febrero 2004
Trascurre el año 740-739 a.C. El pueblo de Israel atraviesa un momento crítico. JHWH, el Dios de Israel, necesita de un profeta que hable en su nombre a todo el pueblo, que les anuncie la llegada liberadora del Emanuel, el Dios con nosotros. Entonces se le aparece, en su majestad, a Isaías, que está orando en el templo.
Ante la grandeza de Dios, el profeta advierte la propia nulidad y su ser pecador: “¡Soy un hombre de labios impuros!”, grita. Pero un ángel, con un carbón encendido que ha tomado del fuego que arde en el altar, le purifica los labios. A la pregunta que Dios le formula: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?”, Isaías, totalmente renovado por la iniciativa celestial, ahora puede responder con prontitud: “¡Aquí estoy: envíame!”.
¿Peca de presunción el profeta al ofrecerse así a Dios? No, porque la iniciativa no es suya, sino de Dios. Isaías responde a un llamado:
«¡Aquí estoy: envíame!»
Así como ha llamado al profeta, a lo largo de la historia Dios sigue llamando a hombres y mujeres para confiarles una misión particular. Sobre cada uno él posa una mirada de amor: ninguno es insignificante a sus ojos. A veces podemos tener la impresión de que nuestra vida es inútil o sin sentido. Ella es plenamente rescatada por el llamado de Dios, que se dirige justamente a mí, a ti: nos invita a tomar parte del proyecto de amor que tiene sobre la humanidad y sobre la creación.
Se dirige a mí, a ti, como se dirigió a Isaías, a María, a Pedro, y en cada ocasión nos pregunta: “¿A quién enviaré?”. Él, que es Dios, nos da confianza y nos invita a ser sus colaboradores. Con nuestro “sí”, que repite el “sí” de Isaías, de María y de una multitud de cristianos que nos han precedido, podemos ponernos a su disposición.
Diciendo que sí a cada uno de sus deseos – a ese que día a día me hace comprender –, cualquier acción mía, aún la más pequeña, aún la que puede parecer insignificante, adquiere valor, se vuelve importante, contribuye a la venida del Reino de Dios, a la fraternidad universal.
Responder que “sí” no es ninguna presunción, tampoco para nosotros. La iniciativa siempre es suya, como es suya la primacía del amor. Lo nuestro es sólo una respuesta de amor a un amor que nos ha precedido. Sí, gracias a su llamado, estoy dispuesto a cumplir cualquier deseo suyo, a trabajar por él y a repetirle:
«¡Aquí estoy: envíame!»
¿No nos sentimos a la altura de la misión que él nos confía? ¿Nos parece que no tenemos la capacidad ni las fuerzas para llevarla a término?
Si Isaías se hubiera detenido a considerar la propia indignidad o los propios límites, habría seguido repitiendo: “Soy un hombre de labios impuros”. A María le parecía imposible convertirse en Madre de Dios, tan extraordinario era el anuncio que se le hacía. Al apóstol Pedro, cuando se sintió llamado por Jesús, le resultó espontáneo responder: “Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador”.
Con su llamado, Dios nos da también la capacidad de realizar la misión que nos confía: “No hay nada imposible para Dios”. A Isaías se le purifican los labios para que pueda hablar en nombre de Dios. María es colmada por la presencia del Espíritu Santo y por el poder del Altísimo5. Pedro es sostenido, en su misión de ser “piedra”, por la oración del mismo Jesús.
A cada uno de nuestros “sí” le seguirán todas las gracias para realizar cualquier tarea que nos pida la voluntad de Dios.
«¡Aquí estoy: envíame!»
Esto también es lo que sucedió en nuestra pequeña historia cuando, en 1943, al comienzo de nuestra experiencia, comprendimos que Dios nos amaba inmensamente y nos sentimos impulsadas a comunicarle a todos esa gran noticia: “Dios te ama inmensamente, Dios nos ama inmensamente”.
Algunos meses más tarde se celebraba la fiesta de Cristo Rey. Es día quedamos fascinadas por las palabras de la liturgia: “Pídeme, y te daré las naciones como herencia, y como propiedad, los confines de la tierra”. Era el llamado a la unidad y a la fraternidad universal.
De rodillas en torno al altar, impulsadas posiblemente por el Espíritu Santo, le dijimos a Jesús: “Tú sabes cómo se puede realizar la unidad. Aquí estamos. Si quieres, usa de nosotras”. Era nuestro: “¡Aquí estoy: envíame!”. En ese momento éramos un grupo pequeño, siete, ocho jovencitas, pero ya le habíamos dado nuestra respuesta a Jesús.
Desde entonces, en sesenta años, este espíritu, con la vida de millares de personas del Movimiento, ha llegado a 182 naciones.
Una experiencia que confirma la posibilidad de las grandes cosas que él puede hacer si encuentra personas dispuestas a responder a su invitación.
Chiara Lubich
JUNTOS POR EUROPA para contribuir a dar un alma al continente
En el momento en el que se delínea la unidad de Europa, también con el ingreso de pueblos del Este y del Sur del continente, Movimientos, Comunidades y grupos de varias confesiones cristianas, por primera vez en la historia, entretejen un camino de comunión y de colaboración: juntos quieren contribuir a la unidad espiritual del continente, en favor de una Europa que actúe su vocación universal de paz y unidad entre los pueblos.
