13 Feb 2019 | Sin categorizar
A veces las relaciones más cercanas son las más difíciles. Es la experiencia de Miso Kuleif y su padre. “Con mi padre siempre he tenido una relación difícil, ni yo ni el resto de la familia hemos logrado llevarnos bien con él y hemos sufrido mucho. Sin embargo, en un momento preciso de mi vida, hice un descubrimiento: él realmente me quería y yo también lo quería”. Así comienza Miso Kuleif, 24 años, nacida en Jordania, quien vive en Italia con su familia desde hace más de veinte años. El padre de Miso ha tenido graves problemas de salud durante mucho tiempo, pero un giro se produce hace unos tres años cuando se entera de que tiene que hacer un trasplante de hígado con urgencia. Como en Jordania, a diferencia de Italia, es posible realizar este tipo de operación incluso con un donante vivo, el padre elige operarse en su tierra natal. “El problema, continúa Miso, era encontrar un donante y, por lo tanto, personas dispuestas a realizar controles de compatibilidad. Cuando lo supe, no lo pensé mucho. Me fui con él para someterme a los exámenes”. “¿De dónde saqué fuerza? Vivir la espiritualidad de la unidad me ha ayudado, explica. Conocí a los Focolares en mi ciudad a través del Movimiento Diocesano, que lleva esta espiritualidad a muchas diócesis y parroquias, incluida la mía. En las reuniones muchas veces nos proponíamos amar como enseña el Evangelio, dispuestos a dar la vida los unos por los otros. Ahora no podía echarme atrás. Si tenemos la posibilidad de salvar una vida, debemos hacerlo”. Miso deja Italia e interrumpe la Universidad sin saber cuándo podría regresar. Al llegar a Jordania, la experiencia es dura. “Estaba allí, sola, rodeada de una familia a la que no me parecía pertenecer. Si me hacían la cirugía, todas las personas que hubiese querido cerca no habrían estado conmigo”. Pero sigue adelante. Sin embargo, los resultados de las pruebas dicen que Miso no es compatible. Poco tiempo después, se encuentra un donante: es el hermano de su padre, el único que después de Miso aceptó hacerse los controles. “Me tomó un tiempo asimilar esta experiencia. Gracias también a muchas personas del Movimiento que han estado cerca de mí, he logrado tomar conciencia de lo mucho que quiero a mi padre, aunque sea difícil admitirlo. Odiar a alguien es mucho más fácil, pero mucho más perjudicial. El problema real no era la situación en sí, sino el modo de afrontarla. Aprendí que siempre se puede ser feliz, que depende de nosotros. En el Evangelio leemos: “Han recibido gratuitamente, den gratuitamente”. Ahora me doy cuenta de la importancia de estas palabras. Si mi vida hubiera sido diferente, tal vez hubiera sido más simple, pero no sería lo que soy ahora”.
1 Feb 2019 | Sin categorizar
La Palabra de Vida de este mes es una invitación a la acogida y la generosidad para con todos Escuchar Últimamente, a raíz de una enfermedad, tengo dificultad en el uso de la palabra, ¡y para mí comunicar es vital! No puedo hacer muchas cosas, pero, eso sí, puedo acoger y escuchar al que viene a visitarme. A veces la gente me cuenta muchos dolores, pero cuando se van parecen aliviados. Es entonces cuando agradezco a Dios por la condición en que me encuentro. (Marisa – Italia) Pullover Mi esposo se estaba preparando para ir a un congreso y necesitaba un par de zapatos y un sweater. Pudimos comprar los zapatos, pero no habíamos tenido tiempo para el sweater, porque nos pareció más importante ir a visitar a un grupo de familias, con quienes compartimos nuestras experiencias de Evangelio vivido. Pues bien, justamente allí, en el grupo, una señora trajo dos pulóveres para el que los necesitase. Probándonoslos, nos impresionó el hecho de que ambos le tocaran a mi esposo. (D. M. – Serbia) Oración Mi marido y yo estábamos buscando una vivienda para mi hermano que estaba por casarse, pero los precios y las condiciones hacían muy difícil la elección. El tiempo pasaba y en mí crecía la preocupación. ¡Cómo habría querido ayudarlo! Un día nuestro hijo más pequeño nos sugirió una cosa en la que no habíamos pensado: pedirle a Dios lo que tanto ansiábamos. Lo hicimos. Pocas horas después, mi hermano me llamó, muy contento, para decirme que había encontrado el apartamento justo. (M. N. – Libano)
31 Ene 2019 | Sin categorizar
Lo que los empuja a salir para dar vida a un focolar temporal es el deseo de compartir el descubrimiento que ha dado sentido y alegría a sus vidas. Para que otros puedan experimentar que vivir por la fraternidad universal es la más bella aventura.
