Movimiento de los Focolares

Con María

«Al no estar más Jesús en la tierra, María convive con la Iglesia, en donde Jesús continúa. Externamente no se presenta como madre de Jesús, quien desapareció de la vista; se presenta como madre de Juan, que representa la figura del discípulo. Y así María está en el vientre de la Iglesia, en el Cenáculo. Allí, en el monte de los olivos, donde tuvo lugar la ascensión, ella se une al grupo de los apóstoles y de los discípulos, y de las pías mujeres. Y allí los apóstoles «perseveraban concordes en la oración, junto con las mujeres, y con María, la madre de Jesús» (Hch, 1, 14). La primera Iglesia – dice san Lucas – conformaba «un solo corazón y un alma sola» y «no había ningún indigente»; había un solo comedor. ¿Por qué había tanta comunión, al punto que hacía de todos uno? Porque estaba María y por lo tanto el Espíritu Santo. Se realizaba por lo tanto  el ideal del Hijo y reinaba allí el Padre. Había venido su Reino: estaba el Padre nuestro de los cielos y el pan nuestro de cada día. Se repetía el Magníficat y se realizaba la diakonia, el servicio. La función de María –función de amor, y por lo tanto de Espíritu Santo- era, y es unificar, reuniendo bienes celestes y terrestres y así contribuir a suscitar el cuerpo místico de Cristo; colaborando así a generar a Jesús en el mundo; unificando y acomunando almas en Él, según el orden de la Sabiduría. Es el modelo de quien debe ser la madre en la casa cristiana: un corazón que unifica, una mente que vivifica (…) volviendo a encender, día tras día, la atmósfera del focolar, donde todos se sienten uno, células de un único cuerpo. Consciente de esta misión, que es participación en la obra de Cristo, la mujer –asociada más que cualquier otra criatura a la obra de la creación- se dirige más fácilmente al Creador, y más tiernamente se confía a María, mientras que sobre su ejemplo ella confiere a la intimidad de la ama de casa una pureza virginal con calor materno, siendo copia de la Virgen Madre. María en el Cenáculo representaba a Jesús y por lo tanto significaba la dignidad más alta, que sostenía espiritualmente la preminencia jurídica de Pedro. Pero con su apoyo aparecía como el alma ensimismada con la Iglesia, que hace suya, la vive como fruto bendito de su vientre, perdida en ella, escondida, verdadera esclava del Señor. Y es éste el sentimiento con el que deben vivir la Iglesia, en la Iglesia, con la Iglesia, todos los fieles, también los laicos para quienes de ese modo la Iglesia no se presentará como algo extraño, sino que les resultará propia, vida propia, centro de su santidad. No es necesario hablar o vestirse con hábitos especiales; es necesario vivir la santidad. Y el primer fruto será la unidad. María inspira «las distintas formas del apostolado de los laicos… A las almas deseosas de vivir más abiertamente y más enteramente la doctrina de Jesús, a aquellas que arden por el deseo de darla a conocer a los demás, en especial a sus compañeros de trabajo, a quienes quieren devolver el orden de la justicia y de la caridad en los institutos sociales y llevar al orden temporal de la sociedad un centelleo de armonía perfecta que une los hijos de Dios, María obtiene la gracia del apostolado, ella pone en Sus labios las palabras que convencen sin irritar…» (Pio XII). María la reformadora social, modelo de apostolado que convence; símbolo de caridad, fuente de justicia, a quien no pocos movimientos laicos miran para contribuir a constituir la unidad, testamento ideal de Jesús, en un orden mariano de las cosas, preparatorio de la ciudad de Dios en la tierra; y de la que ya fue vista por los santos como la ciudad de Dios.» Igino Giordani, Maria modello perfetto, Città Nuova, Roma, 1967 2012, pp.150-152.

Signos de unidad y de paz

Signos de unidad y de paz

«En este período, antes de la visita del Santo Padre a Loppiano, estuve en estrecho contacto con cinco monjes budistas thailandeses. Hablo su idioma y en esa ocasión les hice de intérprete». El que habla es Luigi Butori, originario de la ciudad de Lucca, Italia, pero que desde hace casi 30 años vive en el sudeste asiático. «Una experiencia fuerte, profunda y exigente. En la visita al Centro internacional de los religiosos del Movimiento de los Focolares, cerca de Roma, se quedaron impresionados por el servicio concreto de dos “ya no tan jóvenes” religiosos, quienes los atendieron con gran dedicación. Allí los monjes empezaron a percibir una “luz”, una armonía, o – como ellos mismos dijeron – una única “voz” dentro y alrededor de ellos». La permanencia de los monjes continuó con una visita a Roma, con una focolarina como guía, que ante sus ojos «tenía la misma sonrisa de los religiosos con quienes había estado antes». Luego, todo un día en la ciudad de Lucca, junto a la comunidad de los Focolares, unas 80 personas entre 2 y 94 años. «Y una vez más la misma luz en sus rostros». Luego una etapa en Pisa, la ciudad de la “torre inclinada”, con una persona de la comunidad del lugar. La misma sonrisa. «En un momento, uno de los monjes más jóvenes exclamó: “Esta hija de Chiara Lubich también tiene el mismo tipo de sonrisa que hemos visto en Roma, en Rocca di Papa y en Lucca: ¿cómo es posible?”».

Foto © R. Orefice – CSC Audiovisivi

Y finalmente, Loppiano. «En la ciudadela de 850 personas, en donde todos conocen y esperaban a “Luce Ardente”, así como se lo conoce aquí a su maestro, se crea entre todos, para decirlo con sus palabras, “una armonía especial”: ¡toda una “ciudad de la sonrisa”! Los corazones de los monjes se abren como flores en primavera, con la sensibilidad que ellos tienen al clima espiritual. Pero “el momento por excelencia” se da cuando en el cielo aparece el helicóptero del Papa. Uno de ellos, nuevo en esta experiencia, se conmueve – como me dijo después – interiormente, y luego incluso lágrimas, cosa poco común en los monjes. Alegría, manos que se alzan para saludar al Papa Francisco, contra toda compostura budista. Una alegría espontánea brilla en sus rostros y en sus movimientos. Escuchan las canciones de las bandas Gen Verde y Gen Rosso y asienten con la cabeza, felices de los conceptos que expresan. Trato de traducir las palabras del Santo Padre, pero advierto que las comprenden desde adentro, más allá de mí. “Queremos ser un signo de unidad y de paz en el mundo entero” me dicen. En el momento del saludo al Papa hay en ellos una serenidad increíble. Le dicen: “Santo Padre, somos monjes budistas y somos del focolar: hemos estudiado la espiritualidad de la unidad de “nuestra madre Chiara” y queremos vivirla: amar a todos, ser los primeros en amar, amar enseguida y con alegría. Queremos vivir la unidad como Chiara nos enseñó, como el arco iris del cielo: colores distintos, pero todos unidos. Le regalamos esta tela thailandesa, para que nos recuerde”. El Papa escucha y asiente sonriendo. Como algo fuera de programa, uno de ellos agrega: “Gracias por lo que nos ha dicho, pero sobre todo cómo Ud. se mueve. Es un signo de amor y de paz que llevaré siempre conmigo, por donde vaya”. Uno de ellos me dirá luego: “Un hombre tan importante que se mueve de una manera tan simple y se sienta en una simple silla. Es un impacto para mí. No es casualidad que nos hayamos encontrado: significa que debemos trabajar juntos por el bien de la humanidad”». Chiara Favotti

Palermo, trabajadores de la unidad

Palermo, trabajadores de la unidad

María Voce, Presidente del Movimiento de los Focolares, cerró estos días, ricos de acontecimientos dedicados a la cultura de la unidad y de la fraternidad, un encuentro de familia dedicado a la comunidad de los Focolares desde la capital siciliana, lanzando un desafío: «Que Palermo se convierta en la capital de la cultura de la resurrección. Capital en el sentido de “la cabeza”, de la cual parte esta cultura de la resurrección para invadir al mundo entero». Hace 20 años Chiara Lubich recibió la ciudadanía honoraria de la capital de Sicilia. Desde aquel momento la comunidad ha trabajado en este programa para realizar las palabras pronunciadas por Chiara en aquella oportunidad: «Prometemos que Palermo estará siempre presente en nuestros corazones, a fin de que, por la audacia y el valor de sus ciudadanos, sepa ser modelo para muchas otras ciudades de Italia y del extranjero, como verdadera “ciudad sobre el monte”». Las iniciativas, – dentro del programa de “Palermo Capital de la Cultura 2018”, promovido por la Municipalidad-, cubrieron distintas áreas: el derecho y la legalidad, el diálogo ecuménico, la música y el espectáculo con el Gen Verde, talleres, flashmob y mesas redondas promovidas por los jóvenes. En la sede del parlamento Regional, el “Palazzo dei Normanni”, el sábado 11 de mayo, más de 120 personas asistieron al Congreso “Relacionalidad y derecho. El bien relacional y los bienes comunes”.   Después de las intervenciones de algunas personalidades del mundo de la Justicia, jueces, abogados, estudiantes, docentes, los trabajos fueron concluidos por María Voce quien afirmó que el ámbito del Derecho y la Justicia tiene «extrema necesidad de personas que tengan el corazón abierto al gran ideal de la unidad de la familia humana y que en esta tarea deben comprometer todo su ser trabajando concretamente para cuidar cada relación, sin miedo y sin componendas». Por la tarde, más de 300 jóvenes fueron los protagonistas del programa sobre la “Identidad digital”, promovido por el Instituto Universitario Sophia, y “Somos lo que elegimos. El coraje de arrancar, el coraje de permanecer”. Estuvieron presentes Jesús Morán, copresidente de los Focolares, y el Intendente Leoluca Orlando. Los jóvenes ofrecieron testimonios sobre una elección que frecuentemente los pone en crisis: quedarse en Sicilia o ¿desarrollar su propia vida en otras ciudades o países? Jesús Morán alentó a los jóvenes, que estaban muy atentos, para que encuentren el camino en el “saberse donar”. La elección recae sobre «donde puedo donarme más y donde puedo desarrollar mejor mis talentos […]. Si me voy, no puedo irme para escapar, y si me quedo no puedo quedarme por miedo». El Intendente Orlando subrayó lo difícil que resulta cambiar a una ciudad que desde hace años sufre la sumisión a reglas y comportamientos mafiosos, pero que trata de rescatarse a través de un cambio cultural. Durante la mañana del domingo 13 de mayo, tuvo lugar un momento “de familia”, con la Santa Misa, que se celebró después del encuentro con las familias del barrio del centro histórico “Albergheria/Ballarò”, con momentos artísticos realizados por los niños. Durante la tarde, 500 representantes de casi 20 iglesias cristianas participaron, en el Teatro Golden, en el Congreso “Juntos en la caridad, desde el diálogo a la cooperación”. Las intervenciones estuvieron a cargo del Arzobispo de Palermo, Corrado Lorefice, María Voce y la Directora del Departamento Regional del Ecumenismo, Erina Ferlito. Los testimonios que continuaron, relataron el camino ya emprendido con decisión en varias ciudades de Sicilia: desde la atención a los presos, la atención a los pobres, a los sin techo, a los emigrantes. Posteriormente, “On the other side”, el concierto del Gen Verde, con más de 800 participantes. El día anterior, se presentaron los jóvenes que participaron en los talleres promovidos por la Banda y que participaron posteriormente en el flashmob en una de las calles principales de la ciudad. También ésta fue una experiencia fabulosa, que entusiasmó a los jóvenes y a los adultos, bajo la consigna del mensaje de fraternidad que la Banda internacional lleva a todo el mundo.   Discurso de María Voce    

Ramadán

El 15 de mayo empezó el mes sagrado del Ramadán y terminará el 14 de junio, es un período de 29 o 30 días. Durante este tiempo los fieles musulmanes recuerdan «el mes en el que fue revelado el Corán como guía para los hombres y prueba clara de la recta dirección y salvación» (Corán, Sura II, verso 185). Durante dicho período, se intensifican la oración y las obras de misericordia, el ayuno desde el alba hasta el ocaso, para todos los fieles que pueden sostenerlo, y constituye el cuarto de los cinco pilares del Islam. El significado espiritual del ayuno, unido a la oración y a la meditación, va de la abstinencia sexual a la renuncia en general, y según muchos teólogos, se refiere a la capacidad del hombre de autodisciplinarse, de ejercitar la paciencia y la humildad y recordar la ayuda a los más necesitados y a quienes son menos afortunados. El Ramadán es por lo tanto una especie de ejercicio de pureza contra todas las pasiones mundanas, cuyos beneficios recaen en el fiel todo el año.

Palermo, capital de una nueva cultura

Palermo, capital de una nueva cultura

Veinte años atrás, Chiara Lubich, fundadora de los Focolares, recibía de manos del alcalde Leoluca Orlando la ciudadanía honoraria de Palermo. Hoy, con ocasión de las celebraciones organizadas en Palermo, nombrada en 2018 la “capital italiana de la cultura”, el Movimiento consolida ese vínculo en nombre de la acogida y la fraternidad universal, como contrapartida de las acciones negativas que se registran a diario en una ciudad con fuertes contrastes. Un programa de conferencias, congresos, espectáculos artísticos y talleres marcados por el diálogo entre generaciones, culturas e Iglesias de Sicilia. La conferencia de María Voce a la Pontificia Facultad Teológica de Sicilia está dedicada a este tema: «Llegando a Palermo, en este feliz momento en el que tantos eventos concentran la atención en la ciudad, me pareció oir las palabras de Chiara Lubich que resonaban en mí, esas palabras que dirigió a la ciudad: ‘prometemos que Palermo estará siempre en nuestros corazones, para que, por la audacia y el coraje de sus ciudadanos, sepa llegar a ser modelo para muchas otras ciudades de Italia y fuera de Italia, como verdadera ‘ciudad sobre el monte’». «Chiara Lubich – prosigue María Voce – nos ha dejado un signo indeleble de su compromiso con la comunión en la Iglesia, con el diálogo ecuménico y la fraternidad entre todos los pueblos. Desde la década de 1940, Chiara manifestaba este anhelo suyo con expresiones ricas de vivacidad y pasión. “Miremos aldedor de nosotros, todos somos hermanos, ¡sin excluir a nadie!”, exhortando así a vivir por “la fraternidad universal en un solo Padre, Dios, que está en los Cielos”. Es un programa que se puede poner en práctica en toda ciudad, pero que encuentra un terreno particularmente fértil justamente aquí, en Palermo, lugar “de encuentro entre los pueblos a lo largo de los siglos, entre culturas y civilizaciones diferentes”, que tiene en sus raíces “los valores de la acogida de la diversidad,la solidaridad y la generosidad”». ¿Qué aporte da este carisma a la Iglesia universal y a las Iglesias particulares, de Sicilia también? Responde María Voce: «Con el carisma de la unidad nació un “camino nuevo” en la Iglesia», una espiritualidad que también encuentra plena consonancia en el Concilio Vaticano II. «De esta espiritualidad de comunión hemos visto florecer la comunión dentro de la Iglesia entre los varios Movimientos eclesiales que la enriquecen, entre los varios carismas antiguos y nuevos. Hemos visto además cuán útil es para favorecer la unidad de los cristianos y asimismo para abrir el diálogo con personas de otras religiones, ese diálogo que representa una de las fronteras más exigentes y urgentes del tercer milenio. Es una realidad que también hemos podido experimentar en las iglesias particulares». «A pesar de las innumerables emergencias de estos últimos años, y justamente a través de estas emergencias, el compromiso de los miembros del Movimiento, en Sicilia, está profundamente orientado a dar testimonio y a construir la unidad de la familia humana allí donde se encuentra más amenazada y precaria. Ellos tratan de responder así a ese llamado lanzado por Chiara, cuando los instó a “construir una cultura nueva que sea la cultura de los derechos humanos, la cultura de la legalidad, la cultura del amor, la cultura de la vida y no de la muerte”». «Me parece poder afirmar – dice María Voce – que para la realizaciónm de este objetivo algunos pasos se han dado. Ciertamente hay mucho camino por hacer aún, pero éste es un compromiso que hoy también, con todo el Movimiento, queremos renovar: el de dar nuestro aporte para crear esa “civilización nueva”, que contiene todos esos valores que lamentablemente muchas veces son pisoteados, y crecer cada vez más “sin olvidar – como recordaba Chiara – a todos los hermanos cristianos, sin olvidar a las otras religiones, sin olvidar a nadie”. De esta manera se podrá verdaderamente dar vida a una “cultura de la unidad”, definida muchas veces por Chiara Lubich como la “cultura de la resurrección”». Y concluye; «con el deseo de que esta ciudad pueda de veras ser “capital italiana de la cultura”, pero de una “cultura de la resurrección”». Lee el discurs: Leyendo el Carisma de la unidad en diálogo con las iglesias de Sicilia (Maria Voce)  

Jornada internacional de la familia

Jornada internacional de la familia

“El 15 de mayo pasado se festejó en todo el mundo, la Jornada Internacional de la Familia, decretada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1994. Contemporáneamente, se está preparando para realizar desde el 21 al 26 de agosto de 2018, en Dublín, Irlanda, el IX Encuentro Mundial de Familias. El tema a tratar será, “El Evangelio de la familia: alegría para el mundo”. Dado que la familia encuentra hoy numerosas dificultades en llevar adelante sus funciones, auguramos que  la Jornada sirva para la promoción de políticas y acciones de apoyo a la familia, reconociendo en ella el rol esencial como “primera célula” de la sociedad. «Salvar  la familia – escribió Igino Giordani, político, escritor y considerado por Chiara Lubich cofundador del Movimiento de los Focolares – es salvar la civilización. El Estado está constituido por familias; si éstas declinan, también la civilización vacila». Y es más: «Los esposos se convierten en colaboradores de Dios al dar a la humanidad vida y amor. Amor que desde la familia se dilata a la profesión, a la ciudad, a la nación, a la humanidad».  

