29 Feb 2020 | Sin categorizar
Inaugurada en la Ciudad Santa la exposición sobre “Chiara Lubich Ciudad Mundo”, primera etapa de las secciones internacionales, con una sección dedicada al viaje realizado por Chiara Lubich en 1956. “No habría creído que Jerusalén y los Santos Lugares iban a incidir de este modo en mi alma (…) cada piedra decía una palabra, mucho más que una palabra, de tal modo que, al final, el alma estaba totalmente inundada, completamente llena de la presencia de Jesús” . Chiara Lubich expresa en una intensa página de su diario la experiencia del único viaje que realizó a Jerusalén y a Tierra Santa en 1956. Quedan como recuerdo varias fotografías en blanco y negro y un documental, pero el testimonio más grande es la presencia activa de la comunidad de los Focolares en esta ciudad que, precisamente hoy, 29 de febrero de 2020, inaugura en la Curia de la Custodia de la Tierra Santa, la exposición “Chiara Lubich Ciudad Mundo”, que permanecerá abierta hasta el próximo 14 de marzo. La exposición reproduce la que está actualmente abierta al público en las Galerías de Piedicastello en Trento (Italia), curada por el Centro Chiara Lubich en colaboración con la Fundación Museo Histórico del Trentino. Se trata de la primera de las secciones internacionales que, en el año dedicado al centenario de Chiara Lubich, se repetirán también en Ciudad de México, Sídney, Mumbai, Sao Paolo, Argelia y Nairobi. Un primado simbólico, este de Jerusalén, ciudad-cuna de las tres grandes religiones monoteístas, casa para muchos pueblos. Aquí la comunidad de los Focolares está presente desde 1977 con la tarea de contribuir a realizar aquella unidad que, precisamente en esta tierra, Jesús le había pedido al Padre.
También en Jerusalén el itinerario expositivo de la muestra, propuesto esta vez en versión reducida y readaptada, narra los momentos significativos de la vida de la fundadora de los Focolares, su pensamiento y su obra, a través de documentos, escritos autobiográficos y material fotográfico. Pero esta edición tiene una peculiaridad que se ofrece solamente a quien la visita aquí: una sección dedicada a la relación entre la fundadora de los Focolares y Jerusalén, como lo explica Claudio Maina corresponsable de los Focolares en Tierra Santa. “Hemos querido traer a Jerusalén esta exposición para dar a conocer con mayor profundidad la vida, la espiritualidad y la obra de Chiara, pero también para dar testimonio de la relación que la vinculaba a esta ciudad. En realidad Chiara estuvo en Jerusalén solo una vez y durante pocos días. Pero a raíz de aquel viaje se inició una historia que continúa hasta el día de hoy: efectivamente, también en Tierra Santa existen hoy personas que han hecho propia la espiritualidad de Chiara y la viven”. Una parte de la exposición está dedicada también al gran sueño de Chiara para esta ciudad, profundamente marcada por divisiones y heridas históricas: que naciera un centro de espiritualidad, estudio, diálogo y formación a la unidad. “Un sueño, una intuición que se ha ido concretando poco a poco –cuenta Terese Soudah– en el proyecto del ‘Centro para la unidad y la paz’: proyecto en el que estamos trabajando desde hace años y que, no obstante las muchas dificultades, va adelante y esperamos poder realizar pronto”. Entre las autoridades presentes, el Nuncio y Delegado Apostólico en Jerusalén, Mons. Leopoldo Girelli; el representante del Patriarcado de los Latinos, Padre Stéphane Milovitch, director de la Oficina de los Bienes Culturales de la Custodia de Tierra Santa, además de otros amigos cristianos, hebreos y musulmanes que componen la familia de los Focolares en Tierra Santa. A causa de la emergencia del Coronavirus la delegación italiana no ha podido participar, pero ha hecho presente su aporte a través de videos. Del mismo modo, el presidente de la Provincia Autónoma de Trento, Maurizio Fugatti, ha expresado su deseo del mayor éxito de la exposición para llevar al mundo el mensaje que Chiara Lubich ha dado al Trentino y a Italia. El Custodio de Tierra Santa, el Padre Francesco Patton, ha formulado el augurio de que a través de esta exposición la espiritualidad de Chiara le recuerde, a esta tierra tan atormentada, el valor de la unidad, fruto de la oración de Jesús, tan actual todavía. En un mensaje video, Anna Maria Rossi y Giuliano Ruzzier, curadores de la exposición en Trento con Maurizio Gentilini, han introducido el itinerario expositivo: “Hemos pensado en un proyecto que no se limitase solamente a la ciudad de Trento, sino, tal como fue en la vida de Chiara, se extendiese hasta los últimos confines de la tierra, abarcando los cinco continentes”. En el corte de la cinta inaugural, el Nuncio, Mons. Girelli, ha evidenciado la extrema actualidad del mensaje de Chiara: “Aquí, en Jerusalén, podríamos invertir las palabras del título de la exposición y llamarla: ‘Chiara Lubich, Mundo Ciudad’, porque esta exposición ha llegado desde el mundo a la ciudad por excelencia, la Ciudad Santa, la ciudad de la unidad, de la fraternidad, del diálogo entre las religiones y entre los pueblos”.
