7 Jul 2011 | Focolare Worldwide
Indonesia es el cuarto país más poblado del planeta, con alrededor de 240 millones de habitantes, distribuidos en las 17.000 islas que componen este “Estado-archipiélago”. Con una Misa y la bendición de la casa, se inauguró, el 2 de julio de 2011, la primera sede estable de los Focolares en Yogyakarta, una ciudad de la isla de Java con alrededor de 3 millones de habitantes y conocida por ser el centro de la cultura y del arte javanés. ¿Por qué los focolarinos de la cercana Singapur (uno de los países más ricos) decidieron transferirse a un país con un IPC entre los más bajos del mundo, dejando también sus exelentes trabajos profesionales? ““En nuestra decisión, meditada por largo tiempo, hemos sopesado muchos elementos –dice Nicolás, uno de ellos-, en especial nuestra decisión de difundir el carisma de la unidad, e Indonesia, por tener una extragrande mayoría musulmana, es un país con mucha tolerancia religiosa. Basta pensar en uno de los pilares de su Constitución que reza más o menos así: ‘Somos muchos pero somos uno’, es decir la unidad en la diversidad. Pero habría una larga historia para contar, para decir el modo en que Dios nos trajo hasta aquí”. Conocimos a muchos habitantes del gran archipiélago a raíz de las fuertes y frecuentes calamidades naturales que ha sufrido Indonesia en estos últimos años: tsunamis, terremotos y no por último la erupción de uno de sus volcanes. Los focolarinos se prodigaron con la gente del lugar para llevar adelante proyectos en favor de las víctimas, así nacieron tantas relaciones que, poco a poco, han cnstituido una comunidad, empezando por los jóvenes. “Además – prosigue Nicolás- se trata de un país “de frontera”, con mucha apertura al diálogo interreligioso, y a la espiritualidad que nos ayuda a construir relaciones de amistad y de fraternidad entre miembros de las distintas religiones presentes en el país”. De hecho, la población está formada por fieles pertenecientes al Islam, al Budismo, al Induismo y a otras tantas religiones. Los Cristianos, en total, constituyen alrededor del 16% de la población.
“Era conmovedor – agrega Xiapeong – ver la alegría de estas personas y cómo han preparado todo, también en los más mínimos detalles, con el gran sentido de la hospitalidad que los caracteriza. Vinieron más de 200 personas, muchos jóvenes, entre los cuales algunos amigos musulmanes”. Llegaron desde Sumatra (Medan), Java (Giacarta y Semarang), de Borneo (Kalimantan), Sulawesi, Timor Occidental, e incluso de Singapur y Malasia (Johor y Penang). Para la ocasión estaba presente Hans Jurt, responsable mundial de los Focolarinos, y otros focolarinos y focolarinas llegados de los países asiáticos cercanos. “Constatamos – nos cuenta Hans Jurt – que dejando Singapur para transferirnos a Yogyakarta habíamos seguido Su plan. Es muy bello comprobar que la comunidad de Singapur sintió que hizo el regalo del focolar a Indonesia”. [nggallery id=65]
5 Jul 2011 | Sin categorizar

Un grupo de jóvenes de la "Escuela Gen" de Loppiano durante una coreografía
“La extraordinaria oportunidad de la Jornada Mundial de la Juventud, de encontrarnos con jóvenes de todo el mundo, dice a cada uno de nosotros que no somos los únicos en nuestras ciudades que creemos que se puede hacer un mundo mejor. Juntos la fuerza para vivir esto crece. Y después, ¡ir a Madrid quiere decir estar con Benedicto XVI! Algunas veces puede parecer una figura lejana de nuestra vida cotidiana, es especial para nosotros que vivimos en otro continente, donde, en efecto, del Papa no se habla mucho. Pero el Papa es el punto de unidad de la Iglesia Católica y también nosotros jóvenes tenemos un lugar en su corazón y en sus oraciones”. María Lúcia viene de Brasil, parece muy decidida; de hecho no duda cuando concluye: “La JMJ nos ayuda a gritarle al mundo que los jóvenes no son lo que muchos piensan… incapaces de mirar hacia el futuro, insensibles y pasivos. ¡Tenemos grandes ideales y grandes valores!. ¿La preparación? En estas semanas estamos viviendo una fuerte “aceleración”, inspirados en un pensamiento de Chiara Lubich que nos ayuda a concentrarnos en el arte de amar, para mejorar cada día más. También en la oración, para prepararnos a vivir la JMJ con el alma. El fruto es un gran entusiasmo, por esa alegría que se encuentra sólo en Dios”. Mariana, otra joven brasileña, agrega, con la misma convicción: “Para mí es un signo fuerte de que en el mundo millones de jóvenes están más que nunca interesados e involucrados con la Iglesia. Juntos queremos demostrar que el cristianismo no forma parte del pasado… ¡todo lo contrario! ¡También hoy nosotros jóvenes queremos vivir por algo grande! Después tengo mucha curiosidad de hacer esta experiencia en carne propia: tantos jóvenes de tantas culturas, de tantas realidades eclesiales, de tantos Movimientos, juntos… También estas diversidades son ladrillos para construir un mundo más unido. No sé si a nivel planetario veremos grandes cambios, pero ¡para todos nosotros que participaremos y para todos los que estarán conectados por Internet, será una experiencia radical!”. Kyoko viene de Japón, de otra cultura y es seguidora de otra religión. Nos sorprende que también ella se prepare para participar en la JMJ. Intentamos plantearle la misma pregunta: “En un primer momento pensaba que la JMJ era una experiencia sólo para jóvenes cristianos; yo soy budista y por lo tanto no sentía la necesidad de participar. Pero en estos meses estoy en Loppiano en la Escuela Gen y de aquí, muchos jóvenes irán a Madrid. Así, la idea de hacer el viaje con ellos empezó a interesarme. Ahora estoy convencida de que también yo podré vivir una etapa muy interesante, podré descubrir algo bello encontrándome con tantos otros jóvenes que tienen valores distintos a los míos; es esto lo que me ha enseñado la experiencia del Movimiento de los Focolares…”.
