Movimiento de los Focolares
Genfest 2012: Construyendo puentes…

Genfest 2012: Construyendo puentes…

20110621-02Casi un centenar entre jóvenes y menos jóvenes se encontraron en el Centro Mariápolis de Castelgandolfo, el 18 y 19 de junio para definir los puntos clave del evento. La variada proveniencia de los participantes –de Brasil, a Filipinas, de China a Madagascar– permitió tener una visión genuinamente “global” de los contenidos y del programa, que no se limitará al encuentro en la Arena: como sugerencia y aporte de los jóvenes húngaros, de hecho, la intención es involucrar a toda la ciudad, saliendo del gimnasio y previendo momentos en las calles, en las plazas y sobre todo -dado su significado especial para la capital húngara- en los puentes de Budapest. Será fundamental el itinerario hacia el Genfest durante el año que queda, no sólo para organizar los detalles del evento, sino también para involucrar a otros jóvenes y prepararse a un momento que quiere ser no un fin en sí mismo, sino el ápice de un recorrido de fraternidad mundial que no termine allí: por ello ahora arranca el trabajo en cada una de las naciones . No contamos más para no arruinar la sorpresa, pero por ahora marquen las fechas en la agenda: los Jóvenes por un Mundo Unido los esperan en Budapest del 31 de agosto al 2 de septiembre de 2012. http://giovaniperunmondounito.blogspot.com/ [nggallery id=55]

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Adopciones internacionales – “Si amas mi país, me amas”

“No nos asusta un hijo que viene de lejos y que tendrá rasgos distintos, otro color de piel, otra cultura y un estilo de vida diferente del nuestro –dicen María Pina y Angelo Caporaso-. Es más nos entusiasma poder donar nuestro amor, abrir nuestra casa y nuestro corazón a niños afectados por el drama del abandono”. La voz de las familias, los aspectos socio-culturales y político-institucionales de la intercultura se presentan en el congreso titulado Si amas a mi país, me amas a mí – itinerarios interculturales de la adopción internacional (11 y 12 de junio de 2011, Castelgandolfo, Roma), desarrollado bajo el patrocinio del Presidente de la República. El encuentro promovido por Acción para Familias Nuevas onlus estaba dirigido a los funcionarios (trabajadores sociales, psicólogos, profesores, empleados del sector, políticos, etc.) y, en especial, a las parejas orientadas a adoptar. Las intervenciones de los representantes y referentes del extranjero de algunos países en donde AFN trabaja pusieron  en evidencia la labor que se realiza en el país de origen de los niños, desde las autoridades centrales extranjeras hasta los funcionarios de AFN. El punto de vista de los niños y jóvenes adoptados emergió a través de varias reflexiones y en especial del testimonio de dos chicas gemelas brasileñas, adoptadas en 1984, hoy una es psicóloga y la otra trabajadora social. “El mundo de las adopciones es un laboratorio de experiencias, que nos abre un horizonte de diferencias. Incluye dinámicas de relaciones que nos ayudan a ser pioneros en un mundo donde todos, personas y pueblos han de saber adoptarse recíprocamente”. Así dijo Giuseppe Milan, profesor de pedagogía intercultural de la Universidad de Pádova, quien subrayó la importancia de una red entre familias que “facilite el contacto-encuentro y el acompañamiento educativo y puede abrir un camino de salvación al acróbata sin red: el niño adoptado”. Según el profesor Alberto Lo Presti, es necesario empezar por el concepto de bien común, un valor que se ha perdido en las sociedades modernas y “podrá realizarse sólo si se deja crecer ese común hasta llegar al punto de incluir a cada hombre”. “A diferencia de hace algunos años la adopción hoy tiene lugar en una sociedad multicultural de hecho donde la inmigración es cada vez más estable. Sin embargo esta realidad va acompañada de ansiedad y preocupación que afectan también a las parejas que adoptan”. Dijo la Profesora Milena Santerini, docente de Pedagogía Social e intercultural en la Universidad Católica de Milán, y dirigente de un ente autorizado para coordinar adopciones internacionales, la ACAP-Sant’Egidio. “Los padres sensibles tienen que ver al niño/a adoptado que viene de otra cultura… como en una persona en crecimiento, con algunos rasgos propios, experiencias ya vividas en sus primeros meses o años, pero sobre todo abierto al cambio y a la influencia externa”. “Nuestro itinerario adoptivo empezó en un momentos en el que nuestra vida era muy rica de experiencias y orientada a lo social” – Rita y Mario son una familia multiétnica: la niña adoptada,  a la edad de 6 años, es de Vietnam, él de América Latina y ella europea. – “El impacto con Yngat no fue suave… Cada uno tuvo que superar obstáculos interiores que ni siquiera creía que tenía y este trabajo constante nos ha madurado como personas. Ciertamente hemos pedido ayuda en los momentos más delicados, dirigiéndonos a la oficina de atención a los ciudadanos y también frecuentando grupos de familias con las que compartimos esta experiencia de vida. Un camino que prosigue”. El reto de la adopción es tan complejo como fascinante. Exige estar abiertos a la humanidad y dispuestos a ir más allá de las propias expectativas. Es necesario acoger al niño así como es, perdiendo los propios esquemas de referencia, culturales y de comportamiento, para que se pueda iniciar un intercambio recíproco de dones entre padres e hijos, en la construcción de una pertenencia común dentro de la compleja red familiar y social. Cuando un hijo llega de lejos, Città Nuova n.11/2011

