28 Jul 2019 | Sin categorizar
Los desafíos del presente y del futuro de la humanidad a la luz de las intuiciones y experiencias de Chiara Lubich en el verano de 1949. El teólogo Hubertus Blaumeiser cuenta el reciente seminario de la Escuela Abbá en Tonadico (Trento, Italia). ¿Quiénes somos? ¿Cómo nos realizamos y nos relacionamos con los demás? ¿A dónde vamos y dónde están nuestras raíces? Estas son preguntas que hoy afrontamos con una nueva urgencia, cuando el ser humano ante la ciencia puede aparecer como un simple fruto de la evolución, determinado por sus genes y la actividad de su cerebro; y cuando con las nuevas tecnologías se puede mejorar cada vez más pero también manipular; cuando masas de personas viven huyendo o reducidas a la pobreza en barrios marginales y la intervención del hombre corre el riesgo de comprometer irreversiblemente el equilibrio del planeta.
Estos son desafíos futuros demasiado complejos para ser abordados de manera sectorial, necesitan nuevos enfoques, de “luz”. Con esta convicción, 65 estudiosos de unas veinte disciplinas se reunieron en Tonadico, en las Dolomitas, del 14 al 16 de julio. Un seminario de la “Escuela Abbá” (el centro interdisciplinario de estudios del Movimiento de los Focolares), el Instituto Universitario “Sophia” (Loppiano, Italia) y el “Centro Chiara Lubich”. ¿El objetivo? Dejando a un lado la pretensión de llegar a conclusiones rápidas, estaba destinado a abrir pistas de investigación para recorrer juntos. La ocasión fue ofrecida por el lugar y la fecha: entre esas montañas, hace exactamente 70 años, comenzó un período de arrolladoras experiencias e intuiciones para Chiara Lubich y algunas personas del primer núcleo de los Focolares. Sintiéndose transportados hacia Dios, se encontraron mirando al mundo no desde lo “alto” o desde “abajo”, sino desde el “interior”, por así decirlo. Una experiencia que ha dejado una huella indeleble, decisiva para el desarrollo del Movimiento de los Focolares, pero como se entendió más adelante, también es una fuente de desarrollos culturales inéditos que concierne a todo el arco de las disciplinas científicas. La visión del ser humano que surgió de este encuentro ha sido variada y, sin embargo, convergente. Es necesario – explicó el decano del Instituto Universitario Sophia, Piero Coda – desarrollar cada vez más una autoconciencia universal, «pan cósmica y panumana», citando a Chiara Lubich: «mi yo es la humanidad, con todos los hombres que fueron, son y serán». No es una visión estática de la persona y de la sociedad, destacó la francesa Anouk Grevin, economista y estudiosa de las dinámicas del don. «Tanto dar como recibir se basan en la capacidad de verse en el otro, de hacer propio lo que es suyo, para que pueda comunicarse totalmente y recibir plenamente al otro en sí». Con referencia a las cuestiones ambientales, el politólogo Pasquale Ferrara y el científico de la naturaleza, Sergio Rondinara han abierto un horizonte adicional: «La política mundial adopta una visión antropocéntrica del mundo, mientras que la dimensión socio-natural de la vida del planeta permanece en la sombra». Hay una necesidad urgente de pasar de un antropocentrismo “despótico” a «una antropología no hegemónica sino oblativa». Como coordinador de la Escuela Abbá, Fabio Ciardi sacó las conclusiones: «A medida que pasaban las horas, entrábamos cada vez más en las realidades de la existencia. Es necesario avanzar en esta dinámica: trabajar en nuestro propio ámbito y confrontar con las otras disciplinas». Por su parte, Jesús Morán, copresidente del Movimiento de los Focolares, indicó una doble tarea: una adecuada hermenéutica del carisma de la unidad y «el servicio a la humanidad, afrontando al menos algunas cuestiones decisivas de nuestro tiempo».
