Movimiento de los Focolares

Viaje a Siria (I) – Damasco

Un reportaje del viaje con Egilde Verì que ha vuelto a Siria después de 14 años y un terrible conflicto bélico. Con ella entramos a Damasco para visitar y escuchar a la comunidad de los Focolares de ese lugar. https://vimeo.com/343255243

Capital de una cultura de la unidad

Capital de una cultura de la unidad

En Matera, la Capital Europea de la Cultura 2019, el presidente y copresidente de los Focolares lanzan un fuerte llamado por una Europa abierta, inclusiva y dialogante. La «ciudad de los ‘sassi’” (cavada en piedra) como modelo vivo para una convivencia más armoniosa, más justa y fraterna. Este es el desafío que Maria Voce y Jesús Morán han lanzado este sábado 22 de junio de 2019 en Matera, Capital Europea de la Cultura 2019. En el congreso “Habitar el tiempo y el espacio: la cultura de la unidad al servicio de la ciudad”, organizado por la comunidad de los Focolares, junto con la Asociación Elicriso de Matera, la presidente y el copresidente de los Focolares han dado un fuerte mensaje a Europa, invitando al viejo continente a redescubrir su misión: mostrar al mundo que la diversidad puede coexistir sin sofocar las diferencias y violar las identidades. WhatsApp Image 2019 06 22 at 10.34.37Ante unas 550 personas, entre ellas el arzobispo de Matera-Irsina, Antonio Giuseppe Caiazzo y Giovanni Oliva, secretario general de la Fundación Matera Basilicata 2019, Maria Voce habló de la “cultura de la unidad”, de la cual los Focolares en todo el mundo son portavoces, en los aspectos concretos de la vida de una ciudad. ¿Cómo podemos vivir hoy – esta es la pregunta de la presidente del Movimiento de los Focolares – “una cultura del diálogo, de la acogida, de la fraternidad” en los ámbitos de la economía y del trabajo, de la interculturalidad, de la ética social, de la salud y del medio ambiente, del arte, de la formación humana o de los modernos medios de comunicación? En respuesta a esta pregunta, la presidente ha presentado algunos ejemplos de ciudades en las que, también a través del compromiso de los Focolares, los ciudadanos descubrieron “la vocación” de su ciudad amando “generosamente a sus vecinos, a sus comunidades; siendo “ciudadanos activos y corresponsables”, concretando “juntos el arte de la participación”. Así, en Sulcis Iglesiente, en Cerdeña, donde los Focolares, junto con otros movimientos por la paz, formaron un comité que trabaja para la reconversión de una empresa que produce armas. Así, en Polonia, donde la administradora pública en el Consejo de Alta Silesia habla de una Polonia que no está del todo cerrada y soberanista, y de algunas ciudades donde la colaboración entre comunidades religiosas y organizaciones no gubernamentales ayuda a la integración de los inmigrantes ucranianos. Pero para reconstruir las ciudades del siglo XXI no basta con aumentar la participación ciudadana, concluyó la presidente de los Focolares. También es necesaria una contribución específica de los políticos que están llamados a practicar “el amor de los amores”, una expresión que Chiara Lubich usó para definir el compromiso político. Ellos, en primera persona, están llamados a crear espacios en los que las iniciativas y la pasión de los individuos y los grupos puedan realizarse y reunirse, al igual que los colores que forman un arco iris. WhatsApp Image 2019 06 22 at 12.01.46Entrevistado por el periodista de la RAI Gianni Bianco, Jesús Morán ha examinado las razones del compromiso por una convivencia fraterna en nuestras ciudades, especialmente en las europeas. El copresidente de los Focolares dijo que estaba convencido de que Europa está llamada a ser “un modelo para todos los proyectos de unificación en el mundo”. Para realizar esta vocación, ha dicho Morán, debe volver a sus raíces cristianas, a un cristianismo cuya gran profecía es la “fraternidad universal” que conduce a “procesos, que aunque tienen una raíz e identidad claras, son inclusivos, dialógicos, y, por lo tanto, se muestran abiertos a ser compartidos por personas que son muy diferentes en estatus, religión o ideología”. Los deseos del presidente y del copresidente de los Focolares en Matera han diseñado un gran horizonte: “Ser la capital de una cultura de la unidad”, “una ciudad nueva” que pueda “recomponer en unidad el designio de nuestra Europa y de la familia humana”.

