Movimiento de los Focolares
Vida religiosa: flores raras en Ecuador

Vida religiosa: flores raras en Ecuador

20171110-03Un magnífico jardín con muchas flores de varios colores. Así se ven los numerosos cultivos, de privilegiada variedad floral, que se exporta desde Ecuador a todo el mundo. Es una imagen que Sor Vanessa, Misionera Franciscana de la Juventud, utilizó para introducir el retiro espiritual que tuvo lugar el 22 de octubre, en Quito, en la sede de la CER (Conferencia Ecuatoriana de Religiosas). Sor Vanessa concluyó hace poco un año de permanencia en la Casa Emaús de Loppiano – el centro de espiritualidad para las religiosas que quieren profundizar en el carisma de los Focolares –y no encontró un mejor ejemplo para describir a la Iglesia y sus varios carismas a las 27 consagradas y un religioso de 11 Congregaciones diferentes que respondieron a la invitación del CER. Mediante una dinámica de grupo, la joven religiosa pidió a cada uno de los participantes que colgara al Crucifijo que estaba en el aula la Palabra sobre la cual estaba basado el carisma de su fundador, haciendo visible la idea de que cada carisma suscitado por el Espíritu es un nuevo “Cristo desplegado a lo largo de los siglos”. Y para permanecer en la metáfora, a cada participante se le entregó una flor, cada una distinta de las demás, así como son diferentes los carismas: varias bellezas en comunión y en el servicio común a la Iglesia, que hace que se encuentren potenciadas y actualizadas. 20171110-02En el programa, además de los temas se profundizó en el valor de la comunión entre carismas antiguos y nuevos de la Iglesia y en modalidades concretas para favorecer o suscitar esta comunión. Se  dio amplio espacio a los testimonios. La CER, de hecho, había convocado a este retiro con el título “Comunión entre carismas, testimonio de esperanza”, por la feliz coincidencia de la visita a Ecuador de la Madre General de las Pequeñas Esclavas del Sagrado Corazón, Sor Imelda Rizzato, quien conoció la espiritualidad de los Focolares desde que estaba en el noviciado. Pudo contar cómo el impacto con este espíritu, además de reforzar su elección vocacional, le transmitió una especial propensión interior a tejer relaciones de comunión con cuantos encuentra, encarnando así, como dijeron de ella sus superiores, el carisma de su fundador, el beato Carlo Liviero, en forma auténtica,. Con el tiempo la congregación le confió varias tareas, hasta pedirle que sea actualmente la mayor guía. Una responsabilidad que trata de desarrollar compartiéndola con sus hermanas de comunidad y en la apertura y comunión con otras realidades eclesiales y religiosas, desde la óptica de esa “Iglesia en salida” que el Papa espera. 20171110-01Sor Imelda y las otras religiosas que tomaron la palabra, dieron testimonio de cómo el Carisma de la Unidad no contrasta en lo absoluto con los carismas individuales, sino que por el contrario, es una válida ayuda para actuar lo que la Iglesia espera de cada carisma, individualmente y en la comunión entre todos. La noticia del retiro llegó también al Nuncio, Mons. Andrés Carrascosa, quien, no sólo favoreció la participación de las hermanas de la Nunciatura, sino que pidió a su Secretario que estuviera presente. También celebró la Misa y se quedó a todo el encuentro, declarando que “era un auténtico privilegio poder estar ahí”. Al día siguiente algunas religiosas presentes quisieron visitar el focolar, para poner las bases de un nuevo camino de unidad entre los carismas de Ecuador, para abrir nuevos horizontes y dar esperanza a la Iglesia y al mundo.  

La caída del Muro de Berlín

El 9 de noviembre de hace 28 años el gobierno alemán oriental decretaba la apertura de las fronteras con la República Federal. Apenas se supo, miles de berlineses del Este se precipitaron a las calles armados de picos para demolir de una buena vez el muro que los dividía del oeste. La caída del muro se interpretó universalmente como el signo de una nuova época que comenzaba. Los berlineses del Este fueron acogidos con mucho regocijo de parte de sus hermanos del Oeste, tanto che los bares cercanos al muro comenzaron a ofrecer cerveza gratis a todos. Poco menos de un año después, el 3 de octubre de 1990, Alemania se reunificaba definitivamente como la República Federal de Alemania. Hoy, algunos restos que quedan del muro se han transformado en el símbolo de una época histórica y un memorial que recuerda a las 170 personas que murieron en el intento desesperado de atravesarlo.

