20 Mar 2016 | Sin categorizar
«El deseo que nos anima no es el de recordar sino el de releer juntos, después de 20 años, los contenidos y el método que Chiara Lubich expuso en la UNESCO el 17 de diciembre de 1996, sobre un objetivo más que importante en este momento para las relaciones internacionales: la educación a la paz. En aquella ocasión, la UNESCO concedió a la fundadora del Movimiento de los Focolares el premio especial pensado para cuantos contribuyen con su obra a crear caminos y condiciones para que la paz sea algo real.». Lo recuerda la presidente de los Focolares, Maria Voce, en su intervención del pasado 12 de marzo en Castel Gandolfo, durante la tarde dedicada a Chiara Lubich y la paz, en presencia de embajadores, representantes del mundo de la cultura y del mundo ecuménico. «Mirando la realidad de hoy, aquel episodio parece tener una gran actualidad: ¿Qué hay más importante que la educación para alcanzar tal objetivo? La actualidad dominante, la que cotidianamente se impone ante nuestros ojos, nos ofrece imágenes de una paz violada, a menudo ironizada. Parece casi que, desde la realidad de los individuos hasta la dimensión internacional, el “vivir en paz” no pertenezca a las generaciones del Tercer Milenio. Y sin embargo, ¿cuántas veces invocamos la paz o tratamos de reanudar el hilo roto en las relaciones entre las personas, entre los pueblos, entre los Estados? No podemos negar que logramos más fácilmente erigir barreras, pensando quizás que puedan defendernos, que actuar para construir la unidad en las relaciones, entre las ideas, en la política, en la economía, entre posiciones religiosas. Y la paz se escapa, se aleja. En la sede de la UNESCO, Chiara Lubich ofrecía un método de educación a la paz: la espiritualidad de la unidad, que es un nuevo estilo de vida capaz de superar las divisiones entre las personas, entre las comunidades, entre los pueblos y por ello, capaz de contribuir a reencontrar o a consolidar la paz.
Esta espiritualidad la viven personas provenientes de diferentes experiencias y condiciones: cristianos de distintas Iglesias, creyentes de distintas Religiones y personas de culturas diferentes. Todos ellos animados por el deseo de hacer de la humanidad una sola familia, conscientes de deber afrontar problemas y situaciones que se presentan cotidianamente a todos los niveles y en todos los campos, tendiendo a ser, al menos, allí donde se encuentran – cito a Chiara – gérmenes de un pueblo nuevo, de un mundo de paz, más solidario sobre todo con los más pequeños, los más pobres; de un mundo más unido» (Discurso de Chiara Lubich en la UNESCO, 17.12.1996), en el que sea posible no sólo llamarse hermanos sino serlo. Si éste es el método, ¿cuál es el «secreto de su éxito»? Es un secreto que Chiara define como el arte de amar, es decir «ser los primeros en amar, sin esperar que se nos ame. Significa saber «hacerse uno» con los demás, es decir, hacer nuestros sus pesos, sus pensamientos, sus sufrimientos, sus alegrías. Pero, si este amor al otro lo viven más personas, se hace recíproco» (Ibid.). Reciprocidad, palabra que tiene mucho peso en las relaciones internacionales, pero, a menudo, limitada a garantizar la tregua en los conflictos, no a prevenirlos o a resolverlos. Quien tiene responsabilidad y funciones relevantes en la convivencia internacional sabe bien qué difícil es la tratativa, cuántos obstáculos se encuentran para llegar a acuerdos que satisfagan a todas las partes. Hacer del amor un instrumento de negociación, respecto al gran objetivo de la paz, serviría para sentirse parte de la misma familia, para vivir esa dimensión auténtica de la fraternidad no restringiéndola sólo a la coexistencia o a la forzada cohabitación, sino abriéndola a las exigencias de los más débiles, de los últimos, de quienes están excluidos por la dinámica política o por una economía que tiene como única ley la ganancia. Amar, por tanto, es actuar para el otro y con el otro; es contribuir a superar las barreras puestas por intereses contrapuestos, por el