Movimiento de los Focolares

El educador, profesión y vocación

Historia de Marco Bertolini, educador de salud social en la provincia de Roma (Italia): “Incluso los educadores tienen que aprender de los estudiantes y es posible transformar las dificultades en oportunidades”. Diagnosticada cuando tenía unos pocos años, la polio no era una prisión para que Marco gritara su ira hacia el mundo, sino una oportunidad para captar la riqueza de su vida y el potencial que su “condición” ocultaba. Para luego ayudar, como adulto, a muchos niños “difíciles” a descubrir su propia belleza y la dignidad de ser persona. El encuentro con los jóvenes del Movimiento de los Focolares fue decisivo para él. A la edad de 59 años, hoy Marco Bertolini, casado y padre de dos hijos, trabaja como educador social y de salud en un suburbio de Roma. Hablamos con él en el reciente congreso sobre educación “EduxEdu”, celebrado en el Centro Mariápolis en Castel Gandolfo (Italia): Marco, tu historia habla de una dificultad inicial convertida en una oportunidad. ¿Qué te llevó a esta maduración? De niño tuve una clara percepción de mi diversidad física. Mientras mis hermanas y amigos vivían en la familia, yo estaba en un internado. Esto hizo crecer en mí rabia hacia aquellos que creía más afortunados. Y entonces buscaba siempre pelea, ponía a prueba a mi familia para ver si me querían. Luego, a los veinte años, el punto de inflexión. Estaba buscando un sentido para mi vida cuando conocí a los jóvenes de los Focolares que vivían el Evangelio, estaban unidos y se respetaban. En mi barrio, en las afueras de Roma, hacía de todos los colores y no tenía una buena fama, pero ellos me aceptaban tal como era. Me hicieron sentir como una persona y no miraban mis defectos. Me explicaban que intentaban amar al prójimo, como dice el Evangelio. Estaba incrédulo, pensaba que el Evangelio era algo hermoso pero que en la vida es necesario abrirte paso a toda costa. Y en cambio, lentamente me mostraron que vivir el Evangelio es posible y puede cambiar la vida. ¿Cómo te convertiste en educador? Al principio estudié teología. Descubrí la relación con Dios y me pregunté si mi vocación era el sacerdocio. Así entré en el seminario participando en varios servicios. En Roma colaboré con Caritas y en el centro de escucha traté principalmente con las personas sin hogar: allí entendí que mi camino era el compromiso social. Las personas que más me importaban eran los chicos. Quería compartir con ellos el regalo que había recibido al conocer a los jóvenes del Movimiento para que ellos también pudieran descubrir el profundo valor de la vida. Luego salí del seminario y comencé a estudiar como trabajador social y educador. Cuando nos acercamos a “jóvenes difíciles” pensamos principalmente en “contenerlos”. Pero comprender la “herida” que llevan dentro es un desafío difícil. ¿Cómo la afrontas? A los chicos no hay que contenerlos sino escucharlos y comprenderlos. El enfoque que utilizo es aquel que Dios usó conmigo: él me aceptó tal como era. Y, en primer lugar, los acojo tal como son, con su lenguaje, sin querer cambiar nada, pero dejando claro que existe la oportunidad que alguien lo ame. Parto de mi experiencia con Dios y de sus emociones. Los chicos deben ser ayudados haciéndoles diferentes propuestas de vida. En cierto modo, es un poco como establecer un “pacto educativo” con ellos. ¿Puedes contarnos alguna experiencia al respecto? Desde hace años formo parte de un equipo que organiza un campo de trabajo llamado “stop’n’go”, donde los adolescentes reciben una oportunidad formativa a la luz del ideal de la unidad. Recuerdo a una madre soltera de 19 años, con una historia dolorosa, que alternaba actitudes adultas e infantiles. Nos preguntamos si su inclusión sería favorable para ella y para otros. Decidimos hacer un pacto con ella: ella podría turnarse con uno de nosotros, adultos, a cambio de respetar las reglas del campo y participar en las actividades. Ella aceptó y fue una competencia de amor del equipo para que se sintiera acogida y nunca juzgada. Experimenté que los educadores también tienen que aprender de los estudiantes y que es posible convertir una dificultad en una oportunidad.

