30 Oct 2016 | Focolare Worldwide, Senza categoria
El Papa Francisco, el obispo Munib Younan y el pastor Martín Junge (en representación de la Comunión de las 145 Iglesias que componen la Federación Luterana Mundial): son éstas las tres personalidades que, con un gesto pleno de significado, después de 500 años, firman juntos la invitación a la ceremonia de apertura del Vº Centenario de la Reforma. Es igualmente significativo el título del evento “Desde el conflicto a la comunión – unidos en la esperanza”, que tendrá lugar el 31 de octubre con un culto ecuménico en la Catedral de Lund al que seguirá una ceremonia pública en el estadio de Malmö en Suecia. Ya en el ’99, con la “Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación”, se había colocado un mojón en la relación ecuménica católico-luterana. Un importante documento histórico que en la conmemoración de este año se coloca como fundamento teológico, en la búsqueda de la posible, plena unidad de la única Iglesia de Cristo. Entre los luteranos y el Movimiento de los Focolares existe un largo recorrido de amistad. Serán, es cierto, los contactos con ellos los que le harán comprender a Chiara Lubich que la espiritualidad que Dios le había confiado no era sólo para los católicos.
Un poco de historia. El 14 de enero de 1961, Chiara fue invitada a hablar de la espiritualidad de la unidad a las religiosas de Darmstadt (Marienschwestern). En esa ocasión conoció a algunos pastores luteranos, entre ellos a Klaus Hess y a su esposa Amalie, cofundadores de la “Bruderschaft vom gemeinsamen Leben” en Alemania. Pocos meses después, los esposos Hess viajaron a Roma para conocer mejor el Movimiento y la Iglesia católica. El 24 de mayo de 1961, Chiara fundó en Roma el “Centro Uno” para la unidad de los cristianos y en junio del 68 se inauguró el Centro Ecuménico en la ciudadela de los Focolares de Ottmaring (Augsburgo) Mientras tanto, en las dos Alemanias de aquella época, el espíritu de los Focolares fue recibido tanto por los obispos católicos, como por los evangélicos y los luteranos. También en Escandinavia la espiritualidad de la unidad se difundió en el ámbito ecuménico y en las Mariápolis de Suecia casi la mitad de los participantes son luteranos. A partir de 1982, a los encuentros de los obispos católicos amigos del Movimiento se añaden otros encuentros ecuménicos con la participación de obispos de varias Iglesias. En el 2015, los obispos luteranos que asistieron al encuentro ecuménico de obispos realizado en Constantinopla, fueron seis, de tres países distintos. En el 88 se le otorgó a Chiara Lubich el premio “Fiesta de la paz de Augsburgo” En el 99, Chiara es invitada al histórico evento de la firma de la “Declaración conjunta sobre la Doctrina de la justificación” en Augsburgo. Durante la solemne celebración se le pidió a Chiara que compusiera y recitara una oración. En el 2003, el obispo luterano de Mónaco, Johannes Friedrich, viajó al Centro del Movimiento con una delegación. Allí Chiara les habló de Jesús Abandonado: «El se presentó (…) como el modelo para imitar en todas las pruebas y de forma especial en los dolores de la desunidad; (…) Él, abandonado, es la luz también para recomponer la plena comunión visible» En 2009, la actual presidente de los Focolares, María Voce, fue invitada a las celebraciones que se realizaron en ocasión del 10º aniversario de la “Declaración conjunta”. Para la apertura del Vº Centenario de la Reforma, dado que la presidente no podrá estar presente personalmente, el Movimiento de los Focolares estará representado por los delegados centrales Friederike Koller y Ángel Bartol. Mensaje a la asamblea de Lund (en italiano)
29 Oct 2016 | Focolare Worldwide
Por primera vez la cita mundial de los dirigentes de los Focolares no se ha realizado en una única sesión, sino en tres segmentos de 10 días cada uno, subdividiendo de forma imaginaria el planeta en tres macro-áreas: Américas y Oceanía; Asia, África y Medio Oriente; Europa. Tres eventos que se han llevado a cabo en fechas sucesivas y con el mismo contenido, de los que han participado, además de los dos delegados de la zona, los responsables de algunas naciones o territorios y algún consejero de los aspectos concretos. Han estado presentes unas noventa personas en cada turno, hombres y mujeres que representaban a las innumerables comunidades que están diseminadas en el planeta, para llevarle el espíritu de la unidad. Los recibió la presidente Maria Voce quien subrayó la riqueza de estos momentos de cosecha, gratos a Dios por la vida que ha generado el carisma de Chiara Lubich. Y fue ella quien anunció el tema espiritual elegido para este encuentro y para el año que se abre: el misterio de Jesús abandonado, llave para realizar la unidad. «Jesús vino a la tierra – recordó la presidente– para cargarse todos los dolores de la humanidad y para que estemos seguros de que, con Él, es posible pasar de la cruz a la resurrección».