deseo de manifestar la potencia, por la desigualdad en los niveles de desarrollo y la falta de acceso al mercado o a la tecnología». Al hablar de educación a la paz nos encontramos frente al gran desafío de concertar un método, el de la unidad fruto del amor recíproco, con la fragmentación que envuelve ya todos los ámbitos de nuestra cotidianidad. Chiara Lubich era consciente de esto y por eso ofreció a los Representantes de los Estados miembros de la UNESCO casi una clave, una buena práctica según el lenguaje usado en las relaciones internacionales. De hecho dijo: «No se hace nada bueno, útil, fecundo en el mundo sin conocer, sin saber aceptar la fatiga, el sufrimiento, en una palabra, sin la cruz» (Ibid.). El compromiso por la paz es difícil de realizar si no se está dispuesto a perder las certezas y las comodidades, aventurándose hacia nuevos caminos, inexplorados; siendo creativos sin improvisar; escuchando la voz de los que piden un futuro de paz e individuando dónde emergen las posibilidades para realizarlo. […] Han pasado veinte años desde que Chiara en la UNESCO indicó el amor como «la más potente arma para donar a la humanidad su dignidad más alta: la de sentirse no tanto un conjunto de pueblos, uno al lado del otro, a menudo en lucha entre ellos, sino un solo pueblo» (Ibid.). También hoy, a pesar de afrontar múltiples y recurrentes dificultades, es éste el Ideal que queremos realizar con la colaboración de todos».
16 Mar 2016 | Sin categorizar
Del 22 al 25 de abril de 2016, se llevará a cabo, en el corazón verde de la capital italiana, en Villa Borghese, en el Galoppatoio, una manifestación que tendrá como título “Aldea para la Tierra. Vivir juntos la ciudad. Roma en Mariápolis”. Earth Day Italia y el Movimiento de los Focolares de Roma son los que promueven el evento. Se inaugurará con la celebración de la 46° edición de la Jornada Mundial de la Tierra, que este año asume un relieve aún mayor debido a que el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon eligió el 22 de Abril como primer día para la firma del histórico acuerdo sobre el clima de Paris – COP21 en el que participarán todos los Estados del mundo. A la luz de la Encíclica Laudato Si’, en la que Papa Francisco invitó a todos a cuidar la Casa común, y en el marco del Jubileo de la Misericordia, “La Aldea de la tierra – Roma en Mariápolis”, aspira a hacer redescubrir la específica vocación de Roma a la fraternidad universal que la convierte en una ciudad única en el mundo. De hecho, el evento quiere ser una aldea temporal dentro de la ciudad. Estarán involucradas numerosas realidades que trabajan día tras día en el territorio de muchas formas, para transformar nuestra Capital en un lugar mejor donde vivir, en el que cada ciudadano o turista – de cualquier edad, estrato social o cultura – puede experimentar su contribución irremplazable a la vida de la ciudad. Objetivo de la manifestación es el de crear puentes de diálogo entre las diversidades – centro y periferia, jóvenes y adultos, romanos y ciudadanos “en tránsito” – mostrando todo lo bello que hay en Roma porque encontrarse en la diversidad es posible, y la solidaridad es un valor universal. Vivir JUNTOS la ciudad se articulará en cuatro días de actividad – talleres, exposiciones, seminarios, intercambio de buenas prácticas, performance artísticas, debates, momentos de juego, reflexiones o el simple compartir el tiempo y las vivencias – destinados a incrementar el conocimiento recíproco y la acogida. Para mayores informaciones acerca del evento: www.villaggioperlaterra.it
15 Mar 2016 | Sin categorizar
