9 Mar 2007 | Focolare Worldwide
Al recibir el premio “Tomás Moro 2006” – consignado, a nombre suyo a Esperanza Aid y Mauro De Souza, responsables del Movimiento de los Focolares en Paraguay – Chiara Lubich, escribe un mensaje, deseando a la Universidad un año rico de iniciativas que, por los valores cristianos y profundamente humanos que promueven, contribuiscan cada vez más a la fraternidad universal. Antes de entregar el premio se llevo a cabo la lectura de la motivación: “A Chiara Lubich, fundadora de los Focolares, Obra de María, por su gran empeño a favor de la unidad y del ecumenismo. Por el aporte que su carisma dá, con la propuesta de la Economía de Comunión, de frente a tantas desigualdades que abaten a la humanidad de hoy. Por la construcción de la paz en un mundo unido”. Chiara era una de las personalidades premiadas por el «Instituto Tomás Moro» de la Facultad de ciencias jurídicas y diplomáticas de la Universidad católica de Asunción, el 27 diciembre pasado, junto a Mons. Elio Sgreccia, Presidente de la Academia Pontificia para la vida, José Antonio Fortea, teólogo español, que visitó este año Paraguay y la Conferencia Episcopal Paraguaya que festejaba sus 50 años de vida. Paraguay tiene una historia rica, marcada no solo por las guerras, conquistas y revoluciones si no que en modo particular, por el encuentro, non sin dolor, de la cultura indígena guaraní con la cultura europea. Es un país bilingue, en el que se habla castellano y guaraní. En el 1964 el primer grupo de paraguayos partecipó a una Mariapolis en Argentina. Hoy en día el Movimiento de los Focolares está presente en Paraguay con personas comprometidas, en los más variados campos, en la renovación de la sociedad y de la Iglesia, para lanzar semillas de fraternidad en los distintos ambientes de esta tierra rica de potencialidades. Un esemplo: el compromiso político di Cesar Romero.
6 Mar 2007 | Sin categorizar
El 8 de marzo, 6 años después de la muerte de una de las principales protagonistas del Movimiento de los Focolares en Brasil – Ginetta Calliari – la Iglesia Católica, con el inicio del proceso de beatificación, dará inicio al estudio de su vida con la perspectiva de reconocerla como modelo de vida cristiana. La apertura del proceso tendrá lugar en la catedral de Osasco, en las cercanías de San Pablo (Brasil), a las 8.00 p.m. hora local. Personalidades del mundo religioso, civil y político de Brasil han tenido en Ginetta una líder espiritual y una fuente de inspiración para sus ideales y su forma de actuar. En los 42 años en los que vivió en esta tierra, Ginetta no ahorro fuerzas para difundir la cultura de la fraternidad y el ideal de la unidad típicos de los Focolares. Con fe transparente en la fuerza transformadora del Evangelio, ha arrastrado en esta aventura a miles de brasileños y ha suscitado numerosas obras sociales y culturales. Ha sido una de las primeras en sostener la Economía de Comunión, un proyecto lanzado por Chiara
Lubich precisamente en Brasil, para contribuir a colmar las diferencias entre ricos y pobres, involucrando empresas de producción y de servicios de los más variados sectores dando una finalidad social a una parte de sus utilidades. Ginetta Calliari (1918-2001), nacida en Trento (Italia), estuvo junto a Chiara Lubich desde un inicio del Movimiento de los Focolares, en los años ’40. En 1959, estaba entre los primeros jóvenes que partieron para Brasil, primer país fuera de Europa en el que se difundió el Movimiento. Actualmente Brasil cuenta con alrededor de 300.000 adherentes y 61 centros.
28 Feb 2007 | Sin categorizar
Es un rostro del mundo de la medicina que presenta muchas novedades el emergido a partir de los trabajos del 1º Congreso internacional, desarrollado el 16 y 17 de febrero pasado en el Policlínico Gemelli de Roma, en conexión satelital con 54 puntos: de Japón a Siberia, de Tanzania a los Estados Unidos. El punto central del trabajo, una temática que hoy es ineludible: “Comunicación y relaciones interpersonales en la Medicina”. Sobre las fronteras en el tratamiento del Sida, se presentaron: un nuevo modelo cultural en acto en algunos países de África y los frutos de la colaboración entre el norte y el sur del mundo, como el proyecto entre la Universidad de Florencia y la región Toscana con el hospital de Fontem, en el corazón de la selva de Camerún. Éstas algunas de las “buenas prácticas” que demostraron, con evidencia científica, la eficacia de las relaciones interpersonales. Los profundos cambios en acto en el mundo de la sanidad, no última la relación médico-paciente, fueron afrontados en las intensas jornadas de trabajo: han sido 46 los relatores de 17 países con las más diversas competencias e iter formativos, comprometidos en diversos ámbitos de la medicina. “Podríamos definir la relación como el paradigma de la medicina del siglo XXI” –se afirmó ya desde el inicio del Congreso, se trata de un reto, un proyecto operativo,. Y es a partir de allí que parten las nuevas vías que se abren ahora ante el frente formativo –como es la propuesta de nuevas materias de estudio en las universidades y escuelas de especialización – y del desarrollo de modelos aplicables. El Congreso respondió así al mensaje del Papa Benedicto XVI quien, entre otras cosas, invitaba a los más de 600 participantes a “descubrir nuevas vías para dar una siempre mayor autenticidad de las relaciones en el mundo de la medicina” y de Chiara Lubich quien había augurado que el Congreso fuese “de estímulo para renovar el compromiso de trabajar para construir relaciones de verdadera fraternidad, de modo que el compromiso cultural se base en una auténtica experiencia de vida comunitaria”.