Hubertus Blaumeiser
25 Jul 2019 | Sin categorizar
De viaje de Damasco a Alepo, pasando por Homs. Vemos con nuestros ojos lo que está sucediendo: la reconstrucción, la tenacidad de la gente para volver a la normalidad en un país en el que la guerra no ha terminado todavía y los escombros entorpecen las calles y la existencia. La presencia y el trabajo de los Focolares, a través de algunos proyectos de AMU y AFN. https://vimeo.com/343255510
23 Jul 2019 | Sin categorizar
Entrevista a Lucia Abignente quien, junto con Giovanni Delama, reconstruye la historia de las primeras Mariápolis en el libro “Una ciudad toda de oro”, que será publicado en septiembre por la editorial Città Nuova. La primera se desarrolló hace 70 años en las Dolomitas trentinas. Era el verano del ’49 y Chiara Lubich, quien compartía su elección de vivir el Evangelio con algunas compañeras de Trento, fue a pasar un período de descanso a Tonadico de Primiero. Fue un momento decisivo en la historia del Movimiento de los Focolares: una experiencia mística que permitió a Chiara comprender el proyecto de Dios sobre la Obra naciente: la Obra de María. Desde entonces experiencias similares, llamadas Mariápolis, se repitieron cada año durante el verano, y con el tiempo se replicaron en todo el mundo. En la historia de las Mariápolis son especialmente significativos los primeros diez años, del ’49 al ’59. ¿Nos explica por qué? Esos años marcaron los orígenes de las Mariápolis, aquellos donde la fuerza del carisma de la unidad, donado por Dios a Chiara para la Iglesia, produjo frutos nuevos. Se experimentó una fortísima comunión, participativa, enriquecedora, entre personas de todas las edades y extractos sociales provenientes de distintos países del mundo (en el ’59 participaron en total 12.000 personas de 27 naciones). Se trató de una intensa experiencia de Dios, un camino de santidad recorrido juntos como hermanos. Se delineó en ella la realidad del pueblo de Dios que el Concilio Vaticano II puso después en evidencia. ¿De dónde viene el nombre Mariápolis? El nombre surgió sólo en el ’55, con los años fue creciendo esta convivencia que se configuró como una ciudad, un pueblo que se sentía bajo la mirada de María El amor evangélico vivido entre todos generaba la presencia de lo divino. Se realizan las palabras de Jesús: “Donde dos o más están unidos en mi nombre yo estoy en medio de ellos” (Mt. 18, 20). Es una realidad de luz que inspira el título del libro. ¿Cuáles son básicamente los rasgos de estas citas que con modos diferentes se desarrollan todavía hoy? Los resumiría en una palabra, comunión, o mejor, comuniones. La comunión en la Eucaristía, renovada cotidianamente; la comunión en la Palabra del Evangelio; la comunión con los hermanos. Y ésta característica es la que imprime un fuerte timbre a la experiencia del ’49 y que volvemos a encontrar los años siguientes. De allí brota el compromiso de seguir viviendo esta experiencia en los lugares de la vita cotidiana, para cooperar con el designio de Dios sobre la Creación y sobre las realidades sociales que nos acogen. ¿Qué fue lo que le impresionó de los relatos que quienes participaron en las primeras Mariápolis? Encontrándome esos testigos pude constatar que la experiencia de la Mariápolis no es un recuerdo sino una realidad que sigue viva todavía hoy. De los testimonios escritos pude captar la autenticidad de una vida vivida como cuerpo, a la búsqueda de la unidad. Las Mariápolis han producido también frutos de amplio alcance… Sobre todo la revista “Ciudad Nueva”, que nació durante la Mariápolis para mantener vinculados a los participantes después de que regresaban a sus casas. Después las Mariápolis “permanentes”, que son ciudadelas internacionales estables de las que Chiara ya hablaba en el ’56. Los caminos de diálogo encaminados con personas de otras iglesias cristianas, ya presentes en Fiera en el ’57, y con otras figuras carismáticas dentro de la Iglesia católica; son vías de comunión que se desarrollaron con el Concilio Vaticano II y con el Magisterio que siguió. Además hicieron visibles las primicias del compromiso del Movimiento en la realidad política y social. En las Mariápolis “permanentes” conviven personas de edades, países, culturas y denominaciones cristianas distintas, que ponen en práctica el Evangelio. En esta Europa fragmentada por los nacionalismos y populismos, ¿Qué mensaje proviene de estas ciudadelas? Es muy significativo lo que el Papa Francisco dijo en la ciudadela de Loppiano hace un año sobre la “mística del nosotros”, que permite caminar juntos a lo largo de la historia. Es una realidad que ya estaba muy viva en las primeras Mariápolis. En el ’59 por ejemplo, a pesar de los ecos de la guerra, italianos y alemanes, y personas de distintas nacionalidades, superando toda barrera, consagraron sus pueblos a María, quisieron hacerlo juntos, como un acto de amor recíproco que expresara la realidad de ser un único pueblo.
