Movimiento de los Focolares
La Hermana Francesca: el valor de la misericordia

La Hermana Francesca: el valor de la misericordia

SuorFrancesca«Provengo de la provincia de Nápoles y vengo de una familia sencilla. Mi padre, ministro extraordinario de la Eucaristía, tenía confiados los enfermos y los pobres del pueblo que de alguna forma se habían convertido en casi familiares nuestros. Tenía 14 años cuando mi papá nos dejó debido a un tumor. Él tenía cuarenta años. El dolor fue fuerte: entonces no era verdad que Dios se ocupaba de nosotros, como él me había siempre dicho. Me concentré tenazmente en el estudio. Mi objetivo era ganar mucha plata y construir una casa que fuera sólo mía. A los 20 años Dios se asomó una vez más en mi vida: un grupo de amigos me invitó a un encuentro del cual, honestamente, no recuerdo nada. Lo único que me impulsó a buscarlo nuevamente fue la alegría que veía entre ellos y que yo no tenía. Estudiaba, era muy capaz, tenía muchos amigos, pero no era feliz como ellos. Quería comprender mejor quién era este Dios del cual ellos hablaban y, después de un par de años, quería saber también qué hacer con mi vida. Conocí a mi congregación casi por casualidad. Confieso que no tenía una buena opinión de las religiosas. En mi ambiente, el convento es visto como un refugio del mundo. ¡No podía por lo tanto ser ese mi camino! Yo soy radiosa, alegre, me gusta estar con la gente, estudié, tuve también algunos novios.  Pero en esta familia religiosa encontré el amor de mi vida, Dios, de quien no pude escapar. Esa era la casa que había  deseado tanto cuando era adolescente, pero con algo más: no estaba sola, tenía otras hermanas, que, como yo, amaban a Jesús. Mi familia religiosa – las Hermanas Franciscanas de los Pobres- se encontró con el Movimiento de los Focolares a finales de los años sesenta. Vivía un momento de fuerte dolor por algunas dificultades internas en la Congregación, y no sólo eso. Nuestro carisma – ver a Jesús pobre y curar sus llagas- en contacto con la espiritualidad de la unidad asumió una nueva luz y el Evangelio con su mensaje de amor recíproco era la respuesta a todo ese dolor. Las hermanas dieron vida al Centro juvenil, para que las chicas pudieran comprender qué hacer con su vida. Después, volviendo a la fuente de nuestro carisma, comprendimos también que los pobres no son sólo los enfermos, sino que están en cada sufrimiento que atraviesa el corazón del hombre. 20160907-02Hoy en Italia nos ocupamos de las personas que no tienen vivienda fija, de las mujeres que deciden salir de la situación de trata, de los emigrantes. Trabajamos con Caritas. Ofrecemos nuestra ayuda y consejo también en el ámbito familiar: nuevas uniones, separaciones y divorcios; ofrecemos nuestro servicio en las cárceles y a los menores de edad, etc. En estos últimos seis años trabajé como educadora en Messina – me recibí en Ciencias de la Educación –en una comunidad terapéutica para chicos bajo la jurisdicción del Tribunal de menores. Iba allí por ellos, para que descubrieran la importancia que ellos tenían en la sociedad. A menudo me decían: “Cuando estás con nosotros hay algo hermoso, bueno, ¿tal vez esto es Jesús?” Recientemente, con un contrato por tiempo indeterminado, llegó también un pedido de parte de mis superiores: un traslado a Filipinas para trabajar en las cárceles  y con los chicos de la calle. La experiencia que maduré en estos años puede ser útil allí. Ya le dije que sí a Dios y no quiero echarme atrás justo ahora. En septiembre partiré por seis meses, para ver si puedo prestar mi colaboración en aquella tierra»

