Movimiento de los Focolares
La Eucaristía misterio de comunión

La Eucaristía misterio de comunión

Invito La Casa Emmaus, está situada en la ciudadela internacional de Loppiano – Incisa Valdarno (FI). Su cometido es ser una “Escuela de Comunión” y una “Escuela de Vida” para todas las consagradas del mundo. Con el curso se quieren ofrecer algunos instrumentos para ir en profundidad en la espiritualidad de comunión que la Iglesia nos propone vivir durante el Tercer Milenio, a la luz de la unidad y de la vida del Evangelio. Muy útil será que cada participante lleve la propia Constitución, de modo de poder confrontar su propio carisma y compartir con las presentes los tesoros que éste contiene, dentro de un clima espiritual de reciprocidad. Ver: Tríptico

Palabra de Vida de Junio 2015

¡Cuánto afecto al repetir este nombre: Marta, Marta! La casa de Betania, a las puertas de Jerusalén, es un lugar donde Jesús suele detenerse y descansar con sus discípulos. Fuera, en la ciudad, debe discutir, encuentra oposición y rechazo; en cambio aquí hay paz y acogida. Marta es emprendedora y activa. Lo demostrará también en la muerte de su hermano, cuando entabla con Jesús una conversación firme, en la cual lo interpela con energía. Es una mujer fuerte, que muestra una gran fe. A la pregunta: «¿Crees que yo soy la resurrección y la vida?», responde sin dudarlo: «Sí, Señor, creo» (cf. Jn 11, 25-27). También ahora está atareada preparando una acogida digna para el Maestro y sus discípulos. Es la anfitriona (lo dice su propio nombre: Marta significa «dueña») y por eso se siente responsable. Probablemente está preparando la cena para este huésped de categoría. María, su hermana, la ha dejado sola en la tarea. En lugar de quedarse en la cocina según las costumbres orientales, se une a los hombres para escuchar a Jesús, sentada a sus pies, como haría una discípula perfecta. De ahí la intervención un poco resentida de Marta: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano» (Lc 10, 40). Y esta es la respuesta afectuosa y a la vez firme de Jesús: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria». ¿Es que no le gustaba a Jesús el estilo emprendedor y el servicio generoso de Marta? ¿Acaso no agradecía su acogida concreta y no iba a tomar con gusto las viandas que le estaba preparando? Poco después de este episodio, en otras parábolas, alabará a administradores, emprendedores y empleados que saben sacar provecho de sus talentos y negociar con los bienes (cf. Lc 12, 42; 19, 12-26). Incluso alaba su astucia (cf. Lc 16, 1-8), de modo que no podía no alegrarse de ver a una mujer tan llena de iniciativa y capaz de una acogida diligente y generosa. Lo que le reprocha es el afán y la preocupación que pone en su trabajo. Está agitada, «afanada con los muchos servicios» (Lc 10, 40), ha perdido la calma. Ya no es ella la que dirige el trabajo, sino el trabajo el que ha tomado la delantera y la tiraniza. Ya no es libre, se ha vuelto esclava de sus tareas. ¿No nos sucede también a nosotros a veces que nos dispersamos en las mil cosas que hay que hacer? Nos dejamos atraer y distraer por Internet, los chats, los superfluos mensajes del móvil. Incluso aunque nos ocupemos en trabajos serios, estos pueden hacer que nos olvidemos de prestar atención a los demás, de escuchar a las personas que tenemos cerca. El peligro está sobre todo en perder de vista por qué y para quién trabajamos. El trabajo y las demás ocupaciones se convierten en fin en sí mismos. O quizá nos pueden el ansia y la agitación ante situaciones y problemas difíciles que atañen a la familia, la economía, la profesión, las clases, nuestro futuro o el de nuestros hijos, hasta hacernos olvidar las palabras de Jesús: «No andéis agobiados pensando en qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso» (Mt 6, 31-32). También nosotros merecemos la reprimenda de Jesús: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria». ¿Qué es lo único necesario? Escuchar y vivir las palabras de Jesús. A ellas –y a Él, que habla– no se les puede anteponer absolutamente nada. El verdadero modo de hospedar a Jesús, de acogerlo, es acoger lo que Él nos dice. Tal como hizo María, que se olvidó de todo, se puso a sus pies y no se perdió ni una palabra suya. Así no nos moverá el deseo de figurar ni de sobresalir, sino de darle gusto a Él, de estar al servicio de su reino. Como Marta, también nosotros estamos llamados a hacer «muchas cosas» por el bien de los demás. Jesús nos ha enseñado que el Padre quiere que demos «mucho fruto» (cf. Jn 15, 8) y que haremos incluso cosas mayores que Él (cf. Jn 14, 12). Es decir, Él espera de nosotros dedicación, pasión en el trabajo que se nos encomienda, inventiva, audacia e iniciativa. Pero sin afán ni agitación, con la paz que viene de saber que estamos cumpliendo la voluntad de Dios. Lo único que importa es, pues, convertirse en discípulos de Jesús, dejar que Él viva en nosotros, estar atentos a sus sugerencias, a su voz sutil, que nos orienta en cada momento. De este modo será Él quien nos guíe en cualquier acción nuestra. Cuando hagamos «muchas cosas», no estaremos distraídos ni dispersos porque, siguiendo las palabras de Jesús, nos moverá solo el amor. En cualquier ocupación haremos siempre una sola cosa: amar.