Durante el intenso trabajo de los tres turnos, se vivieron momentos de mucha comunión. Empezó con las instancias de un mundo “joven” – las Américas y Oceanía – que tiende con fuerza al desarrollo social y tecnológico, pero con muchas exigencias también espirituales, sobre todo en América Latina, mientras que las otras regiones necesitan desarrollar nuevas estrategias para crecer también en los valores. «Pero no se trata – subraya Ray Asprer – de definirlas sentados en el escritorio, sino que hay que desarrollar la conciencia de que será el Espíritu Santo el que sugerirá el aporte que la sociedad actual espera del carisma de la unidad». «En Oceanía – añade Vania Cheng – tenemos que acercarnos más a los pueblos aborígenes y enfrentar el desafío de la secularización. Empezamos por aquí para seguir sembrando con coraje, con la convicción de que el Evangelio se difunde por sí mismo». «Si bien los desafíos no faltan – afirma Gabriela Melo por América Latina – nuestras comunidades viven la comunión y la reciprocidad. Y esto hace que crezca la confianza de que el objetivo de alcanzar un mundo unido no es una utopía».
Ha sido muy significativo también el encuentro de las tres macro-regiones de África, Asia y Oriente Medio, cada una envestida por problemas de todo tipo – sobre todo en Oriente Medio – donde se vive un drama que parece no tener solución. Justamente aquí, en la tierra donde Jesús vivió, emerge con fuerza la necesidad, además de sostener a las poblaciones, de difundir la “cultura de la resurrección”. «Por lo que se refiere a África – cuenta Joseph Assouad – se ha puesto de manifiesto el gran valor de la inculturación. Cada pueblo ha realizado un largo camino para descubrir la Verdad y nosotros, yendo allí, ¡no debemos creer que construiremos desde cero!». Mientras que Roberto Catalano, hablando del continente asiático, afirmó que tiene mucho que decir al mundo sobre el aspecto social y político, y subraya la importancia del diálogo interreligioso en las diferentes áreas asiáticas y también del aporte que da la escuela sobre las grandes religiones nacida en Filipinas, por obra de los Focolares.
Y para acabar, Europa, desde Siberia a Portugal. Un continente del que el mundo espera unidad, valores humanos y espirituales, capacidad de diálogo, en especial con el Islam, realidad que cada vez más toma mayor relieve en su regiones. «Y sobre todo – declara Severin Schmit – el mundo espera que Europa encuentre una digna solución al drama de los prófugos». Los desafíos son muchos: secularización, relativismo, nuevas generaciones. Y exigen propuestas y respuestas que sean fruto de la comunión entre todos los componentes geográficos del continente. «Son problemas – afirma Margherita Karram – que han provocado una mayor creatividad, conectando en red a muchas personas que, por ejemplo en Italia, han activado la acogida». De estos tres encuentros, han surgido muchos principios inspiradores, muchos estímulos. Todavía hay muchas respuestas que encontrar. Pero en todos existe la certeza de que hay que seguir abriéndose a los demás con confianza, como sugiere el Papa Francisco, seguros de que, en el camino, se abrirán nuevos e inesperados senderos. Jesús Morán, copresidente de los Focolares, está convencido de ello: «A la Magdalena, Jesús dice que vaya y que diga a sus hermanos que Él los precede en Galilea. ¿Qué es Galilea? Galilea es el mundo, fuera de la Ciudad Santa, fuera de los muros de Jerusalén, donde Jesús murió. Es el mundo. Jesús nos precede allí, nos habla allí, en el mundo».