Siracusa Summer Campus

Siracusa Summer Campus

20160906-02«¡No las llamemos vacaciones alternativas!: muchos ya somos reincidentes en el Campus y por eso no es una experiencia fuera de lo normal sino que forma parte de nuestra vida». La que habla es Nahomy Onate, 21 años, de Reggello (FI), pueblo situado en los alrededores de la ciudadela internacional de Loppiano, quien ha participado en el Siracusa Summer Campus organizado por los jóvenes de los Focolares. La Gaceta local puso como título “Los jóvenes por un Mundo Unido salen al encuentro de las periferias de Siracusa”. De hecho, por tercer año consecutivo los barrios de Akradina y Tike y desde este año también el de Grottasanta, han acogido esta experiencia que se centra en las relaciones y la dignidad de la persona. 120 jóvenes provenientes de 17 regiones italianas durante 10 días han animado estas periferias con actividades, workshop de danza, periodismo, teatro, pintura, etc. Más de cien niños y muchachos entre los 6 y los 13 años se han visto involucrados. «Ya había participado de la segunda edición, sabía más o menos lo que me esperaba, conocía la situación de malestar de estas periferias, pero apenas llegué, la actitud de todos en general me ha impresionado: estábamos dispuestos a donarnos totalmente por 10 días. Y así fue». Nahomy cuenta que la novedad de esta tercera edición era justamente el barrio de Grottasanta, otra zona muy necesitada y en riesgo social de la ciudad. «Al llegar ante la escuela en la que íbamos a realizar esa actividad con los niños y los muchachos, el panorama que se me presentó me dejó sin palabras: un mar espléndido servía de marco a enormes edificios deteriorados y aquel lugar era el símbolo del nivel a que había llegado la  degradación social. Lo primero que da dignidad al hombre es la educación y aquella escuela, tal y como se presentaba, no lograba dar absolutamente nada a nadie. Pero, más allá de la verja, mamás, maestras y niños nos recibieron con un gran aplauso y una gran esperanza de transformación en los ojos. Esto nos dio el primer empujón para comprender que, a pesar de los pocos días que teníamos a disposición, teníamos que apostar por la parte más frágil de la sociedad y darlo todo por el todo. Es esto lo que cada uno de nosotros ha hecho en su medida, estrechando relaciones de verdadera fraternidad con cada uno. 20160906-01Después de una riña muy fuerte entre dos niños, he abierto los ojos y me he dado cuenta de la realidad que viven cada día: violencia, deseo de venganza e indiferencia son los «valores» sobre los que se basa su crecimiento. Frente a la situación que se había creado, tratamos de explicarles que no se responde a la violencia con nueva violencia, sino que existen otros caminos y otras formas, aunque nadie hasta entonces se los había dado a conocer. «Dejemos de comportarnos como los mafiosos – dijo uno de los niños – ya no quiero ver violencia ni venganza en este barrio; ahora hemos cambiado”. Han bastado pocos días dentro del remolino del amor recíproco para hacerle pronunciar esta frase ante sus compañeros; la semilla que en estos tres años de campus y en estos pocos días habíamos sembrado y regado, estaba creciendo, estábamos dejando algo dentro de ellos: habían entendido que son ellos el futuro y que siempre existe la posibilidad de ser diferentes, de ser mejores. En estos barrios de Siracusa se encuentra sólo una de las muchas periferias de Italia y no queremos cerrar los ojos ante tantas situaciones que se verifican también en nuestras ciudades, pedazos de mundo que están perdiendo los valores, el amor y el coraje. De esta experiencia he vuelto a casa un poco nostálgica y triste: cada niño me hace falta, pero también me siento repleta de su amor, de sus sonrisas y de su fuerza de voluntad en querer revolucionar su mundo».  

