Fontem: la luz de Mafua Ndem

© CSC Audiovisivi – Caris Mendes

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Foto: SIF Loppiano
Chiara Lubich y las religiones: Religiones tradicionales
Fontem: un Jubileo de acción de gracias
Carlo y Alberto: Una amistad que ha llevado a la santidad
Alberto Michelotti, nació en Génova el 14 de agosto de 1958. Estudió ingeniería, era responsable de un grupo de jóvenes del Movimiento de los Focolares. Le gustaba ponerse en el último lugar para poder servir… Enamorado de la montaña, durante una escalada se cayó en una zanja helada en los Alpes Marítimos y murió el 20 de agosto de 1980. Al día siguiente de su muerte, se le diagnosticó a Carlo Grisolia, otro joven de su mismo grupo, un tumor, caracterizado por ser de los más malignos. Comenzó así su carrera que duró 40 días “para encontrarse con Jesús”, y a menudo Carlo afirmaba que Alberto estaba allí con él sosteniéndolo, como siempre lo hizo.
Ambos son verdaderos campeones de la espiritualidad de comunión y todavía hoy continúan influyendo en el alma de las personas que los conocieron. La Iglesia introdujo su causa de beatificación (blog de los Santos Beatos). ¿Cuál fue el secreto de su vida? El descubrimiento y el haber puesto en práctica la espiritualidad de la unidad de Chiara Lubich, un camino colectivo que lleva a una santidad que se construye junto con los demás. Éstas son algunas de las impresiones espontáneas que se encuentran en su sitio web: Sara: “Ellos son para mí el modelo de personas a las cuales puedo referirme porque juntos se hicieron santos, ayudándose y amándose, pero sin ser “distintos” de los demás. Carlo y Alberto me dieron la esperanza de poder recomenzar siempre, de poder también yo, viviendo como ellos, apuntar a la santidad”. Donatello: “Siento la necesidad de no perder el contacto con ellos y con su extraordinaria experiencia de vida. Siento también el deseo de comunicar a la mayor cantidad de personas que pueda, esta historia de jóvenes abiertos con entusiasmo a su prójimo, sin incertidumbres”. Ornella: “Conocí sus historias por casualidad. Los busqué en internet y leí todo sobre ellos. La historia de ellos es extraordinaria dentro de la normalidad. Son un camino luminoso que lleva a Dios…. deseo que muchos puedan conocer sus historias. Hoy existe necesidad de testimonios ¡fuertes como los de ellos!”. E. “Como dos rayos en un cielo sereno Carlo y Alberto fueron imprevistos y veloces. Fueron como una descarga eléctrica para mí y a la vez radiantes y pienso que fue así también para las personas que los conocieron”. A.A.: “Carlo y Alberto, en pocos años realizaron gestos y acciones que muchas personas no lograron realizar en toda su vida. Ellos tenían la voluntad, el deseo, la garra y el sacrificio de donar plenamente su vida al proyecto que Dios tenía reservado para ellos. Eran una tela blanca para pintar. Dios lo hizo y ellos abrazaron la fe también en el momento de morir Yo, que soy muy joven, admiro mucho a estos dos muchachos. Ellos son un modelo para todos nosotros”. Para conocerlos más: Alberto e Carlo santos juntos Carlo Grisolia – Alberto Michelotti Documental sobre su vida Trailer https://www.youtube.com/watch?v=yI4jmG-pwsk En el sitio web http://www.albertoecarlo.it , otros videos en italiano, info, foto y la posibilidad de descargarlos gratis, también en formato DVD.
Los Focolares agradecen
Ayer, 28 de septiembre, Maria Voce, presidente del Movimiento de los Focolares, ha sido operada en Milán (Italia). Se ha tratado de una intervención cardioquirúrgica, programada ya dede hace un tiempo y que se ha concluído exitosamente. La fase post-operatoria, en estas primeras horas, resulta positiva y se desarrolla normalmente. Il Movimiento de los Focolares agradece a cuantos han rezado y se han interesado por su salud, mientras sigue acompañando con la oración el curso de la convalecencia, pidiendo la pronta y completa recuperación de Maria Voce. Maria Voce recibida en Milán por miembros de los Focolares
Juan Pablo I, el “Papa de la sonrisa”
Después de la muerte de Pablo VI, «20 días más tarde, el 26 de agosto, sube a la Cátedra de Pedro el “Papa de la sonrisa”, Juan Pablo I. Pero, a pesar de que su breve pontificado duró tan solo un mes, él tuvo tiempo para dirigirnos también a nosotros una sonrisa con palabras de bendición». Así escribió Chiara Lubich en el libro “El grito” (1), en el cual pone en evidencia la ininterrumpida relación que tuvo con los sucesores de Pedro. También con Albino Luciani, si bien fue muy breve su pontificado. «El nuevo Papa tuvo el don de hacerse entender inmediatamente por todos – escribía Guglielmo Boselli (2), en aquel entonces director de Città Nuova –, incluso por los niños. Usa un lenguaje normal, inmediato como el que usaba Jesús, con esa sabiduría del corazón que hace capaces de comunicar en seguida en una relación espontánea: es el don maravilloso que posee quien ha hecho una larga experiencia pastoral, siempre en contacto con la gente, y no necesita hacer discursos difíciles para expertos en la materia. Era un hombre con una vasta cultura humanística y teológica, que había superado la fase en que se encuentran aquellos que todavía están estudiando el cristianismo en el laboratorio. Sus palabras son inmediatamente como deben ser. Basta que abra la boca ya hay un entendimiento mutuo, una capacidad comunicativa verdadera». Su elección se dio después de un breve conclave, que duró sólo veintiséis horas. Habían elegido a un “un apóstol del Concilio”, como se dijo. En la audiencia con los cardenales, el 30 de agosto, de hecho, refiriéndose a la Lumen gentium 22 tocaba uno de los puntos clave de la eclesiología del Vaticano II. «Los obispos – dijo sin mirar el discurso – deben pensar también en la Iglesia universal… detrás de ustedes veo a sus obispos, a las Conferencias Episcopales, que en el clima instaurado por el Concilio, tienen que ofrecer un fuerte apoyo al Papa…Sí, esto es verdad, pero hoy hay una gran necesidad de que el mundo nos vea unidos…Tened piedad del pobre Papa nuevo, que verdaderamente no esperaba ascender a este lugar. Tratad de ayudarlo y busquemos juntos la manera de ofrecer al mundo un espectáculo de unidad, incluso sacrificando a veces algunas cosas; nosotros tendremos las de perder si el mundo no nos ve fuertemente unidos Después de sólo 33 días, el 28 de septiembre, la noticia desconcertante de su muerte. «Juan Pablo I –sigue escribiendo Guglielmo Boselli (3) – tuvo la tarea, quizás, de derribar las últimas apariencias externas de cada “distancia” que todavía persistía entre el Papa, el obispo de Roma “presidente de la caridad” y el pueblo: para hacer un diálogo en cuanto hombre entre los hombres en una iglesia en la que todo sea creíble, auténtico. El Papa Luciani hizo su parte. Quizás no tenía y no podía hacer más». No es difícil reconocer una clara continuidad con Papa Francisco. (1) Chiara Lubich, El grito, Ciudad Nueva ed., pág 107 (2) Città Nuova, 17/1978, pág. 8 (3) Ibidem 19/1978, pág. 9

