Movimiento de los Focolares
La Eucaristía para el mundo

La Eucaristía para el mundo


20170618-01«Un trozo de pan, en el que Jesús se transforma para saciar del hambre de todos los corazones: ésta es la biografía de Jesús reducida a lo escencial. Es la nuestra: la pequeña vía de su amor, amor fuerte en la debilidad». (de un artículo de mayo de 1980) «Cada vez que celebramos la Eucaristía, lo que sucede no es solamente una agradable comunión con los demás en el Espíritu de Jesús, entendido como una simple idea o sentimiento; no, cada vez que celebramos la Eucaristía se abate la barrera más radical de la realidad, la barrera de la muerte; lo que sucede es un don, un don que realmente viene a nosotros; es proximidad –proximidad en donde la distancia recíproca, interior y exterior, se anula. En la Eucaristía no sólo nos volvemos un único cuerpo los unos con los otros, sino que nos volvemos Su cuerpo para el mundo. Para quien verdaderamente está permeado por la Eucaristía, este mundo y esta sociedad no le pueden dejar indiferentes; él tiene en sí mismo esta dinámica y es la dynamis de Dios, que se ofrece, que se dona, que lleva con la humanidad, como algo que le es propio e íntimo, todo lo que la humanidad conlleva, todo aquello que ella hace». (de una conferencia del 31.8.1977) «Lo importante no sólo es que tengamos la Eucaristía aquí, en nuestra comunidad. Conservamos el espíritu de Jesús sólo si y cuando amamos concretamente la comunidad del otro como la nuestra, cuando nuestras comunidades se abren más allá de las barreras que las separan, cuando en el centro de la comunidad vive el Señor». (de un artículo de mayo de 1979)   De “La luce dentro le cose”, Klaus Hemmerle, Città Nuova, Roma 1998, págs. 190, 186, 187, 192.

Ruanda,“país de las mil colinas”

Ruanda,“país de las mil colinas”

RwandaMi gira empieza el último día del calendario ruandés, en el que se recuerda la masacre que aconteció en 1994. Sé que Jesús abandonado puede dar un sentido a todos los sufrimientos humanos, especialmente a aquellos que dejan profundas heridas en el corazón. Advierto un estrecho vínculo entre el sacrificio de Jesús y lo que sufrió el pueblo ruandés. Bajo la guía de P. Telesphore, sacerdote del lugar, conozco la capital Kigali, conocida por su limpieza. Sin embargo, los signos del desarrollo económico se notan sobre todo en el centro de la ciudad, que se parece a una capital europea. Pero no lejos de los edificios modernos, está la gente común, vinculada a la agricultura, que se desplaza para vender sus productos en el mercado: fruta, verduras, gallinas… Por mi tez blanca y mi alta estatura, mi presencia no pasa desapercibida. A menudo descubro miradas sorprendidas, pero es suficiente un gesto de saludo, «muraho», o una sonrisa, y se rompe el hielo con una linda sonrisa como respuesta. Las visitas a las principales ciudades del país las hacemos en auto. De vez en cuando nos detenemos para brindarle un pasaje a alguien. Entre las tantas personas a las que llevamos, me llama la atención una joven de unos 20 años. Detrás de su linda sonrisa hay una historia dolorosa. P. Telesphore me cuenta que sus padres fueron asesinados durante el genocidio de los años ’90. Ella estaba yendo a rezar sobre su tumba. Desde niña, junto con su hermanito, iban donde P. Telesphore. Allí ambos encontraron una familia que los colmó de amor. Y como ellos, encontré muchas otras situaciones parecidas. El día sábado lo transcurrimos en el seminario teológico que acoge a seminaristas de todo el país, unos 130. Durante la misa, impregnada de cultura ruandés, quedé profundamente impactado por la acción de lgracias después de la comunión, con cantos que ponen todo el cuerpo en movimiento. Es una especie de ritmo sagrado, no sincronizado entre todos, pero increíblemente armónico. Escuela Gen’s. En uno de los seminarios hacemos una “escuela” para los seminaristas que quieren conocer la espiritualidad de la unidad. P. Telesphore aclara desde el primer momento que “esta escuela no se hace con los libros, sino con la vida” y que “estamos aquí para construir la unidad querida por Jesús a través de nuestro amor recíproco”. De hecho, durante el encuentro, el amor evangélico se percibe de forma muy concreta entre todos. En efecto, después de un partido de baloncesto, pregunto: “¿Quién ganó?”. La respuesta: “Todos”. Donde reina el amor, la competencia se vuelve una buena ocasión para vivir el Evangelio. Profundizamos el punto de la espiritualidad de la unidad que se refiere al misterio de Jesús abandonado. Nos impacta el testimonio de dos sacerdotes, uno de Ruanda y el otro de Burundi, países que cargan con el peso de tantas incomprensiones recíprocas. Pero las diferencias, por el amor a Jesús en su abandono, abren el camino a la unidad que se incrementa entre ellos. Uno de los seminaristas nos expresa a todos: “Cuando se habla de corazón,  se toca el corazón”. Los últimos días los dedicamos al encuentro con las familias y los jóvenes, pero también a las demás personas que comparten el mismo ideal de fraternidad. Finalmente, un peregrinaje al santuario de la Virgen, no muy lejos del seminario. Queremos agradecerle por este viaje y por los numerosos dones que recibimos. (Armando A. – Brasil)  