Congreso sobre Antonio Rosmini y Chiara Lubich

Promovido por el Centro de Estudios e Investigaciones A. Rosmini – Universidad de Trento y por el Centro Chiara Lubich se desarrollará (en Trento, Italia) un Congreso sobre las Raíces e Intersecciones históricas de Antonio Rosmini y Chiara Lubich. No sólo pretende ofrecer una posibilidad de profundización y descubrimiento de dos grandes personalidades trentinas de los últimos dos siglos, sino preparar el terreno para el centenario del nacimiento de la fundadora de los Focolares (1920-2008) ofreciendo un aporte original e inesperado. El congreso se realizará, el 24 de mayo, en la Sala de los Espejos de la Casa Rosmini; y el 25 de mayo en la Sala de Conferencias de la Fundación Caritro.  

Nacidos como un regalo

Nacidos como un regalo

Vive y trabaja en la provincia de Génova, ciudad del Noroeste, en un territorio agradable, entre el mar y los montes circundantes. Trabaja como presidente de uno de los consorcios de la red de empresas sociales, con casi setecientos empleados en el sector de atención social, asistencial y de inserción laboral de personas discapacitadas. Es una referencia nacional de la AIPEC (Asociación Italiana de Empresarios para una Economía de Comunión). A pesar de su comprometido trabajo no perdió nada de su rapidez mental y sencillez. Su testimonio fue escuchado muy atentamente durante un Convenio de la Embajada de Italia en la Santa Sede, el 3 de mayo pasado, que tuvo por títuloChiara Lubich y la Economía de Comunión”: «Tenía el deseo de desempeñar un trabajo que fuera útil para los demás. Apenas me recibí, gané un concurso público como educadora para la integración social de los niños discapacitados. Me sentía útil, pero el trabajo era zafral, con un contrato a término. En esa situación había otras jóvenes que tenían mi mismo deseo de crecer en la profesión social. Una de ellas nos habló de algunas personas que hacía algunos años trabajaban en una cooperativa del territorio y se ocupaban de personas discapacitadas. El encuentro con ellos fue determinante: pusieron a nuestra disposición un espacio, nos dedicaron tiempo y nos ofrecieron su experiencia. Nuestra cooperativa nació así, como un don, por un gesto de gratuidad que recibimos y a continuación lo aplicamos. Comprendimos más adelante que ese gesto fundaba sus raíces en los valores de la Economía de Comunión. Esta experiencia de vida, antes que de trabajo, marcó y caracterizó el estilo de nuestra empresa».

© 2018 Il Sentiero di Arianna

Así fue que nació, en 1996, “Il sentiero di Arianna”, una cooperativa formada al comienzo por nueve jóvenes mujeres, que ponen en común los recursos ganados y los reinvierten en formación y desarrollo de la empresa. De ese núcleo inicial, hoy la empresa cuenta con más de 130 socios, el 85% son mujeres. «Cuanto más  fieles éramos a los valores de la Economía de Comunión, más se desarrollaban nuestras cooperativas, convirtiéndose en un valor para toda la comunidad. Cuanto mayor contenido le dábamos a palabras como trabajo, dignidad de la persona, reciprocidad, formación, ayuda recíproca, tanto más lográbamos superar los infaltables períodos críticos. La fuerza de las mujeres empresarias fue determinante. Chiara Lubich nos indicaba un camino concreto, generador de posibilidades de cambio. Su visión de un mundo más igualitario y su idea de la economía nos atraía inmensamente» “Il Sentiero di Arianna” – explica- es una organización que da a las mujeres la posibilidad de que sean protagonistas. «Aquí la noticia de un embarazo es siempre una hermosa noticia. Muchas de nosotros pudieron y pueden hoy vivir con serenidad la maternidad y el regreso al trabajo. Pero también las mujeres que no son madres son generadoras de cambios y de innovación, porque saben procesar etapas positivas para mejorar organizativamente a fin de armonizar mejor los tiempos de trabajo y los tiempos de atención a sus familias. Porque las necesidades son muchas. Y nosotros partimos realmente de las necesidades de nuestras familias y de la comunidad, proponiendo soluciones, entrelazando desafíos de relación social y económica con los entes, las instituciones y las otras empresas».

© 2018 Il Sentiero di Arianna

Con este espíritu, el Grupo Tassano contribuyó a sostener el desarrollo de otras realidades empresariales. «La empresa más fuerte es la que nace como expresión de un territorio. A través de las redes nacionales a las que pertenecemos como cooperadores, nos estamos comprometiendo en temas del desarrollo económico fundado en los valores éticos, respetuosos del hombre y del ambiente. A través de AIPEC encontramos empresas y empresarios que pertenecen a sectores diferentes, pero que comparten el mismo sentido de responsabilidad social. Juntos estamos comprometidos en proponer un modelo económico nuevo: inclusivo, solidario, de desarrollo sustentable». ¿Qué significa para Simona ser una empresaria de Economía de Comunión? «Quiere decir ser siempre sí mismos. Acogedores, respetuosos, coherentes, atentos al uso de los recursos, vinculados a los demás y al mismo tiempo libres. Una persona es siempre la misma, aún en tiempos y espacios distintos. Lo mismo vale para una empresa». Chiara Favotti

Unidad, palabra divina

: palabra divina. Si en un momento dado fuese pronunciada por el Omnipotente y los hombres la llevasen a la práctica en sus más variadas aplicaciones, veríamos el mundo pararse de golpe en su marcha general y, como en una moviola, reanudar la carrera de la vida en dirección opuesta. Innumerables personas desandarían el ancho camino de la perdición y se convertirían a Dios, encaminándose por la senda estrecha… Familias desmembradas por peleas, heladas por la incomprensión y el odio y como muertas debido a los divorcios, se recompondrían. Y nacerían niños en un ambiente de amor humano y divino y se forjarían como hombres nuevos para un mañana más cristiano. Las fábricas, normalmente llenas de «esclavos» del trabajo en un ambiente de tedio, si no de blasfemia, se convertirían en lugares de paz, donde cada cual trabaja en su parcela para bien de todos. Y las escuelas reventarían los muros de la limitada ciencia para poner conocimientos de todo tipo al servicio de la contemplación eterna, aprendida en los pupitres como en un continuo desvelarse de misterios intuidos a partir de pequeñas fórmulas, de leyes simples, hasta de los números… Y los parlamentos se transformarían en un lugar de encuentro de hombres a los que les apremia, más que la idea que cada uno sostiene, el bien de todos, sin engaños a hermanos ni a patrias. En definitiva, veríamos el mundo hacerse más bueno y el Cielo bajar como por encanto a la Tierra, y la armonía de la creación serviría de marco a la concordia de los corazones. Veríamos… ¡Es un sueño! ¡Parece un sueño! Y sin embargo, Tú no pediste menos cuando rezaste: «Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo». Chiara Lubich   Fuente: Lubich, Chiara Fermentos de unidad, Ed. Ciudad Nueva, 1969.

Sed promotores de una cultura del encuentro

Sed promotores de una cultura del encuentro

Foto © D. Salmaso – CSC Audiovisivi

“Quiero alzar la mirada hacia el horizonte e invitaros a alzarla junto a mí, para mirar con fidelidad confiada y con generosidad creativa al futuro que ya empieza hoy”. En su primera visita a Loppiano, primer pontífice que se encuentra con la Ciudadela del Movimiento de los Focolares, cerca de Florencia, Papa Francisco lanza un desafío a la comunidad presente, para la iglesia universal y para la humanidad entera: “construir una cultura compartida del encuentro y una civilización global de la alianza”. Una cultura que sea respuesta a las llagas de este tiempo, caracterizado por una pobreza creciente y el drama de las migraciones forzadas. “En el cambio de época que estamos viviendo” –señala de hecho el Papa- es necesario “comprometerse” para “trazar nuevos caminos para recorrer juntos”, y sirven “hombres y mujeres, jóvenes, familias, personas de todas las vocaciones y profesiones” que estén a la altura de esta tarea Desde la entrada al Santuario dedicado a María Theotokos, Madre de Dios, a los siete mil presentes, hijos espirituales de Chiara Lubich, fundadora de los Focolares, el Santo Padre propone el desafío de la “fidelidad creativa: ser fieles a la inspiración originaria y juntos estar abiertos al soplo del Espíritu Santo y emprender con valor los nuevos caminos que Él sugiere”

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Para hacer esto –señala Francisco- es necesaria “humildad, apertura, sinergia, capacidad de riesgo”, y además practicar el “discernimiento comunitario”, esto es: “es necesario escuchar a Dios hasta sentir con él el grito del pueblo, y hay que escuchar al pueblo hasta transmitirle la voluntad a la que Dios lo llama”. Un reto para el que se pide fidelidad también cuando el entusiasmo de los comienzos deja paso –para los movimientos- a la búsqueda de nuevas vías para actualizar el carisma. Respondiendo a las preguntas de los Focolares el Papa cita entonces a San Pablo e invita a tener en cuenta dos palabras clave: parresía y hyponomè. La primera expresa “el coraje y la sinceridad en el dar testimonio de la verdad y junto a la confianza en Dios y en su misericordia”, el antídoto contra “cada falso temor, cada tentación de esconderse en el vivir tranquilo, en ‘lo correcto’”. La segunda traduce la perseverancia en las “situaciones complicadas que la vida nos presenta”, y encuentra fundamento en la conciencia del amor de Dios que “nos hace capaces de vivir con tenacidad, serenidad, positividad, fantasía… y también con un poco de sentido del humor”. El Pontífice invita por tanto, a traer a la memoria los primeros días, cuando Chiara imaginó Loppiano como “un boceto de ciudad nueva en el espíritu del Evangelio”, expresión de un pueblo unido en la diversidad y con el corazón en la Eucaristía, fuente de vida nueva. Un pueblo que el Papa insta a salir “para lanzar la levadura del Evangelio en la pasta de la sociedad” sobre todo donde hay pobreza, sufrimiento y búsqueda. “El carisma de la unidad – es un estímulo providencial y una ayuda potente para vivir esta mística evangélica del Nosotros”.

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Pero la renovación de la cultura no puede no pedir una formación nueva. En Loppiano, que nace también como ciudad-escuela con centros de estudio como la Universidad Sophia, el Papa insta a inaugurar un “pacto formativo” basado en el diálogo y la proximidad, para “ejercitar juntos los tres lenguajes: de la cabeza, del corazón y de las manos”. En esta perspectiva –añade- “es importante que Loppiano sea un centro universitario destinado a quien busca la Sabiduría y se pone como objetivo la construcción de una cultura de la unidad”: una experiencia académica “de frontera”. Pero es María sobre todo – concluye Francisco- “la escuela a seguir (…) para aprender a conocer a Jesús, a vivir de Jesús y con Jesús”: “y no olvidéis que María, la primera discípula de Jesús, era una laica. Ella es la mujer de la fidelidad, del coraje, de la parresía, de la paciencia”. En la ciudad de Loppiano la invitación del Papa hace eco a la intuición de Chiara Lubich, “primera piedra” de la Obra de María, y resuena consolidando un recorrido: “Nuestro deseo –son las palabras de Maria Voce, Presidente de los Focolares- es que quien visita esta ciudad, encuentre una casa, una familia, una madre: ¡María! Es ella que forma e informa cada expresión de la vida social del Movimiento de los Focolares (…) Es ella quien en el Magníficat nos señala un programa de vida y de acción y nos empuja a abrir de par en par la puertas del corazón a todos aquellos que sufren, que buscan la felicidad”. Discurso completo del Santo Padre

Un llamamiento desde Loppiano

Un llamamiento desde Loppiano

Foto © D. Salmaso – CSC Audiovisivi

En las calles aún envueltas en la niebla matutina, desde las primeras horas de la jornada, “el pueblo de Loppiano” sube hacia la Ciudadela, a veinte kilómetros de Florencia. Las formas de los vestidos y sombreros de distintos colores revelan proveniencias también muy lejanas. Pero ninguno puede decirse “lejano” de este boceto de mundo que está por acoger y hacer propias las palabras del Papa. Roger, veintiséis años, es de Costa de Marfil. Vive en la Ciudadela Internacional desde hace poco más de un año. “Cuando se anunció la visita del Papa, como ciudadanos de Loppiano no preguntamos cómo acogerlo para hacerle encontrar el pueblo del Evangelio. Nos dividimos en pequeños grupos para poner en común las experiencias cotidianas de Evangelio vivido. Éste es el regalo que queremos hacerle. Ha sido bonito acogerlo, pero aún mejor será, después, vivir lo que nos dirá”. Y Franco Galli, corresponsable de la Ciudadela junto a Donatella Donato Di Paola: “Este tiempo ha sido la ocasión para asistir a la acción de Dios.

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Ahora esperamos escuchar las palabras que él tiene en el corazón para decirnos. Existen grandes transformaciones en acto en el mundo. El Papa nos hará ver la realidad con sus ojos”. Rodeado por el grupo de monjes budistas que, como él, han llegado desde Tailandia, con la típica túnica naranja, se encuentra Prahama Thongratana Tavorn, conocido aquí como Luce Ardente. Un “monje itinerante” que recorre su país visitando escuelas, cárceles, llevando a todas partes un mensaje de paz. En Italia y especialmente en Loppiano, Luce Ardente está en casa. Acercándose a él no se puede no quedar fascinado por la alegría que transmiten sus palabras, en una lengua dulce y muy musical. Gracias a la ayuda del traductor nos explica: “en el budismo decimos que nos hemos conocido ya en nuestras vidas precedentes. Por esto, cuando nos vemos, no nos conocemos, pero nos reconocemos, porque ya somos hermanos, hay algo que nos une desde siempre”. Han pasado solo veinte minutos desde que aterrizó el Papa Francisco en la Ciudadela Internacional. Pero parecen una eternidad. Minutos densos de emoción, con el festivo repiqueteo de las campanas, interpretando una acogida que no encuentra palabras para expresarse. “Ha vuelto el sol” canta Gen Rosso, y de verdad vuelve el sol, inesperado, tras las lluvias torrenciales del día anterior. Papa Francisco, tras pasar junto a la alegre multitud, entra en el Santuario dedicado a la “Madre de Dios” a la que, al mismo tiempo, en el lugar sagrado, le vienen dedicadas unas notas musicales que la saludan como “Madre dulcísima”. Hace cuatro años, con ocasión del cincuenta aniversario de Loppiano, Papa Francisco deseó a la Ciudadela “mirar hacia adelante, siempre, y aspirar a lo más alto con confianza, coraje y fantasía”. Recordando estas palabras Maria Voce toma la palabra: “Hemos intentado el guiarnos por sus palabras. Gracias, Santidad, en nombre de todo el Movimiento de los Focolares, que ve en esta visita suya una mirada del amor de Dios”. Tras una presentación del variado perfil de la Ciudadela, le dirigen algunas preguntas y, en su responder, Papa Francisco comienza diciendo, entre otras cosas: “En Loppiano todos se sienten en casa. He querido venir a visitarla porque quiere ser una ilustración de la misión de la Iglesia hoy”. El Papa invita a la perseverancia, con tenacidad, serenidad, positividad, y también con sentido del humor, “el comportamiento humano que más se acerca a la gracia de Dios”. “El carisma de la unidad es una ayuda para vivir la mística evangélica del nosotros, esto es, a caminar juntos en la historia de los hombres. Lo opuesto al individualismo es el ‘nosotros’. En Loppiano –continúa el Papa- se vive la experiencia de caminar juntos”. Pero advierte, “la historia de Loppiano no está más que en sus inicios, una pequeña semilla lanzada en los surcos de la historia. Dramáticas urgencias piden el máximo. Es necesario empeñarse no solo por el encuentro entre las personas, las culturas y los pueblos, sino para vencer todos juntos al reto enorme de construir una cultura compartida del encuentro en una civilización global de la alianza”. “Cambia la realidad, el miedo no me para, yo vuelvo a empezar desde aquí”. Sobre las notas de los conjuntos musicales de Loppiano se ha lanzado, y superará sus pequeños confines, el llamamiento a construir una cultura del “nosotros”. Chiara Favotti


Fotos en Flickr 10 maggio: Papa Francesco a Loppiano


Por una civilización global de la alianza

Por una civilización global de la alianza

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Foto © D. Salmaso – CSC Audiovisivi

“Construir una cultura compartida del encuentro” Éste es el desafío que el Papa Francisco ha lanzado esta mañana desde el Centro Internacional de Loppiano (Florencia, Italia) no solo a las siete mil personas presentes en el Santuario María Theotókos, sino también al mundo entero. Haciendo referencia a las “urgencias a menudo dramáticas que nos interpelan desde todas partes y no pueden dejarnos tranquilos” –el Santo Padre ha subrayado que no es suficiente con “encuentro entre las personas, las culturas y los pueblos”. Son necesarios hombres y mujeres “capaces de trazar caminos nuevos para recorrer juntos” para dar vida a una “civilización global de la alianza” Papa Francisco llegó puntual a la Ciudadela de los Focolares a las 10 h. donde le esperaban Maria Voce, Presidente del Movimiento, Jesús Morán, Copresidente, y el Obispo de Fiesole, Mons. Mario Meini. Tras una breve oración en el Santuario, ha encontrado a los ochocientos cincuenta habitantes de Loppiano provenientes de sesenta y cinco naciones y a las miles de personas llegadas de toda Italia y otros lugares, en su mayoría cercanos al Movimiento de los Focolares. Es la primera vez que un pontífice visita esta “pequeña ciudad” que –como la ha definido Maria Voce en su saludo de bienvenida- quiere ser un “laboratorio de convivencia humana, boceto de mundo unido y testimonio de cómo podría ser la sociedad si estuviera basada en el amor recíproco del Evangelio”.
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Foto © D. Salmaso – CSC Audiovisivi

Ha continuado un diálogo abierto y sincero, articulado en torno a algunas preguntas de un grupo de ciudadanos de Loppiano. Las preguntas han tocado desde varias perspectivas, el argumento del desafío cristiano ante la modernidad. El Santo Padre ha animado a no “esconderse en el vivir tranquilo, en “lo correcto” o, es más, en una sutil hipocresía, (…) sino a vivir como discípulos sinceros y valientes en caridad y verdad” y a afrontar las dificultades “con tenacidad, serenidad, positividad, fantasía… y también con un poco de sentido del humor”. Y haciendo referencia a la misión de un proyecto original como Loppiano en el actual contexto social, el Papa ha invitado a levantar la mirada junto a él “para mirar con fidelidad confiada y con creatividad generosa, al futuro que ya empieza hoy”. Tras impartir su bendición, treinta y siete ciudadanos de Loppiano de distinta proveniencia, religión, edad y condición social, han saludado personalmente a Papa Francisco. En respuesta a las palabras del Santo Padre, el Copresidente de los Focolares, Jesús Morán le ha entregado un regalo simbólico: un “pacto” firmado por todos los habitantes, con el empeño de vivir de manera que Loppiano sea cada vez más un lugar de fraternidad y reciprocidad. A la invitación a firmar a su vez el “Pacto de Loppiano”, el Santo Padre ha adherido con alegría, entre los aplausos de todos los presentes.


