Movimiento de los Focolares
Holanda: jornada de reconciliación

Holanda: jornada de reconciliación

Mons Gerard De Korte y el Dr. Arjan Plaisier

“Si seguimos por este camino lograremos mirar más allá de los muros que todavía existen entre nuestras Iglesias y llegará el día en que conoceremos la plena comunión visible entre nosotros cristianos” Así comenta Arjan Plaisier, Secretario General del Sínodo de la Iglesia protestante en Holanda, en la “Jornada de reconciliación”, en la que participaron 4000 cristianos de 12 Iglesias y Comunidades, entre ellos también obispos y fieles de la Iglesia católica.

En los últimos 5 años en Holanda, varios responsables de Iglesias se estaban reuniendo con asiduidad para compartir la propia fe y rezar por una mayor unidad y colaboración. Bajo el lema “Nosotros elegimos la unidad”, esta iniciativa se extendió como mancha de aceite en el mundo eclesial, involucrando cada vez a más responsables de las Iglesias tradicionales (Iglesia protestante de Holanda, Iglesia Vetero Católica, Iglesia católica) e Iglesias pentecostales y evangélicas.

Durante el último encuentro, en febrero de 2012, había nacido la idea de realizar un evento a nivel nacional para cristianos de todas las Iglesias y Comunidades. Unos setenta miembros del Movimiento de los Focolares –ya ocupados en la organización desde hace tiempo una focolarina y un focolarino reformados- dieron su propio aporte para que la jornada fuera exitosa la cual se realizó el 6 de octubre pasado en Den Haag.

El punto culminante fue el momento del perdón recíproco por las ofensas sufridas y recibidas: “por la arrogancia con la que hemos mirado al otro desde un plano superior a un plano inferior”, “por la facilidad con que hemos vivido la ruptura con la iglesia católica romana”, “por haber considerado a la otra iglesia como una iglesia en la que el Espíritu estaba ausente”. Todo sucedió a los pies de una gran cruz, llevada a la sala por tres jóvenes. Y al Cristo, muerto y resucitado, se le confió cada cosa, pidiendo juntos Su perdón.

El testimonio de una pareja de los Focolares –ella católica, él reformado- ayudó a entrever el camino posible para continuar amando la Iglesia del otro como la propia.

Un momento conmovedor fue el lavatorio de los pies de parte de tres de los responsables de distintas iglesias. Un gesto fuerte que expresaba su decisión de estar juntos al servicio de las nuevas generaciones: señal de un ecumenismo renovado.

“Existe todavía mucho trabajo para realizar, pero a partir de este momento nosotros cristianos en Holanda nos miraremos con ojos nuevos”, fue el comentario de uno de los presentes.

Esta iniciativa “Nosotros elegimos la unidad” se volcará en el Forum de los Cristianos Holandeses que comenzará en el 2013. Será un forum abierto donde los representantes de todas las Iglesias y Comunidades cristianas de Holanda podrán expresarse. Un lugar donde se podrá compartir la fe, intercambiar experiencias y crear así una plataforma de comunión y colaboración. Es una base necesaria para progresar juntos en el camino hacia la plena comunión visible entre los cristianos.

Hanneke Steetskamp – Holanda

Holanda: jornada de reconciliación

Primer doctorado en Sophia

El Dr. Paolo Frizzi, graduado en Historia de la Universidad de Padua, es el primer candidato que concluye  el Doctorado en el Instituto Universitario Sophia(IUS) de Loppiano con una investigación en los “Fundamentos y perspectivas de una cultura de la unidad”

“Cristianismo y religiones en el ‘900 –un argumento comprometedor-: La intuición y el quehacer  de Chiara Lubich. Historia, Teología, Sociedad”. El doctorado investiga la experiencia interreligiosa de la fundadora de los Focolares, ofreciendo una primera lectura de todo lo acaecido gracias a su carisma de comunión.

La joven institución académica del Movimiento de los Focolares ofreció una novedad no sólo en el argumento, sino también en la naturaleza del trabajo, que, fiel al espíritu de la IUS, se presentó en el marco de un  enfoque interdisciplinaria, conjugando teología, historia y diálogo entre las religiones.

Estas son las tres claves de lectura, que el Doctor Frizzi – trentino como Chiara Lubich- usó para leer un siglo de historia y acontecimientos socio-políticos, de reflexión filosófico-teológica, entrelazando en su obra las relaciones que Chiara y con ella los Focolares, establecieron en los diversos continentes con personas de distintas confesiones religiosas.

Dentro de estos procesos de transformación, la figura de Chiara Lubich emerge como la de una profeta que sabe armonizar pensamiento, espiritualidad y diálogo. Es una propuesta interesante  que el trabajo de Paolo Frizzi deja abierto a posteriores profundizaciones específicas.