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Igino Giordani: de Montecitorio al mundo


Ver todas las intervenciones por video (WebTV Camera Deputati)

Servicio fotográfico: T. Arzuffi

«La política está hecha para el pueblo y no el pueblo para la política. Ella es un medio y no un fin. Antes la moral, antes el ser humano, antes la colectividad, después el partido, después la agenda política, después las teorías de gobierno». Empezó con esta cita de Giordani, Gianfranco Fini, Presidente de la Cámara del Parlamento Italiano, en la inauguración del encuentro dedicado al diputado del Partido Popular, quien conoció tiempos bien difíciles durante las persecuciones fascistas, las atrocidades de la guerra, la incertidumbre de la reconstrucción.

Estamos en la Sala de la Loba, el 14 de junio 2011, colmada con 200 personas. Ante este público Fini señaló tres puntos fundamentales de la labor de Giordani: dignidad del hombre, libertad, trabajo. Fueron batallas conducidas por él, algunas veces anticipando los tiempos y arriesgándose a ser incomprendido: como por la ley de objeción de conciencia. El Presidente de la Cámara recordó también su batalla personal, caída en la nada: la solicitud al Parlamento Europeo de no desconocer el papel del cristianismo en las raíces de Europa. La derrota política, las incomprensiones tienen un sabor amargo, sin duda, pero Giordani, en los momentos críticos de la historia parlamentaria, aun en medio de gritos y contrastes ideológicos fortísimos logró hacer prevalecer la razón, el humanismo, el espíritu cristiano que convenció también a los marxistas. Lo recuerda en varios pasajes Alberto Lo Presti, director del Centro Giordani quien trazó su perfil, dándole en algunos momentos la palabra mediante videos de sus intervenciones.

De Montecitorio al mundo fue el título elegido para el momento conmemorativo, para indicar la universalidad del mensaje de Giordani, pero al mismo tiempo la particularidad de un encuentro que tuvo lugar precisamente en Montecitorio, que transformó literalmente su vida, volviéndolo irreconocible para sus mismos compañeros de partido.

Los detalles del este encuentro con Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, que le transmitió a Giordani la pasión por la unidad y por un Evangelio que entra en la historia y puede resolver incluso la problemática social más compleja, los contó María Voce, la actual Presidente del Movimiento. «(Chiara) acercaba a Dios: lo hacía sentir Padre, hermano, amigo, presente en la humanidad» citó María Voce quien explicitó la visión política de Chiara Lubich, centrada en el principio de la fraternidad que «consciente comprender y hacer propio el punto de vista del otro de modo que ningún interés y ninguna exigencia resulten extraños». «Es necesario un pacto de fraternidad por Italia –fue el auspicio de la Presidente de los Focolares- porque el bien del país tiene necesidad del trabajo de todos».