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Un clima de gozosa espera

Un clima de gozosa espera

«¿Qué hacías cuando tenías mi edad? ¿Qué juegos me aconsejas?». Es la pregunta que Luis Francisco, de 10 años, mexicano, le quiere hacer al Papa Francisco mientras espera su llegada. Como él, todos los habitantes de la ciudadela internacional han estado haciendo la cuenta regresiva. Una espera iniciada en los primeros días de febrero, cuando llegó de la secretaría del Papa Francisco el anuncio de su visita, el 10 de mayo, a las ciudadelas de Nomadelfia y de Loppiano. En la primera de las 24 ciudadelas de los Focolares, surgidas en el tiempo en varias partes del mundo, el Papa Francisco vendrá a ver personalmente cómo se vive “en la escuela del único Maestro”, como él mismo la definió. “Sorpresa y profunda alegría”, exclamó María Voce, presidente de los Focolares, cuando supo la noticia totalmente inesperada de esa visita. Loppiano en estos días, su gente, muchísimos jóvenes de paso, todos están en ebullición. Caras sonrientes, felices. Ha concluido hace muy poco el evento del Genfest, que desde toda Italia, pero también de otros países, ha llamado a cientos de jóvenes, a finales de abril, y a miles la mañana del 1 de mayo, radiantes a pesar de la lluvia que amenazaba. El clima de fiesta continuó en una espera llena de entusiasmo y esperanza, como es natural ante la inminencia de un acontecimiento que se recordará por mucho tiempo. Hemos estado, con la telecámara, realizando breves entrevistas a la gente de Loppiano, en sus puestos de trabajo, o en las normales actividades, para sondar qué se piensa. Benedetta se encuentra en la ciudadela por un período de formación en la escuela de las focolarinas. Para ella la visita del Papa es también un regalo de Dios, porque cae justo en el día de su cumpleaños: «Aunque se quedará poco tiempo, espero que pueda encontrarse con una familia, la que tratamos de construir cada día». Desde 1966 en Loppiano tiene su sede el grupo musical Gen Rosso, nacido por un deseo de Chiara Lubich para difundir con la música el mensaje de un mundo más justo, pacífico y solidario. Sus integrantes viven en primera persona este espíritu, un estilo de vida con la impronta de la comunión y la fraternidad. Desde hace algún tiempo forma parte del grupo también Michele Sole, que en el atrio delante del santuario dedicado a la Madre de Dios (Theotokos), en donde todo está preparado para este histórico encuentro, él cantará “Madre dolcissima”. Al Papa le envía un mensaje de agradecimiento «por haber tenido el coraje de llamarse Francisco. Creo que no fue fácil elegir un nombre que significa una opción preferencial por los pobres, por los últimos». Desde la sala de ensayo, mientras tanto, salen las notas de “Accendi la pace”, que los componentes del Gen Rosso están ensayando junto con la otra banda internacional de Loppiano, el Gen Verde, un grupo multidisciplinario, formado por artistas, profesionales de la música, que se distingue por su perfil claramente internacional. Roberto Cipollone, con su seudónimo artístico Ciro, que vive en Loppiano desde 1977, tiene el talento de saber usar la imaginación y la habilidad para transformar objetos ya en desuso o material de descarte en obras que llegan a tocar el corazón y lo llenan de maravilla. Es el “artista que les da nueva vida”. Con su arte hizo nacer un taller, expresión de originalidad y amor por la naturaleza a través de la escultura, la pintura y la artesanía. «Espero que el Papa pueda encontrar aquí sus deseos más recónditos realizados». Aranza, mexicana, está participando con su familia de la “Escuela Loreto” en donde las familias de países e idiomas diferentes profundizan la espiritualidad de la unidad. La internacionalidad y la inmersión “full time” en los cursos, que empiezan todos los años en septiembre y terminan en junio, hacen de esa escuela una experiencia única de intercambio y enriquecimiento entre culturas. Del Papa quisiera una respuesta a una pregunta, breve pero exigente: «¿Qué podemos hacer, nosotros los jóvenes, para vencer las imposiciones y los estereotipos del mundo?». Natalia, en cambio, es una estudiante brasileña que en Loppiano cursa en el Instituto Universitario Sophia. Del Papa espera conocer el rol de los jóvenes casados en la Iglesia. Mucha preguntas, interrogantes y expectativas. Pero la misma, gozosa espera. Chiara Favotti


LIVE STREAMING from Loppiano on 10th May at 10.00 (CEST) http://live.focolare.org Vatican Media Live: 08.00 am -12.00

Fiesta de Europa

Fiesta de Europa

El 9 de mayo se celebra en Europa la paz y la unidad. La fecha recuerda la histórica “Declaración Schuman”, con la cual el 9 de mayo de 1950, el Ministro de Relaciones Exteriores de Francia de aquel momento,  propuso la creación de un primer núcleo económico, que finalizó con la gradual construcción de una federación de Estados Europeos indispensable para el mantenimiento de relaciones pacíficas. Como primera etapa, Robert Schuman indicaba la gestión común del carbón y del acero, para Francia y Alemania Occidental, pero dentro de un marco de organización al cual podrían adherir posteriormente otros países. Se sentaban así las premisas para una integración mucho más amplia y comprensiva, al punto que la Declaración es considerada simbólicamente como la fecha de nacimiento del largo proceso de paz y estabilidad que dio inicio a la Unión Europea. La fiesta es una ocasión para acercar las instituciones a los ciudadanos y a los pueblos entre ellos, profundizando la conciencia de que los valores de la paz, de la integración y de la solidaridad deben ser puestos en la base de la convivencia humana.

El Papa Francisco en Loppiano

El Papa Francisco en Loppiano

En Loppiano todo está preparado para recibir al Santo Padre.  Están llegando más de seis mil personas de toda Italia, pero serán varios miles los que se conectarán en streaming desde los cinco continentes.  Le hemos preguntado a María Voce, presidente de los Focolares, cómo se desarrollará este encuentro tan esperado.   «Queremos presentar al Papa – explicó – esta pequeña ciudad, la primera que nació entre otras 24 esparcidas en todo el mundo, que quiere ofrecer un modelo de convivencia fundado sobre los principios del Evangelio de la solidaridad y la fraternidad, sin duda una experiencia única, pero  exportable y difusiva.  En Loppiano el Papa no se encontrará sólo con los 750 habitantes – prosiguió María Voce – sino también con una representación de la familia mundial  del Movimiento de los Focolares.   Le harán algunas preguntas sobre temas que nos tocan de cerca: el reto de la fidelidad a la idea carismática de Chiara Lubich en el contacto con las cambiantes condiciones de hoy; la formación de los jóvenes a una cultura de la fraternidad; la contribución del modelo de convivencia de Loppiano a un anuncio actual del mensaje cristiano y a la superación de barreras, nacionalismos y prejuicios». El Movimiento de los Focolars es una constelación variopinta que coloca en el centro del propio actuar el diálogo y un estilo de vida que ayuda a construir en el mundo la unidad y la paz.  Cuenta con más de 2 millones de adherentes pertenecientes a muchas Iglesias Cristianas, pero también de distintos credos religiosos y de inspiración laica. Son alrededor de mil las obras sociales que funcionan en los distintos países, y alrededor de 800 las empresas que en el mundo trabajan según los principios de la Economía de Comunión. Llegó al décimo año de vida el Instituto Universitario Sophia, que tiene sede justamente en Loppiano. A su llegada a la ciudadela, el Santo Padre se dirigirá directamente al Santuario María Theotokos, adonde entrará para un breve momento de oración.  Se detendrá frente al cuadro de la Virgen con el Niño, obra de un pintor de religión hindú, símbolo del diálogo que es uno de los pilares de la convivencia en Loppiano.  A continuación, en el atrio, María Voce le transmitirá al Papa el saludo de los Focolares.  Algunos ciudadanos de Loppiano le dirigirán luego algunas preguntas.  El diálogo con el Santo Padre tendrá algunos intervalos con trozos musicales de artistas provenientes de distintos países y contextos religiosos. Al final, unos treinta ciudadanos saludarán personalmente al Papa, quien – tras la bendición – dejará el atrio para regresar a Roma.   Live streaming 10.5.2018, 10.00 – 12.00 (CEST): Vatican Media Live http://live.focolare.org

Simone el tiburón

Simone el tiburón

Simone Barlaam

«Como pueden ver, por el color de mi cabello tengo algunos años más que ustedes. Pero también yo formo parte de la familia del Genfest. Los Genfest en los que participé siendo chico quedaron impresos dentro de mí. ¿Qué me quedó de esas experiencias? Dos cosas. La primera: para mí que provenía de un pueblo pequeño de Abruzzo (Italia), cada Genfest era una inmersión en una experiencia de mundialidad. La segunda: en el Genfest comprendí que cada uno es protagonista de su propio destino, que mi futuro dependía de mí. Desde entonces cada día trato de estar en la vida para realizar mis aspiraciones. También las más complicadas y aparentemente imposibles. Es lo mismo que hoy, con mi esposa Claudia, estamos tratando de transmitir a nuestros hijos. Me gusta pensar que existe un designio más grande sobre cada uno de nosotros. Como partes de un rompecabezas, los acontecimientos de la vida se entremezclan, se entrelazan, parece difícil encontrar su justo lugar, pero después repentinamente empiezan a calzar. En enero del 2000, Claudia y yo estábamos en Australia, en Sydney, en nuestra luna de miel y estábamos paseando por el novísimo parque Olímpico. Hacíamos programas y poníamos las bases para construir nuestra familia. Simone estaba por llegar y estábamos felices y llenos de amor. Nos sentíamos invencibles. Después la llegada de Simone fue difícil. El día que nació descubrimos que tenía una hipoplasia del fémur y una coxa vara. Una discapacidad permanente agravada por una fractura del fémur. Tenía un fémur quince centímetros más corto que el otro y era frágil como un pedazo de vidrio. A lo largo de los años, Simone ha sufrido doce operaciones quirúrgicas: para alargar la extremidad, intervenciones correctivas de la cadera, trasplantes óseos para consolidar el cuello del fémur que no se sostenía. Doce operaciones seguidas por larguísimos meses con un yeso que lo inmovilizaba del cuello para abajo. En los largos períodos en cama, Simone aprendió a dibujar, era lo único que lograba hacer estando acostado. Amaba dibujar peces, sobre todo tiburones por su fuerza y su velocidad. Tanto es así que un querido amigo nuestro lo apodó “Simone el tiburón”. Cuando tenía el yeso hasta el pecho, a menudo veíamos la película de Nemo, que tenía una aleta más corta que la otra. Yo me sentía como Marlin, el padre de Nemo. Ansioso ante su futuro. Lleno de temor ante lo que podría sucederle. Pero como Marlin, en un momento entendí que Simone podía afrontar solo su “océano”. Sin temor. También con una aleta más corta.  Simone empezó a hacer deporte. Nadar era el único deporte que podía hacer, para mover los músculos sin correr el riesgo de romper su hueso de cristal. Después de un tiempo empezó a competir. Algunos años después empezó a entrenar con los chicos del equipo nacional italiano de natación, todos los días, después de la escuela, durante dos horas y media, que llegaron a ser cinco antes de las competencias más importantes. Tanto que con 17 años, en los últimos mundiales de natación paraolímpica que se realizaron en Ciudad de México, en diciembre pasado, Simone ganó dos medallas de oro, en los 50 y 100 metros libre, una de plata y otra de bronce. Son las competencias más rápidas en natación. Ahora, exactamente 16 años después de nuestra luna de miel, Simone está en Australia como estudiante de intercambio para hacer su cuarto año de liceo y proseguir su entrenamiento de alto rendimiento. Sigue entrenando, estudia y compite con los mejores nadadores australianos en el Olimpic Aquatic Centre de Sydney, precisamente donde Claudia y yo lo llevamos cuando todavía estaba en el vientre. Bien, si hace algunos años alguien me hubiara dicho que iba a tener un hijo con dos títulos de campeón del mundo, habría dicho que estaba loco. Simone tiene una aleta más corta, pero es más fuerte de lo que todos creíamos. Tuvo el valor de abrirla y de volar. Les deseo, los invito, a que también ustedes abran sus alas. Que tengan valor. Y aprendan a volar. Sigan sus pasiones. No se den por satisfechos.» Riccardo Barlaam

Los caminos para un mundo unido

Los caminos para un mundo unido

La unidad del mundo. Queridísimos jóvenes: ¿Estamos tan al margen de los acontecimientos en los que nos encontramos sumergidos día tras día, que no vemos que nuestra época está marcada por tensiones, por guerras y guerrillas, incluso por el peligro de una conflagración nuclear, por divisiones de todo tipo, por el fenómeno del terrorismo, por secuestros, por los males más variados, engendrados, precisamente, por la falta de amor y concordia entre los hombres; que no vemos que hablar hoy de unidad es casi una utopía? […] Pero, gracias a Dios, no es sólo esto lo que caracteriza nuestra época, hay otros aspectos que pueden ser objeto de nuestra atenta observación. […] El mundo tiende sin duda a la unidad: es su destino o mejor dicho: es el designio de Dios sobre él. […] A las preguntas que han hecho responderemos no sólo con palabras, sino con la vida después de este Genfest, recorriendo con decisión los diferentes caminos que dan una solución al mundo dividido, unificándolo. Estos -sólo para dar algún ejemplo- son: el camino de la unidad entre las generaciones, entre las razas, los grupos étnicos, entre los diferentes pueblos, entre el Este y el Oeste, entre el Norte y el Sur; entre los cristianos de distintas denominaciones, entre los fieles de las religiones más diversas; el camino de la unidad entre ricos y pobres para llegar a una comunión de bienes; entre Países en guerra a favor de la paz; el camino de la unidad entre el hombre y la naturaleza; el camino de la unidad con los indiferentes, los que están solos, con los que de algún modo sufren; el camino del desarrollo, del progreso; el camino de la unidad entre los distintos Movimientos espirituales, entre las asociaciones laicas; entre personas de diferentes ideologías, de distintas culturas, etc. Y, como pueden constatar, algunos de éstos, son caminos que los jóvenes ya recorren porque los sienten suyos. […] Ellos quieren avanzar por los más variados caminos, pero recorriendo el Camino por excelencia […] el Camino que es Cristo. Él dijo de sí mismo: «Yo soy el Camino». (Jn 14,6). Y ¿qué tenemos que hacer para estar bien insertados en este Camino y así avanzar con frutos también en los demás caminos? Ser Él, otros Él. Viviendo la Palabra, toda la vida cristiana sembrada en nosotros mediante el bautismo volverá a florecer plenamente. Y a esta Palabra podrán unirse los jóvenes de todas las Iglesias o comunidades cristianas. La Palabra -en muchas de sus expresiones- es aceptada también por los jóvenes de otras religiones y por quien en buena fe se considera ateo. La Palabra hará de todos ustedes un bloque y serán fuertes e inquebrantables. […] Entonces, -si son fieles, si se difunden por el mundo como otros Jesús- el programa: «Que todos sean uno» no será una quimera, sino una realidad que estará cada vez más cerca, gracias también a ustedes. Florecerá una primavera en el mundo. ¡Veremos milagros! Podrá cumplirse en ustedes la afirmación de Cristo: «El que crea en mí, hará también las obras que yo hago, y las hará aún mayores”. (Jn 14,12). (Fragmentos de la intervención de Chiara Lubich en el Genfest. Roma (Palaeur), 29 de mayo de 1985)

