Movimiento de los Focolares
Habilitado App de Focolare.org para iPhone, iPod, iPad

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Quién tiene práctica con smartphone, iPhone, iPod, iPad y compañía, no se sorprenderá de este anuncio, es más, lo esperaban desde hace tiempo. Para quien en cambio no está en el campo puede ser útil saber que, en esta frontera de las nuevas tecnologías, y en especial de las así llamadas aplicaciones para celulares, desde hoy es posible recibir en el propio smartphone, todos los días todas las noticias publicadas en el sito www.focolare.org. Glosario Un smartphone (literalmente teléfono inteligente) es un dispositivo portátil que combina las funciones del teléfono celular con las de la administración de datos personales.App – Si tenemos un teléfono de última generación, o una tablet tipo iPad – como nos explica Giulio Meazzini en el artículo Del amar libre a los oasis protegidos – el aprovechamiento de los servicios que nos interesan se obtiene utilizando las “aplicaciones” especializadas, las famosas app, que aparecen en la pantallas mediante muchos íconos de color, cada uno distinto de la otro. La diferencia no es banal: cada app es construida por un proveedor específico y ofrece una serie de servicios veloces, privados y exclusivos, según la categoría del usuario deseado. Cómo funciona la App de Focolare.org –La TeamDev la desarrolló para Focolare.org  y se puede descargar en forma gratuita en http://itunes.apple.com/it/app/youcat/id448164885?mt=8 Actualmente está disponible en italiano. La próxima semana estará lista también en inglés y español. Tiene una pantalla que permite entrar en la home page o también en los canales temáticos. Ésta es la versión 1.0, se preveén modificacones sucesivas. ¡Para todos, buena navegación esperamos sus feedback! Lee también:

  • R como Amor
  •   de Giulio Meazzini en Città Nuova online

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    Nueva sección: Vivir el carisma

    La “cultura de la unidad” que surge del “carisma de la unidad” lleva a la persona que se adhiere a una plena realización de su potencial humano, a la luz de los principios del Evangelio. Este modo de vivir unitario no puede dejar de tener un reflejo en cada uno de los ámbitos en los cuales la persona se encuentra, vive y actúa. Escribía Chiara Lubich en 1968: «El amor es luz, es como un rayo de luz, que, cuando atraviesa una gota de agua, se despliega en un arco iris, en el que se pueden admirar los siete colores. Son todos colores de luz que, a su vez, se despliegan en infinitas gradaciones. Y así como el arco iris es rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo/añil y violeta, el amor, que es la vida de Jesús en nosotros, asumiría distintos colores, se expresaría de varias maneras, diferente una de otra. rossoEl amor, por ejemplo, es comunión, lleva a la comunión. Jesús en nosotros, porque es Amor, realizaría la comunión. arancioEl amor no se encierra en sí mismo, es difusivo de por sí. Jesús en nosotros, el Amor, sería irradiación de amor. gialloEl amor eleva el alma. Jesús en nosotros elevaría nuestra alma a Dios. Y esto es la oración. verdeEl amor sana. Jesús, el centro del amor, sería la salud de nuestra alma. azzurroEl amor reúne a las personas en asamblea. Jesús en nosotros, porque es amor, reuniría los corazones. indacoEl amor es fuente de sabiduría. Jesús en nosotros, el Amor, nos ilumina. violettoEl amor compone a muchos en uno, es unidad. Jesús en nosotros nos fundiría en uno. Éstas son las siete expresiones principales del amor que teníamos que vivir. El siete sirve para indicar un número al infinito».

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    Maria Voce: hacia el nuevo encuentro entre las religiones en Asís

    Hacia el nuevo encuentro entre las religiones en Asís. Cita con las sorpresas del Espíritu.

