14 Jun 2017 | Sin categorizar
«No existe una receta para el éxito, pero hay una receta para el fracaso. La receta para el fracaso es la violencia “en el nombre de Alá”». Así empieza el fuerte llamamiento a los musulmanes europeos, escrito el día después de los sangrientos ataques de Londres y Manchester, por el Gran Muftí emérito de Bosnia Herzegovina Mustafa Ceric, presidente honorario, así como Chiara Lubich lo fue en el pasado y actualmente lo es también María Voce, de la Conferencia de las Religiones por la Paz. «Éste no es mi credo. No es el de Alá en quien creo. Mi fe no es un cuchillo, no es terror. Mi Alá es Amoroso y Misericordioso». «Confieso – afirma el Gran Muftí, distinguido entre otros, en el 2003, con el Premio Unesco por la Paz Felix Houphouet-Boigny y con el premio Sternberg del Consejo Internacional de los Cristianos y de los Judíos “por su excepcional aporte a la comprensión entre los credos”. En el 2007 recibió el Premio Theodor-Heuss-Stiftung por su aporte a la difusión y la consolidación de la democracia. En el 2008, el premio Eugen Biser Foundation por su esfuerzo en promover la comprensión y la paz entre el pensamiento cristiano y el islámico – nunca me he sentido tan confuso y tan inerme al tratar de explicar lo que está sucediendo dentro y fuera de mi comunidad de fe. Me consuelo pensando que se trata de actos de minorías extremistas, sólo un juego político de las grandes potencias para ganar la riqueza musulmana». Mustafa Ceric usa palabras fuertes: « Mi comunidad de fe tiene muchos problemas. El más grande es delegar a otros la resolución de sus problemas. En cambio, mi Comunidad de Fe (mi Umma) debe ser quien resuelva el problema dentro de sí misma, antes de poder resolver los problemas del derredor». Hay quien afirma, sostiene Ceric, que los ataques contra inocentes civiles en Manchester o en Londres son más importantes que aquellos ocurridos en Palestina, en Kabul, Mosul, Sa’an y Misurata. «No son más importantes, pero ciertamente sí más peligrosos para los musulmanes en Europa, la mayoría de ellos han escapado de los países musulmanes buscando en Europa paz y seguridad para sus hijos. La paz y la seguridad que hasta ahora habían experimentado están siendo amenazadas». Después de Manchester, sucedió lo de Londres, pero antes estuvo lo de Berlín y Zúrich «los musulmanes europeos deben ser fuertes y claros no sólo para condenar la violencia “en nombre de Alá”, sino también para adoptar medidas concretas contra el abuso del Islam en cualquier forma. Deben tener una voz clara, única e unívoca en la lucha contra la violencia perpetrada “en nombre de Alá”. No es una cuestión de buena voluntad de personas o grupos que trabajan por el diálogo interreligioso. Es una cuestión existencial del Islam y de los musulmanes en Europa». El Gran Muftí lanzó por lo tanto un llamado a los musulmanes de Europa a «reunirse inmediatamente alrededor de una “palabra común” entre nosotros y con nuestros vecinos, independientemente de su credo, raza o nacionalidad, y hacer un juramento delante de Dios, ante sí mismos y ante nuestros propios vecinos en Europa, el de amar y promover la paz, la seguridad y la cooperación así como nos obliga nuestra cultura y el credo islámico. Debemos jurar que haremos todo lo que sea necesario para combatir juntos la violencia contra personas inocentes. Nosotros, actual generación de musulmanes europeos, le debemos esto a nuestros descendientes. No debemos dejarle nuestras deudas a nuestros descendientes que no tienen la culpa». «¡No hay tiempo para titubear!» – el gran Muftí, al final de su llamamiento, expresó con vehemencia toda la esperanza y el deseo de cambio. «No hay espacio para ponerse a hacer cálculos! ¡No hay excusas para postergar, o justificaciones para esperar! ¡No hay salvación en el silencio! ¡No hay futuro para el Islam o para los musulmanes en Europa si no en la convivencia y en la tolerancia con nuestros vecinos europeos!». Lee el llamamiento completo
14 Jun 2017 | Sin categorizar
«Desde el inicio de nuestro camino juntos, quisimos poner a Dios en el primer lugar. En práctica, cada día decidimos elegir el perdón, el recomenzar, el ser los primeros en amar, el amar a todos, también cuando cuesta y de pronto estamos cansados. Tratamos de no esperarnos nada del otro, sino ante todo de nosotros mismos y, de consecuencia, podemos siempre contar el uno con la otra. A los niños tratamos de entregarles valores sólidos para la vida – explica Damijan –. Esto exige paciencia y perseverancia en el amor, ¡no sólo caricias! De hecho, a veces, el amor hacia ellos nos impulsa a exponer muy claramente nuestra línea o decidir lo que es blanco y lo que es negro, aunque esto, a veces, lleva a su insatisfacción o a su rebeldía. Nos parece importante que nuestros hijos sean lo más posible autónomos e independientes. Es por esto que los involucramos en todos los trabajos de la casa (cocinar, limpiar, planchar, organizar la ropa lavada, etc.). Al inicio siempre es todo muy interesante, pero luego, cuando el trabajo hay que hacerlo con regularidad y cuidado, algo se bloquea. Es entonces que nos animamos a vivir los puntos del arte de amar, si queremos que reine la armonía entre nosotros. Ahora ya los niños saben que, si nos ayudamos, acabamos más rápido y tenemos más tiempo para jugar y hacer muchas otras cosas».