Más allá de los propios límites

Más allá de los propios límites

«Mi familia es cristiana y se opone a la idea de asesinar o de llevar armas». Quien habla es George, un joven sirio de Homs. Estamos en Loppiano, la ciudadela internacional de los Focolares cerca de Florencia, donde hace décadas, el 1° de mayo, jóvenes de toda Italia y de otros países, se reúnen para un meeting que al mismo tiempo es una posibilidad de testimonio, de comunión y de fiesta. Este año la tradicional cita se vincula idealmente a un gran evento internacional que tendrá lugar en Manila en el próximo mes de julio, el Genfest. La que tuvo lugar el martes pasado 1°de mayo fue la etapa italiana. Fueron 3700 los jóvenes participantes de la jornada en la que se vivió la fraternidad que pasa a través del compartir proyectos, de acciones de compromiso social, de experiencias personales a tú a tú con el dolor propio o el de los dramas de la humanidad. Como en el caso de George y Michael que dejaron sin aliento a los presentes, ante el relato crudo de lo que se vive desde hace años en su bella pero martirizada Siria. «Hemos visto morir a muchos – continúa George –. Durante un período también yo empecé a llevar un cuchillo por seguridad, para defenderme en caso de peligro. Fueron años de odio, de muerte, sin dignidad, que vaciaron mi corazón y me hicieron creer que el amor no existía. Esta idea sólo me la pudo quitar la Mariápolis (algunos días vividos a la luz de los valores del Evangelio, la experiencia típica de los Focolares ndr). Después de ese encuentro dejé de llevar el cuchillo y empecé a responder al odio con el amor». La invitación final dirigida a todos los jóvenes encontró una sentida acogida: «No se lamenten por su vida. Es bella, pero no se están dando cuenta». El hilo conductor de la jrnada, cuyo título fue “Beyond me”, era el deseo de ir más allá de los propios límites y confines para realizar un cambio personal y sobre todo social, y transformar el ambiente alrededor. Lo testimonian Roberto Spuri y Elena Sofía Ferri, relatando la experiencia del terremoto en Italia central; Alessio Lanfaloni y María Chiara Cefaloni, con su compromiso por una “economía desarmada(a favor del desarme ndt); Alessandra Leanza, con una experiencia de voluntariado con los niños gitanos de Cerdeña. Y las experiencias de Marco Voleri, tenor de fama internacional y fundador de “Síntomas de Felicidad” quien sensibiliza al público con el tema de la esclerosis múltiple; Simone Barlaam, campeón paraolímpico de natación en los mundiales de México; Michele Tranquilli, autor del libro “Una buona idea” (Una buena idea) y promotor del puente con el África YouAid; Sara Fabris, pintora. Proyectos adoptables. Cada historia contada en el Genfest de Italia es portavoz de una experiencia concreta, una asociación, una acción social, que cada uno de los participantes podrá después “adoptar” durante el año. Es la call to action (‘llamada a la acción’) lanzada al final del evento, con la invitación a cada uno a elegir una acción para replicar en todas partes. Para que sea más ágil para los chicos, en el sitio de United world project, están presentes, subdivididas por regiones, las asociaciones activamente comprometidas en las distintas ciudades italianas, para conocerlas y contactarlas. El Genfest de Italia  concluyó con la escenografía de una ciudad que “vuela”, una ciudad que se armó durante la coreografía final basada en las palabras del texto de Chiara Lubich “Una ciudad no basta”: «Para Dios, una ciudad es demasiado poco. Él, que ha hecho las estrellas y que guía los destinos de los siglos. Con Él podemos mirar más lejos, a la patria de todos, al mundo. Vivamos de modo que al final de la vida no tengamos que arrepentirnos de haber amado demasiado poco». Ahora Loppiano se prepara para recibir el próximo 10 de mayo al Papa Francisco. No por casualidad estuvieron presentes y trajeron su saludo algunos jóvenes de Nomadelfia, la comunidad que el Papa visitará el mismo día y con la cual, en este período de preparación, se ha intensificado la relación de amistad. Fuente: www.cittanuova.it Flickr foto gallery

Francisco se encuentra con los neocatecumenales

Francisco se encuentra con los neocatecumenales

El 5 de mayo en Tor Vergata (Roma) el Papa Francisco se encontrará con los miembros del Camino neocatecumenal. La ocasión del encuentro internacional coincide con los 50 años de presencia en Roma. Se esperan 150 mil participantes de 134 naciones. El Papa enviará a 36 nuevas “missio ad gentes”: grupos que llevarán el Evangelio en zonas secularizadas o con poca presencia cristiana. Francisco benedecirá también a 20 comunidades de las parroquias de Roma que ya han incluído esta forma de iniciación cristiana. El encuentro, que se concluirá con el canto del “Te Deum”, será guiado por el equipo internacional del Camino neocatecumenal, integrado por Kiko Argüello, el padre Mario Pezzi y Ascensión Romero.

Chiara Lubich: un carisma motor de vida nueva

Chiara Lubich: un carisma motor de vida nueva

“El recorrido de una profecía”. A diez años de la muerte de la Fundadora de los Focolares, un congreso promovido por la Embajada de Italia ante la Santa Sede, el 3 de Mayo, en conjunto con el Soberano Militar Orden de Malta y en colaboración con el Movimiento de los Focolares, ha sido la ocasión para una reflección sobre la Economía a la luz del carisma de la unidad. Han participado Mons. Giovanni Angelo Becciu, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, Maria Voce, presidente del Movimiento de los Focolares, Luigino Bruni, profesor de Economía de la Universidad LUMSA de Roma, Leonardo Becchetti, profesor de Economía de la Universidad de los Estudios de Roma Tor Vergata y Simona Rizzi, presidente del Consorcio Tassano Servizi Territoriali. En su intervención, Maria Voce ha afirmado que el Movimiento de los Focolares «no alcanzaría su propia vocación si no actuara la primera página de la doctrina social cristiana, el canto del Magnificat, en donde está escrito que: “A los hambrientos ha colmado de bienes y ha despedido a los ricos con las manos vacías”». La Economía di Comunión, nacida por una inspiración de Chiara Lubich, ha dado vida a un movimiento de pensamiento y acción solidaria y social, en diálogo con la cultura contemporánea y con la economía civil, a nivel local e internacional.

La “Casa de los niños” en Damasco

La “Casa de los niños” en Damasco

«La Maison des enfants» a Damasco, © Zéna.

«Una bomba estalló a pocos metros de mi casa. Yo tendría que haber estado en el lugar de la explosión de camino a mi trabajo. Pero ese día estaba diez minutos atrasada. Un signo del destino». Su voz es clara y calma, en un francés casi perfecto. Una serenidad que contrasta con el sonido de bombas y aviones que marcan la vida cotidiana de la capital, Damasco. Zéna, nacida en Líbano hace 35 años, llegó a Siria en julio del año pasado. Es miembro del Movimiento de los Focolares, y decidió unirse al país en guerra tras una larga reflexión. En su país natal vivió la guerra y las bombas. «Conservaba todo dentro de mí. Tenía miedo. Pero un día empecé a ver las cosas de una manera positiva. Me dirigí a Dios y vine a Damasco con los Focolares». Los primeros seis meses vivió bajo los bombardeos. «Hasta diciembre los atentados eran a diario, pero conseguíamos aún vivir», cuenta. «Un día de enero, sin embargo, una bomba cayó a pocos metros de casa… En Siria, a pesar del coraje de los habitantes, el miedo y el peligro nunca están lejos». En Damasco, en el barrio pobre de Douela, Zéna trabaja en la “Maison des enfants” (casa de los niños), gestionada por los miembros del Movimiento en colaboración con otras personas. El centro comprende cuatro clases de 90 niños, de una edad entre los 6 y los 10 años. Ocho docentes, todos jóvenes graduados sirios. «La hemos llamado la “Casa de los niños” porque queremos ser una familia para ellos. Tenemos muchas solicitudes para entrar, y no podemos satisfacer a todos. Acogemos a los niños más pobres, muchos de los cuales han perdido a sus padres o han sufrido violencias. Tienen que estar acompañados por adultos que los quieran». En febrero, la “Maison” tuvo que cerrar durante algunas semanas a causa de un atentado. «Fue un momento terrible. Cuando a los niños se les pregunta si tienen miedo de las bombas, la mayoría responde evasivamente, rechazando incluso la realidad. Había mucho sufrimiento relacionado con las consecuencias de la guerra». El centro fue abierto nuevamente a principios de abril, con gran alegría de los estudiantes: «Están felices de venir, en cambio están tristes cuando se tienen que ir». La vida ha vuelto a Siria. Ahora el país está casi por entero bajo el control del gobierno sirio. «Durante los fines de semana, los bares están abiertos hasta la una o las dos de la mañana. Las personas están nerviosas, tienen necesidad de desahogarse». Zéna vive en la “Puerta Este – Bab Sharqi – de Damasco, en la ciudad vieja. En el barrio cayeron pocas bombas en siete años, sin embargo quedan los signos de largos años de conflicto. «Hoy hay poco trabajo. Muchos jóvenes se marchan, van a Europa o al Líbano para evitar el servicio militar o para encontrar trabajo. En Siria por cada hombre hay ocho o diez mujeres». El Movimiento de los Focolares, lleva a cabo con serenidad su misión. «Aqui los cristianos están protegidos por el gobierno. Somos muy respetados. Después de siete años de guerra, las iglesias orientales han podido hacer las procesiones pascuales en las calles. Al final del conflicto – prosigue – el mismo pueblo sirio reconstruirá el país. La obra es enorme. Damasco no ha sido destruida, pero en las regiones de Aleppo y Homs el daño es ingente. La lira siria ha perdido mucho de su valor y muchas familias acomodadas ahora son pobres. Las élites han desaparecido, hay personas en gran dificultad. ¿Cómo podemos encontrar aquí un trabajo para los jóvenes graduados? A pesar de todo ello, muchos se han quedado. Creen en la recuperación de su país». Antes de la reconstrucción física y del restablecimiento económico, Siria tendrá que erradicar los conflictos armados en el territorio. Zéna está convencida de que el final de la guerra está cerca. «Si no hay intervenciones externas, estoy segura de que la guerra, en suelo sirio, terminará antes de finales de 2018. Tenemos que crear trabajo y volver a dar dignidad a las personas. Espero realmente que, poco a poco, vuelvan las empresas y los turistas también. Tenemos que dar una nueva motivación a los sirios. A partir de los niños, pilares de la futura sociedad». “Sus” niños, justamente. Hoy le toca a Zéna preparar la comida. «Son el futuro de Siria. Cada día, vengo a trabajar con una alegría indescriptible». Fuente: imprimaturweb.fr

El Evangelio vivido: “Como libres hijos de Dios”

Fábrica de bombones. Durante el verano viajé a Alemania con una amiga, para trabajar en una conocida fábrica de bombones. Fuimos recibidas con mucha frialdad por los 400 empleados. En especial una señora que trabajaba en mi cadena empaquetando los bombones. Ella era muy agresiva conmigo. Un día, justo ella, cometió un error que podía costarle mucho. Cuando llegó el responsable de la sección, sin pensarlo demasiado, yo me asumí la culpa de ese error. Recibí  un severo reproche, con la posibilidad de que, en el próximo error, podría perder el trabajo. Pero estaba contenta: lo había hecho a Jesús. Ese gesto le impactó a mis colegas. Desde ese momento, la atmósfera cambió, comenzamos a tratarnos todos de manera más cordial, y cuando llegó el momento de irnos, nos parecía que dejábamos a una verdadera familia. Krisztina – Rumania Una gran novedad Durante un encuentro en la parroquia, me quedé impresionado por la alegría y la simplicidad de un grupo de jóvenes, que eran más o menos de mi edad. Para una persona como yo, acostumbrada a recurrir a Dios sólo en los momentos de necesidad, sentir que hablaban de Él como Dios Amor era una novedad. Sin demasiados razonamientos, en los días siguientes probé a hacer como ellos. En primer lugar me puse a ayudar en las tareas de la casa y a prestarle atención a las exigencias de mi hermana más pequeña. Un domingo renuncié incluso a ir al fútbol para ayudar a mi papá a colocar un techado en mi casa. En la escuela, a pesar de mi costumbre de estudiar por mi cuenta, me puse a ayudar a una compañera a repasar juntos la clase. Daniel – Argentina En el supermercado Como de costumbre fui al supermercado, pues tenía que preparar una cena para unos treinta jóvenes en mi casa, y dado que iba a estar ocupada en un congreso de varios días, pensé hacer una gran compra para tener las cosas en casa. Mientras estaba colocando la compra en la cinta de la caja, vi que la señora detrás de mí había comprado muy pocas cosas. La invité a que pasara primero. Después de ella, estaba una señora mayor con 10 paquetes de pañuelos en la mano. Le dije si quería pasar adelante también ella. Me dijo que su marido había ido a buscar una caja de agua. Cuando llegó el marido, aparté mis cosas y los dejé pasar. Finalmente, ¡llegó mi turno de pasar a la caja! Pero llegó un joven que había comprado una cajonera y tenía en sus brazos una caja muy pesada, y me di cuenta de que era amor que pasara primero él. Comencé a llenar mis bolsas. Al final la chica de la caja sacó el ticket de las compras y me dijo: “Hoy usted ¡no paga nada!”. Y pensé: ¿será una broma? Y la cajera me preguntó: “¿cómo se llama?”. Le respondí: “Chiu”. Escuché un parlante que decía: “¡Hoy la señora Chiu se ganó una compra de 107 euro!”. No había calculado esta probabilidad, ¡había sólo amado a los prójimos que estaban en la cola detrás de mí! Chiu  – Hong Kong Negocio de productos alimenticios Dirijo un negocio de productos alimenticios y estoy acostumbrado por lo tanto, al ambiente del comercio, donde en primer lugar cuenta la ganancia, no la persona en sí misma. Conocí algunos cristianos que tratan de poner en práctica el mandamiento de Jesús. Pensé: si ellos lo logran, ¿por qué no pruebo yo también? La mañana siguiente pensé: no quiero más pesar la mercadería con doble papel grueso, a partir de hoy uso sólo uno liviano. Sentí una gran alegría y libertad, comprendí, que amando se me abrían horizontes nuevos. Beppino – Italia

Fiesta del Trabajo

El 1° de Mayo, Fiesta de los trabajadores, se celebra y se recuerda la lucha de los trabajadores, sin barreras geográficas o sociales, para lograr afirmar sus derechos y mejorar su condición laboral. “Ocho horas de trabajo, ocho horas de pausa, ocho horas para dormir” fue la palabra de orden, acuñada en Australia en el 1855 y compartida por la mayoría de los movimientos sindicales a los albores del siglo pasado. Fueron las organizaciones de trabajadores norteamericanos que desarrollaron un gran movimiento de lucha por la cuestión de las ocho horas. El Estado de Illinois, en el 1866, aprobó una ley que introducía ese límite horario a la jornada laboral. La ley entró en vigor el 1° de Mayo de 1867 y en ese día se organizó en Chicago una gran manifestación, con la partecipación de diez mil trabajadores: el corteo más numeroso, hasta entonces, de trabajadores por las calles de esa ciudad. La manifestación fue reprimida con la fuerza. Desde entonces muchos pasos positivos se han dado, aunque en muchas partes del mundo aún hoy los trabajadores no gozan de los mismos derechos y dignidad. Para los cristianos, el trabajo está ligado a la identidad profunda de la persona. El mismo Jesús transcurrió gran parte de su vida trabajando como carpintero junto a su padre.

Primero de mayo, la fiesta de Loppiano

Primero de mayo, la fiesta de Loppiano

El primero de mayo en Loppiano es sinónimo de la fiesta de los jóvenes. Umberto Giannettoni, quien vivió durante 40 años en la ciudadela internacional y que falleció hace pocos días, nos deja un testimonio directo del nacimiento de los desarrollos de un evento que posteriormente se convirtió en una cita isegura para millares de jóvenes, que, en todos los continentes, creen y trabajan para llevar la unidad y la paz en el mundo. Entre sus recuerdos, están también aquéllos vinculados a los comienzos del Genfest. El texto que sigue es extraído de “En una historia muchas historias”, una autobiografía, escrita a veces en tercera persona, otras veces en primera persona, que el mismo autor definió como un “don personal y testimonio”. «”Un testimonio dado como servicio es bueno, nos hace buenos….” (Papa Francisco). La historia de cada uno es un tejido armonioso entre todo aquello que el hombre logra realizar con la luz de su razón, con sus fuerzas y todo lo que le es ofrecido gratuitamente por la penetrante luz de la divina revelación, en una constante conversión». 6207111132_0f401954ef_oEl primero de mayo de 1971 tuvo lugar la primera fiesta de los jóvenes en Loppiano. «Chiara Lubich, después de un encuentro con el Prior de Taizé, en Rocca di Papa (Roma), hablaba de la ciudadela como de una “ciudad de los jóvenes”. Giorgio Marchetti, colaborador cercano de Chiara, durante un viaje a Padua, se quedó por poco tiempo en Loppiano. Contó lo que Chiara había dicho. A Umberto le vino como un relámpago en el alma la exigencia. Había que responderle enseguida a Chiara. El fin de semana organizó una excursión con los responsables de los Focolares de la escuela al “Passo del Muraglione”, en los Apeninos. En la mañana del domingo, dos camionetas y un auto viajaron a este lugar. En una cafetería del “Passo” estudiaron la posibilidad de realizar un gran encuentro de jóvenes en Loppiano, que se realizaría el 1º de mayo. […]. Invitarían para participar a jóvenes de varias zonas y países. Cada uno sería invitado para colaborar artísticamente. Cuando salieron de la cafetería, fueron sorprendidos por una escena especial. La calle estaba cubierta por una delgada capa de hielo. La lluvia, que continuó con un descenso de la temperatura, produjo esta situación. Las camionetas tenían dificultades para mantenerse dentro de los límites de la ruta, tenían la fuerte impresión de que alguien quería impedirles llevar adelante la decisión tomada […]» «En Loppiano existía un hermoso grupo de jóvenes con grandes talentos muy valiosos. Entre muchos de ellos, Heleno Oliveira, un joven brasiliano, cantautor, quien contribuyó de forma importante en la parte artística. Todos se comprometieron al máximo. El primero de mayo de 1971, en el anfiteatro natural de «Campo Giallo”, bajo un sol maravilloso, vimos llegar a millares y millares de jóvenes. La jornada, en la cual ofrecieron una colaboración muchos jóvenes de Italia y de Europa, fue muy eficaz para los jóvenes. Esa noche se fueron felices y plenos de Dios que sintieron que entraba en sus vidas. Desde Trento llegó Paolo Bampi, un joven enfermo de leucemia que cantó una canción arrastradora: “…pero, ¿qué están buscando, qué es lo que quieren?…”. El Gen Rosso cantó “Dios es Amor”. Además, hubo también piezas de teatro, de danza. Cada actuación fue premiada con un “primer premio”, que el jurado otorgó a distintas expresiones: la belleza, la unidad, el contenido, el compromiso. Fue un “in crescendo” de alegría sincera y explosiva que contagiaba a todos. Cuando llegó la noche, bajo los rayos de un sol que llenaba de oro todo el espacio, en una calma solemne, después de la intensa jornada […], existía en todos la fuerte impresión de la presencia de María» Posteriormente, hubo una segunda cita de fiesta de los jóvenes, en 1972, que fue aún más numerosa. «Chiara Lubich comprendió que éste sería un instrumento importante para todo el movimiento juvenil. Decidió comprometer a los centros Gen Mundiales en la organización del “Genfest” de 1973, que comenzó a realizarse siempre en Loppiano. En ese año, el padre Pasquale Foresi (cofundador del Movimiento de los Focolares) estuvo presente y dio un discurso importante sobre el llamado de seguir a Jesús. En el anfiteatro al aire libre estaban presentes casi 10 mil jóvenes». ¡Ya nació el Genfest! Fuente: www.loppiano.it Transmisión en vivo: https://www.primomaggioloppiano.it/live/