Claudia Di Lorenzi
21 Jul 2019 | Sin categorizar
«A lo largo de todo el Evangelio, Jesús invita a dar –escribía Chiara Lubich en el 2006- dar a los pobres, a quien pide, a quién necesita un préstamo; dar de comer a quien tiene hambre, dar el manto a quien pide la túnica; dar gratuitamente… Él mismo ha sido el primero en dar: la salud a los enfermos, el perdón a los pecadores, la vida a todos nosotros. Al instinto egoísta de acaparar opone la generosidad; a la concentración en las propias necesidades, la atención al otro; a la cultura del tener aquella del dar” . Las nupcias Se casaba una de mis hijas, pero siendo nuestra familia de condiciones muy modestas, era difícil afrontar todos los gastos. Faltaban diez días y yo todavía no tenía un vestido apto para la ceremonia, pero incluso encontrar uno prestado no era fácil por mi talla. Precisamente en esos días llegó a Florencia un conteiner lleno de ropa y accesorios de casa, preparado y enviado por algunas familias italianas para nuestra comunidad. Una amiga se puso a buscar en medio de ese mar de cosas algo para mí. Con grandísima alegría encontró una tela muy bonita y pensó en el modelo de un vestido. El día del matrimonio, a quien me felicitaba por mi elegancia le respondía que la providencia de Dios se había servido de amigos lejanos y cercanos. (M.A. – Paraguay) En diálisis Desde hace tres años me tengo que someter a tres diálisis por semana, en espera de un trasplante. En la clínica donde voy convivo con situaciones difíciles y trato de construir una relación con cada enfermo. Si a alguno le gusta hablar de comida, hablo de comida; si a uno le interesa el deporte, hablamos de deporte. Pero un día estaba especialmente cansada de luchar y abatida. No tenía fuerza para sonreír y ni para saludar. Un enfermero que me conoce bien me dijo: “¿También tú, Araceli?”. La angustia y el desánimo desaparecieron y dejé de pensar en mí misma para pensar en los demás. (Araceli J. – Brasil) Adoptivo Siempre me avergoncé de no saber quiénes eran mis padres biológicos, a pesar de que la familia que me adoptó hizo todo lo posible para llenar mis vacíos. Cuando me enamoré y después me casé con K., mis problemas, que antes parecía que estaban superados, volvieron a flote. Al educar a nuestros hijos, de hecho, éramos lo opuesto. La dejé sin dar explicaciones. Quien ha tenido una familia no puede comprender a quien se siente existencialmente solo. Pero ahora, después de mucho tiempo, el tratar de hacer surgir el amor de un corazón árido me está ayudando a sanar. (T.A.F. – Hungría) El desafío Un día una colega me ofreció una hojita, diciéndome que se trataba de un comentario de una frase del Evangelio que ayudaba a vivirla. Leo: “Amen a sus enemigos”. Lo pensé y al día siguiente me sentí lista para aceptar el desafío. Encontré a mi madre en la cocina a quien hacía dos meses no le hablaba. Me senté a tomar el café con ella. “¿Durmió bien?”, le pregunté. En la tarde mi hermano vino a mi habitación y me pidió prestado un suéter. “¡Abre el armario y elige el que quieras!”, le contesté. Son pequeñas cosas, pero ya me siento distinta. (A.F. – Italia)
Recogido por Chiara Favotti
18 Jul 2019 | Sin categorizar
La primera Mariápolis Europea promovida por el Movimiento de los Focolares acaba de comenzar en Tonadico, en las montañas Dolomitas, del 14 de julio al 8 de agosto. En el contexto histórico y político de una Europa dividida y en conflictos, el evento pretende testimoniar que el sueño de la fraternidad entre los pueblos no es una utopía. La intuición original de Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, a finales de los años 40 y 50 del siglo pasado, se concreta en los diversos campos del conocimiento, como en el corazón de las relaciones entre los individuos y entre los pueblos. Lo hablamos con el p. Fabio Ciardi omi, responsable del centro de estudios