La IUS llegó a su primer Doctor en “Fundamentos y perspectivas de una cultura de la unidad”. Una etapa importante. Fue un día,  el pasado 7 de noviembre, que en la IUS se recordará  porque representa un paso adelante en el desafío académico e intelectual deseado por Chiara Lubich antes de dejar esta tierra.

Fuente:

Roberto Catalano en  Città Nuova online

Chiara Lubich maestra de unidad

Holanda: jornada de reconciliación

Un focolar ecuménico

Ewa: joven, alta, de cabellos negros y ojos negros. Comprender cual es su tierra de origen no es tan fácil; pues son los colores claros los que distinguen a los habitantes de su tierra natal, con una fuerte y radical presencia católica, de cuya raíz nació el Sindicato Solidarnosc, que contribuyó notablemente en el cambio de ese País después de la caída del muro de Berlín. Hablamos de Polonia.

Es aquí que Ewa creció y un día encontró al Movimiento de los Focolares y en su Espiritualidad encontró el camino que quería recorrer. Es cierto, tal vez no sabía que un día se le habría aparecido la posibilidad de una historia completamente nueva para ella.

En Alemania, es allí que Ewa vive ahora, la realidad de las distintas Iglesias cristianas está muy difundida, y en su mismo «focolar» viven focolarinas de tres distintas Iglesias; a la mayoría católica se agregan Doina, de la Iglesia Rumano Ortodoxa y Anke, de la Iglesia Evangélica Luterana.

Es una experiencia que tiene sus características interesantes si pensamos que la unidad – según la oración de Jesús ‘que todos sean uno’ (Jn 17) es el fin último de los Focolares. Le pedimos a Ewa, ya que ella vive esta experiencia como protagonista de la misma, que nos cuente y nos diga cómo es posible vivir la unidad, es más, construir la unidad, aún siendo a veces de diversas doctrinas.

«Para mi, esta experiencia de focolar ecuménico es muy fuerte. Ensancha mi corazón, mi mentalidad porque nosotros buscamos de verdad vivir una por la otra aunque a menudo vemos que existen muchas cosas que podrían dividirnos.

Pero el desafío más grande es el de no hacérselo notar a Anke y a Doina que están en minoría. Muchas veces no fue así, ¡pero hemos siempre recomenzado!

Es necesario profundizar cada vez más el conocimiento de la Iglesia de la otra. Tratar de comprender qué cosa es importante para cada Iglesia, por lo tanto asistir, como se puede, a las funciones acompañando a una o a otra.

Por ejemplo el Viernes Santo, para nosotros católicos es una solemnidad importante, pues forma parte del Triduo Pascual. Para la Iglesia evangélica, en cambio, es la fiesta principal. Y en nuestro focolar hemos tratado de honrarlo de verdad, yendo de mañana a la función religiosa con Anke y de tarde vamos a la católica.

Y así también, recordarnos de las fiestas de la Iglesia Ortodoxa, que a menudo ocurren en días distintos de los nuestros. Y recordarnos de estas fiestas también cuando caen durante un fin de semana en el que estamos muy ocupadas, encontrando el modo de que sientan siempre que nosotras compartimos con ellas la función. Y además, acordarnos del ayuno semanal que en la Iglesia Rumano Ortodoxa es muy importante, por eso, junto con Doina, el miércoles cenamos sin carne, sin huevos, sin leche….

Con respecto al ayuno, antes pensaba que amar al prójimo cuando es trabajoso o fastidioso fuese una forma de “ayunar”. Me di cuenta que lo que importa es “estar” con el otro, en el otro, tal vez sin comprender bien todo, pero descubriendo poco a poco la riqueza que existe dentro de la Iglesia del otro. Veo así que dando pequeños pasos, en la vida cotidiana se construye una relación en Dios que nace de un diálogo basado en la vida de la espiritualidad de la unidad que nos hace avanzar en el camino hacia la plena comunión entre las Iglesias»

Holanda: jornada de reconciliación

Humor aplicado y evangelización

Desde siempre el sueño de Cesare fue el de transmitir a Dios como ideal de vida y pronto se dio cuenta que la escuela era uno de los lugares privilegiados donde poderlo transmitir, por esto pensó aplicar su especialidad: el humor, en las materias escolares. La primera vez que probó este método fue en Cagliari, en una escuela de primaria de un barrio de contexto crítico donde, en una clase de 25 niños, había 12 que tenían su papá en la cárcel. Cuenta: “De acuerdo con el Director visité clase por clase ofreciendo a los maestros un método: ‘el humor aplicado en las materias, en el diálogo, en la disciplina, en la corporeidad, en la pro-socialidad, en la mundialidad, en lo difícil, en la belleza y en la paz. Los resultados fueron entusiastas’” Desde ese momento Cesare visitó muchísimas escuelas, ofreciendo su innovador método didáctico en muchas regiones italianas.