«Tenía 17 años -cuenta Nadine, focolarina libanesa, ahora en Argelia- cuando estalló la guerra en Líbano: escuelas cerradas, calles minadas, bombas día y noche, francotiradores, heridos, muertos…Con otros jóvenes fascinados por la espiritualidad de Chiara Lubich, en medio de los trágicos eventos que empezaban a arreciar nuestro país escuchábamos resonar las mismas palabras de los primeros tiempos de los Focolares, durante la segunda guerra mundial en Trento, Italia: “todo cae, sólo Dios permanece”. También nosotros como Chiara y las primeras focolarinas, podíamos morir de un momento a otro y también nosotros, como ellas, habríamos querido presentarnos a Dios “habiendo amado hasta el final”. Habíamos aprendido que amar significa prestar atención a las necesidades de quienes teníamos alrededor. En esos instantes no era tan fácil, pero cuando lo lográbamos sentíamos que el corazón se liberaba del temor y casi no nos dábamos cuenta de la tormenta de odio y de violencia que nos rodeaba. Así pudimos ayudar a muchos a seguir adelante. A menudo le escribíamos a Chiara para contarle lo que vivíamos y ella nos respondía personalmente todas las veces». «Recuerdo todavía los episodios de violencia y los secuestros cuando empezaron las discriminaciones por la pertenencia religiosa. También mi papá fue secuestrado dos veces. Chiara nos hablaba de los primeros cristianos y de su valentía de dar testimonio de la fe también delante de los persecutores romanos. Uno de nuestros amigos, Fouad, había logrado participar en un congreso Gen en Roma. Regresando a Líbano, mientras recorría el camino del aeropuerto a la ciudad, fue detenido por algunos hombres armados. Era la zona musulmana y en su cédula de identidad estaba escrito: cristiano maronita. “Sí, soy cristiano –admitió Fouad- y estoy regresando a casa”. “Tú vienes con nosotros”, le dijeron. Siguió un largo interrogatorio y al final la sentencia: “¿Tú sabes lo que te espera?”. El chico entendió que para él todo había terminado. Uno de los militares se lo llevó a un puente donde ya habían sido asesinados muchos cristianos. Mientras caminaba trataba de calmar la agitación interior y pensó en qué podía querer Dios de él en ese momento. “Amar a este prójimo”, fue lo que se le ocurrió. Trató de hacerle sentir a ese hombre todo su amor: “Debe ser difícil –le dijo Fouad-, debe ser feo hacer este trabajo, hacer la guerra”. Llegando delante del puente, el militar se detuvo, lo miró y exclamó: “Regresemos”. Recuerdo que Chiara, particularmente impresionada por el testimonio de este joven, quiso divulgar el episodio para la edificación de todo el Movimiento».
«Cada vez que había un “cese al fuego” volvíamos a reunirnos, a frecuentar el focolar… Nuestros padres tenían miedo por nosotros, pero no podíamos detenernos. Estrechar la unidad entre nosotros era la energía vital que después nos permitía amar a todos. Y fue precisamente en los años de la guerra donde muchos de nosotros sentimos el llamado a donarnos totalmente a Dios. Chiara nos sostenía con su ejemplo, con su palabra. Seguía con afecto las peripecias de las familias probadas por muchas restricciones y por el cansancio. Algunas habían perdido el trabajo, la casa. Otras vivían desde hacía años en los refugios y deseaban dejar el país para poder ofrecer un futuro a sus hijos, algunos habían sido heridos… Para todas ellas Chiara abrió las casas del Movimiento, para darles la oportunidad de pasar un período en el extranjero para que se recuperaran o para establecerse en otro lugar definitivamente. También lanzó una campaña para recoger fondos para cubrir los gastos del viaje. Y como el aeropuerto de Beirut permaneció cerrado durante años, nos mandó a nosotras focolarinas a abrir un punto de apoyo en Chipre – la única vía de acceso al exterior por mar – para facilitar la salida de quienes se iban».
«Este amor concreto de Chiara iba siempre acompañado con su fuerte estímulo espiritual. Después de años de una vida extenuante, a menudo nos sentíamos débiles e impotentes. Entonces Chiara, refiriéndose a la nubecita con la que Dios se hizo presente al pueblo judío, nos sugería que nos lanzáramos a vivir de forma nueva la Palabra. La vida del Evangelio, -nos decía- es “la nubecita” con la que Dios se hace presente en el desierto de esta absurda guerra que estábamos sufriendo. Y desde esta “nubecita”, seguía diciendo- no sólo atraerán a muchos a vivir el Evangelio, sino que sacarán la fuerza para seguir amando… hasta el final».
