Movimiento de los Focolares
Con Benedicto XVI: «El Señor me llama»

Con Benedicto XVI: «El Señor me llama»

«El Señor me llama a “subir a la cima de la montaña”, a dedicarme todavía más a la oración y a la meditación» afirmó el Papa Benedicto XVI el domingo pasado en el Angelus. «Pero esto no significa abandonar a la Iglesia –prosigue- todo lo contrario, si Dios me pide esto es precisamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma dedicación y el mismo amor con el que traté de hacerlo hasta ahora, pero en una forma más apropiada a mi edad y mis fuerzas».

Subrayan esta dimensión espiritual de la decisión del Papa también los comentarios llegados de Inglaterra: el Rev. David Cornick, de la Iglesia Reformada Unidad, y secretario general de Churches Together in England, órgano oficial nacional para las relaciones ecuménicas en Inglaterra, afirma que «la decisión del Papa Benedicto de renunciar tiene un impacto no sólo para la Iglesia Católica-Romana sino también para todos nosotros, porque está tomada ante la conciencia de los límites humanos, sostenida por la gracia de Dios, una cosa de la cual todos podemos aprender». Mientras que el Rev. Robin Smith, Obispo de la Iglesia de Inglaterra, testimonia: «Me encontré con el Papa Benedicto varias veces y siempre quedé impresionado por el clima de santidad, autenticidad y benevolencia. La decisión (…) de abdicar y pensionarse [tendrá más consecuencias que todas las demás] porque reformula la imagen del papado, no por último en las mentes de los católicos».

El Dr. Callan Slipper, focolarino y Reverendo de la Iglesia de Inglaterra, explica que desde su punto de vista con esta decisión el Papa ha definido qué entiende por ministerio petrino: «Rezar y sufrir en primer lugar y después la acción. Pensé que es una buena definición de lo que todos tenemos que hacer para servir a los demás. Con su renuncia ya no ejercerá la acción, pero seguirá rezando y sufriendo por la Iglesia. (…) Me parece que presenta el ministerio petrino no como un ministerio de tipo monárquico, sino realmente como el del Siervo de los Siervos de Dios».

De la Iglesia ortodoxa de Moscú, Galia declara haber «sentido dolor y la sensación de una gran pérdida. Auguro que este paso de Benedicto XVI sea para el nuevo Papa un ejemplo de un amor que no teme el sacrificio. Este paso es un testimonio de una fuerte relación con Dios. No pensó en sí mismo, sino en el servicio que se le pide». Espera que el nuevo Papa sea «sensible a las cuestiones entre las confesiones cristianas». Jens-Martin Kruse, Pastor de la Comunidad evangélica luterana de Roma, en el Osservatore Romano del 22 de febrero hace un recuento, en un artículo titulado “Benedicto XVI ejemplo de fe también para los luteranos”, de algunos gestos de profundo impacto ecuménico.

Al panorama ecuménico se suma una voz del mundo hebraico, la del rabino argentino Ariel Kleiner: «Cuando leí en Twitter sobre la renuncia del Papa entendí que estábamos entrando en un momento doblemente histórico. Espero que pronto haya humo blanco y que su sucesor pueda proseguir por los senderos interreligiosos de los Papas Benedicto XVI y Juan Pablo II». «Más allá de lo que el momento significará para mis hermanos católicos» declara Sonia Kirchheimer «personalmente, como hebrea activa en el diálogo interreligioso, auspicio que el sucesor de Benedicto XVI prosiga por la ruta del Concilio Vaticano II y de la Nostra Aetate, para que construyamos juntos un mundo más pacífico como hijos del mismo Dios».

En fin el abogado croata Zdravko Dujmović, de convicción no religiosa, escribe: «El Papa Benedicto se va sin mancha. No puedes no quererlo y respetarlo todavía más por todo lo que ha hecho por la Europa contemporánea y por la entera cristiandad. El nuevo Papa podrá proseguir por la vía trazada por él y retirarse, cuando ya no se sienta capaz de continuar con este servicio. También en los primeros siglos los cristianos se retiraban al desierto, hacían ayunos para llegar a la contemplación, llevando la espiritualidad dentro de sí… un hombre grande se ha ido».

Enero 2013

El amor es para cada cristiano el programa de su vida, la ley fundamental de su modo de actuar, el criterio sobre el cual moverse.

Siempre el amor tiene que prevalecer sobre las otras leyes. De hecho: el amor hacia los otros debe ser para el cristiano la sólida base sobre la cual se pueden cumplir legítimamente todas las demás normas.

«… misericordia quiero, y no sacrificio».

Jesús quiere amor y la misericordia es una expresión de ello.

