Movimiento de los Focolares

Hace 29 años caía el muro de Berlín

Una inolvidable noche, la de 29 años atrás, cuando los berlineses del Este empezaron a derribar a pico y  martillo el muro  que los había dividido durante 28 años del lado Oeste de la ciudad, desde el 13 de agosto de 1961. El muro de Berlín era sólo un trecho de una larga línea de frontera que separaba en dos partes a toda Europa durante la guerra fría: la zona de influencia estadounidense al Oeste, la soviética al Este. Hoy otros muros están aún en pie, como el que existe entre Corea del Norte y Corea del Sur, y otros nuevos se han construido. Son muros que violan los derechos fundamentales de las personas a la salud, a la instrucción, al agua, al alimento.  Y que a veces separan comunidades y familias. Como los que hay entre Israel y Palestina, entre Egipto e Israel, entre Estados Unidos y México, entre India y  Bangladesh, entre Marruecos, Argelia y Mauritania.   En Europa también nuevos muros dividen, como los que hay entre Ceuta y Melilla, o entre Grecia y Turquía.  Un muro de agua, también, es el Mediterráneo, que sigue tragándose víctimas. La caída inesperada del muro de Berlín, sin embargo, encendió 29 años atrás una esperanza que es aún actual: que todos los muros, gracias al esfuerzo de muchos hombres y mujeres de buena voluntad, puedan caer un día.

“Prophetic Economy”

“Prophetic Economy”

500 participantes de más de 40 países de los cinco continentes, que se reunieron del 2 al 4 de noviembre en el Centro Mariápolis Internacional, de Castel Gandolfo, cerca de Roma (Italia) para el evento Prophetic Economy”. Con sesiones plenarias, grupos de trabajo, talleres creativos y sociales, el evento ha cruzado el umbral de la networking y se ha convertido en un impulso y un estímulo para el compromiso común. “Una economía profética – dijo Jeffrey Sachs, economista de fama mundial que participó en el evento – significa una economía que obra según la visión de los profetas, de la justicia, de la paz, de las personas más pobres, de la protección de la creación. La composición de los participantes era variada: economistas, expertos en el campo económico-financiero, activistas ecológicos, empresarios y estudiantes, personas de diferentes culturas y creencias religiosas. Precisamente, los jóvenes y los adolescentes han sido los protagonistas de un programa específico para su edad con juegos y entrevistas con expertos en temas económicos y ecológicos, y de diferentes paneles con preguntas, propuestas y testimonios. “Qué bueno ha sido tener a los jóvenes con nosotros”, dijo Josiane Gauthier, secretaria general de Cidse. Nos inspiraron con su profunda inteligencia, gracia y verdad”. En el programa se dio voz a las buenas prácticas económicas ya existentes. “Es profético, explicó el economista Stefano Zamagni, quien mira hacia adelante y se atreve a mirar por encima del obstáculo. El modelo actual de orden económico y social ya no funciona. “Estas buenas prácticas económicas ya existen», observó Lorna Gold, economista de la agencia católica irlandesa para el desarrollo, “pero a menudo son invisibles en los medios de comunicación y en nuestra cultura”. El concurso “Prophetic Economy Award” premió ejemplos de economía profética. “Estos – dijo Carlo Petrini, fundador de Slow Food, hablando de los ganadores – ven más allá de la economía imperante, no son proféticos en la visión, sino en la práctica. Estas realidades tienen la capacidad de ser docentes de economía” (vencedores del concurso Prophetic Economy Awards). “Estas no son utopías o ‘pequeñas islas’ dentro de un sistema injusto e inmutable. Son signos de cambio tangible, ha observado la economista argentina Cristina Calvo. A menudo, frente a los grandes mecanismos financieros globales, existe el riesgo de sentirse inefectivo. El antídoto para la inmovilidad es ampliar el espectro de acción en niveles: micro, medio y macro”. Comenzar a dar voz y acoger el pensamiento de quienes viven en situaciones de pobreza y exclusión social fue otra de las características. “Ha llegado el momento de repensar la economía, de repensar el mundo, no ‘para’ los pobres, ni solo con su participación, sino a partir de ellos, dijo Jean Tonglet de ATD Cuarto Mundo”. El desafío es ser capaces de inventar nuevas formas de colaboración, mediante la creación de una economía más solidaria, justa y sostenible. “La nueva idea en la base de este evento, explicó el economista italiano Luigino Bruni, fue reunir la ecología y la economía. Hoy ya no podemos hablar de pobreza sin hablar de clima. Uno de los grandes mensajes del papa Francisco es la invitación a activar procesos, no a ocupar espacios, porque el tiempo es superior al espacio. Aquí comenzó un proceso”. Los adolescentes participantes, que han profundizado y recogieron el desafío lanzado por la FAO (#zerohunger), elaboraron algunas ideas al final de la reunión: difundir más la práctica del “pasto sospeso”, es decir, pedir al propietario del restaurante que involucre a sus clientes en el pago de una comida para aquellos que la necesiten (los locales que se unirán tendrán el sello #zerohunger); y pedir que se introduzca una nueva asignatura escolar que tenga por objeto los Objetivos del Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Prophetic Economy es un proyecto internacional compuesto por siete organizaciones: la Comunidad papa Juan XXIII, Nomadelfia, el Movimiento global católico del clima, el Movimiento ATD Cuarto Mundo, la Asociación Mundial de la Comunidad y la Familia, la iniciativa SlotMob y el Movimiento de los Focolares representado por el proyecto Economía de Comunión y por la sección juvenil de Teens for Unity.  