13 Mar 2016 | Sin categorizar
La espiritualidad de la unidad nacida de Chiara Lubich tiene una fuerte relevancia para la paz. Resuena con fuerza este mensaje desde el evento de Castel Gandolfo (Roma) el 12 de marzo pasado, donde 1000 personas se reunieron para releer, a la luz de hoy, la herencia de Chiara Lubich en el campo de la construcción de la paz. Estuvieron presentes embajadores y representantes del cuerpo diplomático ante la Santa Sede y ante el Estado italiano de 20 países: de Marruecos, Libia, Benín; de Gabón a Turquía y Taiwán, de Argentina, Venezuela, Cuba, Uruguay y Paraguay, de Estados Unidos y Guatemala, y varias naciones europeas, como Ucrania, Lituania, Albania, Eslovenia, Portugal y Malta. Pero la actualidad que se impone ante nuestros ojos ofrece imágenes de “una paz violada, a menudo burlada”, hasta llegar a pensar que “vivir en paz ya no le pertenece a las generaciones del Tercer Milenio, dijo María Voce, presidente del Movimiento de los Focolares, en su saludo. ¿Cómo restablecer el hilo roto en las relaciones entre las personas, entre los pueblos, entre los Estados?
“En la sede de la UNESCO Chiara Lubich ofreció un método para educar a la paz”, recordó María Voce. Es la espiritualidad de la unidad, que pone las bases para una cultura del diálogo. Lo demuestran las 4 experiencias contadas a continuación: desde la sencillez del “dado de la paz”, que se ha convertido en la base para el desarrollo de Living Peace, un proyecto en las escuelas del Cairo que hoy ha llegado a 300 escuelas en 110 países, involucrando a más de 100 mil niños y adolescentes; al diálogo entre musulmanes y cristianos en Italia en el marco de las tensiones que atraviesan el continente; hasta la “milagrosa” historia de Fontem, en Camerún, en donde Chiara Lubich preveía el futuro de la unidad entre los pueblos, simbolizado en el pacto estrechado entre los dos jefes de la tribu; y todavía su gran sueño de influir en la sociedad a través de la cultura y el pensamiento, que la llevó a hacer nacer el Instituto Universitario Sophia (Loppiano, Florencia).
Desde el palco del Centro Mariápolis de Castel Gandolfo habló también el Gen Verde: las canciones de su nuevo espectáculo “On the Other Side” – que recientemente presentaron en una gira por Hong Kong y Taiwán – van en esta dirección. Las canciones mencionan el sacrificio de los monjes de Tiberina en Argelia, la canción de cuna para una niña sin nombre que se ahogó durante uno de los tantos viajes de la esperanza, la voz de la verdad de Oscar Romero, el obispo salvadoreño, hoy beato, asesinado por mano criminal, el grito de la selva amazónica que se va empobreciendo. El trabajo del Gen Verde quiere poner bases sólidas a la construcción de la paz, a partir de los miles de jóvenes involucrados en sus talleres. También ellos se han encaminado a ser, allí donde se encuentran, “semillas de un pueblo nuevo, de un mundo más solidario, sobre todo hacia los más pequeños, los más pobres” como dijo Chiara Lubich en la UNESCO, de “un mundo más unido”; sin esconder que el secreto para realizarlo radica en tener el valor de saber padecer, de saber aceptar el esfuerzo y el sufrimiento que esto conlleva. “Si algunas personas aceptaran el sufrimiento por amor, el sufrimiento que el amor exige –como había dicho Chiara-, éste podría convertirse en el arma más potente para donar a la humanidad su más alta dignidad: la de sentirse no tanto un conjunto de pueblos uno al lado del otro, a menudo en disputa entre ellos, sino un solo pueblo”.