Posteriormente continuó con esta misión en Albania donde en 10 años de cursos para catequistas, grupos juveniles, universidades, escuelas maternales y grupos de padres se encontró con casi 25.000 personas, sin que nadie quedara indiferente a su mensaje. Su genialidad y la eficacia del humor aplicado es tal que desarrolló casi un curso sobre la evangelización en la calle a las Hermanas de Madre Teresa de Calcuta.

Cesare, de hecho, es un profundo conocedor de la Biblia, a tal punto que tiene un Master sobre el Cantar de los Cantares, teniendo gran éxito ya sea cuando sus alumnos eran los seminaristas, o cuando el público estaba compuesto por parejas de jóvenes novios. Algunas impresiones: “Detrás de tu aparente improvisación existe mucha búsqueda, mucho trabajo, mucha pasión, mucha atención hacia cada uno de nosotros”, “tienes un amor profundo por la Biblia, (la recitas de memoria), cada expresión artística tuya nace de una relación tuya con la Palabra”

Además del trabajo con las escuelas y de los cursos de formación Cesare creó también un verdadero y apropiado espectáculo en el que su “Humor aplicado en una intensa evangelización”  aspira exaltar la belleza interior y el valor inestimable de cada persona. En su obra observa con una mirada atenta y con interactiva comprensión los varios aspectos de la vida, captando notas divertidas para educar y enfrentar los acontecimientos, alegres y tristes, con equilibrio y sabiduría evangélica.  A Cesare le gusta definirse como un “Alma-Actor”, que valiéndose de instrumentos artísticos, humorísticos y culturales y de una vasta gama de episodios del vivir profundamente humano, realiza dos horas de espectáculo que está impregnado de diversión y contemplación.

Email: gattocex@yahoo.it

Holanda: jornada de reconciliación

Las relaciones sociales cristianas comportan la interdependencia entre el hombre y la mujer

Giordani habla de un hombre de la antigüedad que  «alejándose por motivos de negocios, escribió a su esposa que se había quedado en casa, y estaba por ser madre: ‘si nace un varón críalo, si nace una mujer, ofrécela». Esa persona, prosigue Giordani «expresaba, con toda simplicidad, la opinión que el paganismo idolátrico tenía de la mujer: un mamífero para su explotación y placer, considerado inmensamente inferior al varón, y, en todo caso, por todas las legislaciones, sometido al hombre: de chica bajo la tutela del padre, como esposa bajo la del marido, como viuda bajo la de los hijos y parientes: nunca libre albedrío.

El cristianismo cambió este estado de las cosas al establecer la igualdad espiritual del hombre y la mujer, en la paridad de derechos y deberes y sustrayendo a la madre de los caprichos del padre a través de la indisolubilidad matrimonial, con la cual se le aseguró una posición estable en su casa. En Cristo – dice la enseñanza de Pablo apóstol-  «no hay ni judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer» (Gál. 3:28); pero sólo espíritu, todos hijos de Dios y por lo tanto pares como hermanos.

La sociedad cristiana comporta interdependencia entre el hombre y la mujer: «ni mujer independiente del hombre, ni hombre independiente de mujer, en el Señor». El hombre pertenece a su mujer, y la mujer a su hombre: « porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios. » (I Cor. 11,12).

Pero la verdad es que en la sociedad, la influencia de ella es menos de la tercera parte: una influencia absolutamente inferior a sus sacrificios y al número. Es un daño social enorme, porque faltando la acción de las virtudes femeninas, que son específicamente la piedad, la gracia, el amor, la paz, el orden, prevalecen las virtudes masculinas de la fuerza, la conquista, la aventura, las cuales, como todas las virtudes, si no se amortiguan y armonizan con la otras, fácilmente se puede caer en los vicios correspondientes.

Pero es un hecho: si la mujer es degradada, el hombre la sigue en la degradación. Así como la mujer pervertida pasa su perversión a los hijos, la mujer recta, heroica, pasa su rectitud y heroísmo a ellos. Finalmente, para destrozar una sociedad, un camino seguro es la corrupción de la mujer.

Si queremos eliminar el hogar de la sociedad, y la identidad del hombre, es necesario además liberarlo de la reverencia hacia la mujer casta y fiel y destruir sus relaciones en la licencia sexual; de este modo el sacramento viene sustituido por otro elemento bien diferente.

Degradada la mujer, el hombre queda librado a todo tipo de abdicación. La deshumanización del hombre –necesaria para volverlo un autómata– empieza por ella, como en el Edén. Las filosofías hedonistas, materialistas, propugnadas en las últimas generaciones y que han llegado a nuestros tiempos con la realización de las primeras vastas experiencias, llevan a eliminar la maternidad: y la maternidad es el principio de la vida».

La Società Cristiana, Città Nuova, 2010 (1942), pp.54-58.