181102-04 Prophetic Economy - CGandolfo

Evangelio vivido: “Estoy aquí, en la puerta y golpeo”

Una comunidad educativa Soy la directora de una escuela de un pueblo pobre y aislado, con un altísimo porcentaje de desocupación y deserción escolar. Construyendo relaciones profundas con los alumnos, con sus familias, los colegas y los educadores, he sentido la alegría de ver nacer una “comunidad educativa” caracterizada por la promoción de la dignidad de la persona y de la apertura a los demás. Para ayudar a los jóvenes para que no abandonen la escuela, además de la “adopción” de alumnos y de sus familias, abrimos un Centro dedicado a la producción de artesanías. Este proyecto recibió también un reconocimiento de la presidencia. Desde hace algún tiempo debo limitar mi actividad por una enfermedad, pero mientras tenga vida lucharé para que la educación ayude a descubrir el valor de sí mismos y el amor de Dios. (I. Argentina) Acoger el dolor de los demás El golpe que la familia recibió, después del suicidio de mi hermano, fue muy fuerte. La vida no era más la misma. Comencé a tener dudas de fe. Mis días eran cada vez más vacíos. Un día me di cuenta de que con mi actitud no ayudaba a mis padres. Entonces hice acopio de fuerzas para acoger su dolor y hacer de forma que sintamos menos el peso de la tragedia. De este modo, lentamente, sentí que mis heridas se iban sanando. Fue una conquista que me ayuda ahora que me he convertido en mamá. (O.M. – Alemania) Le di espacio a los demás A los 24 años me casé con Marcello, con quien me unía un profundo entendimiento y el proyecto de formar una linda familia, en un camino de fe. Quince años después, por causa de un accidente, Marcello falleció. Durante seis años quedé encerrada en mí preguntándome “¿por qué?”, hasta que acepté la invitación de asistir a un Congreso. Sentir hablar de Dios Amor me desconcertó. Poco a poco, algo comenzó a cambiar dentro de mí.  Cuando escuché que, por amor nuestro, Jesús en la cruz sufrió la prueba de sentirse abandonado por el Padre, también mi grito comenzó a tomar sentido. Mi situación no había cambiado. Seguía siendo viuda, pero dentro de mí comencé a amar. Mirando a mi alrededor, encontré a muchas personas que sentían también ellas un gran vacío. Cuanto más espacio les hacía, tanto más Dios me colmaba de paz. (A. – Italia) Para el que entra después que yo Soy docente. Al finalizar la clase, trato de dejar el aula acogedora para el que entra después: dejo la cátedra en orden, el pizarrón limpio, las ventanas abiertas para que el aire cambie. Tenemos dos canastos, uno para los papeles y otro para lo demás. A veces, si los encuentro en desorden, me ocupo de clasificar los desechos y colocarlos en el canasto correcto. Si por hacer esto, pierdo algunos minutos de descanso, que me resultarían útiles para recuperar energías, creo, sin embargo, que es un tiempo bien “perdido”. (A. – Suiza) Antes que nada el diálogo Durante el período de la adolescencia de nuestros hijos, comenzaron las primeras desavenencias con ellos. También había tensiones entre mi marido y yo pues teníamos modos distintos de enfrentar las situaciones. Cuando nos dimos cuenta de que estábamos perdiendo la relación con  los hijos, en particular con uno de ellos, comprendimos que lo mejor era ir más allá de las propias ideas, y ponerse primero que nada a amar, buscando un diálogo constructivo entre nosotros y con ellos. Ahora son adultos, pero somos conscientes de que nuestra función educativa, no terminó. Al contrario. (Mariolina – Italia)