Fabio Ciardi

   

India: Semana Mundo Unido 2015

India: Semana Mundo Unido 2015

UWW_2015_aSon más de 120 los jóvenes representantes de 25 países: desde Japón hasta Italia, desde Corea hasta Colombia, desde Nepal hasta Rumania. Es un laboratorio, que, en el ámbito de la Semana del Mundo Unido se desarrolla en todo el mundo y testimonia que las diferencias culturales y religiosas no son un obstáculo para el diálogo entre los pueblos, sino que representan un trampolín de lanzamiento para construir un mundo más unido y fraterno. El título elegido para esta edición es “Fabric, Flavour, Festival –discovering fraternity”, el cual tiene como objetivo el diálogo a 360º: Fabric (Tejido): Enfrentar los desafíos del diálogo para construir el Mundo Unido con el descubrimiento de la propia identidad, la acogida y el respeto del otro, el coraje de tomar la iniciativa. Flavour (Sabor): Un diálogo en acción viviendo la Regla de Oro: “Haz al otro lo que quisieras que otros te hicieran”, frase con la cual se abre el camino a la reciprocidad y al compartir. Festival: Alegría al descubrirnos hermanos y vivir en la paz. La multiculturalidad es el leit-motiv de estos días en Mombay. Representantes de Shanti Ashram (movimiento hindú) y de Rissho Kosei-Kai (movimiento budista), se unen junto a los jóvenes cristianos para vivir momentos de fraternidad también al servicio de los jóvenes hindúes y de la comunidad civil. UWW_EqualStreets_4Lawrence, representante deReligions for Peace”, nos dice que es aquí porque «existe la necesidad de mostrar al mundo hechos positivos. Debemos mostrar al mundo que la fraternidad puede cambiar la historia». Crisfan, joven hindú, cuenta que conoció a los Jóvenes por un Mundo Unido hace algunos años y que «desde ese momento, siento el deseo de construir puentes de fraternidad. En India, la religión no es nunca un obstáculo. Cada uno sigue un recorrido, pero todos somos hermanos». Está casado desde hace algunos meses y ha involucrado también a su esposa en esta aventura. Son días de intenso trabajo, en los cuales se comparten también tragedias como la del vecino Nepal, donde el terremoto –como se sabe- provocó millares de víctimas y heridos. Aquí en Mombay están presentes también Sana y Roshan que desde hace muchas horas no logran conectarse con sus propias familias. Sin embargo parecen estar serenos: «estamos seguros de que Dios pensará en ellos», nos dicen. Y, mientras tanto, todos rezan. Al final del día, llega la linda noticia: sus familias se encuentran bien. Están desalojadas, pero el amor de Dios no se hizo esperar. María Chiara, italiana, nos cuenta que desde hace tiempo desea vivir una experiencia de este tipo. «Cuando Christian me invitó, sentí que no podía dejar escapar esta oportunidad. Estoy aquí para conocer a otros jóvenes y para aprender a vivir la cultura del otro como la mía». Christian es rumano y estudia en el Instituto Universitario Sophia, que tiene su sede en Italia. Después de haber estado en Tierra Santa en el 2013 y en Kenya en el 2014, este año decidió cerrar los libros «para conocer cómo se vive la fraternidad en una cultura distinta de la mía» La fraternidad vivida concretamente es ya la experiencia de estos primeros días del laboratorio internacional de India; mientras se desarrollan iniciativas de todo tipo, en favor de la paz, en muchas partes del mundo.