Movimiento de los Focolares

Evangelio vivido: piedras vivas para una sociedad fraterna

Todos los cristianos tienen una misión, como los discípulos: dar testimonio con mansedumbre, primero con la vida y luego también con la palabra, el amor de Dios que ellos mismos han conocido, para que se convierta en una realidad gozosa para muchos, para todos. En una sociedad a menudo marcada por la búsqueda del éxito y la autonomía egoísta, los cristianos están llamados a mostrar la belleza de la fraternidad, que reconoce la necesidad de los demás y pone en marcha la reciprocidad. Un proyecto de ley Trabajo como agrimensor en la prefectura de mi ciudad y al mismo tiempo colaboro en un barrio pobre en una actividad de promoción humana. Teniendo en cuenta las condiciones precarias de quienes viven en ese lugar, me di cuenta de que cuando se trataba de ensanchar un camino o demoler algunos edificios, el material recuperado a menudo se usaba simplemente para nivelar el suelo. ¿Por qué no aprovecharlo para mejorar los hogares de los más pobres? Sin embargo, se necesitaba una ley municipal específica. A mi responsable le gustó la idea que, después de darse cuenta de la situación, yendo al lugar, activó los contactos necesarios; y una vez que el prefecto de la ciudad aceptó nuestra propuesta, se presentó un proyecto de ley, que fue aprobado de inmediato. Gracias a esto, hoy el alcalde está autorizado a donar a las instituciones de asistencia social los materiales que se han dejado en desuso por razones técnicas, que son preciosos para quienes viven en los barracones sin ninguna posibilidad de mejorar su estado. (G. A. – Brasil) Saber perdonar La guerra civil en mi país había causado luto y sufrimiento también en mi familia. Mi padre y mi hermano estaban entre las víctimas de la guerra de guerrillas; mi esposo todavía sufría las consecuencias de una golpiza. Como cristiana, debería haber perdonado, pero el dolor y el resentimiento crecían en mí. Solo gracias al testimonio recibido de algunos cristianos auténticos pude rezar por aquellos que nos habían hecho tanto daño. Dios probó mi coherencia cuando una vez que la paz regresó al país, de la capital donde nos habíamos mudado, regresamos a mi ciudad natal, que permaneció durante doce años a merced del gobierno y la guerrilla. Para los niños, que habían sufrido más que otros, organizamos una fiesta a la que muchos asistieron. Solo entonces me di cuenta de que algunas de las autoridades presentes habían estado involucradas en la guerra de guerrillas. Quizás entre ellos estaban los responsables de la muerte de mis padres. Vencida la rebelión inicial, una gran paz entró en mi corazón, y fui a ofrecerles bebidas también a ellos. (M. – San Salvador) Los matices del dolor De regreso en Italia después de una experiencia como médico en un valle de Camerún, mi atención se centró en las personas afectadas por males incurables y enfermedades crónicas debilitantes. Con los años, nacieron en mí algunas convicciones profundas. La primera se refiere a los infinitos matices del dolor, que nunca es monótono. Cada dolor, como todo hombre, es irrepetible. Otra fuerte impresión es la de las pequeñas expectativas diarias insertadas en la gran expectativa de la cita final. Pero la comprensión más importante que nace en mí es la siguiente: estos pacientes, despojados por el sufrimiento, me parecieron piedras vivas en la construcción de la humanidad y sus valores. Su vestimenta es el agotamiento, pero también la transparencia; son portadores de una luz particular, la luz de Dios Parece que Él se encarna en esas existencias perturbadas. A menudo las palabras de los moribundos parecen ser dictadas por Él. Cada vez más estoy convencido de que, como dice Simone Weil, la humanidad, si se la privara de esas personas, no tendría idea de Dios. (C. – Italia)

por Stefania Tanesini

(extraído del “Il Vangelo del Giorno”, Città Nuova, año VI, n.3, mayo-junio 2020)  

Postergada la Asamblea General ordinaria de la Obra de María

La cita tendrá lugar del 24 de enero al 7 de febrero de 2021 Debido a la emergencia sanitaria originada por el Covid-19, con la aprobación del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, la Asamblea General de la Obra de María (Movimiento de los Focolares) –que estaba prevista para el mes de septiembre de 2020- ha sido postergada, del 24 de enero al 7 de febrero de 2021. Recordamos que la Asamblea General se convoca de forma ordinaria cada seis años o en forma extraordinaria cuando emergen motivos tales que exigen deliberaciones (Estatutos Generales Art. 73, 75). Qué sucede en la Asamblea General A la Asamblea general se le confían cuatro tareas principales (EG, Art. 74):

  • elegir a la Presidente, al Copresidente, a los Consejeros y a las Consejeras Generales;
  • deliberar sobre modificaciones a los Estatutos Generales de la Obra de María, que después son sometidas a la aprobación del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida;
  • deliberar sobre la modificación de los Reglamentos de las ramas y del Reglamento de la misma Asamblea General;
  • deliberar sobre argumentos recogidos y ordenados por el Centro de la Obra de María, que le hayan sido presentados por iniciativa de la Presidente, del Consejo General, de una sección, rama o movimiento. Cada participante en la Asamblea puede proponer que sean examinados otros argumentos relativos a la vida de la Obra.

