Movimiento de los Focolares
Evangelio Vivido. “Y ¿si se tratara de una estafa?”

Evangelio Vivido. “Y ¿si se tratara de una estafa?”

20150522-01«La casa en la que vivimos como comunidad está ubicada muy cerca de la Plaza de S. Pedro, en Roma. Eran casi las nueve de la noche. Poco antes, mi superiora había salido para dar un paseo by night por la columnata de Bernini, junto a algunos compatriotas. En ese momento sonó mi celular. Era ella: «Aquí hay un señor; tendrá unos 35 años. Dice que le robaron los documentos, la plata y el celular en el metro». Bajé para ver qué se podía hacer. Luciano, como dijo llamarse ese hombre, contó que había llegado a Roma precisamente esa tarde, después de veintisiete horas de ómnibus. Había logrado recoger 1300 euros, pensando que con esa cantidad podría cubrir sus gastos mientras encontraba un trabajo en Italia. Le pregunté si quería llamar a alguien y él me dio el número de su madre radicada en su país de origen. Lo marqué y le entregué mi celular. Se estaba haciendo tarde. Llamé a una religiosa que trabaja en la Cáritas de la estación de trenes para ver si conocía algún lugar en el que él pudiera pasar la noche, pero me dijo que sin documentos era imposible. A este punto él me dijo que pasaría la noche al aire libre y que al día siguiente iría a la embajada para volver lo más pronto a su patria. Le pregunté si quería comer o tomar algo, pero tenía el estómago cerrado por el estrés. Me dijo que todavía le quedaban unos emparedados del viaje. Le propuse entonces acompañarlo donde las personas que viven a la intemperie en la Plaza Pio XII, para confiárselo a ellos (había también unos connacionales). Antes de llegar, nos encontramos con B., una indigente que duerme en las entradas de los edificios. A veces le llevamos algo de comer. Le conté la historia de Luciano, pero sin decirle que, con los tiempos que corren, no estaba segura de que al creerle estaba haciendo lo correcto. Y ¿si se tratara de una estafa? Pero era más fuerte la convicción de que era un hermano para amar concretamente. La mujer le dijo: «Ve al basurero, recoge todos los cartones que encuentres, porque aquí de noche hace mucho frío. Puedes dormir aquí cerca. Nadie te hará daño». Dejamos el equipaje y fuimos a buscar los cartones. No era fácil conseguirlos, porque en ese sector son muchos los que duermen en los andenes, cerca de los muros. Mientras tanto llegó mi superiora. Con los cartones volvimos donde B. y dejamos a Luciano bajo su custodia. Sobre todo se lo confiamos a la Virgen y a los Ángeles de la Guarda. Durante la noche no lograba dormir. Afuera hacía mucho frío y estaba muy húmedo. Por la mañana le llevé al menos un poco de leche caliente y café. Dijo que por el frío, la incomodidad y el ruido de los autos, no había podido dormir. Volví a casa para la Misa. Las lecturas hablaban del ayuno, que consiste no sólo en el abstenerse de la comida, sino «en el compartir el pan con el hambriento, en acoger en casa a los necesitados, a los indigentes, en vestir a quien está desnudo…” (Is 58,1-9). No lograba leer; no lograba contestar al sacerdote, un nudo me cerraba la garganta, las lágrimas caían abundantes… Entendí – justamente yo, que nunca lloro – qué significa el ‘don de las lágrimas’ del que habló recientemente el papa Francisco. Terminada la misa le dije a mi superiora: «Tenemos que ocuparnos de él hasta el fondo». Siempre temiendo que fuese una estafa, ella titubeó, pero luego aceptó. Luciano todavía estaba ahí. Se había acordado que en el bolsillo interno de su mochila tenía la cédula de identidad. Echamos uno de sus bolsos en el carrito de las compras, el otro lo llevamos juntos. En la estación de autobuses descubrimos que precisamente ese día salía uno para su país. Compramos el pasaje. La cajera nos avisó que sería mejor esperar que Luciano partiera, porque ya había pasado que personas como él regresan luego a la caja para pedir el reembolso. Teníamos que volver a casa y le pagamos el desayuno. Todavía faltaban dos horas para la salida, pero nosotros seguimos confiando. Le di un fuerte abrazo y le dejé mi número de celular, junto a unas monedas para el viaje y un poco de divisa nacional para llegar en tren a su ciudad. Por la tarde, alguien que se enteró de esta historia, nos donó lo que gastamos. Al día siguiente llegó también un grato SMS de Luciano. “Les agradezco por el boleto del autobús y por todo. Llegué a mi casa sano y salvo».  

