4 Jun 2014 | Focolare Worldwide
Lo primero que Giorgio La Pira hacía en la mañana, era ir a comprar el diario. Luego, ya en su estudio, abría el Evangelio al lado de las noticias del día. Para el “intendente santo” de Florencia, los dos textos no eran distintos, ¡al contrario! Su trabajo era precisamente encontrar la forma de aplicar concretamente el Evangelio en la actualidad humana y social, con una acción previsora, creativa, que respondiese a los interrogantes de las periferias existenciales de su ciudad, y luego del mundo entero. Una obra que se repite en las muchas iniciativas que hoy llevan su nombre. Una de éstas, que acaba de encender las 35 velitas, es el Centro Internacional de Estudiantes Giorgio La Pira, que el 25 de mayo festejó su cumpleaños, junto con muchos amigos que para la ocasión llegaron al Auditórium de Loppiano (FI). Con la guía de la periodista Maddalena Maltese, fue como si los participantes pasaran las hojas de un álbum de familia, y vieran las muchas fotografías que hablan de estos años al servicio de los jóvenes de las más diversas procedencias. En Florencia, en efecto, a fines de los años setenta, se estaba verificando un fenómeno nuevo para Italia: llegaban muchos estudiantes extranjeros, en especial de África, de Asia y de América Latina. Pero Italia no se encontraba preparada ni a nivel legislativo, ni a nivel cultural y humano para recibir a todas estas personas. El Cardenal Benelli, arzobispo de la ciudad, intervino inspirándose precisamente en Giorgio La Pira y pidió a Chiara Lubich que le diera una mano. Algunos días después, tres jóvenes de los Focolares se presentaron ante el Cardenal Benelli para visitar el lugar, el corazón de Florencia, que que se convertiría en “la casa” a los estudiantes. El resto es historia. Hoy a la cabeza de la diócesis florentina está Giuseppe Betori, quien en su saludo insistió sobre la dimensión profética de la idea del cardenal Benelli y de Chiara Lubich, que llevó al Centro La Pira a convertirse en un punto de vanguardia en el diálogo con la diversidad, especialmente con la diversidad que sufre, la última, la olvidada. El Rabino Jefe de la comunidad judía de Florencia, Joseph Levi, dijo que había encontrado en el estilo del diálogo y de la reciprocidad, la verdadera riqueza que esta experiencia ofrece a la ciudad y al crecimiento de su tejido social en el espíritu de la fraternidad. Lo demuestran las numerosas experiencias recogidas como la de Jean Claude Assamoi de Costa de Marfil: «El Centro me ayudó en un momento difícil, dándome hospitalidad en la casa, junto a otros estudiantes. Me convertí posteriormente en colaborador como formador en el campo de la educación a la globalidad. (…) Y como yo, muchos estudiantes africanos que han seguido mi camino, han ido a otros lugares donde desarrollaron relaciones de trabajo entre el propio país de origen y el que los recibió, reflejando el diálogo y la unidad construida en Florencia» Las periferias que La Pira amaba, y que hoy el Papa Francisco nos invita a conocer, son el corazón de una profecía que cada día se concreta. Una profecía actual, fraternal.
3 Jun 2014 | Focolare Worldwide
«En general la situación de Bangui, la capital de la República Centroafricana, mejora. En el resto del país hay realidades muy variadas. Nuestras comunidades viven en zonas bastante tranquilas, pero desde diciembre pasado hay una zona de la ciudad, , donde continuamente hay pequeñas represalias y asesinatos. Se trata del barrio musulmán y sus alrededores. La gente no puede volver a su propia casa y siguen viviendo como refugiados en los campos de prófugos, alrededor del aeropuerto, en las iglesias y en la mezquita central». «La jornada del 28 de mayo comenzó normalmente, con las actividades de un día cualquiera de semana. A la tarde hubo algunos enfrentamientos en los barrios “calientes”. En un momento un grupo armado irrumpió en el predio de la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima, abrió fuego contra la gente que estaba allí refugiada y tomó como rehenes a unas cuarenta personas. En ese operativo murieron quince personas y hubo muchos heridos. De los cuarenta rehenes se encontraron 39 cadáveres…» «La gente no puede soportar más. El jueves 29 era la fiesta de la Ascensión de Jesús. Había barricadas en las calles principales y en los barrios de toda la ciudad para impedir el tránsito de los autos. Al día siguiente, a las 4 a.m., nos despertamos con un ruido ensordecedor… Millares de personas golpeando las tapas de cacerolas desfilaron pacíficamente hasta las 7. En otras partes de la ciudad se seguían escuchando disparos, a veces de forma esporádica, a veces de forma más intensa, tal vez para contener la protesta».