Pon el amor en movimiento

Pon el amor en movimiento

Cómo comenzó esta aventura de la unidad. Queridísimos, comenzó cuando no yo, sino Otro lo quiso. No sé si saben que de vez en cuando, llegan a la Tierra, dones, llamados carismas. Los envía Aquél que gobierna la historia, la conduce hacia un objetivo bien preciso: el bien, haciendo concurrir a éste incluso todo lo negativo que nosotros, hombres y mujeres, podemos realizar en este mundo. Es Dios, Dios que es Amor, en quien muchos de nosotros creemos fuertemente. Sin embargo, un día, hace muchos años, uno de estos carismas llegó también a nosotros. Por él, entendimos que sobre nosotros, jóvenes de entonces, había un designio maravilloso, una tarea, casi una misión: trabajar en la vida, que se nos había dado, para que todos sean uno, poniendo en movimiento, en nuestro corazón y en el de otros, el amor. ¿Fantasías? ¿Utopía? Ciertamente, no. Si Jesús un día pidió a su Padre del Cielo precisamente así: “Que todos sean uno”. ¿Podía el Padre- Dios de un Hijo-Dios, con el cual es un solo Dios, no escuchar su voz? Partimos seguros hacia esa meta y ahora en el mundo, entre chicos, jóvenes y personas adultas, somos millones y millones de casi todas las naciones existentes. No podemos contar cuántos somos; es una empresa imposible. Obviamente entre los nuestros existe quien no tiene nuestra fe, pero quizás tiene otra, o no la tiene. También estos poseen la así llamada benevolencia, que en todo corazón humano no puede faltar. Así se camina, también junto a ellos, hacia el objetivo de la familia universal, hacia la edificación de un mundo unido. ¿Y si Dios está con nosotros, quién estará contra nosotros? […] Y ahora ustedes empuñen la bandera de nuestro ideal; por un lado dice: unidad, amarse mutuamente hasta estar dispuestos a morir el uno por el otro; el otro sugiere el medio: el esfuerzo, la fatiga, el estar dispuestos también a sufrir, para que en el mundo florezca una sola familia. Son jóvenes, jóvenes. La valentía no puede faltarles. Si nosotros pudimos hacerlo, ¿por qué ustedes no? Chiara Lubich   (Del Archivo del Centro Chiara Lubich)

Mayo significa joven

Mayo significa joven

El zoom apunta a los jóvenes. Este año también partirá idealmente desde Loppiano, la ciudadela de los Focolares, la ya tradicional cita “Semana mundo unido”, una red mundial de acciones marcadas por un espíritu de hermandad entre pueblos y culturas. Desde hace más de veinte años la “Semana” está en el corazón de las iniciativas de los jóvenes de los Focolares, que quieren dar testimonio a todos, no sólo a sus coetáneos sino también a las más altas instituciones, que el mundo unido no es un sueño extraviado entre los vientos de guerra o bajo el peso del malestar social, sino que es una realidad posible. Especialmente si quienes tomen las riendas de la sociedad son las nuevas generaciones, formadas en una cultura de paz. El 1 de mayo, la ciudadela italiana de los Focolares hospedará una de las etapas “nacionales” en el camino hacia el Genfest de Manila (“Beyond all borders”, julio de 2018), reuniendo a 3 mil jóvenes de todas partes de Italia. Una fiesta para hablar de la más difícil de las fronteras que hay que superar para ir al encuentro de los demás: uno mismo. “Beyond me”, en Loppiano, contará las historias de quien ha querido, ante todo, producir en sí mismo un profundo cambio, saliendo de su propia zona de comfort para abrirse a los valores de la solidaridad y a las necesidades del que está a su lado. Para muchos jóvenes presentes, esta experiencia de apertura tiene sus raíces en un encuentro personal con Dios, que transformó sus vidas y permitió superar los miedos. Para otros, fue una superación de una enfermedad o de una discapacidad, para otros la toma de conciencia de un malestar. Estará presente también, en nombre de una amistad ya probada, y con la mira en la visita del Papa a ambas ciudadelas, el 10 de mayo, un nutrido grupo de jóvenes de Nomadelfia. La “Semana mundo unido” (United World Week), que abrirá sus puertas inmediatamente después, será, en cambio, un único gran evento, desplazado en varios puntos del mundo. Una exposición internacional – parte integrante del United World Project – que desde hace más de dos décadas (la primera edición fue en mayo de 1995) vuelve en esta época del año a dar vida, en diversos puntos del planeta – pero sobre todo allí donde prevalecen la soledad, la pobreza, la marginación – a relaciones de pacífica convivencia entre pueblos y culturas. Con el tiempo, la “Semana Mundo Unido” se ha abierto un espacio en la opinión pública, a través de los medios de comunicación social y las redes, permitiendo que esas acciones de fraternidad sean conocidas por las instituciones locales, nacionales y supranacionales, y también por personalidades del mundo de la cultura, del deporte, de la sociedad civil y religiosa. La edición de 2018 tendrá como hilo conductor el tema “Generación Hambre Cero”, uno de los 17 objetivos del desarrollo sustentable contenidos en la Agenda aprobada por los Estados miembros de las Naciones Unidas, para ser alcanzados antes de 2030. Los chicos y jóvenes del Movimiento de los Focolares ya se han comprometido, desde hace tiempo, en dar su aporte al importante proyecto llevado a cabo por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura) sobre los temas de la desnutrición, el derroche de alimentos, el respeto de la naturaleza, con iniciativas personales y colectivas dirigidas a un uso responsable de los recursos de la tierra. La “Semana” será entonces una ocasión para mostrar los frutos de esta colaboración e involucrar a un número creciente de chicos, ciudadanos e instituciones para alcanzar el objetivo. Concluirá, con un “epicentro” el domingo 6 de mayo, con el “Run for unity”, competencia deportiva realizada por centenares de miles de chicos de nacionalidades, religiones, culturas, etnias diversas, que cubrirán la tierra, pasándose idealmente un testimonio de “fraternidad”, de Este a Oeste. En cada etapa, recorrida a pie, o en bicicleta, o haciendo correr un pensamiento de paz, esta carrera de relevos más contracorriente que exista, se enriquecerá con eventos deportivos, juegos, acciones de solidaridad y todo lo que pueda servir para dar testimonio que el sueño de un mundo unido resiste, a pesar de las tensiones o señales contrarias. Y acaso estos chicos serán los protagonistas de todo ello. Chiara Favotti

Nos dejó Tommaso Sorgi

Nos dejó Tommaso Sorgi

Tommaso Sorgi con Igino Giordani

El pasado 24 de abril, Tommaso Sorgi «nos dejó serenamente, luego de una larga vida, completamente entregada a la Iglesia, a la Obra de María y al bien de la humanidad». Así anunció el Movimiento de los Focolares la muerte de este hombre político elegido repetidas veces diputado del Parlamento italiano, entre los primeros focolarinos casados y un estrecho colaborador de Chiara Lubich. Sorgi comenzó y dirigió por muchos años el Centro Igino Giordani. Ayer, 26 de abril, se celebró el funeral en Téramo, su ciudad natal. En breve publicaremos un perfil de su vida.

Danza la paz

Danza la paz

Antonella Lombardo

Una jornada importante para todos los apasionados. El 29 de abril la danza es la protagonista, con espectáculos, talleres, iniciativas de apoyo de las escuelas, pasantías, cursos de formación en todo el mundo. Contemporánea, clásica, deportiva, hip hop, breakdance, funky jazz… la danza es un lenguaje universal, un vehículo potentísimo de cohesión social, “esperanto” del cuerpo, presente en todas las culturas. Hablamos de esto con Antonella Lombardo. «Danza y música son un instrumento de diálogo que nace a partir del hacer, del estudio y del placer de compartir distintos lenguajes, transmitidos a través de culturas milenarias». Después de una formación como bailarina, en la escuela de grandes maestros, sobre todo en Italia y Francia, desde hace más de 30 años Antonella trabaja como bailarina y docente. «En un momento dado advertí la exigencia de llevar este arte a un nivel más espiritual. Buscaba la Belleza con la “B” mayúscula. Había abierto una escuela de danza, pero me parecía, que en un mundo tan atormentado y complejo, se trataba de cosas efímeras. En esos años tuvo lugar mi encuentro con el carisma de Chiara Lubich. Le escribí una carta, hablándole de esta situación que me atormentaba. Su respuesta fue límpida y decisiva: “Cualquier trabajo, si es hecho por amor, tiene un sentido profundo. Todo contribuye al Bien, a la Verdad, a la Belleza. La armonía es altísima unidad”. Entonces no entendí enseguida cómo poner en práctica este programa, pero después de un tiempo, me pidieron que realizara un espectáculo con ocasión de un encuentro de jóvenes a nivel nacional, me encontré con el asesor de la Región Toscana, Massimo Toschi, quien me preguntó si tenía algún sueño. Le contesté que era el de hacer danzar, en un único escenario, con bailarines de todas partes del mundo». Así nació la Asociación cultural Dancelab Armonía, para desarrollar la búsqueda de armonía y diálogo entre culturas diferentes, desde la perspectiva de la paz. La asociación promueve un Festival internacional, “Armonía entre los pueblos”, que ya llegó a su 13ª edición, y ha involucrado a toda la comunidad provincial, es un Campus de danza, destinado a bailarines provenientes de varias partes del mundo, también de zonas en conflicto como Israel y Palestina. A ellos especialmente está dirigida una actividad de formación profesional y humana, basada en la cultura de la paz. A lo largo de los años la Asociación ha realizado varios Campus en Italia, en Budapest y desde el 2014 en Medio Oriente, con la Fundación Juan Pablo II y en colaboración con la Asociación “Children Without Borders y el apoyo de la Custodia de Tierra Santa. Explica Lombardo: «La paz no es una meta, sino un proceso fatigoso, en lo cotidiano. Una apuesta educativa. Durante el Campus los jóvenes aprenden las técnicas de danza y experimentan la potencia del lenguaje superior del Arte. En la velada conclusiva, dan testimonio de sus experiencias positivas, basadas en el respeto recíproco, en relaciones de auténtica fraternidad, de conocimiento recíproco». También forma parte del proyecto una Marcha por la paz, intercultural e interreligiosa que tiene lugar todos los años el 4 de octubre, y en la que participan la Región Toscana, Entidades locales y las escuelas, pero también comunidades religiosas (católica, musulmana y judía) y las asociaciones de voluntariado. ¿Con cuántos jóvenes te has encontrado a lo largo de tu carrera? «Con miles. La danza es una disciplina severa y selectiva, pero los jóvenes se sienten atraídos. Un cierto impulso proviene de los concursos de talentos que promueve la televisión, pero esos dan una información distorsionada de la esencia del Arte. Es necesario responder con una dimensión experiencial para ser más incisivos como maestros. Hoy los jóvenes no acogen fácilmente las enseñanzas teóricas si no prueban personalmente su eficacia». ¿El arte puede tener un valor social? Antonella Lombardo está segura: «El arte es la profecía de un nuevo humanismo, uno de los caminos para alcanzar la armonía social. Porque es un reflejo de la Belleza que es Amor». Y concluye: «Tratando de vivir mi profesión en esta dimensión he visto cambiar mi vida. He encontrado un sentido a todo lo que antes no me parecía esencial. Y además trato de darles la posibilidad a muchos jóvenes de hacer lo mismo. Porque todos, como me enseñó Chiara Lubich, pueden hacer de su vida una obra de arte». Chiara Favotti Ver también: www.festivalarmonia.org, www.dancelab.it.

Palabra de vida – Mayo 2018

El apóstol Pablo escribe a los cristianos de la región de Galacia, que habían recibido de él el anuncio del Evangelio, pero ahora les recrimina que no han comprendido el sentido de la libertad cristiana. Para el pueblo de Israel, la libertad es un don de Dios: Él lo sacó de la esclavitud en Egipto, lo condujo hacia una nueva tierra y estipuló con él un pacto de fidelidad recíproca. Del mismo modo, Pablo afirma con fuerza que la libertad cristiana es un don de Jesús, pues Él nos da la posibilidad de convertirnos, en Él y como Él, en hijos de Dios, que es Amor. También nosotros, imitando al Padre como Jesús nos enseñó y mostró con su vida , podemos aprender la misma actitud de misericordia para con todos, poniéndonos al servicio de los demás. Para Pablo, este aparente sinsentido de la «libertad de servir» se resuelve por el don del Espíritu que Jesús hizo a la humanidad con su muerte en la cruz. En efecto, el Espíritu es el que nos da la fuerza de salir de la prisión de nuestro egoísmo –con su lastre de división, injusticia, traición y violencia– y nos guía hacia la verdadera libertad. «En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí». La libertad cristiana, además de ser un regalo, es también un compromiso. En primer lugar, el compromiso de acoger al Espíritu en nuestro corazón, haciéndole sitio y reconociendo su voz en nosotros. Escribía Chiara Lubich: «[…] Ante todo debemos ser cada vez más conscientes de la presencia del Espíritu Santo en nosotros; llevamos en lo más íntimo un tesoro inmenso, pero no nos damos cuenta de ello suficientemente. […] Además, a fin de poder oír y seguir su voz, hemos de decir no […] a las tentaciones, atajando de raíz sus insinuaciones; sí a las tareas que Dios nos ha encomendado; sí al amor a todos los prójimos; sí a las pruebas y a las dificultades que nos salen al paso… Si lo hacemos, el Espíritu Santo nos guiará y dará a nuestra vida cristiana ese sabor, ese vigor, esa garra, esa luminosidad que no puede tener si no es auténtica. De ese modo, también quienes están cerca se darán cuenta de que no solo somos hijos de nuestra familia humana, sino hijos de Dios» . Pues el Espíritu nos llama a apartar nuestro yo del centro de nuestras preocupaciones, para acoger, escuchar y compartir los bienes materiales y espirituales, perdonar o preocuparnos de de todo tipo de personas en las distintas situaciones que vivimos cada día. Y esta actitud nos permite experimentar el fruto característico del Espíritu: el progreso de nuestra humanidad hacia la verdadera libertad, pues pone de manifiesto y hace que florezcan en nosotros capacidades y recursos que quedarían para siempre sepultadas y desconocidas si vivimos replegados en nosotros mismos. Cada acción nuestra es, pues, una ocasión inexcusable para decir no a la esclavitud del egoísmo y sí a la libertad del amor. «En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí». Quien acoge de corazón la acción del Espíritu contribuye además a construir relaciones humanas positivas por medio de todas sus actividades cotidianas, tanto familiares como sociales. Carlo Colombino es empresario, marido y padre, y tiene una empresa en el norte de Italia . Una cuarta parte de sus sesenta empleados no son italianos, y algunos de ellos arrastran experiencias dramáticas. Al periodista que lo entrevista, le cuenta: «También el puesto de trabajo puede y debe favorecer la integración. Me dedico a actividades de extracción, de reciclado de material de construcción, y tengo responsabilidades con el entorno, con el territorio donde vivo. Hace unos años la crisis golpeó duramente: ¿salvamos la empresa, o a las personas? Trasladamos a varias personas, hablamos con ellas, buscamos la solución menos dolorosa, pero fue dramático, como para no dormir por las noches. Este trabajo podía hacerlo mejor o peor, y procuré hacerlo lo mejor posible. Aposté por el contagio positivo de ideas. Una empresa que solo piensa en la facturación, en los números, tiene un futuro de cortas miras: en el centro de toda actividad está el ser humano. Soy creyente y estoy convencido de que una síntesis entre empresa y solidaridad no es una utopía» . Activemos, pues, con valentía nuestra llamada personal a la libertad en el lugar donde vivimos y trabajamos. Así permitiremos que el Espíritu alcance y renueve también la vida de muchas otras personas a nuestro alrededor, impulsando la historia hacia horizontes de «alegría, paz, paciencia, afabilidad…». Letizia Magri