interdisciplinarios del Movimiento “Escuela Abbá”: ¿Cuál es el vínculo entre las experiencias místicas que tuvo Chiara Lubich en los años 49 y 50, durante y después de la primera Mariápolis, y el nacimiento de la Escuela Abbá? “La Escuela Abbá nació para profundizar en lo que sucedió en aquellos años. Chiara tuvo la oportunidad de escribir sobre esa experiencia a medida que sucedía, consciente de que había allí una doctrina, unos valores tan profundos y ricos que habrían podido nutrir no solo a la Obra, sino también a la Iglesia. En un momento dado sintió la necesidad de retomar esos documentos y comenzó a llamar a personas de cierto nivel cultural para profundizar en su experiencia y extraer de allí la doctrina inherente a esta”. Entre las disciplinas estudiadas en la Escuela Abbá se encuentran la historia y la ciencia política. ¿Puede la reflexión de la Escuela en estos ámbitos ayudarnos a comprender los motivos fundadores de la Unión Europea? “La experiencia que Chiara tuvo en 1949 le permitió tener una visión desde los alto del designio de Dios para la humanidad y la historia. Allí encontramos valores que son también la base de Europa. La Escuela Abbá quiere resaltarlos y mostrar su relevancia. Hoy, Mariápolis nos ayuda a redescubrir ese diseño, a comprender cuál es el proyecto de Dios para nuestra historia, para nuestra identidad”. En aquellos primeros tiempos, Chiara intuyó de que Europa estaba llamada a estar unida – Igino Giordani, cofundador del Movimiento, deseaba el nacimiento de los Estados Unidos de Europa – y de actuar como una entidad federada de los pueblos en el contexto mundial. Pero hoy estamos lejos de esa visión y Europa está atravesada por nacionalismos y populismos. ¿Cómo encontrar ese impulso y hacerlo “contagioso”? “Me parece que en la experiencia inicial de 1949 están todos los componentes para ampliar el corazón, hacer que crezca el sentido de la fraternidad, la aceptación, el compartir y para promover un camino juntos. Al principio, la reflexión de Chiara se centró en Italia: hablaba de Santa Catalina y San Francisco como patrones de Italia. Pero pronto los horizontes se ampliaron porque personas de otros países europeos y de otros continentes se unieron al Movimiento y ella vio que el carisma de la unidad vibraba en todos y cada uno encontraba allí sus valores más profundos. Chiara veía a toda la humanidad en marcha hacia la unidad. Y me parece que este es el ideal fundamental que puede realizarse también hoy. Necesitamos una reflexión cultural que sepa cómo conjugar el gran proyecto de Dios sobre la humanidad con la situación política, histórica y económica actual”. ¿Qué mensaje puede enviar la experiencia de una Mariápolis europea a los ciudadanos de Europa? “La idea de que la unidad europea no es uniformidad o imposición, sino una riqueza que proviene de una gran diversidad. No solo de los pueblos europeos históricos sino también de los nuevos pueblos que llegan. Europa se hace, está en construcción continúa desde sus orígenes, y debería saber combinar estos dos elementos: promover la fraternidad, el compartir, la comunión, la unidad y, al mismo tiempo, valorizar la gran diversidad cultural, la historia particular de cada pueblo. Creo que las Mariápolis pueden ser el nuevo crisol en el que se aprende a respetarse, a amarse, a vivir juntos”. La Mariápolis, por tanto, como un “laboratorio” de unidad para Europa. Podría objetarse que esta es una perspectiva utópica… “Los lugares de la utopía son lugares imaginarios en los que uno sueña con una realidad que, de hecho, no existe. La Mariápolis, en cambio, es un lugar diferente, no es utópico sino real, y creo que es necesario volver a proponer experiencias de este tipo, significativas, aunque pequeñas, que muestren cómo podría ser el mundo si se vive realmente la ley de la fraternidad, del amor y unidad”.