«Hace casi un año – continúa Natalija – vivimos una prueba particular. En el verano, el más pequeño de nuestros hijos tuvo una consulta con el psicólogo para un examen que se hace cuando llegan a los tres años. Su opinión y el diagnóstico que luego nos escribió, realmente nos dejaron sorprendidos: trastorno por déficit de atención. Como pedagoga y ex docente, vi pasar ante mis ojos a todos los niños con este tipo de problema y las grandes dificultades que acompañan este diagnóstico. Volví a mi trabajo asustada. Por ese entonces, Damijan y yo trabajábamos juntos en el preescolar Rayo de Sol. Hablamos largo y tendido y entendimos que, para cuidar bien de nuestro hijo, uno de los dos tenía que dejar el trabajo». «Para ayudarlo de la forma correcta – continúa Damijan – era necesario dedicarle tiempo y energías. Estábamos conscientes de que teníamos un préstamo por pagar, que éramos seis en familia y que no teníamos sueldos adecuados. Analizamos todas las posibilidades financieras y, a pesar de la incertidumbre, dejé el trabajo creyendo que Dios no nos abandonaría. Les explicamos la situación y la consecuente decisión a nuestros colegas de trabajo. Estamos muy agradecidos con cada uno de ellos por haberla aceptado y por habernos apoyado. Ya la semana siguiente nuestra elección se demostró la correcta. Mi mamá, de noche, tuvo un ictus y se quedó paralizada. Fue un shock para todos. Durante los primeros dos meses lograba comer sola. Pero luego tuvo otro ictus que le produjo ceguera y, más tarde, demencia. Cada vez más, por tanto, necesitaba de nuestros cuidados. Aunque era más complicado, respetamos su deseo de quedarse en casa. Y así fue. Mientras tanto la situación de nuestro hijo iba mejorando sensiblemente. Las cosas proceden ahora con más calma porque, cuando los niños vuelven del colegio, hay alguien que los espera y que preparó el almuerzo. Así también Natalija, cuando vuelve del trabajo, se puede dedicar a los niños y a mí. Podemos decir que en todo este tiempo, aunque con un solo sueldo, no nos ha faltado nada, y si tuvimos que renunciar a algo no lo vivimos como una privación. Estamos agradecidos con Dios por habernos sostenido y enseñado a gustar los efectos del arte de amar, que nos han completamente conquistado».
14 Jun 2017 | Sin categorizar
Por “su compromiso a favor de la paz, promoviendo una serie de iniciativas, dirigidas a convertir una fábrica de armas situada en el territorio de Iglesias” (Cerdeña, Italia). El mensaje, del 3 de junio, está dirigido a la comunidad local del Movimiento de los Focolares (sección Humanidad Nueva), por los esfuerzos llevados adelante junto con Amnesty International, Oxfam, Fundación Banca Ética, Opal Brescia y Rete Italiana en pro del Desarme para la “Reconversión RWM” (Multinazional de produccion de armas). El Santo Padre dice que está “feliz de saber que ustedes se están preocupando concretamente en la promoción de un trabajo digno alternativo a la construcción de armas, en un territorio todavía atravesado por la grave crisis ocupacional”. Finalmente, expresa su “cercanía en el compromiso de la difusión de la cultura de la paz”.
