Movimiento de los Focolares
Gratitud

Gratitud

Te quiero

no porque he aprendido a decírtelo,
no porque el corazón me sugiera esta palabra,
tampoco porque la fe me haga creer que eres amor,
ni siquiera solamente porque has muerto por mí.

Te quiero
porque has entrado en mi vida
más que el aire en mis pulmones,
más que la sangre en mis venas.

Has entrado donde nadie podía entrar,
cuando nadie podía ayudarme,
cada vez que nadie podía consolarme.
Todos los días te he hablado.
Todas las horas te he mirado,
y en tu rostro he leído la respuesta,
en tus palabras la explicación,
en tu amor la solución.

Te quiero
porque durante muchos años has vivido conmigo
y yo he vivido de ti.
He bebido de tu ley
y no me había dado cuenta de ello.
Me he nutrido de ella, me he robustecido,
me he repuesto,
pero lo ignoraba,
como el niño que bebe de la madre
y todavía no sabe llamarla
con ese dulce nombre.

Concédeme estarte agradecida
–al menos un poco–
durante el tiempo que me queda,
por este amor que has derramado en mí
y que me ha obligado a decirte:
te quiero.

Chiara Lubich

Publicado en La doctrina Espiritual, Editorial Ciudad Nueva, Buenos Aires 2005, pág. 174-175

Gratitud

Congo: “Amani”, el lenguaje de la paz

«Nuestra tierra está siendo devastada desde hace veinte años por las guerras civiles, niños armados como soldados, violencia, rapiña de los recursos naturales; ninguna política “proactiva”… ¿y nosotros? Somos jóvenes que nunca hemos conocido la paz, ¿podemos responder a este desafío? Y nuestros amigos, padres, autoridades regionales…¿estarán dispuestos a seguirnos en esta audaz aventura?» A partir de esta pregunta, un grupo de jóvenes congoleses tuvo la idea de realizar un festival, para llevar – a través del lenguaje del arte- un mensaje que llegue hasta losforos internacionales. Una petición fue enviada también al Secretario General de las Naciones Unidas, el Sr. Ban Ki-moon.

«Nuestra tierra es fértil, el agua es abundante, nuestro subsuelo es un don de Dios: el Norte del Kivu debería ser un paraíso. Nosotros, los jóvenes, queremos ayudar a construirlo». Esto se declara en la misión del proyecto, que requirió dos años de preparación y que se realizó en Goma (República Democrática del Congo)  del 14 al 16 de febrero. El Festival “Amani” en  idioma swahili significa paz. Los protagonistas, cantando su sufrimiento y su esperanza,  lanzaron su mensaje ante  políticos y representantes internacionales, ante los cascos azules de la ONU y ante 25 mil personas que pasaron por el lugar.

Los jóvenes del Movimiento de los Focolares estuvieron entre los promotores y animadores de este evento. Belamy Paluku, de la banda “GenFuoco” de Goma, encargado de gestionar las colaboraciones artísticas, cuenta: «El festival fue la realización de un gran sueño: reunir a muchas personas y anunciar juntos un mensaje de unidad; ser portavoces de las personas menos consideradas de nuestra sociedad. Además, los artistas no sólo ofrecieron su punto de vista, sino que por el hecho de proceder  de países en conflicto entre ellos, desde el mismo palco dieron un fuerte testimonio. Espero que sea el comienzo de una nueva etapa».

En la preparación del Festival participaron muchas personas, en el escenario y detrás del palco. Estaba  quien horneaba “galletas y gouffres (tipo de waffels)”, quien servía la comida, quien repartía las bebidas, «y todo esto se hacía sin medir el esfuerzo, dando a todos una sonrisa de amistad» cuenta Jean Claude Wenga, responsable de la comunicación en el Festival.

«Quería comprender de qué forma va adelante la culturade la fraternidad en el extranjero y cómo se pueden desarrollar relaciones en este intercambio entre culturas y por esto quise participar» – explica Aurelie, una joven de los Focolares.

Los adultos tampoco fueron indiferentes. André Katoto, un padre de familia de la zona de Kivu, afirma: «Amani quiere decir paz. Con esta fiesta quisimos celebrarla en nuestra región».

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Sicilia: De “Barrio X” a “Barrio Nuevo”

«Estamos casados desde hace varios años y tenemos tres hijos. Hace algunos años, teniendo que cambiar de domicilio, para ser coherentes con nuestra elección de vida – orientada a la fraternidad- decidimos ir a vivir a un barrio marginal, donde faltaba todo. Queríamos compartir, especialmente con los menos privilegiados, los problemas y las necesidades que se les presentaban cada día».