Claudia Di Lorenzi

Adoptados por la ciudad

Una madre es asesinada por su esposo y la comunidad de la ciudad, junto con el alcalde, responde a este dolor movilizándose para cuidar a sus hijos e inventando una “adopción de la ciudadanía”. Un gesto que hace que la ciudad italiana gane el Premio Chiara Lubich a la Fraternidad 2019. Alghero es una pequeña comunidad de Cerdeña (Italia) con raíces catalanas. Aquí, la trágica noticia del asesinato de Michela Fiori, una madre de cuarenta años de dos hijos, asesinada por su esposo, puso en movimiento la generosidad y la solidaridad de toda una comunidad y de su alcalde, Mario Bruno. En los días de la desaparición el teléfono del primer ciudadano no dejó de sonar. Todos querían hacer algo por los niños de Michela: del conductor del autobús escolar que se comprometió a acompañarlos a la escuela al gerente de un local que se ofreció a organizar sus cumpleaños. “He visto la ciudad cerca de los niños, explicó el alcalde, el día de Navidad, cuatro mil personas marcharon en procesión hasta la casa de Michela. Allí sentí que tenía que hacer una promesa: ‘Cuidaré de tus hijos’. Lo que luego se convirtió en: ‘vamos a cuidar de tus hijos'». Y por la generosidad de muchos, nació una idea que el alcalde ha materializado iniciando una “adopción de los ciudadanos”, un acto administrativo que, además de expresar la solidaridad concreta , pone de relieve el fenómeno trágico del femicidio. “Adopción de la ciudadanía” significa que los 44.000 habitantes de la ciudad cuidarán a los dos niños a través de un fondo de apoyo. Las donaciones están abiertas hasta que los niños tengan veinte años y, si deciden ir a la universidad, hasta que tengan veintiséis. La primera donación fue por parte del municipio, seguida por más de 300 ciudadanos. Los niños que ahora, por decisión del Tribunal de menores, viven en otra ciudad, Génova, con su abuela, han apreciado el hermoso gesto. Y agradecieron al alcalde con la dulzura y la sencillez que solo los niños pueden tener: tomando una hoja, dibujaron un corazón con el nombre del alcalde y un escrito que ha conmovido a la comunidad: “Gracias por todo”. Esta historia no puede pasar desapercibida por el Jurado del Premio Chiara Lubich para la Fraternidad, que ofrece reconocimiento a los Municipios donde se han desarrollado proyectos o iniciativas comunitarias de fraternidad efectiva y concreta. Por eso Alghero ganó la décima edición. Pero… la historia continúa. El 7 de abril de 2019, el alcalde de Alghero estará en Turín, en el norte de Italia, para mantener su compromiso. “Mamá me había prometido que en mi cumpleaños, el 7 de abril, iríamos al estadio, – había dicho el mayor de los niños al alcalde unos días después de la tragedia-. Ahora que se ha ido, ¿quién me llevará?”. “Yo” fue la respuesta de Mario Bruno. Y así será. Giovanni Malagò, presidente del Comité olímpico nacional italiano, de hecho, ha telefoneado al alcalde, asegurándole que proporcionaría las entradas para asistir al partido de fútbol Juventus-Milán. Los niños también podrán ver a su jugador favorito, el futbolista Ronaldo, quien se ha declarado disponible para encontrarse con ellos. En todo esto, para ellos, el alcalde es solo su amigo Mario. Y cuando una cajera para un pago le pidió sus documentos, asombrados, exclamaron: “¿Pero ella no sabe que eres el alcalde?”.