28 Oct 2016 | Focolare Worldwide
El 16 de octubre de 1966 un Citroën 2 CV llega un Tlemcen, una ciudad de Argelia. A bordo tres focolarinos: Salvatore Strippoli y Ulises Caglioni, italianos, y Pierre Le Vaslot, francés. Será el comienzo de una aventura que en estos días está celebrando 50 años de presencia y de vida, y que desde Argelia se difundió por todas partes en el Norte de África y Medio Oriente. Dice Mourad, médico: «Éramos un grupo de jóvenes que no sabíamos exactamente lo que queríamos hacer; una nada nos hacía reír. Un día nos encontramos con Gérard que nos invitó a tomar el té en su casa, el focolar. Volvimos varias veces, hablamos, cantamos canciones, eran lindas canciones que decían muchas cosas acerca de la vida. Íbamos conociendo cada vez más un ideal que nos ha colmado, y nos enseñó a vivir. Esto fue hace cincuenta años. Ahora tengo 67 años y sigo viviendo este ideal, estoy feliz de vivirlo; es un ideal que nos enseña a vivir el amor entre las personas». Y Samira, una estudiante: «Tengo 21 años. Estoy muy impactada, agradecida y alentada por las ideas sanas de los Focolares. Sobre todo por la determinación de construir puentes entre las personas y en la transmisión de los valores morales y humanos, que unen a los hermanos de todos los horizontes y sobre todo a Alá, nuestro Señor, que es uno». Omar, enfermero de la sala de operaciones: «La paz sea con ustedes. El Movimiento de los Focolares me ha enseñado a conocer al otro, aunque sea diferente, a aprender a apreciarnos, incluso más, a enriquecernos mutuamente más allá de los prejuicios, a veces seculares. Aprendí a dar el primer paso hacia el otro, para acercarme como a un hermano, con un amor desinteresado que es la clave de la fraternidad». Y monseñor Henri Teissier, arzobispo emérito de Argel: «La Iglesia de Argelia no es más que un pequeño número de cristianos para el que es importante estar insertado en la sociedad argelina. El Focolar se ha centrado precisamente en la relación, en el diálogo, sin ocultar la propia identidad, pero dejando los amigos argelinos que se acercaban la tarea de traducirlo en su propia cultura. Creo que el Focolar, al hacerlo, ha respondido a las expectativas de la Iglesia. Obviamente, esto los ha marginado de la comunidad cristiana reunida, pero, sin duda, nuestro objetivo no es la comunidad reunida, sino una comunidad que busca a los demás para encontrarse en una realidad que va más allá de nosotros».
El centro de los Focolares «Dar es Salam» de Tlemcen da la bienvenida a dos eventos que marcan la etapa de este 50°: * El segundo Congreso Internacional de los musulmanes del Movimiento de los Focolares (28-30 de octubre de 2016), con participantes de toda Argelia, de la cuenca mediterránea (Líbano, Egipto, Jordania, Italia, Francia, Suiza) y Canadá; * La fiesta del 50 aniversario del Movimiento de los Focolares en Argelia (1 a 2 de noviembre de 2016), con participantes de diversas comunidades y algunos de los primeros testigos de esta aventura, presente también el copresidente de los Focolares Jesús Morán. Comunicado de prensa – 28 de octubre de 2016
27 Oct 2016 | Focolare Worldwide
«Siempre habíamos deseado tener una familia amplia», dicen Corrado y Elisabetta Ferri. Pero para quien ya tiene cinco hijos, de edades comprendidas entre los 10 y los 21 años, ampliar la familia adquiere otro valor: significa abrir el corazón a los problemas del mundo, y esto no se hace sin sacrificios. Corrado y Elisabetta están casados desde hace 24 años y, viendo crecer a sus hijos rodeados de ese amor que sólo el calor familiar sabe donar, han deseado ayudar a quien no tiene ese afecto. «Por eso – nos cuentan – apenas lo permitieron nuestras condiciones económicas, hemos adherido a uno de los proyectos de Ayuda a Distancia (SAD) de la Asociación AFNOnlus y hemos acogido a Athiphong, un niño tailandés». Después de veinte años de sostenerlo y de una intensa correspondencia con él, Athiphong, ya adulto, encontró un trabajo y, gracias a los estudios emprendidos, hoy ya puede sostener a su nueva familia y también a la de