«La protesta pide la dimisión del gobierno de transición y la salida de las tropas extranjeras. Después de seis meses, son acusadas por la población por no haber realizado un verdadero desarme de las zonas “calientes” de la ciudad. Y se interpreta este hecho como una voluntad de mantener el desorden militar-político por parte de los países que enviaron las tropas que deberían devolver la paz al país, mientras que se siguen aprovechando de nuestros recursos de forma ilegal. El gobierno de transición no tiene la fuerza para imponerse, ni las finanzas para reorganizar la Fuerza Armada Nacional, que podría defender más eficazmente los intereses de la población». «El día de la masacre en la Iglesia de Fátima, con ansiedad, tratamos de tener noticias de las personas de nuestra comunidad, sobre todo de los que viven cerca de la zona afectada. Willy, un joven que conocíamos fue asesinado y hubo otros con heridas leves. Todos los demás se salvaron y se refugiaron en otra parte. Tratamos de sostenernos mutuamente a través del teléfono y algunos jóvenes vinieron a nuestra casa buscando un poco de alivio».
«Desde el comienzo del conflicto tratamos de ayudar a quien está cerca nuestro, especialmente a las familias y a los niños, con artículos de primera necesidad que nos llegan de los Jóvenes por un Mundo Unido, del Apoyo a Distancia de Familias Nuevas y de otras personas. Aquí en la zona estamos comprometidos en sensibilizar a los jóvenes a la paz, a través de los Jóvenes por un Mundo Unido y de toda la comunidad». «Estamos seguros –concluye Mónica- de que Dios tiene un plan de amor también para nuestro país, y, en medio de las graves dificultades que atravesamos, tratamos de ser testigos de Su amor hacia todos los que nos rodean».
2 Jun 2014 | Focolare Worldwide
«¡Un cálido saludo de los casi doscientos participantes en nuestra sexta Mariápolis en Myanmar! La mayoría hizo un largo viaje para llegar al Seminario de Taunggyi en las montañas del Este del país. Doce horas de viaje desde Yangon, alrededor de 20 horas para quien venía del sur, y hay quien caminó 3 horas para llegar al autobús y después proseguir el viaje por otras 10 horas». Desde Myanmar escriben Vivienne y Roberto, al concluir algunos días vividos juntos a principios de mayo en la “Mariápolis”, cita propia de los Focolares, en donde personas de todas las edades y condiciones sociales, tratan de experimentar la fraternidad que nace del Evangelio, también cuando –como en el caso de Myanmar- no son sólo cristianos. “Éramos católicos, con una representación de cristianos de otras denominaciones y algunos budistas”. “El fresco clima de Tauggyi – prosigue el testimonio- en contraste con el calor de 40° de Yangon, nos hizo sentir como en un pequeño “paraíso”. Pero fue sobre todo la temperatura de nuestro amor recíproco –que se medía con el termómetro de nuestros ‘actos de amor’ personales y aquéllos recibidos- la que creció día tras día”. Para ayudar en la preparación y en el desarrollo de la Mariápolis, llegaron algunos focolarinos de Tailandia_ que en estos días está viviendo momentos difíciles por la tensión política _ y algunos seminaristas que estaban de vacaciones.
«Soy responsable de una asociación de madres de mi aldea», cuenta Felicita Khin San Moe. «Antes de venir tenía un problema con algunos miembros de la asociación que se habían disgustado entre ellos. Durante estos tres días de Mariápolis cambié de idea. Decidí pedir disculpas a las mamás regresando como signo de amor». «Aunque soy de la Iglesia Bautista, pienso que estoy aquí gracias a María, nuestra Madre», declara Eden Htoo, un joven de 19 años. «Haré todo lo posible para que crezca la semilla del amor recíproco que ha sido plantada en mi corazón y también para compartirla con otros».
Michael confiesa que se sintió «animado a tener un respeto mayor hacia las personas de otras religiones». Y Paulina, de 18 años, afirma: «Me gustó la frase, “Si quieres ser amada, debes empezar a amar”. Nunca había intentado pedir disculpas después de haber peleado con alguien; pensaba que era un golpe a mi ego. En cambio entendí que es importante pedir disculpas. Antes detestaba a los que me odiaban, pero ahora intentaré hacer así: más me detestan, más los amaré». Entre los participantes, estaba también el obispo Mons. Matthias U Shwe quien conoció el Movimiento de los Focolares siendo seminarista, a través de los primeros focolarinos italianos que pasaron por Myanmar en 1966. «Nos sorprendió cuando llegó algunas horas antes de la Misa de clausura. Nos invitó y animó a volver el próximo año. Regresamos llenos de alegría –concluyen Vivienne y Roberto – y con el deseo de llevar a nuestros ambientes la experiencia de unidad vivida en estos días». 