11 Mar 2016 | Sin categorizar
«Mujer de intrépida fe, humilde mensajera de esperanza y de paz», así Papa Benedicto XVI describía a Chiara Lubich en el mensaje enviado con motivo de su fallecimiento, hace ocho años. Y el Papa Francisco, durante el inicio de la causa de beatificación en enero de 2015, exhortó a «dar a conocer al pueblo de Dios, la vida y obra de quien, aceptando la invitación del Señor, ha encendido para la Iglesia una nueva luz en el camino de la unidad». Son muchas las iniciativas que, en el mundo, recuerdan su mensaje de paz. Son más de 200 eventos promovidos por las comunidades de los Focolares en Europa. En Minsk, Bielorrusia, una jornada con el título Vivimos por la unidad. En Suecia, reuniones familiares en las seis ciudades donde existen comunidades del Movimiento. En Múnich, Alemania, el primer «Chiaratag». En Lisboa, Portugal, una mesa redonda sobre Chiara y la paz con periodistas y miembros de la Comisión Justicia y Paz. En Sevilla, España, se centrará en Chiara Lubich, educadora de la paz, con el apoyo del imán Allal Baschar de la mezquita del Rey Abdul Aziz al Saud de Marbella y del sacerdote Manuel Palma Ramírez, vicedirector del Centro de estudios teológicos de Sevilla. En Sarajevo, Bosnia y Herzegovina, la comunidad de los Focolares conformada por católicos, ortodoxos, musulmanes y personas de convicciones no religiosas verá, en el encuentro El mensaje de diálogo y de paz el resultado de años de trabajo conjunto. Abierto a la ciudad, con la participación del arzobispo, cardenal Vinko Puljić. Una convicción que atraviesa el diálogo constante también en los otros países de los Balcanes y el reconocimiento mutuo de las tradiciones y nacionalidades. Lo demuestra el programa educativo Perle de Skopje, en Macedonia: un jardín de infantes, vinculado a la Universidad, que recibe niños de diversas etnias, involucra a las familias y basa su proyecto educativo en los ideales de fraternidad de la Lubich. Una iniciativa del profesor Aziz Shehu, musulmán, ex catedrático y decano de la Facultad de pedagogía. Que se trate de un proceso irreversible, lo han testimoniado también los 110 jóvenes serbios croatas, húngaros, albaneses y macedonios con otros de Bulgaria y Rumania, juntos por primera vez a principios de marzo, bajo el lema Balcanes: nosotros somos uno. Innumerables son en las Américas las reuniones, simposios, conferencias y conciertos, de dimensión espiritual y de oración, interreligiosa o ambiental, desde Nueva York y San Francisco, en Estados Unidos, a Santiago de Chile, pasando por La Habana, en Cuba, Neza, en el estado de México de Nezahualcóyotl, Caracas, en Venezuela, Río de Janeiro, en Brasil, Mendoza, Argentina. En el Pacífico, significativas reuniones en Honolulu, en las islas Hawai y en Numea, Nueva Caledonia. En Medellín, Colombia, no hay ninguna familia que no haya perdido en estos 50 años de conflicto, por lo menos uno de sus miembros. Lo mismo ocurre entre las personas de las comunidades de los Focolares: tres generaciones con historias como la de Rosa que, después del asesinato de su hijo a manos de un amigo, no se abandonó a la venganza, sino que con todas sus fuerzas ejerció el valor del perdón, trabajando en el centro social del barrio para difundir reconciliación, cuidado, cultura. Proyectos de capacitación en varias ciudades de Colombia, Ecuador, Venezuela y México ven la alternancia de generaciones de niños, que ya profesionales y docentes, asumen la tarea de la formación de los nuevos ciudadanos a la cultura de la fraternidad y a la paz. En Australia se centrará en la paz y la acogida, con citas en Canberra, Melbourne, Sídney y Perth, este último preparado por los jóvenes y celebrada al aire libre en la Plaza de Northbridge. En Nueva Zelanda encuentros en Wellington y Christchurch sobre Politics for Unity: Making a World of Difference. En Corea del sur reuniones animadas