15 Sep 2019 | Sin categorizar
Concluyendo su asamblea, los jóvenes de los Focolars entregaron al Movimiento un documento que resume un recorrido nada fácil. Será un estímulo para el encuentro anual de los delegados de todo el mundo, que está por empezar. Ha sido una superposición de encuentros buscada y significativa: los dos últimos días de la Asamblea de los Jóvenes del Movimiento de los Focolares –el sábado 14 y el domingo 15 de septiembre– coincidieron con los dos primeros días del encuentro anual de los delegados de los Focolares de todo el mundo. De esta forma, los casi 200 jóvenes, de 66 países y de distintas ramas del Movimiento, tuvieron la posibilidad de presentar a los representantes mundiales del Movimiento la síntesis de los trabajos que habían elaborado sobre su identidad, su formación, su rol en el Movimiento y el compromiso en el mundo. A los 44 delegados, en cambio, que representan las subdivisiones territoriales de los Focolares, les ha brindado la posibilidad de empezar su labor tomando conciencia de las sensibilidades y exigencias de las nuevas generaciones. Lo que se presentó durante la mañana del sábado tuvo un fuerte impacto en la reunión: el mismo documento final de los jóvenes y las preguntas que ellos dirigieron a las “generaciones un poco más maduras” –como definían a los adultos en forma risueña– dejaban vislumbrar que los trabajos no habían sido fáciles. En esos pocos días experimentaron y afrontaron la diversidad de proveniencias, culturas, sensibilidades, religiones y confesiones cristianas. Y con autenticidad y coraje también presentaron las dificultades y los interrogantes abiertos que en no pocos de ellos habían provocado perplejidad y sufrimiento. Más aún impresiona y sorprende la profundidad humana y espiritual que los jóvenes demuestran en sus trabajos. Se percibe un hondo e incansable deseo de esforzarse y comprometerse en todos los campos de sus vidas por la unidad en gran escala, el “mundo unido”, y la disponibilidad para afrontar situaciones dolorosas con un amor preferencial por Jesús en su abandono en la cruz. Con esa base, los jóvenes, demostrando una gran libertad, alientan al Movimento a valorar aún más la diversidad como parte integrante y constitutiva de toda experiencia de unidad y a crear instrumentos y espacios que favorezcan mejor el diálogo incluso sobre temas controvertidos. Con naturalidad piden más participación en la dirección del Movimiento tanto a nivel local como central para compartir en mayor medida la responsabilidad respecto de las futuras generaciones. Pero con la misma sinceridad también presentan la necesidad de ser más formados en la espiritualidad de los Focolares y profundizar las relaciones con los miembros adultos del Movimiento. Maria Voce y Jesús Morán, la presidente y el co-presidente de los Focolares, destacaron la importancia y la madurez de la experiencia que estos jóvenes habían hecho en sólo pocos días. Veían en esa Asamblea y en su documento final “un paso fundamental y una gran herencia para el Movimiento”.
Por la tarde de ese día memorable, jóvenes y adultos juntos celebraron la inauguración del auditorio restructurado, ubicado en la sede internacional del Movimiento en Rocca di Papa, cerca de Roma. Para Maria Voce fue una ocasión para ofrecer a las dos asambleas su mensaje espiritual programático para el próximo año, que tendrá como tema la realidad de Jesús presente en medio de “dos o tres, reunidos en su nombre” (cfr. Mt 18,20). Es el Alfa y Omega de la espiritualidad del Movimiento, como lo definió la presidente en una charla muy incisiva y personal, como si fuese su consigna para todos iniciando el último año de su mandato.
Vivir el amor recíproco, incluso en los momentos dolorosos, para crear el espacio en el que Jesús pueda estar presente en medio de los hombres de hoy y donar su alegría: ése es el recorrido al que Maria Voce invita a los Focolares en los próximos meses. Para los jóvenes esa invitación podrá ser una clave de lectura de la experiencia hecha en esos días. Para los delegados del Movimiento será un aliciente y un impulso para los trabajos que están por comenzar.
Joachim Schwind
13 Sep 2019 | Sin categorizar
Para sanar la crisis del trabajo se requiere una economía nueva, y para ello hay que darles voz y espacio a los jóvenes que, más que los demás, comprenden lo nuevo y saben actuar. Ése será uno de los objetivos del evento “The Economy of Francesco” que se llevará a cabo en Asís en 2020. En mayo de 2019 los desocupados en Europa han disminuido. Según Eurostat el porcentaje ha bajado al 7,5% en los 19 países de la Eurozona y al 6,3% en los 28 de la UE. Pero es un dato en claroscuro, que va de la mano con una tasa alta de desocupación juvenil: a pesar de que hayan mejorado los datos, urgen políticas más eficaces. Hemos hablado de este tema con Luigino Bruni, economista en la Universidad Lumsa de Roma y director científico de la Comisión que organiza el evento “The Economy of Francesco”, querido por el Papa y dedicado a los jóvenes economistas y emprendedores de todo el mundo, que tendrá lugar en Asís, del 26 al 28 de marzo de 2020.
