Movimiento de los Focolares
«Nosotros con los demás»: a la escuela de la solidaridad

«Nosotros con los demás»: a la escuela de la solidaridad

Un proyecto de solidaridad – En el ámbito de la campaña humanitaria “El corazón se derrite”, lanzada por la Unicoop, cadena de supermercados italianos, surgió el proyecto “Nosotros con los demás”.  Objetivo: sensibilizar a los estudiantes de las escuelas superiores toscanas al tema del compartir, involucrándolos en primera persona en una experiencia de solidaridad en zonas poco favorecidas. Entre las varias áreas de intervención fue elegida también Camerún (África), donde en Fontem el Movimiento de los Focolares está presente desde hace más de 40 años. En colaboración con los Focolares de la Región Toscana y de Fontem, se han encaminado también algunas intervenciones a favor de la tribu de los Mundani. En viaje – Del 14 al 24 de febrero, un grupo de 20 personas involucradas en el proyecto viajó a Fontem. Entre ellas: Claudio Vanni, dirigente de Unicoop, Massimo Toschi, asesor de la Región Toscana, Piero Taiti, director sanitario del hospital de Prato, y 7 estudiantes del Instituto Técnico “Dagomari” de Prato, cerca de Florencia, acompañados por una profesora. Estructuras en continuo desarrollo – Sucitó gran interés la visita al nuevo reparto de enfermedades infectivas del hospital de Fontem, y a la nueva cancha de voleibol del Colegio. La meta de los jóvenes visitantes italianos era la aldea Besalì, en la región de los Mundani, tribu de 8.000 personas. El viaje para llegar hasta allá fue aventuroso: 58 km. de camino en plena selva, muchos ríos por atravesar sobre puentes improvisados o en medio del agua, dado que todavía no había llegado la estación seca.  Pero al final el esfuerzo se discipó ante la cálida acogida del Fon, el jefe de la tribu, de las autoridades y de toda la población de la aldea en fiesta. ¿Por qué precisamente en Besali? Para responder a una solicitud de ayuda para tantos muchachos que no tienen la posibilidad de ir a la escuela. La Unicoop aceptó la propuesta de insertar entre sus proyectos humanitarios también la escuela de Besali. Los dirigentes de la Unicoop ya se habían mostrado muy interesados en el pasado en la experiencia de Fontem, ofreciendo con gusto su colaboración para completar la instalación del sistema eléctrico en el nuevo reparto para enfermedades infecciosas. Ahora ha iniciado la construcción de la escuela primaria en Besali, donde el Fon y algunas autoridades de la aldea han ofrecido el terreno. Los trabajos, llevados adelante en medio de tantas dificultades logísticas, están ya en fase conclusiva.

«Nosotros con los demás»: a la escuela de la solidaridad

China – Europa: «Una nueva ruta de la seda»

Es la hora de China: Europa y China se están acercando en un proceso cada vez más acelerado. El objetivo del Seminario abierto a los periodistas es ofrecer un lugar de encuentro de estos dos universos.  La categoría de la interdependencia, de la cual se mueven los trabajos del seminario, quiere dar a conocer, sobre todo, aquellos aspectos que favorecen el encuentro auténtico entre pueblos y culturas y superar desinformación, dificultad de comunicación, estereotipos banales y pre-comprensiones injustificadas. La iniciativa se injerta en el cuadro de las “Jornadas de la Interdependencia – persona, pueblos, estados por un mundo unido”. La edición 2006 afrontó las relaciones entre occidente y el mundo islámico. Muchos los asuntos en debate:  desarrollo de los ordenamientos legislativos, arte y tradiciones  culturales, religiones, medios de comunicación, sociedad civil, derechos humanos, libertad de opinión, problema ecológico. Se confrontarán estudiosos y periodistas europeos que se interesan por varios motivos por  China  y exponentes chinos, protagonistas y testigos de su milenaria  civilización. Entre los interrogantes: ¿En qué modo la China actual lograr tener juntas su pluri-milenaria tradición y el esfuerzo enorme de renovación? ¿Existe un espacio nuevo para las religiones y la vida espiritual en China que va del comunismo al liberalismo? ¿Conocemos nuestras Chinatown?  ¿Existen experiencias de integración logradas en Italia? Una sociedad civil en crecimiento – “Los signos que provienen de la Gran Muralla – escribe Michele Zanzucchi en un reportaje reciente de Cittá Nuova (n.4/2007)  – son evidentes, contradictorios a veces, pero siempre estimulantes. Mil trescientos millones de personas, un país unido desde el 221  a. C., una nación de increíble potencia económica y social, con 55 etnias diferentes. Justo en el momento de máximo desarrollo económico, crece la demanda interna de democracia y de respeto de los derechos humanos.  Y esto sucede no a través de la política, sino gracias a aquella sociedad civil que crece impetuosamente. Quizás es necesario mirar a este mundo con más atención para entender hacia donde va China”.