Desde 1987, Gela es conocida por la fuerte presencia del crimen organizado, con violencias y homicidios. El miedo y la preocupación generan indiferencia y hermetismo, llevando a las personas a vivir encerrados dentro de los muros de su propia casa. El barrio “Fondo Iozza” es el nuevo domicilio de la familia. Calles de tierra, llenas de barro, sin alumbrado público… Era necesario un cambio. Rosa y Rocco comprenden que tiene que empezar por ellos mismos.

Una noche, durante un temporal, suena el teléfono. Algunos estacionamientos se estaban inundando y una carpintería corría el peligro de quedar sepultada por el agua y los escombros. El propietario, un vecino de nuestra casa, estaba desesperado. «Me arriesgué yendo con el auto en medio del barro» explica Rocco. «Esa noche trabajamos hasta las cinco, haciendo de todo para sacar el agua de los locales y animar al propietario de la carpintería. Otras personas quisieron venir a dar una mano. La solidaridad comienza a abrirse camino y poco a poco tenemosla sensación de que la situación de peligro había pasado: si no hubiéramos intervenido, los daños habrían sido mayores».

Con las familias del barrio empezamos a hablar sobre los varios problemas: la falta de una red de cloacas que era la causa de graves enfermedades, el mal estado de las calles y de la red de acueductos. «Logramos establecer un diálogo pues antes habíamos creado una relación entre varias familias – dice Rosa- y esta experiencia nos llevó a ver de modo distinto también el diálogo con la administración pública. Logramos pasar de la lógica de la protesta a la lógica del diálogo con varios intendentes que a partir de ese momento se pusieron a nuestra disposición para colaborar».

Nace una comisión y Rocco es nombrado presidente, gracias a la confianza conquistada en el trabajo. El primer objetivo: devolverle la esperanza a las personas desanimadas por las falsas promesas. Lentamente cada uno descubre que es un “sujeto político”, justamente por su participación activa en la resolución de los problemas. El hecho no pasa desapercibido y el grupo obtiene la apertura de un crédito con fondos para el saneamiento del barrio.

En Fondo Iozza, antes llamado “Barrio X”, muchas cosas cambian: la red de acueductos y de cloacas, que ahora existen, así como también la cañería de gas y la iluminación pública. Se procede también a la realización de infraestructuras secundarias (la iglesia parroquial, las canchas de deportes, un centro social para “vivir” la comunidad que está naciendo). El lugar es rebautizado como “Barrio Nuevo”. Es reconocido como barrio “piloto”, donde cada día se da un paso adelante para humanizar el territorio donde se vive.

Párrafos de una conversación, de hace algunos años, de Rocco Goldini, diácono y Jefe Inspector de la policía municipal en Gela, Sicilia. Él es conocido por su compromiso por una ciudadanía “activa”. Un compromiso que también hoy, después de su muerte, continúa dando resultados positivos.

Fuente: Umanità Nuova online.

Marzo 2014

«Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor».

Permanecer en su amor. ¿Qué quiere decir Jesús con esta expresión?

Sin duda quiere decir que el guardar sus mandamientos es el signo, la prueba de que somos verdaderos amigos suyos; es la condición para que también Jesús nos corresponda y nos asegure su amistad. Pero parece querer decir también otra cosa: que la observancia de sus mandamientos establece en nosotros ese amor que es propio de Jesús. Nos comunica el mismo modo de amar que vemos en toda su vida terrena: un amor que hacía de Jesús un todo con el Padre y al mismo tiempo lo urgía a identificarse y a ser un todo con cada uno de sus hermanos, especialmente los más pequeños, los más débiles, los más marginados.

El amor de Jesús sanaba cualquier herida del alma y del cuerpo, daba la paz y la alegría a los corazones, superaba las divisiones y reconstruía la fraternidad y la unidad entre todos.

Si ponemos en práctica su palabra, Jesús vivirá en nosotros y hará también de nosotros instrumentos de su amor.

«Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor».

¿Cómo vivir entonces la Palabra de este mes? Teniendo presente y apuntando con decisión al objetivo que nos propone: una vida cristiana que no se contente con una mínima observancia de los mandamientos, fría y externa, sino llena de generosidad. Los santos actuaron así, y son la palabra de Dios viva.

En este mes tomemos una Palabra suya, un mandamiento suyo, y tratemos de traducirlo en vida.

Además, ya que el mandamiento nuevo de Jesús («Amaos unos a otros como yo os he amado», cf. Jn 15, 12) es en cierto modo el núcleo, la síntesis de todas las palabras de Jesús, vivámoslo con total radicalidad.

CHIARA LUBICH

[1] Palabra de vida publicada en Ciudad Nueva n. 299 (5/1994), p. 33