30 Nov 2017 | Sin categorizar
En la capital austríaca se reunieron, el 9 de noviembre pasado, en el Congreso anual, 130 personas de 44 Movimientos, Comunidades y Asociaciones pertenecientes a la red ecuménica «Juntos por Europa«. Discursos e intenso intercambio de ideas, con momentos de oración, han caracterizado el programa del Congreso. P. Heinrich Walter (Schönstatt), Gérard Testard (Comunidad Efesia, Francia), Gerhard Pross (CVJM/YMCA, Esslingen) han presentado la historia de «Juntos por Europa», de la situación actual y de los próximos desafíos: “Decimos que sí a un Continente al cual Dios, en el curso de la historia, ha confiado una vocación: juntar cielo y tierra, juntar fe y proyecto para el mundo, porqué en el Crucificado el cielo y la tierra se encuentran”. Pál Toth (Movimiento de los Focolares, Hungría), experto en ciencias de la comunicación, evidenció algunas diferencias entre los Países del Este y Oeste europeos, lanzando a conclusión un desafío: “Juntos por Europa puede transformarse siempre más en una plataforma de diálogo y en una escuela de diálogo intraeuropeo”. Entre varias propuestas, la de evidenciar el 9 de mayo, considerado en muchos Países el Día de Europa, para difundir con acciones locales el mensaje de «Juntos por Europa». www.together4europe.org twitter: com/together4europe
30 Nov 2017 | Focolare Worldwide
Llega de forma inesperada la bendición del Papa Francisco a los habitantes de la Mariápolis Victoria, un pequeño oasis de paz en la ciudad de Man, en Costa de Marfil, que días pasados celebró el Jubileo de plata. Con un “gracias por la obra de Evangelización realizada en este lugar”, Francisco invita “a perseverar valientemente en el servicio de la unidad y de la concordia entre los hombres”, y a continuar “en el camino de una fraternidad cada vez más universal”. Son múltiples los episodios de fraternidad que ocurren en este lugar, desde los días de la guerra civil (2001-2003), cuando los habitantes decidieron quedarse. También los focolarinos europeos, a pesar de que las autoridades invitaron a los extranjeros a dejar el país, decidieron quedarse. El testimonio fue el de amar hasta el final, el de abrir las puertas para proteger a las personas- 3.500 pasaron durante estos meses- musulmanes y cristianos. Gente que arriesgó la vida, como Salvatore, Rino, Charles, quienes fueron colocados frente al muro, para ser fusilados: ¡No les queda otra cosa que rezar!”, les dijeron. Pero lo lograron. Ahora la ciudad y el país dieron vuelta la página, aunque no existe aún una plena reconciliación política. La Mariápolis Victoria no es sólo el oasis de paz en tiempos de guerra. Es un laboratorio social. Con los tres días de fiesta (17-19 de noviembre) por la celebración de los 25 años, se dio espacio a los hechos. La visita a las actividades de la ciudadela fue la primera cita del programa: los huéspedes visitaron el Centro Médico Social –renovado y ampliado, con servicio de policlínicas durante el día en el hospital, un dentista, un fisioterapeuta-, el centro de nutrición- donde se lucha contra la desnutrición infantil y se enseña a las madres los principios de la correcta alimentación-, el centro informático- que mediante un sencillo “internet point” se ha convertido en un punto de alfabetización informática y donde se dan cursos cada vez más especializados y otras actividades empresariales como la carpintería y la tipografía. Por la preparación al 25º, se desarrolló en los meses anteriores un campeonato de fútbol donde se enseñaba la fraternidad y el fair play. El domingo 19 finalmente se premió a los equipos ganadores, no sólo por los goles marcados sino también por los puntos de fair-play adquiridos.