    Simposio interreligioso en Thailandia - 2010

    Primero que nada quisiera expresar la mía y nuestra alegría y gratitud hacia el Papa Benedicto XVI por haber convocado un nuevo gran encuentro en la ciudad de San Francisco. Es la alegría que nace ante una inspiración que comportará nueva celeridad y profundidad a la hora de vivir las propias convicciones religiosas al servicio de la paz. Resulta urgente precisamente hoy, cuando, por un absurdo, se difunde el temor hacia la religión, olvidando su natural fuente vital de paz, y se le imputa la primera causa de muchos conflictos, tensiones, fobias, intolerancia y persecución con trasfondo religioso que pululan en el mundo.

    Indudablemente, en este tiempo de grandes cambios, “los muros dentro de los cuales vivían las distintas civilizaciones con sus culturas se están desmoronando”, como observa el filósofo Giuseppe Zanghi. Al mismo tiempo “una ciudad-mundo sin muros se perfila en el horizonte, llena de esperanza”. Es la visión propuesta por Chiara Lubich en Londres en el 2004, ante una concurrida platea donde estaban presentes representantes de numerosas religiones. Como respuesta ante el interrogante de cuál futuro le espera a la sociedad multicultural, multiétnica y multireligiosa de nuestro tiempo, ante el riesgo de combates entre civilizaciones, se había referido a la visión de San Agustín en los tiempos de la caída del Imperio Romano bajo la presión de la migración de los pueblos: no es el fin de una civilización, sino el nacimiento de un mundo nuevo.

    Un mundo nuevo en difícil gestación. Ya al inicio de los años Setenta, Chiara percibía los indicios del “sentido de penosa incertidumbre, de un sufrimiento que –había dicho- la humanidad más o menos siente y seguramente sentirá en la medida en que varios puntos de la tierra se vean sacudidos por el impacto con otros pueblos desconocidos hasta entonces”. Hablando a los jóvenes en un congreso internacional, les pidió “no cerrar los ojos ante este trance de la humanidad sino entrar conscientemente en la gestación del mundo nuevo”. “Están aquí –había agregado- para formarse con una mentalidad global, para llegar a ser ‘hombres-mundo’”.

    Por un momento la visión de este mundo nuevo se convirtió en una experiencia precisamente hace veinticinco años, en el primer histórico encuentro de los jefes religiosos del mundo en Asís. Así lo refirió Juan Pablo II pocos meses después, en la vigilia de la Navidad de 1986, en un denso discurso dirigido a sus más estrechos colaboradores de la Curia Romana: “Parecía que por un momento se expresaba visiblemente la unidad escondida, pero radical que el Verbo divino, en quien todo fue creado y subsiste, ha establecido entre los hombres y las mujeres de este mundo”. Una visión que abraza el presente, “a quienes ahora comparten las ansias y las alegrías de este final del siglo XX”. Pero también pasado y futuro: “También quienes nos han precedido en la historia y quienes tomarán nuestro lugar hasta que el Señor venga”.

    Es la gran visión del designio de Dios sobre el género humano, ilustrada por el Concilio Vaticano II, desde las primeras líneas de la declaración Nostra aetate: «varios pueblos», pero «una sola comunidad» extendida por toda la faz de la tierra, que en Asís se hizo visible. El beato Juan Pablo II lo profundizó a lo largo de todo su denso discurso. Es una “unidad real” – afirmó- “que se basa en el misterio de la creación divina y pertenece a la identidad misma del ser humano”. “Todos los hombres –prosiguió refiriéndose a los textos conciliares- están llamados a la unidad del pueblo de Dios que prefigura y promueve la paz universal”.

    Una perspectiva que lanza nueva luz sobre la misión de la Iglesia delineada en el Concilio: “Ser germen de unidad y de esperanza para la humanidad” es por lo tanto el llamado a no “rechazar nada de lo que es verdadero y santo” en las diversas religiones, es más invita a “subrayar y hacer progresar los valores espirituales, morales y sociales” a acoger en ella “los rayos de verdad que pueden iluminar a todos los hombres”.

    Y hoy el Papa Benedicto XVI recoge la consigna de su predecesor quien, ya desde entonces, invitaba a “reencontrar y mantener siempre vivo el espíritu de Asís, como motivo de esperanza para el futuro”.