Stefania Tanesini
29 Feb 2020 | Sin categorizar
El 5 de febrero de 2020 el focolarino colombiano Juan Carlos Duque, falleció a causa de un accidente en el Centro “Fiore” de Lima (Perú) en donde vivía en el focolar. Pocos días antes, preparándose al sacerdozio, había recibido la ordenación diaconal rodeado de la comunidad en fiesta. Publicamos una carta de despedida escrita por Gustavo Clariá, uno de sus compañeros de focolar. Querido Juan Carlos: Te pedí, como hice muchas veces, que me ayudaras; esta vez, a entrar en una cuenta de correo electrónico porque tenía que responder a varios mensajes. Tenía la clave, pero solo no lograba. Como siempre, y a pesar de que nos estaban llamando para almorzar, te hiciste cargo y resolviste mi problema con tu habitual velocidad. El almuerzo fue como todos los días: discursos serios mezclados con bromas, tu inconfundible carcajada, felices de estar todos juntos.
Fuiste el primero que se levantó para llevar los platos a lavar y saliste corriendo hacia “tu” Centro Fiore, para tratar de reactivar el inmenso tanque de agua inutilizado desde hacía tiempo. Yo fui a descansar. Pasaron algunos minutos y sonó mi celular. Era Pacho: “Juan Carlos tuvo un accidente grave … pisó en falso en el techo y precipitó … falleció …”. No podía creer a lo que me estaba diciendo, mi persona rechazaba de lleno lo que mis oídos habían escuchado. Sólo logré decir “Dios mío”, “Dios mío”, “Dios mío” … no sé cuántas veces lo repetí y seguí repitiéndolo, en silencio, mientras corríamos con Mario al cercano Centro Fiore. Incrédulos, constatamos lo sucedido con nuestros propios ojos … Ese día, 5 de febrero a las 15:15, cambió nuestra existencia habitual. Ya nada era como antes y había que acostumbrarse y aceptar la realidad. Yo, lo sabes, fui tres veces a la capilla, confundido y pidiendo explicaciones: “¿Cómo es posible?”, “hemos dado la vida para seguirte y Tú, de qué lado estás …?”. Silencio. A la tercera vez me respondiste: “todavía tienes muchas cosas que perder”. Salí casi humillado, comprendiendo que estaba muy lejos de donde habías llegado tú, Juan Carlos. Creíamos que te estabas preparando al sacerdocio … en realidad te preparabas al gran encuentro de la Vida. Con el pasar de las horas y a fuerza de pedir “aumenta nuestra fe”, esa trágica caída que constatamos con nuestros pobres ojos, se fue transformando en un magistral “vuelo” hacia lo Alto, para los ojos de la fe. Sí, amigo y hermano, no fue una caída sino un VUELO. Ya nos lo habías anunciado el 25 de enero, en tu ordenación diaconal. Habías recordado a S. Felipe Neri, ese genial santo toscano que, cuando lo nombraron monseñor, tiró el sombrero al aire exclamando “Paraíso, Paraíso”. No le interesaban los títulos, sólo el encuentro con Dios … allí en donde ahora estás, junto a los que te precedieron. Adios (= A Dios), querido Juan Carlos. Hasta que Dios quiera que nos volvamos a reunir, todos juntos, para nunca más separarnos. Nos faltará tu alegría, tus carjadas sonoras, las arepas y el pollo a la sal … tu disponibilidad y premura hacia cada uno de nosotros, tu capacidad de resolver los problemas y de “dar sabor a la vida”, tu transparencia y radicalidad de simple focolarino,amigo de Jesús. Permanecerás en nuestras vidas como un faro de luz que nos acompaña y nos guía.