Paolo De Maina

Evangelio vivido: pequeños pasos hacia la paz

Pequeños gestos pueden transformar la sociedad en la que vivimos Condominio En mi condominio, hubo una fuerte tensión cuando un vecino mío, ausente en la última reunión, envió a todos una advertencia para impugnar las obras que se habían llevado a cabo en el edificio, según él, de manera ilegal. Para aclarar la situación, traté de convencer al administrador para que convocara la asamblea nuevamente. Finalmente, después de muchas dificultades, la asamblea se reunió y en esa ocasión se resolvió la cuestión. Desde entonces, la situación ha cambiado, el vecino saluda a todos y se ha creado un nuevo entendimiento en el condominio. (Alessandra – Italia) El abuelo Hemos recibido a nuestro abuelo en casa, tiene un problema en los ojos y necesita un chequeo todos los meses. Un día, mientras estábamos en el consultorio médico, abro mi bolso y me doy cuenta de que me había olvidado la billetera en casa. Al no saber cómo pagar la visita, me encomiendo a Dios. Al salir, el médico me lleva a un lado y me dice: “Esta vez no tiene que pagar”, y también me ofrece algunos medicamentos de muestra. Entendí que si actúo por amor, Dios no me abandona. (Arze – Líbano) El paquete En la casa de estudiantes donde vivía, recibí un paquete que contenía mermeladas, conservas y varias prendas de vestir. Mis padres no habían mencionado ningún envío. De acuerdo con otros estudiantes, con quienes compartimos el deseo de vivir el Evangelio, decidimos destinar todo a aquellos que entre los estudiantes nos parecían más necesitados. Días después, en la portería, escuché casualmente a un estudiante que preguntaba por un paquete. Entendí el error, debido a que tenemos un apellido similar. Le conté todo y nos reímos juntos. Habiendo contado la historia a mi familia, me enviaron un paquete aún más grande para él. Ese día nació una verdadera amistad entre nosotros. (C.d.F. – República Checa) Los carros Después de comprar en el supermercado, mientras iba a poner el carrito en su lugar, me di cuenta de que en otros carros había guantes y bolsas de verduras inutilizables. Se me ocurrió que podía recogerlos y tirarlos a la basura. Un pequeño gesto de amor para los clientes posteriores. (Annalisa – Suiza)

Recopilados por Chiara Favotti

Eliminar la pobreza: una semana de sensibilización

Con la acción “End Poverty Week” los Jóvenes por un Mundo Unido promueven acciones concretas y una campaña social en pro de un mundo más equitativo. “La tendencia de hoy evidencia que se ha enlentecido el proceso de reducción de la pobreza extrema y el aumento de la concentración de la riqueza en manos de pocos. Lamentablemente pocos tienen demasiado y demasiados tienen poco. Muchos no tienen alimentos y van a la deriva, mientras pocos nadan en el exceso. Esta perversa corriente de desigualdad es desastrosa para el futuro de la humanidad”. Estas palabras que Papa Francisco dirigió la semana pasada el Fondo Internacional para el desarrollo agrícola describen bien la situación mundial de la lucha contra la pobreza. De hecho, las cifras presentadas en el informe del 2018 de la ONU sobre la llaga de la pobreza son alarmantes: 821 millones de personas en el mundo fueron víctimas del hambre en el 2017, 6 millones más respecto al 2016. Una de cada diez personas vive en condiciones de pobreza extrema, es decir con menos de 1,25 dólares al día. Pero la pobreza se puede derrotar si se realizan acciones decididas. ¿Cuáles son las causas? Los conflictos, las enfermedades, la sequía y la desocupación. Del 17 al 23 de febrero de 2019, en el ámbito del itinerario “Pathways of Economy, Work and Communion”, los Jóvenes por un Mundo Unido convocaron a la “End Poverty Week”, una semana de sensibilización para la eliminación de la pobreza. La propuesta se injerta dentro del United World Project, y prevé la promoción de acciones dirigidas a superar las desigualdades en favor de los pobres de un territorio; momentos de sensibilización a una mayor conciencia en el consumo; la promoción de finanzas éticas. “Soñamos con un mundo en donde no haya personas necesitadas y todos tengan la posibilidad de desarrollar plenamente el propio potencial humano, espiritual, económico y laboral” – explica Andrés Piccinini, argentino, de los Jóvenes por un Mundo Unido. También está en programa la formación de personas que quieran comprometerse en el proyecto. En el Polo Lionello Bonfanti (Loppiano, Italia) se desarrollarán una serie de encuentros con el título Economía, Trabajo y Comunión. La propuesta se orienta a promover personalmente o colectivamente también pequeños gestos cotidianos, acciones ya en curso que localmente puedan incidir en la opinión pública. El método: actuar y después compartir las acciones en las redes sociales, usando los hashtag #Pathways4unitedworld, #pathway2018, #endpoverty, #unitedworldproject, escriben los Jóvenes por un Mundo Unido en su página de Facebook y de Instagram.