    Chiara Lubich con un grupo de monjes budistas

    En estos veinticinco años el camino abierto por el beato Juan Pablo II, en la actuación de la enseñanza conciliar, ha hecho una gran camino gracias a la acción del Espíritu Santo que entrelaza admirablemente las enseñanzas y los gestos proféticos de los Papas con la vida de muchos testigos, antiguos y nuevos carismas, órdenes monásticas y nuevos Movimientos eclesiales, por Él suscitados en la Iglesia católica y en las otras Iglesias y comunidades eclesiales.

    Es Él quien guía la historia al desplegarse este gran designio de unidad, a pesar de las muchas sombras que pesan sobre nuestro planeta. Somos testigos. También para nuestro Movimiento, casi de sorpresa, se abrió la página inexplorada del diálogo interreligioso. Chiara Lubich acogió este signo del Espíritu Santo a través del interés manifestado hacia su experiencia por parte de representantes de distintas religiones presentes en la Guildhall de Londres en 1979, cuando se le otorgó el premio Templeton por el progreso de la religión.

    Desde ese momento innumerables adelantos han tenido lugar en esos 30 años. Continuamente se renueva la sorpresa al ver cómo el sendero espiritual por el cual Dios nos ha conducido se entrecruza con otras vías espirituales y, manteniendo nuestra identidad, con un constante impulso misionero, cuales testigos de Jesucristo, “camino, verdad y vida”, nos permite encontrarnos y comprendernos con los seguidores de las grandes tradiciones religiosas de la humanidad.

    Es esta la vía que estamos experimentando. Cuando Chiara en 1972 invitó a los jóvenes a convertirse en protagonistas en la gestación de un mundo nuevo, les entregó aquella que es en definitiva “una potentísima arma de amor”, “el modelo capaz de recomponer la unidad del mundo”: Jesús crucificado que llega a gritar el abandono del Padre. “a ustedes les toca revivirlo para dar un impulso indispensable y decisivo al cambio que la humanidad está afrontando”.

    Maria Voce con el gran maestro budista Ajahn Thong - Thailandia 2010

    Es Él, el Señor crucificado y resucitado, la clave que abre el diálogo también en las situaciones más difíciles, el modelo de ese amor radicalmente desinteresado, de esa kenosis, de ese vacío de amor necesario para acoger al otro.

    Fue inesperada la solicitud que le hicieron a Chiara de que hablara ante grandes asambleas de budistas en Tokio, a monjes y monjas budistas en Tailandia, de musulmanes en Harlem, a las poblaciones animistas en Camerún. Y tales solicitudes se han repetido también conmigo, en mis recientes viajes a África y Asia, y he constatado nuevamente con maravilla cuánto realmente el amor y la unidad están inscritos en el ADN de cada hombre.

    Hoy el diálogo entre las religiones no puede limitarse a los líderes, a estudiosos y especialistas. Debe convertirse en un diálogo del pueblo, un diálogo de la vida, que se revela cada vez más indispensable para la pacífica convivencia en nuestras ciudades y países, al encontrarnos viviendo codo a codo con musulmanes y budistas, hindúes y sikhs. Es una crónica por descubrir y quizás por inventar, sin dejarnos abrumar por el rumor de hechos de intolerancia y violencia.

    Es el testimonio cotidiano el que abre camino: lo hemos experimentado en varias partes del mundo. Así fue en Argelia, delante de la imagen en sentido único de un Islam cerrado e impenetrable, y de una minoría cristiana a la defensiva; desde los años Sesenta se ha abierto otro panorama: empezó y se ha desarrollado un diálogo espiritual profundo entre cristianos y musulmanes.

    «Eras un ejemplo magnífico de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace y lo que se es. Viniste en medio nuestro derritiendo un mar de hielo y destruyendo los muros que nos separaban para construir un puente indestructible” Son las palabras de Sidi Ahmed Benchoukri, un musulmán, quien fue prefecto de la región de Tlemcen, dirigidas a Ulises Caglioni, un focolarino, en Argelia desde 1966, en el momento de su funeral en el 2003, en Castelgandolfo. En una larga carta a un grupo de amigos musulmanes escribe: «Siempre dio testimonio de su fe. Para nosotros fue el modelo del creyente. Era un hombre de Dios, un hombre que hace parte de nosotros mismos”.