La herencia de Lubich y de Giordani, recogida por el Mppu (Movimiento Político por la Unidad), propone a los parlamentarios y políticos, concejales y funcionarios públicos, estudiosos de todos el mundo, de difundir el principio de fraternidad, dentro de la acción política. Cómo se aplica prácticamente lo explican dos parlamentarios italianos, de tendencias políticas opuestas que han acogido este reto.

Giacomo Santini, senador del “Pueblo de la Libertad”, admite las dificultades de «considerar hermano a quien desde la otra parte del hemiciclo te ha insultado pocos minutos antes, como provocadoramente Lubich invitaba a hacer» sin embargo es posible y Giordani lo demostró permaneciendo en la trinchera política, en las contraposiciones ideológicas, pero en el respeto de la diversidad. Letizia De Torre, diputada del Partido Democrático recordó un Giordani «seguro de sus convicciones, pero no cerrado, capaz de ver lo positivo, capaz de diálogo». Ahora recoger su herencia significa para De Torre «reconstruir una democracia de la comunidad y no del 50% más uno, una democracia de la reciprocidad en el Parlamento y en el país».

La palabra pasa después a los estudiantes de las escuelas de participación animadas en todo el mundo por el Movimiento Político, que abren horizontes de esperanza y de renovación, quizás a partir de situaciones de crisis extrema como por ejemplo en Argentina. Carlos, para conseguir una especialización en Derecho Laboral cuenta que durante la crisis del 2000, cuando su pueblo estaba por los suelos, la decisión de invertir en formación política podía parecer utópica y no ciertamente resolutiva de dramas cotidianos: sin embargo hoy ha dado como fruto 200 administradores locales que en la óptica de la fraternidad intentan dar respuestas a los problemas del país, mientras que las escuelas se han multiplicado hasta llegar a la Tierra del Fuego.

También en Brasil, denunciar las desigualdades sociales y de la pobreza opresora no le pareció suficiente a Daniel, un periodista que está cursando la Maestría de Ciencias Políticas en la Universidad Sophia de Loppiano. Volver a la lógica del servicio, de una conciencia formada al bien común, que se inclina ante los problemas de su gente, ha sido la línea de su compromiso que corresponde precisamente con la experiencia del Movimiento Político y con el pensamiento de Giordani, desde la pequeña aula de Montecitorio, de una forma que él mismo quizás nunca habría imaginado, ahora se ha convertido en un maestro de vida y de compromiso en todo el mundo.


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Genfest 2012: Construyendo puentes…

“O el diálogo o la barbarie”

Como conclusión de su intervención en el congreso promovido por el centro de los Focolares para el diálogo con personas de convicciones no religiosas, en abril 2011, Lancerotto cuenta lo siguiente: «Mi abuelo, junto con un hijo suyo, estaba participando en una huelga de agricultores en la campaña véneta, en Italia del norte, al inicio de los años 20, cuando bajo un gran roble un aguerrido propietario le fusiló. Mi abuela María, llamada la ‘riccia’, se encontró sola para cuidar a siete niños en condiciones de extrema pobreza, viviendo un larguísimo periodo de dolor y de grandes sacrificios, sin transmitir a los hijos ningún sentimiento de venganza. Un hijo suyo, mi tío, llamado Libero, al final de la II Guerra Mundial, movido por el espíritu de venganza nacido en aquellos años de sufrimiento, buscó y encontró al asesino, pero tuvo piedad viéndole pobre y con la familia desordenada. Se fue salvándole la vida.

