22 Feb 2016 | Sin categorizar
Kolhapur, en el sur de Maharashtra, a medio camino entre Mumbai y Bangalore, es la ciudad que acogió el encuentro con alrededor de 50 mil seguidores y simpatizantes del Movimiento Swadhyaya, fundado por el reformador hindú Pandurang Shastri Athawale y guiado actualmente por su hija, Didi. Precisamente la amistad entre esta última y Chiara Lubich nació por la consonancia de ideales y esfuerzos, se ha desarrollado a lo largo de los años, y prosigue después de la elección de María Voce como presidente del Movimiento de los Focolares. Después de dos encuentros entre ambas sucesoras de los dos fundadores de ambos Movimientos, llegó una invitación para María Voce, Jesús Morán y la delegación proveniente de Roma para participar en la sesión conclusiva de una peregrinación emprendida por alrededor de 10 mil parejas del Movimiento Swadhyay Parivar (la familia del conocimiento de sí mismos). Estas parejas, que desde hace años están comprometidas en el Movimiento de renovación hindú, transcurrieron una semana en contacto con otras familias de la zona de Kolhapur para llevarles los ideales y la dimensión espiritual de su Movimiento, visitaron también un importante templo de la zona.
En la ceremonia conclusiva, que tuvo lugar en una gran plaza en el centro de la ciudad, después de algunas manifestaciones folklóricas, Didi Talwalkar le habló a todos de su amistad con Chiara Lubich y la presentó como una líder católica, fundadora del Movimiento de los Focolares. Al final, después de que proyectaron imágenes que ponían de relieve la profunda relación entre ellas, María Voce ofreció, tal como le habían pedido, un saludo y la bendición de Chiara en el espíritu del diálogo y de la dimensión común de la única familia humana, que también se subraya en libros sagrados hindúes como el vasudhaiva kutumbakan. Fue un momento de gran intensidad y emoción espiritual, que reforzó el vínculo entre las dos líderes de sus respectivos Movimientos. Al final del viaje emergió que el camino recorrido en estos años representa una experiencia nueva para el diálogo entre los seguidores de la religión de India y los cristianos, iluminada por la espiritualidad de la unidad. Existe la conciencia de que desde hace años están viviendo una experiencia de fraternidad profunda a nivel vital, pero también intelectual, con experiencias preciosas de colaboración en el ámbito social. Es una experiencia que sigue abriendo caminos de diálogo y profundización en los respectivos credos, a la luz del carisma de Chiara. Ella es vista como una mujer que ha sabido interpretar los signos de los tiempos y ha sabido ofrecer al mundo un espíritu que puede integrar a todos en un peregrinaje hacia la Verdad. El diálogo con María Voce y Jesús Morán, a su regreso, durante la Conexión CH en directo del 13 de febrero, se concluyó con esta pregunta: ¿Cuál es su impresión de este gran mundo hindú, donde los cristianos son apenas el 2% de la población, que supera el billón? «De una Iglesia pequeña pero viva, vivísima», respondió la presidente. «India es un gran don –agregó el copresidente-. Aman mucho el pluralismo, y lo viven de un modo inclusivo. A cada uno le dan el espacio para manifestar explícitamente su fe. Esto es un don para Occidente, donde en cambio, se vive el pluralismo en una forma casi excluyente. Otra cosa es el silencio, el silencio es fundamental para todo tipo de diálogo. Sin el silencio interior y el silencio interpersonal, no existe posibilidad de diálogo». «Y este silencio – concluye María Voce – expresa también el alma religiosa del pueblo de India. El don que pueden hacer al Occidente –como se los dije a ellos- es hacernos redescubrir el sentido de Dios, el sentir a Dios». Lee también: En India: un diálogo de corazones y mentes
21 Feb 2016 | Sin categorizar
«Las palabras del Evangelio de Juan, y no sólo las de él, siempre convergen en la frase que para mí, ya desde hace mucho tiempo, tiene un significado profundo e infinito: «Que todos sean una sola cosa, como tú Padre estás en mí y yo en ti, para que el mundo crea» (Jn 17, 21). Es así que debemos vivir. […] La Unidad de la Iglesia, la unidad con aquéllos que se encuentran fuera de los límites de nuestra Iglesia católica-romana, la unidad entre todos aquellos que se reconocen en la fe del único Dios, el Viviente, y por lo tanto con los judíos y los musulmanes. Esta unidad entre la Iglesia y la sociedad por la cual una no está al lado de la otra de forma paralela ni tampoco se opone a la otra, sino al contrario, Iglesia y sociedad entran en una relación recíproca, poniendo en luz que la unidad que Dios dona es la levadura para la sociedad, es la levadura que libera al hombre. Es la unidad