La premisa de Chiara Chiara Lubich quiso escribir una premisa a los Estatutos Generales, para dar un sentido a todos los contenidos de los Estatutos, y por lo tanto también a la Asamblea General: “La premisa de toda otra regla –la mutua y continua caridad, que hace posible la unidad y trae la presencia de Jesús en la colectividad, es para las personas que forman parte de la Obra de María la base de su vida en cada uno de sus aspectos, es la norma de las normas, la premisa de toda otra regla”. (EG, p.7).

Oficina de Comunicaciones Focolares

Sara y su embarazo

Sara y su embarazo

Jully y Ricardo, esposos peruanos, y su empleada doméstica: una historia rica de sacrificios y dificultades que muy pronto se transformó en amor puro a través de las manos de Dios Después de haber vivido una experiencia familiar en Italia, en la “Escuela Loreto”, la escuela internacional para familias que se encuentra en Loppiano, la ciudadela de los Focolares en Italia, regresamos a Perú con el deseo de vivir el ideal evangélico que habíamos conocido ahí. Nos establecimos en Lambayeque, una pequeña y tranquila ciudad en el noroeste del país. Contratamos una empleada doméstica, Sara, quien después de poco tiempo nos dijo que estaba embarazada. Ella nos explicó que había escondido la noticia porque la habían despedido de sus trabajos anteriores precisamente por este motivo. Escuchándola nos vino a la mente algo que habíamos aprendido en la escuela de familias, que cada situación dolorosa Jesús la asumió y la rescató en su Abandono en la Cruz, transformando el dolor en amor. Pudimos ver en la situación que se nos presentaba un rostro del abandono y nuestra respuesta fue consolarla y darle la seguridad de que la habríamos ayudado con el nacimiento de su hijo. Además del embarazo, tuvo otras dificultades porque el padre del niño era un soldado del ejército que la había abandonado y también ella había escapado de la casa de sus padres por miedo. Descubrimos el cuartel de dicho soldado y nos dijeron que lo habían transferido a un cuartel más lejano, en la jungla amazónica. No había modo de contactarlo. Para permitirle dar a luz en un hospital, pedimos ayuda al servicio social de modo que pudiera seguir los controles prenatales y atendieran el respectivo parto. Pero ella estaba desesperada y pensaba dar al niño porque se sentía sola e incapaz de hacerla crecer. La ayudamos a entender que un hijo es un don de Dios y que Su Providencia la habría ayudado siempre. Con nuestros hijos la ayudamos a que se reconciliara con su papá y a que regresara a su familia, para que esperara a su hijo con esperanza y se preparara al parto con controles médicos. Sara se quedó con nosotros hasta que nació su hijo y después pudo regresar a su casa. En esta experiencia vimos la mano de Dios que nos guió para ayudar a la madre a no separarse de su hijo, a reconciliarse y recibir el apoyo de su familia. Aquí en Lambayeqye, siempre venía a visitarnos con el niño y pudimos ver cómo iba creciendo. Seguimos ayudándolo con ropa y útiles. Ella y su padre nos expresaron su gratitud y, la cosa más bella, la vimos feliz de su maternidad. Nos queda una inmensa alegría en el alma por haber amado a esta joven mujer como Jesús nos pide, viendo cómo una situación dolorosa se transformó en puro amor.

 Ricardo y July Rodríguez (Trujillo, Perú)

¡Ahora, en este momento!

El siguiente escrito de Chiara Lubich nos ayuda a ver nuestra realidad tal como es, a los ojos de Dios, prescindiendo de las circunstancias externas en las cuales podemos encontrarnos y que pueden incluso ser muy dolorosas. También Jesús, en la hora de su pasión, siguió dirigiéndose al Padre y adhiriéndose a su voluntad. Con esta actitud llegó a ser el Resucitado, el Salvador. (…)  Comprendimos que cada uno de nosotros es una Palabra de Dios desde la eternidad. Dice, en efecto, san Pablo: «En Cristo, el Padre nos ha elegido antes de la creación del mundo…»[1]. Y en otro lugar, hablando también de nosotros, añade: «Los que Él [Dios] desde siempre ha conocido…». Hemos comprendido, pues, que nosotros, siendo Palabra de Dios, hemos de tener una única actitud, la más inteligente: estar siempre, como la Palabra por excelencia, el Verbo, «vueltos» hacia el Padre, que significa hacia su voluntad. Así es como, entre otras cosas, podemos realizar nuestra personalidad; y es así como adquirimos nuestra plena libertad. De este modo, dejamos vivir a nuestro verdadero yo. Entonces, queriendo vivir bien todo eso, podemos preguntarnos: ¿cuándo hay que asumir esta actitud? Ya sabemos la respuesta: ahora, ya, en el momento presente. La voluntad de Dios hay que vivirla en el presente. En el presente es cuando hemos de vivir vueltos al Padre. En ese presente que es un aspecto esencial de nuestra espiritualidad, de nuestra «ascética». En efecto, no se puede prescindir de él. Este modo de vivir es típicamente evangélico. El evangelista Mateo recoge estas palabras de Jesús: «Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal»[2]. (…) Retomemos de nuevo el compromiso de vivir lo más posible la voluntad de Dios en el momento presente. (…) Además hemos de recordar que para nosotros, miembros del Movimiento de los Focolares, la voluntad de Dios que debemos hacer antes de cualquier otra, y en cada momento de nuestra jornada, es el amor recíproco: amarnos como Jesús nos ha amado. Con ella está asegurada nuestra constante renovación.

