Movimiento de los Focolares
El Evangelio vivido: trabajar en dúo

El Evangelio vivido: trabajar en dúo

foto pdv20161120Sabía todo «Como sacerdote, creía que sabía dar una opinión sobre cualquier tema. Un día fui invitado a celebrar la misa en el retiro de algunos jóvenes comprometidos, que durante la celebración hicieron explícitamente el pacto de estar dispuestos a dar la vida el uno por el otro. Me quedé impactado: ¿Sería yo capaz de hacer una cosa así? Todo lo que sabía me pareció, no digo inútil, sino insuficiente para ser un verdadero cristiano. ¡Cuántas cosas que descuidé a causa del estudio, cuántas omisiones justificadas por algún compromiso que consideraba importante…! Esos jóvenes me cambiaron la vida» (R. P. – Francia) Antes del ofrecimiento «Después de mudarnos al nuevo pueblito, nació una amistad con una familia de vecinos que nos ayudó mucho a integrarnos en el nuevo ambiente, a ubicar a los niños en la escuela… La estima era recíproca; los hijos de esa familia nos llamaban tíos, y lo mismo hacían nuestros hijos con ellos. Lamentablemente, pasando el tiempo, algo se deterioró y los hijos de los vecinos comenzaron a saludarnos con un “buen día, señores”. No podíamos seguir así, también porque integrábamos la misma comunidad parroquial. Un domingo en la misa, el Evangelio que se leyó nos recordaba que antes de llevar tu ofrenda al altar es bueno reconciliarse con el hermano… Mi esposa y yo nos miramos y decidimos proceder como decía el Evangelio. Saliendo de la misa, fuimos hacia nuestros vecinos y les pedimos perdón si los habíamos ofendido en algo. Después de un incómodo momento de sorpresa, nos abrazamos» (A.T. – Hungría) Era otra persona «En el hospital donde trabajo como ginecóloga se internó  una mujer conocida como prostituta. Las otras pacientes y también alguna enfermera trataban de evitarla. Notando su aislamiento, le presté una atención especial, y esto animó también a las otras a dirigirle la palabra, a brindarle ayuda. El mismo relato de su triste vida les llamó la atención y despertó su  benevolencia. Después de pocos días ya parecía otra persona. Cuando fue dada de alta, decía: «La verdadera curación no es física… Mi vida recomienza de otro modo» (M. S. – Polonia)

India: 170 seminaristi in workshop

India: 170 seminaristi in workshop

    20161123-01«Ho imparato ad essere aperto, a non nascondere la polvere sotto il tappeto». È il commento di uno dei 170 seminaristi di Pune (India) soddisfatto per aver partecipato al workshop sulle dinamiche di gruppo progettato sui principi della spiritualità dell’unità, tipica dei Focolari. «Ho capito che devo pensare positivo in tutto ciò che faccio – dichiara entusiasta un altro seminarista – ho fatto nuove amicizie, anche con compagni più anziani di me». Colpisce lo sprint di questi giovani. Sorprende anche che in India – una regione dai mille riti e divinità, patria dell’induismo e del buddismo – ci sia un seminario cattolico con così tanti giovani. E che, come testimonia il direttore spirituale del seminario, Padre George Cordeiro, siano fortemente motivati e decisi per il sacerdozio. Il rapporto dei Focolari col seminario pontificio dell’India risale al 1980; da allora, in varie occasioni i focolarini sono stati invitati a presentare ai seminaristi la loro spiritualità. Molti di questi, diventati sacerdoti o vescovi, continuano a promuovere  – nella loro non facile azione pastorale – la dimensione comunitaria del messaggio cristiano. In questo 2016 hanno chiesto al Movimento di organizzare un workshop di tre giorni sulle dinamiche di gruppo. Era la prima volta che i focolarini di Mumbai si trovavano di fronte ad una simile impresa, ma hanno accettato la sfida. Con un team di 12 persone, uomini e donne, fra cui alcuni esperti nel campo psicologico e relazionale, si sono dedicati al progetto organizzando un workshop su misura per seminaristi. Un lavoro impegnativo, anche per la diversità delle culture dei partecipanti, originari di ogni parte dell’India, e per i loro differenti percorsi di studio: dal ginnasio agli studenti di teologia e filosofia. Obiettivo del workshop era di mettere in mano ai seminaristi gli strumenti per costruire la comunità. E di farlo, questa era la richiesta specifica, attingendo a quegli elementi della spiritualità dell’unità che più hanno a che fare con la relazione interpersonale: il “farsi uno” con l’altro, l’ascolto profondo, il patto dell’amore scambievole, la condivisione delle esperienze, il dialogo, ecc. In pratica, si dovevano presentare ai seminaristi i vari modi di andare incontro all’altro, privilegiando i rapporti. Con tali caratteri come paradigma culturale, declinati in chiave psicologica e relazionale, ne è uscito un mix con brevi relazioni, scenette, giochi di ruolo, testimonianze (di laici e sacerdoti), esercitazioni pratiche per provarne su se stessi l’efficacia. 20161123-02Fin dall’inizio il laboratorio è stato seguito con entusiasmo e sostenuto con una vivace partecipazione, che ha aiutato al continuo passaggio “dall’io al noi” che i ragazzi andavano facendo. Un processo che diventerà molto utile a loro quando si ritroveranno a lavorare in gruppo e quando  saranno chiamati a suscitare e condurre gruppi di altre persone. Mettendo così in atto quella cultura dell’incontro e del dialogo tanto sottolineata da papa Francesco. Padre George ha definito il workshop “un’autentica esperienza di Dio fra gli uomini”. L’intuizione di tradurre la spiritualità in vita e le idee in fatti quotidiani, si è rivelata vincente. Lo attestano i numerosi feedback scritti dai partecipanti: «Posso fare tutto, ma ad una condizione: che in me ci sia sempre l’attenzione agli altri». «L’incoraggiamento a mettere in pratica il vangelo e non soltanto a studiarlo, ha provocato un cambiamento radicale della mia vita». «Questo workshop è stato un trampolino di lancio per la mia vocazione e le mie interazioni sociali. Le storie di altre persone sono state per me una grande lezione». «Un’esperienza estremamente feconda di addestramento ad essere comunione. Nuove strade si sono aperte davanti a noi. È una grazia poter offrire la spiritualità di comunione nel contesto odierno».