origen. «Un año pudimos redondear un poco la cantidad que enviábamos como aporte, poca cosa en realidad, pero fue conmovedor saber que, con aquel pequeño extra, la familia de Athiphong había podido «pavimentar» con cemento el interior de su modesta vivienda, levantando la admiración y la aprobación también de los vecinos». Ahora que Athiphong se ha independizado, la familia Ferri ha decidido sostener a una muchacha tailandesa. Después de haber vivido esta experiencia y habiendo crecido en un ambiente en que se vive la solidaridad y el compartir, los hijos de Corrado y Elisabetta han decidido juntar todos los ahorros obtenidos con los cumpleaños y las fiestas de cada uno, para concentrarlos en un nuevo proyecto. Esto ha hecho posible la llegada de Maleta, un estupendo niño congolés. «¡Qué sorpresa y que carcajadas hemos dado cuando, hace algunas Navidades, nos llegó la habitual cartita con foto, en la cual Maleta, junto con un simpático grupo de coetáneos, lucían orgullosos las camisetas del equipo de futbol italiano, del que todos nosotros somos hinchas en nuestra familia». De esta forma, el vínculo familiar no conoce distancias y todos comparten las vivencias, incluso dolorosas, de Maleta, el cual, al trasladarse a otra ciudad con su tía, ha sido acompañado por el recuerdo y las oraciones de sus papás y hermanos lejanos. «Ahora nuestros hijos, todos juntos, sostienen al pequeño Nzata». Quien ha continuado esta extraordinaria cadena de solidaridad, ha sido Eduardo, el segundo hijo. «Cuando se diplomó con la nota máxima, participó en un concurso. Ganó el primer premio y una beca de estudios en dinero de una cierta importancia: Nosotros en la familia – cuenta Corrado y Elisabetta – estábamos tan orgullosos de él y del excelente resultado obtenido con gran esfuerzo, que insistíamos para que se quedara esa suma para él, pues la había merecido. Pero él quiso pensarlo durante algunos días y, después, con una cierta sorpresa por nuestra parte, nos dijo que con gusto iba a destinar la suma a un niño, en un nuevo proyecto de ayuda a distancia, suyo personal. Fue así que ahora ha llegado a nuestra familia una niña de Jordania». Y terminan con convicción: «Creemos que este corazón dilatado nos ha hecho bien a nosotros y a nuestros hijos y que el amor que se da, siempre vuelve con abundancia».
26 Oct 2016 | Focolare Worldwide, Senza categoria
Los jóvenes estudian sentados en troncos de árbol, usando como banco sus rodillas. Es lo que ocurre en la isla de Idjwi, en el centro del lago Kivu, en la zona oriental de la República Democrática del Congo. Por su ubicación, fue usada como plataforma para movimientos secretos de distintas tropas militares, en los recientes conflictos que afectaron al país. En la isla faltan muchos servicios entre ellos la conexión de corriente eléctrica y el transporte público. Los traslados de la población entre la isla y la tierra firme se realizan principalmente con piraguas que, por su inestabilidad, son causa de numerosos accidentes y muertes por naufragios. Esto marca un alto porcentaje de mortandad: las estadísticas expresan que existe una viuda o un huérfano en una familia cada cinco. La economía de la isla está basada en la agricultura y la pesca, En especial se cultivan frijoles (porotos), mandioca, cacahuetes (maníes), soja y café. Existen también criaderos de pollos, cabras; pavos y cerdos . En los últimos años, sin embargo, la producción agrícola disminuyó por varios motivos entre ellos el desgaste de la calidad del suelo, la escasa formación de los campesinos, la ausencia de semillas y de variedades de cultivos más resistentes a las plagas. Dada la situación económica, muchos jóvenes de la isla no tienen trabajo y perspectivas de futuro profesional. Las cuatro parroquias que existen tratan de responder a esta necesidad de la población local. En especial la de Bumpeta, en la parte septentrional de la isla, que cuenta con unos 76.000 habitantes. Es muy activa en la gestión de las escuelas primarias y secundarias y por ello recibieron un reconocimiento por parte del Estado congolés.