¿Qué le parece que podemos esperar de este evento? Creo que habrá un gran protagonismo del pensamiento y de la praxis de los jóvenes, que dirán su idea acerca del mundo, porque ya lo están cambiando, en varios frentes, como la ecología, la economía, el desarrollo, la pobreza. No será un congreso, sino un proceso que se encamina, si bien a un ritmo lento, que permite pensar y preguntarse por ejemplo –en los lugares en donde vivió San Francisco– qué significa hoy construir una economía nueva o quiénes son los marginados de hoy. Sobre todo será el momento en el que los jóvenes sellarán un pacto solemne con el Papa Francisco, asegurando su compromiso para cambiar la economía. Ése será el corazón del evento. Además, justamente los jóvenes tienen ideas claras al respecto… Los jóvenes hacen cosas interesantes. Son los primeros que reaccionan bien frente a los cambios, porque son los que más entienden lo nuevo. Hay muchas experiencias de valor en el mundo en el plano de las empresas, de los start-ups (arranque de las empresas), hay un pensamiento de los jóvenes sobre la economía, pero los adultos –que tienen el poder y las cátedras en las universidades– no logran escuchar y dar lugar porque razonan con 20 años de atraso; mientras que los jóvenes tienen algo para decir. En Asís hablarán ellos y los adultos estarán a disposición para escuchar y ayudar.
¿Qué es lo que no funciona en las recetas económicas que hasta ahora se han puesto en acción contra la crisis del trabajo? Hay que leer con atención los datos de Eurostat y de la Oficina Estadística de la Unión Europea: el hecho que haya disminuido la desocupación en Europa no quiere decir que haya aumentado la ocupación. En Italia, por ejemplo, hay mucha gente que ya no busca trabajo. Además, se trabaja menos porque muchos contratos prevén un número menor de horas para dar un empleo a más personas. Hoy las máquinas hacen trabajos que hasta hace 10 años los hacían los hombres. Los robots son nuestros aliados, pero tenemos que inventar trabajos nuevos, porque los tradicionales ya no consiguen absorber suficiente trabajo. Estos nuevos instrumentos, además, ejercen una selección natural de los trabajadores, privilegiando a los más competentes, porque cada vez son menos las personas en condiciones de poder competir con las máquinas. Significa que trabajan menos personas y que son las más capacitadas, y eso crea desigualdades. Entonces es necesario que se dé un “pacto social” para que todos puedan acceder a trabajos remunerados, imaginando nuevas formas de trabajo. ¿Se necesita entonces un enfoque nuevo? En pocos años hemos sufrido un cambio de época, a una velocidad extraordinaria, pero las categorías de pensamiento, los sistemas de trabajo, cambian mucho más lentamente y ese contraste produce la crisis. Por lo tanto, tenemos que trabajar más a nivel cultural, científico y de investigación, porque –como dijo el Papa Francisco– hoy el mundo sufre por la falta de un pensamiento que esté adecuado a los tiempos.
Claudia Di Lorenzi
11 Sep 2019 | Sin categorizar
Con estas tres palabras la presidente de los Focolares dio inicio al trabajo de la Asamblea de los jóvenes, que se concluirá el domingo 15 de septiembre.
Al mirarlos, pero sobre todo escuchándo como se presentan a María Voce y Jesús Morán, respectivamente presidente y co-presidente de los Focolares, dejan la impresión de un parlamento «under 30“, que más que ocuparse de una sola nación, tiene en su radio de acción el mundo entero. Son los 190 representantes de los jóvenes de los Focolares que llegaron a Castel Gandolfo (Roma) provenientes de 67 países para la primera Asamblea de los jóvenes que reúne gen, jóvenes religiosos y seminaristas, chicos y chicas comprometidos en los Movimientos Parroquial y Diocesano. “No estamos aquí sólo para hacer y organizar, sino sobre todo para conocernos y compartir las motivaciones más profundas, que están en la base de nuestra decisión de trabajar por un mundo más unido», explica uno de los organizadores.
Llegan de mundos diversos por proveniencia, cultura, religiones; están comprometidos en los más variados campos que van de la justicia a la paz y al desarme; de la economía a medida del hombre, a las luchas ambientales, al diálogo entre religiones y pueblos. Están llegando de un verano lleno de compromisos, si consideramos el congreso gen de Amman en Jordania para los gen de Medio Oriente, con una representación de los otros países, como expresión de que cada parte del mundo les pertenece; otro en Oceanía; varios talleres en los que profundizaron temas como la legalidad y el compromiso para aliviar la pobreza; además de los campamentos y vacaciones organizadas por los Movimientos Parroquial y Diocesano. En esta Asamblea se aprende, se comparte y se diseña, apoyados por expertos y por muchos talleres. Se habla de identidad y de elecciones de vida con el Padre Vincenzo Di Pilato, de liderazgo y protagonismo con Jonathan Michelon, de testimonio y compromiso con Sor Alessandra Smerilli. Con Francisco Canzani se profundizará el documento “Chritus Vivit”, fruto del reciente trabajo de la Iglesia católica dedicado a los jóvenes.