Los derechos conjugados en plural, desde una mirada africana

Los derechos conjugados en plural, desde una mirada africana

20161118-01«En un mundo en el que la globalización dicta sus leyes, una de las paradojas más significativas a las que asistimos es que la voz del Sur del mundo se ignora. África, rica en recursos naturales como diamantes, oro, petróleo, y otros minerales preciosos, se encuentra frente a la pobreza, al subdesarrollo siempre en  aumento, a la peor esperanza de vida, a un alto nivel de analfabetismo y eso a pesar de los millones de dólares de las ayudas occidentales volcados a lo largo de los años en varios proyectos. ¿Por qué? La dramática respuesta no es únicamente la guerra en curso, no son las enfermedades; es sobre todo la corrupción que en África se ha convertido en un hecho normal y aceptado, lo que está lacerando el continente. Un continente en el que los pobres tienen que corromper para sobrevivir, para ser curados en los hospitales, para entrar en las “mejores” escuelas de formación profesional, para lograr tener puestos de trabajo y para salir de la cárcel. Ni siquiera las leyes logran arrancar este mal. En la mayor parte de los países africanos, el Derecho es de origen occidental, con algún matiz tomado de las culturas locales.  La tutela del individuo, si bien es un valor universalmente aceptado, se contrapone al principio de la comunidad, muy amado por las tradiciones africanas, que subraya la importancia de la solidaridad. El individuo existe sólo si pertenece a una comunidad y actúa en función de la comunidad. Es el principio del “Ubuntu”: Yo soy porque nosotros somos. El Ubuntu en las culturas africanas es una invitación a sostenerse y ayudarse mutuamente, es tener conciencia de los propios deberes. Así se expresó Nelson Mandela: Ubuntu significa plantearse la pregunta: “¿Quiero ayudar a la comunidad que me rodea a mejorar?” Es una regla de vida basada en el respeto del otro, creyendo que existe un vínculo que une a toda la humanidad. Es un deseo de paz. Y a pesar de ello, justamente en África falta la paz en muchos lugares, y la causa remota de los conflictos es, aunque parezca absurdo, su inmensa riqueza. Se lucha por el control de los minerales y las víctimas de estos conflictos son los más débiles. Esforzándose por integrar los valores heredados de la colonización con los propios valores tradicionales, y frente a los desafíos de un mundo en el que sólo el desarrollo económico da derecho de expresión, África está perdiendo cada vez más sus valores, sin adquirir de verdad los “importantes”. 20161118-02En mi país, Camerún, en el que hay una gran corrupción, surgió una pequeña ciudad, a la que Chiara Lubich dio vida realizando obras sociales a favor del pueblo Bangwa, que tenía el riesgo de extinguirse y encontró la salvación. Pero con las obras, Chiara trajo sobre todo un nuevo estilo de vida, inspirado en la práctica de la fraternidad; nació una convivencia inspirada, en la reciprocidad, en una verdadera justicia, que apaga toda lucha, previene el conflicto, encuentra soluciones a los problemas también de las familias;  nadie roba, ni mata, se transita por “caminos de paz”. Así la fraternidad puede llegar a ser un principio también jurídico para la convivencia y cambiar relaciones basadas en la fuerza, en relaciones de acogida e inclusión que se traduzcan en solidaridad, responsabilidad y subsidiaridad. La paz se define hoy como desarrollo, seguridad, universalidad de los derechos humanos, respeto de la vida; la paz es un derecho, pero espera que el Derecho sea su instrumento. Y para ello, no bastan las Declaraciones y los Tratados. Los derechos, si se conjugan sólo en singular, ponen de relieve sólo al individuo y dan espacio a intereses y conflictos. Pero “universal” no significa “absoluto”,  significa “común”; es lo que acomuna, de otra manera no podría existir ninguna relación entre individuos, culturas o concepciones diferentes entre ellas[1]. Y si la universalidad que encierra la dignidad humana permite relacionarse con todo hombre, la fraternidad, en cuanto nuevo paradigma, puede constituir su principio inspirador  hasta “hacerse” cultura también jurídica y camino que prepara la paz. Es la que surge del corazón y se traduce en actitudes coherentes en la vida de cada día, capaces de transformar las relaciones conflictivas en relaciones en las que todo se comparte, hasta la reciprocidad, en la que lo que se debe se hace don para el otro». Raphaël Takougang   [1] Cfr. F. Viola, L’universalità dei diritti umani: un’analisi concettuale, in F. Botturi – F. Totaro (a cura di), Universalismo ed etica pubblica, Vita e Pensiero, Milano 2006, p. 164 s.  

