12 May 2014 | Sin categorizar

“Todo nació hace dos años –cuenta María Pía Redaelli, referente de la AFN onlus en la República Democrática de Congo, donde funciona el proyecto social Petite Flamme – . Dos de nuestros profesores participaron en un encuentro de formación promovido por los Focolares en Douala, Camerún; al regreso quisieron poner en acción algunas ideas ya experimentadas en otras escuelas, como la constitución de un ´Parlamento de los niños’. El primer efecto fue que los chicos empezaron a ver la escuela como su propiedad, a ser activos y protagonistas. Los años anteriores habían tenido dificultades para mantener limpias las aulas y sobre todo el patio alrededor de la escuela, ahora no se encuentran papeles en el piso…”.
Cada “parlamento” está compuesto por un presidente, un vicepresidente y algunos ministros, en proporción al número de los niños. Cada uno de ellos tiene una responsabilidad. En la Petite Flamme Ndolo, que cuenta con más de 400 alumnos, el presidente de la escuela, Mbuyi Idrisse, cuenta: “Todas las mañanas llego un poco antes de las 7,30, así tengo tiempo para recibir a mis compañeros, ver si vienen con el uniforme en orden y limpio. De lo contrario me veo obligado a mandarlos de vuelta a casa”.
Makwatshi Donnel es el vicepresidente: “Ayudo al presidente a mantener la disciplina –explica-, sobre todo cuando los niños están en fila, antes de entrar a clases y a la salida de la escuela”.
“Soy ministro de arte – agrega Biamungu Bienvenue – y entono los cantos en la mañana antes de empezar las clases. También cuando hay fiestas, ayudo al profesor a preparar nuevas piezas”.
Y Beyau Vianney, ministro de finanzas: “Mi tarea es ayudar a los compañeros a responder a las necesidades de los otros estudiantes en necesidad. Por ejemplo, si alguno pierde a alguno de sus padres o a un hermano tratamos de contribuir con nuestros ahorros para estar cerca de quien sufre. Lo mismo cuando sabemos de niños que sufren en el mundo. Yo soy el que ordena lo que se recoge y lo entrego a la directora de la escuela”.

Luwala Precieuse es el ministro de salud: “En cuanto llego a la escuela, voy a llenar los tanques de agua y les pongo unas gotas de cloro, para evitar que los niños se enfermen. Después, durante el intervalo de 10 minutos, voy a la cocina y le pido a la cocinera que me haga probar el ‘bouille’’ (comida típica congolesa) para ver si está rico y si el azúcar es suficiente, para la alegría de mis compañeros”.
Losambo Jepthe: “Soy el ministro de deportes. Este año traté de organizar algunos equipos de fútbol para chicos y para chicas. Todos los miércoles nos vemos para entrenar y el sábado, durante el recreo, nos dividimos por clases para jugar los partidos”.
Nakamuwa Pembe, ministro del ambiente: “Controlo que la escuela siempre esté en orden; cuando veo que algún compañero tirar papeles al suelo lo invito a tirarlos en el basurero. Además controlo que las aulas y los baños estén limpios”.

Luwala Precieuse, ministro de cultura: “Vigilo que los niños hablen en francés que es el único idioma autorizado en la escuela”.
Por último, Binia Exaucé, ministro del orden: “Todas las mañanas verifico que en los salones haya tiza para la pizarra y toco la campana que señala el inicio y el fin de las clases”.
“Con el ‘Parlamento de los niños’ – concluye María Pía – se ha verificado un salto de calidad en el compromiso de los chicos de Petite Flamme. Cuando terminan la primaria, y van a otras escuelas para proseguir sus estudios, los profesores que quedan admirados por la disciplina de estos chicos. También recientemente el Embajador italiano, de visita en Petite Flamme dijo estar muy satisfecho por el clima de respeto y armonía que había entre todos. Y dirigiéndose a los profesores, tuvo palabras de gran estima y apoyo”.

