Movimiento de los Focolares

El esplendor de la naturaleza

Jul 1, 2017

En el Hemisferio Norte ha comenzado el tiempo de vacaciones. Algunos pensamientos de Chiara Lubich nos ayudan a descubrir la huella de Dios en la Creación.

«Contemplando la inmensidad del universo, la extraordinaria belleza de la naturaleza y su potencia, me remonté espontáneamente al Creador de todo y adquirí una nueva comprensión acerca de la inmensidad de Dios. La impresión que tuve fue tan fuerte y tan nueva que enseguida me habría arrojado a tierra de rodillas para adorar, alabar y glorificar a Dios. Sentí la necesidad de hacerlo como si ésta fuese mi vocación actual. Y casi como si ahora se abrieran mis ojos, comprendí como nunca Quién es el que hemos elegido como ideal; o mejor dicho, Quién es el que nos ha elegido a nosotros. Lo vi tan grande, tan grande, tan grande que me parecía imposible que hubiera pensado en nosotros. Esta impresión de su inmensidad ha permanecido en mi corazón durante algunos días. Ahora, al rezar: “Santificado sea tu nombre” o “Gloria al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo” es otra cosa para mí: es una necesidad del corazón. (Rocca di Papa, 22.1.87) «[…]  Contemplar, tal vez, la infinita extensión del mar, una cadena de montañas altísimas, un glaciar imponente, o la bóveda del cielo punteada de estrellas… ¡Qué majestuosidad! ¡Qué inmensidad! Y a través del esplendor deslumbrante de la naturaleza, nos remontásemos a Aquél que es su autor: Dios, el Rey del universo, el Señor de las galaxias, el Infinito. […] Él está presente en todas partes: está en el centelleo de un arroyo, en una flor que se abre, en una aurora clara, en un rojo atardecer, en una cumbre nevada … En nuestras metrópolis de cemento, construidas por la mano del hombre entre el ruido del mundo, la naturaleza pocas veces se ha salvado. Y sin embargo, si queremos, basta con un retazo de cielo azul descubierto entre los tejados de los rascacielos, para acordarnos de Dios; es suficiente un rayo de sol, que no deja de penetrar ni siquiera a través de los barrotes de una cárcel; es suficiente una flor, un prado, el rostro de un niño…  […] Esto nos ayudará a regresar entre los hombres, donde tenemos nuestro sitio, sintiéndonos fortalecidos, igual que se sentía Jesús cuando, después de haber rezado al Padre durante toda la noche en los montes, bajo el cielo estrellado, volvía entre los hombres a hacer el bien». (Mollens, 22.9.88) De Chiara Lubich – “Buscando las cosas de arriba” – Editorial Ciudad Nueva, Madrid 1993, págs. 18 – 20

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a la Newsletter

Pensamiento del día

Artículos relacionados

1° de septiembre, inicia el “Tiempo de la Creación”

1° de septiembre, inicia el “Tiempo de la Creación”

En su mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, León XIV exhorta a superar la crisis ética y cultural actual, que incluye el deseo de guerra, dominación y la búsqueda de lucro. Lo que se necesita es una “auténtica conversión ecológica” que nazca del corazón.

Evangelio vivido: mirar a los hermanos

Evangelio vivido: mirar a los hermanos

La Palabra del Evangelio propuesta para este mes es: “Mi alma canta la grandeza del Señor”, el comienzo del cántico de María en su encuentro con Isabel.
“Las palabras de este himno”, dice el comentario sobre la Palabra de Vida, “nos invitan a comprender la intervención salvadora de Dios en nuestra historia personal y comunitaria, que culmina en los nuevos cielos y la nueva tierra inaugurados por la revolución social del Evangelio”.
Estas experiencias nos muestran que alabar a Dios significa estar del lado de los más vulnerables y creer que el mundo puede, y debe, cambiar.