No faltó en el Congreso el aporte de presencias institucionales, de la Ministra italiana de Salud Livia Turco, presente con un mensaje, al Presidente de la Comisión de Sanidad e Higiene del Senado de la República Italiana, Ignazio Marino, además de numerosos representantes del mundo académico. Los mensajes están publicados en www.mdc-net.org
18 Feb 2007 | Sin categorizar
El sábado 17 de febrero, “el Padre ha llamado a Sí al padre Silvano Cola”, fallecido improvisamente por un paro cardíaco, en el Centro sacerdotal en Grottaferrata, donde vivía con otros sacerdotes.
Era responsable de la rama de los sacerdotes diocesanos que se formó en los años ’50 en el naciente Movimiento de los Focolares. Don Silvano se cuenta entre los primeros sacerdotes que, en contacto con los Focolares, hallaron un nuevo impulso para el ministerio sacerdotal en la unidad que brota de la reciprocidad del amor evangélico, central en la espiritualidad del Movimiento. Al comunicar la noticia de su muerte, Chiara Lubich puso de relieve, en modo particular, la “generosidad incansable” con la que desarrolló su labor al servicio del mundo sacerdotal: «Habiéndolos amado, los amó hasta el extremo». Durante estos últimos años, Don Silvano Cola había compartido con una de las primeras focolarinas, Valeria Ronchetti, la responsabilidad de la secretaría instituida por la fundadora de los Focolares para promover la comunión entre los Movimientos eclesiales y las nuevas comunidades, surgida como respuesta al deseo de Juan Pablo II, después del gran encuentro en la Plaza de San Pedro en la vigilia de Pentecostés de 1998. Don Silvano Cola nació en Camerino (Macerata) el 22 de enero de 1928 y fue ordenado sacerdote en Turín el 27 de junio de 1950. De acuerdo con su arzobispo, en 1964 se trasladó al Centro del Movimiento, en Rocca di Papa (Roma). En 1990 tomó parte como oyente en el Sínodo de los Obispos sobre la formación sacerdotal. Actualmente era miembro del Consejo General de los Focolares. Los funerales tendrán lugar el próximo martes, 20 de febrero, a las 14.30 horas, en el Centro Mariápolis de Castelgandolfo (Roma) – en vía san G. Battista de la Salle.
11 Feb 2007 | Focolare Worldwide
G. y yo estábamos casados desde hacía 17 años y teníamos cuatro hijos, cuando noté en ella un profundo cambio con respecto a mí. Estaba fuera de casa muchas veces por su trabajo como asistente social en un ente gubernativo que se dedicaba a los niños abandonados. Después de algunos meses descubrí que tenía una relación con un colega suyo. Fue un momento terrible: ví derrumbarse nuestra relación, la familia, mi vida. Me sentí traicionado, profundamente herido en mi orgullo y desesperado, viendo la destrucción de lo que habíamos construido a lo largo de los años. Poco después mi esposa decidió abandonar nuestra familia. Un día, mientras yo estaba en el trabajo, vino a casa para buscar sus cosas y discutió con las hijas más grandes de 15 y 17 años. No tenía alternativas, solamente tenía que aceptar su decisión, aunque eso nos causara un sufrimiento enorme. Recé y le pedí a Dios: «¡Ayúdame! Dame la fuerza y la gracia para superar todo!» Estaba seguro de Su amor. Pero no fue fácil. Le pedí ayuda incluso a mi hermana, quien me hizo hecho reflexionar en el hecho de que tampoco Jesús había merecido ese sufrimiento: había sido traicionado y había sufrido la humillación y el abandono del Padre. Él, a quien traté de reconocer y amar, hizo que me pusiera de pie, día tras día, conduciéndome a una elección más radical de Dios. Fijando la mente y el corazón en Dios, mi dolor encontraba sentido: en lugar del odio inicial estaba entrando un sentimiento de misericordia. Finalmente logré perdonar a mi esposa. Junto con otras personas con quienes comparto mi compromiso como cristiano, encontré la fuerza para ir adelante. La confianza constante en a Jesús crucificado y Abandonado también me ha permitido mantener, incluso en esta separación, el empeño de fidelidad asumido con el sacramento del matrimonio. Después de un año de la separación, la Espiritualidad de la Unidad fue iluminando cada día más mi vida con mis hijos y así he logrado aprehender las varias exigencias de su crecimiento. Para tener más tiempo para ellos dejé el trabajo de ingeniero en una empresa de elaboración de la caña de azúcar, que me ocupaba mucho, y empecé con un pequeño negocio. Hice esta elección sabiendo que nuestros recursos económicos disminuirían, porque el trabajo anterior era bien retribuido, pero no tenía miedo. Ahora, contemplando lo que Dios ha obrado en nosotros, nos sentimos profundamente agradecidos. A. C. (Brasil)