por treinta y una comunidades en las diversas áreas para profundizar en el vínculo entre Chiara Lubich y la paz. En Filipinas, en La Universidad de La Salle de Manila, el simposio Carisma de la unidad, un legado sin tiempo, investigará en los caminos que se abrieron en los 50 años de vida del Movimiento de los Focolares en Asia. En Vietnam, en Vung Tau, 300 personas de todo el país se reunirán algunos días para compartir en el espíritu de la unidad. En Pakistán, están programadas reuniones de espiritualidad y Misas por la paz en siete ciudades. Reuniones también en Burkina Faso, Costa de Marfil, Camerún, Nigeria, Kenia, Uganda, para nombrar sólo algunos. En Burundi, en estado actual de tensión social, se reunieran alrededor del tema Misericordiosos como el Padre celestial, somos constructores de paz. En la República Democrática del Congo una conexión telefónica unirá las grandes ciudades del país: Lubumbashi, Goma, Kikwit y Kinshasa. Aquí 1500 personas, ante embajadores, miembros de la UNESCO, representantes de diferentes denominaciones cristianas, autoridades musulmanas, reflexionarán sobre cómo vivir la paz en la familia. En Italia, la presencia generalizada de la comunidad de los Focolares suscita numerosas iniciativas locales. En Roma, 280 jóvenes se reunirán en el Parlamento con la presidenta de la cámara, Laura Boldrini, el ministro de Relaciones exteriores, Gentiloni y otros parlamentarios. Pasquale Ferrara, diplomático, Michele Zanzucchi, director de la revista Città Nuova, Shahrzad Houshmand, teóloga musulmana, serán los interlocutores para discutir los contenidos de un manifiesto con propuestas concretas sobre la paz, el desarme y la reconversión industrial de las armas. En la Universidad de Pisa, una conferencia de Antonio Maria Baggio en la Facultad de derecho: El amor de los amores. Inspiración religiosa y laicidad de la política en Chiara Lubich. En el Palacio Ducal de Génova una profundización en Laudato si’ durante el evento Las religiones dialogan por la paz y por el medio ambiente, con Husein Salah, presidente de la comunidad islámica, Giuseppe Momigliano, rabino, Gnanathilaka Mahauswewe, monje budista, Andrea Ponta, ingeniero ambiental, Roberto Catalano, centro diálogo interreligioso de los Focolares. Yo a través de ti es el título de un evento itinerante en Milán, una especie de «abrazo» a la ciudad y la interacción entre los diferentes grupos. Y también diálogo, integración, perdón para el ciclo de eventos ¿Mi mundo es como el tuyo? … pasos para llegar a conocernos. En el Auditorio del Centro Mariápolis de Castel Gandolfo, en Roma, se reunirán los miembros del cuerpo diplomático, acreditado en Italia y en la Santa Sede y representantes del mundo de la cultura; serán recibidos por la presidente de los Focolares, Maria Voce, para recordar a Chiara Lubich bajo el perfil La cultura del diálogo como factor de paz. En Medio Oriente, mientras que los conflictos armados continúan sembrando destrucción y matando la esperanza, las comunidades de los Focolares en Siria afirman que «de la paz somos responsables también nosotros. Si creemos que Dios, el Señor de la historia, puede vencer el mal y nos escucha, pecamos de omisión si no oramos sin cesar a Él, para el cual son posibles las cosas imposibles y nos puede apoyar para alcanzar la meta grandiosa de hacer de toda la humanidad una sola familia. Por tanto, orar, mientras que cambiamos nuestros corazones y hacemos circular los bienes». El significado del 14 de marzo de 2016 radica precisamente en esto: hacer converger los esfuerzos y las oraciones de muchos, desde muchos puntos de la tierra, para hacer el mundo más unido. En paralelo, la Causa de beatificación de Chiara Lubich, iniciada el 27 de enero de 2015, está siguiendo el procedimiento previsto por la legislación vigente. Son muchas personas que han podido ofrecer su testimonio, de varias Iglesias y de convicciones no religiosas. Un mosaico que pone de relieve el ejemplo de su vida, comprometida con los que Dios ponía en su camino para «hacernos santos juntos». Comunicado de prensa