«Esperar» contra toda esperanza

 Chiara M. anota en su diario de hace algunos años: «Tropiezo en esta oscuridad dolorosa, solitaria y de lágrimas del alma, lanzo un alarido silencioso que supera ilimitadas galaxias, orientadas a lo alto en un eco sin fin. ¿Pero dónde estás? ¿Por qué no hablas? ¿Qué estás haciendo mientras grito mi dolor, mi impotencia, mi soledad? Aprieta los dientes, me decía, y cree, a pesar de todo. Cree más allá de lo increíble, de lo imposible, perder todo. Nada, no tiene que quedar nada. Sentí llorar mi alma. No me ha quedado nada, una nada colmada por el todo, sólo Dios”. Al terminar los estudios empecé a trabajar en el hospital de mi ciudad, Trento, en el norte de Italia, como enfermera profesional. Me gustaba todo: viajar, tocar la guitarra, fotografiar, leer, estudiar lenguas, conocer pueblos y culturas diferentes, escalar montañas, o contemplar el mar, cantar alrededor de una fogata, o hechizarme delante de los juegos de luz que dibuja el sol entre las hojas de un bosque. Había programado ir a Fontem, en Camerún, nuestra ciudadela, para enriquecerme, porque quería ampliar mi bagaje cultural y humano. Solo que no había calculado  lo imprevisto. Debido a un fármaco tuve una reacción violenta, inexplicable, tanto que tuve que ser hospitalizada enseguida en mi mismo reparto. Allí empezó un calvario hecho de exámenes, internaciones, viajes a varias ciudades, hospitales diferentes, curas o tentativas de curas de todo tipo, esperanzas, expectativas, desilusiones, impotencia, pero sobre todo mucho, muchísimo dolor que ni siquiera la morfina podía eliminar, que nunca logró eliminar. Mi demolición física comenzó lentamente y continúa constantemente en un desgranarse cotidiano. Recuerdo el momento en que guardé por última vez mi guitarra en la funda. Lloré porque intuía que de veras era la última vez. Las manos me hacían demasiado mal y sabía que cada empeoramiento era sin retorno. En otra ocasión, a causa de un gravísimo error médico, corrí el riesgo de perder una pierna. Y allí de veras, sola no hubiera podido superarlo. La frase de una amiga de ideal me ayudó a no ahogarme en una desesperación total. «Tú sabes qué es este dolor. Lo llevamos juntas; pero si tú no logras, no te preocupes, lo llevamos nosotras por ti”. Y allí, la realidad que yo tenía en mi cuerpo no cambiaba, pero advertí dentro la fuerza de la unidad. Hubo momentos en los cuales fue terrible decir que sía Dios. Sí a perder el trabajo que quería muchísimo, sí a encontrarme definitivamente sobre esta silla de ruedas. Si uno piensa, es de locos decirle que sí, constante, tenaz, continuamente. Es de locos caer en el vacío, confiando únicamente en Él, darle via libre, dejarlo actuar. Y sin embargo, paradójicamente, cada aparente caída en el vacío, en la oscuridad, se convierte en una zambullida en la luz; y mi socio no deja nunca de sorprenderme. Sabes, hace un año también me dio la posibilidad de escribir un libro que se llama «Cruel, dulcísimo amor», donde yo resumo esta experiencia. Y cada día recibo email, cartas de personas que se abren a mí, que se confían, y también vuelven a esperar, gracias a este sí radical que yo le digo a él, a mi socio.

El Movimiento en Paraguay

En el 1964 el primer grupo de paraguayos participó a un encuentro de verano (la Mariapolis) organizado por el Movimiento de los Focolares en Argentina, acompañados de un sacerdote de Asunción, que había conocido el Movimiento en Roma. Regresaron con el corazón encendido por la experiencia hecha en esos días, y a partir de ese momento comenzaron a encontrarse regularmente para comunicarse las experiencias del Evangelio que empezaban a vivir. En el 1968 la Mariapolis de Paraguay fue llevada a cabo por los mismos paraguayos, ayudados de aquellas personas que durante esos años habian seguido regularmente la comunidad. En julio de 1981 Chiara Lubich envió un grupo de focolarinas y se abrió el primer focolar en Asunción. Poco después, llegaron también los focolarinos, dando inicio a un nuevo crecimiento en las comunidades esparcidas por todo el país (aproximadamente en treinta ciudades), tejiendo así una red que, cada año se hace más compacta. Nacen, poco a poco, las varias ramificaciones (familias, jóvenes, etc.) y se desarrollan las expresiones del Movimiento más comprometidas en el social, como el Movimiento Político por la Unidad. También, es vivo el empeño para favorecer el desarrollo social del país. En el campo económico han surgido las primeras empresas de producción inspiradas en los principios de la Economía de comunión, con la destinación de una parte de las ganancias al social. Otros se dedican en obras como aquella que lleva el nombre de“San Miguel di Capiatà”: que ha contribuido al nacimiento de un nuevo barrio cerca de Asunción, la capital del país, donde veinte años atrás, fueron desalojadas algunas familias de un barrio marginal que permanentemente se inundaba. Además son muchos los miembros del Movimiento que animan las comunidades parroquiales locales. Los avances más recientes:el nuevo Centro Mariapolis “Madre de la Humanidad”, casa de formación de los miembros del Movimiento, abierto a todos; la inauguración de la sede paraguaya de la Editorial Ciudad Nueva, órgano oficial del Movimiento; y la “Casa para los Jóvenes”, cerca del Centro Mariapolis.