Jesús nuestro hermano

«En Jesús, Dios se hizo simplemente nuestro hermano; no se limitó a ponerse al lado nuestro, sino que entró en nosotros, en nuestro corazón, en nuestras heridas. Así hizo propias las heridas del hombre, y así, la herida de Dios que quema en el hombre se convirtió, en este hombre Jesús de Nazaret, en la herida de Dios. Y cuando Él dice: ‘yo soy el camino’, no podemos mirar más que a su costado abierto, a su herida y allí encontrar el camino. Esto  ciertamente no es fácil ni tampoco es obvio. Pero si lo intentamos, si tratamos, si nos arriesgamos, nos daremos cuenta de que el camino es Él» (De una homilía de 1993) «En Jesús se manifestó que el Dios que en ese momento en la historia de su pueblo parecía haber callado, no estaba dormido, no estaba mudo. Él viene, toma a sus pobres, los recibe. No lo hace con un acción fulminante, fruto de su omnipotencia, sino a través del camino pequeño, el camino de Jesús, el camino de la discreción, del servicio: el camino de la cruz». (De un discurso en la radio del 17.9.1978) Jesús fue acusado de ser amigo de los publicanos y de los pecadores, de haber vivido en ‘malas compañías’. Sin duda su comportamiento lo expuso a malentendidos, como si por Él se pudiera hablar de simple crítica al orden establecido, de simple simpática excentricidad, se simple protesta contra el sistema y los valores establecidos. No. A Jesús, en cuyo pecho late el corazón de Dios, le interesa todo, le interesan todos. La marginación no le interesa como tal, sino en cuanto es una parte del todo. “También Él es hijo de Abraham” (Lc. 19, 9). Así Jesús mismo justificó, frente a los llamados ‘hombres de bien’ y a todos los que se alimentaban de un legalismo exterior, la propia amistad con Zaqueo el publicano». (De un artículo de diciembre de 1973)

Lanzados al infinito

  «Los santos son grandes porque, habiendo visto en el Señor su propia grandeza, se juegan por Dios, como hijos suyos, todo lo que tienen. Dan sin pedir nada a cambio. Dan la vida, el alma, la alegría, todo vínculo terreno, toda riqueza. Libres y solos, lanzados al infinito esperan que el amor los introduzca en Reinos eternos; pero, ya en esta vida sienten llenarse el corazón de amor, del verdadero amor, del único amor que sacia, que consuela, de ese amor que traspasa los párpados del alma y da lágrimas nuevas. ¡Ah! Ningún hombre sabe lo que es un santo. Ha dado y ahora recibe; y un flujo continuo pasa entre Cielo y tierra, une la tierra al Cielo y fluye del abismo ebriedad única, linfa celestial, que no se detiene en el santo, sino que pasa a los cansados, los mortales, los ciegos y paralíticos del alma, y poda y riega, alivia, atrae y salva. Si quieres conocer el amor, pregúntaselo al santo». 


Chiara Lubich, “La doctrina espiritual”, Ciudad Nueva 2005, pag. 156-157