Como brújula de estos días, la presidente de los Focolares indicó tres palabras: unidad, valentía, transmisión. Unidad – María Voce los animó a “olvidar los distintos ‘campos’” de los que provienen, y tener un “amor recíproco total” para hacer la experiencia de la unidad. Valentía – “Espero de ustedes esta valentía. Espero que su valentía nos desafíe, que nos ponga a prueba”. Los invitó a hablar y a compartir, a no esconder los puntos críticos, sino a señalarlos, siempre en un espíritu constructivo. Y al final los animó a transmitir el carisma de la unidad: “Tienen que prepararse a dar a las nuevas generaciones lo que han recibido. La transmisión tendrá lugar solo a través de personas que viven el Carisma, que quieren el Carisma y que lo transmiten”. El camino de estos días de asamblea desembocará en un documento final que recogerá los aportes y las instancias de las nuevas generaciones de los Focolares comprometidas a trabajar siempre más unidas.
Stefania Tanesini
1 Sep 2019 | Sin categorizar
Empezó como una escuela para sordomudos, pero el IRAP es mucho más: entre sus paredes todos encuentran una casa y a través de los años han nacido talleres de pastelería y de artesanía que han creado puestos de trabajo y espacios de convivencia. Una historia que dice que la integración no es una excepción, sino la cotidianidad y el destino del pueblo libanés. https://vimeo.com/343255944
16 Ago 2019 | Sin categorizar
#intimeforpeace – a tiempo por la paz: es el hashtag que expresa el compromiso de los jóvenes de los Focolares para el próximo año y que ya se encuentra en el centro de algunos campus universitarios, en workshops y cursos en distintas partes del mundo. A partir de Loppiano (Italia). Hasta mayo de 2019 se concentraron en acciones y campañas para una Economía más humana, de comunión, atenta a los que no tienen, pero desde hace un par de meses los jóvenes de los Focolares han empezado a trabajar también en los distintos ámbitos de la Justicia. Sí, porque Economía y Justicia con los primeros dos pasos de Pathways for a United World: seis recorridos de la duración de un año cada uno, en los que se está concentrando el compromiso y la acción de los Jóvenes por un Mundo Unido (JMU) en todas las latitudes. “Cada año afrontamos un desafío distinto, sin olvidar por ello el compromiso que nos hemos asumido el año anterior” – nos lo explica uno de los organizadores – “nuestro compromiso se refiere a la economía, la justicia, el arte, el diálogo entre culturas, el deporte, y estamos poniendo en movimiento acciones, colaboraciones y proyectos basados en la fraternidad, con un impacto local, pero que se abre a lo global”. “In time for peace” es entonces el lema que resume el compromiso de este próximo año que concluirá en Corea, del 1 al 7 de mayo de 2020. Mientras tanto hay varios momentos de encuentro para la formación, la profundización y el intercambio “mundial” de los Gen y los Jóvenes por un mundo Unido en temas de justicia, paz, legalidad y derechos humanos. Significativo fue el de Loppiano, en donde, desde el 7 hasta el 22 de julio pasados se llevó a cabo una Summer School con 40 jóvenes de muchos países, entre los cuales Corea, Hong Kong, Malta, Escocia, Italia, Brasil, Cuba, Myanmar, Polonia, Colombia. Maria Giovanna Rigatelli, abogada, de la red de Comunión y Derecho, participó en calidad de experta, poniendo en claro la importancia de experiencias similares que permiten a los jóvenes sumergirse tanto en el patrimonio cultural como en las heridas de los distintos países con los cuales se contactan. «Viendo la situación mundial se constata una falta de conocimiento del valor de los derechos de los hombres. Durante la escuela surgió la importancia del compromiso personal para dar nuestra contribución, por ejemplo, en el drama de las dos Coreas, o en el problema de Hong Kong. En esos lugares del mundo se puede encender una luz a través de nuestro compromiso». «Nuestra nación está dividida en dos – comentó Y., coreana – y tenemos muchas heridas que, sin embargo, no justifican esta división. Para conseguir la paz debemos aprender a dialogar. Durante la escuela pensé: si seguimos amando, amando y amando, tal vez, al final, conseguiremos unir las dos Coreas». Y a propósito de la crisis que está viviendo su país, D. Explicó: «Antes de venir acá, sucedieron muchas cosas en Hong Kong que me hicieron pensar que la paz podría no ser el único modo para resolver los problemas y que, tal vez, tengamos necesidad de usar la violencia. Me sentía frustrado. Pero me gustó mucho lo que viví aquí y me quedé muy contento con las personas que hablaron conmigo sobre la paz. Este año, como jóvenes, profundizaremos y viviremos el “pathway” (sendero) dedicado a los derechos humanos, a la justicia y la paz. Entonces me pregunto: ¿está bien usar la violencia?, ¿está bien que la gente quede herida o muera? Aquí aprendí cómo amar a los demás y cómo enfocarme en el amor entre nosotros. Sé que recorrer el camino hacia la paz es difícil, pero creo que tenemos que tratar de recorrerlo sin usar la violencia. Cuando vuelva a casa, quiero poner en práctica lo que he experimentado en Loppiano, para amar a las personas de Hong Kong, incluso a las que odio».
Stefania Tanesini