Patrizia Mazzola

Brotes que dan esperanza

Brotes que dan esperanza

El Consejo General de los Focolares visitó durante dos días los lugares santos: la gruta de la Natividad de Belén, el Cenáculo, el huerto de los olivos, el Calvario. Con momentos de encuentro con personalidades para profundizar cuestiones de gran actualidad para la Tierra Santa.

el rabino Ron Kronish y el obispo luterano emérito, Munib Younan

El 14 y 15 de febrero fueron días de una full immersion en la situación política y religiosa de Tierra Santa. El Consejo General se puso en marcha, junto a los miles de peregrinos que acuden cotidianamente a Jerusalén, para visitar algunos de los lugares santos. Pero no sólo para eso: estos días fueron dedicados también a profundizar la situación política y religiosa de esta tierra. Los acompañaron durante este recorrido dos personalidades de excepción: el rabino Ron Kronish y el obispo luterano emérito, Munib Younan. “La guerra entre judíos y cristianos ha terminado” observó el rabino Kronish hablando del diálogo judeo-cristiano. Tanto él como el obispo Younan, luego, focalizaron su discurso en las condiciones políticas necesarias para una convivencia pacífica, no sólo entre Israel y Palestina, sino en todo el Medio Oriente. “Dos pueblos – dos Estados” es el slogan que expresa, según la opinión concorde de estos hombres de diálogo, amigos de muchos años, la base indispensable sobre la cual construir una paz verdadera. “Sólo con dos Estados – dice Kronish – lograremos ponerle fin a la violencia”. Y una vez terminada la guerra – es la convicción expresada por el rabino Kronish, fundador de muchas iniciativas de diálogo – surgirán también los recursos económicos necesarios para una política de educación y formación a la convivencia pacífica. Munib Younan, nacido en una familia de refugiados palestinos, agrega otros elementos necesarios, según su opinión, para una paz duradera: una Jerusalén que pertenezca igualmente a las tres grandes religiones (judía, musulmana y cristiana) y a dos pueblos (judío y palestino) y una solución para los refugiados palestinos. Él también está de acuerdo en que, tras las opciones políticas, se requiere una estrategia de formación sobre todo para los jóvenes. “Empiecen un Movimiento laico como el de ustedes entre cristianos palestinos – es la invitación que dirige a los Focolares – lo necesitamos mucho”. Pierbattista Pizzaballa, Administrador Apostólico en Tierra Santa, recibió al Consejo General el jueves pasado en la sede del Patriarcado Latino. En su saludo hizo hincapié en la fuerza de lo que es pequeño. “Nosotros cristianos en Tierra Santa somos pocos, débiles y frágiles – explicó – y justamente por eso podemos hacer la propuesta, que se presenta como una provocación, de una Jerusalén no sólo celestial, sino también terrestre, que tiene, como dice el Apocalipsis, todas las puertas abiertas.” La tarea de los cristianos sería la de sembrar, sin pretender ver los efectos. Lanzar semillas, incluso pequeñas, y dejar a la Divina Providencia que las haga crecer y fructificar. Esa invitación del Arzobispo pareció hacerse realidad algunas horas más tarde; al lado de la Iglesia de San Pedro en Gallicantu, adyacente a la escalera en la cual Jesús, según la tradición, expresó su oración por la unidad, María Voce, Presidente de los Focolares, depositó en la tierra una pequeña medalla. Es la primera semilla de un “Centro Internacional para la Unidad y la Paz” en Jerusalén, que está por nacer justamente allí, como la realización de un sueño que Chiara Lubich, fundadora de los Focolares expresara ya durante una visita a Tierra Santa en 1956. “Chiara – afirmó María Voce – desde el Cielo bendecirá este proyecto y lo llevará adelante”. Un momento profundo, en el que estaban presentes también 170 miembros de las comunidades de los Focolares en Tierra Santa. Testigos, estos últimos, de que la pequeña semilla lanzada en esta tierra a lo largo de los años, está mostrando ya sus primeros brotes.

Joachim Schwind