1 Jun 2014 | Focolare Worldwide, Senza categoria
¡El Señor es grande! Un día, mientras estaba yendo al trabajo, encontré en el tren a una señora que conozco de vista porque frecuenta mi iglesia. Nos saludamos y empezamos a hablar. Me dice: «Veo que usted está casado ¿tiene hijos?». «Respondo que sí, que soy el padre de dos bellísimas chicas de quienes me siento orgulloso. Cuando a mi vez le pregunto por sus hijos estalla en llanto delante de todos los pasajeros, para mi gran incomodidad. Le pido disculpas, y ella me cuenta su situación: «Ayer después de haber examinado el resultado de unos análisis mi ginecólogo me dijo que no podré ser mamá. Para mí, que estoy casada desde hace nueve años, fue un gran dolor». La escucho con interés, después la invito a que no se resigne y que siga teniendo fe en Dios. También yo voy a rezar. Tres semanas después vuelvo a encontrar a la misma señora a la salida de la misa: radiante, me estaba esperando para contarme un linda noticia: «Estoy embarazada desde hace tres semanas ¡El Señor es grande!». Después de nueve meses nace Emanuel, un niño bellísimo. W.U. – Roma Trabajo de traducción Tenía necesidad de dinero y había encontrado un trabajo: haciendo traducciones. Un día una amiga me cuenta que estaba pasando un momento difícil económicamente. Le ofrezco que compartamos el trabajo que estoy haciendo. Ese mismo día me ofrecieron otro trabajo que me permitía ganar el doble de lo que le había ofrecido a mi amiga. E. M. – Azzorre El compañero de escuela Un día, un compañero de clase empezó a tirar por los aires los libros y cuadernos, imprecando contra Dios: «¿Por qué no estás cuando me sirve? ¿Qué estás haciendo allá arriba?». No sabía por qué actuaba así hasta que me enteré que a su mamá la tenían que operar de cáncer. Me quedé cerca, compartiendo con él este gran dolor, y al final, juntos, pedimos a Jesús que saliera bien la operación. También otras compañeras rezaron. La clase parecía transformada: este episodio nos había unido. La cirugía salió bien y todos agradecimos a Dios. J.S. – Alemania
31 May 2014 | Sin categorizar
“Al concluir el año académico, es especialmente significativo que el Instituto Universitario Sophia (IUS), acoja como parte de las «Cátedras de Sophia» al prof. Donald Mitchell, profesor emérito de Filosofía Asiática y Comparada de la Purdue University (Indiana – USA)”. Así introdujo la velada del 16 de mayo Paolo Frizzi, primer doctor en investigación que concluye el Doctorado en Sophia, precisamente con un estudio sobre el diálogo interreligioso. “Es un año muy especial –prosiguió- por las perspectivas que se han abierto en este sector de estudio. Hace pocos meses iniciamos un nuevo curso, a cargo de varias personas, sobre Teología de las Religiones y del Diálogo Interreligioso, abriendo una original propuesta interdisciplinaria de investigación. No hace más de dos meses, el IUS acogió a dos delegaciones de budistas de Tailandia y de Japón. Y henos aquí, para proseguir la exploración de un horizonte de gran actualidad”. El 16 de mayo estuvieron presentes más de 150 personas interesadas e involucradas en el tema. Bastaron pocas palabras para describir el intenso itinerario de vida y los cargos de alto nivel del Prof. Mitchell: desde el descubrimiento de la mediación Zen al acercamiento a la Iglesia Católica, hasta el encuentro con la espiritualidad de los Focolares y con Chiara Lubich, precisamente en Loppiano (donde el IUS tiene su sede).
Especializado ya en los años ’70 en budismo, cristianismo y en el diálogo budista-cristiano, en un momento histórico en el que el diálogo se prefiguraba cada vez más como un método privilegiado de encuentro interreligioso, a partir de ese momento, Mitchell puso su experiencia y competencia al servicio de numerosas realidades que se fueron desarrollando en ese ámbito. A lo largo de los años, su actividad lo ha conducido a calificarse en el más alto nivel; es conocido como uno de los asesores más estimados, y promotor de importantes Cumbres internacionales Cristiano-Budistas. Ha estrechado así relaciones con reconocidos exponentes de las distintas áreas del budismo. Entre ellos, Gishin Tokiwa, profesor de budismo Zen en Japón y presidente de la F.A.S. Society, fundada por Shin’ichi Hisamatsu, en cuya historia y pensamiento encontró una profunda consonancia con el itinerario y el espíritu de Chiara Lubich y de los Focolares. Una viva sintonía ha caracterizado también el encuentro y el diálogo con Keiji Nishitani, uno de los más famosos filósofos japoneses del siglo XX, y con muchos otros, incluso el Dalai Lama. El sabio equilibrio que caracteriza la producción del Prof. Mitchell, entre el desafío teológico y la experiencia en el campo, presentó un aspecto original: lo que muchas veces falta, de hecho en la literatura y en el debate sobre las relaciones interreligiosas, es precisamente ese equilibrio, esencial para quien quiera comprender qué significa encontrarse realmente con el otro.
Desde esta perspectiva, en su discurso se hizo evidente cómo el diálogo interreligioso, que a menudo, actualmente, responde a situaciones de conflicto, lleva consigo un gran potencial de paz y de progreso social y espiritual, siempre y cuando –como afirmaba en su tiempo el Card. Jean-Louis Tauran, presidente con Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso– “sea patrimonio de todos y no de una élite”. “Mi esperanza –concluyó el profesor- es que los movimientos religiosos laicos de hoy, de todas las religiones, que comparten muchos valores, puedan colaborar en la construcción de una única familia humana, haciéndose cargo también de los niños y de la naturaleza. Chiara Lubich escribió “Sean una familia”. Pienso que tenemos necesidad de ver un llamado profético en esto”.