13 Jun 2017 | Sin categorizar
El Patricarca Atenágoras y Chiara Lubich, protagonistas de la unidad. Recomenzar no es fácil, y nunca lo ha sido, sobre todo si el tiempo ha cavado fosas, si algunas diversidades se han convertido en cultura, y si además existe la convicción – lo cual complica las cosas – de estar en lo cierto. No estamos lejos de la verdad si decimos que ésta era prácticamente la situación a mitad del 900 entre la Iglesia católica y la ortodoxa, después de que durante siglos, durante todo un milenio, se había cultivado la separación. Después, sucedió el cambio histórico. Los célebres, inolvidables y de gloriosa memoria, protagonistas e iniciadores del “diálogo de la caridad”, los grandes que idearon el diálogo del pueblo son: Atenágoras, Patriarca Ecuménico, y Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de la unidad. Con su vida humilde, seria, disponible, con su entrega, con el amor y la oración, fueron los primeros protagonistas e iniciadores de una nueva era Ecuménica; instruyeron a los pueblos dándoles valor, fuerza, paciencia, fidelidad, disponibilidad, amor y unidad. En el fondo la solución era sencilla y el Patriarca la expresaba con estas palabras: “Hemos vivido aislados, sin tener hermanos, sin tener hermanas durante tantos siglos, como huérfanos. ¿Por qué? El hermano es la puerta. ¡Éste es el secreto!”. Los inolvidables protagonistas del “diálogo de la caridad”, los grandes artífices del diálogo del pueblo se encontraron unas 27 veces, entre 1967 y 1972 (muerte del Patriarca). Se remonta al 13 de junio de 1967 el primer encuentro histórico de Chiara Lubich en el Patriarcado ecuménico de Constantinopla, que hasta nuestros días, no ha sido todavía adecuadamente valorado en toda su trascendencia. El Patriarca aprobó y acogió con amor y seriedad el carisma de Chiara, una espiritualidad mística que es la espiritualidad de la Iglesia, hasta tal punto, que llegó a considerar aquel encuentro “como un éxtasis”. En Atenágoras se hizo cada vez más fuerte la convicción de que viviendo las palabras del Testamento de Jesús se podría llegar pronto al único cáliz. Con conmovedoras palabras decía:«Sería para mí un día de Paraíso».
No hizo falta mucho tiempo para que el Patriarca se declarase “focolarino” y empezara a llamar a Chiara con el nombre de “Tecla”, porque divisaba en ella el mismo celo de la Isapóstola. Él mismo repetía continuamente “tenemos sed de la espiritualidad”. Al mismo tiempo también Chiara se sintió impresionada por el Patriarca, de quien decía: «El Patriarca parecía como un Arcángel que lucha y luchará hasta el final por su ideal: un hombre de Dios, probado en la caridad heroica y en la paciencia heroica ». Con su espiritualidad y su maravillosa personalidad, Chiara no sólo preparó los dos principales y preciosos Puentes: Pablo VI y Atenágoras, sino que también logró unir los dos Puentes. Por estos encuentros entre ortodoxos y católicos, el vínculo de amor mutuo mitigaba el dolor de no poder compartir la Eucaristía; es más, hacía amable esta cruz como aportación del pueblo cristiano al Único Cáliz. «El Papa es nuestro líder — decía el Patriarca a Chiara —; veo a veces al Papa “en agonía”, porque conoce todo lo negativo que hay en el mundo. Por eso me he puesto a su servicio al cien por cien. Lo sigo, lo entiendo, lo amo, lo respeto, lo admiro». Con motivo de esta trayectoria de 50 años, he hecho personalmente la propuesta al Prof. Mons. Piero Coda, Presidente del Instituto Universitario ‘Sophia’ de la creación de una Cátedra Ecuménica como signo de reconocimiento a los dos grandes protagonistas de la fraternidad entre la Iglesia ortodoxa y la Iglesia católica. Ésta ha tenido una gran y cordial aprobación, con la bendición del Patriarca Bartolomé y la convencida adhesión de la Presidente de los Focolares, María Voce. Ofrecemos desde nuestro corazón, como bellísimas flores, un “enorme gracias” a Atenágoras y a Chiara, enviados por Dios, que dieron su vida ante todo por la realización de la voluntad de Dios: “que todos sean una cosa sola”, que se realizará como don del Espíritu Santo. Metropolita Gennadios Zervos, Arzobispo ortodoxo de Italia y Malta del Patriarcado ecuménico de Constantinopla
13 Jun 2017 | Focolare Worldwide
http://vimeo.com/95726093