Son jóvenes, adultos y familias, que en pequeños grupos parten hacia países lejanos, donde los esperan comunidades y aldeas que quieren recorrer juntos una parte del camino y hacer la experiencia de la acogida y del intercambio entre culturas diferentes, de donarse al otro y “hacerse uno” en las alegrías y en los dolores. Porque –están seguros- de que el hombre se realiza plenamente a sí mismo amando al prójimo. Y la fraternidad es posible también para personas de credos y convicciones diferentes: “Haz a otro lo que quisieras que te hicieran a ti” es la Regla de oro que todos los hombres pueden hacer propia. Estos pequeños grupos son los llamados “Focolares temporales”, son la versión itinerante de los tradicionales Focolares, centros del Movimiento en un territorio y corazón palpitante de su vida interna. En los últimos años han nacido decenas. Siguiendo la huella de los “pioneros” del Movimiento de los Focolares, que a partir de los años ’50 fueron enviados por Chiara Lubich a los distintos continentes para llevar el carisma de la unidad. Como apóstoles modernos.
Nepal es punto de encuentro para las poblaciones móngolas de Asia y las caucásicas de la llanura india, la población tiene una espiritualidad profunda donde se suma al budismo, el cristianismo y el hinduismo. Allí viajó un grupo de focolarinos, del 20 de octubre al 7 de noviembre, a la capital Kathmandu a Dharan, en el sur, y después al norte hasta llegar a Pokhara. Sobre todo crearon vínculos. Provenían de India, Italia y Gran Bretaña, y enseguida los miembros del focolar se sumergieron en la cultura nepalesa. A su llegada estaba en curso el Dashain Hindú festival, el más grande festival hindú que involucra a todo el país, y participaron en el rito de la Tika, recibiendo la tradicional bendición. En Daharan el grupo fue acogido en algunas parroquias, donde contaron la historia del Movimiento y presentaron su compromiso por la fraternidad universal. Fue muy grande el entusiasmo suscitado tanto en las personas que encontraron como en los sacerdotes. En la capital se unieron al grupo dos jóvenes nepaleses que participaron en el Genfest 2018 de Manila, compartiendo su experiencia con los estudiantes de una escuela que tienen los padres jesuitas. En Pokhara se encontraron con algunas familias hindúes, pobres y sin recursos, pero la armonía y la dignidad llenaban sus casas. Los focolarinos hablaron del ideal de la unidad, antes de ser invitados a almorzar escucharon juntos música tradicional.
Después el grupo fue a visitar al Obispo Paul Simick, Vicario apostólico de Nepal, quien dijo que estaba feliz por su presencia en el país y los invitó a ir a visitar a los sacerdotes. El de Nepal fue un viaje de enriquecimiento recíproco, donde el ideal de la unidad se encontró con la cultura local. Un budista lo describe eficazmente: “Quienes tienen pensamientos ‘altos’, no se sienten felices quedándose en el mismo lugar, sino que, como los cisnes, dejan su casa y vuelan hacia una casa más alta”.
Claudia Di Lorenzi
6 Ene 2019 | Sin categorizar
Desde hace algunos meses seguimos con aprehensión el desarrollo de la situación de la primera ciudadela africana. Nos comunicamos con Margaret Long y Etienne Kenfack, quienes a nombre de la comunidad nos refirieron el estado de las cosas. “El 2018 fue un año difícil para Fontem debido a los disturbios, en curso todavía hoy, en la región noroccidental y suroccidental del país que no se han aplacado. Muchos de sus habitantes han tenido que dejar sus casas y buscar refugio en la selva o en las ciudades cercanas, el colegio está cerrado hace tiempo y el hospital funciona sólo parcialmente. “Desde que nosotros focolarinos salimos de Fortem en octubre pasado, -una decisión difícil pero que tomamos juntos seguros de que era lo correcto- explica Margaret Long, muchos otros se han trasferido también, sobre todo familias que querían darle a sus hijos la posibilidad de ir a la escuela, cosa que en la ciudadela ya no era posible. Lamentablemente no podemos decir cuándo se podrá retomar la vida de antes. Estamos en contacto cotidiano con quienes se quedaron: Aracelis Nkeza y Mbe Tasong Charles llevan adelante allí la vida de la comunidad del Focolar”. “Por lo que respecta al hospital – continua Etienne Kenfack – el actual estado de peligro no nos permite garantizar la protección y seguridad de quien trabaja allí. Por lo tanto nos dirigimos a las autoridades sanitarias para entender cómo proseguir y con base en sus consejos compartimos la situación con los empleados y concluimos el contrato laboral según la normativa vigente en Camerún. Quienes han querido seguir trabajando, lo hacen bajo su propia responsabilidad; y es por eso que la estructura sigue garantizando un servicio mínimo a la población. Ante la pregunta sobre cómo será el futuro de la ciudadela, Margaret responde que todos tienen una gran esperanza de que la vida se pueda retomar y que la gente regrese a la normalidad. “La cercanía de muchos que rezan en todo el mundo o que nos escriben nos da mucha fuerza”. Surge la duda si el conflicto, además de destruir vida humanas, bienes materiales y sueños, no esté comprometiendo también la misión de Fontem como faro de unidad y diálogo intercultural para el continente africano, así como había previsto Chiara Lubich. Etienne precisa que desde principios de los años ’60 Chiara paragonaba la ciudadela a una luz que surgía del amor recíproco vivido por todos: “Hoy, cincuenta años después, la impresión es que este amor y la solidaridad entre todos ha crecido, es más se podría afirmar que en la medida que aumenta el peligro y la precariedad, más aumentan”. Margaret agrega que muchas cosas han cambiado en África desde los inicios: “En aquellos tiempos la espiritualidad de la unidad había llegado sólo a Fontem, mientras que hoy ha llegado a todos los países del continente. Existe la ciudadela de Man (la Mariápolis Victoria) en Costa de Marfil que da testimonio del diálogo intercultural y también la Mariápolis Piero en Kenia, que es un centro de formación a la espiritualidad de la unidad para todo el continente africano; además muchos focolarinos que estaban en Fontem, ahora están partiendo para reforzar otros focolares del continente. “A pesar de los continuos desafíos, la incertidumbre de cada día, el no saber cómo irán a parar las cosas estamos seguros de que el designio de Dios sobre Fontem no se ha interrumpido, sino que, como dice el Papa Francisco, es sólo el inicio y el Espíritu Santo, que hace nuevas todas las cosas, seguramente hará nueva también a Fontem”.