Joachim Schwind

Evangelio vivido: un pequeño esfuerzo y las jornadas toman color

Hacer nuestro el estilo de vida de Jesús significa acercarnos con espíritu de aceptación y compartir con las personas que conocemos en nuestro entorno familiar, laboral, de estudio y de ocio, pero teniendo en nuestros corazones un proyecto mayor, la fraternidad universal. El quiosco de la felicidad Después de la muerte de mi hermana, me hice cargo del quiosco de periódicos que ella tenía. Mi sueño no era vender diarios y revistas, pero comencé a vivirlo como una ocasión para amar: a menudo vienen personas que necesitan intercambiar algunas palabras sobre los hechos del día. Mi puesto de diarios se ha convertido en un lugar de intercambio y humanidad. Preparé un espacio pequeño con mesas y sillas, y cuando hace buen tiempo, algunos se detienen no solo a leer, sino también a hablar. Alguien me pidió que reemplazara la palabra “Diarios” con “El quiosco de la felicidad”. (M.R. – Italia) La abuela-niña Mi madre, como resultado de su enfermedad, se ha vuelto como una niña, no puede hablar y parece no entender. Hasta hace poco vivíamos en una situación de exasperación de la que no sabíamos cómo salir. Amigos y familiares nos aconsejaron llevarla a una casa para ancianos. Después de hablar con nuestros dos hijos para encontrar una solución, decidimos repartirnos los tiempos para asistirla en casa. Pero mi esposo y yo temíamos involucrarlos en una situación demasiado pesada, pero los niños, día tras día, se volvieron cada vez más maternos con su abuela, la veían como una persona que debía ser respetada, con algo sagrado en sí que solo el amor podía penetrar. Con mamá, la relación se ha vuelto en olas de amor, que van y vienen. (Y.O. – Japón) Dar Una noche mi hermano se sintió mal, hasta el punto de tener que internarlo. Como somos pobres, me pedí un préstamo a nuestros vecinos. Mi madre y yo, con mi hermano en brazos, caminamos hacia el hospital. Después de unos pocos metros, una persona pobre pide limosna. Estaba a punto de darle algo, cuando mi madre me detiene: “¡No podemos, lo necesitamos nosotros!”. Respondí: “Mamá, si le damos a Dios, Él nos ayudará”. Así lo hicimos. En la entrada del hospital encontramos a un médico que nos conocía: gracias a él, tuvimos los análisis, hospitalizaciones y medicamentos gratuitos. Mi madre no podía entender. (M. – Egipto) El ejemplo Patty, nuestra hija menor, se había ido con una amiga en California para perfeccionar su inglés. Poco antes del final de su estancia en el extranjero, una llamada telefónica cayó como una ducha fría: estaba esperando a un niño. El padre del bebé la amaba, pero ella no estaba segura de querer casarse con él. Me quedé sin palabras, y cuando me preguntó si podía volver a casa, acepté, incluso pensando en la humillación que nos esperaba en el pequeño pueblito donde vivimos, y donde la nuestra se considera una familia ejemplar. El tiempo hasta su regreso sirvió para madurar y prepararnos para darle la bienvenida con un corazón abierto, sin juicios, como ella necesitaba. La niña nació como un rayo de sol para todos. Más tarde, otra familia en el pueblo se encontró en la misma situación, esos padres nos dijeron: “El ejemplo que nos dieron con su hija nos alienta a hacer lo mismo”. (M.J.S. – Suiza) Una jornada comenzada mal Me había ido de casa nerviosa y yendo a la escuela pensaba que el día sería un desastre. Me vino en mente una compañera antipática, ella ciertamente habría empeorado la situación. En la clase, sin embargo, me esforcé por ser amable con ella, provocando una respuesta cordial y de acogida. El día tomó otro color. Es realmente cierto que, a veces, un pequeño esfuerzo es suficiente para salir de uno mismo, y vuelve la armonía. (M.S. – Hungría)

