Fidanzati, prepararsi al matrimonio
¡Estos jóvenes! Llevaron al co-presidente Faletti al jardín de afuera de la sala del encuentro, lo vendaron y le pusieron en la mano un palo para golpear una olla de barro con siete rayos que estaba colgada por un largo cable tironeado por dos jóvenes, uno de cada lado. Es un juego de antigua tradición maya, asumido por el cristianismo con nuevo significado.
Y aquí está Giancarlo dando prueba de habilidad y de fe (no ve nada) para lograr golpear los siete vicios capitales (los rayos) y romper la piñata, haciendo que bajen sobre los presentes las gracias del Cielo, simbolizadas por fruta y caramelos. Empresa que no es fácil porque el blanco al que debe pegar, es levantado y bajado por los cuatro “bandidos” colocados en el extremo de la cuerda. Alegría final y reparto de las exquisiteces entre los 180 jóvenes del Movimiento que lograron llegar a la ciudadela “El diamante” desde todas las regiones de México.
El encuentro había comenzado tres horas antes, con un recibimiento musical de gran ritmo, y un cartel colgado en la sala “Y nosotros hemos creído en el amor”. Una frase del Evangelio que hizo propia la fundadora de los Focolares, en el alba del Movimiento, y convertida en hecho comunitario de fe y fundamento de toda iniciativa.
Estos jóvenes han recogido el testimonio y el desafío demostrándolo con los argumentos que han querido enfrentar al ilustre huésped, sin ningún temor reverencial.
La violencia en las ciudades, la imponente y condicionante presencia del narcotráfico, la disgregación social, la tibieza de muchos coetáneos en luchar por grandes ideales, la competencia por el éxito a toda costa, la relación de súbdito ante la autoridad, incluidos los padres, han sido los temas enfrentados. También se habló de las parejas gay, de la cultura libertaria imperante, del condicionamiento que imponen los mass media en manos de pocos.
En las respuestas de Faletti los jóvenes apreciaron lo concreto de cada indicación. Inclusive al final, les dijo que no sean alumnos de la televisión, ni de Internet, sino más bien comprometerse a poseer la cultura que nace del carisma de la unidad, una luz para los temas de actualidad y para los tradicionales.
“Los desafíos modernos –pronosticó al atento auditorio–, nos dan más trabajo, exigen conocimiento interdisciplinario y profundizaciones continuas, pero esto es parte de la vida de Jesús en el 2012. Es fundamental comprender juntos y hasta el fondo, lo que estamos viviendo como hijos de Chiara y porqué lo estamos viviendo. En este compromiso pueden aprovechar toda la competencia y disponibilidad de los expertos del Movimiento”
Parecía que había terminado. Pero el co-presidente pide de nuevo la palabra, se refiere al Mensaje de Benedicto XVI para la jornada mundial de la juventud, en la cual habla de Chiara Luce Badano y resalta el testimonio de esta joven de la Liguria, fallecida por un tumor en 1990, y beatificada en el 2010. Faletti la conoció personalmente: “Chiara Luce hablará al corazón de cada uno, les contará sobre su relación con Chiara Lubich y sobre la espiritualidad del carisma de la unidad que la condujo en esta época a la santidad”
El desafío propuesto por el papa de ser testimonios de la alegría no es fácil de aceptar en un México atravesado por la violencia, condicionado por la abrumadora presencia del narcotráfico, pero también influido por una cultura fuertemente libertaria. Aquí nace el compromiso de estrecharse cada vez más en un vínculo de amistad con Chiara Badano y proponerla a muchos coetáneos como referencia, interlocutora modelo.
Paolo Lóriga, enviado
“La ciudadela se convertirá aún más en un punto de referencia para vuestros coetáneos si los jóvenes del Movimiento manifiestan su amistad con Chiara Luce Badano, que ha vivido la espiritualidad de la unidad hasta la santidad”. Giancarlo Faletti habla en medio de jóvenes que están apiñados con tal de estarle cerca. Recién terminó la Misa del Domingo de Ramos, y se celebra, como de costumbre, en simultáneo, la Jornada mundial de la Juventud. También en México conocen a la beata italiana de dieciocho años. Para la ciudadela se abren nuevos horizontes, pero también para la comunidad de los Focolares en México, la jornada de encuentro les regaló no menores perspectivas para el futuro. Era una cita esperada, la de hoy, que comenzó de la forma más post-moderna, un ícono de un tablero sobre el cual Giancarlo hizo presión con el índice. Así comenzó su viaje por todas las regiones del País. Nada virtual, pues en cada rincón del jardín de la ciudadela lo esperaban representaciones de las diversas comunidades, con vestimenta de colores vivos, canciones y mapa geográfico en los hombros. Danzas, coros, trajes de las formas más variadas, se fueron alternando en el palco bajo la gran carpa blanca que alojaba más de 1.200 personas, que llegaron también de Torrión (a 16 horas de ómnibus) para no perderse el final del rico programa, o sea, el diálogo con Giancarlo antes y luego sucesivamente con la presidente Maria Voce, en conexión skype desde Guatemala.
