Movimiento de los Focolares

Genfest 1975: por un mundo unido

Nov 20, 2017

Logo Genfest El testimonio de una persona presente en el Genfest de 1975, en Roma, realizado en coincidencia con el Año Santo. Fueron 20 mil los jóvenes pocedentes de los cinco continentes que se reunieron en el PalaEurs. Chiara Lubich los presenta a Pablo VI: “Nace un mundo nuevo”.

PatriziaMazzola

Patrizia Mazzola

Transcurrían los años ’70, marcados en la historia de muchos países por protestas sociales, guerras y desorientación. En mi ciudad, Palermo (en Sicilia, isla del Sur de Italia), asistía al último año del Instituto de Magisterio y estaba muy pendiente de la vida política. Era un período muy triste: en Sicilia se producía una oleada de crímenes mafiosos, jóvenes que pertenecían a la izquierda y a la derecha política, durante las huelgas estudiantiles, se enfrentaban a menudo con hechos violentos. El retiro de los norteamericanos de Vietnam y la caída de Saigon dejaban solamente heridas abiertas, provocadas por una guerra absurda. También yo, como muchos jóvenes, buscaba puntos de referencia. Con este ánimo, acepté con gusto la invitación de una profesora para participar en el Genfest, manifestación integrada en el Año Santo organizado por el papa  Pablo VI. Genfest1975Estaba asistiendo a las reuniones de los scouts,  y no me parecía verdad poder hacer esta nueva experiencia. La invitación se extendió también a muchos otros estudiantes de mi liceo y finalmente, junto con mis hermanas, decidimos ir al Genfest. En el último momento, me acuerdo que me vino la tentación de renunciar porque ese año debía dar el examen de graduación al finalizar el secundario. Al final fui alentada por los demás y viajamos desde Palermo con otros ómnibus. Llevé mi inseparable guitarra, canciones y un grabador, que en esa época eran muy incómodos. Durante el viaje me impresionó la actitud de algunas chicas, las gen, que ya vivían la espiritualidad de la unidad. Me impactaban las pequeñas atenciones que dirigían a todos, el clima de armonía y serenidad, a pesar de nuestra exhuberante vivacidad, los momentos de reflexión que brotaban de las canciones del Gen Rosso y del Gen Verde, que enseguida aprendí y que ya tocaba apasionadamente. Genfest1975_bEra el 1º de marzo de 1975. Fue poderoso el impacto en el Palacio de los Deportes romano, con 20 mil jóvenes procedentes de los cinco continentes.Enseguida experimenté la fuerza del Evangelio vivido. Por ejemplo, era la primera vez que compartí lo que tenía con el que estaba sentado a mi lado, haciendo la experiencia de vivir como hermanos. Mi sueño estaba alli: ver un mundo de paz, un mundo unido ya  realizado. Estaba estupefacta, impresionada por los testimonios, casi que no creía a mis ojos que veían que todo eso era posible.Escuchaba sus historias contadas desde el palco. Esas dos jóvenes de Sud Africa, cuando el apartheid no había todavía desaparecido, o las de un grupo de Belfast (Irlanda del Norte), ciudad que todavía era teatro de división religiosa y política, eran signos de que, si de verdad nos comprometemos, podemos realizar la paz, allí donde vivimos. Genfest1975_aAl día siguiente fuimos todos a la Basílica de San Pietro, donde Chiara Lubich nos presentó al Santo Padre. En el ofertorio, doce jóvenes, en representación de todos, subieron con Chiara al altar. Recuerdo que se produjo un aplauso interminable. En el Angelus en la plaza S. Pietro, el Papa nos saludó con palabras que nos alentaban a ir adelante; «Tuvimos aquí esta mañana, en torno al altar a veinte mil fieles, jóvenes GEN – Generación Nueva- procedentes de todo el mundo. Una conmovedora belleza. Agradecemos a Dios y retomamos el coraje. Nace un mundo nuevo, el mundo cristiano de la fe y de la caridad» Había de verdad comenzado un mundo nuevo. Para mi, el comienzo de una vida nueva. Patrizia Mazzola  

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