Y Él quiere que el cristiano viva así, sobretodo porque Dios es así.

Para Jesús, Dios es antes que todo el Misericordioso, el Padre que ama a todos, que hace salir el sol y hace llover sobre buenos y malos.

Jesús, porque ama a todos, no tiene miedo de estar con pecadores y en este modo nos revela quién es Dios.

Si Dios es así, si Jesús es igual, también tú debes tener idénticos sentimientos.

«… misericordia quiero, y no sacrificio».

«… y no sacrificio».Si no tienes nunca amor por el hermano, a Jesús no le gusta tu devoción por Él. No acepta tu oración, tu asistencia a la Eucaristía, las ofrendas que le puedas hacer, si todo esto no florece de tu corazón en paz con todos, rico de amor hacia todos.

¿Recuerdas sus palabras tan incisivas del discurso de la montaña? “Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.” (Mt 5, 23-24).

Esto te dice que el culto que más le gusta a Dios es el amor al prójimo, que está a la base del culto hacia Dios.

Si tú quisieras hacer un regalo a tu padre mientras estas enojado con tu hermano (o tu hermano contigo), ¿Qué diría tu padre? “Hagan las paces y después ven a ofrecerme lo que desees”.

Pero hay más. El amor no es solo la base del ser cristiano. Es también el camino más directo para estar en comunión con Dios. Lo dicen los santos, testigos del Evangelio que nos han precedido, lo experimentan los cristianos que viven su fe: si ayudan a sus hermanos, sobre todo los más necesitados, crece en ellos la devoción, la unión con Dios se hace más fuerte, advierten que existe una unión entre ellos y el Señor: y es eso lo que da más alegría a su vida.

«… misericordia quiero, y no sacrificio».

¿Cómo vivir entonces esta palabra de vida?

No hacer discriminación entre las personas que están en contacto contigo, no marginar a nadie, sino ofrecer a todos cuanto puedas dar, al imitar a Dios Padre. Arregla pequeños o grandes problemas que disgustan al Cielo y te amargan la vida, no dejes calar el sol – como dice la Escritura (cf Ef 4,26) – sobre tu ira, hacia cualquiera.

Si te comportas así, todo lo que hagas será agradecido por Dios y quedará por la eternidad. Sea que tú trabajes o descanses, sea que tú juegues o estudies, sea que tú estés con tus hijos o con tu esposa o marido paseando, sea que tú reces o te sacrifiques o realices aquellas prácticas religiosas que van de acuerdo con tu vocación cristiana, todo, todo, todo será materia prima para el Reino de los Cielos.

El Paraíso es una casa que se construye desde aquí y se habita allí, y se construye con el amor.

Chiara Lubich

Publicado en Junio 1981

Con Benedicto XVI: «El Señor me llama»

Suiza: Una sociedad plural

Cuatro idiomas nacionales, tres grandes confesiones cristianas y varias comunidades cristianas más pequeñas, ciudades y pueblos alpinos poco poblados: esta es la Suiza que la presidente de los Focolares, María Voce y el copresidente, Giancarlo Faletti, encontrarán en su  visita a  la comunidad local de los Focolares y a los  miembros de la Iglesia Reformada que está vinculada con la espiritualidad de la unidad. Recibiéndolos, en el aeropuerto de Zurich, hay una representación de la sociedad plural que es una proporción  de este pequeño País, sociedad plural que nació de la expresa  voluntad de unirse, y que se refleja en la misma composición del Movimiento de los Focolares aquí.

La estadía suiza de la presidente, que se prolongará hasta el 11 de noviembre, tiene como sede central el Centro de encuentros y de formación “Piedra angular” de Baar, poco distante de Zurich. Nació en 1976 para favorecer el contacto entre amigos del Movimiento de los Focolares provenientes de regiones con culturas e idiomas distintos, y surgieron además en torno a este Centro en el transcurso  del tiempo pequeñas empresas. En este Centro se desarrollan cursos de formación en el campo religioso, político y ecuménico.

El programa en los próximos días consiste en encuentros con varios miembros del Movimiento, sean los dirigentes como los niños y la comunidad entera del Movimiento en Suiza. El 8 de noviembre está prevista una jornada ecuménica en Berna que despierta el interés de católicos y reformados animados por un sincero impulso de construir relaciones de unidad.

El Movimiento de los Focolares en Suiza

Los primeros contactos con el Movimiento de los Focolares remontan a 1955, a través de un arquitecto de la Iglesia evangélica reformada que trabajaba en Milán con uno de los primeros focolarinos. Este encuentro fue, se podría decir, la piedra que cimentó la difusión de la espiritualidad de la unidad en Suiza, además de la confirmación que ésta podría ser vivida por cristianos católicos como por reformados.