Recogido por Chiara Favotti

Paraíso 1949: una experiencia que ha forjado el Movimiento de los Focolares

Paraíso 1949: una experiencia que ha forjado el Movimiento de los Focolares

El número del periódico “Nuova Umanità” de mayo-junio de 2019 está totalmente dedicado a la experiencia mística que Chiara Lubich realizó durante el verano boreal de 1949, conocida como “Paraíso 1949”. Le hemos pedido al Padre Fabio Ciardi, responsable del centro interdisciplinario de estudios “Escuela Abbá” y miembro de la comisión directiva para la publicación de las obras de Chiara Lubich, que nos explicara los motivos de tal edición de la revista. NU 234 copertPadre Fabio, en este número de la revista, junto a un texto inédito de Chiara Lubich que en 1969 cuenta el período de contemplación espiritual vivido veinte años antes, intervienen protagonistas y testigos. ¿Por qué esa decisión? Se cumplen 70 años de ese evento acaecido en el verano europeo de 1949. Era importante recordarlo en nuestra revista. Les dimos la palabra a Igino Giordani, Pasquale Foresi, Klaus Hemmerle, Marisa Cerini, Giuseppe Maria Zanghí, Jesús Castellano, porque fueron las personas más cercanas a Chiara en la lectura y estudio de sus escritos de ese período. Fueron parte de ese cenáculo de estudiosos, la “Escuela Abbá”, que Chiara quiso tener a su lado, justamente para que la ayudaran a hacer surgir la doctrina ínsita en la experiencia de 1949. En los escritos de estos autores, en su mayoría inéditos, que hemos publicado en la revista, aparece claramente su aporte de estudiosos. Al mismo tiempo se traslucen su experiencia personal en el contacto con Chiara y lo que vivieron, quedando profundamente transformados por todo ello. En ese sentido ellos son verdaderos testigos y también protagonistas del Paraíso 1949. Los hemos elegido, además, porque han concluido ya su “santo viaje” terrenal y creemos que están en ese Paraíso a cuyo estudio tanto se dedicaron. Durante mucho tiempo hubo gran reserva sobre el período llamado Paraíso 1949. Sólo recientemente se han empezado a publicar textos relacionados con ese tiempo, ¿por qué? Porque Chiara tenía derecho a su intimidad. Fue una experiencia de Dios muy profunda y personal, por más que desde el comienzo ella la compartió con todos los que vivían junto a ella. ¿De cuántos místicos sus escritos se hicieron públicos antes de su muerte? Para conocer el diario personal de San Ignacio de Loyola hubo que esperar 500 años. Había además un peligro: que el Paraíso 1949 se interpretara mal. Al igual que cualquier otro texto místico, tiene necesidad de ser introducido, e incluso hay que compartir su vivencia, recreando las mismas condiciones que hicieron posible el evento. Si no, puede quedar como una vana erudición. En esos años había una cierta difidencia hacia un Movimiento tan nuevo, capaz de convocar hombres, mujeres, eclesiásticos, religiosos, religiosas… Y mucho más al ser conducido por una mujer. Ese período de visiones y comprensiones, fue muy importante para Chiara Lubich y para el desarrollo del Movimiento de los Focolares, que nacía en esos momentos. ¿Puedes decirnos algo más al respecto? Y ¿qué significado tienen hoy esos textos? El hecho que esos escritos no se hayan publicado íntegramente no impidió que la experiencia expresada en ellos fuese compartida y participada. Chiara Lubich siempre se inspiró en ellos para dar sus enseñanzas, a veces citándolos explícitamente, sin indicar su origen. Todo el Movimiento de los Focolares se alimentó de la luz surgida en esa experiencia, más aún, fue forjado por esa luz. El Paraíso 1949 ya lo tenemos dentro de nosotros, más de lo que nos imaginamos. Esos textos marcan el comienzo de la Obra de María en todas sus partes, con sus expresiones de vida y las iniciativas sociales y culturales. Son también una profecía que exige ser llevada a la concreción, ofrecen una visión del proyecto de Dios sobre la humanidad, indican el camino para su encarnación. En un momento de desconcierto e incertidumbres, como el que estamos atravesando, el Paraísso 1949 puede ayudarnos a volver a descubrir el sentido profundo de nuestra vida, de la vida de la Iglesia, de la sociedad, de todo el cosmos, y orientarnos hacia la plenitud de su realización.

