta de Pentecostés, compartimos el testimonio de una joven ortodoxa en la católica ciudad de Trento.