Movimiento de los Focolares
JMJ: Città Nuova y la App de YouCat

JMJ: Città Nuova y la App de YouCat

En las diócesis de todo el mundo los jóvenes que vendrán al encuentro con el Papa están en plena preparación. En la mochila que todo participante en la JMJ recibirá llegando a Madrid estará también YouCat, el subsidio del Catecismo de la Iglesia Católica hecho a propósito para los jóvenes y que está estructurado en forma de preguntas y respuestas. Precisamente en estos días la Casa editorial Cittá Nuova, que tuvo a su cargo la edición italiana de YouCat, puso a disposición una aplicación para descargar en los celulares de última generación. Se trata de una App, es decir una aplicación, que también se llama YouCat, que le permite a los muchachos confrontarse sobre los temas del Catecismo y sobre la JMJ. ¿De qué se trata exáctamente? Debora Donnini se lo preguntó a Giuglio Meazzini, colaborador de Cittá Nuova, quien tuvo a su cargo la aplicación de YouCat para celulares: Città Nuova pensó en hacer un regalo para los muchachos que van a Madrid dándoles la posibillidad de descargar en los celulares que tienen sistema operativo Apple, Windows móvil o Android – por lo tanto la gran mayoría de los celulares de última generación- esta App gratuita. Las funcionalidades disponibles son red social tipo facebook con un muro para mensajes donde se pueden intercambiar comentarios, donde cada muchacho puede tener su perfil, se pueden intercambiar mensajes y sms directos entre los usuarios y donde se puede tener el propio círculo de amigos pero también uno de “amigos famosos” o amigos especiales: nosotros, por ejemplo, pusimos dentro a Maritain, a Juan Pablo II, a San Francisco, a Van Thuan… Por lo que todos los días, o cada dos días, en esta aplicación de YouCat se pueden encontrar frases famosas de estos personajes. Además, por lo que se refiere específicamente a la JMJ, a través de esta App, tenemos la posibilidad de recibir directamente al celular noticias sobre la JMJ, una actualización día tras día de todos los eventos que acontecen y también la posibilidad de hacer una especie de “comunidad” entre todos los que participan en la JMJ, con informaciones, comentarios…

  •   Esto responde a lo que el mismo Benedicto XVI escribió en la premisa del You Cat.De hecho, el Papa invita a estudiar el texto pero también a leerlo entre amigos a formar grupos y redes de estudio. ¿Es ésta su respuesta? Va precisamente en este sentido. De hecho, la alta funcionalidad que hay en esta App, la más importante quizás, es la posibilidad de tener disponibles en el celular, por lo tanto de poder consultar, el 20% de las preguntas y respuestas de YouCat, del subsidio del Catecismo: es la forma para hacer que este mensaje esté disponible inmediatamente.
  • Se intenta permitir que los jóvenes que se confronten con los contenidos del catecismo desde el celular…

Exacto. Como están acostumbrados a dialogar y compartir informaciones por las redes sociales, del mismo podo se podrán intercambiar impresiones, preguntas e incluso las mismas preguntas y respuestas de YouCat, al profundizar en los temas. Dentro de poco también estará en línea in sitio en Internet – www.cittanuova.it – donde habrá otras informaciones relativas a la JMJ y a YouCat. No quisiera olvidar tampoco el sitio internacional sobre YouCat que todos los editores europeos están preparando en los distintos idiomas. Agrego que otros editores nos han pedido que publiquemos preguntas y respuestas no sólo en italiano sino también en otros idiomas, por lo tanto probablemente dentro de poco estará también en inglés y francés.  

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Vivir el carisma: economía y trabajo