Elisa y Gabriele, en el día eterno después del terremoto

Elisa y Gabriele, en el día eterno después del terremoto

ElisaPocas semanas antes, Elisa, con toda su familia  – un hermano gemelo y uno mayor, mamá, papá y las abuelas – había participado en la Mariápolis – la cita de verano de los Focolares –junto a un centenar de personas. Fue la ocasión para conocerse, intercambiar experiencias de vida, recorrer un tramo de camino juntos. Además todos la recuerdan a Elisa, porque con su manera de ser, alegre y contagiosa, y con la ayuda del hermano gemelo, quiso grabar en video las impresiones de su grupo antes de partir, porque «las Mariápolis son experiencias que marcan el corazón y son cosas que permanecen. Espero lograr volver siempre aquí», según lo que le escribió a su mamá al regresar, a través de un mensajito. Gabriele-01Gabriele, su primito de 8 años, a mediados de junio en cambio había participado – por segundo año consecutivo – al “congresito Gen 4”. Tres días vividos en el encanto de los niños, quienes comprenden más que los demás “las cosas de Dios”. En una foto aparece mientras hace las veces de un angelito que toca la trompeta al paso de la Puerta de la Misericordia, junto con otros compañeritos. El 24 de agosto, de mañana, llega la noticia del terremoto y con ella la zozobra: Elisa, Gabriele y las abuelas, están bajo los escombros y se teme por sus vidas, como por las de muchos otros desaparecidos de los que no hay noticias. Una cadena de oración empieza en seguida como un tam tam, pero por la noche se confirma la noticia: no lograron sobrevivir. Elisa con i fratelliDesde el primer momento, las familias dan un fuerte testimonio: «Su fe en el amor de Dios, tan firme aún en medio de tanto sufrimiento, nos ilumina para vivir con renovado vigor por lo que no pasa», escribe María Voce, presidente de los Focolares, en los días siguientes al terremoto, dirigiéndose a las comunidades y a las familias afectadas por el sismo. Mientras tanto, las comunidades de los Focolares en Italia y en el mundo se activan para sostener la organización de las ayudas. El dolor es incomprensible también para muchos coetáneos, compañeros de escuela, los Chicos por la Unidad quienes conocieron a Elisa en los campos de verano, durante experiencias inolvidables. Pero el testimonio que tratan de ofrecer, juntos, es el de un amor que es más fuerte incluso que la misma muerte. Una de ellos escribe: «Hola Elisa, esta noche soñé contigo. Estábamos en Stop’nGo, el campo de verano donde nos hicimos amigas. Quería saludarte por última vez. En la muñeca llevabas todavía la manilla que hice para ti. Te dije que eras bellísima, parecía que tú no valorabas tu belleza, por lo tanto tenía que recordártelo. Después de este sueño, desperté más serena. Te imagino en el Paraíso». «Lamento todas las bromas que te hice – escribe su hermano gemelo – ¿recuerdas cuando estábamos en casa del abuelo y tú te asumías la culpa en mi lugar? Ahora los escombros de este terremoto me alejaron de ti. Te ruego, mi ángel, protégeme desde allá arriba». «Pero ¿cómo se puede pensar que ya no está? Elisa sacó mi nombre en el juego del Amigo Secreto durante la Mariápolis de verano de 2014». Escribe don Marco Schrott, quien conoce desde hace años a las familias de Elisa y Gabriele, y tuvo siempre con ellas una relación especial. «Siendo mi Amigo Secreto, la veía siempre a mi lado y me ganaba en fantasía a través de mil cuidados. En casa, por whatsapp, en la iglesia, en el campo stop&go y en toda circunstancia, tenía siempre una palabra que nos recordara que teníamos que cuidarnos recíprocamente. ¿Cómo se puede imaginar que todo esto se haya acabado? Seguramente hará falta alguien más que juegue con los niños más pequeños y los consuele en su lugar. Elisa podrá sólo multiplicarse, no desaparecer». Gabriele in MariapoliY don Marco escribe también acerca de Gabriele: «Esos ocho años normales de su existencia se descubren totalmente llenos de alegría. Ese niño sabía jugar siempre y con todos. Invitaba, proponía, organizaba y desarrollaba con la máxima honestidad cada juego, como si fuera su única tarea. Como todos, en las vacaciones llevaba un cuaderno de la escuela con las tareas asignadas y para terminarlas tenía que completar cinco páginas al día. Pero por jugar no había logrado terminarlas. Después de que el papá, por teléfono, lo invitara a recuperar todas las páginas atrasadas, se puso en seguida a hacerlas. Era siempre así de disciplinado: divertirse es hermoso, pero su compromiso de jugar sin hacer trampas, era el mismo durante la oración y en todas las tareas en las que se le pedía colaborar dentro y fuera de la casa. Ahora se entiende que el empeño con el que participaba en las procesiones era fruto de una fe madura. Por lo tanto, no era por casualidad que, después de su funeral, hubiera colas en los confesionarios. Los rostros de sus amigos estaban transformados, conmovidos, como después de sufrir un electroshock evangélico y expresaban el deseo de cambiar la orientación de su vida, de abrirse a la fe». Elisa y Gabriele quisieron quedarse con sus dos abuelas sólo esa noche más, pero antes de dormirse pensaron en empacar bien sus maletas, para estar listos, al día siguiente, para el viaje. Ese día, para ellos, ha resultado eterno.