Gustavo E. Clariá
28 Feb 2020 | Sin categorizar
En Castel Gandolfo un laboratorio de esperanza entre diferentes carismas para fomentar la comunión entre las familias religiosas, a través de la espiritualidad de la unidad de Chiara Lubich.
“Iglesia en salida”, “hospital de campaña”. El papa Francisco ha dicho repetidamente cómo le gustaría ver a la Iglesia hoy: capaz de dar calor a los corazones de los fieles, de curar heridas y salir a las periferias existenciales. Pero para poder responder bien a las necesidades del mundo fragmentado y herido de hoy, la Iglesia debe unir fuerzas y unir sus talentos. Esto vale en modo especial para los carismas, es decir, las fuerzas renovadoras que a lo largo de la historia nacieron en la Iglesia en respuesta a necesidades históricas específicas y que luego encontraron una forma duradera en las diversas “familias” religiosas. Pero, ¿cómo poder encontrarse, estar juntos y actuar unidos entre realidades diferente que el Espíritu Santo ha creado s? El congreso del 8 y 9 de febrero pasado en el Centro de Mariápolis de Castel Gandolfo (Roma, Italia), titulado “Carismas en comunión: la profecía de Chiara Lubich” quería destacar que la espiritualidad de la unidad de Chiara Lubich puede ofrecer algunas herramientas en esta dirección. 400 participantes – religiosos, consagrados y laicos católicos con una representación ortodoxa – de 100 familias religiosas y 33 países se reunieron para tratar, dialogar y poner sus identidades en comunión – para formar una Iglesia más bella y rica, y más atractiva. El título del congreso “estimula a vivir a la escucha y en la entrega recíproca”, dijo Maria Voce, presidente del Movimiento de los Focolares en su discurso, porque al ofrecer la riqueza de los carismas específicos, se realiza una auténtica experiencia de compartir (…) para dar a la Iglesia un rostro creíble ante el mundo”. “Las personas consagradas, que entran en contacto con el Movimiento de los Focolares, dice el cardenal João Braz De Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, han encontrado un impulso y una ayuda para valorizar la originalidad de sus propios carismas específicos, para renovar las relaciones de fraternidad en sus Institutos, para apreciar y amar otros carismas como al propio”. En los dos días del encuentro, se activó un laboratorio en vivo para mostrar cómo esta riqueza de la Iglesia puede volverse bella, fructífera en su conjunto, en el anuncio del Evangelio y en la credibilidad de la Iglesia. La presencia significativa de unos cincuenta laicos de diferentes familias religiosas contribuyó en gran medida a esta perspectiva. “Los carismas son una fuente de alegría y una expresión de la estética de la Iglesia, dice el padre Fabio Ciardi, oblato de María Inmaculada, teólogo de la vida consagrada. Que lleva a exclamar: “¡Qué cosa tan hermosa!”. “Cuando siendo novicia, escuché a Chiara que nos alentaba “a amar a la congregación de la otra como propia”, entendí que la unidad es realmente un valor fundamental”, afirma la hna. Tiziana Merletti, de las franciscanas de los pobres, canonista. “Ya no se trata de estar de acuerdo con la contribución insustituible de las realidades carismáticas a la misión de la Iglesia, sino de hacer circular los dones a todos y para todos (…) para discernir los caminos más adecuados al servicio del anuncio del Evangelio”, afirmó Piero Coda, rector del Instituto Universitario Sophia de Loppiano, y agrega que es necesario “llegar con una conversión radical, a amar al otro, su carisma, su familia religiosa, más que al propio carisma y familia religiosa. ¡Esta es la única manera de ser una Iglesia carismática y misionera”!
