26 Sep 2018 | Sin categorizar
La Jornada Internacional decretada por la ONU en 2013, evidencia la necesidad de la eliminación total de las armas nucleares, como objetivo fundamental para la paz y la seguridad. La artillería atómica, efectivamente, sigue representando una amenaza inaceptable para la población mundial. La fecha elegida por la ONU recuerda la noche del 26 de septiembre de 1983, cuando el coronel soviético Stanislav Petrov decidió, correctamente, considerar como un error las alarmas por los misiles que procedían de los Estados Unidos, que aparecían en las pantallas, a pesar de la opinión contraria de los técnicos. Petrov eligió, en el lapso de pocos segundos, no proseguir con el procedimiento que habría causado la reacción de la Unión Soviética con el lanzamiento de sus propios bombarderos atómicos. El hombre que salvó al mundo de un verdadero holocausto murió en el mayor anonimato, en 2017, en una ciudad cercana a Moscú.
25 Sep 2018 | Sin categorizar
Era un día nublado y húmedo. Tenía en mi corazón la sensación de no sentirme lleno. El día anterior había celebrado mi cumpleaños y me había propuesto hacer de todo para que este nuevo año brillara como nunca por el amor puesto en cada cosa. Sabía ciertamente que tendría que volver a empezar una y otra vez, pero quería dar lo mejor que pudiera. En agradecimiento a Jesús por el don de la vida, quería confeccionar un regalo que no se aislara en un único momento, sino que se extendiera por todo el año. El proyecto era ambicioso, pero estaba seguro de que Jesús mismo me iba a ayudar. Sin embargo ese día, caminando rumbo a una cita, me daba cuenta de que en mi corazón había una nube: me había permitido –silenciosamente– un juicio sobre una persona que me había defraudado una vez más. Poco importaba si yo tenía razón o no. En mi corazón había quebrado la caridad. Un dolor grande me invadió. ¿Cómo era posible? Mientras caminaba me encontré con un muchacho que a menudo cruzo en mi camino. No era muy atrayente, ya que estaba sucio, poco cuidado, y la botella en su mano hablaba por sí sola. Estaba temblando del frío y descalzo. No me dijo nada, simplemente me miró. Lo saludé lo más cordialmente que pude, pensando que con eso todo estaba hecho. Sin embargo, la parábola del buen samaritano se me cruzó por la cabeza. ¿Era yo uno de esos fariseos? ¿O me dejaría interpelar por ese rostro de abandono? Me saqué el pullover y volví sobre mis pasos: “¿Tenés frío?” “Sí, mucho”. “Tomá, probá si te anda mi pullover”. Su desconcierto era completo, casi no osaba tocar la prenda, sus manos verdaderamente estaban necesitadas de una buena limpieza. “Coraje, veremos si te anda”. La medida era perfecta y su rostro parecía el de un niño en una noche de Navidad frente al árbol. Lo saludé y continué mi camino, ciertamente con un poco más de frío, pero contento. Estaba esperando el momento de encontrarme con mi amigo con el cual tenía cita, cuando de repente sentí que una voz sutil me decía: “Lindo lo que has hecho, pero es fácil sacarse una prenda y dejar aquel juicio que hiciste flotando en el aire. Quiero reconciliación”. “Pero Jesús, ni la persona se ha dado cuenta…”. “Yo sí, y yo estuve presente en aquella persona”. No había argumento que valiera. Por lo tanto, al volver a casa llamé por teléfono al involucrado para hablar acerca de lo que había sucedido. En una serena conversación la unidad plena se reconstruyó, aunque hubiera sido rota solamente por mi parte. Cuando concluyó la llamada, en mi corazón la paz había vuelto de manera plena e inconfundible. Dos horas más tarde tocaron el timbre de casa. Era una amiga muy querida que me traía un regalo desde su ciudad. La sorpresa fue enorme: yo había dado a Jesús presente en ese pobre mi pullover, uno de esos que uno quiere tanto, y ahora me llegaba por medio de mis amigos un hermoso regalo de cumpleaños: ¡un pullover! Parecía como si Jesús me dijera: todo OK, ¡vamos por más! Da “La vida se hace camino”, Urs Kerber, Ciudad Nueva Ed., Buenos Aires 2016, pp 41-42
20 Sep 2018 | Sin categorizar