Chiara Lubich al CEC

Chiara Lubich al CEC

Georges LemopoulosEl recuerdo de Georges Lemopoulos, ortodoxo del Patriarcado ecuménico de Costantinópolis, ex Vice-Secretario General del Consejo ecuménico de las Iglesias (CEC). Actualmente es responsable de la organización de los 70 años del CEC en 2018. «Durante el “Peregrinaje de unidad, justicia y paz” que marca profundamente la naturaleza y el trabajo del Consejo ecuménico de las Iglesias, Chiara Lubich está considerada por muchos como una compañera de viaje, confiable, incansable, ingeniosa, llena de inventiva y de arrastre. Chiara-Lubich_WCC En Ginevra, Octubre 2002: Chiara Lubich y el Dr. Konrad Raiser, entonces Secretario General del Consejo ecuménico de las Iglesias. Su pasión por proclamar y vivir el Evangelio en la cotidianidad; su carisma, su espiritualidad fundada principalmente en Cristo crucificado y abandonado; la capacidad de mobilizar con su entusiasmo sea a los responsables religiosos que a los jóvenes, católicos y otros cristianos, y fieles de otras religiones; su sensibilidad hacia la injusticia económica y social. Todo esto ha sido fuente de inspiración y de estímulo para quienes están comprometidos en el camino del movimiento ecuménico. Chiara ha visitado la sede del Consejo ecuménico de las Iglesias dos veces (1967 e 2002) y ha encontrado varias veces a los dirigentes del CEC. Esta relación entre el CEC y el Movimiento de los Focolares continúa hasta el día de hoy de muchas maneras: encuentros, colaboraciones, proyectos comunes, participación recíproca a eventos que signan la vida de los dos organismos ecuménicos, con la conciencia y la gratitud de que la huella de Chiara, su preziosa herencia y sus exhortaciones, siguen guiando sus pasos, estimulándolos y soteniéndolos en el camino común».

50 años de amistad en unidad

50 años de amistad en unidad

Ginebra 1967: Chiara en el Consejo Ecuménico de las Iglesias con Philip Potter y Lukas Vischer

«La foto presenta uno de los coloquios que Chiara Lubich mantuvo durante su primera visita al Consejo Ecuménico de las Iglesias en Ginebra, el 9 de noviembre de 1967. En la foto se ve a Philip Potter sonriente, quien aquel momento era Director del Departamento del Consejo Ecuménico de las Iglesias para la Misión y más adelante fue el Secretario general; a Lukas Vischer quien discute animadamente y en aquel momento era el Director de ‘Fe y Constitución’ del CEC; y Chiara Lubich, a quien se la ve feliz, que escucha con atención. Esta visita fue el resultado de un profundo diálogo que Chiara Lubich mantuvo con el teólogo reformado Lukas Vischer durante las diversas sesiones del Concilio Vaticano II (1962-1965) en Roma. Nació entre ellos confianza recíproca y amistad. Lukas Vischer veía que Jesús Abandonado era el punto central de la espiritualidad de Chiara Lubich y que además era un puente para establecer el diálogo ecuménico. La amistad entre ellos fue importante para ambos y se prolongó durante toda la vida. ¿Será casualidad que la muerte de ambos (en el 2008) ocurrió solamente a pocos días de distancia? El encuentro que tuvieron en 1967 los llevó a posteriores encuentros y a una profunda colaboración entre el Movimiento de los Focolares y el Consejo Ecuménico de las Iglesias. Un hecho concreto fue la presencia durante muchos años, de Lucia Wehrle, focolarina que integró el CEC – casi como una embajadora-. Tersa, como es conocida en el Movimiento de los Focolares. Posteriormente también lo integraron Lut van Kersavond y Lurdes Guimaraes Teixeira.
ChiaraLubich_WCC_2002

En Ginebra, Octubre 2002: Chiara Lubich y el Dr. Konrad Raiser, entonces era Secretario General del Consejo Ecuménico de las Iglesias.

Otras visitas de Chiara al CEC tuvieron lugar en 1982 y en 2002. Poco después de su elección como Presidente, también María Voce estuvo en Ginebra. La colaboración ha sido cada vez más intensa. Ha crecido entre todos la confianza. Se han promovido en Ginebra, eventos en común, el año pasado se realizó uno sobre los valores han impregnado y que caracterizan a Europa. Desde hace tiempo los estudiantes del Centro del Movimiento de los Focolares de Montet (Suiza) visitan anualmente el CEC, como parte de su formación sobre Ecumenismo. El año pasado, además de la visita habitual, se agregó una jornada en el Instituto Ecuménico de Bossey: una experiencia enriquecedora para los estudiantes. Mientras escribo estas líneas espero con alegría a los próximos estudiantes que vendrán a visitarnos el próximo 7 de noviembre. Un punto central será la clase del Prof. Lawrence Iwamadi, quien, como encargado del Consejo Pontificio para la unidad de los cristianos, enseña Teología Bíblica en Bossey. La jornada comenzará y concluirá con la oración en la capilla, durante la cual pediremos con fe el don de la unidad que sólo Cristo puede donarnos».   Rev. Prof. Dr. Martin Robra Consejo Ecuménico de las Iglesias (Ginebra)