En 1961 se abre el primer focolar en Zurich, luego se abrirán los de Ginebra, Lugano y Berna *. Para favorecer el contacto y la unidad entre los miembros y los amigos de las distintas regiones del País, surgió en 1976 en Baar (ZG) un Centro de formación abierto también a grupos externos al Movimiento. En Zurich y en Adliswil se ubican dos centros nacionales que están al servicio de todo el Movimiento de los Focolares en Suiza y la sede de la casa editorial Neue Stadt. Desde 1981, en Montet en el cantón de Friburgo se encuentra el Centro internacional para la formación de jóvenes que tienen la vocación al Focolar.

La espiritualidad de la unidad vivida en lo cotidiano por casi 20.000 amigos y miembros del Movimiento contribuye a la construcción de puentes entre las diversas Iglesias cristianas y personas pertenecientes a otras religiones. Existe un testimonio de algunos focolares compuestos por miembros de varias confesiones cristianas, grupos ecuménicos y encuentros interreligiosos. También con el Consejo Ecuménico de las Iglesias en Ginebra hay vínculos estables.

En Ginebra, Octubre 2002: Chiara Lubich y el Dr.Konrad Raiser, en ese momento Secretario General del Consejo Ecuménico de las Iglesias (WCC)

La ciudad de Friburgo fue sede  en 1960 del primer encuentro internacional del Movimiento fuera de Italia. Desde entonces Chiara Lubich volvió a menudo a Suiza. En sus estadías en los veranos de 1961 y 1962 en Oberiberg y en Einsiedeln se produjeron  importantes intuiciones espirituales sobre el futuro desarrollo de la espiritualidad de la unidad.

Desde 1971 Chiara transcurrió los meses de verano en Vallese, donde en 1980 se realizó la primera conexión telefónica que desde aquélla época une a nivel mundial a las diversas comunidades  del Movimiento de los Focolares y esta conexión se convirtió en un importante medio de comunicación entre todos. Chiara Lubich conocía profundamente las costumbres culturales y políticas de Suiza, apreciaba mucho la democracia directa y la estructura federal. En los varios encuentros mantenidos con políticos (Berna 1998, 2004 y Martigny 2003) expresó su admiración por la riqueza cultural y alentó a todos a descubrirla recíprocamente a través de un diálogo respetuoso. De estos encuentros nacieron grupos de políticos que se comprometen en promover la fraternidad en política.

De la enviada:  Aurora Nicosia

*Sitio oficial del  Movimiento de los Focolares en Suiza: www.fokolar-bewegung.ch

Noviembre 2012

Por lo tanto, su presencia puede realizarse desde ahora en los cristianos y en medio de la comunidad; no es necesario esperar el futuro. El templo que la acoge no es tanto el de paredes, cuanto el corazón mismo del cristiano, que así se torna un nuevo sagrario, habitación viva de la Trinidad.

Pero, ¿cómo puede el cristiano llegar a tanto? ¿Cómo se puede a llevar a Dios mismo en uno? ¿Cuál es el camino para acceder a esta profunda comunión con él?

El amor para con Jesús.

Un amor que no es mero sentimentalismo, sino que se traduce en vida concreta y, precisamente, en la fidelidad a su palabra.

A este amor del cristiano, que puede ser verificado en los hechos, Dios responde con su amor: la Trinidad viene a habitar en él.

“…será fiel a mi palabra”.

¿Cuáles son las palabras a las que el cristiano está llamado a ser fiel?

En el Evangelio de Juan, “mis palabras” son a menudo sinónimo de “mis mandamientos”. Por lo tanto, el cristiano está llamado a observar los mandamientos de Jesús. Los cuales no deben ser entendidos como un catálogo de leyes. En todo caso, hay que verlos sintetizados en lo que Jesús ilustró con el lavado de los pies: el mandamiento del amor recíproco. Dios le ordena a todo cristiano que ame al otro hasta la entrega completa de sí, tal como enseñó e hizo Jesús.

¿Cómo vivir bien esta Palabra? ¿Cómo alcanzar el punto en el que el Padre mismo nos amará y la Trinidad habitará en nosotros?

Poniendo en práctica con todo el corazón, con radicalidad y perseverancia el amor recíproco entre nosotros.

Principalmente allí el cristiano encuentra el camino de esa profunda ascética cristiana que el Crucificado exige de él. En efecto, es con el amor recíproco como florecen en su corazón las diferentes virtudes y se puede corresponder al llamado de la propia santificación.

Chiara Lubich

 Publicación mensual del Movimiento de los Focolares

* Este texto fue publicado por primera vez en 2001.