Chiara Lubich

(En una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 21 de diciembre de 1996) Extraído de: “Cuándo dirigirnos al Padre?”, en: Chiara Lubich, Un pueblo de santos, Ciudad Nueva, Madrid, 2001 pp. 120-122 [1] Cf. Ef 1,4-5. [2] Mt 6,34.

Evangelio vivido: un amor que se vuelve acogida

“Jesús manifiesta la plena acogida del Padre celeste hacia cada uno de nosotros –escribía Chiara Lubich- y del amor que, consecuentemente, nosotros deberíamos tener hacia los demás. (…) Acoger al otro, distinto de nosotros, es la base del amor cristiano. Es el punto de partida, la primera gradita para la construcción de la civilización del amor, a la cual Jesús nos llama sobre todo hoy”[1]. Trabajo de investigación Estaba trabajando en una investigación para la que tenía una fecha de vencimiento, cuando mi vecina tocó a la puerta, me pedía el favor de acompañar a su esposo, que está muy enfermo, mientras iba a hacer las compras. Conocía la situación y no podía decirle que no. Él empezó a hablarme de su pasado, de sus años como profesor… Mientras lo escuchaba, cada tanto me distraía pensando en el trabajo que había interrumpido. Hasta que recordé el consejo de un amigo que decía que lograr escuchar a un prójimo por amor es un arte que exige el vacío de sí. Intenté hacer este ejercicio estando totalmente presente para el otro. A un cierto punto el enfermo por su parte se interesó en mí, y me preguntó de mi trabajo. Cuando supo en qué estaba trabajando, me sugirió que buscara en la librería un cuaderno suyo donde tenía los apuntes que había tomado en una conferencia precisamente sobre el tema que estaba tratando. Lo encontré y empezamos a hablar sobre el argumento. En poco tiempo adquirí nuevos elementos para ver más claramente como concluir mi investigación. ¡Y pensar que tenía miedo de perder el tiempo! (Z. I. – Francia) Prepararse a… vivir Cuando el médico me anunció que ya no había nada que hacer, fue como si apagaran la luz y me quedara en la oscuridad. Regresando a casa, tomé el camino de la iglesia. Me quedé allí en silencio, mientras los pensamientos daban vuelta en mi cabeza. Después, sentí como una voz, que se transformó en un pensamiento: “¡No debes prepárate a la muerte, sino a la vida!”. A partir de ese momento intenté hacer cada cosa bien, ser gentil con todos, sin dejar que mi dolor me distrajese para acoger a los demás. Empezaron días plenos. No sé cuánto tiempo me queda, pero el anuncio de la muerte ha sido como despertarme de un sueño. Estoy viviendo con inesperada serenidad. (J. P. – Eslovaquia)  Transfusión directa Soy enfermera. Por casualidad me enteré de la situación de una paciente que estaba internada en una condición desesperada. Para intentar salvarla era necesario sangre de un tipo que desde hacía varios días no se encontraba. Puse manos a la obra y con varios amigos y conocidos nos pusimos a buscar en el ambiente de trabajo. Pero nada. Estaba por desfallecer. En ese momento le pedí a Jesús: “Tú sabes que traté de hacer mi parte, pero si quieres, tú lo puedes todo”. Al terminar el horario del servicio de mi departamento, se presentó una mujer que necesitaba que la examinaran pero el médico acababa de irse. Me precipité a llamarlo y él, a diferencia de otras veces se mostró dispuesto a regresar al ambulatorio. No podía dejar que se fuera, quién sabe desde dónde venía. Estaba escribiendo su receta y para completarla le pedí un documento de identidad, la señora me dio un carné de la Asociación de voluntarios donadores de sangre. Casi sin aliento me vino a la mente una pregunta: ¿y si tuviera ese tipo de sangre? ¿y si estuviese disponible? Fue realmente así, pocas horas después la mujer estaba en la cabecera de la enferma para una transfusión directa. (A. – Italia)

a cargo de Stefania Tanesini

 (Tomado de “Il Vangelo del Giorno”, Città Nuova, año VI, n.3, mayo – junio 2020) [1] Cf. C. Lubich, Parola di Vita dicembre 1992, in eadem, Parole di Vita, a cura di Fabio Ciardi (Opere di Chiara Lubich 5; Città Nuova, Roma 2017) pp. 513-514.