Fue simbólica la inauguración de una estela en la “Plaza de la Fraternidad Universal” con un gran dado de la paz que resume la identidad de la ciudadela, donde la dimensión del respeto y del amor por el otro quiere entrar en todos los aspectos de la vida: desde el trabajo al deporte, de la religión a la familia. Las celebraciones oficiales fueron en la parroquia de S. María de Doyagouiné – María Reina de África- confiada a los Focolares desde los años ’70. Estaban presentes, además del nuncio apostólico Mons. Joseph Spiteri y el obispo de Man, Gaspar Bebi Gneba, numerosas autoridades civiles: la viceprefecto de Man, Madame Djerche Claude y el ex ministro Mabri Toikeusse, que es también presidente de la cámara regional y el Rey de los Jefes tradicionales del Tonpki, Gué Pascal. Expresaron su reconocimiento de las autoridades de Costa de Maril por la asistencia a la población durante la crisis y en general por la acción de los Focolares hacia las poblaciones vulnerables. Y también el embajador italiano Stefano Lo Savio quiso estar presente con un cálido mensaje. Ahora se mira hacia adelante. Son tres las palabras clave para guiar el recorrido: acogida, formación, atención a los pobres. Mientras la ciudadela se encamina a convertirse en un centro de formación global. Maria Chiara De Lorenzo
29 Nov 2017 | Palabra de vida, Sin categorizar, Spiritualità
En su casa de Palestina, un lugar anónimo en la periferia del potente Imperio Romano, una mujer joven recibe una visita inesperada y estremecedora: un mensajero de Dios le trae una invitación y espera su respuesta. «Alégrate», le dice el ángel al saludarla; y luego le revela el amor gratuito de Dios por ella y le pide que colabore en el cumplimiento de su designio sobre la humanidad. María acoge con estupor y alegría el don de este encuentro personal con el Señor y, por la plena confianza que deposita en el amor de Dios, también ella se entrega totalmente a este proyecto aún desconocido. Con su «¡Heme aquí!» generoso y total, María se pone con decisión al servicio de Él y de la humanidad y, con su ejemplo, indica a todos un modo luminoso de adhesión a la voluntad de Dios. «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra». Meditando esta frase del Evangelio, Chiara Lubich escribió: «Para cumplir sus designios, Dios solo necesita personas que se entreguen a Él con toda la humildad y la disponibilidad de una sierva . Con su actitud, María –verdadera representante de la humanidad, cuyo destino asume– deja todo el espacio a Dios para su actividad creadora. Pero ya que “siervo del Señor”, además de expresar humildad era también un título de nobleza que se atribuía a los grandes servidores de la historia de la salvación, como Abrahán, Moisés, David y los profetas, con estas palabras María afirma toda su grandeza».[1] «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra». También nosotros podemos descubrir la presencia de Dios en nuestra vida y escuchar esa «palabra» que nos dirige a cada uno para invitarnos a hacer realidad en la historia, aquí y ahora, un fragmento de su designio de amor. Pero podríamos sentirnos bloqueados por nuestra fragilidad y por una sensación de ineptitud. En ese caso, hagamos nuestra la palabra del ángel: «Nada es imposible para Dios» (Lc 1, 37) y confiemos en su poder más que en nuestras fuerzas. Es una experiencia que nos libera de condicionamientos y de la presunción de bastarnos a nosotros mismos, pone de manifiesto nuestras mejores energías y unos recursos que no creíamos tener y nos hace capaces de responder con el amor. Cuenta una pareja de casados: «Desde el comienzo de nuestro matrimonio abrimos nuestra casa a los familiares de niños hospitalizados en la ciudad donde vivimos. Han pasado por casa más de cien familias, y siempre hemos procurado ser una familia para ellos. Muy a menudo la Providencia nos ha ayudado a sostener económicamente esta acogida, pero contando con nuestra disponibilidad previa. Hace poco recibimos una suma de dinero y pensamos dejarla en reserva: seguro que le vendría bien a alguien. De hecho, al poco tiempo nos llegó otra petición. Es todo un juego de amor con Dios, y nosotros solo tenemos que ser dóciles y estar al quite». «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra». A vivir esta frase del Evangelio nos puede ayudar la sugerencia de Chiara de acoger la Palabra de Dios como hizo María: «…con total disponibilidad, sabiendo que no es palabra de hombre. Siendo Palabra de Dios, contiene en sí la presencia de Cristo. Así pues, acoge a Cristo en ti en su Palabra. Y con una prontitud muy activa, ponla en práctica momento a momento. Si lo haces, el mundo volverá a ver pasar a Cristo por las calles de nuestras ciudades modernas; a Cristo en ti, vestido como todos, trabajando en las oficinas, en las escuelas, en los lugares más variados, en medio de todos»[2]. En este tiempo de preparación para la Navidad, busquemos también nosotros, como hizo María, algún rato para estar cara a cara con el Señor, por ejemplo leyendo una página del Evangelio. Procuremos reconocer su voz en nuestra conciencia, iluminada así por la Palabra y sensible ante las necesidades de los hermanos con los que nos cruzamos. Preguntémonos: ¿de qué modo puedo ser una presencia de Jesús hoy y así contribuir, allí donde vivo, a transformar la convivencia humana en una familia? El «Heme aquí» con el que responderemos hará que Dios siembre la paz en torno a nosotros y acreciente la alegría en nuestro corazón. LETIZIA MAGRI ______________________________________ [1] C. Lubich, «No pierdas esta ocasión»: Palabra de vida, diciembre 1981: cf. Ciudad Nueva n. 162 (1981/12), p. 21. [2] Ibid.