10 May 2014 | Sin categorizar
Ese gesto elocuente
«En la sociedad africana, las mujeres y los niños son considerados criaturas inferiores. Le pregunté a Dieudonné “cuál es la conducta de un cristiano”. Hablamos durante dos horas, pero él no logró convencerme. Me acababa de despedir de él cuando un ruido me hizo mirar para atrás: una niña que llevaba un balde de agua en la cabeza se había caído a pocos metros de donde estábamos. Mientras todos los demás se reían sin mover un dedo, vi que Dieudonné corría para ayudar a la niña a levantarse del barro. Y no se detuvo allí: fue a la fuente para llenar nuevamente el balde y se lo llevó hasta la casa. Yo me quedé callado contemplando esa escena. Como yo, había otras personas que estaban asombradas de que Dieudonné hubiese actuado de esta manera con una niña. Ese gesto fue para mí más elocuente que toda nuestra conversación». A.B.-Camerún.
Saltar la trinchera
«Siempre me había sentido bien con los demás, pero cuando mi hija comenzó a drogarse mi seguridad se resquebrajó. Comprendí que tenía que salir de la trinchera de mi aislamiento e ir hacia los otros. Tuve la oportunidad de acercarme a dos amigos de mi hija, que recién habían salido de la cárcel, porque los habían encontrado con droga. Me acerqué a ellos sin ningún prejuicio. Se estableció así una relación de amistad, y mientras que mi hija reencontraba una relación conmigo, también estos muchachos tuvieron la fuerza de reintegrarse a su propia familia». M.T.- Italia
Hacer todo lo posible
«Cuando nuestra hija nos llamó para decirnos que se estaba por divorciar, sentimos un profundo dolor. No servía para nada rebelarse o darle sermones, sino sólo compartir su dolor. Traté de que sintiera que no estaba sola aunque ella vivía en otro Estado. Cuando vino a quedarse con nosotros durante algunos días con sus dos hijos, la recibimos con especial afecto y calidez. Fue grande nuestra alegría cuando, volviendo a su casa, nos comunicó que quería hacer todo lo posible para reconstruir el matrimonio, en lugar de seguir con los trámites de divorcio». J.S. Usa.
Extraido de: El Evangelio del día, Editorial Città Nuova .
22 Abr 2014 | Sin categorizar
Autostop
Regresábamos en automóvil a casa con mi esposa, cuando vimos a una persona que hacía autostop. Pasamos de largo, pero sentimos lo absurdo de pasar a su lado haciendo como si no la hubiésemos visto. Decidimos regresar. Era un estudiante de Senegal que iba hacia Amberes. Desde hacía tiempo estaba en la calle vestido con ropa de verano y hacía mucho frío. Lo invitamos a almorzar a nuestra casa. Después de comer, nos ofrecimos a llevarlo a Amberes (a 25 km de casa). Él estaba feliz y conmovido. Al despedirnos, sentí que no podía abandonarlo en el frío como estaba vestido. Le di mi abrigo, el mejor que tengo. Regresé a casa cantando de felicidad.
L. H. – Bélgica
Peleas
Un día yo estaba particularmente nervioso y quien había sufrido las consecuencias había sido sobre todo mi esposa. Creyendo que así podía despejar mi mal humor, salí de casa y pasé la tarde con mis vecinos, aburriéndome ante la TV. Apenas regresé a casa, la vocecita severa del pequeño Milos me hizo estremecer: «Papá, ¿sabes que Jesús no quiere que peleemos?». Fue una sana lección. Corrí a darle un beso a mi esposa. Los niños, son el auténtico “termómetro” de nuestra unidad familiar.
Stjepan – Croacia
Pereza
A veces me cuesta trabajar diligentemente debido a mi pereza. Como aquella vez que tenía que ordenar la biblioteca donde había un gran desorden de libros en el suelo, pero no quería hacer nada. De repente sentí que alguien en mi interior me sugería: «¡Sé amor!». Ante esto, decidí hacer todo por Dios y por quienes usarían la biblioteca. Cuando terminé sentí una gran alegría en el corazón y comprendí que esta alegría era un don de Dios.
