Siria: esperanza en Damasco
¿Se puede afrontar el dolor?
Nancy O’Donnell ha trabajado como psicoterapeuta con drogadictos y fue responsable de un centro médico para ayudar a mujeres alcohólicas y a sus hijos. La pregunta sobre el significado del dolor es central en la vida de las personas y en especial en la enfermedad. A ella le preguntamos: ¿es posible afrontar el problema del sufrimiento y encontrar la esperanza? «El dolor forma parte de toda vida humana y difícilmente somos capaces de ayudar a otros que sufren si no hemos encontrado un significado a nuestros sufrimientos. Está en esta búsqueda el camino de la esperanza. La ciencia ofrece nuevos tratamientos, nuevas terapias para mejorar la vida de muchos. El peligro radica en que nos dejemos engañar creyendo que encontraremos la forma para no envejecer, para no enfermarnos, para no sufrir. Si se busca sólo la esperanza de sanar, corremos el riesgo de engañarnos a nosotros mismos, y es un engaño que nos puede llevar a la desesperación, que es lo opuesto de la esperanza. De esto hablamos recientemente en un congreso realizado el pasado 27 de septiembre en el Polo Lionello Bonfanti, cerca de Florencia. Es tema estuvo centrado en el sufrimiento humano, la esperanza de curación y la búsqueda de sentido». ¿Cuál es el papel de la Psicología en la experiencia de un enfermo, para ayudarlo a encontrar la esperanza? «Podríamos sintetizarlo en cuatro puntos: el papel de la personalidad y la posibilidad de modificarla, la importancia de relaciones sanas al afrontar la enfermedad, la necesidad de conocer y aceptar los propios límites, la capacidad humana de donarse» Sobre la personalidad: ser optimista o positivo puede disminuir el riesgo de enfermedades y de síntomas crónicos. En la Universidad de Davis en California, descubrieron que escribir las cosas por las cuales estamos agradecidos todos los días conlleva a un aumento de la felicidad. Los resultados fueron más significativos aun al compararlos con un grupo al cual se le pidió, en cambio, que anotaran las cosas que les habían aumentado el estrés.
El segundo punto: las relaciones. Tenemos la capacidad de establecer relaciones desde el nacimiento. La salud mental de cada persona depende de su capacidad de “coordinarse” y “conectarse” con los demás. La mente humana es sana cuando posee algunas competencias relacionales estratégicas, que le permiten “abrirse” a una realidad social múltiple, es decir, cuando tiene la capacidad de “percibir” en forma adecuada a los demás y a su diversidad. Si nuestra identidad es relacional, es lógico que, cuando las circunstancias hacen que mantenernos en la esperanza sea un desafío, tener cerca a personas con las se han construido relaciones profundas es importante pues el apoyo de estas relaciones refuerza la energía positiva necesaria para permanecer en la esperanza. La no aceptación de los propios límites es una de las dificultades más típicas de la persona de hoy. El límite de la persona se manifiesta a través de su condición y de su historia, a través de experiencias que conllevan el riesgo de la frustración. En un mundo que nos ofrece una vida “sin límites”, hace que no estemos preparados para afrontar la llegada de una enfermedad inesperada. En cambio, la capacidad de asumir las múltiples expresiones del límite es un paso determinante para alcanzar la propia realización Finalmente, ser un don para los demás, también cuando faltan las fuerzas físicas, hace que la persona sea siempre protagonista. Es allí que se encuentra una dignidad que nace de un punto al fondo de nuestro ser».