A cargo de Stefania Tanesini
31 Dic 2018 | Sin categorizar
Con motivo de la 52 Jornada Mundial de la Paz y en apoyo del mensaje del Papa «La buena política está al servicio de la paz», proponemos una síntesis de Chiara Lubich del 2002, en el Coliseo de Roma, durante una reunión con chicos por la unidad del Movimiento de los Focolares. ¿Cuál es la clave para promover la paz? Vivir la regla de oro para construir la fraternidad universal. https://vimeo.com/148631351 […] La paz. Pero ¿es de tanta actualidad la paz? Sí, sin duda, y tal vez más que nunca. Y no solamente por las decenas de guerras que han estallado aquí y allá, en nuestro planeta, sino también porque hoy la paz está amenazada de otro modo más disimulado. […] La situación, por tanto, es seria. Porque, si las cosas están así, no es suficiente oponerse a tal peligro únicamente con las fuerzas humanas. Hay que movilizar las fuerzas del Bien con la B mayúscula. Y todos ustedes saben cuál es este Bien: es ante todo Dios y todo lo que tiene su raíz en Él: el mundo espiritual, de los grandes valores, del amor verdadero, de la oración. […] Pero la paz hoy es un bien tan valioso que todos nosotros, adultos y jóvenes, gobernantes y simples ciudadanos, debemos comprometernos en salvaguardarla. […] Naturalmente, para saber cómo comportarnos, debemos conocer bien las causas más profundas de esta dramática situación actual. También ustedes se dan cuenta de que en el mundo no reina la justicia, que hay Países ricos y Países pobres, que padecen hambre, mientras que el plan de Dios sobre la Humanidad sería el de ser todos hermanos, en una única gran familia, con un solo Padre. […] Entonces, ¿cómo crear mayor igualdad?, ¿cómo suscitar una cierta comunión de los bienes? Es lógico que los bienes no se mueven por sí solos si no se mueven los corazones. Por lo tanto, hay que difundir el amor, ese amor recíproco que genera la fraternidad. ¡Hay que invadir el mundo con el amor! Empezando por nosotros mismos, igualmente ustedes, jóvenes. Pero alguno de los presentes podría preguntarme: “El amor, amarse, ¿es compatible con el estilo de vida que nuestras culturas nos han transmitido?” Sí, es posible. Vayan a buscar en sus Libros sagrados y encontrarán – está en casi todos ellos – la así llamada “Regla de oro”. En el cristianismo se expresa así: “Haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti” (Cf. Lc 6,31). Y así dice Israel: “No hagas a nadie lo que no te agrada a ti” (Tob 4,15). En el Islam: “Ninguno de ustedes es verdadero creyente si no desea para el hermano lo que desea para sí mismo” (Hadith 13, Al Bukhari). En el Hinduismo: “No hagas a los demás lo que te causaría dolor si te lo hicieran a ti” (Mahabharata 5: 1517) Todas son frases que significan: respeta, ama a tu prójimo. Y si tú, joven musulmán, amas, y tú, cristiano, amas, y tú, hebreo, amas, y tú hindú, amas, seguramente llegarán a amarse recíprocamente. Y así entre todos, se realizará un fragmento de la fraternidad universal. […] Amar entonces: éste es uno de los grandes secretos del momento. Amar con un amor especial. Ciertamente no con ese amor que se limita únicamente a los propios familiares o a los amigos, sino el amor hacia todos, simpáticos y antipáticos, pobres y ricos, pequeños y grandes, de la propia patria o de otra, amigos y enemigos… Hacia todos. Y ser los primeros en amar, tomando la iniciativa, sin esperar ser amados. Y amar no sólo de palabra, sino concretamente, con hechos. Y amarse mutuamente. […] Si hacen así, si todos hacemos así, la fraternidad universal se extenderá, florecerá la solidaridad, los bienes serán mejor distribuidos, y el arco iris de la paz podrá resplandecer sobre el mundo: sobre ese mundo que, dentro de pocos años, ustedes tendrán en sus manos. Chiara Lubich (Collegamento CH – 5 de diciembre de 2015)