Ser familia en dos Iglesias diferentes

Ser familia en dos Iglesias diferentes

20170616-01Cuando empezamos a tratarnos éramos muy conscientes de las diferencias que existían entre nosotros, sobre todo en materia de doctrina. Pero sentíamos que nuestro amor era más fuerte que cualquier diferencia: esto nos daba la osadía de creer que detrás de nuestro matrimonio podía haber un designio de unidad que iba más allá de nosotros dos. Desde chicos, habíamos aprendido, con la espiritualidad de los Focolares, que para alcanzar la unidad es necesario apuntar a lo que nos une –que es muchísimo-, en lugar de mirar a lo que nos divide. Sin embargo, cuando el domingo cada uno de nosotros toma un camino distinto para ir a Misa, es siempre un dolor, lo mismo que advertimos cuando involuntariamente en nuestras conversaciones sale el “nosotros” y “ustedes”, o cuando alguno critica algo de la Iglesia del otro. En estos casos nos damos cuenta que nada se construye de una vez por siempre y que, entre las muchas ocasiones para hacer crecer el amor entre nosotros, debe estar el compromiso de amar la Iglesia del otro como la propia. Otra oportunidad típica de nosotros las parejas ‘mixtas’ es ofrecer a Dios las pequeñas o grandes desunidades que nos hacen sufrir, por la plena unidad de los cristianos. A veces, precisamente para vivir en forma visible la unidad entre nosotros y en nuestra familia, decidimos ir todos juntos a una o a la otra iglesia, compartiendo también ciertas prácticas espirituales, como, por ejemplo el ayuno. Un momento significativo fue el Bautismo de nuestra primera hija.   Habíamos debatido mucho y por largo tiempo, pero no lográbamos decidir qué era lo más justo: el bautismo católico o el ortodoxo. Obviamente, el valor del sacramento es igual en las dos Iglesias, pero las consecuencias habrían sido profundamente distintas. Hani, de hecho, es diácono y ya había sido temporalmente alejado de su Iglesia debido al matrimonio celebrado con el rito católico-mixto. El Bautismo católico de la hija lo habría puesto en una seria dificultad, no lográbamos tomar una decisión. Entonces Liliana decidió ir a explicar la situación a su obispo, el cual, después de escucharla profundamente, le aseguró que entendería y habría apoyado la decisión que tomáramos según nuestra conciencia. Y esta, como en otras mil ocasiones, no se trataba y no se trata de hacer acuerdos, sino de tratar de entender cuál es la voluntad de Dios en las varias situaciones. Está claro que todo implica un esfuerzo mayor, cuesta sudor, también con los hijos, que desde pequeños no podían entender por qué podían recibir la Eucaristía en la Iglesia ortodoxa, pero no en la católica. De hecho, en la Iglesia ortodoxa, junto al Bautismo, se celebran también los sacramentos de la Comunión y de la Confirmación. Un período más bien difícil fue cuando la más grande de nuestras hijas tenía alrededor de 15 años. Ella empezó, con una cierta agresividad, a pedir autonomía, pero nosotros no estábamos preparados para ese cambio repentino suyo. Las discusiones, muy fuertes, eran casi cotidianas. Tratábamos de protegerla de algunas situaciones que considerábamos riesgosas, pero entre más estábamos encima de ella, más se rebelaba. Tampoco fue fácil entre nosotros, porque a menudo la forma con la que cada uno de los dos afrontaba las situaciones no las compartíamos. En medio de toda esta confusión, siempre tratábamos de mantener algunos puntos que nos parecían importantes, como la oración todos juntos, o bien la humildad de pedirnos disculpas, también con los chicos. A un dado momento entendimos claramente que lo primero a los que teníamos que apuntar era a la unidad entre nosotros dos. Al dar este paso, juntos encontramos la luz para decidir darle confianza. La situación en casa mejoró, confirmando que también en el matrimonio ‘mixto’ los dos esposos tienen la posibilidad de ser “una sola cosa en Dios” y dar este testimonio a los hijos y al mundo que nos rodea.