30 Jun 2011 | Sin categorizar
Tres sacerdotes y dos seminaristas arrancados de la tierra de los vivos, materializando un mundo de prejuicios, de intereses ambiguos, de intolerancia llevados hasta el extremo. Pero también haciendo presente en medio de nosotros aquella fidelidad irrenunciable a la verdad que llevó a tantos hombres y mujeres al supremo testimonio de la vida. La sangre de los mártires palotinos sigue gritando al cielo, reclamando la verdad de los hechos, desafiándonos a hacernos cargo de la historia. Más de tres décadas han pasado de la llamada Masacre de San Patricio, una historia silenciada, un crimen impune. Las páginas que integran este libro (segunda edición) son el fruto de dos años de investigación acerca de la mayor tragedia de la Iglesia Católica en Argentina. La investigación que dio origen a este libro comienza con la idea de realizar un testimonio fílmico sobre esta tragedia. Más de 150 personas entrevistadas en un paciente trabajo de documentación y reconstrucción histórica: familiares, amigos, religiosos, represores, ex militantes políticos. Amenazas de muerte, estímulos, presiones, marchas y contramarchas, ánimo y desaliento desde esa noche de mayo en que el P. Thomas O’Donnell, delegado de la provincia palotina irlandesa, desafió a Gabriel Seisdedos con un “sería bueno contar la historia, ¿no?”. Datos del autor: Gabriel Seisdedos nació en Buenos Aires en junio de 1963. Trabajó en el periodismo escrito y radial. Traductor y escritor. En 1996 publicó El honor de Dios y tres años después, Hasta los oídos de Dios, la historia del Movimiento de los sacerdotes para el Tercer Mundo. En 1997 produjo y dirigió un documental basado en el libro y estrenado en la televisión norteamericana. En la actualidad continúa trabajando en temas relacionados con lo religioso y los derechos humanos.
30 Jun 2011 | Palabra de vida, Sin categorizar
«Velen y oren, para no caer en la tentación; que el espíritu está pronto pero la carne es débil».
Estas palabras – leídas a la luz de las circunstancias en las que fueron pronunciadas – más que como una recomendación dirigida por Jesús a los discípulos, hay que verlas como un reflejo de su estado de ánimo, o sea, del modo como Él se prepara a la prueba. Frente a la Pasión inminente, Él reza, con todas las fuerzas de su espíritu, lucha contra el miedo y el horror de la muerte, se abandona en el amor del Padre para ser fiel hasta el fondo a su voluntad y ayuda a sus apóstoles a que hagan lo mismo. Jesús aquí se nos presenta como el modelo para quien debe afrontar la prueba y, al mismo tiempo, como el hermano que se pone a nuestro lado en ese difícil momento.
«Velen y oren, para no caer en la tentación; que el espíritu está pronto pero la carne es débil».
La exhortación a la vigilancia se repite a menudo en los labios de Jesús. Vigilar, para Él, quiere decir no dejarse vencer nunca por el sueño espiritual, estar siempre dispuestos a ir al encuentro de la voluntad de Dios, saber captar sus signos en la vida de cada día, sobre todo, saber leer las dificultades y los sufrimientos a la luz del amor de Dios. Y la vigilancia es inseparable de la oración, porque la oración es indispensable para vencer la prueba. La fragilidad connatural al hombre («la debilidad de la carne») puede ser superada mediante la fuerza que viene del Espíritu.
«Velen y oren, para no caer en la tentación; que el espíritu está pronto pero la carne es débil».