29 Nov 2017 | Sin categorizar
28 Nov 2017 | Sin categorizar
La palabra clave es camino. Porque «la verdad se busca caminando». Se entusiasma Emmaús, como la llaman sus compañeros de movimiento, cuando describe la visión del Papa Bergoglio sobre el ecumenismo. Le brillan los ojos delante de una realidad eclesial cuya vocación es la unidad. En los derroteros marcados por su fundadora, Chiara Lubich. Uno de los poquísimos movimientos nacidos en la Iglesia católica que acepta como miembros a fieles de otras iglesias. Una rareza en tiempos de fragmentación. «Pienso que el catolicismo verdadero es el que Dios piensa, un conjunto de comunidades cada una con su identidad. Pienso que se llegará, porque se debe llegar, a que todos sean uno. Lo pidió Jesús. No una sola Iglesia católica; católica en el sentido universal sí, pero no una sola Iglesia romana o una sola Iglesia de Constantinopla». Sus palabras suenan provocadoras. «¡Claro, es provocador!», responde. En su «provocación» parece sentirse confirmada por el Papa argentino. En la última vigilia de Pentecostés, el 3 de junio, el Pontífice convocó a los movimientos carismáticos, católicos y no. Antes del comienzo, el Papa preguntó especialmente por María Voce. Un sacerdote la fue a buscar. Ella se sumó al grupo de líderes sentados en el escenario. Al final de su intervención, el Papa se le acercó y, ante su completa sorpresa, la tomó de la mano exclamando: «Ven, María…». No dijo más. Y juntos dejaron el lugar. «Desde el primer momento, cuando escuché al Papa asomado al balcón saludar a la multitud y presentarse como Obispo y no como Pontífice había ya un signo evidente de esta capacidad suya de relacionarse en pie de igualdad con las otras iglesias». Jorge Mario Bergoglio –recuerda Voce– ya tenía una experiencia vivida de ecumenismo con contactos fluidos con otras Iglesias en Buenos Aires. En aquel pasado, María Voce identifica el germen de lo que vino después, en su pontificado, y que llegó a la máxima expresión con la presencia del Papa en los actos conmemorativos del quinto centenario de la Reforma protestante de Martín Lutero en Lund (Suecia), hace casi un año. «En Lund ocurrió una cosa enorme, porque dos jefes de Iglesia del mismo nivel de autoridad se encontraron, firmaron una declaración». El desafío es replicar la actitud del Papa y sumarse al «espíritu de Lund». «Si Juan Pablo II será siempre recordado por el “espíritu de Asís”, yo creo que el Papa actual debe ser recordado por el “espíritu de Lund”».
Aunque ese optimismo tiene limitaciones. María Voce reconoce que, «por desgracia», aún existen actitudes del pasado entre los católicos. Aquellos que piensan «la Iglesia somos nosotros» y los demás están afuera. Una actitud perpetuada que ha llevado a una cierta fatiga espiritual. «Hemos ralentizado la historia. No hemos caído en un inmovilismo en el sentido concreto, pero quizás hemos ralentizado procesos históricos por miedo. No diría la Iglesia toda, sí muchos de sus miembros». «Somos hermanos ligados por el Bautismo, también ellos viven el mismo Evangelio que vivo yo. ¿Quién soy yo para permitirme decir que él vale menos que yo ante Dios? El Papa está dando un gran impulso en este sentido». ¿Cómo avanzar? Para María Voce, de muchas maneras. Entre ellas revalorizando a los grandes personajes en la historia de las Iglesias, como Lutero; apreciando el martirio de los cristianos que ofrecen sus vidas sin importan cuál sea su Iglesia, y buscando modos para expresar el propio credo en modos «más aceptables para todos». Pero, sobre todo, viviendo concretamente la fe compartida. Porque la nueva etapa de diálogo empujada por Francisco se realiza en el camino, no estando detenidos. La apuesta lleva implícita sus riesgos. Uno de ellos es la falta de formación. Como líder de un movimiento ampliamente extendido y enraizado a nivel mundial, Voce constata un evidente defecto en la catequesis de los católicos. «Es justo estar atentos a la formación, pero se necesita arriesgar, porque si no se arriesga no se va adelante. Ese es el camino de ecumenismo extraordinario que el Papa está llevando adelante. Nosotros sentimos que debemos ayudarlo a convertir esto en una realidad del pueblo, en un ecumenismo vital, concreto». No se trata de caer en la confusión. O de perder la propia identidad. Sino de compartir los momentos, incluso las ceremonias litúrgicas, evitando las mezclas extrañas, alzando la voz de la oración compartida. Por eso subraya: «¿En este camino existe algo más por hacer? Mientras existan en el mundo lugares donde los cristianos combatan entre ellos o busquen prevalecer los unos sobre los otros, o estén divididos, hay mucho por hacer».