Claudia Di Lorenzi
15 Jul 2019 | Sin categorizar
Fue ella misma, Chiara Lubich, quien hace setenta años definió así la experiencia mística con la que Dios le abrió –y a través de ella, al Movimiento naciente– la comprensión plena del carisma de la unidad y de la Obra que habría nacido. Experiencia que desde hace años es objeto de estudio y de profundización por parte de la «Escuela Abba», el centro cultural de los Focolares, que precisamente durante estos días, está ocupado, junto con otros académicos, en un seminario de estudios sobre el «Paraíso ’49». Participa también Jesús Morán, Copresidente del Movimiento de los Focolares, a quién le hemos pedido que nos explique la actualidad y las perspectivas. https://vimeo.com/348249423 «Lo que en el Movimiento de los Focolares –y no solo, sino también fuera de él– conocemos como «Paraíso ’49» es una experiencia mística, de alguna manera inédita, única –Dios nunca se repite–; inédita y única en la forma y en el contenido. Todo comenzó con un pacto de unidad entre Chiara Lubich e Igino Giordani: o sea una mujer y un hombre; una joven depositaria de un carisma que viene de Dios y un hombre político y comprometido en lo social; una virgen y una casado: esto ya nos dice muchas cosas. Ciertamente es necesario tener en cuenta el contexto que lo precede: es muy importante. Es decir, antecede esta experiencia una vida profunda de la Palabra –por lo tanto, el logos humano unido al logos divino–; Jesús crucificado y abandonado, que une el Cielo y la tierra y, por lo tanto, llena cada vacío; la comunión eucarística como símbolo de la fraternidad universal, de la comunión universal. Los estudiosos de esta experiencia nos dicen que todo nació de ello, todo nació en este contexto y es lógico que si las cosas se desarrollaron así, haya nacido un movimiento de amplio alcance eclesial y social, con una metodología de diálogo a 360°: diálogo en la Iglesia católica, diálogo ecuménico, diálogo interreligioso, diálogo con la cultura. Un movimiento capaz de dar vida a importantes movimientos sociales como la Economía de Comunión y el Movimiento Político por la Unidad; y también a importantes realidades culturales como la editorial Ciudad Nueva o el Instituto Universitario Sophia. Lo que estamos celebrando hoy es precisamente este evento particular en un contexto maravilloso donde la naturaleza se funde con la cultura; donde lo Divino resplandece en lo humano y lo humano resplandece en lo Divino y en las relaciones sociales. Ciertamente, en un mundo como el que vivimos hoy, fragmentado y marcado por una polarización extrema, creo que esta experiencia sea de una actualidad realmente importante y que pueda dar una contribución significativa al camino que la humanidad está haciendo».
Foto: © Fabio Bertagnin – CSC Audiovisivi