por Anna Lisa Innocenti

Camerún: el dolor de tantas chicas exige una respuesta

Camerún: el dolor de tantas chicas exige una respuesta

Un centro, promovido por un grupo de voluntarias del Movimiento de los Focolares, en Duala, acoge a chicas víctimas de la explotación, violencia y abusos y ofrece itinerarios de formación integral y profesional. “Miramos a nuestro alrededor y probamos una sensación de dolor e impotencia ante las dramáticas situaciones en las que viven las adolescentes de algunas zonas de la ciudad, nos preguntamos qué podíamos hacer”. Con estas palabras Albine Essene, de Duala (Camerún), explica la chispa inspiradora que la llevó a ella y a un grupo de voluntarias de los Focolares, a comprometerse a favor de las chicas que caen víctimas de la explotación, la violencia y los abusos hasta perder la vida, y a abrir en 1998 el centro social HUPJEFI (Halte Utile Pour Jeunes Filles), en Duala (Camerún). “Son muchas las adolescentes –continua- que pasan las noches por las calles, sobre todo delante de los hoteles y los restaurantes, obligadas a prostituirse para obtener un dinero que les garantice su sobrevivencia. Muchas de ellas son menores de edad, por lo tanto se trata de auténticos abusos”. ¿Cómo iniciaron? “Una noche, una de nosotros junto con su esposo, se detuvo para conocer a una de estas chicas y después la acogió en su casa. Posteriormente se puso en contacto con los papás de la chica para hacer que volviera a la familia. Este episodio despertó en mi corazón muchos interrogantes: ¿Cómo podíamos seguir en contacto? ¿Cómo podíamos ayudar a otras chicas? Era necesario un centro que las acogiera y pudiera ofrecerles una formación integral. Entre nosotros hicimos una comunión de bienes: alguno puso a disposición la casa, otro ofreció hacerse cargo de las chicas, otro puso a disposición su tiempo para recopilar informaciones de asistentes sociales, otros ofrecieron dinero. dé7La primera sede se abrió en el centro de la ciudad, donde la prostitución está muy difundida. Empezamos con dos chicas, pero poco después el centro estaba repleto. Después creamos otros tres centros para chicas de los 14 a los 22 años. Nuestro trabajo consiste en escucharlas, hacernos cargo de su desarrollo intelectual y social, también organizamos sesiones de formación a la afectividad y a la sexualidad a través del programa EVA (Educación a la vida y al amor). Después creamos un centro de formación profesional con cursos de escritura, derecho comercial, corte y costura,… son todas actividades que tienen como fin su inserción social. Somos el único centro en el país que ofrece una formación integral”. En estos años han encontrado a tantas chicas, más de 300. ¿Hay alguna historia que recuerdas en forma especial? “Tengo muchas en mi corazón. Recuerdo una chica que nos confió que tenía problemas de relación con su madre. Por eso había decidido casarse con el chico que estaba frecuentando. Le preguntamos si lo amaba y le explicamos que el matrimonio era una decisión importante, no una fuga de los problemas. Nos escuchó sin decir nada. Al día siguiente, en una carta, nos explicó que no amaba al chico. Una semana después regresó para agradecernos, había encontrado la fuerza para dejar a su novio y le había pedido perdón a la madre, entre ellas había regresado la paz. ‘Ahora me siento libre’, nos dijo. Otra, en cambio, había empezado a llegar cada vez más tarde, nos explicó que, todos los días, antes de venir al centro, frecuentaba a un chico que su familia no conocía. Él le había hecho muchas promesas. La pusimos en guardia sobre el hecho de que algunos hombres se aprovechan de la debilidad económica de las chicas para abusar de ellas. Y tratamos de entender si había valorado las consecuencias de este tipo de encuentros (traumas, enfermedades de transmisión sexual, embarazos indeseados…). Si el chico tenía buenas intenciones, tenía que presentarse a sus padres. Nos escuchó. Poco después terminó la relación con el hombre. Empezó a frecuentar un centro profesional de costura, pero también allí encontró dificultades. No teniendo otro medio de transporte iba siempre a pie, hasta que conoció a un hombre que, al principio, se ofreció a acompañarla, pero después empezó a citarla en bares o en hoteles. Sintiéndose en peligro regresó a nuestro centro para pedir ayuda. Hoy es muy apreciada por todos los profesores de la escuela que frecuenta y se está preparando para hacer los exámenes finales del curso”.