Movimiento “John 17” en Castelgandolfo

Movimiento “John 17” en Castelgandolfo

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En el Jubileo de la Renovación Carismática Católica

John 17” quiere ser una voz que llama a las Iglesias a la reconciliación y a la unidad según la oración de Jesús: “Que todos sean uno” (Jn. 17,21). Se fundamenta en la convicción de que la evangelización es mucho más eficaz si es acompañada por el testimonio de la unidad entre los cristianos. Los miembros de este movimiento desean ser catalizadores de unidad y por esto se comprometen a establecer por doquier relaciones fraternas y de amistad, especialmente entre cristianos de distintas Iglesias. Unos sesenta miembros de este Movimiento, acompañados por Joe Tosini y Mike Herron, dos de los fundadores, vinieron a Roma en ocasión del Jubileo de oro de la Renovación Carismática Católica (RCC). El Papa invitó a la RCC a volver a encontrar sus propias raíces ecuménicas. De hecho, la primera experiencia de efusión y de bautizo en el Espíritu Santo que aconteció en un grupo de jóvenes católicos en la Universidad Duquesne en Pittsburg en 1967, fue también fruto de encuentros con personas pentecostales. Durante la vigilia de Pentecostés en el antiguo Circo Máximo, la presencia de pastores de varias denominaciones en el escenario era un signo visible de estos orígenes. El Papa Francisco les pidió a los carismáticos católicos que fueran en la Iglesia un lugar privilegiado para recorrer el camino hacia la unidad en una “diversidad reconciliada”: «Hoy en día es más que nunca urgente la unidad de los cristianos, unidos por obra del Espíritu Santo, en la oración y en la acción a favor de los más débiles. Caminar juntos, trabajar juntos. Amarnos. Amarnos. … el Espíritu quiere que estemos en camino».
Foto: © CSC Audiovisivi-Caris Mendes

Foto: © CSC Audiovisivi-Caris Mendes

El grupo John 17, compuesto en su mayoría por líderes de Iglesias pentecostales, quiso aprovechar su estadía en Roma para encontrarse con María Voce, presidenta del Movimiento de los Focolares, conocer y profundizar en el carisma de la unidad de Chiara Lubich. Por esto vinieron al Centro Mariápolis de Castel Gandolfo el 7 de junio, acompañados también por el pastor de la Iglesia Evangélica de la Reconciliación Giovanni Traettino de Caserta. Además este encuentro tenía como finalidad la de prepararse para una audiencia privada con el Papa Francisco, prevista para el 8 de junio; audiencia que se prolongó durante dos horas. La convergencia de intenciones y de espíritu entre los dos movimientos – Focolares y John 17 – era patente y las horas transcurridas juntos fueron momentos de alegría y de alabanza a Dios. El pastor Traettino recordó a todos que la unidad se edifica “empezando por los pies” y no por la cabeza, es decir, poniéndose a servicio del prójimo. Este compromiso fue sellado entre todos los participantes con un rito de recíproco lavado de los pies, acompañado por una oración de los unos por los otros. María Voce y otros miembros de los Focolares, de distintas Iglesias, pudieron darles lo esencial de la espiritualidad de la unidad y sus experiencias de vida a la luz del Evangelio.    

Sínodo sobre los jóvenes 2018

Se encuentra on line el sitio web de preparación  al Sínodo de los Jóvenes 2018 sobre el tema “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. El sitio publica  un cuestionario en cinco idiomas con el fin de “promover una más amplia participación de todos los jóvenes del mundo, no sólo recibiendo información sobre el evento sinodal sino también dando la posibilidad de interactuar y participar en el camino de preparación” “Hagan sentir vuestro grito, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores”, exhortó el papa Francisco a los jóvenes. Agregando: «San Benito recomendaba a los abads que consulten también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque “a menudo es precisamente el más joven el que tiene la mejor solución revelada por el Señor”»