Una carta escondida La esposa de un amigo, Sandra, había caído en un estado de postración tan fuerte que no quería hablar con nadie. Toda la familia se sentía afectada. No sabía cómo ayudarla. Una mañana le pedí a Dios que me diera una oportunidad para hacer algo. En la tarde recibí de regalo un elegante plato de cerámica con chocolates, muy bien confeccionado. Pensando que podía ser un regalo que a Sandra le gustaría, se lo mandé. Poco después, Sandra me llamó, riendo: “Me mandas regalos reciclados: en medio del regalo encontré una carta dirigida a ti”. Comencé a reírme también yo y la llamada se hizo larga, a corazón abierto. Sandra me confesó sus miedos y yo la animé a compartirlos con su familia. Algunos días después mi amigo me dijo que Sandra había comenzado un diálogo nuevo con su madre y sus hermanas, y que algo había cambiado en ella. T. M. – Eslovaquia Cacerolas de calidad Conocí a una joven pareja de casados, que recientemente se habían trasladado a Canadá. No tenían medios económicos y buscaban un trabajo. Un día me pregunté qué podía darles que les fuera útil. Abriendo el armario de la cocina vi mi cacerola preferida que funciona muy bien porque es de calidad. Advertí que Jesús me invitaba a desapegarme de ella y, después de haberla lustrado, invité a la pareja a cenar y se la regalé. Ambos estaban muy felices. Días después vino mi padre a visitarme: en el porta equipajes de su auto había un regalo para mí. Él no sabía lo que era, porque era un regalo que me mandaba mi hermana. Abriéndolo, vi que era un set de tres cacerolas de la mejor calidad, y la más grande tenía la misma medida de la que yo había regalado. C. K. – Australia Esperanza Era una mujer de la calle. Los momentos más difíciles que vivía era los días feriados: allí sentía una soledad que nadie podía colmar. Un día, mientras me encaminaba rápidamente hacia la parada del ómnibus, un joven desde la ventana de un auto me preguntó si tenía necesidad de ir a algún lado. Me tranquilizó diciéndome que no se había detenido por otro motivo. Ese gesto me sacudió y acepté. En el auto le pregunté por qué lo había hecho y como respuesta me regaló un librito, el Evangelio. En casa, sentí el impulso de leerlo y avanzando en la lectura, sentí que renacía dentro mí una nueva esperanza. En seguida le pedí a un sacerdote si le podía hablar. Así recomencé mi vida. N. N. – Italia Alquiler No sabiendo cómo pagar el alquiler mensual, mi marido y yo nos pusimos a rezar con fe. Esa misma noche se presentó el propietario para cobrar el dinero. Era un jueves. Cuando le pedí que volviera el sábado (no sé por qué pero yo estaba segura de que ese día habríamos podido pagar), él aceptó. Rezamos más aún, junto con nuestros seis hijos. El viernes de mañana nos visitó un conocido nuestro, un compatriota. Al despedirse, me dio un sobre. Tenía 4 mil chelines. Estábamos impresionados y felices: además de pagar el alquiler podíamos también comprar alimentos para comer. F. P. – Kenia
20 Sep 2018 | Sin categorizar
Durante la conferencia de prensa de presentación de la Costitución Apostólica “Episcopalis Communio”, el pasado 18 de septiembre, un nuevo encuentro del Papa con los jóvenes, al comienzo del próximo Sínodo. “El Papa desea nuevamente encontrar a los jóvenes junto a todos los Padres sinodales – ha afirmado el Cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los obispos – para escucharles y acoger sus propuestas para utilizarlas en el Documento final del Sínodo”. El encuentro se realizará el 6 de octubre, a las 17 hs. en el Aula Pablo VI.
19 Sep 2018 | Sin categorizar
El Presidente eritreo Isaías Afewerki y Primer Ministro etíope Abiy Ahmed Alí, para dar continuidad a la decisión tomada el pasado mes de julio, firmaron el 16 de septiembre un acuerdo de paz denominado “Acuerdo de Jeddah”. El acuerdo, al que se llegó por la medicación de Arabia Saudita, de las Naciones Unidas, de la Unión Africana y de los Emiratos Árabes Unidos, pone punto final a un estado de guerra prolongado desde 1998 al 2000, que existía entre las dos naciones aún después de la finalización del conflicto ocasionado, por cuestiones territoriales. El acuerdo de paz prevé, entre otras cosas, como está escrito en el comunicado oficial, la apertura de las embajadas en las respectivas capitales, la reanudación de las conexiones y el uso de los puertos eritreos por parte de Etiopía y la normalización de las relaciones entre los dos países, “sobre la base del estrecho vínculo geográfico, histórico y cultural entre ambas naciones y sus respectivos pueblos”. El Secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, subrayó la importancia del Acuerdo, definiendo el evento como “un fuerte viento de esperanza en el Cuerno de África”. En tanto, hace pocos días, se reabrió la frontera entre los dos países y muchas familias divididas durante veinte años pudieron volver a abrazarse.