Athenagoras y Chiara Lubich
http://vimeo.com/95726093
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¿Qué puedes hacer? Dona sangre. Dona ahora. Dona a menudo. Ésta es la invitación elegida por la Organización Mundial de la Salud para celebrar el 14 de junio, la Jornada Mundial del Donador de Sangre 2017. Algunos objetivos de la campaña: animar a todos los ciudadanos a reforzar la eficiencia de los servicios de salud; involucrar a la autoridades en la creación de programas nacionales para responder al incremento de las necesidades; favorecer la inclusión de servicios de transfusión en las situaciones de emergencia; garantizar el abastecimiento y alcanzar la autosuficiencia nacional; agradecer a las personas que donan sangre regularmente; promover la cooperación internacional para garantizar la donación voluntaria, aumentando la seguridad y la disponibilidad de sangre.
En Serbia central, Belgrado (“la ciudad blanca”) es una de las ciudades más antiguas de Europa, en el punto de confluencia entre los ríos Sava y Danubio. “Puerta de los Balcanes” o “Puerta de Europa” (así es definida por su posición en el límite entre el Oriente y el Occidente de Europa), renacida después de un reciente pasado de guerras, hoy es una capital de vanguardia, donde nuevas ideas, fermento y vitalidad circulan en el campo del arte, de la economía, de la arquitectura. Y del deporte. Con ocasión del vigésimo aniversario de su fundación, el College of Sport and Health, instituto de formación parificado con 600 estudiantes, organizó el 12 y 13 de mayo pasados una conferencia internacional con el título “Deporte, recreación, salud”. Entre los huéspedes, por invitación del prof. Alexander Ivanovski, estaba también Sportmeet, expresión en el mundo del deportes de esa renovación social y espiritual originado a partir de la experiencia de los Focolares: una red mundial de deportistas, profesionales y aficionados, profesores, instructores, periodistas, administradores y empresarios del mundo deportivo, que viven el deporte como realidad positiva de confrontación e intercambio, como una posibilidad para mover los músculos y los tendones, pero también las ideas de fraternidad universal e inclusión. “Sport moves people and moves ideas” titula su presentación Paolo Cipolli, presidente di Sportmeet, presente en la conferencia junto con una delegación serbo-croata. El “fenómeno deportivo” es una de las realidades más complejas, interesantes y cautivadoras de nuestro tiempo. 800 millones de practicantes, 5 millones de sociedades deportivas, 205 federaciones nacionales adherentes al Comité Olímpico Internacional, 208 a la FIFA.
Si se piensa que a las Naciones Unidas adhieren ‘sólo’ 192 naciones, se comprende su alcance y su omnipresencia, como una especie de nuevo poder planetario o, según algunos “una nueva religión”. Tierra de inagotables intereses económicos, lamentablemente algunos mal habidos, el deporte puede llegar a ser, en dirección contraria, un auténtico “gimnasio” de fraternidad, unidad e integración. Un “lenguaje de gestos” universal que destruye barreras, obstáculos, diversidades. En Belgrado entró en escena esta cara limpia del deporte: entre las numerosas intervenciones, sobre varios aspectos vinculados al papel y al potencial del deporte en la promoción de la salud, con expertos y docentes provenientes de Eslovenia, Croacia, Macedonia, Bulgaria, emergió una consideración común: la necesidad de definir políticas nuevas para una plena valoración del deporte dirigido hacia la promoción de un correcto estilo de vida y de todas las posibles formas de integración, especialmente entre los jóvenes. La conferencia fue la ocasión para establecer nuevas relaciones y un protocolo de acuerdos en vista de una colaboración futura, valorando experiencias positivas ya en acto, como la práctica del deporte en algunas casas de acogida para chicos. Después de Belgrado, Sportmeet apunta hacia una próxima etapa. De inclusión social, educación deportiva, integración de personas con habilidades distintas y relación entre generaciones. De estos temas se hablará del 13 al 16 de julio en España. Serán 4 días en los que deportistas y trabajadores en el campo deportivo se confrontarán, a partir del simposio internacional de Barcelona (en el Palau Robert, el 13 de julio) promovido en colaboración con otros patrocinadores locales, como la Universitat Autònoma de Barcelona, para proseguir con la Escuela de Verano de Castel d’Aro, a un centenar de kilómetros de la capital de Cataluña, con un rico programa para sensibilizar al deporte inclusivo y a las buenas prácticas. Con el sueño de que el “deporte” llegue a ser realmente, a todo nivel, un sinónimo de “encuentro”.