Anna Lisa Innocenti

Evangelio vivido: ser testimonio

Los apóstoles, y con ellos todos los discípulos de Jesús, son enviados como “testigos”. De hecho, cuando todo cristiano descubre, a través de Jesús, lo que quiere decir ser hijo de Dios, también se descubre a sí mismo como un enviado. Nuestra vocación y nuestra identidad de hijos se realizan en la misión, en ir hacia los demás como hermanos. La billetera Soy un libre profesional sin un sueldo fijo. Un día, mientras me dirigía al estudio y no tenía dinero, encontré una billetera por el suelo. La recogí y fui al trabajo. Contenía mucho dinero, que me habría facilitado gran cantidad de cosas, teniendo en cuenta que también tengo un hijo enfermo. Por un momento sentí la tentación de quedarme con ella. Pero luego decidí ir a buscar al propietario. Para mi sorpresa, me di cuenta de que era un vecino. Delante de la puerta de su casa, volví a sentir la tentación, pero toqué el timbre. Él me agradeció. Me fui a dormir con el corazón liviano. Al día siguiente, me llegó al estudio una cifra notable, totalmente inesperada. (N. – Egipto) Alzheimer Al comienzo parecían todos caprichos de la edad. Cuando, en cambio, el diagnóstico fue claro, Alzheimer, mis jornadas empezaron a llenarse de angustia. El hombre maravilloso con quien me había casado, el padre envidiable de nuestros hijos, se había transformado en un ser del que todos se compadecían. Mientras la enfermedad iba avanzando, en mí también algo se destruía. Lo que hacía por mi marido era como si lo hiciese al viento. Pero también los hijos, con sus familias y sus problemas, me parecían lejanos. Un sacerdote me aconsejó no hacer comparaciones con el pasado y empezar la vida hoy. Algo empezó a moverse dentro de mí, incluso pareció que mi marido encontraba una mayor serenidad, que los hijos percibían cuando venían a vernos. Tras su muerte, el más pequeño me abrazó y me dijo; “Siempre fueron nuestros modelos, pero sobre todo en el último período”. (S.Q. – Portugal) Refugiados Llegaron 230 refugiados a nuestra ciudad, algunos sólo con la ropa que tenían puesta. Apesadumbrados al ver esa situación, nos pusimos a colaborar con la Cáritas invirtiendo tiempo y fuerzas. Poco a poco nació con ellos una amistad y algunas madres empezaron a visitarnos en nuestras casas. Un día Pasa, musulmana, viéndonos preocupados por nuestra hija, gravemente enferma, nos prometió que rezaría todos los días a quien ella llama Allah. Todo nos confirma que es posible la fraternidad, más allá de las distintas culturas o credos religiosos. (U.R.J. – Alemania) La verdadera sociabilidad En nuestro país, comerciantes, choferes de taxi a pedales, docentes y empleados públicos, a raíz del sueldo tan bajo que perciben, tienen que recurrir a préstamos de usureros, con intereses altísimos. Un día con un grupo organizamos una cooperativa de crédito para combatir la crisis económica. Nuestra casa pasó a ser la sede oficial. Tratamos de tener como única regla el Evangelio, apuntando a escuchar hasta el fondo a todos los socios para resolver sus problemas. Hemos involucrado a muchas personas ricas del vecindario, y gracias a su ayuda los choferes de taxi a pedales pudieron comprar sus vehículos, muchos de los jóvenes pudieron continuar sus estudios y las personas enfermas pagarse los tratamientos. Alguna familia recibió ayuda para construir una vivienda, otros juntaron una suma de dinero para poder ir al extranjero a trabajar. Las familias más ricas tomaron conciencia de las necesidades de todos, los pobres superaron ese sentimiento de inferioridad. El Evangelio nos enseña la verdadera sociabilidad. (M.T. – Filipinas) En el autobús Algunos muchachos sentados en los asientos posteriores escuchaban música rap a un volumen muy alto, cantando a voz en cuello. Los pasajeros les mandaban sus miradas amenazantes pero ellos gritaban más aún. Una mujer de mediana edad, con un rostro muy simpático y agradable, se les acercó invitándolos a cantar mejor, para que se pudiera entender la letra de las canciones. Después de un silencio embarazoso empezó un coro. Los chicos comenzaron a sonreír, la letra se entendía y la gente se puso a aplaudir. El clima en el autobús había cambiado completamente. (W.K. – Inglaterra)

Recogido por Chiara Favotti