Movimientos, Comunidades y grupos quieren hacer visible: – una red de fraternidad que ya se extiende en todo el continente y rompe con nacionalismos y barreras históricas; – la renovación a nivel espiritual que se está desarrollando a partir del Evangelio vivido y que se manifiesta en tantos sectores de la vida civil; – el aporte de los pueblos en pro de una Europa de los ciudadanos.
En una gran manifestación en STUTTGARD (Alemania), en el Estadio Hanns Martin Schleyer, en conexión vía satélite con encuentros contemporáneos en más de 100 ciudades europeas. Están en programa la intervenciones de fundadores y responsables de Movimientos, Comunidades y grupos, entre los cuales: Chiara Lubich, Andrea Riccardi; los pastores evangélicos Friedrich Aschoff, Ulrich Parzany, p. Heikki Huttunen, ortodoxo. Se esperan los aportes del Presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, del Card. Walter Kasper, Presidente del Pontificio Consejo para la unidad de los cristianos y del Obispo de la Iglesia evangélico-luterana de Baviera, Johannes Friedrich. Serán numerosos los testimonios de Movimientos, Comunidades y grupos en respuesta a las preguntas fundamentales de hoy: la paz, un nuevo estilo de vida que ponga a los europeos en diálogo; la integración de pueblos y culturas diversas; los valores de la familia, la solidaridad con los más pobres en Europa y en el mundo. Tomarán la palabra también los jóvenes: hablarán de su compromiso y de su ‘visión’ de Europa. Durante la manifestación se alternarán significativos momentos artísticos que expresarán también la riqueza de los varios pueblos. Participarán entre otros: Judy Bailey, Albert Frey, Beatbetrieb, Gen Rosso, Gen Verde, la Compañía de ballet de Liliana Cosi y Marinel Stefanescu. Está prevista la participación de obispos de varias Iglesias, de numerosos representantes de instituciones políticas de diversos Países europeos y de personalidades del mundo de la cultura. La transmisión vía satélite será realizada gracias al soporte técnico de TELESPAZIO, CRC/Canadá y MEDIA SPACE Alliance
Cómo nace la idea de JUNTOS POR EUROPA
Con ocasión de un encuentro en Roma en mayo de 2002, entre fundadores y responsables de algunos Movimientos y Comunidades católicas y evangélicas nació la idea de promover una gran manifestación en Alemania, para contribuir a dar un alma a Europa. Estaban presentes: la Comunidad de San Egidio, el Convenio de responsables de Comunidades y Movimientos evangélicos, los Cursillos de Cristiandad, el Movimiento de los Focolares, el Movimiento de Schöenstatt, la Renovación carismática católica (de Italia), la Renovación carismática de la Iglesia evangélica (GGE), la YMCA.
La manifestación “Juntos por Europa” es el fruto del entretejerse de un camino iniciado, en el ámbito evangélico en 1969, entre más de 120 Movimientos, Comunidades y grupos, y en el ámbito católico a partir del gran encuentro con Juan Pablo II durante la vigilia de Pentecostés ’98, y que actualmente ha involucrado a más de 240 Movimientos y Comunidades en el mundo. A partir del 31 de octubre de 1999 – fecha de la histórica firma de la Declaración conjunta entre la Iglesia católica y la Federación luterana mundial sobre la Doctrina de la Justificación – en un encuentro en el Centro Ecuménico de Ottmaring, en los alrededores de Ausburg entre algunos responsables de Movimientos, Comunidades y grupos católicos y evangélicos, surgió una nueva experiencia de comunión y colaboración que se está extendiendo también a los ortodoxos, anglicanos y otros cristianos. Quiénes son los Movimientos, comunidades y grupos cristianos de Europa presentes en Stuttgard Han surgido en distintos Países europeos antes y después de la Segunda Guerra Mundial, muchos de ellos se han difundido en toda Europa y en el mundo;
– son diversos por entidad, difusión, ámbitos de trabajo, laicos en su mayoría, involucran a personas de todas las edades y categorías; – abren amplios espacios de diálogo a distintos niveles; – tienen en común el retorno a la autenticidad evangélica y la conciencia de no ser fruto de proyecciones humanas, sino de un don del Espíritu, como respuesta a los retos de hoy. Este evento se injerta en una semana importante para Europa 1 de mayo: ampliación de la Unión Europea con el ingreso de Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Eslovenia, Eslovaquia, República Checa, Hungría, Malta y Chipre. 8 de mayo: aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial (8.5.1945) 9 de mayo: fiesta de Europa, en el aniversario de la histórica declaración de Robert Schuman de 1950, en la que proponía la formación de una comunidad al servicio de la paz, primicia de la Unión Europea.
Schoolmates: desde los pupitres del colegio al mundo
SCHOOLMATES PREVEE DOS POSIBILIDADES: CONOCERSE: A través de una página Web, chicos y chicas de Países diferentes pueden escribirse y hacer una red mundial entre las clases para intercambiarse riquezas recíprocas, compartiendo su cultura, idioma, tradiciones e iniciativas, ya en acción, para construir el mundo unido. AYUDARSE: A través de un fondo de solidaridad, las clases que lo desean pueden crear becas de estudio a favor de chicos y chicas de los países menos favorecidos que no tienen la posibilidad de frecuentar el colegio, viviendo de esta manera la «cultura del dar»