Silvano Lancerotto

Ciertamente, no perdonando, pero sí haciendo prevalecer en su interior la vida, como había aprendido de su madre. Hoy trato de imaginarme esta elección, que tuvo lugar en circunstancias particulares e históricamente fechadas, y trato de trasladar del plano de las elecciones personales del individuo, al plano de las elecciones de los Estados y de la Política, al de situaciones actuales de conflicto, como Medio y Extremo Oriente, África… etc. Ciertamente, sería un gran paso adelante si la elección de mi tío, madurada en si conciencia de hombre, se convirtiera en praxis adquirida y practicada en la conciencia colectiva de la sociedad” Esta “pequeña historia”, según Lancerotto, va en la misma dirección del mensaje de Chiara Lubich. «Es un mensaje –afirma- que actúa en las conciencias; mira hacia la transformación de la sociedad partiendo de la transformación del individuo. Comparto el camino indicado por ella, cuando afirma que el diálogo exige que cada uno: individuos, movimientos, estados, cedan algo de sí mismos para ver, leer y sobre todo, escuchar la complejidad y la pluralidad de los valores del mundo contemporáneo, para entrar en relación con ellos, descubrir los respectivos méritos, realizar proyectos comunes en las más legítima e impulsora diversidad».

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En el Parlamento Italiano con Igino Giordani


Mira todas las intervenciones por video (WebTV Cámara de Diputados)


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Maria Voce

El congreso fue promovido por la Presidencia de la Cámara para recordar la figura de Igino Giordani (1884-1980). Personalidad poliédrica del Novecientos, diputado de la Cámara del Parlamento Italiano de 1946 a 1953, escritor, periodista, ecumenista y patrólogo, Igino Giordani ha dejado huellas profundas y ha abierto perspectivas proféticas a nivel cultural, político, eclesial y social. El trabajo será precidido por el Presidente de la Cámara Gianfranco Fini. Entre las intervencines la de Alberto Lo Presti, Director del Centro Igino Giordani, quien presentó la figura política y la labor parlamentaria de Igino Giordani; ; la de parlamentarios y jóvenes, italianos y de otros países, que dieron su testimonio sobre la influencia del pensamiento y la labor de Giordani, y la de  María Voce, cuyo discurso señalamos integralmente.

«Agradezco al distinguido Presidente de la Cámara de Diputados Gianfranco Fini, el permitirme la posibilidad de dirigir un saludo en este congreso sobre Igino Giordani; uno de los padres constituyentes de la República a quien nosotros consideramos un co-fundador del Movimiento de los Focolares, que hoy yo aquí represento.

Dirijo además mi saludo personal a todos los distinguidos Senadores y diputados presentes, a las autoridades aquí reunidas y a todos los participantes en este encuentro.

Era el 17 de septiembre de 1948 cuando precisamente aquí, en la Cámara de Diputados, Igino Giordani recibió a Chiara Lubich, una joven de 28 años de Trento, acompañada por algunos religiosos. Para Giordani se trató de un encuentro tanto inesperado como extraordinario. Desde ese momento ya él no fue el mismo.

¿Qué dijo Chiara Lubich, qué palabras usó, para entrar tan profundamente dentro del alma del ecléctico político de entonces?

Algo sabemos. De hecho, al final del coloquio el diputado Giordani, muy impresionado por lo que había escuchado invitó a Chiara a poner por escrito cuanto le acababa de decir, para publicarlo después en una revista que él dirigía. El mes siguiente salió el artículo, que empieza con la narración de cómo nació el Ideal de la unidad, bajo los bombardeos:

Eran tiempos de guerra. Todo se derrumbaba ante nosotras, jovencitas, apegadas a nuestros sueños por el porvenir: casa, escuela, personas queridas, carrera. (…) Fue a partir de esa devastación completa y múltiple de todo aquello que conformaba el objetivo de nuestro pobre corazón, que nació nuestro ideal. (…) Nosotros sentíamos que había sólo un ideal auténtico, inmortal: Dios. Delante de la destrucción provocada por el odio, se presentó vivísimo ante nuestra joven mente Aquél que no muere. Y lo descubrimos y lo amamos en su esencia: «Deus caritas est»

«Eran tiempos de guerra…».Igino Giordani podía considerarse un experto seguro en el argumento. La guerra la había vivido en primera persona, en las trincheras en el Primer conflicto mundial, conociendo las atrocidades de los masacres y quedando él mismo gravemente herido. Era un experto de la absurdidad de todo conflicto armado y se había hecho un nombre en la cultura italiana como defensor de la paz.