Las preguntas rondaron sobre los grandes argumentos de actualidad y sobre la vida del Movimiento, pero fue la primera pregunta, hecha a la presidente por Gabriel, un pequeñito de Guadalajara, sumergido dentro de un sombrero negro, la que orientó el ánimo de todos: ¿Cómo hacer para ser santo?. Maria Voce le respondió como si estuvieran en un coloquio de tu a tu: “Debes preocuparte no tanto por ser santo, sino por ser Jesús. Jesús era hijo de Dios, era todo amor. Entonces debes amar, debes aprender todos los puntos del arte de amar. Más amas, más santo serás”. Gabriel asintió convencido. A todos, la presidente, en su saludo final, les confió: “Les repito mi gratitud. El augurio es que la vida vuestra de testimonio del carisma de la unidad transforme cada vez más los ambientes en los cuales viven, para contribuir como Movimiento a la renovación de México”. El silencio en la sala era profundo, las cabezas asentían. La nueva frontera los esperaba. Luego se produjo la explosión del folklore. Pero describirlo es una tarea ardua. Lo mejor es ir a México. de Paolo Lóriga, enviado
¿Una gota en el océano o un signo profético? En las varias latitudes del planeta se encuentran admirables iniciativas sociales, también obra del Movimiento de los Focolares, que hacen brotar esta pregunta. Al pasar el portón de entrada de la Escuela Santa María y al apreciar el esfuerzo organizativo y económico – en una zona rural caracterizada por la pobreza, la sequedad, los pies desnudos -, inevitablemente aparece esta pregunta. La escuela está ubicada a pocos centenares de metros de la ciudadela de los Focolares “El Diamante”, que queda a 50 Km de Puebla, y es una aventura educativa ya consolidada, con veinte años de experiencia. La escuela ya se puede jactar de tener tres ex alumnas, ya laureadas y que ahora son docentes.
Y son muchos más los resultados cuando pasa así, como es en este caso, que un proyecto educativo atienda a la persona en su dimensión integral. Ojos bajos, sentido de inferioridad, baja estima, resignación, son las características de la vida de la población con respecto a las clases sociales superiores. Santa María es uno de esos lugares donde en cambio, los niños te miran a los ojos en una relación abierta e igualitaria, sin esconder su propia condición. “El intento –nos explica María Teresa Sánchez, una de las coordinadoras de la escuela-, es hacer tomar conciencia de la dignidad personal, valorando a cada uno y logrando que surja su potencialidad”. Laura Romo, otra coordinadora agrega: “Desarrollamos la creatividad en la lógica de la cultura del dar, privilegiando la sociabilidad y la cooperación por encima del individualismo y la competitividad” En los últimos veinte años, más de 7.500 jóvenes han recibido esta educación escolar y una formación humana y civil que está influyendo en el ambiente y en sus familias de origen, con frecuencia llagadas por el alcoholismo del padre y por la violencia hacia la esposa y los hijos. Entre todos estos alumnos 110 llegaron a laurearse y ahora son profesores, ingenieros, abogados, que no olvidan lo que han recibido, de forma que también se organizó una red de ex alumnos. La experiencia de Santa María, a decir la verdad, ha también contribuido a la elección de una vida de donación: dos eligieron el focolar, una eligió el convento, otro el seminario. Incluso sin laurearse, todos los demás se abrieron camino aportando una nueva sociabilidad. Es una cultura que anima a las chicas a romper la costumbre de estudiar lo estrictamente indispensable. Los estudiantes de este año son 404, desde el pre escolar al liceo. Las niñas más chiquitas, electrizadas por el acontecimiento, de la llegada de Giancarlo Faletti al complejo escolar, saltan como grillos, teniendo en la mano brillantes pompones rojos. Se abren los festejos por su visita. Hay también un buen número de padres. Aquí no se habla tanto de un cuerpo docente sino de una comunidad educativa, donde también los padres están llamados a la responsabilidad, cuidando la higiene, la vestimenta, la educación de los hijos y siguiendo también un curso en la escuela para poder acompañar a sus hijos. Este es un compromiso que no todas las parejas desean asumir, pero es como un reglamento del ingreso o permanencia en la Santa María. 