rosso«El amor, por ejemplo, es comunión, lleva a la comunión. Jesús en nosotros, porque es AMor, realiza la comunión. Chiara Lubich La conciencia de que Dios muestra su amor a través de las circunstancias de la vida, incluso dolorosas, hizo que las primeras focolarinas -en peligro de muerte bajo las bombas de la guerra- desearan ser sepultadas en una sola tumba con el escrito: «Nosotras hemos creído en el amor». La conciencia de ser amadas por Dios las hizo capaces de estar dispuestas a dar la vida la una por la otra. Y la consecuencia lógica fue compartir también todos los bienes materiales y la comunión de todas las aspiraciones, temores y proyectos. Giosi Guella, una de las primeras focolarinas, contaba a propósito de la primera convivencia realizada por Chiara y por sus primeras compañeras: «En la Plaza Cappuccini no había nada. Pero al mismo tiempo había todo: para nosotros y para los demás. Era lógico que no hubiese nada: si había algo se daba. Llevábamos a casa nuestros sueldos, los poníamos en común». También el trabajo, hacer el balance de los gastos de la casa, estudiar, dar clases, hacer la limpieza como un servicio, se convirtió en una ocasión para amar concretamente al prójimo. El servicio era la regla de vida de la comunidad que se formó alrededor del primer focolar y hacía pensar en los primeros cristianos que «eran un solo corazón y una sola alma y entre ellos no había ningún indigente» (cf. Hch. 4, 32-35). Quien se adhiere al “carisma de la unidad”, en una forma o en otra y como una consecuencia natural de la comunión de los corazones, adquiere la costumbre de poner en común sus cosas: quien todo, quien algo, quien lo superfluo. De esta comunión surgió también un proyecto de amplio alcance, ya sea desde el punto de vista teórico que práctico, la Economía de Comunión, que es la expresión madura de una forma integral de concebir a la persona y el servicio a la misma. A ella se adhieren cientos de empresarios en todo el mundo. En las empresas de Economía de Comunión el trabajo se concibe como ennoblecimiento del hombre, la justicia se lleva a cabo con determinación y la legalidad se busca día tras día. Escribe Chiara Lubich: «La carta magna de la doctrina social cristiana comienza allí donde María canta: “Derribó de su trono a los poderosos y ensalzó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y a los ricos los despidió sin nada” (Lc. 1,52-53). En el Evangelio está la revolución más alta y transformadora. Y quizás esté en los planes de Dios que también en esta época, inmersa en la solución de los problemas sociales, sea la Virgen la que eche una mano a todos los cristianos para edificar, consolidar, erigir y mostrar al mundo una sociedad nueva en la que resuene potente el Magníficat». Lee también

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Argentina: Aprender lo social en América Latina

“El amor social nos hará creíbles.” Al calor de la novedad, la audacia y el desafío implícitos en esa frase de Chiara Lubich, pronunciada en 1984, se fundó en julio de ese mismo año la Escuela de Estudios Sociales “Igino Giordani” (EDES) en la Mariápolis de O’Higgins (Argentina). A ese primer curso le siguieron, año tras año otros doce, a través de los cuales el carisma de la unidad – la novedad del Movimiento de los Focolares –  entró de lleno en diálogo con distintas problemáticas e iniciativas en el campo social a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). Vittorio Sabbione y Lia Brunet, corresponsables entonces de los Focolares en Argentina, fueron los principales impulsores de este proyecto, presidido por el recordado padre-obispo Mons. Jorge Novak. Este año, la EDES comenzó una nueva etapa: del 9 al 11 de julio,  en la Mariápolis Lia, con la presencia de 200 personas provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay, se afrontó el tema: «El sí del hombre a Dios en su dimensión social”. La metodología de trabajo de la EDES sigue fiel a las notas características del carisma que la nutre. Desde la preparación el equipo de coordinación establece un estilo de trabajo comunitario: la temática que se abordará y los ejes a desarrollar se eligen juntos, a través de un diálogo profundo y enriquecedor; algunos miembros del equipo, con un grupo de colaboradores, elaboran un texto de trabajo que se analiza, confirma, corrige y transforma con todo el equipo. Algunos redactarán la versión final y alguien la presentará en la Escuela, pero la autoría del texto es indudablemente comunitaria. Así, lo fundamental resulta el ejercicio de pensar juntos con “Jesús en medio” (cf. Mt. 18,20). Durante la Escuela, la misma dinámica se extiende a los participantes-estudiantes: una lección abierta, textos que se estudian personalmente, grupos de diálogo y comunión socializada, formulación de inquietudes, preguntas y aportes personales y grupales, plenarios de intercambio, respuestas elaboradas en forma colectiva. En las tardes tibias y soleadas de la Mariápolis resultaba conmovedor ver pequeños grupos que, apuntes en mano, leían concentrados, intercambiaban opiniones y discutían propuestas. Los ejes temáticos desarrollados fueron: “la socialidad desde la perspectiva de la fraternidad”, “los principios de la DSI”, “el sí del hombre a Dios en su estructura trinitaria: Jesús abandonado, la cuestión social y el mundo unido”, y “los instrumentos para hacer vida la DSI”. Un aporte sustancial fueron las intervenciones arraigadas en el magisterio de la iglesia y permeadas por el carisma de la unidad de Mons. Agustín Radrizzani, obispo de Mercedes-Luján quien preside la EDES en esta nueva etapa. Una novedad fue la presentación de experiencias en el campo social seguidas por un análisis según las dimensiones de la unidad-fraternidad: la evolución del proyecto para construcción de viviendas en el Barrio Nueva Esperanza (Tucumán);  una desafiante labor de integración entre la parroquia del barrio San Nicolás (Córdoba) y una comunidad gitana; la sencilla e impactante opción preferencial por los pobres de una docente de Asunción (Paraguay);  la labor capilar de las “Consultorías familiares” en la diócesis de San Martín (Bs. As.); “Alerta Niño”: iniciativa ciudadana nacida del dolor, que logró una legislación para la acción del estado ante la desaparición de niños en Santa Fe, replicada luego en otras provincias argentinas; y la maravillosa historia de la escuela artesanal Aurora, de Santa María de Catamarca, pionera en el rescate de la cultura calchaquí. “Fue una escuela de formación muy buena para poder ver y juzgar nuestra realidad con ojos nuevos y para actuar desde nuestro lugar”, dice espontáneamente un joven rosarino, y agrega: “me ayudó a discernir mi vocación, a ver que el cambio está a nuestro alcance y que podemos hacerlo juntos”. En efecto, la consistente y notoria presencia juvenil le dió a la EDES una nota vital y esperanzadora. Paseando entre los grupos que se saludaban y despedían se palpaba un entusiasmo que hace prever un futuro rico en desarrollos y concreciones. “Sin duda el ‘clima’ creado por los organizadores, simple, de seriedad, de estudio y de invitación a vivir una sociedad nueva me permitió aprovechar las charlas, tener ganas de no perder nada”, decía una profesional con una larga trayectoria, y concluía: “me pareció buena y lograda. Los temas estaban inculturados en la realidad latinoamericana y sintonizados la DSI, particularmente con el documento de Aparecida. ¡Aprendí!”