República Dominicana, el sueño de una orquesta

República Dominicana, el sueño de una orquesta

DSC09942.JPG«Podría ir a República Dominicana y dar clases de música por un par de semanas en la escuela “Café con Leche”, había dicho en voz alta casi sin pensar que iban a tomar en serio mi comentario. Este viaje inesperado se transformó en una de las experiencias más ricas que he podido vivir –cuenta Diane Gregory, ex miembro del Conjunto Internacional Gen Verde, ahora radicada en los Estados Unidos-. Casi no tuve tiempo de prepararme y ya estaba en el avión rumbo a Santo Domingo. Hacía frío, esa mañana del 9 de abril pasado. Había nieve mientras partía del aeropuerto JFK de Nueva York hacia la isla del Caribe, que me acogió con su clima tropical y su mar turquesa. A lo largo del camino que me llevaba a la zona colonial de la capital donde me iba a hospedar, veía las lindas playas con palmeras, los suburbios a lo largo de la vía… A la mañana siguiente me subí a la “Guaguita” (un microbús con 9 lugares, ¡que transportaba a 23 personas!) con Kathi, una joven alemana que también había venido para dar un aporte a la escuela. La escuela “Café con Leche”, que es una de las tantas obras sociales del Movimiento de los Focolares, nos sorprendió por su calidez, vitalidad y color. Las aulas no son iguales a las que yo estoy acostumbrada a ver en Estados Unidos, sino más creativas y apenas capaces de contener a los 570 estudiantes, de 6 a 14 años. Pensar que sólo hace 20 años la escuela empezó en un galpón de madera con sólo 20 alumnos. Ahora, con la ayuda de muchos, ha surgido el edificio que recibe a los chicos y les ofrece educación y una buena comida al día. Pero no sólo esto. En la escuela hay un ambiente difícil de describir, una armonía de relaciones que ofrece a los estudiantes un ambiente sano para estudiar y crecer. Marisol,Diane,gen che aiutano.JPGLos diez días que transcurrí allí, han sido más que dinámicos. Junto a Marisol Jiménez, fundadora y directora de la escuela, vivimos un continuo florecimiento de ideas, que después concretamos en las clases: lecciones de saxofón, de piano; un coro, juegos y ejercicios musicales, lecciones de lectura musical; construimos instrumentos de percusión, preparamos obras de teatro, bailamos, e incluso tuvimos clases de “macramé”, un arte que había aprendido de pequeña y que consiste en crear collares y otros objetos tejiendo con nudos. Pero el sueño de Marisol es formar una banda musical: los instrumentos ya llegaron de Suiza y los estudiantes tienen muchos deseos de aprender (¡tienen el ritmo en la sangre y mucho entusiasmo!). Sólo faltan los fondos para contratar a los profesores de música… ¡que esperamos que lleguen! “Café con Leche”, que recuerda el hermoso color de la piel morena –porque no es sólo café ni sólo leche– que es la de la gran mayoría de la población dominicana. Ahora para mí ya no es ese lugar especial del que había oído hablar o del que había leído en las revistas. Hoy se ha convertido en una experiencia viva: la escuela, los estudiantes, los profesores, ahora todos tienen un nombre, un rostro y una historia. Regresé con la convicción de que todo es posible cuando “aprovechamos el momento” y damos todo de nosotros mismos».