Evangelio vivido: de la muerte a la vida

Evangelio vivido: de la muerte a la vida

Nací en un pueblito del Norte de Italia, hace 67 años. Durante la adolescencia mis únicos intereses eran la música y el dibujo. Por los constantes conflictos con mi familia, pronto abandoné mi casa y la escuela. La guitarra, el pelo largo, mi banda: éste era mi mundo. Con algunos amigos formamos una comuna donde vivíamos , tocando y soñando juntos. Un lugar de pasaje donde circulaba el hashish. Conocí a Laura, quien fue mi compañera, con la alegría y la inconsciencia de los veinte años. Ella, de vez en cuando, consumía drogas pesadas. Para ayudarla a abandonar, hice “algo” de lo cual me  arrepentí amargamente: probé yo también. Fue el comienzo de una escalada que día tras día nos condujo a un abismo sin fondo, en la postración de tener que consumir dosis cotidianas cada vez más fuertes. Fueron años de miedo, de euforia alternada con crisis de abstinencia, recuperaciones en el hospital y continuas recaídas. Hasta terminar en la cárcel. Cuando terminó la prisión, decidimos viajar a India para aprender a tocar el Tabla, un típico instrumento de percusión. India nos pareció fascinante, a tal punto que nos olvidamos del Occidente y su materialismo, logrando estar lejos de cualquier droga. Volviendo a Occidente, el impacto fue muy duro. Italia en ese período estaba impactada por el terrorismo de carácter político. Desorientados, nos encontramos nuevamente en los brazos de la heroína, que nos ayudaba a no pensar. El remolino de la drogadicción nos absorbió de un modo aún más despiadado. Siguieron años de degradación física y moral. Hasta llegar a una encrucijada drástica: la locura o la muerte. Volví a India para desintoxicarme. Pero fui sólo, para evitar los condicionantes y recaer en la droga. Al volver a Italia nuevamente, acepté de mala gana, ir a lo de un tío en la zona Toscana. Ocurrió el cambio. Sentía que él, extrañamente, me aceptaba y respetaba, como uno de la casa. La idea que animaba la vida de su familia era que Dios es Amor, que nos ama a todos personalmente y sin condiciones. Esta propuesta comenzó a atraerme también a mí. El 1º de mayo de 1982, con mis primos, fuimos a Loppiano para un meeting de jóvenes de todo el mundo. Estaba cada vez más convencido de que la vida que estaba descubriendo era también para mí, trataba de estar en estrecho contacto con los habitantes de la ciudadela, que, descubrí, habían puesto en la base de sus vidas el Evangelio. Deseaba comunicar a Laura lo que me había pasado y fui a buscarla. Su reacción fue, se comprende, muy dura, se sentía traicionada. Después de algunos meses, me escribió una carta. Estaba en la cárcel y quería verme. Le agradecí a Dios: cuando llegas al fondo lo único que puedes hacer es salir. “¡Haz de mí un instrumento para su redención!”, rezaba. Cada semana iba a verla para conversar con ella. Cuando ella salió de la prisión, después de un año y medio, comenzamos juntos una vida nueva. Ayudados constantemente por nuestra nueva familia, los Focolares. Entre nosotros fue madurando el deseo de casarnos por la Iglesia. La vida comenzó a transcurrir serena y segura, enriquecida por la llegada de dos hijas. Laura se graduó como enfermera profesional. Pero justo en el lugar de trabajo, después de un tiempo, se enamoró de un colega. Me pidió la separación. Después de haber luchado en vano para evitar esta ruptura, encontré un apartamento y me fui a vivir solo. Comencé a sentir los primeros signos de una enfermedad en el hígado, cada vez más grave, hasta llegar necesitar un trasplante. Los médicos dijeron que me quedaban pocas semanas de vida y me internaron inmediatamente. Transcurrí un período precioso en el hospital, donde trataba de preparar mi alma, fijándola solamente en Dios, con cotidianos actos de amor hacia los otros enfermos, especialmente con los que estaban más solos. Se pudo encontrar un hígado compatible para lograr el trasplante. El éxito fue superior a las expectativas y después de poco tiempo me dieron el alta. Hace dos años recibí una llamada telefónica: Laura me pedía que me quedara con las hijas, porque ella tenía que ser internada. Corrí inmediatamente. El diagnóstico, inesperado, reunió a la familia. Nos perdonamos mutuamente, agradecidos de poder transitar el último trecho del camino juntos. En los últimos instantes, mientras lentamente le susurraba en su oído, muchas veces, “Ave María”, ella, de vez en cuando, acompañaba mi oración con un suspiro: nunca habíamos rezado juntos. En las últimas palabras de la “Salve”, …y después de este destierro muéstranos a Jesús…, Laura voló hacia el Cielo. (S. B. – Italia)

La esperanza más allá de los miedos

La esperanza más allá de los miedos

Foto: © CSC Audiovisivi

Promovida por el Movimiento de los Focolares, durante el congreso “Juntos para dar esperanza. Cristianos y Musulmanes en camino con el carisma de la unidad”, se llevó a cabo, el sábado 21, una sesión abierta en la cual participaron numerosas personalidades y promotores de un diálogo vivido en la cotidianidad entre cristianos y musulmanes. En la apertura la Presidente del Movimiento de los Focolares, María Voce, saludó con estas palabras: «Desde hace ya 52 años estamos recorriendo un camino juntos, cristianos y musulmanes, iniciado en 1966, cuando se abrió una comunidad del focolar en Tlemcen (Argelia). Para Chiara Lubich, cuyo ideal es “Que todos sean uno” – la Unidad –, resonó sin duda con más fuerza la realidad del don incluso fuera de nuestros recintos cristianos. Fundamental ha sido vivir y compartir el llamado “arte de amar”». Entre los presentes en el Congreso estaba S.E. Mons. Miguel Ayuso, secretario del Pontificio Consejo para el Diàlogo Interreligioso. «En el actual panorama mundial – afirmó – que vive una profunda transformación hacia una sociedad cada vez más multicultural y multi religiosa, el Movimiento de los Focolares se ha comprometido desde hace tiempo en la promoción del diálogo entre creyentes para que el pluralismo religioso de la humanidad no sea causa de divisiones y guerras, sino que aporte en la construcción de la fraternidad y la paz en el mundo». Intervino también el Imam de Florencia Elzir Izzeddin, Presidente de la Unión de las Comunidades Islámicas de Italia, con quienes los Focolares tienen una relación profunda y proficua de colaboración desde hace muchos años. «Somos todos hermanos. No es nuestro objetivo hacer una única religión, sino construir puentes. Con el diálogo podemos ir al encuentro de esa esperanza que va más allá de los miedos que se han creado a causa del terrorismo internacional. Trabajemos juntos para ir más allá de nuestros miedos». Entre los varios testimonios, el de la comunidad austriaca de los Focolares con los refugiados sirios. Cuenta Hedy Lipburger: «Al sur de Austria, en 2015, llegaron cientos de refugiados. No podíamos ignorarlos, y por ello fuimos a verlos para ayudarlos». Y Mohammad Kamel Alshhada, refugiado sirio, sigue: «Tuve que dejar mi país, no tuvo opción porque si no habría tenido que seguir al Isis para enseñar sus ideas, porque soy profesor. En los primeros tres meses en los campos de refugiados en Austria estaba deprimido y sin esperanza, no podíamos hablar con los habitantes del lugar. Luego, por primera vez, algunas personas del Focolar hablaron con nosotros y se interesaron de nuestra situación. Nos sentíamos aceptados y apreciados, como si alguien nos tomara de la mano y nos ayudara paso a paso a comenzar una nueva vida». Finalmente el testimonio de fuerte unidad entre Mohammad Shomali, director del Centro Islámico de Inglaterra, y Piero Coda, rector de la Universidad Sophia de Loppiano, quienes dieron vida a “Wings of Unity”, un recorrido a través de un Seminario para jóvenes cristianos y musulmanes hacia una profundización de sus respectivas creencias y de caminos de diálogo y paz. Afirma Shomali: «si con sinceridad pedimos a Dios que nos guíe para comprendernos mejor entre nosotros, Dios nos guiará. Debemos pedir a Dios que nos hable juntos. Piero Coda en 2016 en Loppiano hizo propia esta idea mía y dijo que debíamos encontrarle un nombre a este proyecto. Así surgió el nombre “Wings of Unity”, “alas de unidad”». Y Piero Coda: «Advertí en esto un claro proyecto de Dios. Entonces le propuse a Shomali un pacto: Pidámosle a Dios que tome en sus manos nuestro corazón, nuestra mente. Él acogió esta oración con alegría».

Genocidio armenio

Una inmensa tragedia, hace 103 años, inauguró la triste lista de catástrofes del siglo pasado: el genocidio de los armenios. Recordándolo, en 2016, el Papa Francisco lanzó un llamamiento: “Teniendo ante los ojos los terribles efectos que en el siglo pasado causaron el odio, los prejuicios y el deseo desenfrenado de poder, espero sinceramente que la humanidad sea capaz de aprender de esas trágicas experiencias a actuar con responsabilidad y sabiduría para evitar el peligro de volver a caer en tales horrores. Que todos multipliquen sus esfuerzos para que en las disputas internacionales prevalezca siempre el diálogo, la búsqueda constante y auténtica de la paz, la cooperación entre los Estados y el compromiso inquebrantable de las organizaciones internacionales para crear un clima de confianza que favorezca el logro de acuerdos permanentes, que miren hacia el futuro”.

Un aniversario “de familia”

Un aniversario “de familia”

«Recordamos hoy, a una gran mujer, en ocasión del décimo aniversario de su fallecimiento». Quien habla es el Arzobispo de Belgrado, Mons. Hočevar, durante una Santa Misa celebrada el 14 de marzo pasado: «Cuando en el mundo gobernaban las tinieblas, una nueva Luz iluminaba el corazón de Chiara Lubich. Donde el pecado, el odio y el mal creaban división, el amor acercaba, conectaba, unía, construía y restauraba. Bajo el fragor de conflictos históricos, culturales y sociales, hoy, como en aquel entonces, estamos llamados a encender una nueva luz de comprensión, unidad y cooperación» Acercar, vincular unir, construir, son los verbos que tal vez expresan mejor el sentido de una “fiesta” planetaria que comenzó el pasado mes de marzo, y todavía se sigue celebrando, para recordar y relanzar la herencia espiritual dejada por la fundadora de los Focolares. «Si hoy tuviese que dejar esta tierra y se me pidiera una palabra, como la última palabra que exprese nuestro Ideal, les diría, segura de estar siendo comprendida en el sentido más exacto: sean una familia». Fue pronunciada por Chiara Lubich en diciembre de 1973. Estas palabras resuenan como un testamento siempre actual. . Pequeños flash, entre los numerosos ecos que nos llegan de cada ángulo del mundo. En Chiang Mai, entre las montañas de Tailandia septentrional, donde centenares de templos budistas ricamente decorados son el símbolo cultural de la nación, unas sesenta personas, miembros de la comunidad de los Focolares, que pertenecen a cinco distintos grupos étnicos (Thai, Karen, Akha, Lahu, Kachin), junto con otos procedentes de Filipinas, quisieron recordar a Chiara Lubich con una iniciativa de ayuda a una comunidad pobre de la tribu Kachin. «Después de la celebración Eucarística, niños y adultos de la comunidad emprendimos un viaje hacia una aldea pobre, a 7 km de la ciudad, donde viven nuestros amigos de la tribu Kachin. Nos pusimos a limpiar y a preparar, por pedido de los habitantes, un lugar donde los niños pudieran jugar. Al final, este pequeño espacio quedó transformado, pero la mayor aventura se vivió en el corazón y en las relaciones personales, mientras trabajábamos sudando bajo el sol abrazador. En este barrio tan despojado, estaba la presencia de Dios. Tratamos de cambiar el mundo, una aldea a la vez». En seis regiones de Kenia, en contextos político-sociales caracterizados por tensiones, incertidumbre, desconfianza y en algunos casos por verdaderos y reales conflictos entre las personas, la comunidad del lugar, realizó diversas jornadas, para encarnar con nuevo impulso un mensaje de unidad y enfrentar los desafíos y dificultades de un país multiétnico y multirreligioso: en Garissa, en la zona oriental, que sufrió fuertes tensiones entre cristianos y musulmanes, en Amukuro y en Seme, en el oeste; en Mombasa, sobre la costa, pero también en Karatina en el centro y en Meru en el noreste. «Chiara sigue guiándonos también en este momento de nuestra historia» En casi todos los lugares, en los distintos países, las autoridades religiosas o los representantes de la Iglesia estuvieron presentes y participaron de los eventos. Como ocurrió en Varsovia, en Polonia. El Obispo de la Iglesia Metodista, envió un mensaje a la comunidad reunida, y el Nuncio de la Iglesia católica llevó a todos el saludo del Papa Francisco. En Moscú, durante una velada enriquecida por el intercambio espontáneo entre los participantes, el recuerdo de la llegada, en los años ’70, de los primeros focolarinos, en la que en aquél entonces era la Unión Soviética, despertó en todos una renovada gratitud. También en Chelyabinsk, en el extremo oriental de los Urales, a casi 1900 km de Moscú, se reunió la comunidad de los Focolares. En Krasnojarsk, en Rusia siberiana central, se desarrolló durante tres días una “Mariápolis”, definida, no por casualidad “de familia”. La “herencia” de Chiara Lubich resonó con particular intensidad en Dublín, Irlanda, elegida para alojar, en el próximo mes de agosto, el Encuentro Mundial de las Familias. Aquí su figura fue recordada también con testimonios de acogida y atención especial entre las generaciones. En Estocolmo, Suecia, un grupo de jóvenes preparó para todos una cena,  fue una ocasión para un intercambio profundo entre los participantes sobre los efectos de la espiritualidad de la unidad en su propia vida. Un aniversario “de familia” también aquí. Chiara Favotti

Por una civilización global de la alianza

Nomadelfia y la ley de la fraternidad

Copyright © 2018 Nomadelfia

Nomadelfia está ubicada entre las colinas de la zona de la “Mancha Mediterránea” en el sur de Toscana (Grosseto, Italia). En este lugar viven casi 300 personas que eligieron como “regla” la ley evangélica de la fraternidad. Lo explica bien su nombre, un neologismo nacido de la unión de los términos griegos nomos y adelphia, que significa “la fraternidad es ley”. «Nuestro deseo es mostrar que es posible vivir el Evangelio en forma social donándose enteramente a los demás, realizando así los principios de justicia y fraternidad que elegimos seguir, en un camino que consiste en compartir la fe y la vida» cuenta Francesco Matterazzo, actual presidente de la comunidad. La ciudadela está organizada en doce grupos familiares, compuestos por 25-30 personas. Sus bienes los ponen en común, no existe la propiedad privada, no circula el dinero, el trabajo se vive como un acto de amor al hermano y las familias están dispuestas a recibir como hijos a niños que se les confían. Para la Iglesia Católica, Nomadelfia es una parroquia formada por familias, laicos no casados y sacerdotes, que comparten una experiencia que recuerda la de las primeras comunidades de creyentes. Está muy cerca de la ciudad etrusca-romana de Roselle, antigua sede episcopal. Su origen, procede del norte de Italia, de la ciudad de Carpi.

Padre Zeno Saltini. Foto © 2018 Nomadelfia

Aquí, el Padre Zeno Saltini, alrededor de los años ’30, comenzó a recibir y a criar como hijos a niños abandonados, fundando la Obra “Piccoli Apostoli”. Rápidamente, fue seguido por otros sacerdotes y también por Irene, una joven estudiante que se ofreció para ser madre de esos niños. Con la aprobación del obispo, el padre Zeno le confió los más pequeños, abriendo un camino de consagración nuevo en la Iglesia, el de “mamás vocacionales”. Finalizando la guerra, muchas familias se unieron al Padre Zeno, dispuestas a recibir a los huérfanos de guerra y a ayudarlos a crecer como hijos propios. El 14 de febrero de 1948, toda la comunidad aprobó el texto de una Constitución, que fue firmada sobre el altar: así, la “Opera Piccoli Apostoli” se comenzó a llamar Nomadelfia. Después de una serie de trabajosas aventuras, los “nomadélficos” encontraron una casa adecuada para el desarrollo de la comunidad en la ciudad de Grosseto, en una finca donada por la hija de un conocido industrial italiano. “Hoy, nuestra misión no ha cambiado”, explica Francesco Matterazzo. «En un mundo que está cada vez más interconectado y desarrolla nuevos instrumentos para comunicar y unir, se viven también realidades que niegan la dignidad del otro, que levantan muros… por esto creo que la propuesta del camino de la fraternidad ¡tenga más que nunca sentido para el hombre!. Aquí en Nomadelfia, familias, sacerdotes y personas individuales pueden compartir una vida cotidiana más apropiada para el ser humano, con su natural aspiración a los valores superiores como el amor, la amistad, la oración y la contemplación; y socialmente más rica, por la variedad de experiencias y edades que recibe»
Nomadelfia_Visita Centro Focolari_c

©CSC Audiovisivi

Es una comunidad abierta al mundo, dispuesta a compartir el camino con otros carismas, como lo testimonia la experiencia que están realizando con el Movimiento de los Focolares: «Yo espero – continúa- que el camino que estamos recorriendo juntos, no sólo por la común espera del Papa Francisco, y que tiene como etapa también la participación de nuestros jóvenes en el Genfest del 1º de mayo en Loppiano y el trabajo común por el proyecto de una “Prophetic Economy”, pueda ser un testimonio también para la Iglesia. El Señor ha sembrado muchas flores en esta pradera, que es el mundo, muchos carismasy creo que deberíamos buscar todos los modos para colaborar, porque esto enriquece el don que cada uno de nosotros es para la humanidad». Subrayando las palabras de Materazzo, el domingo 22 de abril, una vivaz delegación de “nomadélficos” constituida por los responsables de la ciudadela, adultos y numeros niños, visitaron el Centro del Movimiento de los Focolares. Algunas horas transcurridas juntos bajo la consigna de la alegría y de un clima de familia.

Jornada Mundial de la Tierra

Todos los años se celebra, el día después del equinoccio de primavera, el Earth Day (Día de la Tierra), la más grande manifestación ambiental del planeta, promovida por las Naciones Unidas, para promover la protección de la Tierra. La idea de la creación de un “jornada por la Tierra” se presentó por primera vez en 1962, y tomó forma definitivamente en 1969, después del desastre ambiental causado por el derrame de petróleo de un pozo situado en el lago de Santa Bárbara, en California. En las últimas ediciones, la Jornada ha involucrado hasta a un billón de personas en 192 países del mundo, convirtiéndose en un acontecimiento educativo e informativo de dimensiones planetarias sobre temas como la contaminación, la desertificación, la destrucción de los ecosistemas y el agotamiento de los recursos no renovables. Pero también de la responsabilidad individual por un consumo sostenible, basado en el cuidado de la “Casa común” de todos los seres humanos.