¿Cómo vivir entonces la Palabra de este mes? También nosotros debemos poner en programa el encuentro con la prueba: pruebas pequeñas o grandes que encontramos cada día. Pruebas normales, pruebas clásicas con las que, quien es cristiano, no puede dejar de enfrentarse un día u otro. Ahora, la primera condición para superar la prueba, toda prueba – nos advierte Jesús – es la vigilancia. Se trata de saber discernir, de darnos cuenta de que son pruebas permitidas por Dios, no para que nos desanimemos, sino para que, superándolas, maduremos espiritualmente. Y contemporáneamente debemos rezar. Es necesaria la oración porque son dos las tentaciones a las que estamos mayormente expuestos en estos momentos: por un lado, la presunción de lograr superar las pruebas solos; por el otro, el sentimiento opuesto, es decir, el temor de no lograrlo, como si la prueba fuera superior a nuestras fuerzas. Jesús, en cambio, nos asegura que el Padre celestial no nos dejará faltar la fuerza del Espíritu Santo, si estamos vigilantes y se lo pedimos con fe. Chiara Lubich Palabra de vida, abril 1990, publicada en Città Nuova, 1990/6, p. 9.
30 Jun 2011 | Focolare Worldwide
“Redescubrir los designios de Dios hoy” ha sido el tema conductor de los tres congresos internacionales de los Obispos amigos del Movimiento de los Focolares en el mes de mayo y junio. El deseo de vivir la comunión fraterna entre los obispos y la profundización en la espiritualidad y en la vida de comunión ha sido el argumento central que se puso en evidencia, con características y matices diferentes en cada país. En Nairobi, en la ciudadela de testimonio de los Focolares de Kenia, llamada también “Mariápolis Piero”, del 23 al 27 de mayo, se reunieron dieciséis Obispos católicos, provenientes de Sudáfrica, Angola, Tanzania, Uganda, Burundi y Kenia. Fueron varios los momentos de intercambio de experiencias, algunas personales y otras pastorales, con una mirada a algunos de los desafíos que el continente africano está afrontando. Para saber más cobre el congreso keniata lee: Nairobi: congreso de obispos amigos de los Focolares.
En Moramanga, Madagascar, la cuarta isla más grande del mundo, del 31 de mayo al 3 de junio, se realizó una muy participativa la cita con nove Obispos venidos de todas partes de la Isla. Entre ellos Mons. Antonio Scopeletti, quien llegó al lugar siendo un joven misionero y que desde hace muchos años es obispo de Ambatondrazaka y promotor de la comunión entre los obispos, con sacerdotes y laicos, pero también había varios obispos originarios de Madagascar, como Mons. Michel Malo (Arzobispo de Antsirananaa) y el Nuncio Apostólico Mons. Eugene Martin Nugent. La última cita fue en Camerún: empezó en Bamenda el 7 de junio y se concluyó el 11 de junio en la ciudadela de Fontem. Fueron a acoger a los obispos el prefecto y dos “Chiefs” (jefes) de la tribu de los Bangwa, quienes expresaron su alegría de recibir a los ilustres visitantes en una tierra que es testimonio de la “nueva evangelización”, encaminada a partir de la experiencia de unidad entre su pueblo y los Focolares. A través de la visita al hospital, al colegio y a la carpintería los obispos pudieron darse cuenta de la vida evangélica de cada día, apreciando sobre todo “el amor con el que se llevan adelante todas las actividades”. Está vivo en ellos es recuerdo de Mons. Paul Verdzekov, fallecido el año pasado, quien durante su vida dio un fuerte testimonio, con raíces en la espiritualidad focolarina. “Ha sido un padre para todos nosotros” comentaba Mons. Ntep, obispo de Edéa (Camerún). En la catedral, después de haber visitado su tumba, celebraron la Santa Misa con la participación de muchos cristianos para quienes su memoria está siempre presente. Los obispos aprovecharon estos días para profundizar en temas de gran interés para ellos: los efectos de la Economía de comunión en África, la Formación de los Formadores, la Exhortación Apostólica “Verbum Domini”. Fue también importante el tema de la Inculturación. Al respecto, Mons. Ntalou, obispo de Garoua (Camerún) dijo: “Así como es necesario hacer el esfuerzo para conocer las ‘semillas del Verbo’ en nuestras culturas, de igual forma tenemos que esforzarnos en conocer la luz del Evangelio, porque es en Jesús y sólo en Él donde encontramos la plenitud de la salvación”.
En el saludo final Mons. Bushu, obispo de Buéa (Camerún) pareció expresar el pensamiento de todos: “Agradezco a Dios por esta semana, por haber vivido ante Su presencia…”. “La santidad es un don, no una actividad”- concluyó el cardenal, subrayando como todo es don de Dios: “Nuestra identidad es vivir en armonía con el don recibido”. En los tres Congresos el ápice fue el “Pacto del amor recíproco”, realizado entre los obispos presentes durante la concelebración eucarística.