Mons. Carlo de Ferrari, en aquel entonces arzobispo de Trento, fue el encargado de evaluar y de aprobar primeramente, a nivel diocesano, el Movimiento de los Focolares. El título del reciente volumen publicado por la Editorial Città Nuova “Aquí está el dedo de Dios”, evoca una expresión suya con respecto a la experiencia evangélica que se generaba alrededor de Chiara Lubich. Estamos en los inicios de 1951 y, en la Iglesia, no todos pensaban como el arzobispo de Trento. Al contrario, por parte de algunos eclesiásticos hay muchas perplejidades: una mujer joven, laica, seguida por religiosos, sacerdotes, laicos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, en tiempos preconciliares, es motivo de sospecha. La prudencia sugiere alejarla y, en su lugar, encargar quizás a un sacerdote. En este contexto se inserta la relación decisiva de Chiara con su obispo.
Tiene fecha del 5 de enero de 1951 la carta que escribe desde Roma, donde está viviendo, a Mons. Carlo de Ferrari. La misiva trasluce con fuerza el momento de prueba que atraviesa el Movimiento naciente y ella personalmente. Pero también, la actitud filial y obediente de Chiara hacia quien le representa la Iglesia, y su pleno abandono a los planes de Dios. La carta introduce el volumen apenas publicado. «Excelencia Reverendísima: Es verdad: la cruz fue pesada y lo es aún, y en estos días comprendí a Jesús “caído” bajo el peso de la cruz. Sin embargo, Excelencia, soy feliz, feliz. De Jesús he recibido la gracia de estar preparada para cualquier decisión que la Iglesia tome. No sólo: sino para dejar a “mis” (por algún tiempo puedo decir todavía esto) cincuenta focolarinos y focolarinas en una unidad tan perfecta, como para poder proseguir su camino sin que nadie se dé cuenta de un posible cambio. Soy feliz, Excelencia, por poder donar a Dios todo lo que Él, en el campo sobrenatural, ha obrado a través de mí. Le aseguro que, cualquier cosa suceda, Usted me encontrará siempre fiel a mi Jesús Abandonado y totalmente obediente a la Iglesia. He llegado hasta este punto porque, por mi parte, nunca he querido romper la unidad con la Iglesia, o mejor dicho, con quien me la representaba. Si no hubiese actuado de este modo, quizás la Obra no existiría. Pero Dios me dio la resistencia hasta lo inverosímil. Ahora la Obra existe y no morirá. Que sea una obra de Dios, lo demostrará, quizás, el hecho de que yo deba alejarme de ella. Si debo testimoniarlo anulándome, después de haberlo testimoniado con la unidad, soy feliz. El punto culminante de la vida de amor de Jesús fue la muerte: y nadie tiene un amor más grande de aquél que da la vida por sus amigos. Usted, Padre, fue verdaderamente un Padre y me mostró (lo que creía sólo por fe) que la Iglesia es Madre. Yo le consideraré siempre como un Padre, cualquiera que sea la Voluntad de Dios sobre mí. Nadie puede prohibirme que le obedezca, o sea, que obedezca a la Iglesia. Lo que importa para hacerse santos es obedecer: ser uno. Poco importa que nos ordenen hacer o no hacer, de un modo o de otro. ¿Verdad, Padre? Padre Tomasi es un santo varón. Sufre muchísimo en estos días y no come. Sufre por mí… Yo nunca habría pensado que en él albergaran estos sentimientos. Pero Usted no se preocupe, Excelencia, porque nosotros lo sostenemos y yo en su presencia río siempre. No sé decirle, a fin de cuentas, más que una sola cosa: soy muy, muy, inmensamente, feliz. Puedo asegurarle que Jesús Abandonado me sostendrá siempre. Por lo demás: “Dichosos cuando les separen y, mintiendo, digan todo género de mal contra ustedes, por mi causa. Regocíjense y alégrense, porque la recompensa de ustedes en los Cielos es grande.” Bendígame siempre, su hija Chiara». De “Qui c’è il dito di Dio”, Ed. Città Nuova, Roma 2017.

Anne-Marie Pelletier