Asia: un rostro emergente de la vida consagrada

Asia: un rostro emergente de la vida consagrada

20150518ReligiosiIndiaLa vida consagrada en India es una vocación que está en crecimiento. Es una vida que crece en varios puntos del subcontinente: en Andra Pradesh, en Orissa, en los Estados del Nordeste. «Existe aprecio por el sentido de la fe y por la visión de la vida religiosa y se ve que el deseo que más anima a los jóvenes que entran en el noviciado es el de tener una intimidad con el Señor». Lo declara el Padre Attulli en una entrevista realizada a “Unità e Carismi» (Unidad y Carismas)  del grupo editorial de Città Nuova. «Lo buscan con la experiencia de la oración, como elemento primario –continúa- y quieren dedicarse más a las obras de caridad. El ejemplo de la Madre Teresa de Calcutta es muy fuerte. Ella, por la experiencia de su vida concreta en India, logra descubrirse a sí misma y a su propia vocación, pasando a través de una oración más profunda; de allí nace su nueva vocación». Los jóvenes que llegan al noviciado provienen de un contexto que no esconde las desigualdades sociales, la pobreza, aunque el subcontinente indio se ubique entre las nuevas economías mundiales. Pero no pierden la dimensión espiritual, al contrario, «Buscan la solución en Dios», encontrando al mismo tiempo su desenlace en el compromiso social, de hecho «se inspiran en realizar obras de caridad para resolver los problemas de la pobreza material, de la educación y así también otros problemas. Vienen con una experiencia de Dios, luego esta exeriencia de Dios los lleva a obras apostólicas en favor de los más necesitados». 20150517ReligiosiIndia2Estamos en el Año que la iglesia católica dedica a la Vida consagrada. ¿Qué pasos dar para mejorar? «En el contexto indio – explica el Padre Attulli- la Iglesia en general y los religiosos en particular pueden dar un testimonio de la presencia del Señor Jesús, estando más cerca de los pobres, ya sea en el espíritu como en las necesidades concretas. Es un desafío dentro del mundo secularizado, ¡donde estamos hasta el extremo intoxicados por el bienestar! La gente quiere redescubrir el rostro de Dios en nosotros, dejando de lado la droga del bienestar». «¿Cómo es posible que la gente se aleje de Dios? ¿Por qué no siente la necesidad de ir hacia El?», se pregunta el religioso. Y la respuesta la encuentra en su propia experiencia de vida: «Si estamos cerca de los pobres, de los necesitados, descubrimos el rostro de Dios en ellos. Los misioneros que viven con los pobres, viven en contacto con gente que tiene fe, aunque deben ayudarlos a crecer en la “cultura de la fe”, con la catequesis, la oración y los sacramentos». «En el continente indio –concluye- no existe solamente la pobreza material sino que existen también las periferias existenciales donde es fuerte la pobreza espiritual. Nosotros somos creados por amor y en el amor, estamos llamados a vivir una vida serena, pacífica, gozosa. La fe no es para cansar la cabeza, sino para vivir gozosamente, no sólo en la vida escatológica, sino aquí y ahora. Por esto, nuestra presencia en las periferias y con los pobres es importante».