Jornada mundial de las vocaciones

«No estamos sumergidos en la casualidad, ni somos arrastrados por una serie de eventos desordenados. Nuestra vida y nuestra presencia en el mundo son fruto de una vocación divina». El Papa Francisco lo recuerda con estas palabras, en el mensaje dirigido en especial a los jóvenes en ocasión de la 55ª Jornada mundial de oración por las vocaciones. El mensaje está programado para el 22 de abril y está centrado en el tema: “Escuchar, discernir, vivir el llamado del Señor”. La relación entre los jóvenes, la fe y la vocación estará en el centro del próximo sínodo de octubre. «En esa ocasión –observa el Papa- tendremos la posibilidad de profundizar que, en el centro de nuestra vida, existe el llamado que Dios nos dirige, de vivir la alegría. Los jóvenes y los chicos de los Focolares recuerdan las palabras de Chiara Lubich, dirigidas a ellos mismos en 1998: «Dios llama de formas distintas y variadas. Llama a muchos con funciones y misiones particulares. Por ejemplo llama a los jóvenes a la sublime vocación del sacerdocio, a ser otros Cristo. Llama a hombres y mujeres en variadísimos canteros del jardín de la Iglesia, que son las familias religiosas. Llama a hombres y mujeres en los modernos movimientos eclesiales para donarse a Dios individual y comunitariamente. O a formar una familia, modelo de muchas otras pequeñas iglesias. Recuerden: Él llama a cualquier edad. Llama también a los chicos, a los niños. Llama desde todos los puntos de la tierra».

Chiara Lubich: “Que vuelva la paz”

Chiara Lubich: “Que vuelva la paz”

«Para que vuelva la paz, no dejemos de rezar. En este momento, además, todos debemos sentirnos llamados a seguir con decisión una línea de vida que corrija, al menos dentro de nosotros (pero por la comunión de los santos, en muchos), el error que se ha cometido. Los hombres no han hecho la voluntad de Dios, del Dios de la paz, han hecho la propia. Debemos imponernos, como nunca lo hemos hecho, para cumplir perfectamente su voluntad. “No se haga mi voluntad, sino la tuya”. Estas palabras de Jesús deben asumir para nosotros, hoy, una importancia muy particular. Frente a éstas, cualquier otra cosa debe ser secundaria. No tiene que importarnos tanto en nuestra vida, por ejemplo, estar sanos o enfermos, estudiar o servir, dormir o rezar, vivir o morir. Lo importante es que hagamos nuestra su voluntad, que seamos su voluntad viva. Así vivíamos en los primeros tiempos de nuestro Movimiento cuando, en medio de una guerra, el Espíritu apenas nos había iluminado acerca del valor de las cosas. Frente al derrumbe provocado por el odio, Dios se había revelado como el único ideal que no muere, que ninguna bomba puede derribar. Dios Amor. Este gran descubrimiento era una bomba espiritual de tal magnitud, que nos hizo olvidar literalmente todas las que caían alrededor. Descubríamos que más allá de todo y de todos, está Dios que es Amor, está su providencia que, para aquellos que lo aman, hace que todo coopere al bien. Descubríamos la huella de su amor en todas las circunstancias, también bajo los azotes del dolor. Él nos amaba inmensamente. Y nosotros ¿cómo corresponder a su amor? “No quien dice Señor, Señor, sino quien hace mi voluntad, ése me ama”. Podíamos, por tanto, amarlo haciendo su voluntad. Viviendo así nos habituamos a escuchar con creciente atención “la voz” dentro de nosotros, la voz de la conciencia que nos subrayaba la voluntad de Dios expresada de las más diferentes maneras: a través de su Palabra, de los deberes del propio estado, de las circunstancias, las inspiraciones. Teníamos la certeza de que Dios habría llevado nuestra vida hacia una divina aventura, antes desconocida para nosotros, donde, espectadores y actores al mismo tiempo de su designio de amor, dábamos la contribución, momento tras momento, de nuestra libre voluntad. Poco después nos hizo entrever destellos sobre nuestro futuro, haciéndonos captar con seguridad el fin para el cual el Movimiento estaba naciendo: realizar la oración del testamento de Jesús: «Padre, que todos sean uno», contribuir a la realización de un mundo más unido. También ahora podemos vivir de este modo. ¿Hemos tenido un brusco y doloroso cambio de vida? […] ¿Vivimos momentos de miedo, de angustia, de duda incluso de que nos quiten la vida? O ¿llevamos la vida de siempre, con nuestras tareas de cada día, lejos todavía del peligro? Valga para todos lo que más vale: no esto o aquello, sino la voluntad de Dios: ponernos a la “escucha”, ponerla en el primer lugar en nuestro corazón, en la memoria, en la mente; poner, antes que cualquier otra cosa, todas nuestras fuerzas a su servicio. […] De este modo, Cristo permanecerá en nuestro corazón y así, estaremos todos más compactos, más unidos, seremos más “uno”, compartiendo cada cosa, rezando con eficacia los unos por los otros y para que vuelva la paz». Fuente: Città Nuova n. 4/1991. Artículo recogido después en: Chiara Lubich, Attualità. Leggere il proprio tempo, Città Nuova, pág. 85-87, 2013.

Diálogo y unidad de los cristianos

Diálogo y unidad de los cristianos

Jesús Morán. Foto © 2018 Consejo Ecuménico de las Iglesias

«Con el progreso de los medios de transporte y de las técnicas de información, el universo se ha reducido bruscamente; las distancias dejaron de ser un obstáculo para que los hombres más diversos se vincularan». Sin embargo, esta multiplicidad de relaciones « la mayoría de las veces desemboca en una multiplicación de barreras e incomprensiones». Jesús Morán en su intervención en Ginebra (Suiza), comenzó citando estas palabras del antropólogo francés Roger Bastide, quien vivió en el siglo pasado. Morán considera que el “diálogo” es la característica emergente de nuestro tiempo, a pesar de que todavía no se ha realizado completamente. «La humanidad está más preparada que nunca para ser sí misma, sin embargo se ve obligada a reconocer su incapacidad de responder a su vocación». El contexto en el que presentó su intervención fue un encuentro convocado para recordar la rica colaboración y amistad entre el Movimiento de los Focolares y Chiara Lubich y el Consejo Ecuménico de las Iglesias. Este organismo, constituido en 1948, ha hecho del diálogo el instrumento principal de una eficaz búsqueda de unidad entre las Iglesias cristianas. El diálogo – sostiene el copresidente de los Focolares- está en la raíz de la naturaleza humana y podemos encontrar sus “fuentes” en todas las culturas, tanto en la occidental como en la oriental. Para los cristianos, es el mismo Jesús la “llave” del diálogo: el amor recíproco, el perder la propia vida por amor hasta el abandono. «¿Cuáles son los pilares de una cultura del diálogo? –se pregunta Morán-. El primero es que el diálogo está inscripto en la naturaleza del hombre. El hombre se hace más hombre en el diálogo». El segundo es que «en el diálogo cada hombre se completa a sí mismo con el don del otro. Tenemos necesidad unos de otros para poder ser nosotros mismos. En el diálogo yo le regalo al otro mi alteridad, mi diversidad». Además, «cada diálogo es siempre un encuentro personal, por lo tanto, no se trata de palabras o de pensamientos, sino de donar nuestro ser. El diálogo no es una simple conversación, ni una discusión, sino que es algo que toca lo más profundo de los interlocutores». Más aún, «el diálogo exige silencio y escucha» y «es algo existencial, porque nos arriesgamos a nosotros mismos, comprometemos nuestra visión de las cosas, nuestra “identidad” cultural, eclesial, que no se pierde sino que se ve enriquecida gracias a su apertura». «El diálogo auténtico está relacionado con la verdad, es siempre una profundización de la verdad. […] Cada uno participa y pone en común con los demás su propia participación de la verdad, que es una para todos». «El diálogo – continúa Morán- exige una fuerte voluntad. Como dice Chiara Lubich, “el hacerse uno profundamente”. Sabemos que el modelo sublime e inefable de esta dinámica de amor es Jesús Abandonado. Él representa verdaderamente el riesgo de la alteridad que conduce a la reciprocidad. […]. Su “perder” ganó para nosotros y en nosotros un espacio perenne de Luz y Verdad: el Espíritu Santo». Finalmente, «el diálogo es posible sólo entre personas verdaderas» basadas en una ley, «la de la reciprocidad, en la cual encuentra sentido y legitimidad». Después, Jesús Morán delineó un aspecto ulterior, que pone en evidencia el típico aporte de los Focolares a la causa de la unidad de los cristianos: el “diálogo de la vida”. Éste lleva a «vivir relaciones basadas en el Evangelio, en el intercambio de experiencias, sobre lo más precioso que se puede compartir con el hermano y la hermana de otra Iglesia». Citando las palabras del Card. Walter Kasper, Obispo y Teólogo católico, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos -“El ecumenismo del amor y el ecumenismo de la verdad, que siguen manteniendo toda su importancia, deben ser realizados a través de un ecumenismo de la vida”- Morán observa que «es necesario convencerse de que esta dimensión vital del diálogo no está ausente del pensamiento teológico, sino que es el primer nivel y el más radical, y es a partir de allí, sólo a partir de allí, que se puede acceder, en un segundo momento y con verdadero provecho, al nivel de la razón teológica». «El diálogo – concluye Morán- es el ritmo de las relaciones trinitarias. Entre Ellas existe un continuo intercambio de roles y de dones. […]. Nada se pierde. En el riesgo del diálogo colocamos todo de nosotros mismos y todo del otro, en el espacio trascendente del Espíritu que nos mancomuna, y por lo tanto está toda la humanidad. El que dialoga construye la historia». Foto gallery: https://oikoumene.photoshelter.com/galleries

Religiones en diálogo: profecía y misión

El Instituto Universitario Sophia (IUS) ha recibido, el pasado 16 de abril, la quinta etapa del proyecto de diálogo y colaboración Wings of Unity, que involucra a docentes y expertos del mundo cristiano y musulmán. Promotores, junto al IUS, el Islamic Centre of England de Londres y el Risalat International Institute de Qum. Durante el proyecto, co-dirigido por Piero Coda y Mohammad Shomali, se han recorrido algunas pistas innovativas en el ámbito del diálogo interreligioso a través de seminarios, conferencias públicas, escuelas de verano y varias publicaciones. La jornada de estudio se ha desarrollado en el contexto más amplio de la visita organizada del 15 al 18 de abril a la ciudadela de Loppiano, donde tiene su sede el Istituto Universitario Sophia. Durante estos días el grupo de amigos musulmanes ha tenido la posibilidad de conocer en profundidad la original convivencia multi-cultural animada por el carisma de Chiara Lubich. Fuente: Istituto Universitario Sophia https://vimeo.com/265783668

Genfest 2000: Corran, brillen …

Genfest 2000: Corran, brillen …

«Han pasado 18 años, pero la fuerza de aquella manifestación aún nos moviliza a todos los que participamos. Había llegado a Roma algunos meses antes, en diciembre de 1999. Iniciaba para mí un período durante el cual trabajaría como gráfico en el Centro gen internacional, en preparación del Genfest. No podía imaginar entonces las sorpresas que ese año me tenía reservadas! Un día de febrero del 2000, estando solo con la guitarra, nació una canción que luego se convertiría en mi oración cotidiana: “Luz”. Está inspirada en la vida de Chiara Badano, una gen como nosotros, ahora beata, que en sus últimos momentos ofreció su dolor por el Genfest. “Corran, brillen, no tengan miedo… la luz está en cada uno de nosotros”, digo en la canción. Aquel Genfest era un gran reto pues sería el primero en ser organizado totalmente por nosotros, los jóvenes. Fue una experiencia maravillosa de unidad y madurez. En la ciudadela internacional de Loppiano se realizaría la primera reunión del Equipo de la Música y en su transcurso teníamos que crear 4 temas musicales oficiales. Canté mi canción delante de todos y fue acogida por todos como propia. “Luz” inició la lista de canciones oficiales del evento y se convirtió en un “tema mágico” como muchos la describen, con adaptaciones luego en diversos idiomas. Cuando tiempo después conocí a los padres de Chiara Badano, María Teresa y Ruggero, me abrazaron y me dijeron que había encontrado la mejor manera de hacerla conocer, “porque cantar es rezar dos veces”. Llegado el momento de crear un logo de la manifestación, participé con una propuesta que deseaba proyectar una onda expansiva que permaneciera como una huella en el tiempo, como sería este Genfest. Otro regalo… mi propuesta fue elegida! Aquel 17 de Agosto empezamos temprano a preparar los equipos, la decoración, las pruebas de sonido, los últimos detalles… Horas antes de comenzar, 25.000 jóvenes hacían fila para entrar al Estadio. Tres, dos, uno…y una percusión con distintos ritmos del mundo, un sonido sutil como un latido de corazón, daba inicio al Genfest 2000! El programa fue variado y rico. Su objetivo era demostrar al mundo que la unidad es posible. Alrededor de las 18:30 me tocaba cantar “Basta 1 Sonrisa”, una canción que había escrito en Costa Rica 4 años atrás. Luego, la presentación de Chiara “Luce” como un ejemplo de santidad, con sus 18 años y su espléndida sonrisa proyectada en la gran pantalla, dejó entre los presentes un profundo suspiro de eternidad. De inmendiato empezaron a sonar los acordes de la canción “Luz”. Finalmente el gran momento. Chiara Lubich lanzando su propuesta a las nuevas generaciones: “La idea de un mundo unido, por la cual hoy muchos jóvenes trabajan, no será sólo una utopía, sino que en el tiempo será una gran realidad. Y el futuro está sobre todo en sus manos”. A modo de conclusión, se presentó la propuesta del Genfest: el “Proyecto Africa”, que promovía la ayuda al hospital de Fontem, en Camerún, como punto clave en la respuesta a las necesidades urgentes de esta región. Finalizaba el Genfest pero aún nos esperaba la gran cita de la JMJ, el 19 y 20 de Agosto, en la explanada de Tor Vergata con Juan Pablo II. Otro día histórico, con 2 millones de jóvenes, en el que ni el calor del día o el frío de la noche opacaron la alegría de estar todos juntos. Inolvidable la consigna del Papa: “ No tengan miedo de ser los santos del Tercer milenio…” Antes de partir de regreso para Costa Rica, en Diciembre de ese año tuve la posibilidad de saludar a Chiara Lubich y de dejarle por escrito en un pequeño libro, el relato de la mágica experiencia vivida. Un año inolvidable. Pero los regalos no habían terminado. Tiempo después conocí a Tina Murg, de Austria, quien también había participado artísticamente del Genfest del 2000. Hoy es mi esposa!»

Sandro Rojas Badilla

Escucha la canción “Luz” Foto: Sandro Rojas Badilla

Nosotros, musulmanes y cristianos, juntos

Nosotros, musulmanes y cristianos, juntos

«Provenimos de  dos familias tradicionales y conservadoras de Tlemcen, ciudad muy antigua, cuna de la cultura árabe-musulmana- cuenta Farouk. Nos casamos hace 42 años, tenemos tres hijos y dos nietos. Durante el primer año de casados, como muchas parejas, descubrimos que teníamos caracteres diferentes y esto provocaba conflictos entre nosotros. El encuentro con el Movimiento de los Focolares nos hizo comprender que debíamos emprender un camino de amor verdadero. Esta experiencia nos colmó del amor de Dios y nos permitió dar los primeros pasos de uno hacia el otro. Teníamos un deseo tan grande de conocer hasta el fondo la espiritualidad de la unidad, que nuestra vida comenzó a desarrollarse entre Orán, donde vivimos y Tlemcen, donde se encuentra el Centro del Movimiento de los Focolares. Comenzamos a compartir nuestra fe musulmana y a comprender cómo hacer para encarnar la espiritualidad de la unidad en nuestro credo. En Orán se fue formando a nuestro alrededor una pequeña comunidad y nuestra casa se convirtió en un lugar de encuentro, un “Faro”, como la misma Chiara Lubich quiso llamarla. Muchos musulmanes conocieron el focolar y entre nosotros comenzamos a compartir todo, alimentados y enriquecidos por un amor sobrenatural. En los comienzos de los años ’90 la guerrilla en nuestro país nos recordaba las análogas circunstancias del nacimiento del Movimiento y el descubrimiento de Dios como único ideal» «Con nuestros hijos – continúa Schéhérazad- en su etapa de adolescencia, vivimos momentos bastante turbulentos. Buscábamos el diálogo  con ellos y, sobre todo el amor filial. Podemos decir que, con los dos mayores logramos construir una relación basada en la sinceridad. En la comunidad del focolar escuchaba testimonios en los que se hablaba de Dios Amor. Aprendía poco a poco a abandonarme confiada en Dios, en su misericordia. Emprendiendo este camino espiritual me liberé de mi yo, de mis miedos en la relación con las personas. El compromiso de poner a Dios en el primer lugar es totalmente personal, pero elegimos vivirlo como familia. Reconocer los propios límites y los del otro es una gimnasia que no tiene fin, hay que recomenzar siempre, pedirse perdón y recomenzar». «La oración en el Islam – explica Farouk- es un momento solemne. Al principio, nuestras oraciones no eran regulares, y cada uno rezaba sólo. Ahora tratamos de rezar juntos, por amor, no como una obligación. En Argelia estudian muchos jóvenes sub-saharianos. Entre éstos algunos de ellos frecuentan el focolar. Tratamos de apoyarlos en sus necesidades, también porque a menudo no se sienten socialmente integrados. Uno de estos jóvenes, cristiano, vivió con nosotros durante un año y medio, y con él construimos una relación tan profunda que nos considera como sus segundos padres. Con frecuencia le prestábamos el auto para asistir a la misa». «En la comunidad de los Focolares – continúa Schéhérazad – existe un intercambio sincero, sin ambigüedades sobre la fe. Aprendimos a conocer la fe cristiana. Este conocimiento se ha dado en el respeto de cada uno, con un amor desinteresado, que no quiere convertir al otro, sino que lo ayuda a ser más él mismo. Cuando nos encontramos con  un cristiano, para nosotros es natural ver en él un hermano para amar. No nacimos para competir, sino para construir un proyecto común. Construir la unidad no es algo que se da por descontado, sino que es un compromiso que se renueva constantemente. Juntos, musulmanes y cristianos, podemos avanzar hacia el “Uno que  unifica”. En nuestra vida, gracias a Chiara Lubich, comprendimos que este Uno unificador se realiza si dos hermanos, dos hermanas, se aman, dispuestos también a dar la vida el uno por el otro».