Lorenzo Russo
26 Feb 2020 | Sin categorizar
Con una carta del 1 de febrero María Voce, Presidenta de los Focolares, convocó para el 31 de agosto de 2020 el inicio de la próxima Asamblea general del Movimiento de los Focolares. ¿De qué se trata? ¿Quiénes serán sus componentes? ¿Cuáles son sus tareas? ¿Cómo se prepara? https://vimeo.com/389519371 Acto de convocatoria en formato pdf
24 Feb 2020 | Sin categorizar
El discurso de María Voce al Congreso Internacional de pastoral de los ancianos “La riqueza de los años”
Reconocer que el otro, con su diversidad, es un don para mí. Y construir relaciones de fraternidad fundados en la escucha auténtica, que deja de lado estereotipos y prejuicios y se abre a itinerarios nuevos. Son éstos los presupuestos para cultivar el diálogo entre las generaciones y establecer entre los jóvenes y adultos una relación de amor recíproco. Éste es el mensaje que María Voce, Presidente del Movimiento de los Focolares, quiso ofrecer con su discurso en el primer Congreso Internacional de pastoral de los ancianos, promovido por el Dicasterio de los Laicos, la Familia y la Vida, en el Agustinianum de Roma. Delante de alrededor de 550 expertos y agentes pastorales provenientes de 60 países, María Voce propuso una reflexión sobre el tema del diálogo entre las generaciones. Percibiendo en el día de hoy, a nivel global, “una atmósfera de nuevo entendimiento entre las generaciones”, María Voce toma por ejemplo manifestaciones pacíficas que recientemente han visto la movilización de jóvenes, adultos y ancianos, para poner de relieve que lo que los congregó fue la voluntad de encontrarse y crear conexiones directas, para expresar cada uno su propio pensamiento y pedir un renovado compromiso “por el bien común, los derechos humanos, la solidaridad y la paz”. Si en estos contextos los jóvenes se hicieron promotores de un mensaje de renovación, los más maduros, arrastrados por entusiasmo de los jóvenes, optaron por compartir sus retos y su compromiso. Acerca de los frutos que nacen de la alianza entre las generaciones, María Voce deja la palabra a Chiara Lubich, fundadora de los Focolares: “Desde los comienzos –contaba Chiara– hemos advertido con los jóvenes una relación que no dudaría en definir trinitaria. Constatábamos en nuestra generación de adultos todo el peso, el valor de la encarnación y la concreción. En la generación de los jóvenes, en cambio, toda la idealidad, la autenticidad, la fuerza revolucionaria, la certeza de la victoria. Si la primera generación nos parecía que era según el modelo del Padre, la segunda era su belleza y esplendor y por lo tanto según el modelo del Hijo, Verbo del Padre. Y entre las dos una relación de amor recíproco, como una corriente de Espíritu Santo, que da al mundo un gran testimonio”. Luego, la Presidente de los Focolares trazó algunos senderos que pueden recorrerse para reproducir esta alianza entre las generaciones. Ante todo hizo hincapié en la necesidad de una escucha profunda y por lo tanto “liberar las mentes y los corazones de prejuicios y estereotipos”. Luego es necesario abandonar la representación estática del otro por la cual el adulto sería aburrido y estaría detenido en el pasado, y el joven sería subestimado y juzgado negativamente. Por último, es decisiva la disponibilidad a abrirse a nuevos esquemas para superar juntos las dificultades. María Voce concluyó volviendo a proponer la imagen de la Iglesia bosquejada por un joven durante el Sínodo dedicado a ellos: “La Iglesia es una canoa, en la que los ancianos ayudan a mantener el rumbo interpretando la posición de las estrellas y los jóvenes reman con fuerza imaginando lo que les espera más allá”.
Claudia Di Lorenzi
22 Feb 2020 | Sin categorizar
El Movimiento de los Focolares recomienda adoptar escrupulosamente las medidas de precaución y seguridad establecidas por las autoridades sanitarias del propio país Tras la detección de casos de infección por Coronavirus (COVID-19) también en Italia, el Centro Internacional del Movimiento de los Focolares, al tener la propia sede en Italia y siendo organizador y sede de eventos en los que participan personas provenientes de muchos países, invita a la gran familia del Movimiento de los Focolares de todo el mundo a vivir con la atención necesaria y con un gran sentido de responsabilidad esta emergencia sanitaria en vista de la salud personal y del bien común. En particular el Movimiento de los Focolares recomienda adoptar escrupulosamente las medidas de precaución y seguridad establecidas por las autoridades sanitarias del propio país y seguir atentamente las comunicaciones al respecto. En lo que se refiere a los eventos organizados en el Centro Internacional, el Centro mismo está en estrecho contacto con las autoridades sanitarias y civiles locales para monitorear los desarrollos y adoptar las medidas que sean necesarias. El Centro Internacional recomienda hacer lo mismo en lo que se refiere a los grandes eventos en otros países. En cualquier caso, sigue siendo válida la invitación de María Voce (Emmaus) del 1 de febrero para tener –precisamente como familia mundial de los Focolares- un amor incondicional hacia todos, un amor “que no hace ninguna diferencia, que no tiene miedo. Porque, de todos modos, el hermano que puede contagiarte sigue siendo tu hermano y tienes que cuidarlo“.