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26 septiembre 2011
Eli Folonari (Focolares), Gerhard Pross (YMCA), Marco Impagliazzo (San Egidio), juntos en una mesa redonda con los delegados europeos del Movimiento de los Focolares. Argumento central: el recorrido de Juntos por Europa, hacia la etapa del 12 de mayo de 2012 en el Parlamento Europeo en Bruselas.

“La de juntos por Europa no es una vocación pasada de moda, sino que cada vez es más necesaria, porque el mundo está yendo hacia una crisis profunda, no solo económica y estructural, si no de las relaciones”– afirma Marco Impagliazzo en el diálogo que el 24 por la mañana ha tenido como protagonistas a algunos representantes del grupo promotor de Juntos por Europa, con los delegados de los Focolares de las naciones europeas, reunidos en este periodo en el centro internacional de Rocca di Papa para el encuentro mundial anual. “El empuje para la unidad ha renacido dentro de nosotros – afirma Gerhard Pross, recordando un momento decisivo en el 2000, cuando los testimonios de Chiara Lubich y del Obispo luterano Wilekens, han mostrado una profunda consonancia aún en la diversidad de las expresiones y de la proveniencia: “La verdad más fuerte: la pertenencia común a Cristo. El Espíritu Santo ha ampliado los horizontes… Juntos hemos entendido la importancia de la actitud de apertura hacia el otro. Y empezaban, de este modo, a caer los prejuicios”.

La mesa redonda, por tanto, ha visto alternarse al representante del YMCA (movimiento evangélico) de Esslingen, uno entre los primeros testigos del inicio de la aventura europea de los movimientos cristianos; al actual presidente de la Comunidad de San Egidio, recién llegado del encuentro de oración por la paz (Múnich, 11-13 septiembre) y a Eli Folonari, junto a Chiara Lubich en todos estos años. Es justo ella, quien abre el intercambio, encuadrando las raíces del camino de comunión entre los diversos movimientos, dentro de la iglesia católica, y con los movimientos carismáticos de las distintas iglesias cristianas. Cita entre otras la carta: “Bases de la Comunión entre comunidades y movimientos cristianos”, firmado en el 2009 por los Amigos de Juntos por Europa, durante su congreso en la Comunidad de San Egidio en Roma. Para promover el conocimiento recíproco cada año cambian la sede y el movimiento que los hospeda: después de Schoenstatt en el 2010, este año toca a los Focolares. Cita prevista del 10 al 12 de noviembre próximo para trabajar en el programa del 12 de mayo.

Hace de marco a la mesa redonda, la concomitancia con la visita de Benedicto XVI en Alemania, que da relevancia al valor del diálogo ecuménico y a la ‘necesidad’ de Europa. ‘Vivir juntos’ se convierte entonces en una palabra-clave, para aprender y proponer, para soñar y realizar. Una visión que nos involucra a todos, partiendo de los jóvenes: “Justo porque hay crisis, tenemos que trabajar aún más”- afirma Impagliazzo.

“La experiencia con el conjunto de los movimientos me ha cambiado desde dentro”tiene el tono de la confidencia lo que comunica Gerhard Pross, subrayando aquella “pasión” por la unidad que también como evangélicos han sentido renacer, justo gracias al trabajo conjunto con los cristianos de las distintas iglesias. Se recuerdan con conmoción Chiara Lubich y Helmut Nicklas, dos grandes carismáticos, que han creído y entusiasmado a las masas en el sueño por Europa, y que han dejado esta tierra a pocos meses de distancia uno del otro, pero con su herencia continúan inspirando el trabajo de muchos.

 

Ideas interesantes que encienden las intervenciones: soy de Bélgica – dueños de casa del evento central del 12 de mayo-, de Alemania, Eslovenia, Noruega, Francia, Portugal, Holanda, en una ronda de contribuciones que hablan de la vitalidad de un recorrido que tiene sobre el territorio la resonancia más fuerte. Contemporáneamente a la manifestación de Bruselas, se prevén de hecho eventos paralelos en 200 ciudades europeas – de una Europa no de los 27, sino de todos- esto para decir, que hay una base de pueblo, de sociedad civil, que tiene en el corazón el futuro del continente, no cerrado y replegado sobre sí mismo, sino al servicio del mundo.