Madre Teresa, maestra excelsa del arte de amar

Madre Teresa, maestra excelsa del arte de amar

MotherTeresa«La Madre Teresa es (…) una maestra excelsa del arte de amar. Amaba de verdad a todos. No preguntaba a su prójimo si era católico, hindú o musulmán, etc. (…). La Madre Teresa era, sin duda, la primera en amar. Era ella la que iba en busca de aquellos para los que Dios la había enviado. La Madre Teresa veía, quizás como nadie más, a Jesús en cada uno.  Precisamente su lema era «A mí me lo hiciste». La Madre Teresa se hacía uno con todos. Se hizo pobre con los pobres, pero, sobre todo, como los pobres (…). No aceptaba nada que no pudiesen tener también los pobres. Por ejemplo, es conocida su renuncia y la de sus monjas a una simple lavadora, renuncia que muchos no entendían, diciendo ¡en estos tiempos!, Pero ella lo hacía porque los pobres no la tenían, por tanto, tampoco la quería tener ella. Cargó e hizo suya la miseria de los pobres, sus penas, sus enfermedades y su muerte. La Madre Teresa amaba a todos como a sí misma, hasta ofrecerles a ellos su propio ideal. Por ejemplo, invitaba a los voluntarios, los que prestaban servicio en su Obra durante un cierto tiempo, a buscar su  propia “Calcuta” en el lugar al que cada uno volvía. Porque – decía – hay pobres por todas partes. La Madre Teresa, sin lugar a dudas, amaba a sus enemigos. Nunca se detuvo a contestar las acusaciones absurdas que le hacían, sino que rezaba por sus enemigos. Sí, en ella puede verse « el arte de amar» encarnado a la perfección. Era una (…) reina de la caridad». Chiara Lubich Conferencia telefónica del 25 de septiembre de 1997 publicada en: Chiara Lubich, Construir el castillo exterior, Ciudad Nueva, Roma 2004, pp. 29-30 Leer también:

El “espíritu de Primiero” y la paz entre los pueblos

El “espíritu de Primiero” y la paz entre los pueblos

Fiera_di_PrimieroAño 1959. En el pueblito trentino de Fiera di Primiero se desarrollaba la última de las primeras Mariápolis, etimológicamente “ciudad de María”, una de las citas típicas del Movimiento de los Focolares, en las cuales, por algunos días, adultos, jóvenes y niños, personas de las más variadas procedencias, se reencuentran  con el fin de vivir una experiencia de fraternidad, a la luz de los valores universales del Evangelio. Hoy estos encuentros se desarrollan cada año en numerosos países del mundo proponiendo, en contextos muy distintos, la “regla de oro” que invita a hacer a los demás lo que quisieras que te hicieran a ti mismo. El 22 de agosto de aquel año, en plena “guerra fría” que oponía el bloque occidental al soviético, los participantes de la Mariápolis, procedentes de más de 27 naciones, decidieron consagrarse a María, ellos mismos y los propios pueblos a los que pertenecían.  La fórmula de consagración se leyó en los nueve idiomas presentes y ese “pueblo” comprendió que el camino de la unidad, descubierto y experimentado en Primiero, estaba destinado a difundirse en todo el mundo. Hoy, en momentos de “colisión de incivilidades” , las relaciones entre los Estados parecen estar en el máximo desorden y esto muestra aún más la importancia de los propósitos de aquel evento del ’59, tanto es así, que la nueva Alcaldía de Primiero, recién constituida, abrió sus puertas los días 27 y 28 de agosto, al encuentro “Los Pueblos en la Familia humana”, que tuvo como relatores al Juez Gianni Caso, presidente honorario de la Corte de Casación, y a Vincenzo Bonomo, director del curso de licenciatura en Jurisprudencia en la Pontificia Universidad Lateranense. En este tiempo no se habla de pueblos, en todo caso se habla de Estados. Los pueblos son agrupaciones naturales con derecho a la autodeterminación; los Estados llegan incluso a negar la existencia de los pueblos indígenas, que sin embargo existen, para no tener eventualmente que reconocer el derecho a la autodeterminación de los indígenas. Se prefiere hablar de “sociedad civil” que tiene, al máximo, una opinión: los pueblos no tienen una opinión, tienen un derecho de autodeterminarse y pueden, y a menudo lo quisieran, reivindicar. «La paz de los pueblos es el orden querido por Dios», afirmaba Chiara Lubich y confiaba los pueblos a María, no los Estados. Los confiaba a María para que Ella los defendiera porque los pueblos tienen derecho a la defensa. «Hoy no existe más la guerra fría – afirma Bonomo- pero existe una paz fría que es tal vez peor porque es una paz, o presunción de paz, que no está basada en los valores compartidos». ¿Qué queda hoy de aquel “pacto” del ’59? El enunciado de aquellos principios es hoy más que nunca actual para orientarse en el difícil panorama geopolítico. Según los relatores queda el método de lectura de los hechos; queda el importante instrumento que supone tener la visión de un mundo unido que no anula  las diferencias sino que las exalta. Existe hoy el deseo de redescubrir los valores proféticos sellados en aquél lejano ’59 y las personas presentes en el encuentro manifestaron pasión y convicción. Uno de los políticos locales, alcalde de uno de los ex municipios que han confluido en el municipio único de Primiero, afirmó que la Mariápolis de Primiero no debe ser para ese valle una atracción turística sino que debe finalmente, con sus valores “cambiar nuestra vida”. Se desea que crezca el patrimonio de valores que Chiara Lubich dejó y que Primiero sea un laboratorio de fraternidad entre los pueblos. Un ejemplo de este laboratorio se vio en la reciente, no fácil, unificación de los cuatro municipios, (Fiera di Primiero, Siror, Tonadico y Transacqua), cuatro pequeños “pueblos” que, por el bien común, eligieron la comunión. Los que vivieron aquella experiencia de 50 años atrás hablan de «semillas sembradas que hay que seguir regando». En la discusión se establece una  conexión ideal entre el “Espíritu de Asís”, en las relaciones entre las religiones y el “Espíritu de Primiero” en las relaciones entre los pueblos. En la mañana del domingo 28 de agosto de 2016, en la repleta Pieve di Fiera, se repitió el acto de consagración con la “fórmula” recitada en 1959 en aquella misma iglesia. Una señal de fiesta para una nueva profunda, responsable idea de paz. Roberto Di Pietro Fuente: Cittá Nuova