Sínodo sobre la familia: expectativas y esperanzas
Maria Voce participó ofreciendo una intervención en la vigilia de oración que se realizó en la Plaza San Pedro el sábado 3 de octubre. La periodista entonces empieza preguntándole: ¿Por qué es tan importante el momento de oración? «Porque, como cristianos, pensamos que, sobre todo, tiene que trabajar el Espíritu Santo; que es un momento delicado, en el cual hay muchas voces que giran en los medios de comunicación. Pero las grandes expectativas puede saciarlas solamente el Espíritu Santo, como Él quiere, no como piensan los hombres. Por eso, lo más importante es justamente pedir con la oración que Él asista especialmente, antes que nada al Papa y también a todos los Padres sinodales». Nos ayuda a ampliar un poco la mirada… «La familia es la componente de la humanidad que más sufre en este momento. En un cierto sentido es como una hija enferma, a la cual la Iglesia está mirando con el amor de una madre que quiere curarla. La Iglesia está haciendo este acto de conversión pastoral hacia un miembro suyo que sufre. Y pienso que todos nosotros debemos ponernos en esta disposición. Me parece que esas expectativas que pretenden obtener quién sabe qué grandes cambios, desde el punto de vista doctrinal o de las leyes que regulan la institución matrimonial, serán desatendidas. Pienso que la expectativa más grande sea la de preguntarnos a nosotros mismos, como Iglesia, qué conversión debemos hacer nosotros hacia estos hermanos que sufren, hoy de un modo particular porque están acosados por todas partes: de la política a las presiones económicas y por cuantos tratan de sacar del malestar de la familia nuevas oportunidades para sus propios intereses. El Movimiento de los Focolares siempre ha dado atención a la familia – tiene una de sus ramas dedicada particularmente a ella – y desde siempre ha tratado de mirar a todas las familias del mundo. Se dedica a la preparación al matrimonio, para que los jóvenes puedan afrontarlo con conciencia, también ayudándoles, en la medida de lo posible, a encontrar esos medios (trabajo, casa u otras cosas) que permiten formar una familia. Y una vez que se casan, acompañando a las parejas jóvenes en su nuevo camino, de modo que en las primeras disputas por posibles crisis, que son absolutamente naturales, encuentren una comunidad dispuesta a acogerles, a hacerles sentir que no están abandonadas a sí mismas, que el amor de la comunidad está siempre vigilante y atento. Hasta hacer cursos específicos para la crisis, con expertos adecuadamente formados. Se ocupa de los separados y también de los divorciados con nuevas uniones, haciéndoles sentir que, aun estando en estas situaciones, son miembros de la comunidad y como tales son amados y respetados en su dignidad de hijos de Dios. Y se les ayuda a descubrir que la pertenencia a la comunidad no es solamente la participación en la Eucaristía sino que se sustancia de momentos de caridad vividos juntos, de compartir los sufrimientos y de las alegrías, haciéndoles experimentar la cercanía de Dios y de la Iglesia. El Sínodo nos pide que hagamos esta conversión todos juntos, y me parece que esto es algo muy importante. Por otra parte, no pienso que debamos limitar la mirada a las familias de los vueltos a casar. El Sínodo se ocupa de la familia en todo su arco vital: la viudez, padres y jóvenes que no logran encontrar trabajo, los refugiados, los niños, etc. Es necesario mirar a la familia como una imagen de la sociedad de hoy: es la humanidad de hoy la que sufre en la familia. Y la humanidad de hoy debe asumir a esta familia que sufre y sentir en su carne el peso de ella». ¿Por tanto un terreno de encuentro de la Iglesia en salida que el Papa Francisco pide continuamente? «¡Absolutamente! Más aún, pienso que es precisamente en ese terreno donde se puede testimoniar la posibilidad de relaciones personales profundas, no solamente las que se tienen a través del celular o las de las redes, sino de prójimo a prójimo: con los amigos de los hijos y su padres, por ejemplo. La función de nosotros los laicos es la de estar al lado de todos, salir del propio recinto seguro para caminar con ellos día a día en las escuelas, en el trabajo, en las dificultades cotidianas. Por esto en el Sínodo están presentes también los laicos, y también nosotros tenemos la alegría de contar con una pareja del Movimiento que viene de Colombia, invitados como auditores: Maria Angélica y José Luis de Colombia». El año pasado había en cambio una pareja de Ruanda ¿es así? «Sí. Pienso que estos laicos casados presentes en el Sínodo traen todos los desafíos que juntamente con los demás recogen y viven. Naturalmente también los Padres sinodales llegan ricos de experiencias, de voces, de sufrimientos que han recogido en el mundo. Pero es bonito también este confrontarse entre la Iglesia ministerial y el laicado. Una Iglesia que es una realidad unitaria con los laicos y los sacerdotes juntos. El Pueblo de Dios en camino que cuida a todos sus hijos». Escucha la entrevista integral de Radio Inblu a Maria Voce, 3 de octubre de 2015 (en italiano desde el minuto 11’ 15’’)