la que hace al hombre plenamente hombre, porque él puede ser hombre plenamente solo allí donde Dios tiene derecho a ser Dios plenamente, y por lo tanto puede donarnos todo lo que quiere donarnos. Y Él no quiere donarnos nada menos que Su íntimo misterio: la unidad trinitaria. Pero esto no es un simple programa, porque sólo con programas no se avanza mucho. Debe más bien convertirse en vida […]. También yo debo comenzar a vivir esta unidad. Y por este motivo confío en el hecho que todos ustedes queridos hermanos y hermanas puedan ayudarme, y que podamos hacerlo juntos en reciprocidad». Mons. Klaus Hemmerle Fuente: W. Hagemann, Klaus Hemmerle innamorato della Parola di Dio, Città Nuova, Roma 2013, pp. 337-338
20 Feb 2016 | Sin categorizar
El Espinal es un pequeño paraje ubicado en la provincia de Salta, en el norte de Argentina. 35 jóvenes argentinos y paraguayos, entre los 18 y los 30 años, se reunieron allí, del 3 al 11 de enero, para compartir juntos unas “vacaciones low-cost, pero de alta unidad”, como quisieron llamarlas. De hecho, aceptaron una invitación de la Pastoral del Turismo desde el Programa de Desarrollo del Turismo Solidario, que se lleva adelante en esa región. El programa consistió, antes que nada, en vivir con la comunidad y con los jóvenes del lugar, compartiendo el trabajo en el tabacal, en las colmenas y con la hilandera. Pero se trató también de compartir las dificultades que ellos pasan a diario, siendo que el lugar se presenta como zona rural: el agua fría, la falta de gas, el barro por doquier… Primer punto: dejar de lado comodidades y prejuicios. La Regla de Oro: “Hacer a los demás lo que te gustaría que te hagan a ti” encerraba en pocas palabras la propuesta que los jóvenes de los Focolares querían hacerle a la comunidad del lugar. Pero ¿cómo se la transmitieron? Antes que nada a través de un sinnúmero de simples actos de amor concretos y luego con un encuentro, un cine-foro, un paseo, momentos de recreación, y además comiendo, bailando y cantando juntos… Se la presentaron también a través de un pequeño sketch, mostrando cómo sería la realidad de El Espinal viviendo esta regla a diario.
Y no se sabe ni cómo ni por qué – ¿tal vez por ese “den y se les dará” que siempre se cumple? – se activó una competencia de amor en la que todos daban lo mejor de sí. Como cuenta Maga: “¿Cómo olvidar a Pilar, la hilandera trayendo sus mejores juegos de platos y cubiertos para compartir con nosotros un rico locro? ¿Y a las señoras que dejaron sus quehaceres para venir a amasar el pan con nosotros? ¿O el entusiasmo de los chicos que quisieron freír rosquitas hasta tarde, para brindarnos? ¿Y a las personas que nos recibieron en sus casas dándonos todo lo que podían para que nos sintiéramos cómodos? ¡Cuántas caras nuevas! En cada uno de ellos era Jesús que venía a mi encuentro”. Pero estas originales vacaciones tenían también otro objetivo: el de apoyar un proyecto que lleva adelante la Pastoral del Turismo y que consiste en ayudar a la población a reconocer el potencial turístico que posee. Se hicieron entonces actividades que más adelante pueden transformarse en propuestas para turistas: caminatas al río, cabalgatas, paseos en tractor, visitas a los lugares más hermosos y recónditos de El Espinal. Entre los impresionantes paisajes, los abruptos cambios de clima, la lluvia, el sol, los animales y hasta los – no tan apreciados – bichos de todas clases, todos pudieron realmente “sentir la presencia viva de Dios y el cálido abrazo de su creación”. También la relación entre los jóvenes fue muy enriquecedora. En pocas palabras, hicieron unas vacaciones distintas en este bello paraje de la provincia de Salta, y adhiriendo a la invitación de Papa Francisco llevaron la vida del Evangelio a las periferias. Antes de regresar a sus ciudades, compartieron algunas impresiones: “Aprendí muchas cosas: a ser feliz con lo poco que teníamos, a no quejarme, a vivir al máximo la regla de oro. Me sentí muy amada y acogida. Todo me marcó muchísimo”. “Comencé el año de la mejor manera. Gracias por haberme acercado nuevamente a Dios”. “Nos vamos con el corazón repleto de historias, experiencias, sus valores, vida, luz, alegría. Redescubrí que si vivimos juntos por los demás, todo el resto se da por añadidura”. Pero también los jóvenes del lugar quisieron expresar con palabras lo que experimentaron: “Ustedes son los mejores amigos que Jesús me regaló”; “Nos llenaron de sonrisas, alegría y paz”. Dominga, compartió una oración que escribió en esos días: “Gracias Jesús por estar aquí y porque hoy me diste muchos hermanos. Hoy te encontré en cada uno de ellos. Jesús, enséñanos a soñar cosas grandes, lindas, cosas que nos agranden el corazón”.