Juntos para dar esperanza

Juntos para dar esperanza

Se hablará sobre esto el próximo sábado 21 de abril, desde las 16 a las 19 horas, en el evento “Juntos para dar esperanza. Cristianos y musulmanes en camino en el carisma de la unidad”, promovido por el Movimiento de los Focolares, que contará con la presencia de unas 600 personas de 23 países, cristianos y musulmanes, presentes en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo (Roma) del 19 al 22 de abril. En un contexto social marcado, especialmente en el Occidente, por miedo a la diversidad, los prejuicios y la desconfianza que erige murallas y por una narrativa que alimenta el desencuentro y la separación, el testimonio de un compromiso compartido entre cristianos y musulmanes unidos por la paz, la solidaridad, el desarrollo, la armonía entre las personas de diferentes religiones, culturas y tradiciones, lanza un mensaje contra la corriente y lanza semillas de esperanza. Vivir juntos en armonía, respeto, solidaridad y paz es posible. E incluso trabajar juntos es posible, compartir objetivos comunes y cooperar para lograrlos, sin debilitar la identidad y el patrimonio de valores, pero en una confrontación leal y franca fortaleciendo el conocimiento recíproco y el respeto, privilegiando lo que une con respecto a lo que divide. Un camino impulsado por el carisma de la unidad de Chiara Lubich, que allí encuentra su fuerza propulsora. En su discurso en la Mezquita Malcolm X, en Harlem (Nueva York), el 18 de mayo de 1997, Chiara, que establecía con el Imán Wallace Deen Mohammed Imam y con la comunidad musulmana presente un pacto para trabajar juntos por la paz y la unidad, dijo: “Experimenté una profunda fraternidad aquí. Es algo extraordinariamente hermoso que solo puede ser obra de Dios. Él verdaderamente nos hizo una sola familia para sus planes”. Y sobre los fundamentos de este camino de comunión, explicó: “Es común para casi todas las religiones, incluso con diferentes versiones, la llamada Regla de Oro: ‘No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti’. Esta regla de oro es suficiente para garantizar nuestro vínculo de amor con cada prójimo, y este amor sería suficiente para componer a la humanidad en una sola familia”. A raíz de esa experiencia y de las iniciativas para el diálogo islámico-cristiano que nacieron en varios países, este encuentro en Castel Gandolfo quiere ser un nuevo paso en el camino hacia la fraternidad universal, un signo de esperanza para la humanidad. “La educación religiosa es atención a la paz”, dice Adnane Mokrani, docente de la Pontificia Universidad Gregoriana y del Pontificio Instituto de Estudios Árabes e Islámicos (PISAI) y presidente de Cipax, quien estará presente en el congreso: “En esta perspectiva no debería haber separación sino solidaridad, colaboración, unidad entre los hombres de diferentes credos que están llamados a trabajar juntos por el bien común de la humanidad, a servir a todos sin distinción”. En este espacio abierto disertarán entre otros Maria Voce, presidente del Movimiento de los Focolares, el cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Pontificio Consejo para el diálogo interreligioso, Abdullah Radwan, responsable del Centro Islámico Cultural de Italia, Izzedin Elzir, imán de Florencia y presidente de UCOII, Piero Coda, rector del Instituto universitario Sophia, Mohammad Shomali, director del Centro islámico de Londres. Numerosas las experiencias de diálogo y cooperación fructífera que se narrarán en este espacio, como fragmentos de unidad para multiplicar.

Giordani: “Verdaderamente la vida es bella”

Giordani: “Verdaderamente la vida es bella”

20 de abril de 1979 – Como cada cristiano, mi amor regresa a cada instante al Señor y lo contempla con amor y temor. Pero otras veces toma confianza y no reprime su vocación de bromear. Esta mañana, en la Misa, repentinamente me vino a la mente una invocación: «Tú eres el Omnipotente». Y enseguida mi inclinación a la poesía buscó una rima: «Yo soy el omniniente (omninulo)». Pero enseguida después recordé que, si soy nada, recibiendo a Dios en mí asumo un valor divino. 5 de noviembre de 1979 A menudo me pasa la idea del próximo fin de mi vida. Pero no siento ni oscuridad ni tristeza. Siento como una luz que muestra la grandeza y belleza de la vida y por lo tanto de su Autor, que no podría ser un Padre más benévolo y más grande. Recordando ciertos períodos de mi existencia veo que fue dura, cruda, desolada; la miseria, los lutos, las guerras, las traiciones, las vanidades…, pero contemplada en su conjunto me parece un prodigio – casi una demostración- de la paternidad de Dios; 86 años de vida, si bien con heridas de la guerra siempre presentes, y las luchas políticas, las dificultades económicas, las incomprensiones vividas y provocadas, la debilidad física, etc. En su conjunto me parece como una victoria sobre la muerte, una operación útil y alegre, en la que se me permitió hacer más bien que mal y donde pude experimentar una conmoción extraordinaria ante los logros, las amistades, los viajes, las elevaciones místicas, las lecciones de sabiduría y fe. No termino de agradecer a Dios, quien me dio tantos bienes, donados gratuitamente. En fin, aún con las sombras y los lutos, mi vida ha sido bella, un don digno del Creador; y esta constatación razonada y verificada cotidianamente me demuestra la verdad de la fe religiosa, con la que siempre estuvo iluminada y por la que siempre he querido –o he tratado- de vivir. Realmente, la vida es bella, y su belleza demuestra lo absurdo de la política y de la conducta personal de los que trabajan para estropearla (por la guerra, los abusos, el terror, la explotación, el hedonismo, la avaricia, la lujuria) y todas las deformaciones y laceraciones inventadas por la estupidez, que es la inteligencia del Enemigo del hombre. Fuente: Igino Giordani, Diario di fuoco, Città Nuova, Roma, 2005 (1980), pp.238-240.   Tríptico: en el aniversario de su muerte, el Centro dedicado a él ha publicado un tríptico para difundir y profundizar el conocimiento de Igino Giordani y de su itinerario histórico y espiritual. Para informaciones info@iginogiordani.info Giordani en Facebook  

World Peace Forum en Toronto

World Peace Forum en Toronto

“Leadership for Peace” (“Liderazgo para la paz”) es el tema de la XII edición del World Peace Forum, del19 al 22 de abril. El Foro internacional vincula y recoge todos los años a cientos de jóvenes activistas y promotores, en sus respectivos países, de iniciativas para la paz. Después de las recientes ediciones en El Cairo (Egipto), Florianópolis (Brasil) e Medaba (Jordania), este año será Toronto (Canadá) la que hospedará el evento, con un rico programa de debates, investigaciones y análisis para el desarrollo, intercambio de buenas prácticas, modelos de resolución de conflictos, identificación de valores y estrategias comunes para crear una red de líderes motivados a construir la paz mundial. El Foro 2018 está dirigido especialmente a los dirigentes, funcionarios públicos y privados, docentes, formadores, presidentes de ONG, líderes religiosos y agencias gubernamentales, activistas y miembros de Movimientos que trabajan a favor del diálogo, de la paz y el desarme.   Para informaciones: www.worldpeaceforum.org

70 años del Consejo Ecuménico de las Iglesias

70 años del Consejo Ecuménico de las Iglesias

“Caminar juntos, sirviendo a la justicia y a la paz”. Con este objetivo, el Consejo Ecuménico de las Iglesias, el órgano que se ocupa del diálogo entre las diferentes Iglesias cristianas, se dispone a la celebración del 70º aniversario de su constitución, la cual ocurrió en 1948. Durante todo el año se producirán varias instancias para estudiar los resultados del trabajo desarrollado en favor de la unidad de los cristianos, y al mismo tiempo para renovar el compromiso en vista a los futuros desafíos de una plena comunión, para responder mejor al llamado de Dios a la unidad de la familia humana, a la justicia y a la paz en el mundo. Entre los eventos, el 18 de abril de 2018, en Ginebra (Suiza) el Movimiento de los Focolares realizará una manifestación para recordar la rica colaboración y la amistad entre Chiara Lubich y el Movimiento de los Focolares y el Consejo Ecuménico de las Iglesias. En el programa, está previsto, entre otras intervenciones, la relación del Pastor Olav Fykse Tveit, Secretario General del Consejo, y de Jesús Morán, Copresidente del Movimiento de los Focolares. Sigue el evento en directa streaming (14/17 hs. local de Suiza)

Movimientos eclesiales, encarnación del Evangelio

Movimientos eclesiales, encarnación del Evangelio

Marc St. Hilaire. Movimento de los Focolares

“La dimensión institucional y la dimensión carismática, de la cual los Movimientos son una expresión significativa (…), son co-esenciales en la constitución divina de la Iglesia fundada por Jesús, porque juntos colaboran para que, el misterio de Cristo y su obra salvífica en el mundo, sea una realidad presente”. Hace veinte años – en la fiesta de Pentecostés del ’98- hablando a los 250.000 miembros de 50 movimientos y comunidades reunidas en Roma en ocasión del Congreso Mundial de los Movimientos Eclesiales, Juan Pablo II aclaraba por primera vez, cuál es el lugar en la Iglesia de las numerosas realidades nacidas de los carismas. Desde ese momento millares de iniciativas en el mundo han contribuido al  camino de comunión entre los movimientos. En el encuentro de Castel Gandolfo – del 5  al 8 de abril-  nominado como “Comunión – Una promesa que cumple veinte años” intervinieron miembros del Movimiento de los Focolares de varias procedencias geográficas que colaboran  en distintas realidades eclesiales y que presentaron los frutos de este recorrido, dando un nuevo impulso al compromiso por la unidad. «La palabra co-esencial se refiere a la naturaleza de la Iglesia- subraya Marc St. Hilaire de los Focolares, consejero, junto con Margaret Karram, para la comunión en la Iglesia católica.- Esto significa que no puede existir Iglesia sin la institución, y no puede haber Iglesia si no existen los carismas”

Salvatore Martinez, Aurelio Molè, P. Marmann, Pbro. Angelo Romano

El 7 de abril, por la tarde, el Congreso de abrió a representates de otras realidades carismáticas, dedicaron un momento de reflexión a ese momento inicial.. “Es el Espíritu quien nos lo pide”, afirmó Salvatore Martinez, presidente de la Renovación Carismática italiana, según su parecer “la comunión es un gran desafío dentro de las realidades carismáticas, dentro de la Iglesia” y la amistad espiritual “nace en el Espíritu y es un don maravilloso”. “Chiara Lubich (fundadora de los Focolares) dio algunas indicaciones para cultivar la comunión – dijo Margaret KarramEn primer lugar construir relaciones personales, no con los movimientos en sí mismos sino con las personas que los integran. Además rezar unos por los otros, ofrecer nuestras casas para encuentros y actividades, colaborar en varias iniciativas a nivel social y eclesial y brindar un espacio en los propios medios de difusión”. Para desarrollar un diálogo fructífero – explica el P. Michael J. Marmann,  quien fuera el presidente general del Movimiento de Schoesnstatt-No sirve la técnica. Este diálogo debe estar inspirado desde adentro, o sea desde el amor”, teniendo consciencia de que la diversidad es una riqueza y la comunión y la corresponsabilidad es una opción irrenunciable.  A partir de ello han nacido las iniciativas florecidas en el mundo. A partir de  un pequeño grupo, la experiencia de Juntos por México llegó, en el 2015, a involucrar a 5 mil personas de 60 movimientos que deseaban hacer algo por su país. “Ahora están preparando el evento del 2019 con 80 movimientos- cuenta Margaret Karram- mientras que en otros países se comparten actividades ecológicas  o para el desarme,  en Medio Oriente se reza por la paz, en Italia se realizaron conciertos para recoger fondos para los países pobres o para los que se encuentran en guerra” Según el Padre Ángelo Romano, Rector de la Basílica de San Bartolomé de Roma y de la oficina de relaciones internacionales de la Comunidad de San Egidio, “existen algunos sectores en los cuales el camino común debe crecer: como cristianos no podemos no preguntarnos sobre el fenómeno de las emigraciones, debemos asumir iniciativas comunes. Otro tema que hay profundizar es el de los conflictos, generadores de pobreza y sufrimiento y de un mensaje contrario al Evangelio que pretende sostener que si alguien es distinto no se puede vivir juntos, mientras que nosostros creemos que el Evangelio es fermento de unidad y paz y que los cristianos estamos llamados a presentar perspectivas nuevas”. Además, la obra de los movimientos es una encarnación del Evangelio: “Nosotros somos la respuesta – afirma Martinez- a esa dicotomía que muchos quisieran poner entre doctrina y misericordia, porque la teología del espíritu se hace con la vida”. Y la propuesta de una Iglesia pobre y misionera no está en antítesis con la doctrina sino que forma parte de ella: “Es ese diálogo con el mundo y la modernidad que el Vaticano II había profetizado – dice Martinez- que Pablo VI en primera persona trató de encarnar, y después todos los pontífices que han acompañado nuestra historia. Es esta síntesis original la que el Papa nos pide que testimoniemos: una doctrina que se encarna en la historia”. En esta perspectiva, a veinte años de su investidura en el ’98, los movimientos eclesiales se presentan cada vez más como “la respuesta providencial a las necesidades de nuestra época”. Una respuesta que implica un trabajo constante por la unidad, para llevar el rostro de Cristo a las periferias de lo humano.      

Dubái: en la cima del Burj Khalifa

Dubái: en la cima del Burj Khalifa

El Burj Khalifa, rascacielos de 830 metros y de 160 pisos y miradores de hermosa vista panorámica, es la estructura más alta jamás construida por el ser humano.  A su alrededor, hay una inmensa fuente iluminada por rayos láser que bailan al ritmo de la música. Hasta que su primacía por su altura no sea superada, probablemente por la construcción del “Kingdom Tower” de Gedda (de 200 pisos), o por algún otro rascacielos en construcción en cualquier otra parte del mundo, estar “en la cima”, mirando desde esa altura los edificios de lujo y las construcciones ultramodernas, es una peculiar característica de Dubái. La ciudad, en los últimos años ha sufrido una tasa de migración muy alta, una de las más elevadas del mundo, debido al gran flujo de personas procedentes de todas partes del mundo, sobre todo en búsqueda de trabajo. El resultado es un original laboratorio cosmopolita, no carente de dificultades, especialmente para los trabajadores extranjeros. En este “bosque” de rascacielos y cemento vive una pequeña comunidad del focolar, formada sobre todo por personas que, como muchas otras, debieron dejar atrás la incertidumbre que vivían en sus respectivas naciones y llegaron a Dubái buscando mayor seguridad laboral para la propia familia. En el pasado mes de febrero, esta comunidad recibió con gran alegría a Romé (de Filipinas), Fadia y Susanne (Jordania) y Murad (Siria), junto con Alessandro (Italia), que se agregó al grupo por algunos días. Ellos llegaron a Dubái para constituir juntos un “focolar temporal” de tres semanas de duración. Cuentan: «En el aeropuerto fuimos recibidos por un pequeño grupo de personas de rostro radiante y cada uno de nosotros ¡recibió una flor! Inmediatamente nos sentimos como en nuestra casa. María Voce, la presidente de los Focolares, nos envió un mensaje al día siguiente de nuestra llegada, en el cual decía: “Que Jesús esté siempre presente entre ustedes, que Él sea el don más hermoso para todos los que encuentren”. Éste fue un programa muy claro para nuestra estadía entrando en el corazón de la comunidad. Delicadamente, comenzamos acercándonos a una persona tras otra, y acordamos encuentros en sus casas, en la iglesia, en las estaciones de la metropolitana, en los restaurantes y en algunos centros comerciales cercanos. Ellos llegaban cargados de providencia que querían traernos a todos. Cada momento del día, también hasta altas horas de la noche, en todo momento, encontrábamos una ocasión perfecta para construir el refugio temporáneo de Jesús entre nosotros, la realidad que deseábamos llevar a todos. Y, ¡la alegría estallaba en cada encuentro!». Dentro del programa realizamos una Mariápolis de dos días. «Sabíamos que nuestra presencia en Dubái era para estar al servicio. Con esta finalidad, llegamos a la reunión de preparación con el grupo de los “animadores”, caracterizado por la internacionalidad y diversidad cultural. Los setenta participantes en la Mariápolis, de once naciones distintas, dieron una colaboración concreta. La herencia de Chiara Lubich, “ser siempre familia”, se tocaba con las manos». «Hablando con uno y con otro – continúan- captamos cuánta preocupación y pesos llevan en su corazón: discriminación, miedo de perder el trabajo, el alto costo de la vida con sueldos bajos, ninguna residencia permanente, precariedad de los puestos de trabajo. Detrás de todo esto, además, es evidente que cada uno custodia en la profundidad del corazón un tesoro: la elección de Dios como ideal de la propia vida». Y concluyen: «La vida de unidad en la comunidad es su característica, a la cual se aferran a pesar de los desafíos que deben enfrentar cada día» Aquí el esfuerzo para estar en la cima, no es ucuestión de metros. Chiara Favotti