    Hemos experimentado el auténtico rostro del Islam y la fuerza de paz del diálogo también en otros puntos cruciales como Turquía, Tierra Santa, Líbano, Paquistán, Estados Unidos, para no hablar de Europa. Por doquiera conocemos cristianos y musulmanes que dan testimonio que se puede pasar del temor hacia el otro al descubrimiento del otro, y se puede incidir en la fraterna convivencia en las ciudades. En un reciente congreso del Movimiento en Italia, un imán declaró: “Aprendí a no rendirme ante la lógica amigo-enemigo, a apostar por la unidad de la familia humana unida por vínculos de interdependencia y fraternidad, a mirar al otro con la certeza que encontrarás una riqueza desconocida”.

    Seguimos y rezamos desde ahora por la gran cita de Asís el próximo octubre. A la espera de las nuevas sorpresas que nos reservará el Espíritu Santo.

    Maria Voce, Presidente del Movimiento de los Focolares

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    Chiara Luce en la JMJ 2011

    Del 16 al 21 de agosto cita en Madrid para cientos de miles de jóvenes provenientes de todo el mundo para participar en la 11ª JMJ. Este evento se realizará este verano por las calles, auditorios, plazas, colegios, escuelas, parques de la ciudad de Madrid. Están previstos conciertos, exposiciones, visitas guiadas a los museos, obras teatrales, etc.… un programa cultural con el título “Festival de la Juventud”. Entre todas hay una actividad especial, como lo demuestra el gran interés de la organización misma. Se trata de la presentación de la figura de Chiara Badano –una joven italiana, recientemente beatificada, más conocida como Chiara Luce- con un espectáculo que entrelazará música, teatro, declamación y coreografía. Tendrá lugar el 17 de agosto, a las 10.00 p.m., en el Auditorio Pilar García Peña, ubicado en el Parque Pinar del Rey. Podrán participar 3000 personas en este espectáculo que se prevé inolvidable. Con esta presentación se desea mostrar “el Amor con la A mayúscula, que dona la felicidad” como testimonia la vida de quien ha sido “un rayo de Luz” –son palabras de Benedicto XVI durante el Angelus del 26 de Septiembre de 2010, el día después de la beatificación de Chiara Badano-. Será por lo tanto una fiesta para todos los jóvenes, “que pueden encontrar en ella un ejemplo de coherencia cristiana”, dijo todavía el Papa. Pablo Alcolea, profesor de música involucrado activamente en la preparación del evento, nos cuenta que está haciendo una experiencia de Dios: “Implica mucho esfuerzo, al conjugar trabajo y voluntariado, pero es una linda ocasión para dejarse llevar de la mano del padre confiando en Él”. Otro joven español, Pablo Garrido, co-responsable de la parte musical del espectáculo, asegura: “La primera palabra que se me vino a la cabeza fue ‘locura’. Preparar algo de este calilbre, según mi parecer entra en la categría del milagro, pero es muy gratificante, verificar cómo todos nosotros hemos puesto enseguida manos a la obra, construyendo esta experiencia de unidad”. Otro integrante del grupo musical, Antonio Alcántara, nos cuenta que lo vive como algo muy personal, “como si la misma Chiara Luce me pidiera que participara, con el deseo de poner mi granito de arena para transmitir su estilo de vida, su ideal de vivir unidos más allá de la distancia y del tiempo”. “Una oportunidad fantástica –prosigue Pablo Alcolea- para contemplar a través de la música la experiencia de vida de Chiara Luce Badano”. Otros eventos muy esperados por todos serán los conciertos del http://www.genrosso.com/index.php?lang=it, grupo musical internacional del Movimiento de los Focolares, el 16 y el 18 de agosto, con “Dimensión indeleble”. http://www.youtube.com/watch?v=akWjPRkdgJA.