On the Other Side Tour: empiezan por Gran Bretaña
«Hemos trabajado duro. Durante tres años nos hemos puesto a escuchar a miles de personas, sobre todo jóvenes, que pasaron por nuestra casa o que encontramos en nuestras giras. Hemos compuesto música, escrito textos, pero sobre todo, tratamos de “vivir” en el sentido literal del término: comprometiéndonos, asumiendo riesgos, acogiendo lo bello y lo feo de la humanidad. No vemos la hora de viajar a Gran Bretaña. Vamos para acoger, para compartir, pero también para dar». Quien habla es Sally McAllister, manager del Gen Verde, irlandesa de nacimiento e inglesa por adopción: «Viví en Londres por más de 30 años y aprendí a conocer y a amar a la gente, por lo tanto, aceptamos con gran alegría la invitación de volver allá». Los Focolares están presentes en Gran Bretaña desde 1963 en muchas ciudades del Reino Unido y sus miembros son católicos, anglicanos y fieles de Iglesias Libres Hay también musulmanes y sijs que, en su ambiente, ofrecen un auténtico testimonio de unidad, vivida, sufrida y realizada en lo cotidiano. «¿Por qué nos llamaron? – prosigue Sally – Fueron las comunidades de los Focolares las que organizaron todo el tour. Unos veinte grupos de jóvenes y adultos, familias, esparcidos en Reino Unido. Lo soñamos y organizamos entre todos. Nos dijeron que querían abrir más y mejor las manos y el corazón, recomponer relaciones, vencer el odio y la indiferencia; encontrarse con la gente y comunicar el don de la comunión en la diversidad». «Ha sido necesario tener valor, pero tengo que decir que ¡esta gente tiene de sobra! Tendremos doce citas para un total de 7 espectáculos de “Start Now” y cinco conciertos acústicos, junto a otras citas». Escuchando a Sally se comprende que los conciertos no son otra cosa que la punta del iceberg del tour, por decir de alguna forma y que la gira artística del Gen Verde en Reino Unido puede tocar las fibras más íntimas de la gente. «Nos presentaremos en ciudades complicadas como Londres, Birmingham, Glasgow, Oxford, Liverpool, Portsmouth y Cardiff – explica Sally – con un tejido social y cultural que ha sido definido como post-cristiano, disgregado, pero donde las dimensiones ecuménica e interreligiosa son todavía fuertes. A través de la música, las palabras y las coreografías hablaremos de la vida entre nosotras y en muchas partes del mundo. Una vida hecha de comunión, fraternidad, sacrificio y reciprocidad. Queremos hacer emerger ese “mucho más” que existe pero del que no se habla en la sociedad británica esa sociedad que se prodiga en favor de los otros pero que corre el riesgo de permanecer escondida tras los titulares de los medios que a menudo gritan exclusión, alerta, temor». En Londres, el Gen Verde se encontrará también con los jóvenes del Centro Islámico, por invitación del Imán Dr. Mohammad Ali Shomali. Una cita importante en estos tiempos. «Nos enfocaremos en los valores que nos unen y que queremos trabajar juntos». Por la pasión que Sally transmite, resulta evidente que precisamente los jóvenes ocuparán un lugar privilegiado en este tour: «Son el termómetro de la sociedad. A menudo viven oscuros abismos. No es un secreto que también en Gran Bretaña, como en otros países europeos, la violencia y los suicidios están aumentando entre los chicos menores de 30». En el nuevo espectáculo que se presentará en Gran Bretaña han incluido piezas del nuevo álbum que acaba de salir: “On The Other Side”. «Está dedicado precisamente a los jóvenes y a temas universales. Se trata de un viaje en cuatro etapas: empezamos con los desafíos, esos más profundos, que te hacen analizarte interiormente; después se llega a la pregunta; ¿es posible superarlos? Y finalmente se ofrece la invitación a salir de uno mismo para construir el presente y el futuro juntos, lo que hemos querido llamar “No frontiers”, sin fronteras, porque juntos podemos hacer la diferencia».