Puerto Rico después del huracán

Puerto Rico después del huracán

PuertoRicoHurricanePasó ya un mes y medio del paso devastador del huracán María, que el 20 de septiembre pasado, con vientos de 250 km por hora y lluvias torrenciales, causó la muerte de decenas de personas y la destrucción de miles de viviendas. Desde el lejano 1928, Puerto Rico no experimentaba condiciones meteorológicas tan adversas.  Un huracán de categoría 5 pasó asolando el país. Desde ese día, la isla, que cuenta con más de 3 millones y medio de habitantes, sufre un grave problema de abastecimiento de agua potable, alimentos, medicinas, corriente eléctrica. Las dificultades no se han acabado, y podrían conducir a un éxodo sin precedentes, reduciendo aún más las posibilidades de recuperación a mediano plazo. En medio de estas enormes dificultades, también la comunidad de los Focolares brinda su contribución localmente mediante la recolección de alimentos y ropa para aliviar a la población. «Algunos de nosotros sufrieron pérdidas materiales – escriben –. Una familia, por ejemplo, lo perdió todo y logró rescatar sólo pocos objetos de la furia del huracán. Al momento se encuentran en un pequeño apartamento que les pusieron a disposición, pero toda la comunidad está haciendo una comunión de bienes para ayudarlos. La reconstrucción del país será lenta, pero confiamos en Dios y nos ponemos en sus manos». Son muchas las experiencias con los vecinos y las personas en dificultad. «Ayer, por segunda vez, una señora elegante caminaba por mi calle confundida y sin rumbo. Era evidente que se había perdido. La seguí, sin perderla de vista, hasta que la alcanzó otra persona que la estaba buscando. Me explicó que la señora sufre de Alzheimer y que había salido del instituto donde vive, porque el huracán se había llevado el portón de la parte de atrás del edificio. Además la planta eléctrica no funciona y adentro hacía demasiado calor. Volviendo a casa, hablé con un amigo que reparte diésel y me prometió que les llevaría. Luego contacté a otras personas que fueron a arreglar el portón. Ahora ese lugar está seguro». «Ayer, muy temprano, como a las 5 a.m., me puse a hacer fila para cargar gasolina. Por el espejo retrovisor de mi coche, vi que detrás había un bus. La espera era larga y pude seguir toda la escena. En el lugar del conductor estaba sentado un hombre muy enojado, que maldecía continuamente. A su lado una mujer, tal vez su esposa. De la ventanilla del lado del hombre salía un fastidioso olor a cigarrillo. Delante de mí tenía unos 20 coches. Además, nos enteramos de que la gasolinera abriría sólo a las 8 a.m. y no a las 6, como pensábamos. Mientras esperábamos, la mujer se me acercó y me pidió que le ayudara a mover el bus, ya que la fila avanzaba, su esposo se había alejado y ella no alcanzaba los pedales. En un primer momento me negué, con la excusa de que no sabía conducir ese tipo de vehículo. Pero el motivo real era otro: ese hombre, y su manera de comportarse, no me agradaban. Entendí que tenía que cambiar mi actitud y aceptar ese pedido como si me lo hiciera Jesús mismo. Cuando el chofer volvió, le expliqué que yo había movido el bus a petición de su esposa. Entonces empezó a desahogarse, y en el tiempo de espera que quedaba me contó todas sus dificultades. Cuando logramos llenar los coches de gasolina, él era una persona distinta. Nos dimos la mano. Había logrado superar mis prejuicios». «La carretera de donde vivo quedó totalmente bloqueada por los escombros y los árboles arrancados por el huracán. La mayoría de mis vecinos son adultos mayores con difíciles condiciones de salud. Pensaba en lo que sucedería si se llegaran a necesitar una ambulancia. Empecé entonces a cortar los troncos y moverlos. Viéndome tomar la iniciativa, una cadena de personas se unió a mi tarea y juntos liberamos la carretera. Al final compartimos un rico almuerzo preparado con todo lo que cada uno pudo aportar». «Quisimos compartir con los vecinos todas las provisiones de agua y comida. Las reservas han ido disminuyendo, pero las relaciones entre nosotros se han intensificado».