T. – Brasil
18 Abr 2014 | Sin categorizar
La resurrección de Cristo nos hace participar de su vida y nos obliga a no perder la esperanza. Nos da el secreto para levantarnos después de cada caída, es el signo sagrado, visible, de nuestra resurrección. Nuestra religión es una religión de la vida: la única en la cual la muerte fue victoriosa, y, si nosotros queremos, definitivamente desterrada. La Cuaresma fue –o debía ser- también, un examen de conciencia, a través del cual pudiéramos contemplar lo que existe en el fondo de nuestra alma y en la sociedad como negativo. En muchos de nosotros prevalece un cristianismo de ordinaria administración, sin pálpitos y sin ímpetus, como una vela sin viento.
La resurrección de Cristo debe ser motivo de renacimiento de nuestra fe, esperanza y caridad, victoria de nuestras acciones sobre las tendencias negativas. La Pascua nos enseña a desterrar el mal para renacer. Renacer cada uno, en unidad de afectos con quien está cerca nuestro, y cada pueblo en concordia con los otros pueblos. En la gracia divina está la fuerza para remover todo tipo de mal.
Jesús rezó – «…para que todos sean uno», el amor culmina en la unidad, y la misma política como esfuerzo que unifica es amor en acción, cristianismo que se encarna. Y el amor es la solución del dolor y de la muerte. Donde hay amor no hay patrones ni tiranos, hay hermanos que se comunican bienes del tiempo y de la eternidad. Por lo tanto amémonos entre nosotros, dejando de lado todo tipo de hostilidad y yendo a buscar al hermano, para ayudarnos a vivir. Así resucitaremos»
Igino Giordani en : Le Feste, Sociedad Editoria Internacional de Turín, 1954
16 Abr 2014 | Sin categorizar
Genevieve Sanzè, quien es representante del continente africano en la Comisión Internacional de Economía de Comunión (EdC), recibió los primeros días de febrero una llamada telefónica de Mons. Joseph Spiteri, Nuncio Apostólico de Costa de Marfil, quien le comunica su nombramiento como miembro del Consejo Pontificio de los Laicos. «No tenía ningún indicio con respecto a este nombramiento», cuenta Geneviève, cuando se le preguntó abiertamente esto qué comporta. Geneviève es originaria de la República Centroafricana, pero vive en el Focolar de Abidjan en Costa de Marfil. Es el único miembro africano entre los laicos nombrados por el Papa, y fue convocada precisamente por el rol que desempeña en el ámbito de la Economía de Comunión.
«Estoy contenta por este nombramiento especialmente por el hecho de haber sido elegida, independientemente de los otros roles que desempeño en el ámbito de la Economía de Comunión del Movimiento de los Focolares»- explicó compartiendo su reacción, después de la comunicación telefónica: «Es para mí una alegría poder trabajar por la Iglesia, porque es esto lo que elegí en mi vida: servir al Movimiento de los Focolares y a la Iglesia»
En los días posteriores de recibir la noticia, Geneviève Sanzè se trasladó a Kenya donde trabajó en la preparación de la próxima Asamblea de EdC que se realizará en Nairobi en el 2015. Cuando volvió, pudo reunirse con el Nuncio. «Fue un momento lindo, profundo. Mons. Spiteri me dio el documento del nombramiento y me aconsejó vivir este servicio por la Iglesia y en la Iglesia. También María Voce, la presidente del Movimiento de los Focolares le escribió: “Estoy muy contenta por este nombramiento”, y le aseguró sus oraciones y su acompañamiento. “Siento que juntos, en gran comunión, podemos estar al servicio de nuestros hermanos y de la Iglesia”».
Desde la comisión central de EdC le llegaron a Geneviève «augurios sinceros para este nuevo y hermoso desafío que se le presenta. Por cuánto la conocemos, sabemos que ¡realmente tiene toda la capacidad para enfrentarlo!». Resumiendo la alegría de todos, Luigino Bruni escribió: «Es ésta el África que el mundo debe conocer: sabia, luminosa, sobriamente alegre, fraterna, real, mariana».