180 son los alumnos que reciben ayuda del Sostén a Distancia que promueve la Asociación Familias Nuevas de los Focolares, pero también sus padres son invitados a colaborar en la escolaridad de sus hijos, de manera que estén responsabilizados, siguiendo la lógica presente en la Santa María. Y en efecto los papás han respondido de varias maneras, por ejemplo construyendo el cerco que rodea la Escuela o colocando el piso en algunas partes externas de los edificios. Giancarlo Faletti, luego de haber visto varias danzas folklóricas, canciones e intervenciones de directivos o profesores, expresó su admiración sin medias palabras: “La Presidente María Voce habría gozado profundamente si hubiese podido estar aquí. Ustedes son un ejemplo y un estímulo para vuestro País. Son un gran regalo. Existe un vínculo grande y profundo entre escuela, padres e instituciones, que permite desarrollar lo mejor de cada alumno”. Hace veinte años, con la generosidad de muchas familias, se compró el terreno y con el sostén de la Asociación mundo unido de Luxemburgo, se construyó todo el complejo educativo. ¿Gota en el océano o signo profético? Paolo Lóriga, enviado
Bañada por dos océanos y atravesada por los Andes, Colombia es un verdadero jardín con 1.141.748 km2 de extensión ubicado en el extremo noroccidental de Suramérica. Playas caribeñas, selva amazónica, ciudades modernas, flores, oro, petróleo, esmeraldas y energía para exportar, arte y cultura, la hacen una nación llena de riquezas. Pero es su gente tenaz, llena de alegría e iniciativa, el verdadero tesoro de este país que ha recibido su nombre en honor a Cristóbal Colón.
La historia del Movimiento de los Focolares en estas tierras, comienza en Bogotá, la capital, una gran metrópoli, culta y moderna con más de 9 millones de habitantes, que se extiende sobre un magnifico altiplano a 2600m snm. Durante el congreso Eucarístico de 1968 Lucero presta sus servicios como scout y el Padre Gerardo Sotelo, religioso, le regala el libro que Chiara Lubich ha escrito para los jóvenes del Movimiento:“Etapas gen”. Fascinada, empieza su aventura junto con otras chicas- Por un año no hay palabras, sólo la vida habla, y muchos se interesan.
Mientras tanto en Medellín, industrializada y en continua transformación, el Padre Luis Bonilla – salesiano – recibe una revista Ciudad Nueva de Argentina– Descubre en esas páginas la vida que busca y empieza a recorrer las casas de su barrio anunciando el “Ideal” que encontró. Inicia una relación epistolar con la redacción en Argentina y pocos meses después llega Ana Sorlini – focolarina – quien desde entonces seguirá, con viajes anuales y correspondencia, las comunidades nacientes.
En 1972 se abre el centro o “focolar” femenino y en 1976 el masculino. Desde aquí se irradia el Ideal de la unidad a los países cercanos, desde México hasta Perú, con una gran respuesta. En tanto Monseñor Libardo Ramirez participa en Roma en los primeros encuentros de Obispos amigos del Movimiento y lleva esta espiritualidad a su Diócesis de Armenia. Con la Llegada del Padre Agustín Abate, nace el focolar sacerdotal. Religiosas y religiosos que son trasladados a diversas partes del país van comunicando esta vida evangélica y surgen comunidades en Valle, Huila, Santander, Nariño, Atlántico, Chocó, Antioquia, e Cundinamarca. Nace también la edición colombiana de la revista Ciudad Nueva.
Pero la situación socio-política y económica del País es cada vez más difícil. A los altos índices de pobreza (46% de la población vive bajo el límite) que desencadena luchas armadas y guerrilla, se suma el flagelo del narcotráfico con todo tipo de violencia y desplazamientos forzados.
Las comunidades del Movimiento se sienten interpeladas por esta situación que parece superarlas y Chiara Lubich propone en el 2002, que los Focolares en Colombia desarrollen particularmente una política y jurisprudencia que nazcan de la espiritualidad de la unidad, marcando una etapa importante en el desarrollo del Movimiento. Actualmente hay dos centros en Bogotá y otros dos en Medellín. El centro del Movimiento para toda la región se encuentra en el Centro Mariápolis Alegría, en Tocancipá a 40 km de Bogotá; es un punto fuerte de irradiación y formacion de la espiritualidad de la unidad.
Han nacido varias obras sociales como el Centro Social Unidad, en Bogotá, la Escuela Sol Naciente en Tocancipá, el proyecto abrazo en Medellín y diversas actividades académicas y de desarrollo basadas en la fraternidad como categoría política. Se estima que los miembros del Movimiento en Colombia sean alrededor de 6.500.