Hacia una nueva etapa de la Iglesia en Italia

Hacia una nueva etapa de la Iglesia en Italia

logo«Florencia: comenzando por quien lo vive. Este quisiera ser el espíritu del Congreso eclesial». Así lo anunció en la inauguración, el secretario general de la CEI, Monseñor Nunzio Galantino, subrayando, que la participación en este encuentro de representantes de distintas realidades eclesiales que trabajan en el ámbito social, es ya una prueba. «El Congreso Eclesial empezará el mes de noviembre en Prato, periferia de Florencia, y asistirá también el Papa» El Prof. Piero Coda, sintetizó, en una entrevista, el objetivo de los dos días de trabajo del encuentro de preparación (15 y 16 de mayo) con estas palabras: «Ofrecer el aporte de algunas de las realidades vivas de la iglesia en Italia, que trabajan al servicio de los más necesitados y del diálogo en todos los ámbitos, a través de la reflexión y del testimonio de experiencias». El encuentro tuvo como tema “El Siervo del Señor y la humanidad de los hombres” y fue organizado por el Grupo Abele, a través de la revista “Il Regno”, en colaboración con la Acción Católica Italiana, Cáritas, el Cnca, las Redes de la Caridad y el Movimiento de los Focolares. Junto a otras, éstas son experiencias que, continúa Coda, «se abren a todas las fronteras existenciales de nuestra sociedad», como dice el papa Francisco. «En la Evangelii Gaudium, el Papa usa una linda expresión: ‘sí a las relaciones nuevas generadas por Jesús’. Todas las realidades que están participando en este evento plasman de distintas formas este “sí a las relaciones nuevas”. Relaciones nuevas en la diversidad cultural, social, con las personas marginadas, con el mundo que está a nuestro alrededor, con la casa común que es la Creación, precisamente como expresión de esta capacidad relacional». La presencia de María Voce subrayó la adhesión de los Focolares a este camino, que quiere sobre todo, poner en evidencia la vida de todos aquéllos que cada día se esfuerzan en la construcción de un “nuevo humanismo”. «La Iglesia va más allá de los límites de los edificios dedicados al culto y, en la plena comunión entre el clero y los laicos, se hace más cercana a la humanidad de hoy», afirmó en su intervención, María Voce. El presente congreso «quiere marcar una nueva etapa en la vida y la misión de la Iglesia en Italia, no sólo por lo que respecta a la urgente “conversión pastoral”, sino también por lo que se refiere al rol y la praxis pública de los cristianos ante la realidad social, económica, política de nuestro país, con la mirada abierta a Europa y al mundo». María Voce se refirió más adelante al desafío del pluralismo y a la necesidad de integrar las múltiples diversidades que encontramos en el ámbito público. «Esta nueva etapa significa transformar el mundo, partiendo de la conversión radical del corazón y de la mente para estar dispuestos a encontrar a Jesús en cada uno. Dios no nos puede aceptar aislados; quiere que vayamos a Él con los hermanos… Dar el nombre cristiano de la fraternidad al vínculo social, quiere decir comprometerse en armonizar el entretejido de las relaciones humanas, reconociendo nuestra co-pertenencia recíproca y los vínculos de responsabilidad que se derivan, y orientar nuestra acción personal y colectiva al bien de todos». Por esto «es necesario darle voz y dignidad a todos los que están marginados, ensanchar los círculos de inclusión, sanar y reconstruir el tejido social disgregado. Los jóvenes son los primeros que quieren dar su aporte, ¡Cuántas iniciativas difundidas localmente, en el corazón de innumerables fragmentos de vida civil “fraterna”!» La presencia de casi 200 personas pertenecientes a los Focolares en este encuentro, confirmaba las palabras de María Voce. Son personas que están comprometidas de distintas maneras en los organismos eclesiales y que ejercen su actividad en el campo del diálogo interreligioso, de la acogida a los emigrantes, de la política, en la cultura, de la promoción de la legalidad, en el ámbito educativo, auténticos laboratorios abiertos para el bien de Italia. Una participación que indica que se está asumiendo un compromiso nuevo y concreto, junto con muchas otras asociaciones que están trabajando en este sentido. «Hay necesidad de esperanza – ha afirmado el padre Ciotti, fundador del grupo «Abele» y de «Libera» – y tenemos que comenzar por los que han sido excluídos de la esperanza». Esta mayor “atención por los excluídos”, expresada por Ciotti, fue acogida por los presentes como humilde estímulo que “nos colega al «jubileo de la misericordia”.