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Bissau: ¿se puede perdonar a los enemigos?

Era párroco en la Misión de Farim, en Guinea Bissau, una ciudad al norte de la capital Bissau, en la frontera con Senegal. Iba a una aldea para hacer el catecismo en preparación al Bautismo. Cuanto se enseñaba era importante, pero personalmente tenía la impresión de que a menudo se quedaba en la teoría. Durante los años pasados en Fonjumetaw, en Camerún, había experimentado cuánto ayudaba la Palabra de Vida en el trabajo de evangelización. Así empecé tomando la Palabra de Vida del mes, y después una sencilla explicación, invitando a todos a ponerla en práctica, para después compartir los frutos, a la semana siguiente. Para hacer todo más fácil, le daba a cada uno una hojita en donde estaba escrita la frase del Evangelio y les decía que la colocaran cerca de la cama y que la leyeran en la mañana en cuanto se levantaban, y en la noche, cuando se iban a dormir. Si no sabían leer, les sugería que le pidieran ayuda a sus hijos. Las semanas siguientes eran cada vez más los que “tenían algo que decir”. Una tarde, en la aldea de Sandjal, a unos veinte kilómetros de Farim, al momento de compartir las experiencias, un hombre contó lo que le había sucedido la semana anterior. La Palabra de Vida era: “Amen a sus enemigos” (Mt. 5,44). «Una noche las vacas del vecino entraron en mi plantación de frijoles y destruyeron todo. No era la primera vez. Por este motivo, desde hacía meses que no nos hablábamos. Pero esta vez estaba decidido a hacérsela pagar. Era hora de que entendiera todo el mal que me había procurado. Mi esposa, mis hijos y yo, agarramos cada uno unos buenos palos y nos encaminamos hacia la casa del vecino. Después de haber dado los primeros pasos, me recordé de la Palabra y dije: ‘¡Quietos! No podemos ir. La semana pasada recibí una hojita que dice que hay que perdonar a los enemigos, y dentro de pocos días tengo que volver al catecismo. ¿Qué voy a contar si ahora vamos a castigar al vecino?’. ‘¡Pero entonces él seguirá haciendo como hasta ahora!’. Volvimos a casa y nos sentamos. Dejar perder todo como si nada no nos parecía junto. Entonces decidimos ir donde él, no con actitud amenazante, sino para dialogar. Le explicamos a nuestro amigo lo que había sucedido y le pedimos que tuviera cuidado con sus vacas. Nuestro vecino no tenía palabras. Se echó a mis pies y me pidió perdón varias veces. A partir de entonces volvimos a saludarnos, y diría, que nos volvimos amigos. ¡Hacía meses que no nos hablábamos! En mi casa entró una alegría nueva». En otra aldea, Sarioba, a 5 km de Farim, la misma escena, un estudiante se levanta y cuenta: «Hoy lunes teníamos que ir a Farim a pie para llegar a la escuela. Hay un comerciante que vive en una aldea no muy lejana, que también va a Farim con su camioncito. Normalmente no lleva a nadie con él. Varias veces le habíamos pedido que nos llevara, pero siempre se había negado. El lunes pasado la misma cosa. Sólo que esta vez, después de habernos dejado atrás avanzo más o menos 1 Km. y se detuvo. Tenía problemas con el carro y no podía proseguir. Cuando llegamos allí, nos pidió que le diéramos un empujón para poder arrancar el carro. Mis amigos me dijeron: ‘Dejémoslo allí, que se las arregle. Él nunca nos ha ayudado’. También yo tenía la misma idea, pero después le recordé a mis compañeros la Palabra de Vida, entonces decidimos ayudarlo a encender el carro. El auto arrancó y el señor nos dijo que subiéramos, pero le dijimos que no necesitábamos, y proseguimos a pie ». P. Celso Corbioli, misioneros Omi