Pero las palabras de Chiara no tenían por tema el horror de la guerra. Chiara contó cómo años antes, en su Trento bombardeada, sumergida entre las ruinas, entrevió un ideal indestructible: Dios. Él se reveló ante sus ojos no como la última esperanza, ni como un deseo remoto, sino como amor circulante entre todos, un fuego que tenía que ser custodiado y alimentado por el amor recíproco, en grado de realizar la promesa de Jesús: «Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, yo estoy en medio de ellos» (Mt 18, 20).

No es difícil creer que el diputado Giordani quedó impresionado. Ante sus ojos se estaba revelando un Evangelio vivo. Ese Jesús que Chiara le estaba presentando entraba en la historia de los hombres como amor, y guiaba la humanidad hacia la fraternidad universal, hacia la unidad. En su autobiografía, recordando aquel encuentro, Giordani nos revela la emoción que experimentó.

«Cuando ella terminó de hablar, yo estaba sumergido en una atmósfera encantada (…); y habría deseado que aquella voz continuara. Era la voz que, sin darme cuenta, había esperado. Ella ponía la santidad al alcance de todos: quitaba los portones que separaban la mística del mundo laical. (…) Acercaba a Dios: lo hacía sentir Padre, hermano, amigo, presente en la humanidad».

En Chiara y en sus primeras compañeras era evidente que un ideal vasto como la unidad habría tenido que abrazar todo el mundo. Pero ¿cómo habría podido un grupo de muchachas jovencísimas llegar a toda la humanidad?

¡Quién sabe si Giordani se planteó esa pregunta! Hoy sabemos, a través de las palabras de la misma Chiara que el encuentro con Igino Giordani fue para ella el encuentro con esa humanidad.  El ideal de la unidad de Chiara Lubich y de sus primeras compañeras era para todos y para todas las realidades humanas, y Giordani estaba allí para dar testimonio.

Hoy la trama de dicho designio es visible. El Movimiento de los Focolares está presente en más de 180 países del mundo, y cuenta con más de dos millones de adherentes y simpatizantes de los más diferentes estratos sociales y referencias culturales.

Acabo de regresar de un viaje a Europa Oriental, donde las comunidades de los Focolares están presentes desde 1961, cuando los primeros miembros superaron la Cortina de Hierro, armados sólo con el amor recíproco y con la caridad hacia todos, sin distinciones. Su labor en el silencio, desde esos tiempos, contribuyó a la superación de las barreras ideológicas, sostuvo el compromiso de reconstruir esas sociedades oprimidas, y anima hoy numerosos proyectos orientados al bien común.

El pasado mayo en Brasil tuvo lugar la Asamblea mundial de la Economía de Comunión; 20 años después de la intuición profética que Chiara tuvo, cuando llegando a Sao Pablo en 1991 mientras sobrevolaba la ciudad, vio los rascacielos y la “corona de espinas” de los barrios marginales que la rodean y se sintió empujada a hacer algo para cambiar el sistema de desarrollo, para intentar un nuevo camino que no fuese ni el capitalismo ni el comunismo. Hoy la Economía de Comunión ha involucrado a más de 800 empresas que libremente ponen en común sus utilidades para promover a los pobres y formar empresarios y economistas a una nueva praxis económica que ya está reconocida y es estudiada como una verdadera doctrina económica.

Las múltiples iniciativas en las que hoy está comprometido el Movimiento de los Focolares en todos los rincones del mundo y en todos los campos de la actividad humana estaban en cierto sentido proféticamente presentes en ese momento fundacional en el que Chiara Lubich e Igino Giordani se encontraron en Montecitorio. Desde entonces el Movimiento se puso enseguida al servicio de la política. En esos años atrajo a muchos diputados y senadores –algunos de los cuales fueron mencionados en el vídeo precedente- y las decisiones tomadas, como pudimos escuchar, fueron valientes.