11 Mar 2016 | Sin categorizar
Saliendo de la capital de Argentina por la autopista hacia el sur, después de media hora de viaje se llega a Plátanos, barrio de la periferia con casi 20.000 habitantes. Son personas trabajadoras que construyeron sus propias viviendas con mucho esfuerzo y poco dinero. La parroquia, dedicada a Santa Isabel de Hungría, es una parroquia que tiene mucha actividad. Hace casi 30 años el Padre Francesco Ballarini, italiano, llevó allí el espíritu de los Focolares. Hoy son los laicos los que continúan viviendo este espíritu de unidad junto con otras parroquias de la Diócesis. «Comenzando este año – cuentan- organizamos una fiesta para los niños de la zona más periférica de Plátanos, cuyos habitantes no asisten con asiduidad a la Parroquia. Invitamos a cada uno a poner en común sus propios talentos: había alguno que enseñaba a hacer pan, otro a pintar, había también un taller de cerámica, un papá catequista que era mago, algunas señoras del barrio prepararon el mate (la típica bebida que se toma en el Cono Sur)». En esta oportunidad conocieron a una chica quinceañera embarazada, a punto de dar a luz. «Precisaba de todo. Comenzó una carrera de solidaridad para lograr cubrir las necesidades suyas y las del bebé, que nació después de pocos días. Llegando a su casa quedamos impresionados del ambiente pequeño, sin piso, sin ventanas, con la puerta rota, donde vivían además de ella y el recién nacido, 6 hermanitos y los padres. La comunidad nuestra se enteró de esta situación, y comenzó hacerles llegar mucha ayuda. Ya casi estamos listos para colocar las ventanas, la puerta, una estufa y otras personas han ofrecido la mano de obra. Algunas señoras fueron a enseñarle a M como cuidar lo mejor posible al bebé. Esta jovencita M, a quien conocimos triste e irascible, ha comenzado a sonreír. Es la caridad vivida juntos la que hace estos pequeños milagros». «Otra iniciativa que estamos llevando adelante juntos – continúan- es el proyecto “Sachetera”: consiste en fabricar con las bolsitas de leche toldos para los que no tienen techo. Como parroquia queremos seguir sosteniendo este proyecto y, si bien este trabajo lo puede hacer cada uno en su propia casa, preferimos trabajar juntos: muchachos, jóvenes y adultos. En una jornada de fuerte lluvia, dudábamos si lograríamos reunirnos, pero pen
«Nos encontramos más adelante en Bernal (otro barrio) con personas de otras parroquias y con jóvenes de los Focolares que conducen proyectos de auxilio a los más necesitados. Para nosotros es importante compartir nuestras experiencias con otras parroquias, también para no cerrarnos solo en “nuestra” periferia y, en cambio, aprender de los demás». En el mes de septiembre se incendió la casa de una familia de un barrio vecino, destruyendo todo, «entramos en acción para ayudar, llevando lo necesario de nuestras casas. Con la comunión de bienes comunitaria logramos reconstruir las paredes. Así, con mucho entusiasmo, ellos pudieron reconstruir su casita. Solo más tarde supimos que la familia pertenece a la iglesia pentecostal, y él es Pastor. Nos conmovimos porque el Amor no hace distinción, una vez más, ni en la confesión religiosa, ni en otras diferencias». En los días siguientes el Pastor, albañil de profesión, se ofreció a pasarle la cal a las paredes de la iglesia destinada a la construcción de un altar para la imagen de la Virgen de Luján. «Les agradezco por el amor que ustedes dieron sin pedir nada – dijo el Pastor a la comunidad católica reunida para la misa dominical en la que quisieron participar- me ayudaron a vencer los prejuicios que muchos de nosotros (pentecostales) tenemos hacia los católicos, también ustedes son mis hermanos».