Viendo la participación activa de la población en la promoción de la instrucción de los niños y de los jóvenes de la isla, la AMU encaminó un proyecto que apunta con convicción al futuro del país y que se propone sostener la parroquia de Bumpeta en el equipamiento del Instituto Cikoma. Se trata de una escuela superior con dirección pedagógica y social que forma a los futuros maestros y profesores de la isla. Una escuela que apunta al futuro pero que tiene que luchar con un presente marcado por el atraso, con una población a la que le cuesta salir de la pobreza. Casi 900 chicos y chicas asisten a la escuela. Están divididos en 14 clases. En algunas de las clases hay escritorios estropeados, en otras no hay ninguno. El proyecto prevé proporcionar a la escuela 308 pupitres, dado que éstos no existen. En este momento muchos estudiantes usan todavía como asientos los troncos de los árboles y como mesa sus rodillas, lo que ocasiona serios disturbios de postura en la columna y en el cuello. Una fábrica congolesa fabricará los pupitres y de este modo el proyecto contribuirá también a sostener las actividades productivas locales. La población de Bumpeta participa activamente en la realización del proyecto y se ocupará en especial del traslado de los mismos a la isla. Fuente: AMU online
25 Oct 2016 | Focolare Worldwide
Sensible a los problemas sociales, el joven Paulo de Lisboa (Portugal) se topó con la pobreza y la degradación humana de los barrios pobres de la ciudad. No pudiendo tolerar esa desigualdad, decidió luchar con un grupo de extremistas, pero muy pronto descubrió que no todo lo que ellos postulaban era digno de ser compartido y, si bien siempre estuvo abierto en su búsqueda, con amargura se alejó de ellos. Cuando conoció a los jóvenes de los Focolares, descubrió que también ellos querían una revolución, pero era la del Evangelio, que te hace salir de ti mismo y de tu comodidad para ponerse al servicio de los demás. Fue un itinerario que condujo a Paulo a realizar una elección todavía más valiente: concluidos sus estudios de economía, se sintió llamado a dejar todo para hacerse discípulo de Jesús y, después de un periodo de formación, entró en la comunidad del focolar. En 1997 se traslada a África: primero a Nairobi y más tarde a Kinshasa. Paulo comparte con estos nuevos hermanos alegrías, sufrimientos, desafíos y entusiasmos, con el amor y la sabiduría que lo caracterizan y observado por los congoleses que aprecian profundamente su obra. Un día de fiesta ellos lo compararon con el colibrí, pájaro totem que simboliza la alegría de vivir, la simpatía, la capacidad de adaptación y de saber responder rápidamente a los estímulos, la resiliencia y la ligereza con que sabía sacudirse de encima la negatividad. Paulo, hombre-mundo, logra inculturarse tan bien con el pueblo africano, que se convirtió él mismo en un hijo de África. Y es como tal que los congoleses, al conocer su muerte imprevista (12.9.2016), quisieron saludarlo y honrarlo.
En varios lugares de Congo se han celebrado misas, «dueil (luto)» y vigilias de oración, contemporáneamente con los funerales en Portugal. «Queríamos testimoniar todo lo que Paulo nos ha enseñado con su vida –escriben desde Kinshasa – por eso, después de la misa celebrada en varios puntos del Congo, en el week end ya no se ha seguido llorando por Paulo, sino que se le ha festejado con misas de acción de gracias y presentando testimonios sobre él. Y así como la tradición y la cultura congolesas piden, lo hemos despedido también con danzas, con una bebida típica y con un pequeño dulce. En Kinshasa la ceremonia se organizó en el terreno de la escuela Petite Flamme (Llamita), una obra social a la que también Paulo dio un gran aporte. Después, muchos testimonios sobre él y una ceremonia tradicional que lo condujo simbólicamente ante los antepasados, a los ancestros, haciendo una fosa en el terreno – que normalmente se escava delante del salón de la casa del difunto – en la cual se echa vino de palma mientras se pronuncian estas palabras: » (…) Aquí estamos para darte las gracias por el tiempo que hemos pasado juntos. Y dado que tú has vivido según las enseñanzas de los antepasados, nuestro clan te toma como modelo. Te prometemos vivir como has vivido tú. Sabemos que has llegado a la aldea de los antepasados. Ahora te pedimos que vengas a compartir con nosotros este vino de palma, como símbolo de nuestros hermosos recuerdos; te saludamos y te pedimos que saludes también a todos los nuestros que están contigo en la aldea de los antepasados (…)»». «¿Cómo es posible no sentir en estas palabras – subrayan los focolarinos del Congo – la expresión de una sabiduría antigua que recuerda la comunión de los santos que une tierra y cielo, y el amor que sigue uniéndonos también más allá de la muerte? Paulo se inculturó tan profundamente con los congoleses, que su extremo saludo quisieron que fuera expresión de las antiguas tradiciones y del Evangelio. En ellos ha prevalecido el amor, también considerando que no han hecho caso de los miedos ancestrales que atribuyen la muerte inesperada de un hombre, en el pleno vigor de su existencia, a las fuerzas maléficas, movidas por alguien que es su enemigo, un culpable del que hay que vengarse sin falta». Significativa la expresión de una pareja: «Con tu llegada allá arriba, sentimos que no nos hemos empobrecido, al contrario, nos hemos vuelto más fuertes. Has estado realmente a nuestro lado, un verdadero apóstol de la unidad, un gran buscador de Dios que sabía dónde encontrarlo: en el hermano».