19 Feb 2016 | Sin categorizar
19 Feb 2016 | Sin categorizar

19 Feb 2016 | Sin categorizar
Hace cincuenta años, el 22 de febrero de 1966, llegaron a Manila 5 focolarinos enviados por Chiara Lubich como respuesta a la solicitud del entonces Arzobispo de Manila, el Cardenal Rufino Santos. Guido Mirti, Giovanna Vernuccio, Silvio Daneo, Ednara Tabosa y Magdalena Brandao, son los primeros protagonistas de la aventura de los Focolares en Asia. Desde Manila prosiguieron los viajes hacia Japón, Corea, Hong Kong, Taiwán, India, Paquistán, Tailandia, Camboya, Vietnam… hasta Australia. El Movimiento de los Focolares se difundió así en el continente asiático, llevando a cuantos encontraba el espíritu de la unidad que lo caracteriza, a pesar de la enorme diversidad de culturas, religiones y lenguas. «En el 2016, en agradecimiento a Dios por estos cincuenta años de abundantes gracias, fruto del encuentro entre el carisma de la unidad y nuestros pueblos, se han programado una serie de eventos», escriben Ding Dalisay y Carlo María Gentile, desde Filipinas. «En la Mariápolis Pace de Tagaytay (Filipinas) – el 20 y 21 de febrero, se reunirá toda la familia de Chiara presente en esta parte del mundo. La característica del primer día será el “regreso a casa”, en familia; mientras que el segundo día tendrá lugar una fiesta de agradecimiento, con aportes artísticos y culturales, reviviendo la historia de estos 50 años, para animarnos a proseguir, con nuevo impulso, ofreciendo nuestro aporte a la unidad de la familia humana. Para la ocasión se presentarán los centros surgidos en la ciudadela “Mariápolis Pace”, al servicio del Movimiento en toda Asia: la Escuela de las grandes religiones (SOR), el Centro Mariápolis, las Escuelas para los jóvenes, el Centro para los sacerdotes, la Casa para los Seminaristas, los Centros de los Religiosos y de las Religiosas, y los Centros Sociales Bukas Palad y Pag-asa. Se prevén delegaciones de Corea, Japón, China, Indonesia, Tailandia, Vietnam, Myanmar, India, Pakistán y Australia. También desde los Estados Unidos participarán algunos de los primeros miembros del Movimiento en Filipinas que se establecieron allá, enriqueciendo la comunidad de ese país. Serán huéspedes de honor los protagonistas de los primeros tiempos de los Focolares en Asia, ahora residentes en Italia, Guatemala y Malta». «El 14 de marzo, aniversario del fallecimiento de Chiara Lubich (22 de enero de 1920 – 14 de marzo de 2008), – prosiguen Ding y Carlo María –, se realizará un Simposio sobre el tema: “Carisma de la unidad, una herencia para todos los tiempos”. La cita está dirigida a personalidades del mundo eclesial y civil, para reflexionar juntos sobre el aporte del carisma de Chiara Lubich en la vida de los individuos, en las comunidades, en la Iglesia y en la sociedad». «En las Mariápolis que se realizarán durante el año en Filipinas (en Davao, Cebú y Manila) – explican –, se dedicará una jornada para que el mayor número de personas conozca la vitalidad que la espiritualidad de la unidad ha aportado en estos 50 años de presencia en el continente». «Asia es también la casa de las grandes religiones: Budismo, Hinduismo, Islam… Por eso –concluyen- en el 2017, se realizará en Tailandia un evento de carácter interreligioso por el 50° de los Focolares, será una invitación a cuantos desean unirse a este camino hacia la unidad de la familia humana».