Hoy es ésta la propuesta del Movimiento Político por la Unidad, querido y fundado por Chiara Lubich en 1996, junto con algunos parlamentarios y políticos de distintos niveles institucionales, que han involucrado –tanto en Corea como en Argentina y en tantas otras naciones- a regidores, funcionarios públicos, estudiosos de la política, y a tantos jóvenes comprometidos en las escuelas de participación. Todo esto está animado por un amor político que guía las elecciones, comportamientos, leyes, acciones diplomáticas, haciendo entrever una nueva modalidad de trabajo de las asambleas administrativas, legislativas y hasta los organismos internacionales.

Está inspirado por el principio de la fraternidad fundamento del pensamiento político moderno. Como es sabido, ésta ha sido la base de los proyectos políticos más importantes de la historia moderna y contemporánea: desde ser la base del ideario de la Revolución Francesa (pensamos en el trinomio “libertad, igualdad, fraternidad”) hasta la fundación del socialismo utópico; del marxismo al nacionalismo patriótico. Pero ha sido interpretada en un modo inconsistente, es decir considerando la fraternidad como una relación de valor que se refiere a alguno (una clase social, un sector económico, un pueblo), en antagonismo con otro.

Se trata por lo tanto de un principio político poco explorado en su dimensión universal, y es esto lo que pretende hacer el Movimiento Político por la Unidad: propagar el principio de la fraternidad universal para que la política vuelva a encontrar en éste una refundación que le permita estar a la altura de los tiempos, porque será capaz de asumir su papel de constructora de paz, justicia, libertad, para toda la comunidad humana. La fraternidad, además, ilumina el fin último de la política, que es la paz completa hasta la unidad de toda la familia humana: unidad que va desde las últimas comunidades políticas hasta el entero conceso internacional. De este modo, el principio de la fraternidad encuentra su medida en el «amar la patria del otro como la propia», expresión acuñada por Chiara Lubich, que desde los primeros tiempos constituyó un paradigma de universalidad. Ella es capaz de expresar la vocación de la política como un amor dirigido indistintamente hacia todos, porque cada persona y cada realidad social es “candidata a la unidad” con la otra y todo pueblo está llamado a contribuir a un mundo más unido.

Al hacer un llamado hoy, desde esta prestigiosa sede del Parlamento Italiano éstas que son algunas de las líneas del Movimiento Político por la unidad, advertimos todavía la gran actualidad de otra invitación dirigida por Chiara precisamente a los parlamentarios italianos en diciembre de 2000 en San Macuto. Una invitación, una paradoja creíble, a estrechar entre todas las partes –más allá de cualquier diferencia- un pacto de fraternidad por Italia, por el bien del país que tiene necesidad del trabajo de todos.

«La fraternidad ofrece posibilidades sorprendentes –dijo entonces Chiara a los parlamentarios- consiente, por ejemplo, comprender y hacer propio también el punto de vista del otro, de modo que ningún interés, ninguna exigencia nos sean indiferentes; (…) permite mantener el conjunto y valorar esas experiencias humanas que de lo contrario corren el riesgo de transformarse en conflictos incurables como las heridas todavía abiertas por la cuestión meridional y las nuevas y legítimas exigencias del Norte; (…) además permite introducir nuevos principios en el trabajo político cotidiano, de modo que nunca se gobierne contra alguien o siendo la expresión de sólo una parte del país».

A éste y a muchos otros retos todavía, en el campo político y de la entera sociedad, condujo aquel encuentro entre Chiara Lubich e Igino Giordani, un diputado que desde Montecitorio supo recoger esa invitación a dilatar el alma y la acción para construir la unidad en todo el mundo.

Nos auguramos que el encuentro de hoy impulse y refuerce la común tensión a trabajar hoy por la unidad de nuestro país y más allá.

María Voce

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