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Tanzania: Profundizar en los valores evangélicos bajo el signo del “nosotros”

Después de un viaje de alrededor de 32 horas, Franco Pizzorno y Pierangelo Tassano del Movimiento Humanidad Nueva llegaron a Singida, en Tanzania. El objetivo del viaje: participar en una escuela de formación, del 21 al 25 de junio, para 70 dirigentes de los “voluntarios de Dios”</strong> provenientes de Kenia, Uganda, Burundi, Ruanda, Congo y Tanzania comprometidos en infundir en varios ámbitos de la sociedad los valores del Evangelio. Intensos y fructíferos los cinco días de escuela, durante los cuales se puso en evidencia la importancia de dar testimonio con la vida de la actualidad y la eficacia de las palabras del Evangelio. Las reflexiones culturales y espirituales, a cargo de los mismos voluntarios y voluntarias, suscitaron un intercambio profundo de experiencias, hicieron surgir las líneas fundamentales para la búsqueda del bien común y de la paz en la sociedad y entre las etnias, con especial referencia al mundo del trabajo y de la educación.  «Los pueblos de estas Naciones –cuentan Franco y Pierangelo- llevan en el ADN la semilla de la comunión y de una auténtica creatividad, quizás en una medida mayor con respecto a la de los de otros continentes. El término típicamente africano “Ubuntu”, que expresa la realidad “yo soy lo que soy por mérito de lo que somos todos”, es la raíz natural de una cultura hecha de relaciones que hace ver los problemas desde una óptica distinta, abriendo espacio a nuevas intuiciones desde donde surgen soluciones válidas para los problemas de la sociedad africana y no sólo». ></Cuenta Jean Bosco, ugandés: «M. vive en mi ciudad. Es una persona enferma de SIDA y otras enfermedades colaterales. Es anciano e indigente. Convoqué a una reunión del comité ejecutivo de la parroquia para entender cómo ayudarlo, y con mi esposa nos hicimos cargo de él: lo mantuvimos con comida, medicinas, lavándole la ropa… y también otros amigos nos ayudaron a asistirlo. M. hora forma parte de nuestra comunidad. Estos gesto no pasaron desapercibidos y nuestro testimonio se ha convertido en un estímulo para que muchos mejoren su sensibilidad hacia quien pasa necesidad».  Concluyen Franco y Pierangelo: «Partimos con la conciencia de que los pueblos de este continente tienen mucho que donar a todo el mundo, y por lo tanto nos pusimos a la escucha de sus necesidades más urgentes, pero sobre todo de una cultura tan distinta y tan rica. Como siempre hemos recibido muchísimo más de lo que hemos dado.»