Jesús Morán: Unidad y cultura de paz

Jesús Morán: Unidad y cultura de paz

Jesús Morán © Fabio Bertagnin - CSC Audiovisivi

Jesús Morán © Fabio Bertagnin – CSC Audiovisivi

«Hace veinte años en esta prestigiosa sede, Chiara Lubich describía la relación entre la cultura de la unidad y la paz, presentando la experiencia del Movimiento de los Focolares en el mundo. Esta experiencia – decía- estaba al servicio del mutuo reconocimiento de la dignidad de cada uno, favorecía un estilo de vida comunitario, derribaba las barreras artificiales que producían desconfianza, hostilidad y enemistad, y sobre todo presentaba la idea clave para un nuevo orden mundial basado en la visión de la paz: la Humanidad como familia, con Dios Padre, fuente de amor infinito para todos y cada uno. Y mientras se levantaban vientos de guerra en la Humanidad de entonces, Chiara Lubich ponía en evidencia las muchas iniciativas y experiencias que evidenciaban el camino de la búsqueda de la unidad entre las personas, las comunidades, los pueblos. Hace veinte años el mundo era distinto. Estaba afectado por numerosos conflictos, que se presentaban de manera más bien localizada e implicaban a unos determinados grupos beligerantes. La guerra es, hoy día, un drama de mil rostros. A las guerras entre los Estados se añaden las guerras en el interior de los Estados, entre las etnias, entre los grupos políticos y comunidades religiosas. […] También los instrumentos de la guerra han cambiado. Es evidente que actualmente las guerras se manifiestan con frecuencia en los inéditos campos de batalla de los mercados financieros y económicos, para la obtención de las materias primas y de los recursos energéticos, para conquistar nuevos mercados. La aparición y el desarrollo de nuevos conflictos exige también a las culturas de paz, encontrar respuestas nuevas y actuales. […] La espiritualidad de Chiara Lubich, centrada en la unidad, puede aportar una contribución a las actuales culturas de paz. El Movimiento de los Focolares está comprometido, junto a otras organizaciones, en estos ámbitos. Está presente en aproximadamente 180 Países del mundo, y en muchos de ellos representa una especie de ‘escuadrón’ que trabaja por la unidad y la paz. Permítanme recordar aquí, que actualmente existe una comunidad de los Focolares en Alepo, en Siria, que ofrece espacios para compartir y solidaridad recíproca a una población martirizada por la guerra. […] Nadie puede salvarse por sí mismo, nadie puede esperar ser feliz solo.
Jesús Morán © Fabio Bertagnin - CSC Audiovisivi

Jesús Morán © Fabio Bertagnin – CSC Audiovisivi

[…] En el centro de nuestra experiencia no se encuentra una entidad colectiva, no existe un “nosotros” impersonal, sino una persona: la persona de Jesús. Por tanto, es Jesús quien lleva su paz. Es más, Jesús nos indica la medida radical con la cual tendríamos que actuar para curar cada herida, para sanar cada problema, para resolver cada conflicto. Amar como Él nos ha amado, hasta subirse a la cruz por amor a la Humanidad. […] No hay otra solución salvo iniciar procesos de diálogo que involucren diferentes culturas, diferentes credos, distintas concepciones del mundo, orientados al mutuo reconocimiento, a la cooperación internacional, a la promoción de la solidaridad y del bien común. Éstas son las características de una comunidad fundada sobre un estilo de vida que busca la unidad. […] Ésta es la cultura de paz que nace de la unidad. Su eficacia se puso en evidencia el pasado mes de septiembre en Asís, en el encuentro de diálogo entre las religiones y las culturas, después de treinta años del primer y gran encuentro deseado por San Juan Pablo II. El Movimiento de los Focolares está al servicio de esta prospectiva, que actualmente se considera determinante para pacificar un mundo cada vez más interdependiente. La profecía del mensaje de Chiara Lubich, que fue premiada hace veinte años por la UNESCO, resuena hoy día eficaz y  más actual que nunca».   Lee el discurso integral

Educar a la paz, un esfuerzo y una elección

Educar a la paz, un esfuerzo y una elección

20161116-03 Arooj Javed © Fabio Bertagnin - CSC Audiovisivi

Arooj Javed. Foto © Fabio Bertagnin – CSC Audiovisivi

«Los jóvenes de hoy aspiran a ser ciudadanos del mundo y nosotros aspiramos a un mundo unido». Al final del evento, esta declaración de Arooj Javed, joven estudiante de Relaciones internacionales, resumió el objetivo que persigue New Humanity (la ONG que representa al Movimiento de los Focolares ante las Naciones Unidas). No se trató de un recuerdo nostálgico del premio a la educación a la paz otorgado a Chiara Lubich 20 años atrás. Las recientes elecciones en los Estados Unidos, la tragedia de los refugiados, las amenazas climáticas, la creciente desigualdad, los mercados dominados por la avidez …; la candente actualidad analizada en las diferentes intervenciones, justifican plenamente el título elegido para la ocasión: «Reinventar  la paz». Es decir en qué modo, a partir de la espiritualidad comunitaria de los Focolares, «encontrar nuevas respuestas» al «duro y angustiante rostro de nuevas situaciones de guerra», con palabras de Jesús Morán, copresidente del Movimiento. Algunos conceptos claves han iluminado las reflecciones: laboratorios interculturales, fraternidad universal, solidaridad interreligiosa, arte del “vivir juntos” y, sobre todo, educación al diálogo y a la paz.
20161116-02 © Fabio Bertagnin - CSC Audiovisivi

Enrico Letta. Foto © Fabio Bertagnin – CSC Audiovisivi

«Tenemos que dialogar como en una orquesta, donde cada instrumento debe tocar en armonía con los otros, creando una sinfonía», dijo con lenguaje poético mons. Francesco Follo, observador permanente de la Santa Sede ante la UNESCO. Enrico Letta, presidente del Instituto Jacques Delors y ex presidente del Consejo de Ministros de Italia, afirmó: «Para dialogar es necesario ser conscientes de que todos somos minorías en esta tierra […] Si seguimos el entusiasmo de los jóvenes y su apertura mental, comprendemos que la educación al diálogo es nuestra misión fundamental». En la declaración final, entre la propuestas, se presentó una bien concreta: «Ofrecer a los Estados miembros, cursos de formación para docentes sobre el “arte del vivir juntos”».
20161116-01 © Fabio Bertagnin - CSC Audiovisivi

Mons. Francesco Follo, observador permanente de la Santa Sede ante la UNESCO. Foto © Fabio Bertagnin – CSC Audiovisivi

El papa Francisco – que envió un mensaje – habló recientemente de una «tercera guerra mundial combatida por partes». A esta guerra «se responde con una paz mundial construida también “por partes”, hecha de pequeños pasos, de acciones concretas. Cada uno tiene un rol, su responsabilidad […]  La paz no es una promesa, sino un esfuerzo, una elección. […] Es una invitación dirigida a cada uno de los presentes y a quienes nos siguen en todo el mundo, a armarnos de paz …», afirmó en su discurso, leído por Catherine Belzung, Maria Voce, presidente del Movimiento de los Focolares, ausente por motivos de salud. Varios videos presentaron obras de paz en diferentes partes del mundo, generando esperanza. La presentación de algunas iniciativas en acto demostró que «la paz no es sólo una teoría, un sueño, sino un modelo», como por ejemplo, la asociación de mujeres cristianas y musulmanas Koz Kazak, en el Cairo (Egipto), que son «como hermanas» entre ellas, las 40 empresas de Economía de Comunión en África, la presencia de una comunidad de los Focolares en Alepo (Siria) que ofrece un espacio de condivisión a la sufrida población, la escuela Santa María en Recife (Brasil), donde se vive la reciprocidad entre la escuela y las familias. Muchas pequeñas piedras puestas al servicio de la construcción de una cultura de paz. Desde París, Chantal Joly Ver el evento en diferido